Baden‑Württemberg envía un aviso a Merz: Los Verdes adelantan a la CDU
Si las elecciones regionales de Baden-Württemberg son leídas en clave de premio o castigo al primer año de Gobierno del canciller alemán Friedrich Merz, podríamos estar hablando de un aprobado. Su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), de centro-derecha, obtenía al cierre de … esta edición el 30,2% de los votos, con un aumento del 6,1% desde el resultado de los últimos comicios. Aún así, el partido Los Verdes le sacaba todavía punto y medio de ventaja, lo que convertía en candidato más votado al exministro federal de Agricultura Cem Özdemir, que en su primera reacción ya ha sugerido una reedición de la actual coalición gobernante, «aunque un poco distinta». Quiere «continuar la exitosa coalición de los últimos años» con la CDU en la región.
Pero un aprobado no es una nota brillante y por eso el candidato local de la CDU, Manuel Hagel, tras agradecer el esfuerzo de colaboradores y familia, ha decidido «asumir toda la responsabilidad de este resultado», como si se dispusiese a dimitir, a la espera del resultado definitivo, que llegará con el recuento del voto por correo, pero que difícilmente podría ya cambiar los puestos en el podio de los más votados. «Nuestro objetivo era convertirnos en la fuerza más votada y no lo hemos conseguido», se ha castigado Hagel.
El que sí ha dimitido, esto ya es un hecho, es el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Andreas Stoch, con el 5,4%, el peor resultado de la historia de la formación en unas elecciones regionales y con una pérdida de casi el 6%. Si el SPD en Berlín interpreta este resultado como un castigo a la coalición en la que gobierna con Merz, pueden surgir en los próximos meses grietas entre los dos socios de gobierno, en un intento del SPD de distanciarse de las políticas conservadoras y volver a intentar ganar perfil. Y si Merz pierde esa estabilidad, las regionales de Baden-Württemberg habrán tenido para el Gobierno alemán en Berlín consecuencias mucho más graves que las de Stuttgart.
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Rosalía Sánchez
Fiesta para los Verdes
En la fiesta electoral de los Verdes, la expresidenta Ricarda Lang ha confirmado la oferta de nueva cooperación regional a la CDU. Özdemir ha sido recibido con vítores frenéticos y ha agradecido a los activistas electorales y amigos del partido su trabajo electoral. Ahora es importante que abramos juntos un nuevo capítulo«, ha tendido puentes a la CDU, cuyo secretario general, Carsten Linnemann, se ha felicitado desde Berlín por los «avances enormes». «Y en el gobierno federal, objetivamente, puede interpretar este resultado como un viento a favor», ha dicho. El jefe de la Cancillería, Thorsten Frei, hombre de confianza de Merz, ha adelantado sin embargo que no habrá valoración hasta que se haya contado el último voto, todavía con esperanza.
El candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Andreas Stoch, con el 5,4%, ha obtenido el peor resultado de la historia de la formación en unas elecciones regionales
Pero la lectura dominante en la Casa Konrad Adenauer es que este resultado erosiona la narrativa de recuperación y refuerza dudas internas sobre su estrategia. Fundamentalmente porque el aumento de voto de derecha más destacado no es el de la CDU, sino el de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), que dobla su resultado hasta el 18% y se apuntala como tercera fuerza política en la región. La líder del AfD, Alice Weidel, se ha mostrado «satisfecha por haber doblado nuestro resultado» y ha evitado comentar el hecho de que su principal candidato, Markus Frohnmaier, no haya estado en BadenWürttemberg en la recta final de la campaña, sino que haya preferido viajar a Estados Unidos. »Él habrá tenido sus motivos para ello«, se ha limitado a justificar.
Desactivar a AfD
Desde su propia campaña electoral y durante este primer año de gobierno, Merz ha fijado como su principal objetivo interno desactivar la fuerza de voto de AfD y ha sostenido que eso se consigue terminando con problemas que los votantes perciben como sus principales preocupaciones y relacionados con la burocracia, la inmigración y la economía estancada. Pero, a pesar de que ha emprendido un programa de reformas estructurales tan ambicioso como le permite su asociación con el SPD y de un endurecimiento muy significativo de la política migratoria, AfD ha demostrado en Baden-Wüttemberg que sigue teniendo músculo para subidas espectaculares.
Es necesario reconocer en este resultado el que podríamos llamar efecto Özdemir, un político muy particular y recién mudado desde Berlín, que se ha distanciado hábilmente de la radicalidad ecopacifista y se ha vendido como «derecha verde». Ha sabido qué teclas tocar y ha involucrado a Boris Palmer, el exverde alejado por la anterior directiva del partido y ha marcado un rumbo liberal-conservador-ecológico. Pero también hay que admitir que la política Merz no obtiene un respaldo arrollador y que incluso dependerá en secreto del éxito de los socialdemócratas, en las elecciones regionales todavía pendientes este año, para mantener la continuidad del gobierno de coalición.

