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TECNOLOGÍA

¿Un váter dentro del coche? Así funciona el sorprendente invento que ha patentado una marca asiática

Sabemos que la industria del automóvil está cambiando mucho en los últimos años, y ya no solo se centra en motores más potentes o, teniendo en cuenta el futuro, en coches eléctricos con mayor autonomía, sino que también se prueban ideas nuevas. De hecho, en el caso que vamos a contar a continuación, podríamos decir que, en vez de nuevas, son poco habituales. Lo que ocurre es que Seres, un fabricante asiático relacionado con la marca Aito, ha registrado en forma de patente un sistema de inodoro oculto dentro del coche.El documento fue presentado en abril de 2025 y aprobado oficialmente el 10 de abril de 2026. Según explican desde CarNewsChina, el invento está clasificado como un equipamiento sanitario para vehículos, lo que significa que está pensado para usarse en situaciones de emergencia durante el viaje.Así funciona un váter dentro del cocheEl inodoro se encuentra escondido debajo del asiento y se saca gracias a un mecanismo con raíles y solo hay que tirar de él para utilizarlo, como si fuera un cajón. Después, se vuelve a guardar bajo el asiento, quedando totalmente oculto y sin ocupar espacio útil dentro del coche, siendo una solución discreta y bien adaptada al interior del vehículo. El problema de este sistema es cómo gestionar los residuos y evitar los malos olores dentro de un espacio cerrado.Todavía es más complicado si hablamos de realizarlo en un coche eléctrico, ya que las baterías ocupan gran parte del suelo y dejan poco espacio para instalar tuberías o depósitos. El medio citado también hace referencia al factor psicológico porque puede que muchas personas se sientan incómodas al utilizarlo. Es decir, aunque la idea pueda funcionar, quizás no tenga mucha aceptación.Este proyecto no tiene precedentes, pero anteriormente la marca Polestone propuso un concepto de «inodoro para vehículos» que consistía en un asiento de inodoro anillado guardado en la caja de almacenamiento central para su uso con bolsas de plástico desechables. En comparación, el diseño de Seres tiene una mejor integración y mayor ocultación, por lo que es la mejor idea propuesta a día de hoy. ¿Lo querrías para tu coche?

Los astronautas de Artemis II: «Si hubiéramos tenido las llaves del módulo de aterrizaje, habríamos alunizado»

Tras completar una misión histórica de diez días alrededor de la Luna, la tripulación de Artemis II ha reaparecido en Houston con una mezcla de cansancio, euforia y algo difícil de traducir en palabras. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han compartido cómo han vivido un viaje que no solo ha batido récords y validado tecnologías clave para el programa Artemis, sino que también les ha dejado una huella más íntima: la de haber visto la Tierra desde tan lejos que todo, de pronto, parece cobrar otra escala.Volver a casa después de rodear la Luna no se parece demasiado a volver de ningún otro sitio. Quizá por eso la rueda de prensa de la tripulación de Artemis II no ha sonado a comparecencia al uso, sino a cuando intentas contar una experiencia tan grande que todavía no cabe del todo en palabras.Wiseman ha dado las gracias a sus compañeros y al resto del mundo y ha hablado de una unión que, según ha dicho, va más allá de la amistad. “Eso es lo más cerca que cuatro humanos pueden estar sin ser familia”, ha asegurado, al recordar los diez días que han compartido dentro de Orion, la nave que ellos mismos bautizaron como Integrity. “Salimos de la Tierra como amigos y hemos vuelto como mejores amigos”, ha subrayado.Un viaje que ya es historiaArtemis II ha sido la primera misión tripulada del programa Artemis y, con ella, la NASA ha devuelto seres humanos al entorno lunar más de medio siglo después de Apollo. La tripulación ha sobrevolado la cara oculta de la Luna, se ha acercado a unos 6.500 kilómetros de su superficie y ha alcanzado una distancia de 406.600 kilómetros de la Tierra, superando el récord del vuelo tripulado más lejano. Sobre el papel, esos son los grandes hitos. En la práctica, lo que han descrito sus protagonistas ha sido algo más difícil de medir. Han hablado de profundidad, de fragilidad, de perspectiva. De mirar por la ventana y sentir que la galaxia tenía, por primera vez, volumen.Hansen, astronauta de la agencia espacial canadiense, ha intentado ponerle forma a esa impresión. Ha dicho que una de las cosas que más le ha impactado ha sido esa sensación de tridimensionalidad del universo, como si las estrellas, la Luna y la Tierra dejaran de ser una imagen plana para adquirir una presencia física nueva, casi abrumadora. “Me voló la cabeza”, ha confesado. Y después ha añadido algo que resume bien el tono general de la rueda de prensa: que allí arriba se ha sentido “infinitesimalmente pequeño”, pero al mismo tiempo poderoso como ser humano y como parte de un grupo.Algo más que una misión técnicaLa misión tenía un objetivo claro: probar por primera vez con astronautas a bordo todos los sistemas de la nave Orion en el espacio profundo. Ha habido maniobras de navegación, demostraciones de proximidad, validación de procedimientos, comprobaciones de sistemas y varios pequeños problemas que han obligado a mantener la atención muy alta. Wiseman ha hablado de una fuga de presión, de incidencias con la línea de ventilación del inodoro y hasta de una alarma de humo que ha sonado cuando aún estaban a unos 80.000 kilómetros de casa. “Si quieres llamar la atención de alguien muy rápido, haz que suene la alarma de incendio en tu nave espacial”, ha bromeado.A su juicio, Orion “se ha manejado muy bien” y, si dependiera solo de su confianza en el vehículo, la nave de Artemis III podría ponerse mañana mismo sobre un cohete SLS y despegar con garantías, la tripulación estaría en perfectas condiciones para volar. Además, al hablar del proceso de reentrada a la atmósfera terrestre, ha reiterado esta idea describiendo el descenso como “un viaje muy suave”.La frase más llamativa de toda la rueda de prensa ha llegado cuando un periodista ha preguntado por el futuro del programa Artemis y una presencia humana estable en la Luna.Entonces Wiseman ha dejado una de esas declaraciones que inevitablemente acaban en titular. Ha dicho que una vez allí, rodeando la Luna, comprendió que la distancia mental entre orbitarla y alunizar no le parece ya tan inmensa como antes. “Si nos hubierais dado las llaves del módulo de aterrizaje, lo habríamos bajado y habríamos alunizado”.La frase tiene bastante de entusiasmo posmisión. Pero también encierra una idea importante: Artemis II ha servido para demostrar a la tripulación que lo que no has visto intimida mucho más. Hansen lo ha formulado de manera precisa: “Esta misión me ha enseñado que lo desconocido asusta mucho más que lo conocido”. Cada vez que han completado un objetivo de prueba, ha explicado, la sensación ha sido la misma: ha requerido muchísimo trabajo, sí, pero una vez allí, haciéndolo, ha dejado de parecer inalcanzable.Se trata de una afirmación relevante sobre todo ahora que la arquitectura del programa Artemis ha cambiado y Artemis III, prevista para 2027, se centrará en probar sistemas y capacidades operativas en órbita terrestre, mientras que el primer alunizaje de esta nueva etapa se desplaza a Artemis IV, en 2028. La Luna, la Tierra y una experiencia difícil de explicarHa habido una pregunta especialmente reveladora en la rueda de prensa: cuál ha sido la experiencia más notable que no puede transmitirse de forma completa ni con fotos ni con vídeo. Las respuestas no han girado tanto alrededor de un momento concreto como de una sensación general de extrañeza, belleza y desborde.Koch ha hablado del impacto que ha tenido descubrir que la misión ha emocionado a personas muy distintas entre sí, más allá de identidades o fronteras. Ha contado que su marido, durante una videollamada, le dijo que realmente estaban marcando una diferencia. Y que al escucharlo se le llenaron los ojos de lágrimas. “Eso es todo lo que siempre quisimos”, ha dicho.Wiseman ha contado que, ya de vuelta en el barco de recuperación, ha pedido hablar con el capellán de la Marina. No se ha definido como una persona religiosa, pero ha dicho que no encontraba otra vía para empezar a explicar lo que acababan de vivir. “No creo que la humanidad haya evolucionado hasta el punto de comprender lo que estamos mirando ahora mismo”, ha recordado haberle dicho a Glover cuando el Sol se eclipsaba detrás de la Luna.Glover, por su parte, ha reconocido que aún no ha tenido tiempo de “desempacar” del todo la experiencia. Apenas llevan una semana de vuelta y desde el amerizaje han encadenado pruebas médicas, evaluaciones físicas, sesiones científicas y el protocolo habitual de reacondicionamiento. Todo eso ha dejado poco margen para procesar algo que, a juzgar por sus palabras, sigue resonando con fuerza. La reentrada: 13 minutos y 36 segundos de intensidadSi el viaje de ida fue la promesa de lo desconocido, la vuelta tuvo la forma de una caída larga, caliente y violenta a través de la atmósfera. Glover ha sido quien mejor ha descrito ese tramo final, especialmente el instante en el que se liberaron los paracaídas de frenado y la cápsula volvió a sentirse, durante unos segundos, en ‘caída libre’ hasta que los paracaídas principales salieron. “Fue glorioso”, ha dicho.La tripulación también ha hablado del escudo térmico de Orion y del buen comportamiento que ha mostrado durante la reentrada. Wiseman ha explicado que la NASA ha aprendido mucho del análisis exhaustivo del escudo de Artemis I y que en esta ocasión la trayectoria se ha modificado para entrar más rápido y más caliente, evitando así los problemas de la misión anterior.Y también han señalado que la sensación de microgravedad no desaparece rápido. Koch ha contado que, al despertarse en los primeros días en la Tierra, en ocasiones ha seguido sintiendo que estaba flotando. Y que ha llegado a sorprenderse al ver caer una camisa que había dejado en el aire.Más allá de lo épico del viaje, Artemis II ha dejado algo muy útil para el futuro inmediato del programa: certezas sobre Orion, sobre la tripulación y sobre qué funciona, qué incomoda, qué se puede simplificar y qué conviene rediseñar antes de las siguientes misiones. Así que su gran hito puede que no sea haber ido más lejos que ningún otro humano, sino haber hecho que el siguiente paso para volver a la Luna parezca menos remoto.

Misión Artemis II de la NASA, regreso de la Luna en directo | Los astronautas corregirán la trayectoria de Orion para volver a la Tierra

Los astronautas de Artemis II han hecho historia. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen alcanzaron, sobrevolaron y rodearon la cara oculta de la Luna en el sexto día de misión y se convirtieron en los seres humanos que más lejos han estado de la Tierra desde la misión Apollo 13.A bordo de la nave Orion, bautizada como Integrity, la tripulación superó el temido blackout de comunicaciones y realizó con éxito el esperado sobrevuelo lunar, ofreciendo imágenes inéditas de nuestro satélite y de la Tierra desde el espacio profundo. Durante esta fase, los astronautas no solo han documentado el entorno, sino que también han realizado observaciones científicas clave que servirán de base para futuras misiones del programa Artemis. Incluso presenciaron un eclipse solar exclusivo.Tras abandonar la esfera de influencia de la Luna, la misión ha entrado en su fase de regreso, marcada por maniobras de corrección de trayectoria y pruebas técnicas. Entre ellas, destacan los ensayos de pilotaje manual de la nave y los experimentos biomédicos para estudiar cómo responde el cuerpo humano tras varios días en el espacio profundo, un aspecto fundamental para viajes más largos, como los que apuntan a Marte.En paralelo, en la Tierra ya se ultiman los preparativos para la recuperación de la cápsula en el océano Pacífico, poniendo el foco en una reentrada segura.

Los astronautas de Artemis II encaran su regreso: atravesarán la atmósfera «montados en una bola de fuego»

Artemis II ha completado su octava jornada. La nave Orion continúa viajando por el espacio profundo de vuelta a casa, mientras, en la Tierra, siguen los preparativos para el amerizaje. En una rueda de prensa celebrada este miércoles, la NASA y las Fuerzas Armadas estadounidenses informaron sobre los planes de contingencia para el regreso de los astronautas frente a la costa de San Diego, previsto para el viernes aproximadamente a las 8:07 p.m. EDT, es decir, las 2:07 de la madrugada del sábado en la España peninsular.Las principales preocupaciones, indicaron, son el clima y que la nave americe fuera del rango esperado. Por ello, la Fuerza Aérea tiene aviones militares C-17 listos, que se suman a dos helicópteros de la Marina que recogerán a los astronautas tras su amerizaje, siete aeronaves que monitorizarán el regreso y la base de Pearl Harbor.Tal y como explicaba en un pódcast oficial Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis II, tras unos minutos de espera para garantizar que no haya riesgos —como restos del descenso o posibles fugas—, embarcaciones rápidas y buzos especializados se acercarán a la cápsula para asegurarla.Mientras tanto, Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch, la tripulación a bordo de Integrity, completarán las comprobaciones posteriores al aterrizaje y el apagado de sistemas desde el interior, después de que su nave haya realizado una reentrada a la atmósfera en solo 13 minutos y a una velocidad máxima de 34.965 pies (10.657 metros) por segundo.Cuando todo esté listo, se abrirá la escotilla y un médico accederá primero al interior para evaluar el estado de los astronautas. Después, uno a uno, Koch, Glover, Hansen y Wiseman (en este orden) saldrán de la cápsula con la ayuda de los buzos y los cuatro serán trasladados en helicóptero al USS John P. Murtha, un buque de guerra anfibio de la Marina de Estados Unidos con base en San Diego seleccionado específicamente para esta maniobra.Si bien la NASA ha fijado un rango estimado de 2.000 millas náuticas (3.704 kilómetros) en el Pacífico para el amerizaje de la cápsula Orion, la zona ‘de caída’ está situada frente a la costa de California, en un punto situado entre 80 y 95 kilómetros mar adentro.A pesar de estos planes de contingencia, Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis II, enfatizó que “hay condiciones favorables para un buen amerizaje”.Mensajes desde el espacio profundoComo viene siendo habitual durante esta misión, los astronautas dedicaron parte de su jornada a hablar con la Tierra y a transmitir las sensaciones de estar en el espacio profundo. Para concluir el día 8 la tripulación de Artemis II ha celebrado una rueda de prensa a unos 300.000 kilómetros de nuestro planeta.Su mensaje principal ha sido que desean volver a la Tierra para “pasar la batuta” a los astronautas que llegarán a la Luna. “Parte de nuestro espíritu como tripulación y de nuestros valores desde el principio era que esto es una carrera de relevos. De hecho, compramos testigos para simbolizar físicamente que planeamos entregárselos a la siguiente tripulación. Y todo lo que hacemos lo hacemos pensando en ellos.”, ha afirmado Koch.Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por sus siglas en inglés), ha explicado que ha visto “cosas extraordinarias”, algunas que “se parecían a como imaginaba que serían” y otras “que nunca había imaginado”. Y también ha subrayado en que “somos muy afortunados de vivir en el planeta Tierra” y que tras esta misión una idea sale reforzada: que tenemos que “apoyarnos unos a otros creando soluciones juntos en lugar de destruir”.En esta línea, más emotiva, también ha hablado el comandante Wiseman cuando le han preguntado por lo que sintió cuando Hansen anunció que querían nombrar un cráter en honor a su esposa Carroll, fallecida en 2020. “Para mí, personalmente, ese fue el momento culminante de la misión. Creo que fue cuando los cuatro quedamos más unidos, más forjados como equipo”.Glover, por su parte, ha respondido sobre el momento crítico que está por venir: la reentrada. “Voy a ser sincero: llevo pensando en ella desde el 3 de abril de 2023, cuando nos asignaron a esta misión. En una de las primeras ruedas de prensa nos preguntaron qué esperábamos con más ganas, y yo dije: el amerizaje”.El piloto ha subrayado que aunque desde la Tierra ya hemos visto muchísimos datos, “hay muchas más fotos, muchas más historias”. “Sinceramente, ni siquiera he empezado a procesar todo lo que hemos vivido… y atravesar la atmósfera montado en una bola de fuego también es algo profundo”, ha bromeado.La tripulación también ha sido humilde: “Aquí fuera es muy difícil. Estamos muy lejos de casa. Hemos estado aprendiendo durante todo el viaje. Hemos visto aprender al Control de Misión. Se hacen muchas pruebas en tierra, pero la prueba final es cuando llevas este hardware al espacio”, ha reconocido Hansen sobre la tecnología de la misión. “Nuestro equipo ha rendido de forma extraordinaria. Lo han hecho increíblemente bien. Pero eso no significa que haya sido fácil”, ha insistido.Una de las preguntas más emocionantes fue cuál ha sido la mayor sorpresa o descubrimiento científico. “Lo que vimos y que más me sorprendió fue esto: nos entrenamos para observar el eclipse desde la cara oculta de la Luna, después de pasar más allá de ella. Habíamos visto grandes simulaciones de nuestro equipo de ciencia lunar. Pero cuando ocurrió de verdad, nos dejó a todos impresionados”, ha declarado Glover. El comandante, por su parte, ha apuntado al momento del blackout de las comunicaciones: “Cuando vimos ese eclipse de la Tierra detrás de la Luna… guau. Ahora mismo se me pone la piel de gallina solo de pensarlo […] Es increíble ver cómo tu planeta hogar desaparece detrás de la Luna. Podías ver la atmósfera. Podías ver incluso el relieve de la Luna proyectado sobre la Tierra mientras esta quedaba eclipsada detrás de la Luna. Fue una imagen simplemente increíble”.Koch ha concluido hablando sobre la experiencia dentro de la nave: “Nos ha encantado vivir en Orion y, de hecho, todos hemos dicho que a veces puedes olvidar dónde estás realmente, porque estamos en este espacio pequeño que, sin embargo, nos da todo lo que necesitamos”. Eso sí, ha asegurado que se están “chocando unos con otros el 100% del tiempo”.“Los cuatro hemos quedado unidos en una amistad muy especial y vamos a valorar ese vínculo el resto de nuestras vidas”, ha finalizado Wiseman, a lo que Koch, la primera mujer en viajar a la Luna, ha añadido que echará de menos “la camaradería”Esta es la primera misión tripulada del programa Artemis de la NASA, que en 2022 lanzó una nave sin astronautas para sobrevolar la Luna, en 2027 prevé enviar una tripulación para orbitar la Luna y en 2028 enviará a dos grupos de astronautas que llegarán a la superficie del satélite natural.Durante la jornada de hoy los astronautas dedicarán su último día entero en el espacio a preparar de manera técnica la nave para su reingreso a la atmósfera.

¿Y después de la misión Artemis II? Este el siguiente paso programado para que el ser humano vuelva a caminar sobre la Luna

Los cuatro astronautas a bordo de la nave Orión en la misión Artemis II serán los seres humanos que más lejos hayan viajado de la Tierra, alcanzando una distancia récord de 406.771 kilómetros. Se trata, sin duda, de un hito para la Agencia Espacial estadounidense, pero también para la humanidad que continúa proyectándose para habitar el espacio exterior y explotar todos sus recursos. La misión de Artemis II hace parte de un programa dirigido por la NASA, con apoyo de empresas privadas como SpaceX y seis importantes agencias asociadas, incluyendo la Agencia Espacial Europea (ESA) o la Agencia Espacial Canadiense (CSA). El objetivo es llevar a la primera mujer y al próximo hombre a la Luna, pero no a cualquier parte; la siguiente parada es el polo sur del satélite. ¿En qué consiste el programa de Artemis?En diciembre del 2017, el presidente Donald Trump firmó la directiva de Política Espacial en la que se autorizaba la campaña lunar. La decisión buscaba reorientar los esfuerzos de la NASA para volver a pisar el gran satélite y hacerlo la base de futuras misiones a Marte. La presencia sostenida en la Luna es el primer requisito para la investigación y la exploración de nuestro sistema solar. La nueva apuesta de la agencia estadounidense requiere, sin embargo, financiación privada; por eso ha permitido la entrada de empresas como SpaceX (Elon Musk), Blue Origin (Jeff Bezos) y Virgin Galactic (Richard Branson), entre muchas otras. De ahí que el plan, a largo plazo, sea levantar una economía lunar en la que aspectos como el turismo o la minería jueguen un papel esencial. La primera misión del programa partió en 2022. Artemis I fue supervisada por una mujer directora de lanzamiento de la NASA, Charlie Blackwell-Thompson, pero partió sin tripulación. Aun así, la cápsula Orión batió el primer hito del proyecto, recorrió 386.000 km desde la Tierra, la mayor distancia jamás alcanzada por un vehículo diseñado para transportar humanos.El siguiente paso ha sido Artemis II, y de hecho, gracias a la ventana de lanzamiento que se generó después del retraso por fallos técnicos (una fuga de hidrógeno y problemas con el flujo de helio en el cohete durante las pruebas previas al lanzamiento), los cuatro astronautas han podido presenciar el eclipse y descubrir nueva información sobre el polvo que se eleva de la superficie lunar y cómo se desplaza. Lo más relevante, quizás, sea aquel avistamiento de la cara de la luna que nadie en la Tierra conoce y del cráter ‘Orientale’, pues ningún ser humano lo ha visto con sus propios ojos. Pero, después de Artemis II, ¿qué sigue?¿Cuál es el siguiente paso del programa Artemis?Lo lógico es pensar que, después de Artemis II, el hombre volverá a pisar la Luna con Artemis III, pero no. En febrero, la NASA anunció cambios en su programa de alunizaje, añadiendo una misión adicional antes de intentar aterrizar en la superficie del satélite. Es decir, la nave Orión permanecerá en la órbita terrestre baja para cuando llegue el momento de lanzar la tercera expedición. ¿La razón? Practicar el acoplamiento con un módulo lunar para garantizar la seguridad del regreso a la Tierra. Artemis III tendrá lugar el próximo año y afianzará las bases propuestas por las primeras dos misiones de cara a lo importante: aterrizar en el gran satélite después de más de 50 años y comenzar a trabajar en la presencia duradera. Aun así, no queda mucho; el cuarto lanzamiento buscará llegar a la Luna a principios de 2028 y la Artemis V también lo intentará a finales de ese mismo año.A partir de ahí la NASA lo tiene claro: realizarán al menos un aterrizaje en superficie cada año.La importancia del polo sur de la Luna Toda la información recolectada durante las primeras misiones de Artemis tiene el propósito de ayudar a los científicos a entender cuáles son los mejores puntos en la Luna, pero las pistas indican que estos yacen cerca de los polos, especialmente el polo sur. Allí, en sus cráteres, hay depósitos de agua en forma de hielo. Mirando a simple vista, los antiguos astrónomos creían que en la Luna había agua, y vaya que tenían razón. Ahora bien, el hielo abre un sinfín de probabilidades. Los exploradores, según recoge el podcast de la NASA, ‘Universo Curioso’, podrían descomponer las moléculas de agua, H2O, en hidrógeno y oxígeno y con eso, fabricar combustible para cohetes, o incluso obtener aire para respirar.

Miles de españoles intercambian contenido sexual de mujeres y niñas en Telegram

Miles de hombres españoles están utilizando activamente Telegram para intercambiar contenido sexual no consensuado de mujeres, algunas de ellas menores de edad, y compartir datos privados y vídeos de las víctimas. Así se recoge en un reciente estudio elaborado por la organización sin ánimo … de lucro AI Forensics, en el que, además, se acusa a la aplicación de mensajería de «facilitar el abuso» al no moderar correctamente este clase de contenido.
La investigación ha sido dirigida por la socióloga italiana Silvia Semenzin, quien ya realizó un estudio similar en 2019 centrado exclusivamente en grupos italianos. «Me ha sorprendido mucho el avance que está teniendo la inteligencia artificial para manipular imágenes de mujeres, lo que hace que a día de hoy cualquiera pueda ser víctima de esta violencia. También la pedagogía compartida entre países, con fantasías de violación compartida que incluso se está monetizando», explica Semenzin en conversación con ABC.

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Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron casi 2,8 millones de mensajes publicados durante seis semanas en 16 grupos y canales de Telegram, ocho en España y ocho en Italia. En ese periodo, encontraron más de 24.000 usuarios activos implicados en la difusión de contenido abusivo. Algunas de estas comunidades alcanzan los 25.000 miembros en el caso de España, lo que evidencia la magnitud del fenómeno.
«El caso de España es muy interesante. Los grupos italianos, por ejemplo, han evolucionado con el tiempo debido a los escándalos, sin embargo, en los grupos españoles se comparten los contenidos de forma más directa sin cuidar la privacidad. No se sienten observados, entonces hay más imágenes y vídeos abusivos dentro de los grupos. Hasta crean relaciones de amistad y se animan los unos a los otros», dice la socióloga.

Grabaciones en institutos y robo de redes sociales

La mayoría del contenido compartido consiste, directamente, en imágenes sexuales de mujeres y niñas. Sin embargo, en su interior se puede encontrar una amplia variedad de prácticas abusivas, como material generado a partir de fotos reales mediante el uso de IA, la difusión de datos personales de mujeres reales, la promoción de servicios de ‘hackeo’ de cuentas de redes sociales, grabaciones con cámara oculta -algunas realizadas en institutos de secundaria- o conversaciones que incitan al acoso e, incluso, la violación.
Para hacerse una idea de lo que hay en el interior de estos grupos, solo hace falta revisar algunos de los mensajes que se vierten en su interior y han sido recogidos en el artículo. En uno de ellos, un usuario afirma que tiene sexo con su hijastra «de 14», y que busca «alguien que haga lo mismo y tenga pruebas«. »Alguno me presta su novia para humillarla y pajearme?», apunta otro. «Comparto número de putas para morbosear», señala un segundo internauta. »¿Vídeos de violación?«, solicita otro.
La mayoría de imágenes, vídeos y audios que se comparten en estos grupos afecta a mujeres y niñas corrientes, incluidas novias, amigas, conocidas y exparejas de los usuarios. También se intercambia contenido perteneciente a famosas e ‘influencers’, algo que es bastante habitual en la red desde hace años. Especialmente ahora, cuando la inteligencia artificial generativa permite a cualquiera con algo de maña editar una fotografía para que la víctima aparezca desnuda.
El análisis muestra que estas comunidades no funcionan de manera caótica, sino que hay una organización interna clara. En ellas se repiten distintos perfiles de usuario: por un lado, quienes actúan como proveedores de contenido y ofrecen material para intercambiar o vender; por otro, quienes lo solicitan de forma constante; y, finalmente, administradores o mediadores que se encargan de fijar normas y mantener el funcionamiento del grupo.
Es difícil saber cuál es el usuario tipo de estos grupos debido al pseudoanonimato que proporciona Telegram, sin embargo, a raíz de los mensajes, los investigadores se hacen una idea. «La mayoría de los usuarios pueden rondar más o menos los 25 años, pero en los grupos también hay menores de edad que comparten imágenes de niñas. Hay otros que son mucho más mayores, porque no hay una franja de edad clara; igual que tampoco la hay para las víctimas. Cualquier mujer puede verse afectada», dice Semenzin.

El papel de la ‘app’

El estudio concluye que el abuso no es algo puntual ni aislado, sino un fenómeno estructural que Telegram parece facilitar con su propio diseño, ya que permite el anonimato, la difusión masiva y una moderación limitada. «Nosotros creemos que tiene mucha responsabilidad. Creemos que es mediador de este tipo de violencia y que, además, la amplifica, porque pone a disposición de los usuarios una serie de funciones de pago como los bots, que hasta pueden ‘desnudar’ las imágenes de las mujeres dentro de la aplicación», dice Semenzin. La socióloga remarca que la ‘app’ es «muy consciente de que estos grupos existen desde hace años, pero nunca ha hecho nada»: «Se desinteresa mucho, porque estos grupos tan grandes también le permiten hacer negocio».
Fuentes de Telegram señalan en un comunicado remitido a este periódico que la «pornografía no consentida, incluyendo la pornografía ‘deepfake’, está explícitamente prohibida por los términos de servicio de Telegram y se elimina en cuanto se detecta». La aplicación señala que «los moderadores, apoyados con herramientas personalizadas de IA, supervisan de forma proactiva las secciones públicas de la plataforma y aceptan denuncias para eliminar millones de contenidos dañinos cada día». También «rechaza categóricamente que permita estructuralmente la monetización o la difusión a gran escala del abuso sexual basado en imágenes».
Sin embargo, Semenzin apunta que el trabajo que realiza Telegram sigue siendo insuficiente. Y los criminales opinan lo mismo: «Los usuarios entienden Telegram como un lugar seguro para hacer lo que hacen porque saben que ahí no les va a pasar nada, y eso lo dicen tranquilamente en los grupos».