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Una playa de Cerdeña prohíbe las sombrillas para personas entre los 10 y los 65 años

Cantaba Edoardo Vianello en el 63 a un amor de verano que acababa la temporada estival ‘abbronzatissima’ o, lo que es lo mismo, ‘morenísima’ en español y con la que disfrutaba de los rayos del sol sobre la arena. Igual de bronceados que la destinataria … de las letras del cantante van a acabar este año los turistas de la playa de Punta Molentis, en Villasimius, en Cerdeña (Italia), tras la decisión del Ayuntamiento de prohibir las sombrillas para las personas de entre 10 y 65 años.
Tras un pavoroso incendio que el año pasado devastó 100 hectáreas de vegetación, el Consistorio ha decidido cobrar diez euros de entrada a la playa, limitar el aforo y restringir el uso de las sombrillas a los menores de 10 años y los mayores de 65. El objetivo es encontrar un equilibrio entre el uso del espacio y la protección de un tesoro que aún se recupera de los estragos del fuego, tal y como recogen los medios locales.

El Ayuntamiento de Villasimìus ha señalado que el incendio y los «fenómenos meteorológicos marinos excepcionales» le habían llevado a imponer normas más estrictas para preservar la belleza natural de Punta Molentis, que se encuentra dentro de una zona de conservación protegida. Por eso, también ha prohibido instalar cenadores, tiendas de campaña u otros tipos de estructuras que proporcionen sombra.

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Sara Torres

Las protestas indignadas de los vecinos por la decisión no se han hecho esperar. «Aconsejo al alcalde y a todo el consejo que votó a favor de esta barbaridad que visiten a un dermatólogo para informarse sobre los riesgos de cáncer de piel a los que nos están exponiendo para lucrarse a costa de quienes queremos disfrutar del mar en Punta Molentis», decía uno.
«En mi familia hay dos personas mayores de 65 años y un niño menor de 9. ¿Acumulo puntos? ¿U obtengo un descuento en la entrada? Si entráramos por separado, ¿se podrían fusionar las sombras? ¿Los mayores de 65 años tienen que quedarse todo el tiempo? ¿O tienen que llevarse su sombrilla si se van?», ironizaba otro usuario.
La conclusión: los veraneantes podrán disfrutar del paradisíaco enclave, pero sin las comodidades habituales en las playas italianas. Quien, como Gino Paoli, quiera limitarse a sentir el sabor del mar y de la sal sobre la piel, podrá hacerlo mientras no pretenda que sea bajo la sombrilla.

Drones y respaldo de Occidente: las claves de la ventaja marroquí en el Sahara

«Se ha decretado el luto nacional. Indignación y cansancio general. Lo de siempre. Hasta las narices». El mensaje llega desde los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en el suroeste de Argelia. Lo envía un joven saharaui un día después de que el Frente … Polisario anunciara la muerte de Lehbib Mohamed Abdelaziz. Tenía 37 años. Era comandante del Ejército de Liberación Popular Saharaui, miembro de la Secretaría Nacional del Polisario e hijo de Mohamed Abdelaziz, el histórico dirigente que lideró el movimiento durante casi cuarenta años.
La República Árabe Saharaui Democrática decretó tres días de luto nacional. El comunicado oficial lo describió como un combatiente «caído mártir en el campo de honor». Junto a él murieron otros dos miembros del Polisario durante un ataque atribuido a Marruecos en el Sahara Occidental. Un episodio más de una guerra que los analistas califican de «baja intensidad» y sobre la que Rabat apenas se pronuncia. Hasta el momento, las autoridades marroquíes no han emitido ninguna declaración sobre el suceso.

La conmoción en los campamentos es evidente. Allí se refugiaron hace medio siglo decenas de miles de saharauis que huyeron de los combates tras la retirada española. «Estamos muy mal. Muy afectados porque es una muerte más de todas las que llevamos durante años», cuenta otro saharaui. Era amigo de uno de los tres militares fallecidos, un joven que realizaba el servicio militar. «Ha sido él pero podíamos haber sido cualquiera».
Han pasado más de cincuenta años desde el inicio del conflicto, más de tres décadas desde el alto el fuego de 1991 y casi seis años desde que la tregua saltó por los aires en Guerguerat, en noviembre de 2020. Desde entonces, los saharauis aseguran que han vuelto a la guerra. Marruecos, oficialmente, no.

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Golpe al movimiento

La muerte de Lehbib Mohamed Abdelaziz representa un duro golpe simbólico para el Frente Polisario. Sin embargo, resulta difícil medir su peso real dentro de la organización. En los últimos meses, diversos medios marroquíes y franceses lo habían señalado como uno de los posibles sucesores del actual secretario general, Brahim Gali, cuyo mandato concluye en enero de 2027.
«Era una persona con mucha protección, como muchos cuadros que tenemos en el Frente Polisario, pero la lucha del pueblo saharaui es una lucha de generaciones, no de personas. Era una figura destacada con un futuro muy prometedor», explica a ABC Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario en España.
Lo que más llama la atención del ataque son sus características. Recuerda a la estrategia desplegada por Israel en Gaza o Líbano: operaciones selectivas y altamente precisas contra objetivos concretos. No hubo enfrentamientos directos ni una ofensiva terrestre. Tampoco podía haberlos. La enorme asimetría militar entre ambas partes hace tiempo que ha desplazado el conflicto hacia otros terrenos.
«Es una guerra en un espacio al que la atención internacional apenas presta atención», resume Isaías Barreñada, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del consejo académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos. «Además, es una guerra muy asimétrica. De un lado hay un Estado, Marruecos, con ejército, capacidad para adquirir armamento, mejorar sus capacidades militares y desarrollar nuevas tecnologías. Del otro, hay un movimiento de liberación nacional que se las ve y se las desea para conseguir medios militares».

La estrategia de los drones

Desde 2020, coincidiendo con el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental y la firma de los Acuerdos de Abraham, Rabat ha acelerado una profunda modernización militar basada en drones, vigilancia e inteligencia. La cooperación con Israel ha sido uno de los pilares de esa transformación.
Cómo localiza exactamente Marruecos a sus objetivos sigue siendo una incógnita. Diversos analistas apuntan a una combinación de vigilancia aérea, seguimiento de movimientos sobre el terreno e interceptación de comunicaciones, aunque no existen pruebas públicas concluyentes sobre los métodos empleados. Lo cierto es que desde 2021 varios altos cargos del Polisario han muerto en ataques de precisión en zonas remotas del desierto.
El primer caso conocido fue el de Addah al-Bendir, jefe de la Gendarmería del Polisario, fallecido en abril de 2021 cerca de Tifariti en circunstancias nunca aclaradas del todo. La muerte de Lehbib Mohamed Abdelaziz apunta a la continuidad de esa misma estrategia.
Porque esa es quizá la principal paradoja del conflicto saharaui. Mientras el Polisario insiste en que la guerra continúa y denuncia bombardeos de forma regular, Marruecos proyecta una imagen de absoluta normalidad. Los combates se concentran en torno al muro que divide el territorio, en áreas desérticas, cerca de la frontera con Mauritania y alejadas de los focos mediáticos y de la atención diplomática internacional.
«Marruecos opera como si no hubiera guerra. Como si no existiera», sostiene Barreñada. Los ataques del Polisario rara vez ocupan titulares y Rabat apenas informa sobre bajas o daños sufridos por sus fuerzas. El resultado es un conflicto que sigue activo sobre el terreno pero que, para buena parte de la comunidad internacional, permanece congelado en el tiempo.

Apoyos diplomáticos

Esa invisibilidad ha terminado convirtiéndose en una ventaja estratégica para Marruecos. Mientras los combates pasan desapercibidos, Rabat acumula apoyos diplomáticos y consolida su control sobre el territorio. Lo hizo primero con Estados Unidos, después con España y Francia. A ello se suma la apertura de consulados de varios países africanos y árabes en Dajla y El Aaiún.
Una sucesión de victorias diplomáticas a las que, según varios analistas, se añade una creciente superioridad militar sobre el terreno, impulsada por la modernización de las Fuerzas Armadas marroquíes y su ventaja tecnológica frente al Frente Polisario.
«Marruecos se siente reforzado por el respaldo recibido de Estados Unidos en los últimos años. Las sucesivas negociaciones diplomáticas han situado en el centro del debate internacional la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Sin embargo, sigue sin estar claro en qué se traduciría exactamente esa autonomía ni cuáles serían sus competencias reales, ya que Rabat nunca ha desarrollado públicamente todos los detalles de su aplicación práctica», señala Miguel Hernando de Larramendi, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Irán no cede ante las amenazas de un Trump que da muestras de «desesperación»

Irán «no se echará atrás» ante las amenazas de Donald Trump. El portavoz de las fuerzas armadas iraníes, Abolfazl Shekarchi, plantó cara al presidente estadounidense en una jornada marcada por un nuevo intercambio de golpes entre Estados Unidos e Irán, que se extendió a Bahrein, … Kuwait y Jordania. 24 horas después de repetir por enésima vez que el acuerdo «está próximo», Trump, frustrado por no lograr imponer sus condiciones en la negociación, cambió radicalmente el discurso para anunciar que «vamos a atacarles y vamos a atacarles muy duramente» y señaló a la infraestructura del país, incluida la energética. Su homónimo iraní, Masoud Pezehskian, escribió en X que «las infraestructuras críticas son las arterias de la vida de la gente. Amenazar con atacarlas, desde las redes de transporte hasta la industria eléctrica y de agua, no es una muestra de poder, sino un signo de desesperación».
Estados Unidos reaccionó al derribo de su helicóptero militar el lunes con una «operación de autodefensa» contra objetivos al sur de Irán. La televisión estatal informó de que los bombardeos estadounidenses golpearon instalaciones hídricas, dañaron dos depósitos de hormigón y dejaron sin suministro de agua a 20.000 personas. La república islámica respondió con el lanzamiento de drones y misiles contra la sede de la Quinta Flota en Bahrein y bases militares estadounidenses en Jordania y Kuwait.

Una vez más, los países del Golfo fueron el objetivo de los ataques en una estrategia con la que los iraníes lanzan el mensaje de que Estados Unidos es incapaz de proteger sus bases en la región. No hubo que lamentar víctimas en este nuevo choque directo que reprodujo el esquema de «escaladas controladas» que se repite en las últimas semanas de negociación, un esquema peligroso porque en cualquier error de cálculo puede provocar que todo salte por los aires. Trump no quedó satisfecho con esa represalia y anunció nuevos ataques, aunque en ningún momento dio por enterrada la negociación.

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En la república islámica, los medios cercanos al aparato de seguridad del régimen mantuvieron la calma pese al intercambio de fuego y las amenazas del presidente estadounidense. No hubo referencias a la posible vuelta a una guerra total y se mantuvo el tono triunfalista. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, afirmó que siguen con las conversaciones y que no abandonan la mesa de negociación. Frente a las prisas de Trump, el diplomático declaró a los medios que las negociaciones no pueden avanzar más rápido sin «un mínimo de condiciones favorables».
Baghaei acusó a Israel de sabotear los esfuerzos diplomáticos con sus ataques diarios en el Líbano. Cuanto más cerca parece el acuerdo, más nerviosos se muestran los israelíes, que prefieren mantener esta situación de inestabilidad que ver a su gran enemigo firmar un acuerdo con Trump. El Canal 12 de la televisión israelí recogió que el Ejército permanece en estado de «alerta máxima» por si Estados Unidos decide volver a la guerra a gran escala.
Los bombardeos israelíes en el sur del Líbano mataron al menos a 13 personas en las últimas 24 horas, según fuentes sanitarias libanesas, pero no alcanzaron Beirut. La capital se ha convertido en toda una prueba para saber si Trump es capaz de controlar a Netanyahu, a quien socios de gobierno y oposición presionan para arrasar los barrios del sur de la ciudad, bastión de Hizbolá.

Mediación estancada

El diálogo se abre paso en mitad de los ataques, el doble bloqueo de Ormuz y las amenazas de unos y otros. Una delegación catarí viajó a Teherán, según informaron los medios oficiales, «para debatir e intercambiar opiniones sobre las relaciones bilaterales y la situación regional». Catar y Pakistán se han convertido en los mediadores principales en un conflicto en el que la situación de «alto el fuego» es cada vez más difusa y que en menos de 72 horas ha visto ataques directos entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El reportero Barak Ravid señaló en el Canal 12 de Israel que «la frustración crece en la Casa Blanca» ante la lentitud de respuesta iraní a los mensajes, que achacan a la dificultad de contactar con el líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien tiene la última palabra en un tema clave como este para la seguridad del país. Ravid, bien conectado con la Casa Blanca, dijo además que Teherán rechazó la posibilidad de un nuevo encuentro directo con enviados de Washington en Doha.
El acuerdo no llega, Ormuz sigue semi cerrado y Estados Unidos reivindicó el ataque que dejó fuera de servicio a un petrolero en el golfo de Omán al asegurar que el buque había violado el bloqueo impuesto por Washington «al intentar transportar petróleo procedente de Irán». Tres marineros indios desaparecieron después de que otros 21 fueran rescatados tras este ataque, informó el Ministerio de Exteriores de India, que emitió un comunicado de condena.

El Pentágono alerta de que Israel espía las negociaciones de EE.UU. con Irán

La inteligencia de EE.UU. ha alertado en varios informes de que Israel ha aumentado sus esfuerzos para espiar las negociaciones del Gobierno de Donald Trump con Irán sobre el final de la guerra y que el espionaje israelí contra EE.UU. se ha elevado … a un nivel «crítico».
Las advertencias ocurren en un momento de crecientes tensiones entre EE.UU. e Israel por los esfuerzos de Trump para llegar a un acuerdo con Teherán que ponga fin a la guerra, reabra el Estrecho de Ormuz y dé paso a una negociación más amplia sobre el asunto esencial para el presidente de EE.UU.: obtener garantías de que Irán no desarrollará un arma nuclear. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se inclina por seguir deteriorando a Irán en el frente militar y hacer lo mismo con Hizbolá, el grupo terrorista afiliado a Irán, en el Líbano.

Pese a que los dos países han negado las revelaciones, el espionaje entre EE.UU. y su gran aliado en Oriente Próximo es conocido y, hasta cierto punto, tolerado por ambos lados. Pero el aumento reciente en su intensidad ha llevado a la Agencia de Inteligencia en Defensa (DIA, en sus siglas en inglés) a cambiar el nivel de amenaza de contrainteligencia de Israel de «alto» a «crítico», según ha podido saber NBC News. Las fuentes gubernamentales que han revelado la existencia de este informe a la cadena estadounidense aseguran que esa designación tiene su origen en los esfuerzos que Israel está haciendo para obtener información de las discusiones internas y procesos de toma de decisión sobre los actuales conflictos en Oriente Próximo.

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Otros informes, de los que ha tenido conocimiento ‘The New York Times’, alertan de que Israel ha aumentado sus esfuerzos por obtener escuchas de uno de los dos negociadores principales de Trump con Teherán, su amigo Steve Witkoff (el otro es su yerno, Jared Kushner). Esos esfuerzos también han afectado a Elbridge Colby, el principal encargado de políticas del Pentágono, y a uno de sus altos cargos, Michael DiMino.
Una de las fuentes del diario neoyorquino explicaba que algunos altos cargos de Trump optan por llevar a cabo actividades relacionadas con las negociaciones y con la seguridad nacional de EE.UU. de manera más vulnerable, como el uso de aviones privados o utilización del teléfono personal.
Pese a ser un aliado esencial, los altos cargos estadounidenses toman precauciones adicionales cuando viajan a Israel, desde el uso de teléfono y ordenadores desechables al cuidado con conversaciones sensibles cuando se alojan en habitaciones de hotel.
El informe de la DIA apunta que la preocupación por la contrainteligencia de Israel se intensificó en 2024, todavía en la presidencia de Joe Biden, en medio de las presiones de su Administración para que Israel limitara su campaña militar en Gaza. Y se han mantenido desde el año pasado, cuando Trump regresó al poder y empezó a considerar la posibilidad de acciones decisivas contra Irán y su programa nuclear.

Incidentes

La DIA también recoge en este informe algunos incidentes registrados en los últimos años y que retratan esas actividades israelíes: en 2021, EE.UU. Cazó a agentes de inteligencia militar de Israel tratando de colocar aparatos de escucha en la sede de la DIA. Y el año pasado se supo que una agencia de inteligencia israelí trató de hacer lo mismo en un vehículo del Servicio Secreto, el cuerpo de seguridad que protege al presidente y al vicepresidente de EE.UU., entre otras autoridades. En los últimos tiempos, la actividad de contrainteligencia de Israel está «desatada», según una de esas fuentes.
Las advertencias sobre el espionaje israelí ocurren en un momento paradójico en la relación de EE.UU. e Israel. Ambos países han llevado a cabo una coordinación militar sin precedentes para ejecutar campañas militares como los bombardeos contra las instalaciones nucleares de Irán de hace un año y la guerra que emprendieron de manera conjunta a finales de febrero. Pero las fricciones entre ambos aliados aparecieron pocos días después del comienzo de la guerra. Trump, cuando anunció la campaña militar, puso énfasis en el objetivo de que la operación militar provocara un cambio de régimen en Irán, lo que facilitaría el objetivo a largo plazo de evitar que el país no desarrolle un arma nuclear. Ese objetivo sigue siendo prioritario para Netanyahu, que busca la eliminación del régimen de los ayatolás -o al menos, su deterioro máximo- para conseguir estabilidad en su región y descabezar a quien apoya y financia a grupos terroristas en sus fronteras, como Hizbolá y Hamás.
Pero Trump se separó pronto de ese objetivo y su prioridad ha sido otra: acabar con una guerra impopular en EE.UU., reabrir Ormuz para moderar los precios de la gasolina y de los fertilizantes y declarar victoria con un acuerdo nuclear con Teherán. Y no se puede permitir mucho tiempo porque a él y a sus aliados republicanos les acechan las elecciones legislativas de otoño, donde se juegan sus mayorías escasas en las dos Cámaras del Congreso. Allí, la oposición a la guerra empieza a ganar peso, también entre algunos republicanos.
Las fricciones creadas por esta divergencia han salido en ocasiones a la superficie. El episodio más conocido es reciente, cuando Trump le dijo a Netanyahu por teléfono que estaba «jodidamente loco» por sus amenazas de atacar Beirut, la capital del Líbano, ante las operaciones de Hizbolá. Esa decisión complicaría todavía más al acuerdo con Irán y el presidente de EE.UU. reaccionó con furia frente a su aliado. En un principio, la Casa Blanca desmintió que eso hubiera ocurrido, pero el propio Trump lo reconoció poco después.

Trump, a Irán: «Con eso basta, volved a la mesa de negociación y cerrad el acuerdo»

Los misiles que Irán ha lanzado contra Israel el domingo por la noche son una nueva piedra en el zapato en la negociación de Donald Trump con Teherán para alcanzar un acuerdo de mínimos. El presidente de EE.UU. reaccionó con una frustración evidente a … un episodio que complica sus esfuerzos: «Lo que yo le sugiero a Irán es: ya habéis lanzado vuestros misiles, con eso basta, volved a la mesa de negociación y cerrad el acuerdo», dijo en una entrevista con un reportero destacado en Tel Aviv de Fox News.
Trump reconoció que el ataque «sin duda, no va a ayudar a las negociaciones». Es un proceso que se alarga desde el pasado 8 de abril, cuando Trump abrió un periodo de tregua -pese a su fragilidad, sigue en pie- para dar paso a negociaciones con Irán. Pero que no ha conseguido, por el momento, pese a las insistencias del presidente de EE.UU. de que su anuncio es inminente.

El multimillonario neoyorquino volvió a insistir en la entrevista en que el acuerdo «está muy cerca». «Yo diría que el acuerdo iba a ser firmado el lunes, martes o miércoles de la semana que entra, y ahora ocurre esto», dijo. Trump ha hecho anuncios similares en varios puntos de la negociación: a mediados de abril dijo que el acuerdo se cerraría «en uno o dos días», algo que nunca se produjo.

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Pero Trump también tuvo palabras críticas hacia Israel, su gran aliado en Oriente Próximo, con quien no dejan de crecer las tensiones alrededor de la negociación de un acuerdo con Irán. El presidente aseguró que Israel «no se ha coordinado con EE.UU.» en los ataques de ese mismo domingo contra posiciones de Hizbolá -el grupo terrorista afiliado a Irán que controla una parte importante del Líbano- en Beirut. Irán no deja de advertir que cualquier posibilidad de acuerdo está vinculada al cese de los ataques de Israel contra Hizbolá. Cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, amenazó con atacar la capital libanesa la semana pasada, el régimen de los ayatolás advirtió que responderían a eso con sus propios ataques.
«No estoy contento al respecto», dijo Trump sobre los ataques de Israel contra suburbios del sur de Beirut, en los que al menos murieron dos personas.
Las fricciones entre Trump y Netanyahu se han disparado desde poco después de que ambos países emprendieran una guerra conjunta contra Irán a finales del pasado febrero. El presidente de EE.UU. busca acabar con una guerra muy impopular en su país y reabrir el Estrecho de Ormuz, que ha supuesto precios disparados para la gasolina y los fertilizantes. Para él y para los republicanos, que se juegan sus mayorías en el Congreso en las elecciones de este otoño, una victoria sería acabar la guerra y obtener un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Pero Netanyahu quiere ir mucho más allá y seguir golpeando a Irán hasta hacer caer -o debilitar al máximo- a su régimen.
Las tensiones se materializaron en una reciente llamada telefónica, en la que Trump le dijo a Netanyahu que está «jodidamente loco». La razón era la misma que la de su enfado este domingo: los ataques israelíes en el Líbano están complicando un difícil acuerdo con Irán que ahora está un poco más lejos.

Perú, a la espera de conocer quién será su noveno presidente en una década

Veintisiete millones de peruanos están convocados este domingo a las urnas para elegir al próximo presidente entre Keiko Sofía Fujimori y Roberto Sánchez. El pronóstico es reservado porque hasta el último momento las encuestadoras han mostrado un empate técnico entre ambos.El choque de dos … mundos dentro de un solo país. La segunda vuelta en la que se enfrentan Keiko Sofía Fujimori, de derecha, y Roberto Sánchez, de izquierda, representa las distancias ideológicas y geográficas en Perú: Lima frente a los departamentos del interior del país y el fujimorismo frente al antifujimorismo.

Como parte de los respaldos de la candidata Keiko Sofía Fujimori, fueron a votar juntos los excandidatos Rafael López Aliaga, Carlos Espá y Carlos Álvarez. Mientras que entre los apoyos de Roberto Sánchez se encuentran los excandidatos Alfonso López Chau, George Forsyth y Ricardo Belmont.

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La votación de la segunda vuelta ha transcurrido con eficiencia y rapidez, a diferencia de la primera vuelta, en la que no llegaron los materiales a tiempo en algunos distritos en Lima, la capital, y en EE.UU. Ese fallo logístico promovió las acusaciones de ‘fraude’, denunciado por el excandidato y exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga. De modo inédito, renunció Piero Corvetto como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
Se teme que el ajustado resultado entre ambos candidatos provoque el mismo escenario quese dio hace tres años, cuando la candidata Keiko Sofía Fujimori encabezó protestas y solicitó anular miles de votos porque no aceptó el resultado que daba la victoria a Pedro Castillo.

Desayuno electoral

Desde la década de los noventa, se ha convertido en una tradición entre los candidatos realizar un desayuno electoral, en el que cada uno se muestra con su familia y comen platos típicos que luego reparten entre los asistentes. Keiko Sofía Fujimori realizó este domingo el desayuno en una zona pobre en Lima, acompañada de sus hijas Kiara y Kaori y su hermana -e incondicional-, Sachi Marcela. Una vez más quedó reflejada la ruptura con su hermano menor, Kenji Gerardo, quien fue condenado a raíz de una investigación que organizó su hermana en 2018, cuando Kenji Gerardo consiguió el indulto a su padre en alianza con el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-18).
Antes de iniciar el desayuno, Keiko Sofía Fujimori pidió a los peruanos que acudieran a las urnas: «Les pedimos que vayan a votar. Cada voto cuenta. Queremos construir un país donde las cosas básicas lleguen a cada rincón de nuestro territorio. Nuestro compromiso es trabajar por la unidad de los peruanos».
Por su parte, Sánchez realizó su desayuno electoral en Huaral (norte de Lima), acompañado de sus padres, su esposa Cinthia y sus dos hijas; luego se fue a una misa dominical del Corpus Christi. Tras realizar su votación, el también exseminarista confesó su «esperanza, porque hay una mayoría social que quiere justicia».
Lo más llamativo de la jornada electoral fue la votación de Raquel, de 96 años, quien a pesar de no estar obligada a votar acudió en silla de ruedas junto a su hija que la trasladó ante el estupor de los periodistas.

Un país de récords

Desde 2016, Perú ha tenido ocho presidentes: Pedro Pablo Kuczynski; Martín Vizcarra; Manuel Merino; Francisco Sagasti; Pedro Castillo; Dina Boluarte; José Jerí y José María Balcázar. El que gane este domingo se convertirá en el noveno mandatario en una década.
Perú también ostenta el récord de tener a cuatro expresidentes en prisión: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Martin Vizcarra y Pedro Castillo. De todos ellos los más populares son Vizcarra y Castillo. Pero ninguno fue tan popular como el padre de Keiko, Alberto Fujimori, cuyo indulto y liberación tuvo lugar meses antes de su fallecimiento, en setiembre de 2024.
Entre las prioridades del izquierdista Roberto Sánchez está la de indultar al expresidente Castillo. Una promesa que ha repetido a lo largo de su campaña electoral al considerar injusta su condena por el delito de rebelión y su fallido intento de autogolpe de Estado el 7 de diciembre del 2022. El pasado jueves, Keiko Sofía Fujimori también anunció que estaba considerando el indulto para Castillo, así como para el expresidente Martin Vizcarra (2018-2020).