Ucrania y Rusia avanzan en sus negociaciones de paz y discuten los detalles de un alto el fuego
Los primeros resultados de este segundo encuentro a tres bandas en Abu Dabi son modestos, pero más prometedores. Rustem Umerov, el jefe de la delegación ucraniana, informó a media tarde que las tres delegaciones habían discutido «los métodos para implementar un alto el … fuego» y la supervisión del cese de las hostilidades. Horas antes, como resultado del diálogo, se llevó a cabo un intercambio de 157 prisioneros de guerra de cada parte. El primero en cinco meses. El enviado del presidente estadounidense, Steve Witkoff, describió el diálogo de «productivo» y puntualizó que «queda mucho trabajo por hacer». En el comunicado posterior, Witkoff y Umerov destacaron que «las conversaciones fueron constructivas y se centraron en cómo crear las condiciones para una paz duradera».
Ninguna de las partes ha aportado más detalles tras la reunión, que ha durado unas escasas dos horas. No ha habido mención al estado de las discusiones sobre los asuntos más espinosos: cuestión territorial, garantías de seguridad o tregua energética. Como deslizó Witkoff, es probable que Kiev y Moscú todavía estén enrocadas en algunas posiciones alejadas.
La invasión rusa de Ucrania cumplirá su cuarto aniversario en menos de veinte días. Zelenski mantiene su confianza en que la guerra terminará este mismo año. Pero el proceso diplomático auspiciado por Washington no ha dado muchas señales de avance por ahora. Trump espera zanjar la guerra en Europa cuanto antes y puede volver a ejercer presión sobre Kiev. Las Fuerzas Armadas de Ucrania dependen de la inteligencia que proporciona Washington y de la compra de armamento estadounidense.
La Embajada de Estados Unidos en Ucrania se hizo eco de unas declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, el miércoles. Rubio afirma que «probablemente no se conocerán los avances, ni siquiera por filtraciones, hasta que realmente logremos un avance significativo».
La parte rusa apuesta ahora por aumentar todavía más sus demandas. Moscú no solo pide la retirada de las fuerzas ucranianas del Dombás, término que engloba las provincias de Donetsk y Lugansk. El Kremlin quiere también el reconocimiento internacional de estos territorios como parte de la Federación Rusa. «Este aspecto del reconocimiento del Dombás por parte de todos los países se considera muy importante«, dijo una fuente a la agencia estatal rusa TASS.
Las autoridades ucranianas afirman estar totalmente comprometidas con el camino diplomático. Por el contrario, Rusia no ha dado señales de su implicación real en un fin del conflicto, señalan desde Kiev. Zelenski cargó contra el Kremlin tras uno de los mayores ataques contra el sistema energético ucraniano en el peor invierno de la guerra. El bombardeo con más de 500 proyectiles se produjo en la víspera del segundo encuentro de Abu Dabi y con unas temperaturas que alcanzaron los 22 grados bajo cero. Los rusos «siguen apostando por la guerra y la destrucción de Ucrania, y no se toman en serio la diplomacia», destacó.
Los ataques rusos se producen a diario incluso con las conversaciones de paz en marcha. Durante la madrugada del jueves, Ucrania fue bombardeada con 183 drones y dos misiles Inskander. Cuatro distritos de Kiev recibieron impactos y al menos dos personas resultaron heridas.
El mandatario ucraniano insiste en la importancia de aumentar la presión contra Rusia. Aprovechando la visita del primer ministro polaco, Donald Tusk, a la capital del país, Zelenski le informó sobre los avances en unas negociaciones que Europa observa desde fuera. «Rusia no debe recibir ninguna recompensa por su agresión».
Tras la visita de Tusk, el presidente ucraniano anunció el retorno de 157 prisiones de guerra ucranianos poco tiempo después del fin de las conversaciones de Abu Dabi. La mayoría esta en cautiverio ruso desde 2022, subrayó el presidente. Este intercambio es el primero tras una pausa que ha durado más de cinco meses.
Cambio de tono sin avances
Las dos cumbres trilaterales de Estados Unidos, Rusia y Ucrania generaron mayores expectativas que los diálogos del año pasado. Esta mejora se debe al cambio en los equipos negociadores. Por la parte rusa se envió una delegación de oficiales de algo rango. Ucrania incluyó al jefe de la Oficina Presidencial y antiguo director de la inteligencia militar, Kirilo Budánov. El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, manifestó en una entrevista la pasada semana que los miembros del nuevo equipo ruso «son personas diferentes, y ya no hubo conferencias pseudohistóricas. Las conversaciones eran muy centradas».
La composición más técnica de la delegación indicaría que la principal discusión se centra en aspectos operativos de un eventual alto el fuego. Pero los temas más políticos y el desacuerdo territorial siguen siendo el principal punto de fricción.
La legislación ucraniana prohíbe cualquier cesión de territorio, pero Rusia exige la entrega total del Dombás. La parte de la región de Donetsk bajo control de Kiev es una de las mas fortificadas del país. Lugansk está prácticamente ocupado. «No puede haber concesiones en la cuestión de nuestra soberanía. Esta es nuestra tierra», insistió Zelenski. La entrega de la totalidad de territorios implicaría riesgos para futuras campañas de avance ruso hacia el oeste y también rompería la unidad interna.
El jefe de Estado ucraniano flexibiliza su postura en esta cuestión con la propuesta de Estados Unidos de acordar una zona desmilitarizada. Zelenski añade que ese territorio debería ser supervisado por una fuerza de paz extranjera. En el caso de que se estableciese una «zona económica o de amortiguación, por ejemplo, nuestras fuerzas armadas podrían tener que replegarse, pero los rusos deben hacer lo mismo», afirmó.
Otro asunto que complica los avances son las garantías de seguridad. Tras un eventual alto el fuego, existe la posibilidad de desplegar contingentes militares extranjeros en Ucrania. Una medida que Moscú rechaza de pleno.

