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TECNOLOGÍA

JBL celebra su cumpleaños con un micrófono con IA para grabar vídeos en TikTok

JBL cumple 80 años de historia, y lo ha celebrado con el lanzamiento de una avalancha de nuevos productos en los que utiliza la IA como reclamo para el consumidor. Destacan especialmente los altavoces JBL PartyBox 330 y PartyBox 130, ambos … disponibles en negro y blanco. El primero entrega 280 W con dos ‘woofers’ de 6,5 pulgadas y el dato más relevante es que incorpora dos ‘tweeters’ de cúpula PEN, un material que JBL viene usando en su catálogo profesional y que ahora debuta en la línea de consumo. El segundo se queda en 200 W con ‘woofers’ de 5,25«, ‘tweeters’ de seda, y pierde portabilidad sin ruedas, pero también es más barato; se queda en 399 euros, mientras que el 330 alcanza los 599.
Ambos integran lo que JBL llama AI Sound Boost con modo Smart EQ, un ecualizador adaptativo que ajusta la curva tonal según el contenido, llámese eso IA o DSP de toda la vida. También incorporan entradas duales para micrófono y guitarra, compatibilidad con karaoke nativa, audio sin pérdidas por USB-C y Bluetooth 6.0 con Auracast para emparejar varios altavoces. La batería es extraíble en ambos modelos. En un producto que pesa entre 7 y 14 kilos y que va a vivir años en un mueble, es un buen detalle.

El dispositivo más curioso, no obstante, es el JBL EasySing Mic Mini. Se trata de un micrófono inalámbrico de bolsillo con un conector USB-C que se conecta a cualquier altavoz JBL compatible de forma inalámbrica con, prácticamente, toda la gama PartyBox actual y la anterior. La función que vertebra todo el dispositivo es la separación vocal en tiempo real que elimina el 25, el 50 o el 100% de la voz principal de cualquier canción para que el usuario cante por encima a modo karaoke.

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Esta tecnología existe desde hace años, la diferencia es que JBL ha conseguido que funcione con la latencia suficientemente baja como para acompañar a la voz del cantante sin hacer uso de la nube o el teléfono. JBL añade un Voice Boost que aplica algo parecido a una compresión y refuerzo en frecuencias agudas, que ayuda a llegar a notas difíciles, y un supresor de ruido por IA para la grabación. La autonomía es de seis horas, incluye clip magnético para enganchar a la ropa y una anilla para sujetarlo en mano.
No cabe duda de que el micrófono es un producto de nicho, pero el nicho existe y crece. Se trata de un dispositivo que igual vale para una sesión de karaoke con amigos que para crear contenido de calidad para TikTok. Habrá que ver cómo funciona en una canción con producción densa, que es donde estos algoritmos suelen flaquear. Si cumple lo que promete, este es el lanzamiento técnicamente más sustancial del cuarteto. ¿Su precio? 149 euros.

Auriculares

Los auriculares JBL Live 4 llegan en tres formatos: los Buds de botón con almohadilla de silicona, los Beam en forma de bastoncillo y los Flex un semiabierto. Todos cuentan con driver dinámico de 10 mm con certificación Hi-Res en los tres, ANC adaptativo 2.0, Spatial Sound, Personi-Fi 3.0 para perfilado auditivo personalizado, seis micrófonos Perfect Call 2.0 con algoritmo entrenado por IA para limpiar llamadas. Hasta aquí, especificaciones esperables a este precio.
Lo que diferencia esta generación es el Smart Charging Case con JBL Smart OS 3.0, una pantalla táctil más grande en el propio estuche, con interfaz renovada, notificaciones, control de reproducción, ajustes de EQ y la posibilidad de poner una foto de fondo. Es una idea que JBL lleva refinando desde 2022 y que sigue siendo, para bien o para mal, la única forma en que la marca se diferencia visualmente de los Buds de Samsung, los Pixel Buds o los AirPods. El argumento a favor es que reduce la dependencia del móvil. El argumento en contra es que añade una pantalla más a la vida del usuario, con su batería, su firmware y sus posibles fallos. Y, francamente, queda por demostrar cuántos compradores de auriculares de 200 euros quieren gestionar el ecualizador desde un estuche en lugar de desde el teléfono que ya llevan en el bolsillo.
Cierran el lanzamiento una pareja de auriculares de diadema, los JBL Live 780NC y Live 680NC. Ambos cuentan con transductores de 40 mm con diafragma compuesto, audio de alta resolución con códec LDAC, ANC adaptativo 2.0, Perfect Calls 2.0 con beamforming, Personi-Fi 3.0. Alcanzan hasta 80 horas de autonomía sin ANC y 50 horas con esta activada, con carga rápida de cinco minutos para cuatro horas adicionales. El diseño es plegable, con bisagra metálica.
La novedad relevante es la compatibilidad con el transmisor JBL SMART Tx, ese dispositivo con pantalla táctil que JBL introdujo el año pasado para llevar audio Bluetooth a fuentes con jack, algo que sigue siendo habitual en las pantallas de entretenimiento de los aviones. Si se viaja mucho, justifica la compra, si no, es prescindible.

Probamos el nuevo Sonos Play, el altavoz que se niega a quedarse en el salón

En el complejo y a menudo saturado mundo de la tecnología de consumo, hay una diferencia abismal entre «hacer ruido» y «reproducir música». Y es que son muchos los fabricantes que se han empeñado en los últimos años en inundar el mercado con dispositivos … portátiles que, a pesar de ser capaces de soportar un chapuzón en la piscina, sacrifican por el camino esa alma, esa fidelidad que hace que un acorde de guitarra nos erice la piel. Sonos, una vieja conocida que lleva años sentando cátedra sobre cómo debe sonar un hogar conectado, se ha dado cuenta del problema y ha decidido ponerle fin con su último lanzamiento: el Sonos Play.
En ABC, hemos pasado cerca de un mes conviviendo con este dispositivo (en realidad con dos), llevándolo del dormitorio al jardín, y de la estantería del salón a alguna que otra escapada de fin de semana. Y la conclusión es clara: no estamos ante un simple altavoz Bluetooth más. Estamos ante la pieza que faltaba en un puzle que busca reconciliar la movilidad absoluta con la alta fidelidad.

A simple vista, el Sonos Play engaña. Su diseño es minimalista, sobrio, con esa elegancia funcional a la que nos tiene acostumbrada la marca. Pero en su interior se esconde un despliegue de ingeniería que justifica cada gramo de peso. Cuenta con dos ‘tweeters’ inclinados que, apoyados por guías de onda precisas, logran una separación estéreo que uno no espera encontrar en un chasis de estas dimensiones. Acompañándolos, un ‘woofer’ de rango medio se encarga de que las voces no se pierdan en el fango de los graves, mientras que dos radiadores pasivos con cancelación de fuerza hacen el trabajo sucio: ofrecer unos bajos profundos y contundentes sin que el altavoz empiece a bailar sobre la mesa por las vibraciones.

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El resultado es una cobertura sonora de 180 grados. No importa si estás justo enfrente o en un ángulo de 45 grados; la música te envuelve. Durante las pruebas, reproduciendo todo tipo de temas, la claridad de las frecuencias altas era notable, manteniendo una pegada en los graves que hacía retumbar el suelo de madera sin distorsionar ni un ápice.

Un día de autonomía

Uno de los talones de Aquiles históricos de los altavoces portátiles potentes ha sido, desde siempre, la batería. O la tienen grande, y entonces pesan demasiado, o la tienen pequeña y se apagan a mitad de la fiesta. El Sonos Play, sin embargo, promete (y cumple) 24 horas de reproducción ininterrumpida. En nuestras experiencias de uso real, con el volumen a niveles moderados y alternando entre WiFi y Bluetooth, la cifra se alcanza con solvencia.
Pero la verdadera magia ocurre al volver a casa. El dispositivo, de hecho, incluye una base de carga inalámbrica que lo convierte, de forma instantánea, en un altavoz doméstico más. No hay que andar buscando cables ni conectores; se posa y listo. Además, cuenta con un detalle que puede resultar sumamente útil en más de una ocasión: su batería integrada funciona como ‘power bank’, y permite cargar el teléfono móvil mediante su puerto USB-C mientras la música sigue sonando. Un detalle de ‘supervivencia’ tecnológica que se agradece.

El truco del Bluetooth

Hasta ahora, los altavoces de Sonos podían interconectarse en casa (bajo el paraguas del WiFi) pero se veían obligados a funcionar en solitario fuera de ella. Con el Sonos Play, la firma introduce una funcionalidad que me ha parecido brillante: la capacidad de agrupar altavoces incluso en modo Bluetooth.
De modo que si estamos, por ejemplo, en el campo, lejos de cualquier red inalámbrica, basta con conectar el teléfono al Sonos Play principal y, manteniendo pulsado el botón de Play/Pausa, ‘arrastrar’ hasta tres altavoces más (ya sean otros Play o los potentes Move 2) para que suenen al unísono. Se trata del sistema multi-habitación llevado al exterior. La sincronización es perfecta, sin esos retardos desesperantes que suelen sufrir otras marcas cuando intentan emparejar dispositivos por Bluetooth.

Dos, mejor que uno

Si un solo Sonos Play ya es perfectamente capaz de llenar una estancia con autoridad, la experiencia de emparejar dos unidades es mucho mejor. Al configurarlos como un par estéreo a través de la ‘app’ de Sonos, cada altavoz se especializa en un canal (izquierdo y derecho).
Hemos probado esta configuración en un salón y el escenario sonoro se abre de forma dramática. Los instrumentos se posicionan con una precisión casi quirúrgica. En temas eminentemente acústicos, casi sería posible sentir la ubicación física de cada instrumento. De modo que, siempre que el presupuesto lo permita, tener una pareja de estos dispositivos puede ser interesante.

Muchas luces…

¿Cómo queda el Sonos Play frente al resto de los altavoces de la marca? Pues depende. Si lo comparamos con el pequeño Sonos Roam, entonces el Play es un gigante. El Roam es fantástico para la mochila, pero carece de la profundidad y la autoridad sonora del Play. Si miramos hacia el Sonos Move 2, el Play se siente más manejable y versátil para el día a día, aunque el Move 2 siga teniendo ese punto extra de potencia bruta que marca la diferencia en los grandes espacios abiertos.
Y fuera de la ‘familia’, en su rango de precio de 349 euros, el Sonos Play compite con pesos pesados como el Bose SoundLink Max o el JBL Boombox 3. ¿Dónde gana Sonos? Sin duda, en el ecosistema. Mientras que los otros son ‘islas’ que mueren cuando apagas el Bluetooth, el Play vive y crece dentro de una red doméstica, compatible con AirPlay 2, Spotify Connect y los principales asistentes de voz. Sin embargo, hay que reconocer que, para los que busquen un altavoz ‘de batalla’ pura, el JBL puede resultar más robusto visualmente, aunque carezca de la finura acústica y la inteligencia del Trueplay automático de Sonos, que recalibra el sonido cada vez que movemos el altavoz de sitio.

… y alguna sombra

Como nada es perfecto en este valle de silicio, el Sonos Play también tiene sus ‘defectillos’. Y el primero, inevitablemente, es su precio. 349 euros (lo hemos visto por 299 en Amazon) es una cifra que hará dudar a más de uno, especialmente cuando hay opciones en el mercado por la mitad de esa cifra y que, aunque suenan peor, cumplen para un usuario no exigente.
Por otro lado, su peso y dimensiones, aunque contenidos para lo que ofrece, lo alejan de ser un altavoz de bolsillo. Necesitaremos un espacio dedicado en la mochila o usar su anilla de transporte, que por cierto es muy cómoda, pero el dispositivo se nota. Además, la dependencia de la ‘app’ de Sonos para las configuraciones avanzadas sigue siendo un punto de fricción para quienes prefieren la sencillez del ‘conectar y listo’ sin pasar por registros y actualizaciones de software. Algunas críticas en la red también apuntan a que el adaptador para entrada de línea (para conectar un tocadiscos, por ejemplo) se vende por separado, algo que por este precio debería venir incluido.

¿Vale la pena?

Tras un mes de uso intensivo, la respuesta es sí, aunque con matices. Si ya tienes otros productos de la marca, el Sonos Play es una compra a tener en cuenta. Se trata de un buen puente entre tu casa y el mundo exterior. Si este fuerael primer producto de la marca, entonces prepárese para no querer volver atrás.
Es un dispositivo que desprende calidad, que aguanta chapuzones (certificación IP67), que no se amilana ante géneros musicales exigentes y que, sobre todo, entiende que la música debe seguirnos, no nosotros a ella. Sonos ha logrado crear un producto que no reemplaza a lo anterior, sino que lo mejora. Y en este mundo de obsolescencia programada, eso es, casi, un milagro tecnológico.

Cuenta atrás para Starship V3: el cohete más potente jamás construido de SpaceX está listo para volar

Cuenta atrás para el próximo vuelo de Starship V3. Recientemente, SpaceX completó con éxito una prueba de encendido estático de la primera etapa Super Heavy en la base Starbase (Texas, Estados Unidos), durante la cual activó los 33 motores Raptor mientras el propulsor permanecía anclado a la plataforma. Con esta esta prueba, la compañía aeroespacial de Elon Musk puede evaluar si la nueva versión del cohete está lista para volar a mitad de mayo, tal y como prometió a principios de abril.Tras el éxito del ensayo, y como muestra de que el duodécimo vuelo de Starship avanza según lo previsto, SpaceX también compartió varias imágenes en la red social X en las que confirmó que «Starship y Super Heavy V3 están juntos en el sitio de lanzamiento de Starbase por primera vez».Esto significa que podrían quedar días para ver volar al cohete Starship V3, ya que todo está listo para que encienda sus motores y alcance la órbita terrestre baja para poner a prueba todas sus capacidades. Pero, ¿qué podemos esperar? SpaceX verificará los sistemas de propulsión rediseñados y la resistencia estructural, comprobará la eficacia del escudo térmico del cohete en el momento de reentrada a la atmósfera, e incluso corroborará si el propulsor Super Heavy es capaz de regresar a la Tierra tras el lanzamiento.De lograrse estos tres objetivos ambiciosos, la compañía de Musk demostrará a la comunidad que Starship V3 es el cohete «más poderoso jamás construido» porque habrá volado hasta en doce ocasiones.Características del cohete Starship V3Starship V3 mide 124,4 metros de altura, incrementa su capacidad de carga útil hasta las 100 toneladas a la órbita baja terrestre, está construido sobre una aleación de acero inoxidable especial para resistir a las altas temperaturas al volver a la atmósfera, cuenta con 80.800 kilonewtons para mejorar el empuje en el momento del despegue, incluye mejoras en potencia y capacidad de reutilización, emplea una nueva configuración de la plataforma de lanzamiento y puede desplegar los nuevo satélites de Starlink.También, incorpora los motores Raptor V3 con un doble de empuje de los Raptor V1, integra nuevos adaptadores de acoplamiento para el proceso de transferencia de combustible en órbita y, además, será el primero en despegar desde la recién construida Plataforma 2 de SpaceX en su base Starbase (Boca Chica, Texas, Estados Unidos).

La nave Orion regresa a casa tras llevar a los astronautas de Artemis II a la Luna: esta será ahora su misión

Casi un mes después de que los astronautas de Artemis II amerizaran frente a la costa de San Diego, la parte de Orion que los trajo sanos y salvos de vuelta a la Tierra está de nuevo en casa. El módulo de tripulación de la nave espacial llegó el 28 de abril a la Multi-Payload Processing Facility, una instalación del Centro Espacial Kennedy de la NASA donde los técnicos pueden iniciar las operaciones posteriores al vuelo.Allí, según detalla la agencia espacial estadounidense, los equipos comenzaron “las operaciones de desmantelamiento de la nave espacial”. Esto incluye retirar la carga útil del módulo, extraer la caja de aviónica para su reutilización, recuperar datos de la nave para comprender mejor su funcionamiento para futuras misiones Artemis y desmontar el escudo térmico y otros elementos para analizarlos en profundidad. También se eliminan riesgos restantes, como el exceso de propelente.El regreso de Orion al Centro Espacial Kennedy no es solo el cierre logístico de Artemis II. Es, sobre todo, el inicio de una autopsia técnica minuciosa de la primera nave Orion que ha volado con astronautas a bordo. La NASA quiere saber cómo se comportaron sus sistemas durante el lanzamiento, el viaje a la Luna, la reentrada y el amerizaje para aplicar esos datos a las siguientes misiones del programa. Qué partes de la nave se pierden durante la misiónAunque se suele hablar de la nave Orion como si fuera una sola pieza, la cápsula completa está formada por varios elementos que no tienen el mismo destino. El vehículo incluye el módulo de tripulación, donde viajan los astronautas; el módulo de servicio, que aporta propulsión, energía y otros recursos durante el vuelo, y el sistema de aborto de lanzamiento (LAS, por sus siglas en inglés Launch Abort System), colocado en la parte superior para separar la cápsula del cohete si ocurre una emergencia durante el despegue o el ascenso.Lo que ha vuelto al Centro Espacial Kennedy es el módulo de tripulación, la cápsula presurizada que protegió a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen durante el regreso a la Tierra. El resto de las piezas de la nave no se recuperan.La primera gran separación se produce durante el lanzamiento. Artemis II despegó el 1 de abril desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy a bordo del cohete SLS (Space Launch System), que genera 8,8 millones de libras de empuje al despegar. A medida que el cohete abandona la atmósfera, se desprenden los propulsores laterales de combustible sólido, después los paneles que protegen el módulo de servicio de Orion y, más tarde, el sistema de aborto de lanzamiento, que ya no es necesario si el ascenso se desarrolla con normalidad.Tras esa fase, Orion continúa unida a su módulo de servicio. La etapa superior del cohete, la Interim Cryogenic Propulsion Stage o ICPS, realiza el encendido que pone a la nave rumbo a la Luna y después se separa. Desde ese momento, el módulo de servicio se encarga de propulsar y orientar Orion durante el resto de la misión.La separación de este elemento clave llega justo antes del regreso. Cuando Orion se prepara para reentrar en la atmósfera, el módulo de servicio se desprende del módulo de tripulación. Esa maniobra deja expuesto el escudo térmico de la cápsula, que debe apuntar en la dirección correcta para soportar el calor de la reentrada. El módulo de servicio, ya sin utilidad, se destruye al quemarse en la atmósfera.Después de superar la fase de máximo calentamiento, la cápsula libera la cubierta que protegía el compartimento delantero para permitir el despliegue de los paracaídas. Primero se abren los paracaídas de frenado y, más tarde, los principales, que reducen la velocidad de Orion antes del amerizaje. Finalmente, aparece un sistema de cinco airbags para enderezar la nave y facilitar la salida segura de la tripulación. Artemis II: el vuelo que llevó de nuevo humanos a la LunaArtemis II ha sido la primera misión tripulada del programa Artemis y el primer vuelo de Orion con astronautas. La tripulación estuvo formada por los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y el canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Duró 10 días y culminó con el amerizaje del 10 de abril frente a la costa de San Diego.Durante el vuelo, los cuatro astronautas recorrieron 1.117.659 kilómetros y alcanzaron una distancia máxima de 406.771 kilómetros de la Tierra durante el sobrevuelo lunar, más lejos de lo que había viajado antes cualquier ser humano (el récord hasta ahora lo tenía la misión Apollo 13 en 1970).La misión no alunizó, sino que su objetivo era poner a prueba el cohete SLS, la nave Orion y los sistemas de soporte vital con tripulación real a bordo. Durante el viaje, los astronautas comprobaron sistemas críticos, realizaron demostraciones de pilotaje manual y recopilaron datos para futuras misiones posteriores.Uno de los hitos científicos y visuales del vuelo llegó durante el sobrevuelo lunar del 6 de abril. La tripulación capturó más de 7.000 imágenes de la superficie lunar y de un eclipse solar visto desde Orion, además de documentar cráteres, antiguas coladas de lava y variaciones de color en el terreno lunar.

Cómo engañaron a la IA de Anthropic para fabricar explosivos utilizados en atentados terroristas

La inteligencia artificial generativa es un arma poderosa. En cuestión de segundos es capaz de responder -más o menos bien- a cualquier pregunta que le lance el usuario. Para evitar que la tecnología pueda ser mal empleada, los desarrolladores suelen establecer barreras de seguridad. Pero … si el que teclea tiene la maña suficiente, es probable que consiga saltárselas y que el chatbot comience a compartir montones de datos inadecuados.
Precisamente, eso es lo que ha conseguido demostrar (de nuevo) la empresa especializada en ciberseguridad e inteligencia artificial Mindgard. Afirma haber logrado engañar a Claude, la IA de Anthropic, para que comparta, entre otros contenidos prohibidos, material erótico, código malicioso para ciberataques e instrucciones para fabricar explosivos utilizables en atentados terroristas.

«Esta es una de las vulnerabilidades más impactantes que he encontrado, ya que Claude es conocido por ser uno de los modelos más seguros», afirma Jim Nightingale, el investigador de Mindgard que puso a prueba a la IA de Anthropic. A este respecto, recuerda que Claude «fue uno de los dos únicos modelos de IA de entre los diez mejores que se resistieron a participar en la planificación de tiroteos escolares» en un reciente experimento realizado por ‘CNN’ y el Centro para la Lucha contra el Odio Digital.

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Para conseguir engañar a Claude, Nightingale apostó por emplear palabras respetuosas y colmarlo de halagos durante sus conversaciones. A continuación, utilizó trucos de manipulación psicológica: le preguntó si contaba con una lista de palabras prohibidas que no podía compartir. Cuando la máquina negó que existiera dicha lista, el investigador la retó a decir una palabra ofensiva concreta. «Esta es una táctica clásica de interrogatorio. Es más fácil lograr que alguien contradiga algo que revelarlo directamente. Es una táctica clásica de psicología inversa que consigue que la persona interrogada revele información prohibida para corregirte», dice el investigador.
Y funcionó. Claude generó la palabra, pero Nightingale siguió manipulándolo afirmando que no la había mostrado en pantalla. Consiguió que la máquina comenzase a mostrar cierta inseguridad y, a partir de ahí, continuó manipulándola hasta que compartió una lista larga de palabras prohibidas que, en teoría, no tiene permitido reproducir. Aprovechando también los halagos, finalmente logró que la máquina mostrara consejos para acosar a alguien por internet, generar código malicioso y proporcionó instrucciones paso a paso para fabricar explosivos.
«Proporcionó con entusiasmo instrucciones precisas y paso a paso para producir TATP (peróxido de acetona), el mismo explosivo utilizado en varios atentados terroristas importantes en todo el mundo», dice el investigador. También remarca que, durante todo el proceso, la máquina no fue coaccionada en ningún momento, y tampoco se le pidió de forma directa que generase contenido ilegal alguno. Esta lo compartió por su propia voluntad después de haber sido manipulada para ello.
Para Mindgard, el resultado del experimento con Claude demuestra «lo difícil que se vuelve garantizar la seguridad de la IA a medida que los sistemas se vuelven más capaces»: «Una mayor capacidad amplía las funcionalidades del sistema para los usuarios, pero también aumenta el margen de error». La firma anima a las compañías que trabajan con inteligencia artificial a realizar pruebas de seguridad de las herramientas empleadas, que deberían ser llevadas a cabo por expertos externos y no solo por los proveedores del servicio.

Google, Microsoft y xAI, bajo lupa: EEUU revisará sus modelos de IA para evaluar los posibles riesgos

El Centro de Estándares e Innovación en Inteligencia Artificial (CAISI, por sus siglas) del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología del Departamento de Comercio de Estados Unidos ha anunciado una serie de acuerdos con Google, Microsoft y xAI para revisar los modelos de IA antes de que se pongan a disposición de los usuarios.Acorde a la información compartida en un comunicado oficial, «CAISI llevará a cabo evaluaciones previas al despliegue e investigaciones específicas para evaluar mejor las capacidades de vanguardia de la IA y mejorar la seguridad en este campo», de esta manera, dicho organismo podrá evaluar los modelos antes de su lanzamiento público y realizar evaluaciones posteriores a su implementación.Según CAISI, estos acuerdos también fomentan el intercambio de información, impulsan mejoras voluntarias en los modelos de IA y garantizan una comprensión clara de las capacidades de la inteligencia artificial y el estado de la competencia internacional. Por lo tanto, para evaluar de forma exhaustiva las capacidades y los riesgos relacionados con la seguridad nacional, los desarrolladores tienen que proporcionar a CAISI modelos con medidas de seguridad para que los evaluadores del gobierno puedan participar en las evaluaciones y proporcionar comentarios sobre posibles mejoras.»Los acuerdos respaldan las pruebas en entornos clasificados y se redactan con la flexibilidad necesaria para responder rápidamente a los continuos avances de la IA», agrega CAISI en el comunicado. Así pues, al realizar investigaciones e identificar los riesgos de seguridad, se puede mitigar cualquier peligro para «gestionar de forma responsable el futuro de la IA» e «impulsar la innovación tecnológica disruptiva».Por otro lado, cabe mencionar que las evaluaciones realizadas en virtud de estos acuerdos contribuirán a impulsar el desarrollo y el uso seguro de la IA, basándose en la Orden Ejecutiva sobre IA de la administración Biden-Harris y en los compromisos voluntarios asumidos con la administración por los principales desarrolladores de modelos de inteligencia artificial.Chris Fall, director de CAISI, afirma en el comunicado que «la ciencia de la medición independiente y rigurosa es esencial para comprender la IA de vanguardia y sus implicaciones para la seguridad nacional. Estas colaboraciones ampliadas con la industria nos ayudan a intensificar nuestro trabajo en beneficio del interés público en un momento crítico».

Anthropic se alía con varias firmas para que la IA de Claude llegue a bancos y hospitales regionales

La compañía Anthropic se ha aliado con las firmas de capital privado Blackstone, Hellman & Friedman y Goldman Sachs para crear una empresa de servicios de inteligencia artificial que servirá para integrar Claude en compañías de diversos sectores, de esta manera, dicho modelo de IA podrá implementarse en operaciones importantes.Gracias a esta decisión, Anthropic afirma en un comunicado que sus ingenieros de IA aplicada trabajarán con otras empresas para identificar las áreas en las que Claude podría desarrollar soluciones personalizadas y brindar soporte a los clientes a largo plazo: «Esta nueva firma aporta capacidad operativa adicional al ecosistema y capital de gestores de activos alternativos líderes».En palabras de Anthopic, dicho proyecto se centra en desarrollar sistemas basados en Claude que estén adaptados a las operaciones de cada organización, así pues, el modelo puede trabajar «en estrecha colaboración con el cliente» para comprender dónde puede tener el mayor impacto.Por otro lado, Anthropic señala que, «junto con los socios fundadores, la nueva empresa cuenta con el respaldo de un consorcio de gestores de activos alternativos líderes, entre los que se incluyen General Atlantic, Leonard Green, Apollo Global Management, GIC y Sequoia Capital».La misión de Anthropic: cualquiera puede beneficiarse de la IAAnthropic revela que la implementación de Claude en las operaciones centrales de una organización requiere una «experiencia práctica en ingeniería y un profundo conocimiento del funcionamiento de cada negocio», por lo tanto, esta nueva empresa será capaz de ampliar la capacidad de entrega para que «bancos, fabricantes medianos y sistemas de salud regionales puedan beneficiarse de la inteligencia artificial».»La demanda empresarial de Claude supera con creces cualquier modelo de entrega individual. Nuestras alianzas con los principales integradores de sistemas del mundo son fundamentales para que Claude llegue a las grandes empresas», afirmó Krishna Rao, director financiero de Anthropic, en el comunicado.Por poner un ejemplo, los profesionales clínicos dedican horas diarias a la documentación, la codificación médica, las autorizaciones previas y las revisiones de cumplimiento. Por lo tanto, gracias a la iniciativa de Anthropic, los ingenieros podrían permitir a los profesionales clínicos dedicar más tiempo a la atención al paciente, debido a que las herramientas se integrarían en los flujos de trabajo para agilizar procesos.