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Una ucraniana refugiada en Berlín: «Yo tenía 53 años y me creía a salvo de la violación de los rusos»

«Sabía que estaban violando a las jóvenes, pero yo tenía 53 años y me creía a salvo», comienza su relato. Pero, el 7 de marzo de 2022, dos soldados rusos irrumpieron en su casa, en la Ucrania ocupada, en la región de Kiev. Uno … de ellos le disparó a su marido en el estómago y en una pierna. El otro la arrastró por los pelos a una casa vecina. Quedó inconsciente tras la violación y, cuando despertó, se arrastró de vuelta como pudo para encontrar en el suelo a su marido, que murió dos días después. Los soldados rusos les robaron también el coche, pero lo devolvieron días más tarde, con la letra V pintada en color rojo.
Esta ucraniana, que pide permanecer en el anonimato, no puso en aquel momento ninguna denuncia. No había autoridades competentes. Se había convertido en una más de la larga lista de viudas ucranianas y terminó huyendo con su prima a Alemania. Fue allí donde fue conociendo un goteo de relatos de refugiadas como ella, que también habían sufrido violaciones por parte de los soldados invasores. «Hay algunos días en que necesito olvidarlo y hay otros días en que necesito recordarlo, porque hemos sido muchísimas mujeres y aunque sea imposible hacer justicia, necesito denunciarlo, para que tampoco ellos puedan olvidar lo que han hecho», dice ante un grupo de periodistas en una cafetería de Berlín.

Hasta finales de 2025, se registraron oficialmente 255 casos de violencia sexual por parte de soldados rusos contra mujeres y niñas en la fiscalía ucraniana. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Kiev ha documentado 61 casos de este tipo, pero sus funcionarios están seguros de que las cifras son ridículas respecto a la realidad. Iryna Dovgan, fundadora de «SEMA Ucrania», ha denunciado «crímenes de guerra» y llama a las mujeres a romper el tabú. No hay estadísticas fiables, pero las autoridades ucranianas aseguran que las violaciones han sido muy numerosas. El Centro de Documentación Lemkin, con sede en Berlín, ha reunido información y ha denunciado el «uso sistemático de las violaciones y otras formas de violencia sexual como arma de los agresores rusos contra las mujeres ucranianas en las zonas ocupadas».

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Ucrania

Fernando Goitia

A muchas de estas refugiadas les ha servido de ayuda el testimonio de Anna Korschun-Samtschuk, una de las primeras víctimas que habló públicamente de su sufrimiento. «El mundo debe saber lo que los soldados rusos están haciendo a las mujeres ucranianas en nombre de Vladimir Putin… Si no halamos ahora, volverán a ser perdonados», ha llamado a la acción en redes sociales.
Pero las mujeres temen perder a sus maridos si cuentan lo que sucedió, como otra de las refugiadas en Alemania, que fue diagnosticada de hepatitis C después de ser golpeada y violada. «Cuando mi marido volvió del frente por un permiso fingí que estaba enferma de otra cosa y no le conté nada. Sólo cuando mi marido murió y yo estuve lejos de los rusos, al escuchar a otras mujeres, me atrevo a hablar de esto, pero por favor no saquen mi nombre ni mi cara. Tengo hijos a los que proteger», pide a cambio de su testimonio.

Esclavas sexuales en el frente

Su compañera de piso fue detenida en enero de 2023 por hombres enmascarados y llevada al frente en la región de Zaporiyia. En una granja ocupada por los rusos, fue forzada a servir como esclava. Varios días después, un mayor ruso entró en el establo y la encontró sucia y ensangrentada. Dijo que no quería mujeres allí y la echó. «Apenas me tenía en pie, tuve que caminar por campos minados, a través del frente, refugiarme en un puente destruido y arrastrarme hasta un puesto de control ucraniano a altas horas de la noche», relata su camino a la libertad.

«Los mandos del ejército ruso permiten estas violaciones porque les sirven como arma de sometimiento del pueblo ucraniano

«Los mandos del ejército ruso permiten estas violaciones porque les sirven como arma de sometimiento del pueblo ucraniano. Consiguen aterrorizar y paralizar a la población, evitar la resistencia», explica Tetiana Tipakova, que dirige la organización «Ridna Stezhka». En su trabajo diario de ayuda a ucranianos desplazados se ha encontrado con tantas mujeres afectadas que esta casuística le permite calcular que «nueve de cada diez han sido violadas por los rusos y no hay ninguna que no haya sido objeto de algún tipo de violencia».

El Pentágono intensifica la ofensiva contra Irán y descarta una guerra larga

El Pentágono presenta ya la actual fase de la ofensiva contra Irán como el tramo decisivo de la operación militar lanzada por Estados Unidos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, insistió en que la campaña mantiene objetivos muy definidos y descartó que Washington esté entrando … en una guerra prolongada en la región.
«Esto no es 2003. No es construcción de naciones ni ocupaciones interminables», afirmó durante una comparecencia junto al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, en el Pentágono. «La misión es clara y la estamos ejecutando con precisión implacable».

Hegseth subrayó que la estrategia busca evitar los escenarios de Irak o Afganistán. «No estamos aquí para ocupar un país ni para iniciar una misión abierta. El presidente ha establecido objetivos concretos y nuestra tarea es cumplirlos», dijo. Con ese mensaje intenta responder a parte del electorado de Donald Trump, tradicionalmente receloso de las intervenciones militares prolongadas en el exterior.

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EXPERTO EN IRÁN

José Ignacio de la Torre

El secretario de Defensa adelantó además que la campaña entra en una fase de mayor intensidad. «Hoy será nuevamente el día más intenso de ataques dentro de Irán», afirmó, al describir una jornada con más cazas, bombarderos y operaciones de inteligencia que en días anteriores.
Según el Pentágono, la operación, denominada Furia Épica, tiene tres objetivos centrales. El primero es destruir los arsenales de misiles iraníes, sus lanzadores y la base industrial que permite fabricarlos. El segundo consiste en neutralizar la marina iraní y su capacidad para operar en el Golfo Pérsico y amenazar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. El tercero es impedir de forma permanente que Irán pueda desarrollar armas nucleares.
Gen. Dan Caine on Operation Epic Fury: To date, we’ve struck more than 5,000 targets. Iranian ballistic missile attacks are down 90% and one-way attack drones are down 83%. We’ve struck more than 50 Iranian naval ships. pic.twitter.com/0tRSYbmVjI— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) March 10, 2026
El general Dan Caine detalló el balance militar de la campaña en su décimo día. Según explicó, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 5.000 objetivos desde el inicio de la operación, incluidos lanzadores de misiles, depósitos de armamento, centros de mando y fábricas de drones.
Parte de los ataques se han dirigido también contra la infraestructura militar y tecnológica del país. «Estamos golpeando el complejo militar e industrial que permite al régimen proyectar poder», explicó Caine, en referencia a centros de producción, instalaciones de investigación y redes logísticas.

Componente naval

La ofensiva ha tenido además un fuerte componente naval. Según el jefe militar, más de 50 embarcaciones iraníes han sido destruidas o neutralizadas en los primeros diez días de combate, entre ellas un buque utilizado para lanzar drones. Los ataques han incluido bombarderos estratégicos, cazas, misiles de crucero y munición penetrante contra instalaciones protegidas.
Caine aseguró que la campaña está teniendo efectos visibles sobre la capacidad militar iraní. «Los ataques con misiles balísticos han caído un 90% respecto al inicio de la operación y los drones de ataque han disminuido un 83%», afirmó.
Washington sostiene que esos datos muestran que el Ejército iraní está perdiendo capacidad para responder de forma efectiva. Al mismo tiempo, el Pentágono insiste en que la operación busca mantenerse limitada y centrada en sus objetivos militares.
«Estamos ganando de forma decisiva y con eficiencia brutal», dijo Hegseth. «No vamos a relajar la presión hasta que el enemigo esté derrotado y la amenaza nuclear haya desaparecido».

Irán alcanza un campamento militar alemán en Jordania

Los soldados alemanes en Al Azraq fueron despertados este lunes, alrededor de la una de la madrugada, por la alarma nocturna. Según las primeras informaciones, el campamento militar alemán en la ciudad desértica de Jordania estaba siendo atacado por sorpresa con misiles procedentes … de Irán que impactaron en la parte alemana de la base aérea, una base donde también está estacionada la Fuerza Aérea de EE.UU.
El Ministerio de Defensa alemán no ha confirmado oficialmente el dato, pero ‘Der Spiegel’ cita fuentes militares e informa que, efectivamente, se produjo al menos un impacto en un edificio de alojamiento del contingente alemán, aunque aparentemente nadie resultó herido.

El Ministerio alemán de Defensa no informará sobre el alcance de los daños hasta comprobar si se trataba de misiles o lo que ha impactado eran restos de proyectiles interceptados sobre el sitio militar, lo que está investigando todavía sobre el terreno.

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Lorena Gamarra

La gravedad real del ataque y cómo han resultado afectados los soldados alemanes sigue estando también por calibrar. Un portavoz del mando operativo responsable se ha limitado a confirmar que se produjo un ataque durante la noche y que las investigaciones continúan.
La Bundeswehr no está activamente involucrada en la guerra en Oriente Próximo, pero hay soldados alemanes en la región, por ejemplo en Jordania, donde las 200 tropas alemanas comparten base con el Ejército estadounidense. Tras activarse las alarmas, todos ellos corrieron a los refugios antiaéreos, en cumplimiento de los protocolos, y esto ha contribuido a la falta de bajas.
Alemania ha estado estacionada de forma permanente en Al Azraq desde 2017. Desde allí, la Fuerza Aérea apoya una campaña internacional antiterrorista con aviones cisterna y de reconocimiento. Inicialmente estaban estacionados en Incirlik (Turquía) para la lucha contra «Estado Islámico», pero cuando Ankara se negó a permitir que los miembros del Parlamento alemán visitasen las tropas para inspeccionar su actividad, fueron trasladados a Jordania, y llevan allí nueve años.
Hasta ahora, Al Azraq se consideraba una ubicación relativamente segura, debido a que los estadounidenses protegen el campamento con sus defensas aéreas. Actualmente, la Bundeswehr mantiene en espera dos aviones de transporte A400M para poder iniciar rápidamente una operación de evacuación en caso de emergencia. Por eso se ha mantenido esta posición a pesar de que, por razones de seguridad, la Bundeswehr retiró la semana pasada parte del personal de las misiones militares internacionales en Oriente Próximo.

Alemania reduce su presencia militar

«La seguridad de nuestras tropas es la máxima prioridad», justificó un portavoz del Mando Operativo del Ejército alemán, que confirmó que, a causa de la reciente escalada, las medidas de protección se han intensificado según la situación y el contingente se ha reducido.
A principios de la semana pasada y según un portavoz del Ministerio de Defensa, «más de 500 soldados están activos en toda la región, pero el número concreto de soldados desplegados ahora sobre el terreno, no puede comunicarse públicamente por razones de seguridad operativa».
A mediados de febrero, la fragata «Renania del Norte-Westfalia» partió hacia el Mediterráneo para apoyar la Operación Unifil en Líbano y frente a su costa, bajo mandato de las Naciones Unidas y hasta finales de ese año. Una misión contra Estado islámico también incluye programas de entrenamiento militar en Irak.
Al inicio de la Operación Aspides de la UE para proteger la navegación civil en el mar Rojo, la Marina alemana estuvo directamente involucrada con la fragata «Hessen». A pesar de las reducciones, las fuerzas alemanas restantes continúan ejerciendo su mandato. «Las órdenes siguen cumpliéndose dentro del marco de la situación de seguridad actual y, cuando sea necesario, se realizará un ajuste temporal para minimizar el riesgo para las fuerzas», insiste el portavoz.

La CIA localizó a Jamenei y abrió la ventana del golpe que lo mató en Teherán

La CIA había seguido durante meses los movimientos del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y fue afinando sus patrones y ubicaciones gracias a informantes sobre el terreno y espionaje con drones. La agencia supo finalmente que el sábado por la mañana iba … a celebrarse una reunión de altos cargos iraníes en un complejo de la dictadura en Teherán y que Jamenei estaría presente, presidiendo todo.
Por decisión del propio Donald Trump, esa información se compartió con Israel y aceleró el calendario del ataque para aprovechar la oportunidad. Estados Unidos e Israel ajustaron el momento del ataque, que inicialmente se había planteado de noche, para golpear con esa nueva ventana de inteligencia.

Así lo contaron dos altos cargos de la Administración Trump en conversación con periodistas el sábado: Israel ejecutó una operación que llevaba meses planificando para matar de forma selectiva a dirigentes iraníes, pero la inteligencia y el apoyo aéreo decisivo vino de la Casa Blanca.


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David Alandete

Se sabe ahora que los líderes iban a reunirse en una zona donde se ubican oficinas de la presidencia iraní, del líder supremo y del Consejo de Seguridad Nacional. Israel había determinado que en la reunión estarían, entre otros, Mohammad Pakpour, Aziz Nasirzadeh, el almirante Ali Shamkhani, Seyyed Majid Mousavi y Mohammad Shirazi.

Así fue la operación

La operación comenzó alrededor de las 6.00 de la mañana, hora de Israel, del sábado, cuando despegaron aviones de combate. El ataque se realizó con relativamente pocos aviones, armados con munición de largo alcance y alta precisión.
Dos horas y cinco minutos después del despegue, alrededor de las 9.40 en Teherán, misiles de largo alcance impactaron en el complejo. En el momento del ataque inicial, altos responsables de seguridad nacional estaban en un edificio del complejo y Jamenei en otro edificio cercano.
Un cargo de Defensa israelí sostuvo el domingo que el golpe se ejecutó de manera simultánea en varios puntos de Teherán y que se logró «sorpresa táctica», informa el canal i24.
La Casa Blanca y la CIA declinaron comentar públicamente sobre esos detalles. Jamenei murió el sábado en su complejo de Teherán por un ataque con misiles israelí, según reveló Trump en persona, atribuyéndose la autoría. Es la primera vez que una operación de EE.UU. acaba con un jefe de estado en activo.
Los medios estatales iraníes confirmaron la muerte del líder iraní a primera hora del domingo. En una entrevista televisada en la CBS, el congresista republicano Mike Turner afirmó que habló con el secretario de Estado, Marco Rubio, y que Rubio le dijo que Estados Unidos no apuntó a Jamenei ni estaba apuntando al liderazgo en Irán.

Humo negro y daños severos

En imágenes satelitales se aprecian humo negro y daños severos en el complejo de Jamenei tras los ataques. ABC publicó esas imágenes en su portada de este domingo, y en ella se ve el daño provocado por el ataque
El senador Tom Cotton dijo en otra entrevista televisada que Estados Unidos dispone de métodos de obtención de inteligencia «exquisitos» y que la localización e intenciones de líderes adversarios es una prioridad de la comunidad de inteligencia. Cotton afirmó que la operación estuvo impulsada por inteligencia recogida por Israel y Estados Unidos y que ambos tienen capacidades que ningún otro país posee.
Jamenei tenía 86 años, era líder supremo desde 1989 y lo asumió tras la muerte de Ruhollah Jomeini. Durante casi cuatro décadas, Jamenei concentró autoridad sobre las ramas del Estado y las fuerzas armadas, con poder político y militar máximo y la posición de máxima autoridad religiosa.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que un sucesor podría ser elegido en «uno o dos días».
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que un consejo de liderazgo temporal ha empezado a gobernar hasta que se elija un nuevo líder supremo. Trump dijo que hay «algunos buenos candidatos» para liderar Irán tras la muerte de Jamenei y, preguntado por quién toma las decisiones, respondió: «Lo sé exactamente, pero no puedo decirlo».

Muerte de dos altos mandos

La agencia estatal iraní IRNA confirmó el domingo la muerte de dos altos mandos que Israel dijo haber matado el sábado: el almirante Shamkhani y el general Pakpour. Ese medio está controlado por el régimen, por lo que el que admita la muerte de estos dos dirigentes supone una confirmación oficial.
En ataques posteriores al golpe contra el complejo de liderazgo, se atacaron ubicaciones donde se alojaban responsables de inteligencia. El principal jefe de inteligencia iraní escapó pero los rangos altos de los servicios de inteligencia iraníes quedaron gravemente diezmados.
En junio del año pasado, Trump afirmó que Estados Unidos sabía dónde se escondía Jamenei y que podría haberlo matado. Esa capacidad de localización se basaba en la misma red de inteligencia utilizada después.

Bajo presión

Tras la guerra de 12 días del año pasado, Estados Unidos obtuvo más información sobre cómo se comunicaban y se movían Jamenei y la Guardia Revolucionaria bajo presión, y afinó la capacidad para seguirlo y predecir sus movimientos.
El domingo se registraron explosiones en Teherán y columnas de humo sobre distritos gubernamentales. Autoridades iraníes dijeron que más de 200 personas han muerto desde el inicio del bombardeo de Estados Unidos e Israel.
Irán respondió con ataques de misiles y drones contra Israel y contra Estados árabes del Golfo que albergan fuerzas estadounidenses. En Israel, nueve personas murieron y 28 resultaron heridas cuando un misil alcanzó una sinagoga habilitada como refugio en Beit Shemesh.
El ejército estadounidense informó de tres militares estadounidenses muertos y cinco heridos graves, las primeras bajas estadounidenses confirmadas del conflicto.

«Pagarán el precio»

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, prometió represalias y advirtió de que los responsables «pagarán el precio». Trump advirtió en contra de una mayor escalada y escribió que Irán «mejor que no» tome represalias o se enfrentará a una fuerza sin precedentes.
El conflicto ha alterado el tráfico aéreo en Oriente Medio y ha aumentado la preocupación por los mercados energéticos mundiales. Aproximadamente el 20% del petróleo comercializado en el mundo pasa por el estrecho de Ormuz.
Evaluaciones de inteligencia estadounidenses que cita el diario ‘The New York Times’ indicaron que Irán estaba reconstruyendo partes de su infraestructura nuclear, incluidos esfuerzos para producir centrifugadoras avanzadas usadas en el enriquecimiento de uranio.
Irán negó buscar armas nucleares y sostuvo que su programa es pacífico, aunque restringió el acceso de inspectores internacionales a instalaciones golpeadas en ataques anteriores. Imágenes de satélite mostraron actividad renovada en algunas de esas instalaciones.

Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos abren la puerta a responder a los ataques iraníes

En los últimos dos años Irán e Israel se han enfrentado en tres ocasiones a base de misiles, drones y ataques aéreos. Los golpes siempre fueron directos y, cuando Irán atacó una base estadounidense en junio en Doha tras el bombardeo ordenado por … Donald Trump contra las instalaciones nucleares, lo hizo de manera simbólica. El sábado, los israelíes lanzaron una cuarta operación, pero lo hicieron de manera conjunta con Estados Unidos y en las primeras horas asesinaron al Líder Supremo, Alí Jamenei, y a la cúpula de seguridad iraní. El régimen clamó venganza, advirtió que esta vez no habría «líneas rojas» en la respuesta y los misiles y drones se dirigieron al Estado judío, pero también a Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Kuwait, Jordania o Arabia Saudí, lo que provocó el enfado y la condena de estos países que se han visto metidos de lleno en el conflicto.
Estos ataques han costado la vida al menos a ocho personas, entre ellas tres soldados de Estados Unidos, y dejan decenas de heridos. La falta de precisión ha provocado impactos en hoteles de Dubai y Manama y en los aeropuertos civiles de Dubai, Abu Dhabi y Kuwait. Peligra además la seguridad en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 por ciento del petróleo mundial, y los expertos del sector alertan de que «incluso interrupciones limitadas podrían provocar fuertes subidas de los precios de la energía, mayores costes de seguros y transporte marítimo, y un aumento de la incertidumbre entre los inversores». En las últimas horas al menos un petrolero fue atacado y la tripulación fue evacuada.

Arabia Saudí, el vecino más poderoso, que durante años estuvo enfrentado a Teherán, fue quien elevó más el tono de la condena y dejó abierta la puerta a responder a los iraníes. El ministerio de Exteriores condenó los «ataques cobardes» y recordó que estos se produjeron a pesar de que Riad había rechazado permitir que su espacio aéreo se utilizara en la operación contra Irán. Según los saudíes, el lanzamiento de misiles y drones contra el reino «no puede justificarse de ninguna manera» y advirtió que pueden traer «graves consecuencias».
Los emiratíes también condenaron los «actos flagrantes de agresión» y expusieron su «derecho legítimo a la defensa». Las defensas aéreas de Emiratos han interceptado 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes desde el sábado y el Ministerio del Interior se mantiene en el «máximo nivel de preparación para tomar todas las medidas de precaución necesarias». Las autoridades ven cómo peligra el atractivo turístico de Dubai tras los impactos sufridos en puntos populares para los visitantes de todo el mundo como Palm Jumeirah y el Burj al-Arab. Hoteles de cinco estrellas en llamas, explosiones que hicieron saltar por los aires las ventanas de torres residenciales e ‘influencers’ en redes sociales compartiendo vídeos de proyectiles surcando el famoso skyline de la ciudad no son los mejores reclamos para Dubai.
El asesor diplomático del presidente emiratí y ex ministro, Anwar Gargash, recogió en su perfil de X que «el ataque iraní contra los países del Golfo falló en su objetivo y aisló a la república islámica en su momento más crítico. Su guerra no es con sus vecinos, y con esta escalada confirman la narrativa de quienes ven a Irán como la principal fuente de peligro para la región, y su programa de misiles como un título permanente de inestabilidad».
Qatar y Omán, países cercanos a Teherán y que han jugado un papel importante como mediadores en las crisis regionales, tampoco se han librado de los impactos. Las autoridades de Doha señalaron que en las primeras 24 horas interceptaron 65 misiles y 12 drones y que 16 personas resultaron heridas.

Llamada a la unidad

Las condenas del Golfo contrastaron con la llamada a la unidad desde Irak. El ayatolá Alí Sistani, una de las figuras más respetadas entre los chiíes, expresó sus condolencias al pueblo iraní tras el asesinato de Jamenei y pidió mantener la unidad frente a los «objetivos de los agresores». En Bagdad, cientos de manifestantes intentaron asaltar la Zona Verde, donde se encuentra la embajada de Estados Unidos, muy venida a menos en los últimos años en los que Washington ha ido retirando a la mayor parte del personal que desplegó tras la invasión de 2003. Las protestas se extendieron a la minoría chií de Pakistán, donde al menos nueve personas murieron en los choques ante el consulado de Estados Unidos en Karachi.

La guerra entre Pakistán y Afganistán: un polvorín de intereses ocultos para EEUU, Rusia, China, Irán…

La «guerra abierta» entre Pakistán y Afganistán culmina una escalada de tensión en la complicada frontera entre ambos países y amenaza con convertirse en un nuevo y enraizado conflicto en Oriente Medio entre el régimen talibán, apoyado por insurgentes, y un país que cuenta con armamento nuclear. Muchos países siguen de cerca las hostilidades entre Kabul e Islamabad ante la posibilidad de que las diferentes aristas del conflicto puedan repercutirles o beneficiarles de una u otra forma. Tres vecinos de ambos países vigilan con especial atención el intercambio de golpes entre Pakistán y Afganistán ante potenciales beneficios, pero especialmente graves amenazas. Mientras, otras dos superpotencias vigilan lo que consideran una amenaza a la estabilidad de la región, aunque priorizando a sus propios aliados.EEUU teme la desestabilización de Oriente MedioPara Estados Unidos, Afganistán supone un quebradero de cabeza desde su apresurada retirada del país, en 2021, tras más de 20 años de intervención occidental. El orden que Washington había impulsado en Kabul se desmoronó en pocas semanas de ofensiva talibán, que tras tomar de nuevo el control del país, recuperó gran parte del armamento abandonado por los norteamericanos. Un armamento que, de hecho, han utilizado en su contraataque contra Pakistán este mismo viernes.Por lo tanto, para Estados Unidos y sus intereses en la región, es prioritario que Afganistán no se convierta nuevamente en un refugio de grupos yihadistas que, como en su día hizo Al Qaeda, orqueste ataques internacionales contra Washington y sus aliados. Además, Pakistán es un aliado clave para la Casa Blanca en una región en la que los estadounidenses mantienen una escalada de tensión con Irán, por lo que su principal interés se centra en mantener cierta estabilidad en la zona.Rusia, atenta a la inestabilidad en su área de influenciaEl principal interés de Rusia en la estabilidad entre Pakistán y Afganistán se centra en la seguridad. Un nuevo conflicto que aliente el islamismo radical en su esfera de influencia, como Turkmenistán y Uzbekistán (y en las proximidades de las fronteras rusas), es visto por Moscú como una amenaza, especialmente cuando su Ejército mantiene el foco en la invasión de Ucrania. El Kremlin mantiene relaciones con el régimen talibán, dado que la estabilidad en Afganistán es un interés de seguridad nacional, no solo por prevenir el flujo de grupos extremistas, sino también el tráfico de drogas hacia su frontera sur. Con Pakistán, las relaciones son más tensas dada la cercanía histórica entre Islamabad y Washington, aunque han cooperado en política antiterrorista.El Ministerio de Exteriores de Rusia ha mostrado su «preocupación» por «el drástico repunte de los enfrentamientos armados» entre ambos países, que «implican unidades regulares del Ejército, capacidades aéreas y armamento pesado», causando «víctimas en ambas partes, incluidos civiles». «Pedimos a nuestros países amigos, Afganistán y Pakistán, que abandonen esta peligrosa confrontación y vuelvan a la mesa de negociaciones para resolver todas las diferencias a través de medios políticos y militares», ha destacado la cartera rusa a través de un breve comunicado.China prioriza sus lazos económicosPara China, el interés en lo que suceda entre Pakistán y Afganistán tiene dos ejes. El primero de ellos, económico: Pekín e Islamabad mantienen una excelente relación económica materializada en un corredor económico, a través del cual China tiene acceso al mar Arábigo a través del puerto de Gwadar, y que genera un fluido intercambio comercial entre ambos países. Pekín ve cualquier amenaza a la estabilidad de Pakistán como una amenaza a sus inversiones. Además, Pakistán supone para China un contrapeso a la influencia india en Asia, lo que beneficia su predominio en el continente.Además, China comparte frontera con Afganistán en la región más occidental del país, Xinjiang. En esa provincia, el islam es la religión predominante, y su proximidad con grupos insurgentes afganos ha hecho que pequeñas células terroristas germinen en territorio chino. Pekín sostiene que estos grupos buscan impulsar la independencia de la región bajo el nombre de «Turquestán Oriental», y la prevención de atentados en una zona rica en valiosos recursos como cobre, litio y tierras raras, es una prioridad para el Gobierno chino. La reacción oficial de China ha llegado a través de la portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, que ha recalcado en rueda de prensa que Pekín «sigue de cerca la situación». «Pakistán y Afganistán son vecinos cercanos y ambos son vecinos de China. Como vecino y amigo, China está profundamente preocupada por la intensificación del conflicto y profundamente triste por las víctimas causadas por el mismo», ha señalado. La prioridad de Pekín, por tanto, es la estabilidad de ambos actores para favorecer su comercio y evitar la entrada en el país de grupos insurgentes.Irán teme ataques a sus minorías en AfganistánIrán se mantiene atento a lo que ocurre en su frontera oriental con ambos países en base a un interés en el que confluyen varios aspectos: la seguridad de sus fronteras pakistaní y afgana, pero también la protección de las minorías chiíes presentes en territorio afgano. Actualmente, el régimen chií de Teherán mantiene una relación pragmática, aunque distante, con los talibanes suníes. Sin embargo, son enemigos doctrinales e ideológicos, por lo que la protección chií a la represión de Kabul es uno de los grandes intereses persas en el conflicto con Pakistán. Una pérdida de poder, influencia o efectivos de las milicias talibanes sería vista con buenos ojos por Teherán. Sin embargo, Irán y Pakistán tampoco mantienen buenas relaciones, marcadas por tensiones entre milicias y tropas en la zona del Baluchistán. En cualquier caso, la estabilidad en sus fronteras y la protección de las minorías chíies son la prioridad para Irán. El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha pedido a ambos países que «resuelvan sus diferencias en el marco de la buena vecindad y a través del diálogo», en un mensaje en redes sociales en el que ha recordado que es «el mes sagrado del Ramadán, el mes de la contención y el refuerzo de la solidaridad en el mundo islámico».La India y Pakistán, los grandes enemigos de la regiónOtro país vecino con intereses en el conflicto es la India: para Nueva Delhi, la estabilidad de Afganistán es clave para evitar el surgimiento de amenazas terroristas al norte de sus fronteras, especialmente en la separatista Cachemira, cuyo control disputan precisamente con Pakistán. Por ello, y pese a que no reconoce formalmente al gobierno talibán, la India considera un ejecutivo estable en el país como una necesidad estratégica. Sin embargo, Pakistán, con quien la India comparte frontera, es el gran enemigo del país en el plano geopolítico, especialmente en lo referente a las regiones norteñas de Jammu y Cachemira. Nueva Delhi acusa a Islamabad de agitar la violencia religiosa y de apoyar grupos insurgentes en la zona para cometer atentados terroristas contra objetivos indios, mientras que Pakistán acusa a la India de reprimir a los musulmanes —especialmente en la zona norte del país— y de instigar movimientos separatistas en el sur pakistaní —en la propia Baluchistán—. La enemistad entre ambos países —en la que, además, hay una variable nuclear al disponer ambos países de armamento atómico— hace que para Nueva Delhi, pese a no tener interés en la inestabilidad de la región, sea positiva una situación que desgaste y repercuta en una pérdida de capacidad e influencia a Pakistán.El Gobierno indio, de hecho, ha condenado duramente los bombardeos pakistaníes, calificándolos como un intento de Islamabad de desviar la atención de sus propias crisis domésticas y reiterando su respaldo a la soberanía de Afganistán.