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TECNOLOGÍA

El perro robot que aprende como un humano ya es real: conoce a Luna

Los perros robots están siendo uno de los protagonistas en los avances en la tecnología robótica debido el gran abanico de utilidades que ofrecen: desde realizar trabajos policiales y militares, servir de guía para personas discapacitadas, realizar labores de compañía, entre muchas otras. Con el objetivo de seguir sumando pasos e innovaciones en este campo, una empresa sueca de inteligencia artificial (IA) tiene un perro robot que es capaz de aprender y adaptarse como los humanos.Así es Luna, el perro robot que es capaz de aprender como las personasLa empresa sueca, conocida con el nombre de IntuiCell, ha creado a Luna con un sistema nervioso digital funcional que le permite aprender y adaptarse, ya no solo como los humanos, sino como otros muchos animales. Según informan desde Reuters, es uno de los primeros casos de IA con agentes físicos que pueden tomar decisiones en vez de solo realizar tareas.Es decir, este perro robot podría aprender como uno real y, para que el proceso sea más ‘humano’, la compañía ha comunicado que va a contratar a un entrenador de perros para enseñar a Luna a caminar en vez de integrarle un modelo de IA generativo y grandes conjuntos de datos. En definitiva, como si de adiestrar a un animal de verdad se tratase (salvando las distancias, claro).El CEO y cofundador de la compañía, Viktor Luthman, afirma que no hay ningún entrenamiento previo, ni simulaciones, sino que Luna posee un sistema nervioso que “le permite aprender como lo hacen los humanos y los animales, basándose en cómo las neuronas interactúan y procesan la información”.

Japón tiene la solución para ahuyentar a los osos: estos terroríficos lobos robots evitan cualquier ataque

Los animales robóticos se han convertido en una tendencia del mundo de la robótica para convertirse en los nuevos mejores amigos del hombre, como es el caso de los perros. Estos dispositivos no solo pretenden hacer compañía, sino ofrecer seguridad, asistencia social y entretenimiento mediante inteligencia artificial y sensores. No obstante, Japón ha llevado a estos androides un paso más allá con una propuesta tan inquietante como efectiva: lobos robóticos diseñados para ahuyentar osos salvajes.Según informa la agencia de noticias AFP, el país asiático vive un aumento histórico de ataques y avistamientos de osos, ya que estos animales se acercan cada vez más a zonas habitadas en busca de comida. Por lo tanto, ante esta situación, la empresa japonesa Ohta Seiki ha desarrollado el llamado ‘Monster Wolf’, un robot con aspecto de lobo equipado con ojos LED rojos, sensores de movimiento y sonidos intimidantes capaces de detectar y espantar animales salvajes.Este dispositivo se está desplegando cerca de zonas residenciales y complejos turísticos, de esta manera, al emitir un fuerte sonido como un aullido y mover la cabeza, ahuyenta a los osos de forma eficaz. Como se puede observar en el vídeo de abajo, los resultados están garantizados porque los animales salvajes huyen de forma inmediata al ver al robot.Cabe mencionar que el ‘Monster Wolf’ funciona como una especie de espantapájaros inteligente. Es decir, cuando detecta movimiento, activa luces, mueve la cabeza y emite distintos sonidos —desde gruñidos hasta alarmas— para disuadir a los osos. Además, su objetivo consiste en aprovechar el instinto de alerta de la fauna salvaje y mantenerla alejada de áreas habitadas.En este contexto, según AFP, la popularidad del dispositivo se ha disparado en los últimos meses, hasta el punto de que la demanda supera la capacidad de producción. Agricultores y comunidades rurales están recurriendo a estos sistemas como solución tecnológica frente al aumento de incidentes con osos, que en algunas zonas de Japón han provocado daños y víctimas en los últimos años.Sin duda, esta demanda refleja cómo la robótica está ampliando sus usos más allá de la industria o la asistencia humana, entrando incluso en la gestión de la convivencia entre personas y vida salvaje mediante soluciones cada vez más creativas.

Elon Musk pierde la demanda contra OpenAI

OpenAI ha salido victoriosa del histórico juicio que, durante las últimas tres semanas, ha enfrentado a la compañía de inteligencia artificial con Elon Musk en un tribunal de California. Después de pasar menos de dos horas deliberando, el jurado popular de nueve … personas ha declarado por unanimidad que la dueña de ChatGPT no tiene obligación de hacer cambios en su estructura o indemnizar al magnate por haberse desviado de su misión original para operar como una empresa con ánimo de lucro.
El jurado determinó que cualquier perjuicio sufrido por Musk -cofundador e inversor de OpenAI durante sus primeros años de vida- había prescrito en 2021. Esto se debe a que los miembros del tribunal consideraron probado que el empresario conocía desde hacía años la deriva comercial de OpenAI y que, aun así, esperó demasiado tiempo -en concreto, hasta 2024- antes de acudir a la Justicia, tal y como argumentó la defensa de la empresa de IA generativa durante el juicio.

La jueza Yvonne Gonzalez Rogers, a cargo del caso, ya anunció que respetará la decisión tomada por el jurado quien tendrá la última palabra. «Creo que hay una cantidad sustancial de pruebas que respaldan el veredicto del jurado, por lo que estaba preparada para desestimar el caso de inmediato», señaló la jueza al abogado de Musk este mismo lunes según declaraciones recogidas por ‘CNN’.

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La victoria de OpenAI en los tribunales es clave para el futuro de la empresa. Con la demanda, presentada en 2024, Musk aspiraba a forzar la salida del CEO, Sam Altman, y del presidente, Greg Brockman, de la dirección de startup. También esperaba lograr la anulación de la reestructuración impulsada por la compañía para operar con fines lucrativos y una indemnización que sus abogados cifraron en torno a los 150.000 millones de dólares. La derrota también habría puesto en peligro el plan de OpenAI de salir a bolsa en los próximos meses, y que algunos inversores ya valoran en torno al billón de dólares.
La defensa de Elon Musk basó buena parte de su estrategia en desacreditar a la actual cúpula de OpenAI, especialmente a Sam Altman. Para ello, llamó a declarar a antiguos ejecutivos que abandonaron la compañía tras el caótico intento de destitución del directivo a finales de 2023. Entre ellos estuvo el exjefe científico de la firma, Ilya Sutskever, que acusó a Altman de «mentir» para enfrentar a otros miembros de la dirección. La exdirectora técnica, Mira Murati, y la exmiembro de la junta Tasha McCauley hicieron valoraciones similares.
Si la defensa de Elon Musk se esforzó por presentar a Sam Altman como un líder poco fiable, con Greg Brockman trató de dibujar el perfil de un ejecutivo obsesionado con el poder y el enriquecimiento personal. Para ello, utilizó el diario personal del presidente de la compañía, en el que igual que se cuestionaba sobre el camino a seguir para conseguir una fortuna personal de 1.000 millones de dólares reflexionaba sobre la necesidad de alejar a OpenAI de la influencia de Musk.
Por su parte, OpenAI centró su estrategia en presentar a Elon Musk como un empresario despechado que rompió con la compañía en 2018 tras fracasar en su intento de hacerse con el control total. «Al señor Musk nunca le importó la estructura de la organización sin fines de lucro», afirmó durante su alegato final Sarah Eddy, abogada de la startup. «Lo que le importaba era ganar», zanjó.
Eddy destacó que, en su momento, Musk ya trató de convertir OpenAI en una empresa con ánimo de lucro e incluso intentó incorporarla a Tesla. También mostró una propuesta atribuida al magnate para hacerse con una participación del 50% de la compañía, mientras tanto, Altman y Brockman se habrían quedado cada uno con un 7,5%.

El jurado considera que Musk tardó demasiado tiempo en acudir a la Justicia y que todas sus demandas han prescrito

Más allá del resultado final, el juicio ha servido para exponer ante el público las enormes tensiones que atraviesa actualmente el sector de la inteligencia artificial. Durante semanas, el jurado ha escuchado testimonios sobre luchas de poder, ambiciones económicas, promesas incumplidas y discusiones internas acerca de quién debe controlar una tecnología con potencial para cambiar el mundo. Ya sea para bien o para mal.

Probamos el nuevo Sonos Play, el altavoz que se niega a quedarse en el salón

En el complejo y a menudo saturado mundo de la tecnología de consumo, hay una diferencia abismal entre «hacer ruido» y «reproducir música». Y es que son muchos los fabricantes que se han empeñado en los últimos años en inundar el mercado con dispositivos … portátiles que, a pesar de ser capaces de soportar un chapuzón en la piscina, sacrifican por el camino esa alma, esa fidelidad que hace que un acorde de guitarra nos erice la piel. Sonos, una vieja conocida que lleva años sentando cátedra sobre cómo debe sonar un hogar conectado, se ha dado cuenta del problema y ha decidido ponerle fin con su último lanzamiento: el Sonos Play.
En ABC, hemos pasado cerca de un mes conviviendo con este dispositivo (en realidad con dos), llevándolo del dormitorio al jardín, y de la estantería del salón a alguna que otra escapada de fin de semana. Y la conclusión es clara: no estamos ante un simple altavoz Bluetooth más. Estamos ante la pieza que faltaba en un puzle que busca reconciliar la movilidad absoluta con la alta fidelidad.

A simple vista, el Sonos Play engaña. Su diseño es minimalista, sobrio, con esa elegancia funcional a la que nos tiene acostumbrada la marca. Pero en su interior se esconde un despliegue de ingeniería que justifica cada gramo de peso. Cuenta con dos ‘tweeters’ inclinados que, apoyados por guías de onda precisas, logran una separación estéreo que uno no espera encontrar en un chasis de estas dimensiones. Acompañándolos, un ‘woofer’ de rango medio se encarga de que las voces no se pierdan en el fango de los graves, mientras que dos radiadores pasivos con cancelación de fuerza hacen el trabajo sucio: ofrecer unos bajos profundos y contundentes sin que el altavoz empiece a bailar sobre la mesa por las vibraciones.

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El resultado es una cobertura sonora de 180 grados. No importa si estás justo enfrente o en un ángulo de 45 grados; la música te envuelve. Durante las pruebas, reproduciendo todo tipo de temas, la claridad de las frecuencias altas era notable, manteniendo una pegada en los graves que hacía retumbar el suelo de madera sin distorsionar ni un ápice.

Un día de autonomía

Uno de los talones de Aquiles históricos de los altavoces portátiles potentes ha sido, desde siempre, la batería. O la tienen grande, y entonces pesan demasiado, o la tienen pequeña y se apagan a mitad de la fiesta. El Sonos Play, sin embargo, promete (y cumple) 24 horas de reproducción ininterrumpida. En nuestras experiencias de uso real, con el volumen a niveles moderados y alternando entre WiFi y Bluetooth, la cifra se alcanza con solvencia.
Pero la verdadera magia ocurre al volver a casa. El dispositivo, de hecho, incluye una base de carga inalámbrica que lo convierte, de forma instantánea, en un altavoz doméstico más. No hay que andar buscando cables ni conectores; se posa y listo. Además, cuenta con un detalle que puede resultar sumamente útil en más de una ocasión: su batería integrada funciona como ‘power bank’, y permite cargar el teléfono móvil mediante su puerto USB-C mientras la música sigue sonando. Un detalle de ‘supervivencia’ tecnológica que se agradece.

El truco del Bluetooth

Hasta ahora, los altavoces de Sonos podían interconectarse en casa (bajo el paraguas del WiFi) pero se veían obligados a funcionar en solitario fuera de ella. Con el Sonos Play, la firma introduce una funcionalidad que me ha parecido brillante: la capacidad de agrupar altavoces incluso en modo Bluetooth.
De modo que si estamos, por ejemplo, en el campo, lejos de cualquier red inalámbrica, basta con conectar el teléfono al Sonos Play principal y, manteniendo pulsado el botón de Play/Pausa, ‘arrastrar’ hasta tres altavoces más (ya sean otros Play o los potentes Move 2) para que suenen al unísono. Se trata del sistema multi-habitación llevado al exterior. La sincronización es perfecta, sin esos retardos desesperantes que suelen sufrir otras marcas cuando intentan emparejar dispositivos por Bluetooth.

Dos, mejor que uno

Si un solo Sonos Play ya es perfectamente capaz de llenar una estancia con autoridad, la experiencia de emparejar dos unidades es mucho mejor. Al configurarlos como un par estéreo a través de la ‘app’ de Sonos, cada altavoz se especializa en un canal (izquierdo y derecho).
Hemos probado esta configuración en un salón y el escenario sonoro se abre de forma dramática. Los instrumentos se posicionan con una precisión casi quirúrgica. En temas eminentemente acústicos, casi sería posible sentir la ubicación física de cada instrumento. De modo que, siempre que el presupuesto lo permita, tener una pareja de estos dispositivos puede ser interesante.

Muchas luces…

¿Cómo queda el Sonos Play frente al resto de los altavoces de la marca? Pues depende. Si lo comparamos con el pequeño Sonos Roam, entonces el Play es un gigante. El Roam es fantástico para la mochila, pero carece de la profundidad y la autoridad sonora del Play. Si miramos hacia el Sonos Move 2, el Play se siente más manejable y versátil para el día a día, aunque el Move 2 siga teniendo ese punto extra de potencia bruta que marca la diferencia en los grandes espacios abiertos.
Y fuera de la ‘familia’, en su rango de precio de 349 euros, el Sonos Play compite con pesos pesados como el Bose SoundLink Max o el JBL Boombox 3. ¿Dónde gana Sonos? Sin duda, en el ecosistema. Mientras que los otros son ‘islas’ que mueren cuando apagas el Bluetooth, el Play vive y crece dentro de una red doméstica, compatible con AirPlay 2, Spotify Connect y los principales asistentes de voz. Sin embargo, hay que reconocer que, para los que busquen un altavoz ‘de batalla’ pura, el JBL puede resultar más robusto visualmente, aunque carezca de la finura acústica y la inteligencia del Trueplay automático de Sonos, que recalibra el sonido cada vez que movemos el altavoz de sitio.

… y alguna sombra

Como nada es perfecto en este valle de silicio, el Sonos Play también tiene sus ‘defectillos’. Y el primero, inevitablemente, es su precio. 349 euros (lo hemos visto por 299 en Amazon) es una cifra que hará dudar a más de uno, especialmente cuando hay opciones en el mercado por la mitad de esa cifra y que, aunque suenan peor, cumplen para un usuario no exigente.
Por otro lado, su peso y dimensiones, aunque contenidos para lo que ofrece, lo alejan de ser un altavoz de bolsillo. Necesitaremos un espacio dedicado en la mochila o usar su anilla de transporte, que por cierto es muy cómoda, pero el dispositivo se nota. Además, la dependencia de la ‘app’ de Sonos para las configuraciones avanzadas sigue siendo un punto de fricción para quienes prefieren la sencillez del ‘conectar y listo’ sin pasar por registros y actualizaciones de software. Algunas críticas en la red también apuntan a que el adaptador para entrada de línea (para conectar un tocadiscos, por ejemplo) se vende por separado, algo que por este precio debería venir incluido.

¿Vale la pena?

Tras un mes de uso intensivo, la respuesta es sí, aunque con matices. Si ya tienes otros productos de la marca, el Sonos Play es una compra a tener en cuenta. Se trata de un buen puente entre tu casa y el mundo exterior. Si este fuerael primer producto de la marca, entonces prepárese para no querer volver atrás.
Es un dispositivo que desprende calidad, que aguanta chapuzones (certificación IP67), que no se amilana ante géneros musicales exigentes y que, sobre todo, entiende que la música debe seguirnos, no nosotros a ella. Sonos ha logrado crear un producto que no reemplaza a lo anterior, sino que lo mejora. Y en este mundo de obsolescencia programada, eso es, casi, un milagro tecnológico.

Cuenta atrás para Starship V3: el cohete más potente jamás construido de SpaceX está listo para volar

Cuenta atrás para el próximo vuelo de Starship V3. Recientemente, SpaceX completó con éxito una prueba de encendido estático de la primera etapa Super Heavy en la base Starbase (Texas, Estados Unidos), durante la cual activó los 33 motores Raptor mientras el propulsor permanecía anclado a la plataforma. Con esta esta prueba, la compañía aeroespacial de Elon Musk puede evaluar si la nueva versión del cohete está lista para volar a mitad de mayo, tal y como prometió a principios de abril.Tras el éxito del ensayo, y como muestra de que el duodécimo vuelo de Starship avanza según lo previsto, SpaceX también compartió varias imágenes en la red social X en las que confirmó que «Starship y Super Heavy V3 están juntos en el sitio de lanzamiento de Starbase por primera vez».Esto significa que podrían quedar días para ver volar al cohete Starship V3, ya que todo está listo para que encienda sus motores y alcance la órbita terrestre baja para poner a prueba todas sus capacidades. Pero, ¿qué podemos esperar? SpaceX verificará los sistemas de propulsión rediseñados y la resistencia estructural, comprobará la eficacia del escudo térmico del cohete en el momento de reentrada a la atmósfera, e incluso corroborará si el propulsor Super Heavy es capaz de regresar a la Tierra tras el lanzamiento.De lograrse estos tres objetivos ambiciosos, la compañía de Musk demostrará a la comunidad que Starship V3 es el cohete «más poderoso jamás construido» porque habrá volado hasta en doce ocasiones.Características del cohete Starship V3Starship V3 mide 124,4 metros de altura, incrementa su capacidad de carga útil hasta las 100 toneladas a la órbita baja terrestre, está construido sobre una aleación de acero inoxidable especial para resistir a las altas temperaturas al volver a la atmósfera, cuenta con 80.800 kilonewtons para mejorar el empuje en el momento del despegue, incluye mejoras en potencia y capacidad de reutilización, emplea una nueva configuración de la plataforma de lanzamiento y puede desplegar los nuevo satélites de Starlink.También, incorpora los motores Raptor V3 con un doble de empuje de los Raptor V1, integra nuevos adaptadores de acoplamiento para el proceso de transferencia de combustible en órbita y, además, será el primero en despegar desde la recién construida Plataforma 2 de SpaceX en su base Starbase (Boca Chica, Texas, Estados Unidos).

Elon Musk carga contra OpenAI: «El mayor riesgo sería que la IA nos matara a todos»

Elon Musk y Sam Altman pasaron de ser socios en OpenAI en 2015 a rivales por el futuro de la inteligencia artificial. Por aquel entonces, Musk terminó alejándose de la compañía y ahora libra una batalla judicial contra ella y quien la dirige por considerar que OpenAI se ha desviado de la misión con la que nació: ser una entidad sin ánimo de lucro diseñada para beneficiar a la humanidad. Es decir, que va hacia todo lo contrario.Musk acusa a Altman de traicionar el origen de OpenAIDurante el juicio, Musk transformó su declaración en una advertencia contundente sobre los riesgos de desarrollar inteligencia artificial avanzada sin las suficientes medidas de seguridad. Según TechRadar, el magnate comentó que este caso no debe verse solo como un conflicto empresarial, sino como un debate sobre la rapidez y seguridad con la que se desarrolla la IA avanzada.Musk describió lo que él cree que podría suceder si la tecnología se desarrolla sin toda la seguridad que necesita, y que pudiera escapar del control humano, asegurando que “el peor escenario posible sería una situación como la de Terminator”. También hizo hincapié en que el riesgo trasciende más allá de lo económico al creer firmemente que es existencial: “El mayor riesgo sería que la IA nos matara a todos”.Como decíamos al principio, Musk sostiene que OpenAI nació como una organización con ánimo de lucro para traer beneficios a la humanidad, pero que con el cambio se traicionó el acuerdo e intención original. Tal y como expone en su declaración, asegura que la firma de Altman prioriza solo la competencia por la carrera de la IA, algo que considera contrario a la finalidad inicial del proyecto.OpenAI se justificaEn cambio, OpenAI rechaza esas acusaciones argumentando que ese cambio fue necesario para conseguir financiación, recursos técnicos y personal especializado de cara al desarrollo de modelos cada vez más complejos. También señalan que Musk creó posteriormente su propia empresa de IA, xAI, por lo que sus argumentos se debilitan.El juicio ha estado protagonizado por los constantes debates sobre contratos, el gobierno de la compañía y los compromisos iniciales entre los fundadores, además de las continuas referencias cinematográficas de Musk. Según los testigos allí presentes, el testimonio de Musk ha sobrepasado de forma constante los límites y al juez no le gustó mucho la manera que tenía de relatarlo.De hecho, en más de una ocasión le obligó a centrarse más en las cuestiones legales a tratar. Ahora, el juez y el jurado tienen el trabajo de determinar si OpenAI violó acuerdos o cambió o tergiversó sus intenciones originales.

Los AirPods con cámara incorporada que Apple está a punto de lanzar

Apple sigue trabajando en el desarrollo de nuevos dispositivos. Si nada se tuerce, la empresa de Cupertino tiene planes de mostrar a inicios de verano su nuevos iPhone 18 y el primer terminal plegable de la marca. Pero la cosa no quedará … ahí. La firma está trabajando en el desarrollo de unos nuevos AirPods que tendrán cámaras incorporadas: su primer dispositivo para la nueva era de la inteligencia artificial.
Según ‘Bloomberg’, medio que adelanta la noticia, los auriculares ya tienen su diseño y funcionalidades prácticamente definitivos. En apariencia, recuerdan a los AirPods Pro de última generación, aunque tendrían los vástagos algo más largos, que es donde irían alojadas las cámaras.

Todo indica que el dispositivo tendrá un funcionamiento parecido al de las actuales gafas inteligentes de Meta. Gracias a las cámaras, los Airpods serán capaces de ‘ver’ el entorno en el que se encuentra el usuario y ofrecer información al respecto. La diferencia es que no estarían pensados para tomar imágenes o grabar vídeo. O, al menos, ese no sería su principal punto fuerte.

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Por ejemplo, el usuario podría estar de turismo con ellos puestos, y preguntarles por la historia de algún edificio con el que se cruce por el camino. También podría emplearlos para hacer consultas sobre productos mientras está haciendo la compra o para cocinar un plato con los ingredientes de los que dispone.
En un principio, Apple tenía intención de lanzar los auriculares este mismo año; sin embargo, los problemas que ha experimentado la empresa a la hora de adaptar la IA a sus dispositivos ralentizó la comercialización. Por el momento siguen sin fecha, y podrían retrasarse si la empresa no está del todo conforme con su funcionamiento.
Sea como sea, este no es el único dispositivo basado en inteligencia artificial en el que está trabajando la compañía. También tiene planeado lanzar al mercado unas gafas inteligentes y ha estado desarrollando una especie de colgante con cámaras. Los dos podrían ser anunciados tan pronto como el año que viene, aunque los AirPods son los que se encuentran más avanzados, por lo que deberían ser los primeros en llegar a las tiendas.