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La próxima vez que escribas a una empresa por WhatsApp podría responderte una IA

Chatear por WhatsApp se ha convertido en un gesto tan cotidiano en nuestra vida como lo fue en su día –y para algunos lo sigue siendo, aunque los más jóvenes lo repelan– hablar por teléfono. A veces nos podemos pasar toda una tarde escribiendo sin parar y otras lanzamos al aire un mensaje que se contesta días después. Posiblemente esto te lo tomes con naturalidad y sin mucho drama si te ocurre con esa persona que sabes que siempre está ocupada o que nunca mira el móvil. Pero no te gusta tanto cuando te genera una urgencia: si haces una pregunta para la que buscas una respuesta rápida esperar no es una opción.En las relaciones personales esto tiene poco arreglo, más allá de pedir a la otra parte que se ponga las pilas o, simplemente, resignarte. Si hablamos de una transacción comercial, la cosa cambia, porque estamos programados para asumir que si pagas o tienes intención de pagar, es obligatorio que te atiendan y, más aún, que te atiendan rápido y bien. El problema es que la virtualidad nos ha hecho pensar que como internet nunca duerme tampoco lo hacen los humanos que hay detrás.Por eso Meta ha buscado una solución para que su parte comercial del negocio, la suite que dentro de la compañía se conoce como Meta Business Messaging, sea más accesible. Y, como no podía ser de otra forma en tiempos en los que hasta el papa habla de IA, lo nuevo de la empresa de Mark Zuckerberg tiene que ver con inteligencia artificial.Así es el nuevo agente comercial de Meta basado en IAEn su evento anual Conversations, celebrado en Londres, Meta ha presentado su agente comercial. La compañía defiende que se trata de mucho más que el típico chatbot que responde frases programadas y que suele conseguir que el usuario se desespere: es “una IA que permite a todas las empresas estar presentes para cada cliente, en todo momento, como si tuvieran un equipo infinito detrás de ellas”.Aseguran que cualquiera que tenga un negocio, ya sea físico o de servicios, puede acceder a este sistema y que basta con unos minutos para configurarlo. En una rueda de prensa celebrada para un pequeño grupo de periodistas, portavoces de Meta han asegurado que todas las capacidades de este agente comercial estarán disponibles en Europa, sin limitaciones regulatorias, de manera que España será uno de los países en los que se lance la nueva experiencia a todos los usuarios, la cual de momento se está probando solo con algunos testers.Según datos de Meta, más de un millón de empresas ya utilizan un agente comercial de Meta en WhatsApp y Messenger para responder a los clientes las 24 horas del día y mil millones de personas ya se conectan con empresas en WhatsApp, Messenger e Instagram todos los días. La diferencia con este nuevo servicio será principalmente que el sistema responderá a preguntas específicas sobre la empresa, podrá hacer recomendaciones de productos del catálogo, será capaz de reservar citas e incluso tendrá permiso para cerrar ventas. En caso de que surja un problema o de que el usuario necesite hablar con un humano, el agente avisa a un miembro del equipo para que intervenga y proporcione ayuda adicional.Otra novedad consiste en que esta IA te permite ‘descubrir empresas’. Si usan el agente comercial podrás buscarlas directamente en la barra de búsqueda de WhatsApp con solo escribir su nombre. También se puede compartir el número de teléfono o la tarjeta de contacto en chats con amigos y familiares para que otros accedan de forma directa al negocio.¿Sabré que estoy hablando con una IA? Sí, desde la compañía han señalado que aparecerá un mensaje indicando que es texto y contenido generado por inteligencia artificial.¿Y es gratis? Sí para el usuario, pero Meta ha explicado que en los próximos meses las empresas podrán acceder al agente a través de sus ofertas de suscripción pagada, que incluyen opciones para negocios de todos los tamaños. Dentro del servicio para los comercios se incluye un informe matutino que te marca los chats que se han producido durante la noche y un resumen con información sobre las conversaciones.“Empezamos con un número selecto de empresas en la app de WhatsApp Business, cuentas profesionales de Instagram, Messenger y Meta Business Suite y en el futuro ampliaremos sus capacidades para ayudarte en todas tus operaciones diarias, como realizar investigaciones de mercado, obtener estadísticas de productos, conectarte con las herramientas para administrar tu calendario y proporcionar inteligencia competitiva”, afirma la compañía en un comunicado.Zuckerberg: «A medida que nuestros modelos avancen, tu agente asumirá más tareas»Durante la keynote inaugural, Zuckerberg se ha conectado por videoconferencia al evento y ha defendido que los agentes de inteligencia artificial se están convirtiendo en una herramienta habitual para cualquier empresa, con independencia de su tamaño.“Hace un par de años dije que cada negocio tendría un agente de IA, igual que hoy tiene una dirección de correo electrónico, una página web o una cuenta en redes sociales. Y eso está ocurriendo más rápido de lo que esperaba”, ha afirmado Zuckerberg.El directivo ha presentado el nuevo Meta Business Agent como una herramienta pensada para que las empresas puedan hablar con sus clientes y gestionar parte de su operativa diaria desde las aplicaciones de Meta. Según ha explicado, una tienda de ropa en Birmingham o una panadería en São Paulo podrán ofrecer una experiencia permanente y personalizada similar a la de una gran marca.Zuckerberg ha subrayado que más de un millón de empresas ya utilizan los agentes de Meta en WhatsApp y Messenger, y que la compañía está ampliando su disponibilidad a más países y también a Instagram. El fundador de Meta ha insistido además en que estos agentes no se limitarán a responder mensajes. “Lo interesante de tener un agente que habla con tus clientes cada día es que aprende con el tiempo y puede devolverte todo ese contexto”, ha señalado, añadiendo que a medida que sus modelos avancen, el agente “asumirá más tareas” y, con el tiempo, “te ayudará a gestionar todo tu negocio”.En palabras de Zuckerberg, el objetivo es que el agente pueda encargarse “de todo, desde la primera pregunta hasta la venta final”.Las dudas que abre un vendedor con IALa promesa, sin embargo, abre también algunas dudas. Si este agente no solo responde, sino que recomienda productos, reserva citas y llega a cerrar ventas, la conversación deja de ser una simple atención automatizada y pasa a convertirse en una relación comercial mediada por una IA.Meta asegura que el usuario sabrá que está hablando con una inteligencia artificial porque aparecerá un aviso al inicio del chat, aunque no se mostrará en cada mensaje. También defiende que el sistema podrá derivar la conversación a una persona cuando sea necesario, pero no existe un botón específico para saltarse la IA desde el inicio.Otra cuestión importante está en los datos. Para funcionar, el agente puede recibir contexto de la página de Facebook del negocio, su cuenta de Instagram, sus chats de WhatsApp, su web o documentos propios de la empresa. La clave estará en saber hasta qué punto esa información basta para evitar errores, qué datos utiliza el sistema para personalizar sus respuestas y quién asume la responsabilidad si el agente se equivoca al recomendar un producto, dar una información incorrecta o completar una venta. Al preguntar por este asunto en la rueda de prensa, el portavoz de Meta ha respondido que aplicará procesos similares a los de otros productos de la compañía y que el sistema está diseñado para que la empresa pueda corregir respuestas, probar el agente antes de activarlo y derivar a una persona aquellas conversaciones que requieran atención humana.

Tal para cual: probamos el Nothing Phone (4a) Pro y los auriculares Headphone (a)

Ya lo dijimos en marzo: Nothing quiere sacudir la gama media con su nuevo Phone (4a) Series y sus auriculares de diadema Headphone (a). Y ahora, dos meses después del lanzamiento, y tras haber convivido con ambos dispositivos, nuestra opinión inicial se confirma. Durante … las últimas semanas, hemos querido dejar de lado la frialdad de las fichas técnicas para sumergirnos en el comportamiento real del móvil y los auriculares. Y estos son los resultados.
Antes de entrar en los terahercios, las matrices de luz o la inevitable guerra de los megapíxeles, resulta fundamental comprender que Nothing, esta vez, no ha diseñado dos productos aislados, sino un ecosistema simbiótico. Al utilizarlos de manera conjunta, de hecho, es cuando la facilidad de uso y la integración entre el Phone (4a) Pro y los Headphone (a) roza la excelencia.

El terminal, impulsado por el depurado sistema operativo Nothing OS 4.1 (basado en Android 16), actúa como un cerebro limpio y minimalista. Gracias a la aplicación Nothing X, enraizada directamente en el núcleo del teléfono, el emparejamiento con los auriculares es instantáneo y transparente para el usuario. Se percibe una intención clara de reducir el tiempo que pasamos mirando la pantalla del móvil, y esto se nota en toda una serie de detalles de usabilidad.

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Por ejemplo, los controles físicos de los auriculares no solo gestionan el audio, sino que incluyen funciones propias; como el Channel Hop, un sistema para saltar entre diferentes aplicaciones vinculadas en el móvil con un solo toque, o el Camera Shutter, que convierte la diadema en un disparador remoto de alta precisión para la cámara del Phone (4a) Pro. Puedes dejar el móvil apoyado sobre una mesa, componer la foto y disparar directamente desde tus auriculares. Es una experiencia de usuario fluida y coherente, donde la tecnología sirve al humano y no a la inversa.

Metal, luz y una gran pantalla

El Phone (4a) Pro es, sin lugar a dudas, una auténtica declaración de intenciones. Y es que la firma ha decidido que la etiqueta ‘Pro’ deje de ser un mero adorno del departamento de marketing. El terminal estrena un robusto chasis ‘unibody’ de metal fresado con precisión milimétrica, logrando un perfil ultrafino de apenas 7,95 milímetros. Es el teléfono más delgado que la compañía ha fabricado jamás, ofreciendo en la mano una sensación táctil verdaderamente premium que destierra por fin el uso de plásticos de las generaciones anteriores.
En su trasera transparente, gran seña de identidad de la casa, la famosa interfaz lumínica de Nothing evoluciona hacia una sorprendente ‘Glyph Matrix’ compuesta por 137 mini-LEDs. Aunque utiliza menos luces individuales que en iteraciones pasadas, abarcan un 57% más de área y duplican su intensidad hasta alcanzar los 3.000 nits. Ya no se trata de una simple ‘discoteca’ para notificaciones; es un panel funcional que permite ver el progreso de las descargas, el nivel de batería, temporizadores o un elegante reloj digital directamente incrustado en la carcasa.
En el frontal, nos recibe una más que buena pantalla AMOLED flexible de 6,83 pulgadas con resolución 1.5K. Sus números resultan abrumadores para su segmento: cuenta con una tasa de refresco adaptativa de 144 Hz (una delicia absoluta para los más jugones) y un brillo máximo colosal de 5.000 nits en HDR. Protegido por el duradero cristal Corning Gorilla Glass 7i, este panel asegura una visibilidad perfecta incluso bajo el implacable sol del mediodía patrio.

Phone (4a) Pro: salto periscópico en fotografía

En las entrañas del Phone (4a) Pro late a toda velocidad el procesador Snapdragon 7 Gen 4 de Qualcomm. Acompañado de memoria RAM LPDDR5X de nivel de buque insignia y un veloz almacenamiento UFS 3.1, el terminal vuela en el uso diario. Además, incorpora un enorme disipador por cámara de vapor de 5.300 mm² que mantiene a raya las temperaturas, damos fe de ello, durante las sesiones de ‘gaming’ más exigentes. Y todo alimentado por una contundente batería de 5.080 mAh con carga rápida de 50W, capaz de rellenar el 60 % de la pila en solo media hora.
Pero la verdadera joya de la corona reside en su módulo fotográfico trasero. Nothing introduce un sensor principal Sony LYT700C de 50 megapíxeles con estabilización óptica (OIS), que viene escoltado por un gran avance en este rango de precios: un teleobjetivo periscópico de 50 megapíxeles con zoom óptico de 3.5x y OIS, capaz de alcanzar un zoom digital de 140x gracias a la inteligencia artificial de su nuevo TrueLens Engine 4. La tercera lente es un ultra gran angular de 8 megapíxeles, mientras que la cámara frontal queda bien representada por un sensor de 32. Las imágenes, procesadas con tecnología Ultra XDR desarrollada junto a Google, resultan nítidas, contrastadas y de un realismo casi cinematográfico.

Lo mejor y lo peor

Al enfrentar el Phone (4a) Pro contra su predecesor natural, el Phone (3a), el salto cualitativo es sideral, especialmente en los materiales de construcción metálicos y en la madurez de su sistema de cámaras. Pero, ¿cómo se posiciona frente a sus rivales directos en la gama media-alta, como los Google Pixel de la serie A o los todopoderosos Samsung Galaxy A55/A56?
La principal fortaleza del Phone (4a) Pro es lo que podríamos llamar una agresiva democratización de la tecnología de lujo. De hecho, no se puede negar que incorporar un teleobjetivo periscópico avanzado y una pantalla de 5.000 nits en este rango de precios es algo que rompe por completo los esquemas de competidores que reservan estas prestaciones para terminales que superan holgadamente los 1.000 euros. Además, la fluidez extrema del software Nothing OS 4.1 y la utilidad real de la Glyph Matrix lo convierten en un móvil genuinamente único.
Sin embargo, al escudriñar los detalles finos afloran algunas carencias. La primera es que, a pesar su apellido ‘Pro’, los usuarios más técnicos echarán en falta el músculo bruto de un procesador Snapdragon de la serie 8. Por otro lado, y aunque su carga rápida de 50W cumple, lo cierto es que se queda muy por detrás de los 120W que ofrecen sus competidores asiáticos directos, por no hablar de la ausencia total de carga inalámbrica, que no podemos dejar de considerar como un paso en falso.
En el ámbito fotográfico, lo cierto es que el sensor ultra gran angular de 8 megapíxeles desentona; pierde un nivel excesivo de detalle y rango dinámico en cuanto cae la luz del sol. Por último, su certificación IP65 lo protege de salpicaduras fuertes, pero no garantiza la supervivencia ante inmersiones completas (no es IP68), y su política de actualizaciones, fijada en 3 años de sistema y 6 de seguridad, palidece ante los 7 años completos de soporte que ya prometen gigantes como Google y Samsung.

Headphone (a): diseño atrevido y mucha autonomía

Dejando a un lado la telefonía, Nothing ha decidido asaltar también nuestros sentidos auditivos con los nuevos Headphone (a). Estos auriculares de diadema (over-ear) abrazan la filosofía estética de la marca con un atrevimiento visual indudable, destacando especialmente en sus versiones en colores rosa y amarillo, que complementan a los sobrios modelos en blanco y negro.
En cuanto a estructura pura y dura, la ingeniería británica ha priorizado la comodidad. Con un peso de 310 gramos y unas buenas almohadillas de espuma viscoelástica altamente transpirables, se adaptan a la ergonomía de la cabeza sin ejercer esa presión de pinza agotadora que suele arruinar las largas sesiones musicales. Cuentan, además, con certificación IP52, suficiente para aguantar el sudor en el gimnasio o una lluvia ligera.
Pero el aspecto donde los Headphone (a) realmente destacan es en la gestión de su batería. Nuestras pruebas confirman lo que en la hoja de especificaciones parecía un error tipográfico: alcanzan las 135 horas de reproducción continua (más de 5 días enteros sin pasar por el enchufe) si mantenemos la cancelación de ruido apagada. Con la cancelación activa (ANC), la cifra se estabiliza en unas notables 75 horas, destrozando a los pesos pesados de la industria de Sony o Apple. Y por si fuera poco, apenas cinco minutos de carga rápida otorgan 5 horas extra de música.

Sonido Hi-Res y control físicio

En el terreno puramente acústico, los nuevos Headphone (a) montan potentes ‘drivers’ dinámicos de 40 mm recubiertos de titanio, logrando la prestigiosa certificación Hi-Res Audio Wireless respaldada por el soporte nativo del códec LDAC. El sonido que ofrece es cálido y equilibrado, con unos graves contundentes. La Cancelación Activa de Ruido (ANC) de tipo híbrido permite aislar hasta 40 dB del sonido externo.
Además, en una decisión de diseño que nos ha parecido brillante, Nothing ha decidido huir de los paneles táctiles capacitivos, que suelen fallar cuando más se necesitan. Y los han sustituido por controles físicos en el auricular derecho: una ruleta (Roller) magnética para el volumen, una palanca (Paddle) para cambiar de pista y un botón maestro (Button) para acciones avanzadas, devolviendo al usuario un control analógico que jamás falla a ciegas.
Ni que decir tiene que que las 135 horas de autonomía son el auténtico ‘superpoder’ de estos auriculares, un hito de la ingeniería moderna que marca un antes y un después. Si unimos a esto su excelente relación calidad-precio, la muy acertada inclusión de controles físicos robustos y un sonido de alta fidelidad que exprime el códec LDAC, estamos ante una potencial buena compra para cualquier audiófilo.
Su construcción, sin embargo, no puede evitar pagar algunos peajes. Por ejemplo, sus 310 gramos de peso los sitúan en el lado algo más pesado del espectro frente a rivales que apenas rozan los 250 gramos, lo que puede causar cierta fatiga en el cuello tras un día de uso maratoniano. Y hemos notado que el Modo Transparencia resulta un tanto opaco y artificial a la hora de procesar voces humanas, dando una sensación de sonido «enlatado». Por otra parte, su resistencia al agua IP52 es quizá demasiado básica, y aunque la cancelación de ruido de 40 dB es altamente competente en la calle o la oficina, los más exigentes notarán que no logra el silencio sepulcral que ofrecen los modelos premium de Bose o Sennheiser.
En cuanto a precios, hay que reconocer que en ambos productos son realmente agresivos. El Phone (4a) Pro parte de los 479 euros. Por su parte, los Headphone (a) tienen un precio único de 159.

La revolución de los robotaxis llega a Madrid con Uber y WeRide: qué tecnología integran y qué normativa deben cumplir

La movilidad urbana en España podría estar a las puertas de un cambio significativo con la llegada de la conducción autónoma a gran escala. En este contexto de transformación tecnológica del transporte, la compañía WeRide y la plataforma Uber han anunciado sus planes para lanzar el primer programa piloto comercial de robotaxis en la Comunidad de Madrid.Este anuncio responde al modelo operativo de WeRide, basado en la optimización de activos y en la expansión comercial mediante alianzas con socios consolidados que aportan inversión en flotas y soporte para la plataforma. Además, acorde al comunicado oficial compartido por la compañía, dicho anuncio también «se basa en la trayectoria probada de WeRide y Uber en Oriente Medio, donde los servicios comerciales de robotaxis totalmente autónomos ya están disponibles en Abu Dabi y Dubái».No obstante, a comparación de estos dos emiratos, el servicio contará con la colaboración de AVOMO en Madrid, siendo una compañía integrada en el Grupo Moove Cars y socio de Uber. Además, tal y como se menciona en el comunicado, la Comunidad de Madrid se perfila como uno de los mercados más prometedores para el despliegue de robotaxis en Europa, ya que está impulsada por una elevada demanda de movilidad.Pero, ¿cuándo empezarán las primeras pruebas? Se prevé que el servicio comience a operar a finales de este año y que los viajes estén disponibles a través de la app Uber. Además, de cara a un futuro, ambas compañías esperan expandir este servicio comercial autónomo en las principales áreas urbanas y prevén ampliar la flota de forma gradual, que en una primera fase contará con conductores profesionales a bordo.Qué tecnología integran los robotaxis de Uber y WeRideWeRide afirma en su página oficial que «cuenta con una de las flotas de robotaxis comerciales más grandes del mundo», siendo los primeros modelos que «ofrecen una amplitud sin igual».Según la información compartida en la web, los robotaxis de WeRide cuentan con más de 20 sensores de alto rendimiento, una plataforma computación de alto rendimiento HPC 3.0, una potencia de procesamiento de IA de 2000 TOPS y ocho sistemas de redundancia principales. Además, alcanzan una velocidad máxima de 120 kilómetros por ahora.Esta es la normativa que deben cumplir en EspañaJavier Goikoetxea, CEO de Next Mobility, afirma a 20bits que, actualmente, la Dirección General de Tráfico (DGT) permite ensayos mediante el marco ES-AV, siendo un «paso importante porque facilita que las empresas prueben sus sistemas en vías abiertas bajo determinadas condiciones». No obstante, considera que «este nivel de ensayos queda muy lejos de lo que la industria necesita», agregando que «no da tiempo a establecer una normativa que permita la irrupción del vehículo autónomo en España en 2026».En este sentido, Goikoetxea señala que, «mientras otros mercados están experimentando y aprendiendo sobre el terreno, España sigue avanzando con mucha cautela»: «Esta prudencia tiene ventajas desde el punto de vista de la seguridad, pero también puede hacernos perder competitividad en una tecnología que va a definir la movilidad de las próximas décadas». Si las pruebas empiezan a finales de año, ¿cuándo se desplegarán de forma oficial?Según Goikoetxea, «cada anuncio relacionado con robotaxis genera la sensación de que la conducción autónoma total ya está lista para desplegarse masivamente», teniendo en cuenta que «el problema es que se sigue hablando de pruebas muy controladas y de vehículos que operan bajo condiciones específicas». Por lo tanto, los primeros despliegues oficiales de los robotaxis podrían verse «en un horizonte cercano a los cinco años». Así lo explica para 20bits: «Para hablar de una presencia extendida en las principales ciudades españolas, de una adopción significativa operando de forma habitual y sin supervisión humana constante, creo que estamos hablando de una transformación mucho más lenta. La movilidad cambia a ritmos largos y requiere adaptar regulación, infraestructuras, modelos de negocio y hábitos sociales. La tecnología puede avanzar rápido; la transformación del sistema de movilidad no tanto».Llegado el momento de su despliegue, Goikoetxea cree que «será una innovación muy importante» porque cambiará la forma en la que nos desplazamos, ya que «podremos movernos mientras disfrutamos del paisaje»: «Vamos hacia una movilidad con más vehículos autónomos, compartidos y con un uso mucho más eficiente de los recursos de transporte. Dentro de unos años probablemente no hablaremos del robotaxi como una tecnología aislada, sino como una de las piezas que ayudó a acelerar una movilidad más autónoma, compartida, eléctrica y sostenible. Será uno de los grandes símbolos del cambio hacia ciudades donde moverse sea más eficiente, más seguro y menos dependiente del coche en propiedad».Tesla, Waymo y Baidu también tienen robotaxis, aunque presentan serios problemasUber y WeRide no son las únicas compañías que ofrecen servicios de robotaxi, debido a que Tesla desplegó sus coches autónomos por Austin en junio del año pasado, marcando un hito para la industria automovilística porque, por primera vez, se pudo ver a un coche circulando de forma completamente autónoma sin conductor al volante.Los afortunados que pudieron probar esta experiencia coincidieron en que los robotaxis ofrecieron viajes «suaves y cómodos» durante 148 kilómetros, además, describieron la conducción como segura y «sorprendentemente humana». No obstante, un informe dio a conocer que estos vehículos registraron catorce accidentes en menos de diez meses.Pese a que los robotaxis se desenvuelven bien en situaciones complejas, dicha cifra sitúa la tasa de siniestralidad hasta cuatro veces por encima de la atribuida a los conductores humanos, teniendo en cuenta que los partes de los siniestros revelaron que las colisiones se produjeron a una velocidad moderada y, en la gran mayoría de los casos, constaban de daños materiales al chocar contra objetos estáticos y vehículos.Por su parte, Waymo es una empresa de tecnología de conducción autónoma especializada en el desarrollo de vehículos sin conductor, conocida principalmente por operar servicios de robotaxis. Hoy en día, Waymo ya opera servicios comerciales de robotaxi en algunas ciudades de Estados Unidos, teniendo en cuenta que sus coches utilizan una combinación de sensores (LiDAR, radares y cámaras) e inteligencia artificial para entender el entorno, tomar decisiones y conducir de manera segura.Sin embargo, en mayo de este año, Waymo dio a conocer que retiró unos 3.800 vehículos autónomos en Estados Unidos por riesgos de seguridad. En una carta publicada por la Administración Nacional de Seguridad Vial, la empresa matriz de Google decidió retirar estos robotaxis de la circulación porque identificó un fallo en el sistema de manejo autónomo, causando que los coches alcanzaran altas velocidades en vías cuando estaban inundadas.También, Baidu es una de las grandes tecnológicas chinas y uno de los actores más importantes en el desarrollo de robotaxis a través de su plataforma de conducción autónoma Apollo Go. En este ámbito, la compañía ha desplegado flotas de vehículos sin conductor en varias ciudades de China, convirtiéndose en uno de los principales competidores globales en movilidad autónoma junto a empresas como Waymo.Sin embargo, su avance también ha estado marcado por incidentes recientes. En abril de este año, China suspendió la concesión de nuevas licencias para robotaxis tras un fallo en el sistema que provocó que más de un centenar de vehículos quedaran bloqueados en Wuhan, generando caos en el tráfico y pasajeros atrapados temporalmente. Por lo tanto, este episodio puso en cuestión la seguridad y la madurez de la tecnología, frenando la expansión del sector y obligando a los reguladores a reforzar la supervisión antes de permitir nuevos despliegues a gran escala.

Nueva tensión entre Elon Musk y el Pentágono: los drones kamikazes LUCAS han usado Starlink de forma improcedente

La relación entre Elon Musk y el Gobierno de Estados Unidos atraviesa un nuevo episodio de tensión tras una disputa por el uso de la red satelital Starlink en drones militares empleados durante la guerra con Irán.Acorde a la información compartida por la agencia Reuters, el origen del conflicto está en los drones LUCAS, unos dispositivos kamikazes de bajo coste que son comparables a los modelos Shahed utilizados por Irán. Estos sistemas, capaces de permanecer sobre un objetivo y lanzarse contra él al recibir una orden, operaban con la conectividad proporcionada por Starlink. No obstante, según Reuters, SpaceX ha considerado que el Pentágono estaba pagando una tarifa demasiado baja para el nivel de servicio realmente utilizado.La empresa de Musk ha argumentado que los drones no empleaban un plan estándar, sino un servicio de mayor capacidad y prestaciones, similar al destinado a aeronaves, cuyo precio rondaría los 25.000 dólares por terminal. Hasta entonces, el Pentágono abonaba alrededor de 5.000 dólares, por lo que SpaceX ha planteado multiplicar por cinco el coste del acceso satelital.Como consecuencia, desde el Departamento de Defensa han surgido objeciones inmediatas. Funcionarios estadounidenses defienden que esos planes premium están pensados para aviones y plataformas permanentes, no para drones concebidos para destruirse durante una misión. Aun así, según la investigación de Reuters, Washington ha terminado aceptando el incremento de la tarifa, lo que ha elevado significativamente el coste operativo de estos sistemas de ataque.Los drones kamikazes habrían usado Starlink en vez de StarshieldEsta también ha puesto de relieve una diferencia importante dentro del ecosistema de SpaceX: qué es Starlink y Starshield. Mientras Starlink nació como una red satelital para ofrecer conexión de banda ancha de alta velocidad y baja latencia a cualquier rincón del planeta, Starshield fue creada específicamente para clientes gubernamentales y aplicaciones militares, con mayores niveles de seguridad y capacidades adaptadas a la defensa.En una publicación de la red social X, Elon Musk ha cuestionado algunos detalles de esta polémica, e incluso ha reconocido el núcleo del problema al señalar que el fabricante de los drones habría utilizado inapropiadamente Starlink para fines militares, incumpliendo las condiciones de servicio establecidas por la compañía.No obstante, pese a las tensiones, la relación entre ambas organizaciones continúa siendo estratégica. El Pentágono sigue estudiando ampliar su adquisición de terminales y reforzar el uso de soluciones basadas en Starshield, mientras SpaceX mantiene un papel cada vez más relevante en las comunicaciones y operaciones militares de Estados Unidos.El Pentágono rebaja la tensiónPor su parte, el Pentágono ha tratado de contener la polémica y reducir la atención generada en torno al asunto. Sean Parnell, portavoz principal del organismo, ha defendido en la red social X que la relación con SpaceX mantiene intacta su relevancia estratégica, incluso ha destacado la existencia de una colaboración «estrecha y eficaz» entre ambos equipos.Asimismo, tanto Washington como SpaceX han intentado rebajar la tensión después de conocerse el nuevo acuerdo económico para emplear Starshield en los drones kamikaze LUCAS. No obstante, pese al evidente malestar provocado por la situación, ninguna de las dos partes ha desmentido el fondo de la información, lo que mantiene abierto el debate sobre las condiciones y el alcance de esta cooperación tecnológica y militar.

En España hemos inventado montones de cosas: esta la usas a diario y lleva mucha más tecnología de lo que crees

La imagen no podría ser más típica de una familia española: alguien está entre fogones, cocinando una comida abundante para llenar una mesa repleta de comensales. Y todo gira en torno a los platos, a la conversación y a esa buena sobremesa que tanto nos gusta en España.Puede que la foto sea distinta en algunas casas y, en lugar de ser muchos, son solo dos. A veces no es una comilona solemne y pensada, sino una cena rápida o una receta improvisada entre semana. Pero, incluso ahora que la cocina compite con prisas, delivery y pequeños electrodomésticos para casi todo, las cosas siguen pasando delante de un plato. Y esto, en un mundo cada vez más globalizado en el que se van perdiendo cultura y tradiciones, tiene cierto valor.Tiene aún más valor si pensamos en que parte de la historia para que esta imagen sea posible también se escribe desde nuestro país, concretamente desde Zaragoza. Durante décadas, la cocina fue sinónimo de llama, de gas, de mandos de ruleta y de superficies que había que tocar con cuidado. Pero entonces apareció una tecnología que al principio sonaba casi a truco: cocinar sin fuego y sin quemarte. Hace ahora 35 años, se crearon en la capital aragonesa las primeras placas de inducción.“Todo este camino lo hemos recorrido de la mano de investigadores de la Universidad de Zaragoza”, destaca desde el primer momento José Juste Pallarés, director de operaciones y tecnología de BSH Electrodomésticos en España. Fue a finales de los años 70 cuando un joven ingeniero llamado Mariano Sanz propuso a la compañía –entonces Balay– investigar el uso de la inducción en la cocina, hasta ese momento una tecnología reservada solo para operaciones industriales. Su perseverancia culminó en la creación de la primera cocina de inducción del mundo basada en semiconductores de efecto de campo.En la planta que la compañía tiene en el barrio rural de Montañana, donde hoy se desarrollan y fabrican placas que se venden en todo el mundo, aún se conserva la memoria de aquellas primeras pruebas. La primera impresión es que no parecían placas de cocina, sino aparatos llegados del futuro, con mandos separados y una electrónica que no cabía bajo el cristal. Entonces se hacían unas 15 al día, actualmente se producen hasta 10.000 unidades en una sola jornada.Sin embargo, ese salto industrial no ha sido de la noche a la mañana. La inducción tenía que convencer a hogares acostumbrados a intuir la temperatura por la intensidad de una llama o a esperar a que la resistencia de la vitro se pusiera al rojo.Cada año, BSH fabrica en España en torno a tres millones de electrodomésticos de distintas categorías, desde placas de inducción destinadas al mercado global hasta hornos, lavadoras o placas de gas. En los hogares españoles hay más de 35 millones de electrodomésticos de BSH instalados y uno de cada tres aparatos que se venden en nuestro país pertenece a alguna de sus marcas: Bosch, Siemens, Balay o Gaggenau.Pero, más allá de la dimensión empresarial, hay un dato que explica mejor el peso de Zaragoza en esta historia: una de cada cuatro placas de cocina de inducción que se venden en el mundo se fabrica ahí. La planta de Montañana se ha convertido así en uno de esos lugares industriales que rara vez aparecen en la conversación cotidiana, aunque estén detrás de algo que usamos a diario. Con alrededor de 1.500 empleados, está especializada en la producción de hornos y placas de inducción y produce anualmente más de 2,2 millones de unidades. De sus líneas sale un producto terminado cada seis segundos.La previsión para este 2026 resume el volumen de ese trabajo: de los tres millones de electrodomésticos que BSH fabrica al año en España, se espera que más de dos millones salgan de Montañana (unos 600.000 hornos, 1,4 millones de placas de inducción y unas 250.000 placas con extractor integrado). Y no todo se queda cerca: aproximadamente el 80% de la producción se exporta a más de 60 países.La tecnología que no se ve bajo el cristalDesde quienes crecieron viendo fogones, botones de ruleta y vitrocerámicas que quemaban hasta quienes hoy cocinan sobre una placa negra, limpia, silenciosa y casi invisible, la relación con el calor ha cambiado más de lo que parece. A veces esa superficie ya ni siquiera reclama protagonismo: se integra en una isla, se combina con extractores ocultos o desaparece visualmente en cocinas abiertas que funcionan también como comedor y salón.Hubo un tiempo en que una placa que no calentaba como esperábamos parecía una rareza. Hoy casi nadie se detiene a pensar en la electrónica, los sensores y las decisiones industriales que hay debajo del cristal. Apoyamos una sartén, subimos la potencia con un dedo y damos por hecho que aquello funciona.La explicación, contada de forma sencilla, es esta: una placa de inducción no calienta como el gas ni como una vitrocerámica tradicional. No hay llama ni una resistencia que se ponga al rojo. Bajo el cristal hay unas bobinas que generan un campo magnético. Cuando encima se coloca una olla o una sartén compatible, ese campo hace que se caliente directamente el metal del recipiente. La placa actúa casi como intermediaria: crea las condiciones para que aparezca el calor, pero quien se calienta de verdad es la sartén.Por eso la inducción responde tan rápido. No tiene que calentar primero una superficie para que esa superficie caliente después el recipiente. También por eso, cuando se retira el recipiente, la cocción se detiene casi de inmediato.Esa diferencia parece sencilla vista desde fuera, pero por dentro exige ser bien pensada. “La potencia sin control…”, recuerda Juste, usando una frase que sirve muy bien para explicar el reto. Una cosa es conseguir que un aparato caliente y otra muy distinta que lo haga de forma útil, segura, estable y fácil de manejar. En aquellos primeros desarrollos no bastaba con generar un campo electromagnético: había que lograr que la placa arrancara bien, se detuviera cuando debía, reconociera el recipiente y permitiera cocinar sin que el usuario tuviera que entender lo que estaba ocurriendo debajo.De los cuatro ‘fuegos’ a la placa invisibleLas primeras placas necesitaban una electrónica separada, instalada bajo el zócalo, y mandos externos que obligaban a intervenir en el mueble de cocina. Era una tecnología todavía aparatosa, pensada casi para demostrar que aquello funcionaba. Con el tiempo, la electrónica se fue compactando, los mandos se integraron en la propia placa y el producto fue perdiendo rareza hasta convertirse en algo familiar.La evolución no ha sido solo estética. Por debajo del cristal se ha ido sofisticando la electrónica de potencia, encargada de generar los campos electromagnéticos; los sistemas de control, que regulan cómo y cuándo se entrega la energía; y la sensórica, que permite detectar si hay un recipiente, si se ha movido o si una zona debe activarse. Lo que para el usuario es «subir al nueve» o «bajar al tres», por dentro implica una conversación constante entre bobinas, sensores, software y electrónica.Al principio, las placas de inducción imitaban en cierto modo la lógica de los fuegos tradicionales. Había círculos marcados sobre el cristal y cada uno correspondía a un tamaño determinado. La transición tenía sentido: si el usuario venía del gas o de la vitrocerámica, necesitaba reconocer algo familiar. Pero, con el tiempo, la inducción empezó a aprovechar mejor sus propias posibilidades.Llegaron zonas capaces de adaptarse a recipientes de distintos diámetros, espacios pensados para paelleras o cazuelas grandes y configuraciones que permiten utilizar bandejas alargadas. En algunos modelos, la placa puede activar solo la parte necesaria según dónde se coloque el recipiente. En otros, la flexibilidad se lleva más lejos, con numerosos inductores bajo el cristal y pantallas que representan la posición de la olla o la sartén. Para quien cocina, el gesto sigue siendo sencillo. Para quien diseña y fabrica, el reto se multiplica: más conexiones, más electrónica y más decisiones invisibles para que todo parezca natural.Tampoco toda innovación tiene por qué ser útil solo por existir. Juste lo resume con una idea sencilla: la tecnología tiene sentido cuando responde a una necesidad real. Añadir sensores, pantallas o conectividad puede ser valioso si mejora la experiencia, ahorra energía, facilita el mantenimiento o evita errores. Si solo complica el uso, se convierte en ruido.Quizá por eso la historia de la inducción resulta más interesante cuando no se cuenta como una carrera hacia la placa más inteligente, sino como una sucesión de pequeñas desapariciones. Desapareció la llama. Desaparecieron los mandos externos. Desapareció parte del calor residual. Desaparecieron algunos círculos rígidos sobre el cristal. Y, en las cocinas más recientes, incluso desaparece la campana. Lo que queda es una superficie negra, silenciosa y aparentemente simple sobre la que seguimos haciendo algo tan antiguo como cocinar.

«Los restos son potencialmente peligrosos»: el aviso de la Fuerza Espacial tras la explosión del cohete de Blue Origin

La explosión del cohete New Glenn de Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos, durante una prueba en tierra en Cabo Cañaveral ha obligado a la Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF) a emitir un aviso de seguridad ante la posible aparición de restos en zonas costeras de acceso público.El incidente se ha producido durante un test de encendido estático, una maniobra en la que los motores del cohete se activan mientras el vehículo permanece sujeto a la plataforma. Blue Origin ha confirmado que el New Glenn ha sufrido una “anomalía” durante el ensayo y asegura que todo el personal está a salvo.Tras la explosión, Space Launch Delta 45, la unidad de la USSF encargada del Eastern Range, ha advirtido de que los restos derivados de la anomalía podrían llegar a la costa en los próximos días o semanas. Por ese motivo, piden a la población que no toque ningún fragmento y que avise al 911 para que pueda ser retirado de forma segura.“Los restos de vehículos de lanzamiento son potencialmente peligrosos”, señala la Fuerza Espacial en su aviso, en el que recuerda que el contacto directo puede suponer un riesgo para la salud y el bienestar de las personas.La unidad militar también indica que el Eastern Range mantiene su capacidad operativa para lanzamientos espaciales de seguridad nacional y que continúa prestando apoyo al resto de los complejos de lanzamiento, incluido el Centro Espacial Kennedy de la NASA.La investigación sobre la explosión del New Glenn, el gran cohete orbital de Blue Origin con el que Bezos quiere competir con Starship de Elon Musk, deberá determinar ahora qué provocó la anomalía y qué impacto puede tener en los próximos vuelos previstos.

Por qué ha explotado el cohete de Blue Origin y qué consecuencias puede tener para el imperio espacial de Jeff Bezos

Un cohete no tripulado de Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos, ha explotado esta madrugada en la plataforma de lanzamiento que la compañía tiene en Florida durante una prueba. De momento no se conocen las causas del incidente y la explicación oficial se ha limitado a señalar que se produjo “una anomalía” y que todo el personal está a salvo.Sin embargo, la explosión del cohete New Glenn no solo ha dejado imágenes espectaculares. También abre un nuevo frente para Bezos en uno de sus proyectos más ambiciosos: convertir a Amazon Leo, la antigua Project Kuiper, en una alternativa real a Starlink, la red de internet por satélite de Elon Musk. Su primera constelación está diseñada para reunir 3.236 satélites en órbita baja terrestre, aunque la compañía aún está en las primeras fases del despliegue.El revés podría afectar a varios aspectos del programa. Por un lado, el cohete no estaba surcando los cielos ni había llegado a despegar, sino que se encontraba en pleno ensayo previo al lanzamiento en el que los motores se encienden mientras el vehículo permanece sujeto a tierra. Se trata de una prueba conocida como hot-fire test o encendido estático y es una de las más importantes antes de autorizar el despegue, porque permite comprobar el comportamiento de los motores y de los sistemas del vehículo sin que este abandone la plataforma.Por eso, el problema podría tener consecuencias más allá del propio cohete. En una prueba de este tipo, el vehículo está en la plataforma, conectado a sistemas de tierra, cargado con propelentes y rodeado de una infraestructura crítica para cualquier lanzamiento posterior. Aunque Blue Origin no ha detallado todavía el alcance de los daños, una explosión en el propio complejo de lanzamiento puede obligar a revisar no solo el cohete, sino también la torre, los sistemas de alimentación, las conducciones, los equipos de soporte y los procedimientos de seguridad antes de intentar una nueva misión.Además, en el peor de los escenarios, si esos daños afectan a elementos esenciales de la plataforma, el complejo podría quedar fuera de servicio de forma temporal. Eso convertiría el accidente en un problema mucho más serio para Blue Origin: no bastaría con sustituir el cohete perdido, sino que habría que reparar, certificar y volver a poner a punto la infraestructura desde la que despega New Glenn.Ese punto es importante porque New Glenn no es un cohete más dentro del calendario de Blue Origin. Es la gran apuesta orbital de la compañía de Bezos y una pieza clave para que Amazon pueda acelerar el despliegue de Amazon Leo, su red de internet por satélite. El lanzamiento que se estaba preparando debía llevar a órbita baja 48 satélites de esta constelación, aunque la carga no estaba integrada en el cohete en el momento del incidente.Y ahí está el otro punto en el que la explosión podría afectar al programa: investigar la causa del fallo y revisar la infraestructura antes de retomar los lanzamientos desde ese complejo puede traducirse en retrasos, especialmente si el daño afecta a elementos de tierra que no se sustituyen con tanta rapidez como una pieza del cohete. Si bien los satélites no se han perdido, porque todavía no estaban instalados en el cohete, el calendario sí puede verse afectado.Amazon Leo ya ha comenzado a desplegar sus satélites, pero necesita aumentar mucho el ritmo si quiere convertir su red en un servicio global y competitivo. Según los datos oficiales, de momento se han completado once misiones y se han superado los 300 satélites desplegados. La buena noticia es que, aunque New Glenn es una pieza muy importante del plan, Amazon no depende solo de Blue Origin: también ha contratado lanzamientos con otros vehículos, como Atlas V, Ariane 6, Vulcan y Falcon 9.La NASA también está en el punto de miraEl problema no afecta únicamente al negocio de internet espacial. New Glenn también forma parte de los planes de Blue Origin para ganar peso en misiones institucionales y lunares. La NASA ha contado con la compañía de Bezos para distintos programas vinculados a la exploración de la Luna, y cualquier incidente relevante en un lanzador pesado obliga a revisar plazos, riesgos y garantías técnicas.Eso no significa que el programa quede paralizado ni que Blue Origin esté fuera de la carrera. Las explosiones y los fallos forman parte del desarrollo de cohetes, incluso en compañías muy avanzadas. SpaceX también ha sufrido accidentes muy visibles durante sus pruebas.Pero en el caso de New Glenn, el momento es más delicado, ya que Bezos necesita demostrar que su compañía puede lanzar de forma regular, fiable y con una cadencia suficiente para atraer clientes comerciales, misiones científicas y contratos institucionales.