Artemis II, la primera misión tripulada que ha viajado a la Luna en más de medio siglo, vuelve a la Tierra. En la próxima madrugada (a las 2:07 del sábado en la España peninsular), los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch amerizarán en el océano Pacífico tras más de diez días en el espacio profundo y de haber recorrido alrededor de 1,1 millones de kilómetros. Y aunque han sobrevolado la superficie lunar, e incluso han quedado incomunicados durante 40 minutos, la reentrada a la atmósfera terrestre es uno de los momentos más delicados.El proceso apenas durará unos 13 minutos, pero en él se concentra gran riesgo. La cápsula Orion llegará a las capas altas de la atmósfera a una velocidad máxima de 34.965 pies (10.657 metros) por segundo, según ha confirmado Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis II, en una rueda de prensa. Esto la convertirá en una bola de fuego, sin embargo, el calor no es el único desafío: las fuerzas G durante la reentrada harán que los astronautas soporten aceleraciones de hasta 3 o 4 veces la gravedad terrestre. Traducido: su cuerpo pasará a pesar cuatro veces más en cuestión de segundos.En las horas previas al amerizaje, Koch, Hansen, Glover y Wiseman están centrados en asegurar cada elemento dentro de la cabina, ya que cualquier objeto suelto —incluidas las máquinas de ejercicio— podría convertirse en un proyectil peligroso durante la desaceleración.Además, los astronautas estarán probando una prenda específica para combatir la intolerancia ortostática, un fenómeno habitual tras varios días en microgravedad: después de tanto tiempo sin gravedad, el organismo pierde capacidad para regular el flujo sanguíneo, lo que puede provocar mareos o desmayos al volver a ponerse en pie. La prenda, que se lleva bajo el traje de supervivencia, aplica compresión en la parte inferior del cuerpo para ayudar a mantener la presión arterial estable durante el regreso.La reentrada podrá analizarse con todo detalle gracias a las 32 cámaras y dispositivos de registro que Orion lleva a bordo y que monitorizan cada fase de la misión.No batirá el récord de Apollo 10La velocidad de reentrada de Artemis II estará en el entorno de los 38.000–40.000 kilómetros por hora, pero se mantendrá ligeramente por debajo del récord que aún mantiene la misión Apollo 10, que alcanzó casi 39.900 km/h en 1969.Lejos de ser una limitación tecnológica, esta diferencia responde a un cambio deliberado en el perfil de regreso. Tras Artemis I, la NASA detectó un comportamiento inesperado en el escudo térmico de Orion: el material, conocido como ‘Avcoat’, presentó grietas y desprendimientos asociados a la acumulación de gases en su interior.Para reducir ese riesgo, la agencia ha optado por una reentrada más directa, eliminando maniobras más complejas y priorizando un descenso más controlado y estable.Superada la fase más violenta, la cápsula iniciará su descenso hacia el Pacífico y desplegará 11 paracaídas para reducir su velocidad antes del impacto en el agua, frente a la costa de California.Una vez en el océano, se activarán cinco flotadores de estabilización que mantendrán la cápsula en posición segura.Un operativo ensayado al milímetroTras unos minutos de espera para descartar riesgos —como restos del descenso o posibles fugas—, embarcaciones rápidas y buzos especializados asegurarán la cápsula para su recuperación.Cuando todo esté listo, se abrirá la escotilla. Un médico accederá primero para evaluar a la tripulación y después, uno a uno, los astronautas serán ayudados a salir y trasladados a una plataforma exterior. Desde allí, serán evacuados mediante helicópteros hasta el buque anfibio USS John P. Murtha, desplegado específicamente para esta maniobra en alta mar. En paralelo, el equipo técnico recuperará la cápsula Orion.Aunque Henfling ha enfatizado que “hay condiciones favorables para un buen amerizaje”, la NASA tiene planes de contingencia para el regreso de los astronautas. Las principales preocupaciones son, de momento, el clima y que la nave americe fuera del rango esperado. Por ello, la Fuerza Aérea tiene aviones militares C-17 listos, que se suman a dos helicópteros de la Marina que recogerán a los astronautas tras su amerizaje, siete aeronaves que monitorizarán el regreso y la base de Pearl Harbor.Las principales preocupaciones son, de momento, el clima y que la nave americe fuera del rango esperadoMás de un millón de kilómetros de viajeEn estos diez días la tripulación ha completado hitos históricos. Orion se ha acercado a unos 6.500 kilómetros de la superficie lunar y se ha alejado hasta más de 406.000 kilómetros de la Tierra, superando incluso la distancia alcanzada por el Apollo 13.Durante la misión, los astronautas han puesto a prueba cada sistema de la nave en condiciones reales de espacio profundo: soporte vital, propulsión, navegación, sistemas térmicos o comunicaciones a distancias lunares. También han realizado maniobras manuales y experimentos científicos que servirán de base para futuras misiones.Aunque desde la Tierra ya hemos visto muchísimos datos, “hay muchas más fotos, muchas más historias”, decía el piloto Victor Glover en un encuentro con periodistas dede el espacio. “Sinceramente, ni siquiera he empezado a procesar todo lo que hemos vivido… y atravesar la atmósfera montado en una bola de fuego también es algo profundo”, bromeaba.Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por sus siglas en inglés), ha explicado que ha visto “cosas extraordinarias”, algunas que “se parecían a como imaginaba que serían” y otras “que nunca había imaginado”. Y también ha subrayado en que “somos muy afortunados de vivir en el planeta Tierra” y que tras esta misión una idea sale reforzada: que tenemos que “apoyarnos unos a otros creando soluciones juntos en lugar de destruir”.En esta línea, más emotiva, también hablaba el comandante Wiseman cuando le preguntaban por lo que sintió cuando Hansen anunció que querían nombrar un cráter en honor a su esposa Carroll, fallecida en 2020. “Para mí, personalmente, ese fue el momento culminante de la misión. Creo que fue cuando los cuatro quedamos más unidos, más forjados como equipo”.“Los cuatro hemos quedado unidos en una amistad muy especial y vamos a valorar ese vínculo el resto de nuestras vidas”, ha finalizado Wiseman, a lo que Koch, la primera mujer en viajar a la Luna, ha añadido que echará de menos “la camaradería”.