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TECNOLOGÍA

El inesperado efecto del auge de la IA en el mercado laboral: este es el perfil más buscado

El posible reemplazo de ciertos puestos de trabajo por la inteligencia artificial es un tema de conversación que, en cierta manera, ya no asusta tanto a la ciudadanía. Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, no han parado de sonar las alarmas sobre los posibles perfiles que serán sustituidos por la IA, siendo los analistas, escritores, contadores e ingenieros de blockchain los perfiles que más papeletas tienden a sufrir este trágico final. No obstante, todavía hay quienes tienen la esperanza de que las personas no perderán sus empleos por culpa de la IA, sino por aquellos compañeros de trabajo que sepan usar dicha tecnología de forma efectiva.Sea como fuere, es cierto que la IA avanza más rápido de lo que muchas personas sienten que pueden adaptarse, debido a que los últimos modelos de IA son más intuitivos e inteligentes porque comprenden de forma rápida las intenciones del usuario para hacer «gran parte del trabajo» por sí mismos. Sin embargo, es importante mencionar que esta evolución tecnológica no solo está alimentando el temor a la desaparición de determinados empleos, sino que también está impulsando la demanda de otros perfiles profesionales.En la otra cara de la moneda, uno de los ejemplos más evidentes es el perfil del experto en ciberseguridad, cuya relevancia no ha disminuido con la llegada de la IA. A medida que las herramientas de inteligencia artificial se vuelven más sofisticadas, también lo hacen las amenazas digitales y las posibilidades de explotación de vulnerabilidades, por lo tanto, esta situación ha llevado a empresas y organizaciones a reforzar sus sistemas de protección y a buscar profesionales capaces de comprender y supervisar sin comprometer la seguridad.En otras palabras, la IA no está eliminando la necesidad de expertos en ciberseguridad, sino elevando aún más su valor en el mercado laboral, pese a que existan modelos —como GPT-5.4-Cyber de OpenAI y Claude Mythos de Anthropic— para detectar y explorar vulnerabilidades de software.¿Qué perfiles demandan las empresas tecnológicas?El periódico The New York Times revela que las ofertas en el sector de la ciberseguridad han crecido un 11% interanual en el primer trimestre de este año, teniendo en cuenta que las compañías están buscando responsables con experiencia en brechas de seguridad, protección de datos y revisión de código para proteger la información y, sobre todo, entender cómo la inteligencia artificial puede poner en riesgo a las empresas.Acorde a los últimos informes publicados por la compañía de ciberseguridad CrowdStrike y Check Point Software, los actores maliciosos se están aprovechando del auge de la IA para analizar sistemas en busca de puntos débiles, desarrollar malware, robar contraseñas o evitar controles de seguridad sin ser detectados. Por lo tanto, como respuesta, las empresas demandan a profesionales capaces de integrar medidas de protección en sistemas tecnológicos complejos donde la IA ya desempeña un papel clave.Así está la situación en EspañaEl Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE, por sus siglas) revela en ‘Estudio sobre la industria de la ciberseguridad en España 2025’ que, en España, «la ciberseguridad se consolida como uno de los grandes motores del sector tecnológico».El estudio revela que la industria genera cerca de 165.000 puestos de trabajo y prevé crecer a un ritmo anual del 14,25% hasta 2029, superando los 280.000 empleados llegado el año mencionado. Según el INCIBE, «la ciberseguridad no solo gana importancia por la necesidad de proteger entornos digitales, sino también por su capacidad de crear actividad económica y empleo cuantificado».En este sentido, José L. Pancorbo, presidente de la Confederación Española de Empresas de Tecnología de la Información, Comunicaciones y Electrónica, afirma en el estudio que «las empresas de ciberseguridad actúan como proveedores especializados y socios estratégicos para organizaciones que deben adaptarse, de forma ineludible, a amenazas crecientes y cada vez más sofisticadas. El tejido empresarial de ciberseguridad existente en España permite afirmar que nuestro país dispone de las capacidades necesarias para afrontar, con garantías, el reto de la soberanía en ciberseguridad».

Nueva tensión entre Elon Musk y el Pentágono: los drones kamikazes LUCAS han usado Starlink de forma improcedente

La relación entre Elon Musk y el Gobierno de Estados Unidos atraviesa un nuevo episodio de tensión tras una disputa por el uso de la red satelital Starlink en drones militares empleados durante la guerra con Irán.Acorde a la información compartida por la agencia Reuters, el origen del conflicto está en los drones LUCAS, unos dispositivos kamikazes de bajo coste que son comparables a los modelos Shahed utilizados por Irán. Estos sistemas, capaces de permanecer sobre un objetivo y lanzarse contra él al recibir una orden, operaban con la conectividad proporcionada por Starlink. No obstante, según Reuters, SpaceX ha considerado que el Pentágono estaba pagando una tarifa demasiado baja para el nivel de servicio realmente utilizado.La empresa de Musk ha argumentado que los drones no empleaban un plan estándar, sino un servicio de mayor capacidad y prestaciones, similar al destinado a aeronaves, cuyo precio rondaría los 25.000 dólares por terminal. Hasta entonces, el Pentágono abonaba alrededor de 5.000 dólares, por lo que SpaceX ha planteado multiplicar por cinco el coste del acceso satelital.Como consecuencia, desde el Departamento de Defensa han surgido objeciones inmediatas. Funcionarios estadounidenses defienden que esos planes premium están pensados para aviones y plataformas permanentes, no para drones concebidos para destruirse durante una misión. Aun así, según la investigación de Reuters, Washington ha terminado aceptando el incremento de la tarifa, lo que ha elevado significativamente el coste operativo de estos sistemas de ataque.Los drones kamikazes habrían usado Starlink en vez de StarshieldEsta también ha puesto de relieve una diferencia importante dentro del ecosistema de SpaceX: qué es Starlink y Starshield. Mientras Starlink nació como una red satelital para ofrecer conexión de banda ancha de alta velocidad y baja latencia a cualquier rincón del planeta, Starshield fue creada específicamente para clientes gubernamentales y aplicaciones militares, con mayores niveles de seguridad y capacidades adaptadas a la defensa.En una publicación de la red social X, Elon Musk ha cuestionado algunos detalles de esta polémica, e incluso ha reconocido el núcleo del problema al señalar que el fabricante de los drones habría utilizado inapropiadamente Starlink para fines militares, incumpliendo las condiciones de servicio establecidas por la compañía.No obstante, pese a las tensiones, la relación entre ambas organizaciones continúa siendo estratégica. El Pentágono sigue estudiando ampliar su adquisición de terminales y reforzar el uso de soluciones basadas en Starshield, mientras SpaceX mantiene un papel cada vez más relevante en las comunicaciones y operaciones militares de Estados Unidos.El Pentágono rebaja la tensiónPor su parte, el Pentágono ha tratado de contener la polémica y reducir la atención generada en torno al asunto. Sean Parnell, portavoz principal del organismo, ha defendido en la red social X que la relación con SpaceX mantiene intacta su relevancia estratégica, incluso ha destacado la existencia de una colaboración «estrecha y eficaz» entre ambos equipos.Asimismo, tanto Washington como SpaceX han intentado rebajar la tensión después de conocerse el nuevo acuerdo económico para emplear Starshield en los drones kamikaze LUCAS. No obstante, pese al evidente malestar provocado por la situación, ninguna de las dos partes ha desmentido el fondo de la información, lo que mantiene abierto el debate sobre las condiciones y el alcance de esta cooperación tecnológica y militar.

En España hemos inventado montones de cosas: esta la usas a diario y lleva mucha más tecnología de lo que crees

La imagen no podría ser más típica de una familia española: alguien está entre fogones, cocinando una comida abundante para llenar una mesa repleta de comensales. Y todo gira en torno a los platos, a la conversación y a esa buena sobremesa que tanto nos gusta en España.Puede que la foto sea distinta en algunas casas y, en lugar de ser muchos, son solo dos. A veces no es una comilona solemne y pensada, sino una cena rápida o una receta improvisada entre semana. Pero, incluso ahora que la cocina compite con prisas, delivery y pequeños electrodomésticos para casi todo, las cosas siguen pasando delante de un plato. Y esto, en un mundo cada vez más globalizado en el que se van perdiendo cultura y tradiciones, tiene cierto valor.Tiene aún más valor si pensamos en que parte de la historia para que esta imagen sea posible también se escribe desde nuestro país, concretamente desde Zaragoza. Durante décadas, la cocina fue sinónimo de llama, de gas, de mandos de ruleta y de superficies que había que tocar con cuidado. Pero entonces apareció una tecnología que al principio sonaba casi a truco: cocinar sin fuego y sin quemarte. Hace ahora 35 años, se crearon en la capital aragonesa las primeras placas de inducción.“Todo este camino lo hemos recorrido de la mano de investigadores de la Universidad de Zaragoza”, destaca desde el primer momento José Juste Pallarés, director de operaciones y tecnología de BSH Electrodomésticos en España. Fue a finales de los años 70 cuando un joven ingeniero llamado Mariano Sanz propuso a la compañía –entonces Balay– investigar el uso de la inducción en la cocina, hasta ese momento una tecnología reservada solo para operaciones industriales. Su perseverancia culminó en la creación de la primera cocina de inducción del mundo basada en semiconductores de efecto de campo.En la planta que la compañía tiene en el barrio rural de Montañana, donde hoy se desarrollan y fabrican placas que se venden en todo el mundo, aún se conserva la memoria de aquellas primeras pruebas. La primera impresión es que no parecían placas de cocina, sino aparatos llegados del futuro, con mandos separados y una electrónica que no cabía bajo el cristal. Entonces se hacían unas 15 al día, actualmente se producen hasta 10.000 unidades en una sola jornada.Sin embargo, ese salto industrial no ha sido de la noche a la mañana. La inducción tenía que convencer a hogares acostumbrados a intuir la temperatura por la intensidad de una llama o a esperar a que la resistencia de la vitro se pusiera al rojo.Cada año, BSH fabrica en España en torno a tres millones de electrodomésticos de distintas categorías, desde placas de inducción destinadas al mercado global hasta hornos, lavadoras o placas de gas. En los hogares españoles hay más de 35 millones de electrodomésticos de BSH instalados y uno de cada tres aparatos que se venden en nuestro país pertenece a alguna de sus marcas: Bosch, Siemens, Balay o Gaggenau.Pero, más allá de la dimensión empresarial, hay un dato que explica mejor el peso de Zaragoza en esta historia: una de cada cuatro placas de cocina de inducción que se venden en el mundo se fabrica ahí. La planta de Montañana se ha convertido así en uno de esos lugares industriales que rara vez aparecen en la conversación cotidiana, aunque estén detrás de algo que usamos a diario. Con alrededor de 1.500 empleados, está especializada en la producción de hornos y placas de inducción y produce anualmente más de 2,2 millones de unidades. De sus líneas sale un producto terminado cada seis segundos.La previsión para este 2026 resume el volumen de ese trabajo: de los tres millones de electrodomésticos que BSH fabrica al año en España, se espera que más de dos millones salgan de Montañana (unos 600.000 hornos, 1,4 millones de placas de inducción y unas 250.000 placas con extractor integrado). Y no todo se queda cerca: aproximadamente el 80% de la producción se exporta a más de 60 países.La tecnología que no se ve bajo el cristalDesde quienes crecieron viendo fogones, botones de ruleta y vitrocerámicas que quemaban hasta quienes hoy cocinan sobre una placa negra, limpia, silenciosa y casi invisible, la relación con el calor ha cambiado más de lo que parece. A veces esa superficie ya ni siquiera reclama protagonismo: se integra en una isla, se combina con extractores ocultos o desaparece visualmente en cocinas abiertas que funcionan también como comedor y salón.Hubo un tiempo en que una placa que no calentaba como esperábamos parecía una rareza. Hoy casi nadie se detiene a pensar en la electrónica, los sensores y las decisiones industriales que hay debajo del cristal. Apoyamos una sartén, subimos la potencia con un dedo y damos por hecho que aquello funciona.La explicación, contada de forma sencilla, es esta: una placa de inducción no calienta como el gas ni como una vitrocerámica tradicional. No hay llama ni una resistencia que se ponga al rojo. Bajo el cristal hay unas bobinas que generan un campo magnético. Cuando encima se coloca una olla o una sartén compatible, ese campo hace que se caliente directamente el metal del recipiente. La placa actúa casi como intermediaria: crea las condiciones para que aparezca el calor, pero quien se calienta de verdad es la sartén.Por eso la inducción responde tan rápido. No tiene que calentar primero una superficie para que esa superficie caliente después el recipiente. También por eso, cuando se retira el recipiente, la cocción se detiene casi de inmediato.Esa diferencia parece sencilla vista desde fuera, pero por dentro exige ser bien pensada. “La potencia sin control…”, recuerda Juste, usando una frase que sirve muy bien para explicar el reto. Una cosa es conseguir que un aparato caliente y otra muy distinta que lo haga de forma útil, segura, estable y fácil de manejar. En aquellos primeros desarrollos no bastaba con generar un campo electromagnético: había que lograr que la placa arrancara bien, se detuviera cuando debía, reconociera el recipiente y permitiera cocinar sin que el usuario tuviera que entender lo que estaba ocurriendo debajo.De los cuatro ‘fuegos’ a la placa invisibleLas primeras placas necesitaban una electrónica separada, instalada bajo el zócalo, y mandos externos que obligaban a intervenir en el mueble de cocina. Era una tecnología todavía aparatosa, pensada casi para demostrar que aquello funcionaba. Con el tiempo, la electrónica se fue compactando, los mandos se integraron en la propia placa y el producto fue perdiendo rareza hasta convertirse en algo familiar.La evolución no ha sido solo estética. Por debajo del cristal se ha ido sofisticando la electrónica de potencia, encargada de generar los campos electromagnéticos; los sistemas de control, que regulan cómo y cuándo se entrega la energía; y la sensórica, que permite detectar si hay un recipiente, si se ha movido o si una zona debe activarse. Lo que para el usuario es «subir al nueve» o «bajar al tres», por dentro implica una conversación constante entre bobinas, sensores, software y electrónica.Al principio, las placas de inducción imitaban en cierto modo la lógica de los fuegos tradicionales. Había círculos marcados sobre el cristal y cada uno correspondía a un tamaño determinado. La transición tenía sentido: si el usuario venía del gas o de la vitrocerámica, necesitaba reconocer algo familiar. Pero, con el tiempo, la inducción empezó a aprovechar mejor sus propias posibilidades.Llegaron zonas capaces de adaptarse a recipientes de distintos diámetros, espacios pensados para paelleras o cazuelas grandes y configuraciones que permiten utilizar bandejas alargadas. En algunos modelos, la placa puede activar solo la parte necesaria según dónde se coloque el recipiente. En otros, la flexibilidad se lleva más lejos, con numerosos inductores bajo el cristal y pantallas que representan la posición de la olla o la sartén. Para quien cocina, el gesto sigue siendo sencillo. Para quien diseña y fabrica, el reto se multiplica: más conexiones, más electrónica y más decisiones invisibles para que todo parezca natural.Tampoco toda innovación tiene por qué ser útil solo por existir. Juste lo resume con una idea sencilla: la tecnología tiene sentido cuando responde a una necesidad real. Añadir sensores, pantallas o conectividad puede ser valioso si mejora la experiencia, ahorra energía, facilita el mantenimiento o evita errores. Si solo complica el uso, se convierte en ruido.Quizá por eso la historia de la inducción resulta más interesante cuando no se cuenta como una carrera hacia la placa más inteligente, sino como una sucesión de pequeñas desapariciones. Desapareció la llama. Desaparecieron los mandos externos. Desapareció parte del calor residual. Desaparecieron algunos círculos rígidos sobre el cristal. Y, en las cocinas más recientes, incluso desaparece la campana. Lo que queda es una superficie negra, silenciosa y aparentemente simple sobre la que seguimos haciendo algo tan antiguo como cocinar.

El Gobierno prohíbe los sistemas de IA que permiten hacer 'deepfakes' sexuales

El Consejo de Ministros ha aprobado su anteproyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial. El texto, que todavía debe ser aprobado por las Cortes para iniciar su tramitación parlamentaria, el Gobierno busca adaptar el marco regulatorio de … la Unión Europea, ya en vigor, a la ley española. El objetivo es poner coto de forma efectiva a los efectos más nocivos de esta tecnología, como su uso para la creación de contenido sexual no consensuado. Asimismo, establece multas que se mueven entre los 6.000 euros y los 35 millones.
«Hay un debate muy importante sobre regulación y desarrollo de inteligencia de inteligencia artificial que afecta al futuro y al presente de la economía, la democracia o el desarrollo de los menores », ha señalado en la rueda de prensa posterior el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. «Con este proyecto de ley se establecen obligaciones para los proveedores, como la supervisión humana, la protección de los menores y responsabilidad de los desarrolladores», ha explicado el ministro.

El reglamento europeo, aprobado hace ya dos años, clasifica la tecnología en función de los riesgos. Algunos usos están prohibidos, mientras que otros deben cumplir con ciertos requisitos de seguridad para poder operar en suelo comunitario. Dentro del primer grupo se encuentran, entre otros, el empleo de técnicas para explotar las vulnerabilidades de los usuarios, los sistemas de puntuación social o el empleo de herramientas de reconocimiento facial en tiempo real. A este grupo se añaden ahora las herramientas que permiten la creación de ‘deepfakes’ sexuales y pornografía infantil mediante IA.

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La iniciativa, aprobada por los estados miembro a inicios de mayo, surgió después de que el pasado invierno Grok, el asistente de inteligencia artificial de Elon Musk, comenzase a ser activamente explotado para la creación de contenido sexual de personas reales, entre ellos menores. Precisamente, durante su intervención, López ha hecho referencia a este caso y ha aprovechado para criticar duramente a los ‘tecnoligarcas’, a los que ha acusado de ir «en contra de la privacidad de los datos y de la protección de los menores».
El texto ya fue aprobado en primera vuelta el año pasado. La ley establece un marco de gobernanza mediante la designación de autoridades notificantes y autoridades de vigilancia del mercado, encargadas de supervisar el cumplimiento de la normativa. Determina que aquellos productos ya regulados por normas sectoriales, como maquinaria, juguetes, vehículos o productos sanitarios, mantendrán su misma autoridad.
El resto de los sistemas no regulados por legislación de producto, como los relativos al empleo, biometría o educación, se atribuyen principalmente a la reciente Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia), así como a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en función del ámbito a supervisar. También se promueve un modelo de colaboración institucional reforzado, incluyendo mecanismos de coordinación entre autoridades y un punto de contacto único para cuestiones de supervisión a través de la Aesia.
Durante su intervención, el ministro también puso en valor la encíclica del Papa León XIV, en la que el Pontífice alerto sobre los peligros de la inteligencia artificial. En concreto, destacó la «visión humanista» del texto y su defensa de «los derechos humanos», con la que el Gobierno se siente «plenamente identificado». López también puso en valor el papel de España dentro del terreno de la inteligencia artificial. Para ello, hizo referencia a varios estudios, entre ellos a uno de la Universidad de Stanford, en el que se destaca que nuestro país es la primera potencia europea en la materia y la séptima del mundo.

HUAWEI desafía los límites de la industria de semiconductores con su innovadora 'Ley Tau'

La industria de los semiconductores se ha guiado por la llamada Ley de Moore durante décadas, siendo una teoría formulada en 1965 por el ingeniero Gordon Moore que sostiene que el número de transistores en un chip y su potencia se duplican aproximadamente cada dos años mientras se reducen costes y tamaño.Esta tendencia impulsó la evolución de ordenadores, móviles y centros de datos, pero empieza a mostrar determinados límites económicos y físicos. Básicamente, a medida que los transistores se acercan a dimensiones medidas en apenas unos átomos, seguir reduciendo su tamaño se ha vuelto cada vez más complejo y costoso. Por lo tanto, ante este escenario, HUAWEI ha presentado una alternativa propia para continuar aumentando el rendimiento de los chips sin depender exclusivamente de la miniaturización tradicional.La agencia Reuters informa que, dentro del marco del evento Simposio Internacional de Circuitos y Sistemas IEEE 2026 (Shanghái, China), HUAWEI ha dado a conocer la denominada ‘Ley de Escala Tau’, siendo un nuevo principio para semiconductores que puede guiar el desarrollo de chips a medida.¿Qué plantea HUAWEI?En lugar de centrarse únicamente en fabricar transistores más pequeños, el planteamiento de HUAWEI apuesta por reducir el tiempo que tardan los datos y señales en desplazarse dentro del chip y entre distintos sistemas de computación. Por ende, para llevar esta idea a cabo, el fabricante ha desarrollado una arquitectura llamada ‘LogicFolding’, basada en la reorganización y apilamiento de circuitos para mejorar la eficiencia del procesamiento y reducir el tamaño físico de los componentes mediante la optimización arquitectónica y el flujo de datos.En el evento Simposio Internacional de Circuitos y Sistemas IEEE 2026, HUAWEI ha asegurado que este enfoque permitirá desarrollar chips con una densidad de transistores equivalente a los 1,4 nanómetros para 2031, siendo una referencia que marcaría la próxima frontera de la industria y en la que también trabajan fabricantes como TSMC, aunque mediante procesos tradicionales de litografía avanzada.En este sentido, He Hui, director de investigación de semiconductores en Omdia, afirma a Reuters que «lo que propone HUAWEI es un cambio de la escalabilidad tradicional basada en nodos a una escalabilidad de eficiencia a nivel de sistema»: «En lugar de depender únicamente de transistores más pequeños, la empresa se está centrando en acortar las interconexiones, reducir la latencia y mejorar el movimiento de datos dentro del chip, lo que constituye una forma viable de obtener un mayor rendimiento cuando la litografía de vanguardia está limitada».¿Qué chips serán los primeros en probar dicha tecnología?Según Reuters, HUAWEI utilizará esta tecnología en su última generación de chips Kirin para móviles, cuyo lanzamiento está previsto para finales de año. Además, la tecnología LogicFolding se aplicará a los chips Ascend para 2030, así como a grandes clústeres de IA compuestos por cientos o miles de chips que alimentan los centros de datos.Por otro lado, cabe mencionar que, en los últimos años, HiSilicon, la filial de chips de HUAWEI, ha diseñado y producido 381 chips que están basados en la ‘Ley de Escala Tau’ para usarse en la industria móvil y la computación de IA.No cabe duda que este movimiento de HUAWEI refleja un debate creciente en el sector: si la ley de Moore está llegando a su techo, el futuro de los chips podría depender menos de hacerlos más pequeños y más de diseñarlos de forma diferente.

León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica

La primera encíclica del Papa, en la que el Pontífice realiza un alegato firme a favor del control de la inteligencia artificial y de los posibles efectos nocivos que su desarrollo puede tener para la sociedad, ha sido acogida de forma positiva tanto por … el sector religioso como el tecnológico. Los expertos destacan el trabajo de León XIV a la hora de convertir el desafío de la IA en una cuestión católica.
Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad, por lo que apuntó que destacó la importancia de que surjan «críticos bien informados» que «no se dejen doblegar por los incentivos» y sean capaces de alzar la voz cuando cometan algún error.

El ejecutivo alertó -en línea con la encíclica- sobre el riesgo de que la inteligencia artificial genere un problema de desempleo «a gran escala». «Si eso sucede, apoyar a los desplazados (del mercado laboral) será un imperativo moral de proporciones históricas», apuntó el canadiense, sentado al lado del Papa durante la presentación. Efectivamente, en la obra León XIV avisa de que «la protección de las oportunidades de empleo y el papel insustituible del individuo deben seguir siendo la norma general» y que «la búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo».

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La defensa del trabajador realizada por el Pontífice ha sido del gusto de Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña; que pone en valor la capacidad de León XIV para centrarse, directamente, «en las cosas importantes» sin dejarse absolutamente nada en el tintero. «Ha sabido centrar bien el tiro en los derechos humanos. La encíclica está muy bien enfocada en ese sentido», dice el docente.

Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad

«En la encíclica se deja claro que, a diferencia de lo que se suele decir, la tecnología no es neutra, sino que tiene la capacidad de adoptar la cara y las intenciones de aquel que la utiliza. Asimismo, se previene contra el peligro de que sea empleada para modificar los hábitos y los pensamientos de los usuarios o para el desarrollo de armas autónomas. Algo que resulta muy interesante», explica el experto.
Juan Ignacio Rouyet, profesor de IA en la Universidad Internacional de La Rioja y consultor senior en Eraneos se muestra algo más frío con el texto. Considera que el resultado es «correcto», porque, al final, «dice cosas que ya están desde hace tiempo consensuadas y son habituales a nivel ético», como la importancia de que el usuario no delegue la toma de decisiones en la máquinas o la importancia de que las empresas no sean las únicas que controlan la gobernanza.
«El matiz quizá es que lo hace desde una perspectiva católica», prosigue el experto. «En el texto parece que el Papa defiende la visión de la IA amplia, que es esa que sostiene que la inteligencia artificial puede superarnos en algunas capacidades, pero que los humanos siempre seremos algo más. Nos pide que seamos realistas, pero luchadores. Dice que todos debemos contribuir a construir la IA que beneficie a la humanidad sin caer en fatalismos ni en el pesimismo», zanja Rouyet.

«Hace falta que nos lo recuerden»

Por su parte, Juan Antonio Perteguer, patrono de la Fundación Vaticana RenAIssance, pone en valor las palabras del Papa en materia de gobernanza: «Lo más preocupante, como dice León, es que nos encontramos ante un cambio tecnológico que parece estar gobernado por unas pocas empresas, y esto requiere una revisión».
Perteguer destaca que la obra de Léon XIV pide al humano que reflexione sobre su situación actual y la relación que mantenemos con la tecnología: «No es una encíclica sobre la IA, sino sobre las personas. Nos pone a nosotros en el centro. Tampoco muestra miedo a la tecnología, solo pide que se la use en favor de la humanidad. Aunque muchos expertos lo hayan dicho anteriormente, hace falta que Roma nos lo recuerde». Y la Iglesia española está de acuerdo.
Precisamente, el arzobispo de Madrid, José Cobo, apuntó ayer en declaraciones a Servimedia que «vivimos en un tiempo donde hay grandes asuntos en los que la Iglesia y la fe piden dar una respuesta, en concreto en el campo de la de la tecnología». «(La encíclica) nos trae preguntas muy grandes: ¿cómo trabajamos por el bien común y cómo trabajamos por la dignidad humana? ¿Cómo vamos afrontar -desde lo más hondo y desde la tradición y la experiencia que tenemos los cristianos, que es la centralidad de la persona- las migraciones, la situación geopolítica en la que nos encontramos, la inteligencia artificial, la pobreza en nuestro mundo, la situación de guerra y de violencia en nuestro mundo? Son grandes retos y grandes interrogantes, pero tendremos que empezar a afrontarlos y habitarlos desde perspectivas como nos dice la encíclica».

¿Cuál es la red social más usada en España? Así han cambiado los hábitos de consumo digital

Las redes sociales forman parte del día a día de los usuarios que residen en España, tanto como herramienta de comunicación como espacio de entretenimiento y consumo digital. Su presencia se ha consolidado hasta convertirse en un hábito cotidiano, aunque no todas las plataformas mantienen el mismo nivel de popularidad. Según el Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Instagram se ha consolidado como la red social más utilizada en España, con un 57,9% de usuarios habituales.Creciendo más de tres puntos porcentuales respecto al año anterior, Instagram sigue liderando el podio de las plataformas más populares, frente a Facebook que se mantiene en segundo puesto con un 52% y TikTok que ocupa el tercer lugar con un 31%.Por el resto, otras redes sociales como X, Pinterest o LinkedIn aglutinan menos del 20% de usuarios, teniendo en cuenta que la aplicación de Elon Musk ha pasado de un 18,1% del año pasado al 16,3% actual.La CNMC señala que la pérdida de usuarios en redes como Facebook o X responde al auge de plataformas como Instagram o TikTok, cuyo contenido visual y de consumo rápido resulta más atractivo para gran parte del público. Esta tendencia refleja un cambio en los hábitos digitales, especialmente entre los usuarios más jóvenes, que priorizan formatos basados en imágenes y vídeos cortos que las publicaciones tradicionales centradas en texto.En lo que respecta a la mensajería instantánea, WhatsApp mantiene su liderazgo con un 94,6% de usuarios que la utilizan, posicionándose por delante de otras alternativas como Instagram con un 27,6% o Telegram con un 17,4%.También, los datos del Panel de Hogares de la CNMC muestran el peso que tienen estas herramientas en la rutina digital diaria, teniendo en cuenta que el 83,8% de los usuarios emplea aplicaciones de mensajería varias veces al día, mientras que el 52,6 % accede con esa misma frecuencia a redes sociales y el 49,8 % consulta su correo electrónico de forma recurrente.Por otro lado, el informe también detecta un descenso en el consumo diario de entretenimiento en línea: solo un 30% ve vídeos varias veces al día y algo más del 22% escucha música con esa misma frecuencia. ¿El motivo? El móvil sigue siendo el eje de la vida digital de los usuarios, con la mensajería instantánea como actividad predominante y una creciente preferencia por redes sociales basadas en contenidos visuales.