La NASA se ve obligada a apagar un instrumento de la sonda Voyager 1 para alargar su vida útil
La NASA lanzó la sonda espacial Voyager 1 hace casi 50 años para explorar el sistema solar y descubrir que hay más allá de las fronteras espaciales para obtener información de los planetas más alejados del Sol. No obstante, pese a que dicho instrumento sigue proporcionando datos de interés a la comunidad científica, su antigüedad está pasando factura, debido a que, en los últimos años, uno de los ordenadores no mandaba la señal a la Tierra y se detectó una actividad inusual en una sección del subsistema de vuelo.Aunque ambos problemas se solucionaron, al tiempo, la NASA recibió otra mala noticia porque las antenas del sistema de comunicaciones dejaron de recibir señales y, en consecuencia, se decidió apagar parte de sus instrumentos para alargar su vida útil. Ahora, en un caso muy similar, ha vuelto a ocurrir algo parecido porque la NASA ha tenido que apagar otro instrumento de la Voyager 1 para mantenerla en funcionamiento.En un comunicado oficial, la agencia espacial estadounidense revela que los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA enviaron órdenes para apagar el instrumento ‘Experimento de Partículas Cargadas de Baja Energía’ (LECP, por sus siglas en inglés), debido a que la sonda Voyager 1 se está quedando sin energía. De esta manera, al apagar el LECP, «se considera la mejor manera de mantener en funcionamiento la primera sonda interestelar de la humanidad».»Si bien desactivar un instrumento no es lo que nadie desea, es la mejor opción»El LECP ha estado funcionando casi sin interrupción desde el lanzamiento de la Voyager 1 en 1977 para medir partículas cargadas de baja energía, proporcionar datos sobre la estructura del medio interestelar y detectar frentes de presión y regiones de densidad de partículas.Además, al igual que la Voyager 2, la Voyager 1 utiliza un generador termoeléctrico de radioisótopos, siendo un dispositivo clave para convertir el calor de la desintegración del plutonio en electricidad. Sin embargo, tras pasar casi medio siglo en el espacio, los márgenes de potencia se han reducido drásticamente, lo que obligó al equipo de la NASA a ahorrar energía apagando calentadores e instrumentos. Por lo tanto, esto supuso que, durante una maniobra de balanceo planificada, los niveles de energía de Voyager 1 cayeran inesperadamente.No obstante, los ingenieros de NASA sabían que cualquier caída adicional de energía podía activar el sistema de protección contra «fallas de subtensión» de la Voyager 1, teniendo en cuenta que apagaría los componentes automáticamente para salvaguardar la sonda.Kareem Badaruddin, director de la misión Voyager en el JPL, afirma en el comunicado que, «si bien desactivar un instrumento científico no es lo que nadie desea, es la mejor opción disponible» para mantener «ambas Voyager en funcionamiento durante el mayor tiempo posible».La NASA quiere alargar la vida de la sonda Voyager 1Desde la NASA confían que apagar el LECP le da a la Voyager 1 aproximadamente un año de maniobra, así pues, durante este periodo de tiempo, los ingenieros podrán finalizar una «solución de ahorro de energía» llamada «el Big Bang» para extender aún más las operaciones de la sonda.Según la agencia espacial, «la idea es reemplazar un grupo de dispositivos eléctricos a la vez, apagando algunos y sustituyéndolos por alternativas de menor consumo para mantener la temperatura de la nave lo suficientemente alta como para continuar recopilando datos científicos».En un principio, está previsto que dicha operación se implante en la Voyager 1 «no antes de julio» porque, si funciona, existe la posibilidad que se pueda reactivar el LECP.

