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TECNOLOGÍA

Casi la mitad de los jóvenes creen que la IA mejorará la felicidad amorosa

Una encuesta internacional compartida con la Agence France-Presse (AFP) muestran una relación positiva de los jóvenes con los «compañeros íntimos IA», una categoría que abarca desde los chatbots hasta las muñecas sexuales.En concreto, el 48% de los jóvenes entre 18 y 24 … años y el 47% de los de 25 y 37 años cree que las relaciones sentimentales con la inteligencia artificial (IA) mejorarán la felicidad humana durante la próxima década, según esta encuesta realizada a casi 10.000 personas.

Sin embargo, las cifras disminuyeron al 32% y el 38%, respectivamente, cuando les preguntaron sobre una conexión más profunda y el bienestar sexual.

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Además, el porcentaje disminuye progresivamente en los grupos de edad más avanzada en ambos aspectos.

División geográfica

El estudio realizado en Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Indonesia y Hong Kong muestra «una profunda división ideológica entre los mercados occidentales y los asiáticos», siendo estos últimos aparentemente más receptivos al sexo y al romance facilitados por la tecnología.
En Indonesia, el 50% de las personas -de todas las edades- afirmaron que creían que la compañía de la IA mejoraría la conexión y el bienestar sexual.
El porcentaje fue del 34% en Hong Kong y del 24% en Japón, descendiendo al 20% en Estados Unidos, al 15% en Alemania y a solo el 9% en Reino Unido.

Impactos negativos

El impacto psicológico de los chatbots en las personas vulnerables ha sido objeto de un estrecho seguimiento en los últimos tiempos, después de que algunas familias relacionaran la muerte de varios adolescentes estadounidenses con el uso de la IA.
«Mientras que el público occidental considera en gran medida la intimidad sintética como una amenaza para la auténtica cercanía humana, el público asiático parece cada vez más dispuesto a integrar la IA en su vida personal y física», afirmó Philippe Chan, de YouGov.
De los 9.912 encuestados, solo el 17% afirmó que se plantearía utilizar una «muñeca íntima con IA», frente al 59% que dijo que no lo haría. En general, los adultos más jóvenes se mostraron más propensos que los de más edad a plantearse el uso de una muñeca, y en Japón y Alemania, el número de jóvenes que se plantearía probar una muñeca casi duplicaba la media nacional.
Asimismo, en Japón, más de un tercio de los adultos jóvenes afirmaron creer que las muñecas con IA podían proporcionar una sensación de amor, superando en número a quienes no estaban de acuerdo.
«Aunque la población general mundial sigue mostrándose recelosa, la próxima generación está redefiniendo activamente los límites de la vida sentimental», señala el informe.

NVIDIA impulsa el futuro de la robótica: el humanoide H2 Plus podrá operar de forma autónoma en entornos reales

La inteligencia artificial ya no vive dentro de los chatbots o en los centros de datos, ahora, NVIDIA quiere llevarla al mundo físico y convertirla en el cerebro de la próxima generación de robots humanoides. Para ello, dicha compañía ha presentado el nuevo Isaac GR00T, una plataforma abierta construida sobre el robot H2 Plus de Unitree que busca acelerar el desarrollo de máquinas capaces de trabajar y desenvolverse en entornos reales.Aunque el cuerpo del robot corre a cargo de Unitree y sus manos robóticas proceden de la compañía robótica Sharpa, el verdadero protagonismo recae sobre NVIDIA porque aporta tanto la capacidad de procesamiento como el ecosistema de inteligencia artificial que da vida al sistema, combinando el chip Jetson Thor con la plataforma Isaac GR00T para entrenar, probar y desplegar habilidades robóticas.Según informa NVIDIA en un comunicado oficial, «el diseño de referencia ayuda a democratizar la investigación en robótica humanoide de vanguardia al proporcionar acceso a hardware avanzado y a una pila de software abierta sin necesidad de plataformas propietarias», por lo tanto, con la plataforma de computación y el software abierto de NVIDIA como eje central, dicha innovación robótica «ofrece a los investigadores una plataforma única y abierta para realizar descubrimientos revolucionarios en el campo de la inteligencia física de propósito general».Qué características tiene para «impulsar la investigación en robótica»En palabras de la compañía de Jensen Huang, NVIDIA Isaac GR00T «reúne los componentes clave para la investigación humanoide de vanguardia en un solo sistema, combinando un cuerpo robótico a escala humana con manipulación diestra, detección, control y computación de IA integradas». Pero, ¿qué características tiene el propio robot en sí?El chasis del androide de Unitree mide casi 1,80 metros de altura, pesa 68 kilos y cuenta con 31 grados de libertad en todo el cuerpo; las manos táctiles de Sharpa tienen cinco dedos y permiten una manipulación con 22 grados de libertad; incluye una cámara estéreo montada en la cabeza con un amplio campo de visión, cámaras en las muñecas para la manipulación a corta distancia y una unidad de medición de inercia para el seguimiento del movimiento; y ofrece un par motor en los brazos de hasta 120 Newton-metros y  un par motor en las piernas de hasta 360 Newton-metros.También, proporciona una carga útil nominal en los brazos de 7 kilogramos y una carga útil máxima de 15 kilogramos; cuenta con una autonomía aproximada de tres horas; posee una variedad de micrófonos y altavoces para la interacción por voz; proporciona conectividad mediante Ethernet, Wi-Fi 6, Bluetooth 5.2, y USB; e incluso incluye una función de parada remota para desconectar el robot de forma rápida y segura.Ante estas prestaciones, Michael Yip, profesor de la UC San Diego y director del Laboratorio de Robótica y Control Avanzado, afirma en el comunicado de NVIDIA que, «para impulsar la investigación en robótica aplicada a problemas del mundo real, se necesitan humanoides capaces de moverse, interactuar y manipular con precisión en entornos dinámicos». Por lo tanto, «una plataforma integrada que conecte el hardware del robot, la captura de datos, el aprendizaje de políticas y la evaluación física puede ayudar a los investigadores a acelerar la investigación sobre la locomoción y la manipulación, y a desarrollar sistemas más útiles para el mundo real».El futuro de NVIDIA en la robóticaCon este movimiento, NVIDIA deja claro que su ambición no termina en dominar la inteligencia artificial generativa, ya que quiere convertirse también en la infraestructura tecnológica sobre la que se construyan los robots humanoides del futuro.Además, es importante mencionar que dicha iniciativa ya ha despertado el interés de centros de investigación como Stanford, ETH Zurich o la Universidad de California en San Diego, ya que utilizarán esta plataforma para desarrollar nuevas capacidades de locomoción y robótica avanzada. NVIDIA prevé que el H2 Plus esté disponible para investigación a finales de 2026, teniendo en cuenta que, mientras tanto, sigue ampliando alianzas con fabricantes de robots de distintos países.

Un solo ciberdelincuente vulneró la seguridad de 9 agencias gubernamentales con esta técnica de IA

La inteligencia artificial no solo está cambiando la forma de trabajar, sino también las estrategias que emplean los ciberdelincuentes para robar información personal y datos bancarios.La compañía de ciberseguridad CrowdStrike reveló que los actores maliciosos se aprovechan de esta tecnología para analizar sistemas en busca de puntos débiles, desarrollar malware, robar contraseñas o evitar controles de seguridad sin ser detectados. Además, en otro estudio, la entidad Palisade Research dio a conocer que los modelos de IA pueden llegar a infiltrarse en ordenadores, obtener acceso no autorizado a ellos, replicarse y usarse como nuevas versiones para lanzar ciberataques.No cabe duda que el auge de esta tecnología está provocando que se aceleren las capacidades de los ciberdelincuentes, al mismo tiempo que los ataques maliciosos provocados por la IA empiezan a ser cada vez más frecuentes porque han pasado de la fase experimental al despliegue criminal rutinario. Así lo da a conocer la tecnológica Check Point Software en un estudio, donde advierte que un solo operador logró comprometer nueve agencias gubernamentales utilizando IA comerciales entre diciembre de 2025 y mediados de febrero de este año.¿Cómo llegó a comprometer 9 agencias gubernamentales?Tal y como da a conocer Check Point Software, el atacante ejecutó más de 5.000 comandos automatizados ejecutando dos sistemas de IA comerciales en paralelo, uno dedicado a la explotación en tiempo real y otro al procesamiento de los datos extraídos. Pero, ¿cómo atacó a los organismos?Check Point Software informa que la técnica empaquetaba cadenas completas de ataque que generaban correos de phishing adaptados al estilo de las víctimas, de esta manera, extraía datos financieros de miles de bandejas de entrada y coordinaba de forma automatizada invitaciones falsas de calendario para presionar de forma multicanal la realización de transferencias bancarias.Según la compañía, este caso muestra que la IA está cambiando la forma de atacar a las empresas o agencias gubernamentales, ya que es capaz de engañar los filtros de seguridad y modificar los archivos de configuración de las herramientas de código. Otras amenazas con IA que se han detectadoEl informe también pone el foco en el creciente valor de las credenciales y claves API de proveedores como OpenAI, Anthropic, Grok o Mistral, que se han convertido en objetivo de campañas de recopilación masiva. El motivo es que estas credenciales permiten a los atacantes operar durante largos periodos haciéndose pasar por usuarios legítimos. Además, el estudio advierte que la inteligencia artificial está acelerando notablemente los ciberataques. Vulnerabilidades recién publicadas pueden convertirse en exploits plenamente funcionales en cuestión de horas, un proceso que hasta hace poco podía prolongarse durante semanas.

China obliga a sus robots humanoides a usar DNI, igual que los ciudadanos

No cabe duda de que China es el país que más fuerte está apostando por el desarrollo de robots humanoides: esas máquinas con brazos y piernas que, en el futuro, podrían empezar a trabajar como mayordomos, camareros u obreros. O al menos eso es … lo que espera el buen puñado de tecnológicas que los están desarrollando. Ahora, el Gobierno del país asiático tiene intención de dotar a cada uno de estos sistemas con un código digital único que lo diferenciará de los demás.
Según ‘South China Morning Post’, este sistema de identificación se utilizará para seguir el rastro de los robots a lo largo de todo su ciclo de vida, desde su construcción hasta que dejen de estar operativos. Independientemente de si pasan toda su vida útil en el país asiático o acaban funcionando en el extranjero.

La iniciativa, desarrollada por el Comité de Estandarización de Robótica Humanoide, dependiente del ministerio de Industria y Tecnología de la Información, ya está siendo aplicada a cerca de 30.000 robots pertenecientes a 200 modelos diferentes y desarrollados por más de un centenar de compañías.

MÁS INFORMACIÓN

El código está dividido en cuatro partes. La primera sirve para hacer un seguimiento de las ventas. La segunda permite identificar al fabricante. Las dos últimas marcan el modelo y la unidad concreta.

China, en cabeza

Efectivamente, China es el país que más fuerte está apostando por la popularización de los robots humanoides. De acuerdo con un informe de IDC, el gigante asiático lideró en 2025 el mercado mundial de este tipo de dispositivos, que experimentó el año pasado un aumento interanual de aproximadamente el 508%. Los envíos totales alcanzaron aproximadamente los 18.000 robots y los ingresos rondaron los 440 millones de dólares.
La mayoría de grandes fabricantes del mercado, con envíos que rondan en algunos casos los 5.000 humanoides anuales, son chinos. Y el país no deja de mostrar músculo. El pasado abril, un humanoide logró acabar la media maratón de Pekín más rápido que cualquiera de los competidores humanos y batió el récord mundial por cerca de siete minutos. En la prueba participaron cerca de 200 máquinas de esta clase.

El superordenador que nació en una capilla: así trabaja MareNostrum 5, el cerebro europeo que acelera la ciencia y la IA

En la antigua capilla de Torre Girona, en Barcelona, la tecnología ha ido cambiando de forma, de tamaño y de ambición. Allí se instaló en 2004 MareNostrum 1, el primer gran superordenador de la saga: una máquina que ocupaba buena parte de aquel espacio, rodeada de cristal, y que entonces llegó a ser la cuarta más potente del mundo. Hoy, dos décadas después, uno solo de los miles de chips acelerados de MareNostrum 5 tiene más potencia que aquel primer sistema completo.La comparación parece pensada para titulares, pero sirve para entender mejor la velocidad a la que avanza la supercomputación. En apenas 20 años, lo que antes llenaba 180 metros cuadrados cabe ahora, en términos de capacidad de cálculo, en un chip de unos ocho centímetros cuadrados.MareNostrum 5 ya no cabe en la capilla. El último superordenador del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación ocupa una sala de unos 800 metros cuadrados, una superficie similar a tres pistas de tenis, y necesita otros 2.000 metros cuadrados para servicios auxiliares como refrigeración, transformadores eléctricos y sistemas de soporte. Bajo el suelo técnico discurren cables, tuberías de agua y fibras de red. En total, sus cables de cobre y fibra óptica suman 160 kilómetros: puestos en línea recta, llegarían desde Barcelona hasta Fraga.Pero MareNostrum 5 no es un monumento a la potencia bruta. Es una infraestructura científica pensada para que investigadores españoles y europeos puedan abordar problemas que serían inasumibles con ordenadores convencionales: simular el clima con más precisión, diseñar nuevos fármacos y vacunas, estudiar materiales y enfermedades, entrenar modelos de lenguaje o explorar la fusión nuclear.Mateo Valero, director fundador del BSC y una de las figuras clave de la supercomputación en España, suele resumirlo con una imagen sencilla: los supercomputadores permiten crear gemelos digitales, representaciones virtuales de fenómenos que queremos ver por primera vez o entender mejor. Es decir, permiten ensayar el futuro antes de que ocurra. 314.000 billones de cálculos por segundoMareNostrum 5 tiene una capacidad máxima de 314 petaflops. Traducido a un lenguaje menos técnico, puede realizar hasta 314.000 billones de operaciones por segundo. La cifra se entiende mejor con otra comparación: los cálculos que esta máquina hace en una hora llevarían 46 años a un portátil de gama media-alta.Su arquitectura combina varias formas de computación. Por un lado, cuenta con una partición de propósito general destinada a la computación clásica y especialmente útil para problemas científicos complejos que requieren flexibilidad y capacidad de ejecutar varias tareas al mismo tiempo. Por otro, incorpora una partición acelerada pensada para inteligencia artificial, simulación numérica y cargas de trabajo extremadamente intensivas.La partición de propósito general, fabricada por Lenovo y con tecnología de Intel, alcanza un rendimiento pico de 45,4 petaflops. Es la más grande del planeta basada en la arquitectura computacional x86. La partición acelerada llega a 260 petaflops, ha sido desarrollada por Eviden, cuenta con 4.480 procesadores NVIDIA Hopper y es la tercera más potente de Europa y octava del mundo.Ambos sistemas por separado se sitúan entre los 20 superordenadores de mayor capacidad en todo el mundo, aunque desde el propio BSC subrayan que en supercomputación los rankings envejecen muy rápido y lo importante no es solo figurar arriba en una lista, sino disponer de la mejor herramienta para que la comunidad investigadora resuelva los problemas que necesita resolver.La máquina está organizada en más de 180 racks, esos grandes armarios negros que contienen nodos con chips, memoria RAM, tarjetas de red y discos duros. Tiene más de 8.000 nodos, que trabajan de forma coordinada. La lógica es aparentemente sencilla: un gran problema se divide en partes pequeñas, cada nodo calcula una de ellas, los resultados se intercambian a través de una red de alta velocidad y el proceso se repite hasta llegar a una solución.Pero calcular no basta. Un superordenador como MareNostrum 5 también necesita guardar cantidades gigantescas de información y moverla muy rápido de un punto a otro. Su capacidad de almacenamiento ha pasado de los 15 petabytes de MareNostrum 4 a 650 petabytes: 248 petabytes en discos, para los datos que deben consultarse con más rapidez, y otros 402 petabytes en cintas magnéticas, pensadas para conservar información a largo plazo de forma más eficiente. El sistema podría almacenar 1.280 copias de todos los libros catalogados a lo largo de la historia.La otra pieza clave es la red interna que conecta los más de 8.000 nodos. MareNostrum 5 utiliza una especie de ‘autopista de alta velocidad’ que permite que intercambien información mientras trabajan sobre un mismo problema.En la práctica, esa coordinación entre miles de piezas es lo que convierte un superordenador en algo mucho más sofisticado que una simple acumulación de máquinas.MareNostrum 5 es 23 veces más potente que su predecesor MareNostrum 4, y cerca de 10.000 veces más potente que el primero de la saga, MareNostrum 1.La capilla cuánticaMientras MareNostrum 5 trabaja fuera de la capilla, el antiguo espacio de Torre Girona ha vuelto a llenarse de tecnología puntera. Allí se ha instalado el primer ordenador cuántico del BSC, desarrollado con tecnología 100 % europea dentro del proyecto Quantum Spain, y el centro prepara también su integración con sistemas cuánticos europeos.La computación cuántica todavía no tiene el grado de madurez ni de aplicación de la supercomputación clásica. Es, por ahora, una tecnología en fase de exploración, con grandes promesas y muchas incertidumbres. Pero su potencial apunta a campos como la optimización logística, la simulación molecular, el diseño de materiales, la criptografía o la ciberseguridad.El ordenador cuántico del BSC funciona en un entorno extremo. El procesador, donde están los cúbits, se encuentra protegido dentro de un criostato y refrigerado con helio hasta temperaturas cercanas al cero absoluto, alrededor de -273 ºC. Es, literalmente, uno de los puntos más fríos del universo. Los pulsos de microondas modifican el estado de los cúbits para realizar operaciones lógicas y, al final del proceso, los resultados se traducen de nuevo en bits clásicos, unos y ceros, para que puedan ser interpretados por un ordenador convencional.Para entenderlo de forma sencilla, el ordenador cuántico no funciona como un portátil ni como un servidor convencional. El usuario envía las instrucciones desde un ordenador clásico y esas órdenes llegan a un sistema de control, que las transforma en señales de microondas.Esas señales viajan hasta el interior del criostato, una especie de nevera científica muy potente. Allí, protegido del exterior y enfriado al extremo, está el procesador cuántico. En él se encuentran los cúbits, las unidades básicas de información de la computación cuántica. Los cúbits son muy delicados. Para que puedan trabajar correctamente, necesitan estar aislados del ruido, de los cambios de temperatura y de cualquier perturbación externa. Por eso el sistema utiliza helio para enfriarlos, escudos de protección para aislarlos y equipos de control que envían señales muy precisas. Cuando termina el cálculo, el resultado vuelve al ordenador clásico convertido en lenguaje binario, que puede entender. Toda esta potencia tiene un costeLos superordenadores consumen mucha energía y necesitan sistemas complejos de refrigeración. Valero no lo esquiva: el gran consumo energético es uno de los problemas fundamentales de estas máquinas. “Ponte tú en tu casa a enchufar un millón de procesadores al enchufe…”, bromea. Pero detrás de la imagen hay una realidad económica muy concreta: según su director, el BSC paga alrededor de 12 millones de euros al año en factura eléctrica y trabaja con una potencia de unos 12 MW.En ese contexto, la eficiencia es una cuestión ambiental, pero también económica. En MareNostrum 5, la refrigeración por agua es clave. Los circuitos enfrían los elementos del supercomputador de forma más eficiente que una refrigeración exclusivamente por aire. Así, los circuitos de los chips enfrían alrededor del 90 % del ordenador y el calor se reutiliza para calefactar el edificio. Esto permite recircular el agua y reducir el gasto hídrico. El consumo eléctrico, en cambio, sigue siendo la gran magnitud a vigilar.La ciencia que no se ve, pero usamos cada díaEl objetivo del BSC es desarrollar modelos y herramientas que sirvan para hacer mejor ciencia, reforzar el ecosistema público y apoyar a empresas que no podrían acceder por sí solas a este tipo de infraestructura. Ahí encaja la BSC AI Factory, vinculada a la ampliación de MareNostrum 5 para inteligencia artificial. La idea es abrir parte de la capacidad del superordenador también al sector privado, especialmente a startups, pymes y administraciones públicas, mediante convocatorias competitivas y evaluación de propuestas. Ya ha dado servicio a centenares de entidades.El matiz es importante: no se trata de convertir el BSC en un proveedor comercial más, sino de usar una infraestructura pública para que el tejido empresarial europeo no quede descolgado en una carrera dominada por gigantes tecnológicos estadounidenses y asiáticos.Porque la supercomputación ha dejado de ser un concepto lejano reservado a físicos o matemáticos. Está detrás de investigaciones que terminan afectando a la vida cotidiana, aunque casi nunca se perciban como tal. La predicción meteorológica, la medicina personalizada, los nuevos materiales o la inteligencia artificial dependen cada vez más de la capacidad de procesar cantidades enormes de datos y ejecutar simulaciones complejas.Valero sentencia sobre su versatilidad: “Te diría que casi no hay ciencia o ingeniería que no la utilice”.En clima, MareNostrum 5 permite trabajar con modelos de mayor resolución. Esto significa pasar de simulaciones que representan fenómenos en escalas de cientos de kilómetros a otras capaces de incorporar procesos que ocurren en escalas de pocos kilómetros. Esa diferencia puede ser clave para mejorar las predicciones y para proyectos como Destination Earth, la iniciativa europea que busca construir una réplica virtual del planeta para analizar los efectos del cambio climático y probar escenarios de desarrollo más sostenible.Pero MareNostrum 5 está especialmente diseñado para reforzar la investigación médica europea en el diseño de nuevos fármacos, desarrollo de vacunas y simulaciones de propagación de virus. Paula Petrone, investigadora del departamento de Ciencias de la Vida del BSC, trabaja precisamente en esa frontera entre inteligencia artificial, datos y medicina. Su equipo colabora estrechamente con profesionales médicos para desarrollar herramientas que les ayuden en su trabajo, sobre todo en diagnóstico por imágenes, aunque también analizan señales fisiológicas procedentes de electrocardiogramas, estetoscopios digitales y dispositivos wearables que miden variables como la presión arterial, la saturación de oxígeno, la frecuencia respiratoria o la temperatura corporal.Uno de los ámbitos más claros es la radiómica, donde los algoritmos pueden detectar patrones en las imágenes a nivel de píxel que incluso un ojo experto podría pasar por alto. Petrone cita también proyectos concretos en cardiología, desarrollados en colaboración con la Unidad de Resonancia Magnética Cardíaca del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau: algoritmos que analizan electrocardiogramas para detectar patologías cardíacas como el infarto, sistemas que interpretan imágenes de resonancia magnética cardíaca y una herramienta que revisa informes médicos para identificar inconsistencias y ambigüedades, ayudando a los cardiólogos a redactar reportes más claros y estandarizados.

La NASA iniciará este año la construcción de una base en la Luna en colaboración con Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos

La NASA prevé enviar a la Luna,  entre septiembre y noviembre, un alunizador no tripulado de Blue Origin para comenzar a asentar los cimientos de la futura base lunar. A esta misión le seguirán otras dos similares programadas para antes de que finalice 2026, según ha informado este martes la agencia espacial en una rueda de prensa en Washington.La nave elegida para la primera misión es el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha explicado el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Denominada ‘Moon Base One’, será la primera misión de un aterrizador lunar financiada de forma privada en la historia y se dirigirá a la cresta del cráter de Shackleton, en el polo Sur de la Luna.»Además de transportar dos cargas científicas de la NASA, el objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano», ha añadido Isaacman. El segundo lanzamiento, programado para finales de 2026, enviará al satélite terrestre un aterrizador diseñado por la empresa estadounidense Astrobotic Technology, y transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar.Mientras, el tercer aterrizador correrá a cargo de Intuitive Machines e investigará los orígenes de las anomalías magnéticas de la Luna. Los tres lanzamientos se enmarcan en la fase inicial de la construcción de la base, que prevé el traslado de más de cuatro toneladas de material de carga a la Luna repartidos en 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.La NASA anunció en marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia constante de astronautas en su superficie. «Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente», ha dicho en la rueda de prensa el científico español Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base.La segunda etapa de su construcción abarca entre 2029 y 2032 y prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, además del traslado de 60 toneladas de material, que permitan establecer la infraestructura inicial de la base, con misiones tripuladas semestrales. La tercera será la definitiva, con 29 despegues y 28 alunizajes con capacidad para transportar 150 toneladas, y la presencia continua de humanos en la Luna.»Vamos a tener constelaciones de satélites que permitirán la comunicación, la navegación, el apuntamiento y la observación. Vamos a tener róvers y vehículos lunares, y también vamos a tener drones», ha agregado el científico español. El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base, ya que el satélite puede alcanzar temperaturas de hasta 120 centígrados durante el día -que se prolonga por dos semanas terrestres- y descender por debajo de los -120 grados centígrados durante la noche, de igual duración. La generación de electricidad es otra de las complicaciones, aunque García Galán ha precisado que prevén emplear la energía solar y nuclear para ello.»Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora», ha detallado.

La NASA iniciará este año la construcción de una base en la Luna en colaboración con Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos

La NASA prevé enviar a la Luna,  entre septiembre y noviembre, un alunizador no tripulado de Blue Origin para comenzar a asentar los cimientos de la futura base lunar. A esta misión le seguirán otras dos similares programadas para antes de que finalice 2026, según ha informado este martes la agencia espacial en una rueda de prensa en Washington.La nave elegida para la primera misión es el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha explicado el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Denominada ‘Moon Base One’, será la primera misión de un aterrizador lunar financiada de forma privada en la historia y se dirigirá a la cresta del cráter de Shackleton, en el polo Sur de la Luna.»Además de transportar dos cargas científicas de la NASA, el objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano», ha añadido Isaacman. El segundo lanzamiento, programado para finales de 2026, enviará al satélite terrestre un aterrizador diseñado por la empresa estadounidense Astrobotic Technology, y transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar.Mientras, el tercer aterrizador correrá a cargo de Intuitive Machines e investigará los orígenes de las anomalías magnéticas de la Luna. Los tres lanzamientos se enmarcan en la fase inicial de la construcción de la base, que prevé el traslado de más de cuatro toneladas de material de carga a la Luna repartidos en 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.La NASA anunció en marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia constante de astronautas en su superficie. «Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente», ha dicho en la rueda de prensa el científico español Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base.La segunda etapa de su construcción abarca entre 2029 y 2032 y prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, además del traslado de 60 toneladas de material, que permitan establecer la infraestructura inicial de la base, con misiones tripuladas semestrales. La tercera será la definitiva, con 29 despegues y 28 alunizajes con capacidad para transportar 150 toneladas, y la presencia continua de humanos en la Luna.»Vamos a tener constelaciones de satélites que permitirán la comunicación, la navegación, el apuntamiento y la observación. Vamos a tener róvers y vehículos lunares, y también vamos a tener drones», ha agregado el científico español. El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base, ya que el satélite puede alcanzar temperaturas de hasta 120 centígrados durante el día -que se prolonga por dos semanas terrestres- y descender por debajo de los -120 grados centígrados durante la noche, de igual duración. La generación de electricidad es otra de las complicaciones, aunque García Galán ha precisado que prevén emplear la energía solar y nuclear para ello.»Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora», ha detallado.