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TECNOLOGÍA

Por qué los grandes laboratorios de IA están contratando a tantos filósofos

Hace diez años, cuando la revolución de la IA empezaba a cobrar impulso, a los estudiantes de artes y humanidades se les decía que, si querían aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo, debían «aprender a programar». Quizá aquel fuera un mal consejo, pues hoy son … los programadores quienes temen que la IA les arrebate el empleo.
Por tanto, lo que tal vez deberían plantearse es aprender filosofía. A principios de este año, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó unas cifras que mostraban que los licenciados estadounidenses en filosofía tienen más probabilidades de encontrar trabajo que quienes estudiaron informática. En 2024, el año más reciente del que se dispone de datos, el siete por ciento de los titulados en informática estaba en paro, frente a solo el 5,1 % de los filósofos.

Muchos de ellos están siendo contratados directamente por las propias empresas de IA. Según afirma Luciano Floridi, filósofo de la Universidad de Yale, los estudiantes reciben ofertas de trabajo incluso antes de graduarse. Los académicos también están dando el salto y el Dr. Floridi describe la magnitud de las salidas de los departamentos de filosofía como una «hemorragia».

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Algunas de las lecciones que la filosofía puede aportar a los investigadores en IA tienen siglos de antigüedad. El método socrático —tal como lo describió Platón, filósofo de la Antigua Grecia— recurre a la ignorancia fingida y al interrogatorio secuencial para aclarar significados, detectar contradicciones y sacar a la luz sus ramificaciones. Muchos sistemas actuales de IA tienden a la adulación, pero los modelos entrenados en el método socrático, afirma Jörg Noller, experto en filosofía e IA de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, están menos interesados en complacer a las personas y más dispuestos a buscar la verdad.
Luego está la idea de la «ignorancia socrática». En la «Apología», Platón hace que Sócrates afirme que su sabiduría consiste, sobre todo, en ser consciente de cuánto desconoce. Incorporar esa humildad a un modelo puede ayudar a limitar el exceso de confianza, un defecto habitual que el Dr. Noller describe como «inmadurez de la IA». Iason Gabriel, filósofo sénior de Google DeepMind, un laboratorio de IA con sede en Londres, atribuye a esta manera de proceder la reducción de las alucinaciones observada en todo el sector. Más en general, sostiene que las enseñanzas de la filosofía constituyen «un potente mecanismo» para mejorar los prolongados procesos de razonamiento de la IA, conocidos como «cadenas de pensamiento».
La formación filosófica también puede influir en la perspectiva de un modelo de formas más concretas. Si se alimenta a un asistente jurídico de IA con los escritos de John Locke, explica Thomas Powers, filósofo de la tecnología de la Universidad de Delaware, este tenderá a decantarse por unos derechos de propiedad sólidos como fundamento de la libertad política. Si esos principios no convencen, los desarrolladores tienen otros. La serie de modelos «Granite» de IBM, el gigante tecnológico estadounidense, incorpora controles que permiten a los clientes empresariales adaptar mejor los resultados a sus propias filosofías corporativas. Francesca Rossi, directora de IA responsable de IBM, afirma que estos controles permiten decidir dónde situar el equilibrio entre dilemas filosóficos, como la autonomía individual frente a la armonía social.

Módelos éticos

La filosofía también puede contribuir a mejorar la seguridad. Los investigadores han documentado toda clase de comportamientos inquietantes en los modelos de IA, incluidos intentos de eludir la supervisión e incluso de chantajear a sus usuarios. Una de las estrategias que emplean los desarrolladores para desalentar estas conductas se conoce como «constitucionalismo de la IA»: consiste en construir un modelo sobre un andamiaje de reglas y principios extraídos de textos filosóficos con autoridad jurídica o moral.
Anthropic, un laboratorio de IA con sede en San Francisco, es uno de los principales defensores de este enfoque. Las constituciones de sus modelos Claude incorporan materiales procedentes de fuentes tan diversas como Immanuel Kant, las condiciones de servicio de Apple y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La versión más reciente, dirigida por Amanda Askell, filósofa principal de Anthropic, se publicó el 21 de enero. Algunos empleados de la compañía han apodado a esta constitución, de 78 páginas, el «documento del alma» de Claude.
Sin embargo, la gran cuestión es qué tipo de reglas deberían incorporarse a esas constituciones. Los filósofos se han centrado principalmente en dos marcos éticos. Uno de ellos es la deontología. Popularizada, entre otros, por Kant, esta corriente establece normas estrictas que prohíben conductas como mentir, coaccionar y tratar a las personas como un medio en lugar de como un fin, incluso cuando ello persigue un bien mayor. La constitución de Anthropic incorpora numerosas restricciones deontológicas que, según el Dr. Powers, pueden hacer más coherente el comportamiento de la IA, toda una ventaja a la hora de desplegar robots en hogares y espacios públicos.
Los modelos con una visión deontológica del mundo ofrecen otras ventajas. Una de ellas es una mayor honestidad, una cualidad ampliamente reconocida en Claude. Según Nick Bostrom, filósofo de la Universidad de Oxford, los modelos más sinceros tienen menos probabilidades de inducir a error a sus usuarios. Inflection AI, otro laboratorio de Silicon Valley, impone restricciones deontológicas a su chatbot Pi, diseñado para ofrecer apoyo emocional. Sean White, su director, afirma que Pi es eficaz a la hora de detectar usuarios en riesgo de hacerse daño a sí mismos o de hacérselo a otras personas. Las constituciones deontológicas también facilitan el cumplimiento normativo, señala el Dr. Floridi.

¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas?

El otro gran enfoque ético que interesa a los filósofos de la IA es el consecuencialismo, corriente que sopesa los costes y los beneficios para decidir cómo actuar. Entre los modelos más próximos a este enfoque, se encuentran ChatGPT, de OpenAI, y Gemini, de Google. Los modelos de IA de Google están diseñados para generar «beneficios generales probables [que] superen sustancialmente los riesgos previsibles», un objetivo consecuencialista clásico.
Los algoritmos consecuencialistas también son fundamentales en el software de los vehículos autónomos: si un accidente es inevitable, el sistema debe decidir cuál es la forma menos trágica de producirse. Chris Gerdes, ingeniero sénior de Waymo, empresa especializada en vehículos autónomos, afirma que la tendencia es hacer que el software de conducción adopte un enfoque cada vez más consecuencialista. El consecuencialismo también desempeña un papel esencial en los sistemas de armas basados en IA. Los objetivos militares deben ponderarse frente al riesgo de causar víctimas civiles, explica Jack Shanahan, antiguo director del Centro Conjunto de Inteligencia Artificial, encargado de estudiar la IA para las fuerzas armadas estadounidenses.
Los problemas espinosos —precisamente los favoritos de los filósofos— abundan. ¿Existen situaciones en las que deban ignorarse las reglas deontológicas? ¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas? ¿Deberían los sistemas de IA tener en cuenta el bienestar animal o el estado del medio ambiente? ¿Sería moralmente aceptable —plantea Stefan Heck, filósofo y director de Nauto, empresa que desarrolla sistemas de seguridad basados en IA para camiones y otros vehículos comerciales— dar prioridad a los peatones jóvenes frente a los mayores? Heck prevé demandas judiciales cargadas de cuestiones éticas, ya que los algoritmos consecuencialistas permiten expresamente causar un daño siempre que con ello se evite otro mayor.
A los críticos les preocupa la llamada «descalificación moral»: si los ordenadores asumen cada vez más decisiones éticas, ¿podría ocurrir que las personas perdieran la disposición a formular sus propios juicios? Roman Yampolskiy, teórico de la IA de la Universidad de Louisville, sostiene que la moralidad «es históricamente inestable, culturalmente variable, estratégicamente manipulable y, a menudo, solo legible en retrospectiva». Programadores en paro, tomen nota: todo indica que no faltará trabajo para los filósofos especializados en IA.

El robot humanoide Atlas sorprende en el Mundial 2026 con las celebraciones más icónicas de Haaland y Harry Kane

El Mundial de futbol 2026 no solo nos está dejando grandes partidos y momentos, sino que también está siendo un escaparate para que las grandes marcas muestren sus avances en tecnología. En este caso, Hyundai, patrocinador oficial de robótica del torneo y empresa matriz de Boston Dynamics, ha aprovechado la competición para mostrar al público las capacidades de Atlas, su robot humanoide más avanzado.Atlas hizo su aparición durante el descanso del partido de octavos de final entre Brasil y Noruega, que se disputó en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. Tal y como informan desde Interesting Engineering, Atlas salió del túnel de vestuarios como lo hacen los jugadores y protagonizó un espectáculo en el que imitó varias celebraciones de futbolistas de talla mundial como Erling Haaland o Harry Kane. Después recogió el balón del partido y se lo entregó al árbitro antes del comienzo de la segunda parte.Atlas puede adaptar los movimientos de una persona a su cuerpoCabe destacar que fue la primera vez que un robot humanoide participó de manera pública en un partido de un Mundial de fútbol. Es cierto que un operador humano fue el encargado de iniciar la secuencia, pero todos los movimientos que realizó dependieron de sus propias capacidades. En la demostración, caminó, mantuvo el equilibrio y ejecutó toda la coreografía gracias a tecnologías desarrolladas por Boston Dynamics. Una de las más destacadas se conoce con el nombre de retargeting, que adapta los movimientos de una persona al cuerpo del robot.Esto ha sido desarrollado mediante el aprendizaje por refuerzo, con el que Atlas entrenó durante millones de simulaciones para aprender a reaccionar en diferentes situaciones. Además, esto viene acompañado del control corporal total que coordina todas sus articulaciones para mantener la estabilidad. También utiliza la propiocepción, un sistema que le permite conocer en todo momento la posición de su cuerpo y corregir sus movimientos mientras actúa.Atlas no está solo en este mundial, ya que Hyundai ha desplegado otros robots cuadrúpedos Spot en diferentes sedes para ayudar en tareas de vigilancia de las instalaciones y facilitar diferentes operaciones durante la duración del torneo.

Los españoles creen que la dependencia tecnológica de EE.UU. es una amenaza para la seguridad

Europa ha sido, probablemente, la que más esfuerzos ha dedicado para protegerse de los efectos más indeseados de la inteligencia artificial. Para ello, creó y aprobó una legislación pionera. Pero, al mismo tiempo, ha sido incapaz de ponerse al día en el desarrollo de … la tecnología, por lo que depende enormemente de lo que están creando las grandes tecnológicas estadounidenses y, en menor medida, chinas.
Un reciente informe elaborado por Fundación Telefónica destaca entre sus principales conclusiones que el 62% de los españoles piensa que esta dependencia representa una amenaza para la seguridad europea, con la IA y los sistemas de pago como los ámbitos en los que se percibe una mayor preocupación.

«Hemos constatado, a través de una escucha activa de la sociedad y del tejido empresarial, una preocupación cada vez mayor por la autonomía tecnológica de Europa», dice Isabel Salazar, directora general de Fundación Telefónica.

MÁS INFORMACIÓN

En el informe, disponible desde este martes, se remarca que el 86% de los españoles considera que el viejo continente debería disponer de sus propias plataformas y tecnologías para reforzar su competitividad y reducir dependencias estratégicas. Asimismo, el 69% señala que, en su opinión, Europa se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en desarrollo tecnológico.
El informe también deja claro que existe un gran desconocimiento entre la ciudadanía sobre la tecnología que se desarrolla en el viejo continente. A este respecto, el 67% afirma que no conoce ninguna plataforma creada aquí; aunque parece que tendría interés en utilizarla, porque el 70% afirma que priorizaría una alternativa ‘made in’ Europa si ofreciera prestaciones equivalentes a cualquiera que proceda del exterior.
El informe también deja claro que existe «una importante inquietud» a nivel social por el control y uso de los datos personales por parte de grandes plataformas digitales no europeas. El 90% muestra preocupación por el acceso a datos bancarios, el 85% a información patrimonial y fiscal, el 79% a datos de localización y movilidad y el 78% a información sanitaria.
En opinión de Fundación Telefónica, «estos datos evidencian una oportunidad para impulsar un ecosistema tecnológico europeo capaz de responder a las demandas de los ciudadanos en ámbitos como la seguridad, la competitividad, la ética y la protección de datos». Porque hay demanda de soluciones propias.

Algo de optimismo

Para poder revertir la situación, el 87% de los españoles considera que los gobiernos europeos deberían impulsar activamente el desarrollo de tecnologías propias. En concreto, identifican como elementos clave para la soberanía digital el desarrollo de las redes de telecomunicaciones, la ciberseguridad, los centros de datos y los servicios cloud. Entre ellas figuran algunas de las claves que varios expertos consultados por ABC han señalado recientemente como fundamentales para que el continente no acabe siendo completamente dependiente de Estados Unidos y China.
A pesar de de estos resultados, parte de la sociedad española se muestra esperanzada por el futuro. El 54% cree que la soberanía tecnológica europea aumentará durante la próxima década, lo que refleja que existe la percepción de que Europa aún dispone de capacidad para fortalecer su posición en el escenario tecnológico global. Y muchos expertos, de nuevo, están de acuerdo, aunque suelen coincidir en que para ello hay que comenzar a realizar cambios ya.

Los avances en robótica ya permiten acceder a zonas de riesgo y localizar víctimas en terremotos

Los avances en robótica están cambiando la forma en la que actúan los equipos de emergencia y rescate en terremotos, incendios y accidentes. Gracias a la evolución de la tecnología, estos dispositivos se han convertido en piezas clave para acceder a zonas peligrosas, evaluar riesgos, localizar víctimas y recopilar información antes de que entren los rescatistas. Además, la necesidad de este tipo de tecnología ha vuelto a quedar reflejada tras los recientes terremotos registrados en Venezuela, donde miles de personas han perdido la vida y decenas de miles permanecen desaparecidas bajo los escombros.En escenarios como este, reducir la exposición de los equipos humanos es una prioridad, teniendo en cuenta que uno de los principales desafíos durante una operación de rescate es la falta de infraestructuras operativas. Además, los edificios dañados suelen carecer de electricidad, cobertura de telefonía o sistemas de posicionamiento, lo que dificulta conocer el estado del interior y coordinar las intervenciones.No obstante, para responder a este problema, un grupo de investigadores de la Universidad Técnica de Graz (Austria) desarrolló un perro robot equipado con sensores, cámaras y un escáner láser capaz de generar mapas tridimensionales del entorno mientras avanza entre los escombros.Acorde a la información compartida en un comunicado oficial, este perro robot permite determinar si aún hay personas en el edificio afectado gracias a las imágenes de la cámara que lleva integrada, proporciona movilidad, otorga facilidad de uso, garantiza eficacia operativa y, mientras el personal de emergencia se está equipando, puede dar datos de medición iniciales e imágenes de la zona de peligro para evaluar la situación.Por otro lado, más allá del perro robot, la Universidad Técnica de Graz tiene un sistema que combina datos de sensores de robots y equipos de rescate con una red de banda ultraancha (UWB, por sus siglas en inglés) para crear un mapa dinámico del entorno de la catástrofe, así pues, los equipos de emergencias pueden coordinarse.Lo que diferencia a este sistema del resto de dispositivos es que recorre la zona afectada con un escáner láser, cámaras y otros sensores para crear un mapa del terreno en tiempo real. Además, al mismo tiempo, comparte su posición mediante tecnología de banda ultraancha con los equipos de emergencia, que también llevan dispositivos UWB y van instalando puntos de referencia a medida que avanzan. De esta manera, el sistema permite localizar con una precisión inferior a un metro tanto al robot como a los rescatistas, incluso cuando no hay contacto visual entre ellos.Aunque estas tecnologías aún deben superar nuevas pruebas antes de incorporarse de forma generalizada a los equipos de emergencia, sus desarrolladores confían en que marquen un antes y un después en las operaciones de rescate.La combinación de robótica, sensores e inteligencia artificial permitirá intervenir con mayor rapidez, reducir los riesgos para los rescatistas y aumentar las posibilidades de encontrar supervivientes en escenarios donde cada minuto cuenta.

WhatsApp frena la llegada de los nombres de usuario para cientos de millones de personas por miedo a las estafas

Los nombres de usuario de WhatsApp es una de las funciones más esperadas para iniciar conversaciones sin necesidad de compartir el número de teléfono, pero, en los últimos días, ha generado varias dudas sobre su privacidad. Algunas personas creen que dicha novedad aumentará la posibilidad de cometer estafas para robar información personal, no obstante, la plataforma de Meta ha dado a conocer que incorporará una clave opcional que servirá como medida adicional de seguridad para evitar que personas desconocidas inicien una conversación únicamente conociendo el nombre de usuario.También, la app no habilitará un directorio público, por lo que será necesario conocer el identificador exacto para encontrar a una persona. Sin embargo, por muchas medidas de seguridad que esté tomando WhatsApp para evitar el intento de estafas, el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información de India (MeitY, por su abreviatura) ha solicitado a la aplicación que suspenda el despliegue de los nombres de usuario hasta que finalicen las consultas con el gobierno del país.Acorde a la información compartida por el diario Digital Trends, «se trata de una intervención importante, dado que WhatsApp cuenta con más de 500 millones de usuarios en India». Además, agrega que «las autoridades del país temen que esta función dificulte el control de estafas y suplantación de identidad».Los nombres de usuario de WhatsApp pueden provocar la suplantación de identidadSi bien es cierto que los nombres de usuario serán opcionales y estarán protegidos por medidas de seguridad, la preocupación del MeitY radica en que los estafadores podrían seguir utilizando seudónimos y fotos familiares para suplantar la identidad de otras personas.Según Digital Trends, en India son bastantes populares el fraude por suplantación de identidad y la estafa de ‘arresto digital’, en la que los ciberdelincuentes se hacen pasar por policías, funcionarios, bancos o agentes para presionar a las víctimas a través de WhatsApp o videollamadas para que envíen dinero. Por lo tanto, ante estos intentos de engaño, Apar Gupta, de la Fundación para la Libertad en Internet, afirma en una publicación de la red social X (antes Twitter) que dicha novedad podría generar riesgos de suplantación de identidad si alguien reserva un nombre reconocible y utiliza una foto de perfil conocida.Cabe mencionar que la Fundación para la Libertad en Internet no ha identificado la disposición legal que le permite suspender el despliegue de los nombres de usuario antes de su lanzamiento oficial, pese a que considera que puede ser utilizada indebidamente a gran escala con facilidad.

El mayor acelerador de partículas del mundo se detiene hasta 2030: por qué se apaga y qué se pierde durante la pausa

El Gran Colisionador de Hadrones, más conocido como LHC, ha entrado en la tercera gran parada técnica de su historia. Las últimas colisiones destinadas a investigaciones científicas se registraron el 14 de junio y los haces finales dejaron de circular el 27 de junio. Comienza así una intervención que debe convertir el acelerador actual en el futuro LHC de Alta Luminosidad, cuya puesta en marcha está prevista para junio de 2030.El término ‘parada’ puede resultar engañoso. No significa que el CERN cierre sus puertas ni que sus investigadores se queden sin trabajo. Significa que el LHC deja de producir nuevas colisiones mientras se desmontan equipos, se sustituyen componentes y se transforman sus principales detectores.¿Qué se apaga realmente?El CERN es un laboratorio mucho más amplio que el LHC. Alberga una cadena de aceleradores, instalaciones de antimateria, experimentos de física nuclear y proyectos que investigan nuevas formas de acelerar partículas. Algunos de esos equipos continuarán funcionando hasta finales de agosto y después entrarán también en periodos de mantenimiento y renovación de distinta duración. Los aceleradores que alimentan al LHC comenzarán a reactivarse gradualmente a partir de 2028.Lo que sí se interrumpe durante cuatro años es la producción de nuevas colisiones en el instrumento más potente del complejo. Los experimentos ATLAS, CMS, ALICE y LHCb ya no recibirán nuevos acontecimientos procedentes del choque de protones o de núcleos pesados.Es decir: durante cuatro años, el acelerador no hará chocar protones ni núcleos atómicos. Sus grandes detectores dejarán de recoger datos nuevos, aunque los científicos podrán seguir estudiando la enorme cantidad de información acumulada hasta ahora.Porque el LHC ha entregado a ATLAS y CMS una cantidad récord de datos y sus experimentos han generado ya alrededor de 4.500 publicaciones científicas revisadas por pares. El propio CERN reconoce que buena parte de la información acumulada todavía no ha sido explotada y seguirá analizándose durante la parada.Por tanto, no habrá cuatro años sin resultados. Habrá publicaciones, nuevas mediciones y posiblemente hallazgos extraídos de colisiones que ya se produjeron. Lo que no podrán hacer los investigadores será pedirle a la máquina más datos para comprobar rápidamente una anomalía, aumentar la precisión de una señal o buscar un fenómeno con una estrategia experimental diferente.¿Por qué hacen falta cuatro años?El LHC no es un aparato que pueda desenchufarse, repararse y volver a encenderse en unas semanas. Su anillo -túnel circular- de 27 kilómetros se encuentra a unos 100 metros de profundidad y emplea más de 9.000 imanes superconductores, mantenidos mediante el mayor sistema criogénico de su clase a temperaturas cercanas al cero absoluto.Antes de acceder a determinados sectores hay que retirar los haces, desconectar sistemas, elevar progresivamente la temperatura de los equipos y garantizar que las zonas sean seguras. Después llegan el desmontaje, la instalación de los nuevos componentes, la conexión de miles de sistemas eléctricos y criogénicos, las pruebas individuales y la comprobación de que todo el conjunto funciona como una única máquina.El CERN renovará solo unos 1,2 kilómetros de los 27 que tiene el acelerador, pero actuará precisamente en sus puntos más sensibles: las zonas donde los protones se concentran y chocan dentro de ATLAS y CMS, los dos grandes detectores que funcionan como gigantescas cámaras científicas y registran las partículas producidas en cada colisión.La reforma permitirá concentrar mejor los haces y multiplicar el número de choques. Para conseguirlo, se instalarán imanes más potentes, nuevos sistemas eléctricos y equipos capaces de corregir o absorber las partículas que se desvíen de su recorrido. ATLAS y CMS también renovarán parte de sus sensores y de su electrónica para registrar y procesar muchas más colisiones sin perder precisión.Los cuatro años, por tanto, no corresponden únicamente a las obras. Incluyen el desmontaje, la instalación, la refrigeración de nuevo hasta unos 1,9 kelvin —unos 271 grados bajo cero—, el alineamiento, las pruebas de seguridad y una puesta en marcha gradual en la que cada elemento debe funcionar dentro de tolerancias extremadamente pequeñas.Más colisiones, pero no partículas más rápidasCuando el LHC regrese no aumentará sustancialmente la energía con la que chocan los protones. El cambio principal será otro: producirá muchas más colisiones y podrá mantener ese ritmo durante más tiempo.La luminosidad, en física de partículas, expresa la capacidad de un acelerador para generar colisiones. Cuantas más se producen, mayores son las posibilidades de observar acontecimientos muy poco frecuentes. El futuro LHC de Alta Luminosidad pretende multiplicar por diez la cantidad total de datos que el acelerador fue diseñado originalmente para recopilar.En ATLAS y CMS se pasará de alrededor de 60 colisiones simultáneas cada vez que se cruzan dos paquetes de partículas a entre 140 y 200. Sus detectores tendrán que distinguir en una fracción de segundo qué trayectorias pertenecen a cada choque y cuáles merecen conservarse para ser estudiadas.El objetivo es medir con mucha más precisión el comportamiento del bosón de Higgs, investigar procesos extraordinariamente raros y buscar desviaciones respecto al modelo estándar de la física. El CERN calcula que la nueva etapa podría producir unos 380 millones de bosones de Higgs durante toda su vida útil, frente a los aproximadamente 55 millones generados desde el inicio del LHC.¿Qué se pierde durante estos cuatro años?La principal pérdida es tiempo experimental. Hasta 2030 no habrá nuevos datos procedentes de colisiones en la frontera energética que representa el LHC. Si los análisis existentes revelan una señal intrigante, los científicos podrán revisarla y compararla con otros resultados, pero no podrán solicitar inmediatamente una nueva tanda de colisiones para comprobarla.Tampoco habrá oportunidades de descubrir fenómenos que solo aparezcan después de acumular más acontecimientos. En física de partículas, algunos procesos son tan infrecuentes que pueden quedar ocultos entre miles de millones de colisiones ordinarias. Cada año sin haces supone un año sin la posibilidad de que uno de esos sucesos se produzca y quede registrado.No se pierden, en cambio, los datos ya recogidos ni el conocimiento acumulado. La pausa se utiliza precisamente porque resulta más eficiente agrupar en una única intervención prolongada unos trabajos que obligan a abrir sectores del acelerador, modificar los detectores y volver a certificar la seguridad del conjunto.¿Puede retrasarse más allá de 2030?Sí. Junio de 2030 es la fecha prevista, no una garantía inamovible. El calendario ya fue revisado en 2024 y el inicio de la nueva etapa se aplazó aproximadamente un año. El CERN atribuyó el cambio, entre otras razones, a las dificultades técnicas encontradas en las mejoras de ATLAS y CMS, así como a las consecuencias de la pandemia y de la invasión rusa de Ucrania sobre la fabricación y los suministros.Los nuevos imanes, detectores y sistemas electrónicos se producen en distintos países y deben integrarse en una infraestructura en la que cualquier fallo puede afectar al conjunto. Los márgenes de seguridad son amplios porque un error durante la instalación o la puesta en marcha podría provocar una demora mucho mayor.¿Esto afecta a la población general?Para la población general, la desconexión no tendrá un efecto inmediato. El LHC no presta un servicio cotidiano cuya interrupción afecte a las comunicaciones, los hospitales, la energía o el transporte. Su misión es la investigación fundamental, por lo que las consecuencias se miden en conocimiento, formación científica y desarrollo tecnológico a largo plazo.

Golpe al fútbol pirata: bloquean 400 dominios que retransmitían el Mundial

El Mundial 2026 vive uno de sus momentos de mayor intensidad. Con las fases eliminatorias en marcha y millones de aficionados pendientes de cada partido, la Copa Mundial de la FIFA vuelve a demostrar su enorme capacidad para conectar a audiencias de todo el mundo, sin embargo, arrastra uno de los problemas más persistentes de la emisión de los partidos de fútbol: la piratería. En plena competición, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra las retransmisiones ilegales con la incautación de cerca de 400 sitios web que emitían los partidos del Mundial sin autorización.Según un comunicado oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos, los dominios se utilizaban para ofrecer ilegalmente contenido protegido por derechos de autor. Además, gracias a la ayuda de la FIFA, se ha podido averiguar que los dominios se incautaron en Perú y Bulgaria, al mismo tiempo que se llevaron a cabo operaciones de interrupción con el apoyo de Piratería Informática y Propiedad Intelectual (ICHIP, por sus siglas en inglés) en Croacia, Rumania, Polonia y Colombia.Ivan J. Arvelo, director del Centro Nacional de Coordinación de Derechos de Propiedad Intelectual, afirma en el comunicado citado que «la transmisión no autorizada de los partidos del Mundial viola los derechos de propiedad intelectual y alimenta a las organizaciones criminales», por lo tanto, es un deber identificar y confiscar «cientos de dominios, desarticular a quienes roban y distribuyen contenido protegido por derechos de autor».Por su parte, Eric Weindorf, agente especial a cargo de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Washington (Estados Unidos), añade que se corre un «riesgo significativo» al abrir la red a sitios de transmisión ilegal: «Estos servicios de transmisión no solo infringen las leyes de derechos de autor, sino que también exponen a los espectadores a posibles amenazas, como ataques de malware y conexiones inseguras que pueden comprometer datos personales y financieros».Al abrir una de las webs incautadas, aparecerá un avisoTras la intervención, quienes intenten acceder a uno de los 400 sitios webs se encontrarán con un aviso oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos, informando que el dominio ha sido confiscado por infringir derechos de propiedad intelectual.Según las autoridades, la iniciativa busca proteger los derechos de transmisión del Mundial y combatir las organizaciones que se benefician de la distribución ilegal de contenidos. No obstante, este tipo de operaciones rara vez ponen fin al fenómeno de forma definitiva porque es habitual que, tras el cierre de una plataforma, aparezcan nuevas páginas o clones que intentan ocupar su lugar en cuestión de días, especialmente durante eventos deportivos de gran audiencia.