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TECNOLOGÍA

Google Fotos añade una nueva función con IA para retocar las fotos con un simple toque

Google Fotos se actualiza constantemente con nuevas funciones para mejorar la experiencia de los usuarios, de esta manera, la aplicación se vuelve más ordenada y accesible. En los últimos meses, la plataforma ha cambiado su diseño por completo, ha renovado la vista de detalles de las fotografías, ha incorporado una herramienta para retocar partes específicas del rostro de una persona y, recientemente, ha añadido la opción ‘Mejora con IA’.Acorde a la información compartida por la propia app en la red social X, el botón ‘Mejora con IA’ es la última novedad que ha recibido Google Fotos, de esta manera, los usuarios pueden aplicar una corrección mágica a sus fotografías gracias a la inteligencia artificial.Concretamente, esta herramienta multifuncional ofrece la opción de evitar ediciones extensas con una solución rápida que se centra en ajustar la iluminación y el contraste de las imágenes, no obstante, la novedad aún no ha llegado a todos los usuarios porque se está implementado de forma gradual en los dispositivos de las personas.En cuanto al vídeo, Google ha actualizado su página de la comunidad con un anuncio sobre la función de vídeo en la app. Desde ahora, los controles de velocidad de reproducción de vídeo ya están disponibles en la aplicación para Android, además, en cada vídeo, el menú de tres puntos muestra la opción ‘velocidad de reproducción’ para elegir velocidades desde 0,25x hasta 2x.Google señala que esta última función ha sido solicitada por los usuarios durante mucho tiempo. Sin embargo, según el diario 9to5Google,es posible que su lanzamiento aún no sea global y que se encuentre en una fase más temprana que el botón de Mejora con IA. Aun así, debería empezar a aparecer en dispositivos Android.

Ya no te molestarán los ruidos de fondo durante las llamadas: WhatsApp prepara una función para quitarlos

WhatsApp sigue introduciendo nuevas funciones para ordenar las conversaciones, ahorrar espacio, mejorar la compatibilidad con CarPlay, mover chats entre iPhone y Android, retocar fotografías gracias a la inteligencia artificial y escribir respuestas propuestas por Meta AI, entre otras novedades. Ahora, con el objetivo de perfeccionar la calidad de las llamadas, la aplicación de mensajería instantánea podría incluir la cancelación de ruido para llamadas de voz y vídeo.El diario especializado WABetaInfo revela que dicha novedad se ha dado a conocer en la última versión beta de WhatsApp para Android —concretamente, la versión 2.26.14. que está disponible a través del programa beta de Google Play—, en la que una nueva opción ayuda a filtrar en tiempo real el ruido de fondo para que la voz de las personas se escuche con una mayor claridad.Pero, ¿cómo funciona esta novedad? Si los usuarios reciben una llamada en una calle concurrida, WhatsApp mejora la calidad del audio antes de enviarlo al destinatario. Además, la función es opcional, se ve reflejada en el menú de llamadas para gestionar la cancelación de ruido y, cuando se activa, se aplica de forma automática durante las llamadas de voz y vídeo.No obstante, según WABetaInfo, esta funcionalidad solo ayuda a que la otra persona escuche con mayor claridad, por lo tanto, si se activa la cancelación de ruido, solo se perfecciona el audio saliente y no mejora de forma automática la voz de la otra persona que llama.Otras novedades que llegan a WhatsAppUna de las mejoras más útiles tiene que ver con el almacenamiento, y es que con el tiempo los chats se llenan de fotografías, vídeos, archivos o diferentes documentos que ocupan mucho espacio. Por ello, ahora se pueden buscar esos archivos grandes dentro de la conversación y eliminarlos sin tener que borrar todo el chat.Otra novedad importante es la transferencia de conversaciones entre dispositivos, por lo que cambiar de móvil ya no será un problema. A partir de ahora se pueden mover los chats fácilmente entre iPhone y Android, incluyendo todas las fotos y los vídeos.También llegan mejoras en los stickers, que son más fáciles de usar. Cuando se escribe un emoji, WhatsApp te sugiere automáticamente stickers relacionados para poder elegir el que mejor encaje con lo que se quiere expresar.Y por otro lado, WhatsApp está desarrollando una herramienta con la que podremos ver qué contactos están conectados sin tener que abrir cada conversación. Además, se está creando una aplicación nativa para CarPlay, que actualmente se encuentra en fase beta.

El primer iPhone plegable puede llegar más tarde de lo que esperábamos

2026 ha sido el año escogido por Apple para lanzar su primer iPhone plegable al mercado. Los analistas llevan meses apuntando, que lo normal sería que la empresa emplease su tradicional keynote de septiembre para presentarlo; y que, unas semanas después, llegaría al … mercado acompañando a los presumibles iPhone 18. De acuerdo con ‘Nikkei Asia’, el móvil se encuentra en fase de pruebas de ingeniería. Sin embargo, la empresa se está encontrando con problemas, por lo que no se descarta que la producción en masa se retrase y, también, la fecha de lanzamiento.
Según el citado medio, Apple ya ha informado a algunos proveedores de componentes sobre la situación, que no tiene relación alguna con la actual escasez de chips. En el peor de los casos, los móviles podrían tardar unos meses más de la cuenta en ser enviados, lo que provocaría que el terminal no estaría en manos de los usuarios hasta finales de 2026 o inicios de 2027.

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La empresa está trabajando para solucionar los problemas y poder mantener el calendario del presente año, y para ello los meses de abril y mayo serán cruciales. Cabe recordar que la empresa quiere aprovechar su presentación más importante del año para mostrar sus móviles más punteros, que serán los iPhone 18 Pro y el plegable. Mientras tanto, las versiones más básicas no llegarían a las tiendas hasta principios del año que viene. Esto permitiría a la firma hacer un mejor uso de los chips a los que tiene acceso, que aunque suficientes para el plan, siguen siendo limitados.
Actualmente, Apple tiene esperanza de poner en el mercado hasta 8 millones de unidades de su primer plegable. Espera que coseche un gran éxito comercial gracias a su novedoso diseño, que lo diferenciará notablemente del resto de terminales de la manzana que el consumidor podrá encontrar en el mercado, incluidos los iPhone 18.
Los proveedores esperan que el lanzamiento de este móvil impulse notablemente el mercado de los plegables, en el que otras empresas como Samsung, Huawei u Honor llevan años compitiendo. En concreto, desde 20219, cuando Samsung lanzó su primer Fold. Un reciente estudio de IDC apunta que las ventas de este tipo de ‘smartphones’ podrían subir un 30% en 2026 gracias, precisamente, a la llegada del primer iPhone plegable.

El vídeo del histórico despegue de la misión Artemis II rumbo a la Luna más de 50 años después

Pasaban 35 minutos de la madrugada ya del jueves 2 de abril cuando la misión Artemis II despegaba de Cabo Cañaveral para poner rumbo a la Luna más de medio siglo después del histórico viaje de Neil Armstrong y Buzz Aldrin.Ha sido una cuenta atrás llena de tensión, pues el despegue corrió peligro unos minutos antes por un pequeño problema que pudo ser resuelto a tiempo. Poco después, el reloj volvía a pararse diez minutos antes del momento clave, pero era solo un pequeño susto, pues estaba previsto para dar el repaso final a todos los sistemas. Uno por uno, todos los responsables fueron dando el ok: el momento se acercaba.Y, por fin, llegó la cuenta atrás y todo Cabo Cañaveral tronó por encima de los 175 decibelios, un nivel de ruido más que perjudicial para la salud humana, cuando el cohete despegó y puso rumbo a la historia, en una secuencia recogida por todos los medios de comunicación y multiplicada hasta el infinito en las redes sociales.

Llegó la hora de Artemis II, la misión de la NASA para probar que la humanidad está preparada para colonizar la Luna

La misión Artemis II de la NASA ya ha despegado de la Tierra rumbo a la Luna. Es un momento histórico para la humanidad, pues será la primera vez en más de 50 años que una nave tripulada viaje hasta nuestro satélite natural. A diferencia de Neil Armstrong y Buzz Aldrin en 1969, los astronautas en esta ocasión no abandonarán la cápsula espacial y su aventura se limitará ‘solo’ a recorrer la órbita lunar y volver a casa.Se podría pensar que es un hito menor si se tiene en cuenta que los humanos ya hemos estado allí. Pero muchas cosas han cambiado en este medio siglo y, pese a que los tripulantes de Artemis II no pondrán sus pies en la superficie lunar, su misión es mucho más importante que eso: los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hanse serán los encargados de probar toda la tecnología que hará posible que, dentro de un par de años según los planes de la NASA, podamos establecer una base humana en la Luna.Esta misión es el resultado de un esfuerzo de más de quince años y de muchos países implicados, incluido España, que ha participado en diferentes aspectos, como por ejemplo en el sistema que mantendrá con vida a los astronautas rumbo a la Luna. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. Cuando la NASA definió el calendario del programa la humanidad no sabía que se iba a producir una pandemia mundial. Pero la COVID no es la única culpable: Artemis II no llega tarde por una sola razón, sino por una acumulación de problemas técnicos, decisiones políticas y complejidad industrial.Por qué Artemis II se ha retrasado tantoEl primer gran aviso llegó tras el éxito de Artemis I, la misión no tripulada que voló alrededor de la Luna en 2022. Aunque el vuelo cumplió sus objetivos, el análisis posterior detectó un comportamiento inesperado en el escudo térmico de la cápsula Orion durante la reentrada en la atmósfera terrestre. No fue un fallo crítico, pero sí lo suficientemente relevante como para obligar a la NASA a revisar el diseño de la nave y realizar nuevas pruebas.El cohete Space Launch System (SLS), la pieza central del lanzamiento, también ha contribuido a los retrasos. Se trata de uno de los vehículos más potentes jamás construidos por la NASA, pero también de uno de los más complejos. Su desarrollo ha estado marcado por problemas de integración, revisiones técnicas, una cadena de suministro extremadamente fragmentada, con decenas de contratistas implicados, y tensiones políticas y económicas. Incluso, hace menos de un año, hubo una explosiónArtemis II no es una repetición de Artemis I, sino el primer vuelo tripulado del programa. Eso implica certificar todos los sistemas para uso humano, desde el soporte vital o la protección ante la radiación hasta los controles manuales o los protocolos de emergencia. Cada uno de estos elementos debe superar estándares mucho más exigentes, lo que alarga inevitablemente los tiempos.A esa complejidad industrial se añade el contexto externo. El programa Artemis ha estado sujeto a cambios de calendario, presión política para acelerar plazos y ajustes presupuestarios que, en algunos momentos, fijaron objetivos poco realistas.Cuál es el objetivo de la misiónDurante décadas, la exploración espacial tripulada se ha quedado en la órbita baja terrestre. La Estación Espacial Internacional ha sido el principal laboratorio humano en el espacio, pero no hemos ido más allá desde las misiones Apolo. Artemis II será la primera vez en más de medio siglo que humanos se adentren en el espacio profundo, aunque, a diferencia de los viajes de los años 70, en esta ocasión no se trata solo de plantar una bandera y demostrar que se puede llegar.
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Ahora la meta es mucho más ambiciosa: establecer una presencia sostenida en la Luna y utilizarla como banco de pruebas para futuras misiones a Marte. Artemis II es, en esencia, el primer paso real hacia ese nuevo modelo de exploración.Qué va a pasar exactamente durante el viaje de Artemis IITodo comenzará en la histórica rampa 39B del Centro Espacial Kennedy. El cohete SLS despegará con un estruendo (176 decibelios) que no se escucha desde la era Apolo y, en apenas ocho minutos, habrá hecho su trabajo: primero se desprenderá de los propulsores laterales, después del sistema de escape y, finalmente, apagará su etapa central para dejar a la cápsula Orion viajando sola por el espacio.Pero la misión no apunta directamente a la Luna. Antes, la nave se colocará en una órbita alta alrededor de la Tierra, donde pasará unas 24 horas comprobando que todo funciona: los astronautas tomarán el control manual durante un par de horas, testearán los sistemas de navegación y pondrán a prueba el soporte vital en condiciones reales. También simularán maniobras clave, como un acoplamiento, que serán esenciales en futuras misiones.Solo cuando todo esté validado llegará el momento decisivo: la inyección translunar. Es el encendido que saca a la nave de la órbita terrestre y la lanza hacia la Luna. A partir de ahí comienza un viaje de unos cuatro días en el que Orion recorrerá cientos de miles de kilómetros, alejándose de la Tierra hasta entrar en el espacio profundo.El punto álgido llegará al sobrevolar la cara oculta de la Luna, a unos 6.500 kilómetros de su superficie. Allí, los astronautas estarán a unos 400.000 kilómetros de casa, más lejos de lo que ha llegado ningún ser humano en décadas (7.500 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna). No habrá alunizaje: la nave aprovechará la gravedad lunar como una honda para darse la vuelta y emprender el regreso en una trayectoria diseñada para que, incluso si algo falla, la cápsula pueda volver por sí sola.El viaje de vuelta durará otros cuatro días. Durante ese tiempo, se realizarán pequeños ajustes para afinar la trayectoria hasta el último momento. Antes de entrar en la atmósfera, Orion se separará de su módulo de servicio y comenzará una de las fases más críticas: la reentrada. La cápsula impactará contra el aire a unos 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas extremas, antes de desplegar sus paracaídas y amerizar en el océano Pacífico.Si todo sale según lo previsto, diez días después del despegue, los cuatro astronautas habrán recorrido más de un millón de kilómetros y completado el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre en más de medio siglo.Quiénes son los tripulantes de Artemis IIA bordo de la nave Orion viajarán cuatro astronautas con perfiles muy distintos, pero complementarios:Reid Wiseman, comandante y veterano de la Estación Espacial Internacional.Victor Glover, piloto, que se convertirá en el primer hombre negro en viajar hacia la Luna.Christina Koch, ingeniera y astronauta, que será la primera mujer en una misión lunar.Jeremy Hansen, de la agencia espacial canadiense, el primer no estadounidense en esta clase de misión.Más allá de su trayectoria, representan algo más amplio: una nueva etapa de la exploración espacial más diversa, internacional y menos centrada en un solo país.Cuatro astronautas listos para hacer historiaLos cuatro astronautas dieron el pasado domingo una rueda de prensa en la que respondieron preguntas de los medios de comunicación. Para la tripulación de Artemis II, lo que está a punto de ocurrir no es una hazaña épica en el sentido clásico, sino un vuelo de prueba que servirá para dar un primer paso. “Esta es la primera vez que vamos a intentarlo”, reconocía el comandante Reid Wiseman ante las preguntas de la prensa.No lo decía como una advertencia, sino casi como una declaración de intenciones, algo que atraviesa toda la misión: Artemis II no se concibe como una gesta cerrada, sino como un proceso abierto, un ensayo en condiciones reales en el que cada fase debe validarse antes de dar el siguiente paso. De hecho, el propio Wiseman insistía en rebajar cualquier expectativa de automatismo en el calendario: “Iremos cuando este vehículo nos diga que está listo”, asumía, dejando claro que incluso a pocos días del lanzamiento la posibilidad de aplazamientos forma parte del plan tanto como el propio despegue.Esa forma de entender la misión —más cercana a la ingeniería que a la épica— se trasladaba también a la manera en la que la tripulación describía su trabajo a bordo. Lejos de la imagen del astronauta como figura individual, la operación se plantea como un ejercicio coral en el que cada miembro cumple un rol preciso y complementario. “Es una actividad de tripulación de principio a fin”, explicaba Wiseman, detallando cómo, durante maniobras críticas, uno de ellos pilotará la nave mientras otro gestiona las comunicaciones con Tierra, un tercero supervisa los procedimientos y un cuarto vigila los sistemas de seguridad. “Somos los cuatro en los controles”, resumía, casi como una forma de desmontar cualquier narrativa heroica tradicional.Ese enfoque se vuelve especialmente relevante en uno de los momentos clave de la misión: el control manual de la cápsula Orion. Allí, en pleno espacio, los astronautas deberán ejecutar maniobras complejas en seis grados de libertad y aproximarse a su etapa superior hasta apenas unos metros, sin la ayuda de instrumentos habituales en este tipo de operaciones. “No hay datos que nos digan la distancia”, explicaba Victor Glover, subrayando la naturaleza casi artesanal de una tarea que, paradójicamente, se desarrolla en uno de los entornos tecnológicos más avanzados jamás construidos. “Estos ojos serán el sistema principal de evitación de peligros”, añadía, reivindicando el papel insustituible del juicio humano incluso en una misión profundamente automatizada.Pero más allá de la tecnología, lo que Artemis II pone a prueba es también al propio ser humano. La misión servirá para recoger datos sobre el comportamiento del organismo en el espacio profundo, un entorno que no ha sido explorado por astronautas desde hace más de medio siglo. “Tenemos experimentos científicos a bordo que van a observar nuestras propias células”, señalaba Wiseman, en referencia a una batería de estudios que buscan entender cómo afecta la radiación o el aislamiento prolongado al cuerpo y a la mente. En ese mismo sentido, Christina Koch recordaba que incluso los trajes espaciales forman parte de ese sistema de seguridad integral: “No son solo trajes, son sistemas de supervivencia”, diseñados para mantener con vida a la tripulación “hasta 144 horas, seis días” en caso de una emergencia grave. Ese margen, explicaba, no es casual, sino que define los límites operativos de la misión y marca el punto hasta el cual sería posible un regreso seguro.Aun así, en medio de esa precisión técnica, hay espacio para una dimensión más amplia, casi filosófica, que atravesaba en la rueda de prensa buena parte de las respuestas de la tripulación. Artemis II no se presenta como un proyecto exclusivamente estadounidense, sino como un esfuerzo colectivo con vocación global. “No somos tres estadounidenses y un canadiense”, señalaba Jeremy Hansen, subrayando que, en realidad, “son personas literalmente en todo el mundo” las que forman parte de este viaje. La Luna, en ese contexto, deja de ser un objeto distante para convertirse en un destino compartido, en una idea que, como apuntaba Wiseman, aspira a ser apropiada por cualquiera: “Esperamos que esta misión sea el comienzo de una era en la que todos puedan mirar a la Luna y pensar en ella como un destino”.Quizá por eso, cuando se les preguntaba por su estado de ánimo a las puertas del lanzamiento, el tono no era de tensión ni de solemnidad, sino de una calma sorprendente, casi doméstica. Había referencias a desayunos compartidos, a familias recién llegadas al centro espacial, a la necesidad de proteger el estado mental antes de afrontar lo que describían como un “sprint de diez días”. En ese equilibrio entre la magnitud histórica y la rutina cotidiana se movía toda la conversación, como si la mejor forma de enfrentarse a lo extraordinario fuera, precisamente, despojarlo de cualquier gesto innecesario. “Nuestro trabajo es simplemente hacer para lo que nos han entrenado y dejar que el entrenamiento tome el control”, resumía Glover, en una frase que, sin pretenderlo, encapsula el verdadero espíritu de Artemis II.Todo listo para despegar (y preparado para lo inesperado)En la última rueda de prensa, celebrada el lunes 30 de marzo, los responsables de la misión confirmaron que el Equipo de Gestión de la Misión (MMT) ha dado luz verde al despegue.Los sistemas del vehículo, las comunicaciones y el hardware se encuentran en condiciones óptimas, y las soluciones aplicadas a problemas detectados en el pasado —como las fugas en los sellos de hidrógeno y helio— han sido validadas. A ello se suma una previsión meteorológica favorable: la ventana de lanzamiento, de dos horas, cuenta con un 80% de probabilidad de condiciones adecuadas. Mientras, la tripulación afronta las últimas horas antes del despegue centrados en descansar, completar las reuniones informativas finales y pasar tiempo con sus familias.Uno de los aspectos que también se abordó fue el impacto del entorno espacial. Ese mismo día se había producido una erupción solar, pero la NASA descartó cualquier efecto relevante sobre la misión. Según explicó el administrador asociado Amit Kshatriya, no se espera que la eyección de masa coronal afecte al vuelo, aunque el equipo mantiene una vigilancia constante del clima espacial a través de organismos como la NOAA y grupos especializados en análisis de radiación. En caso de que se produjera un evento durante la misión, Orion dispone de un área preparada como refugio, donde la tripulación podría protegerse hasta que el nivel de radiación volviera a ser seguro.La seguridad, de hecho, atraviesa todo el diseño de Artemis II. Durante la rueda de prensa se recordó que la NASA cuenta con escenarios de aborto definidos desde el lanzamiento hasta el regreso a la Tierra. Si se produjera un problema durante el ascenso, la misión podría desviarse hacia el océano Atlántico o completar una única órbita antes de amerizar en el Pacífico. Además, se han preparado instalaciones en distintas regiones del Atlántico con equipamiento médico específico para atender a la tripulación en caso de emergencia.Más allá del lanzamiento, también existen planes alternativos para cada fase del viaje. Durante las primeras horas, antes de la inyección translunar, los equipos evaluarán todos los sistemas de la nave. Si algo no funciona como debería, la misión podría transformarse en un vuelo en órbita terrestre alta y regresar sin dirigirse a la Luna. Incluso una vez iniciado el viaje, la trayectoria está diseñada para priorizar la seguridad: en lugar de realizar maniobras bruscas, Orion puede seguir una ruta de retorno libre, utilizando la gravedad de la Luna para volver a casa de forma natural y predecible.En el escenario más extremo, como una pérdida de presión en la cabina, los astronautas cuentan con trajes que funcionan como sistemas autónomos de supervivencia durante un máximo de seis días. Un margen que, como ya explicaron los propios tripulantes, condiciona todas las decisiones críticas de la misión.

Cuánto dura la misión Artemis II alrededor de la Luna

Tan solo quedan unas horas para que la misión Artemis II de la NASA parta de la Tierra con destino la Luna. Es un nuevo hito para la humanidad porque será la primera ocasión en más de medio siglo que una nave con tripulación se dirige a nuestro satélite. La gran diferencia con respecto a Neil Armstrong y Buzz Aldrin es que en esta ocasión los cuatro astronautas no descenderán a la superficie, sino que su travesía se limitará a orbitar la Luna. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense, por sus siglas) despegan a bordo del cohete Space Launch System de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy (Florida) con la nave espacial Orion. Los días de duración de la misión Artemis IIUna vez despegue, la cápsula pondrá rumbo al satélite en una trayectoria en forma de ocho. Este recorrido se prolongará durante cuatro días hasta llegar a la cara oculta de la Luna, es decir, a más de 370.000 kilómetros de la Tierra. Una vez cumplido ese punto, la nave iniciará el regreso mientras que la tripulación seguirá realizando pruebas y comprobaciones en los sistemas a bordo. El viaje de vuelta se extenderá alrededor de otros cuatro días, completando así una misión de unos diez días en total. Esta previsto que el final de la misión sea el 9 de abril. Ese día la cápsula volverá a entrar en la atmósfera terrestre en una de las etapas más complejas de todo el viaje. El amerizaje se producirá en el océano Pacífico, muy cerca de la costa de California. Allí un equipo especializado estará preparado para recoger a todos los tripulantes. La tripulación tendrá que soportar las elevadas temperaturas del reingreso. Se activará un sistema de paracaídas que irá frenando progresivamente la cápsula. En una primera fase, la velocidad se reducirá hasta aproximadamente 494 kilómetros por hora, y posteriormente descenderá hasta unos 27 kilómetros por hora.

Lanzamiento de Artemis II a la Luna, en directo: última hora de la misión espacial de la NASA y los cuatro astronautas que forman la tripulación

La humanidad está a punto de volver a la Luna después de 50 años. La misión Artemis II de la NASA despega este 1 abril a las 18:24 hora local de Florida (Estados Unidos), lo que se traduce en la madrugada del 2 de abril a las 00:24 hora en la península española. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense, por sus siglas) despegan a bordo del cohete Space Launch System (SLS, por sus siglas en inglés) de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy (Florida, Estados Unidos) con la nave espacial Orion a bordo, siendo vehículo en el que viaja la tripulación para empezar a consolidar una presencia permanente en el satélite de la Tierra.De producirse el lanzamiento con éxito, los cuatro astronautas demostrarán una amplia gama de funciones y capacidades del cohete SLS y de Orion que son necesarias en las misiones al espacio profundo. Además, gracias a Artemis II, se comprobará que los sistemas de soporte vital críticos de Orion están listos para misiones de mayor duración.Después de Artemis II, Orion volverá a viajar a la Luna con tripulación, esta vez para hacer historia cuando los próximos astronautas caminen sobre la superficie lunar durante la misión Artemis IV.