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Empresarios en Crecimiento: Cultiva tu Pasión

Antes que empresarios somos personas, y realizarnos como tales es misión a cumplir.

Foto: Unsplash (stephen-momot).

Por Carlos A. Dumois

Vivir sin pasión es casi como perder estatura humana. Es como deshumanizar nuestra categoría existencial. Es como hacer a un lado una de las partes más interesantes de nuestro ser. Ni los minerales, ni las plantas ni los animales pueden apasionarse. Más que un rasgo de personalidad, la pasión es más bien una característica del ser persona. Es intensidad de vida, es propósito con entusiasmo pleno, es energía pura, sobre todo para quien tiene vocación de liderazgo.

En mi estrecha relación con cientos de empresarios, me he encontrado con algunos muy apasionados, con sus negocios y proyectos personales, con sus hobbies y sus causas. Pero también tengo que admitir que he conocido a otros que solo parece apasionarles su trabajo. A llegar el momento de la sucesión y del retiro, la vida les cobra la dependencia de su actividad centrada solo en el hacer negocio.

En lo personal, yo pensaba que tenía, además de mi negocio, tres grandes pasiones: degustar y maridar grandes vinos, bailar salsa y merengue, y pescar. Primero aprendí a amar la pesca con mi abuelo y con mi padre. Luego aprendí a amar el baile desde que empecé a ir a fiestas en la secundaria. Por último disfruté la degustación de buenos vinos acompañando la gastronomía, también con mi padre.

El baile me ha llevado a tomar cursos en diferentes países: Puerto Rico, Cuba, Colombia, República Dominicana, México y otros. Pocas cosas disfruto tanto como bailar con mi esposa. Los vinos me han movido a crear mi colección y visitar viñedos y bodegas en México, España, Francia, Italia, Alemania y otras naciones más. La pesca me ha impulsado a visitar lugares extraordinarios en México, Estados Unidos, Centroamérica, Brasil y otros más.

Si me preguntaran de esos tres hobbies cuál es mi verdadera pasión, todos quienes me conocen saben que no tengo que pensar mucho para contestar de una: la pesca. En esta etapa de mi vida he logrado vivir a la orilla del agua, donde he logrado buenísimas capturas. ¡Vivimos en un paraíso!

También estoy prendado de mi negocio. Ayudar a los empresarios a ser mejores dueños es una labor apasionante. Los retos y actividades, las satisfacciones y aprendizajes que nuestra labor conlleva son maravillosos.

¿Qué hacer cuando alguien se percata que en su vida todo gira alrededor del trabajo? Sigue tu pasión, dicen muchos autores. Hace unos 30 años unos ladrones se metieron en mi casa y la dejaron casi vacía. Además de equipos electrónicos y otras cosas de valor, se llevaron mis armas de cacería, mi equipo de buceo y mis artículos de pesca. No podía reponer todo eso en poco tiempo, así que me pregunté: “si puedo escoger una sola actividad de las que hacía, ¿cuál elegiría?” No dudé en decidir que solamente empezaría a reponer mi equipo de pesca. Sigue tu pasión.

No siempre estas cosas ocurren con fuerza desde la niñez. Algunos privilegiados sí les toca vivir eso, como muchos artistas. Pero la mayoría no tienen esa fortuna. Somos nosotros quienes hemos de cultivar nuestras preferencias más llamativas, las que más nos realizan, y creamos el camino hacia el desarrollo de nuestra pasión.

Lo que más nos llena es en donde buscamos la excelencia: leemos libros, tomamos cursos, pertenecemos a asociaciones, buscamos expertos y compañeros, programamos actividades. En ese proceso detectamos cuál de las que hacemos es nuestra preferida, y ahí es donde nos concentramos. Se vuelve un círculo virtuoso, mientras más la practicamos, mejor nos desempeñamos. Eso nos plenifica más y así la pasión se va construyendo.

El proceso es de descubrimiento continuo. Siempre hay cancha donde crecer y mejorar. El potencial es inacabable. La plenitud refuerza nuestro interés. Los logros nos motivan a seguir adelante. Esperamos con anhelo los espacios de tiempo para practicar lo que más nos apasiona. A veces disfrutamos desde la planeación y preparación de la siguiente ocasión. Los logros los compartimos con nuestros amigos y compañeros. Parece que este proceso es inagotable. Requiere de nosotros empeño y perseverancia. Pero lo disfrutamos al máximo. Sigue tu pasión.

c_dumois@cedem.com.mx

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Presidente y Socio Fundador de CEDEM. * “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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