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TECNOLOGÍA

Los españoles creen que la dependencia tecnológica de EE.UU. es una amenaza para la seguridad

Europa ha sido, probablemente, la que más esfuerzos ha dedicado para protegerse de los efectos más indeseados de la inteligencia artificial. Para ello, creó y aprobó una legislación pionera. Pero, al mismo tiempo, ha sido incapaz de ponerse al día en el desarrollo de … la tecnología, por lo que depende enormemente de lo que están creando las grandes tecnológicas estadounidenses y, en menor medida, chinas.
Un reciente informe elaborado por Fundación Telefónica destaca entre sus principales conclusiones que el 62% de los españoles piensa que esta dependencia representa una amenaza para la seguridad europea, con la IA y los sistemas de pago como los ámbitos en los que se percibe una mayor preocupación.

«Hemos constatado, a través de una escucha activa de la sociedad y del tejido empresarial, una preocupación cada vez mayor por la autonomía tecnológica de Europa», dice Isabel Salazar, directora general de Fundación Telefónica.

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En el informe, disponible desde este martes, se remarca que el 86% de los españoles considera que el viejo continente debería disponer de sus propias plataformas y tecnologías para reforzar su competitividad y reducir dependencias estratégicas. Asimismo, el 69% señala que, en su opinión, Europa se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en desarrollo tecnológico.
El informe también deja claro que existe un gran desconocimiento entre la ciudadanía sobre la tecnología que se desarrolla en el viejo continente. A este respecto, el 67% afirma que no conoce ninguna plataforma creada aquí; aunque parece que tendría interés en utilizarla, porque el 70% afirma que priorizaría una alternativa ‘made in’ Europa si ofreciera prestaciones equivalentes a cualquiera que proceda del exterior.
El informe también deja claro que existe «una importante inquietud» a nivel social por el control y uso de los datos personales por parte de grandes plataformas digitales no europeas. El 90% muestra preocupación por el acceso a datos bancarios, el 85% a información patrimonial y fiscal, el 79% a datos de localización y movilidad y el 78% a información sanitaria.
En opinión de Fundación Telefónica, «estos datos evidencian una oportunidad para impulsar un ecosistema tecnológico europeo capaz de responder a las demandas de los ciudadanos en ámbitos como la seguridad, la competitividad, la ética y la protección de datos». Porque hay demanda de soluciones propias.

Algo de optimismo

Para poder revertir la situación, el 87% de los españoles considera que los gobiernos europeos deberían impulsar activamente el desarrollo de tecnologías propias. En concreto, identifican como elementos clave para la soberanía digital el desarrollo de las redes de telecomunicaciones, la ciberseguridad, los centros de datos y los servicios cloud. Entre ellas figuran algunas de las claves que varios expertos consultados por ABC han señalado recientemente como fundamentales para que el continente no acabe siendo completamente dependiente de Estados Unidos y China.
A pesar de de estos resultados, parte de la sociedad española se muestra esperanzada por el futuro. El 54% cree que la soberanía tecnológica europea aumentará durante la próxima década, lo que refleja que existe la percepción de que Europa aún dispone de capacidad para fortalecer su posición en el escenario tecnológico global. Y muchos expertos, de nuevo, están de acuerdo, aunque suelen coincidir en que para ello hay que comenzar a realizar cambios ya.

Jugamos a 'Assassin's Creed Black Flag Resynced': izad las velas, Edward Kenway está de vuelta

Para lo habitual que es verlos en los videojuegos, los remakes son una apuesta bastante complicada. Si no tocas lo suficiente, al público le parece injustificado. Si tocas de más, hay posibilidad de alterar demasiado la experiencia y crear un producto polémico. Ubisoft se enfrenta … a esto desenterrando uno de sus tesoros más preciados, la aventura pirata de Edward Kenway. Y es que trece años después, ‘Assassin’s Creed Black Flag’ regresa con una pregunta difícil: ¿bastaba con embellecer uno de los juegos más queridos de la saga o hacía falta reconstruirlo de verdad? Os hacemos ya el spoiler, ‘Resynced’ intenta lo segundo y pese algunos errores, la jugada es satisfactoria.
A primera vista puede parecer un simple lavado de cara y nada más. Una apuesta segura en un momento complicado para la compañía que busca un éxito relativamente fácil. Traer a las plataformas actuales y con unos gráficos a la altura de las exigencias modernas la cuarta entrega de la saga principal de los asesinos más famosos de los videojuegos. Pero por suerte, la cosa no es así. Además de las obvias mejoras técnicas -el Caribe nunca se ha visto representado de tal manera en los videojuegos- hay una serie de cambios estructurales y jugables para que ‘Resynced’ se sienta un juego completo. Eso sí, la fórmula Ubisoft no se altera, no esperes otra cosa.

Otra buena noticia es que el corazón sigue intacto. Edward Kenway continúa siendo uno de los protagonistas más carismáticos de ‘Assassin’s Creed’: menos solemne que Altair, menos noble que Ezio, pero más egoísta y humano. Quiere oro, libertad y prestigio antes que credo. Y ahí está todavía la fuerza de ‘Black Flag’: en convertir una fantasía pirata en una historia sobre pérdida, lealtad y madurez. Y en ‘Resynced’, la travesía de Kenway desde aquella playa en la que acaba varado al timón del Jackdaw está replicada prácticamente a escala 1:1.

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Análisis

Javier Palomo

Un lavado de cara a las misiones

Pero para los que queréis más, estáis de suerte. ‘Resynced’ introduce nuevos oficiales que puedes contratar para tu navío, el Jackdaw, y cada uno tiene su propia historia. Son misiones de escasa duración, pero que esta vez sí profundizan en los nuevos personajes secundarios -un fallo de la entrega original- y que además de las interesantes historias, entregan habilidades muy valiosas para nuestro navío.

De hecho, ‘Resynced’ hace un trabajo magistral al rehacer por completo todas las misiones del juego. Tanto principales como secundarias, estas han sufrido cambios para que jugablemente se disfruten mucho más. Ubisoft ha tocado todo aquello que más ha envejecido con respecto a 2013, con mucho mimo eso si, para que se sienta igual, pero mejorado.

Los nuevos -y antiguos- compañeros de Edward enriquecen la aventura.

El ejemplo más evidente está en las misiones de seguimiento y escucha. En el original, perder de vista a un objetivo o alejarse demasiado durante unos segundos implicaba muchas veces una desincronización inmediata. Aquí, en cambio, la misión no se rompe con tanta facilidad. Si Edward es descubierto, la situación deriva en combate; si se aleja, todavía hay margen para reconducir la escena. Parece un detalle pequeño, pero cambia mucho el ritmo. ‘Resynced’ deja de castigar tanto el error y permite jugar de forma más natural, algo imprescindible en un remake que quiere sentirse moderno sin dejar de ser reconocible.

El Caribe renacido

El salto gráfico es, por supuesto, el primer gran reclamo. Ubisoft ha reconstruido el Caribe con una versión actualizada del motor Anvil y el resultado entra por los ojos desde el primer minuto. No hablamos solo de más resolución o mejores texturas, sino de una dirección visual mucho más rica: vegetación más densa, ciudades con más volumen, playas que parecen tener otra profundidad y un océano que se convierte, casi, en un personaje más. La Habana, Nasáu o Kingston conservan la identidad del original, pero ahora respiran con una escala y una iluminación que hacen justicia al recuerdo que muchos jugadores tenían en la cabeza.

‘Resynced’ recuerda por qué esta entrega sigue teniendo una de las fantasías piratas más poderosas que ha dado el videojuego

Donde más brilla esta puesta al día es en el mar. Las aguas cristalinas, el movimiento de las olas, los reflejos del sol y la forma en la que el clima altera la navegación convierten cada travesía en algo más que un simple desplazamiento entre iconos del mapa. Las tormentas ya no son solo un decorado aparatoso: condicionan la visibilidad, zarandean el barco y obligan a pelear contra el viento y el oleaje. Cuando el cielo se oscurece, los rayos parten el horizonte y el Jackdaw cruje bajo la lluvia, ‘Resynced’ recuerda por qué esta entrega sigue teniendo una de las fantasías piratas más poderosas que ha dado el videojuego.

Mecánicas refinadas

En cuanto a mecánicas, el parkour se ha retocado para ganar precisión, con salto manual, movimientos laterales y una mayor capacidad para corregir la trayectoria. No convierte a Edward en un acróbata completamente nuevo, pero sí hace que moverse por tejados, balcones y mástiles sea más fiable. También se agradece la posibilidad de agacharse en cualquier momento, una mecánica básica para el sigilo moderno que en 2013 todavía no estaba integrada de esta forma. Ahora se puede avanzar entre coberturas, aprovechar mejor la oscuridad y plantear las infiltraciones con algo más de intención.
Unido a la posibilidad de ponerse o quitarse la capucha, al regreso de las bombas de humo, los dardos y el dardo de cuerda, el sigilo gana flexibilidad. No estamos ante un sistema especialmente profundo, y la inteligencia artificial sigue siendo uno de los puntos más flojos del conjunto, pero al menos el juego ofrece más herramientas para que el jugador se sienta menos encorsetado.
La exploración submarina también sale beneficiada. En el original, las inmersiones estaban mucho más limitadas a zonas concretas y a la campana de buceo. Ahora Edward puede lanzarse al agua con mayor libertad, explorar bajo la superficie, aproximarse a barcos o posiciones costeras de forma más sigilosa y encontrar cofres o restos sumergidos sin que todo dependa de puntos tan rígidos del mapa. El fondo marino es más claro, más legible y mucho más atractivo visualmente. Siguen estando presentes los peligros clásicos, desde la falta de aire hasta los tiburones, pero la sensación general es menos aparatosa y más integrada en la aventura.

El mejor combate naval de los videojuegos

Con todo, el gran pilar continúa siendo el combate naval. Ahí ‘Black Flag’ era ya excelente y Ubisoft ha tenido el acierto de no desmontar lo que funcionaba. El Jackdaw vuelve a ser el centro de la experiencia: se mejora, se arma, se personaliza y se convierte poco a poco en una bestia del Caribe. Las batallas mantienen esa mezcla de estrategia ligera, espectáculo y caos controlado que tan bien funcionaba en 2013. Medir distancias, orientar el casco, castigar los puntos débiles del enemigo, rematar con morteros o preparar el abordaje sigue siendo tremendamente satisfactorio.
El abordaje sigue siendo uno de los momentos más reconocibles. Dejar a un navío enemigo al borde del naufragio, lanzar los garfios, saltar a cubierta y reducir a la tripulación rival conserva intacta su fuerza. Pero no es oro todo lo que reluce, y después del tercer abordaje, todos saben igual. Ya que Ubisoft ha tocado por todos lados, echamos en falta que también hubiera modificado de alguna manera los abordajes para que hubieran diferentes eventos u objetivos más allá de masacrar a toda la tripulación rival para llevarte el botín.

Adiós a las peleas RPG y hola al tedio

Porque, a nuestro parecer, el mayor problema del título aparece cuando la acción pasa al cuerpo a cuerpo. Ubisoft ha dejado atrás los componentes RPG de las últimas entregas principales y eso, en principio, es una buena decisión. No hay aquí un festival de niveles, barras de daño absurdas ni enemigos convertidos en esponjas. Edward tiene desde el inicio buena parte de su repertorio y el sistema se apoya en ataques ligeros y fuertes, paradas, contraataques y ejecuciones rápidas.

El combate es vistoso y funciona bien en los primeros compases, pero la escasa variedad de mecánicas y enemigos

acaba haciéndolo repetitivo

Sin embargo, esa limpieza también deja al descubierto sus límites. El combate es vistoso y funciona bien en los primeros compases, pero la escasa variedad de mecánicas y enemigos acaba haciéndolo repetitivo. Parar, contraatacar, romper defensa y ejecutar se convierte pronto en una rutina demasiado reconocible. Hay nuevos arquetipos y ajustes en las armas, pero no los suficientes como para sostener durante tantas horas- unas 40 solo si quieres completar la aventura principal- la sensación de sorpresa. En grupos numerosos, especialmente durante algunos abordajes, la acción puede volverse caótica, menos por exigencia que por acumulación de cuerpos, cámaras y golpes.

El combate es vistoso y ágil, pero cae en la repetición demasiado pronto.

Ese es quizá el mayor peaje de ‘Resynced’. Al querer recuperar una estructura más clásica y menos RPG, el juego gana identidad, pero también evidencia que el diseño de combate de aquel ‘Assassin’s Creed’ necesitaba algo más que una capa de modernización. El problema aumenta en las batallas contra los jefes. No hay muchos, por suerte, porque son tediosas e innecesarias. Con el sistema de combate basado en parrys se podrían haber planteado enfrentamientos mucho mejores, pero los que llegaron al juego final no dejan al jugador con un buen sabor de boca. En el resto de aspectos jugables, la evolución de Resynced es evidente, pero en las ‘boss fights’… esto sigue siendo un juego de 2013.

¿Merece la pena?

Aun así, sus defectos no hunden el barco. ‘Assassin’s Creed Black Flag Resynced’ funciona porque entiende cuál era el tesoro del original: no era solo Edward, ni solo el Jackdaw, ni solo el Caribe, sino la suma de todos esos elementos en una fantasía de libertad muy difícil de replicar. Ubisoft moderniza lo suficiente para que el regreso tenga sentido y conserva lo bastante para que siga siendo el mismo viaje. No todos los remakes encuentran ese equilibrio. Este, con sus grietas, sí lo hace.

El coste real de usar el aire acondicionado: un experto revela cuánto gasta en las horas de más calor

Con la llegada del verano y de las vacaciones, las altas temperaturas en España son un auténtico desafío que mucha gente combate con la ayuda de los aires acondicionados. El miedo a pagar mucho más a final de mes hace que algunos intenten aguantar el calor con solo un ventilador o limiten mucho el uso del aire acondicionado, pero el gasto es mucho menor de lo que uno se imagina. Así que, con el fin de resolver la duda, un experto en el mercado eléctrico ha publicado un vídeo en su cuenta de TikTok (@EnergiaJusta) en el que explica cuánto puede costar utilizar un aire acondicionado durante las horas de más calor.¿Cuánto consume un aire acondicionado?El experto pone como ejemplo y referencia un equipo de aire acondicionado split, que suele tener un consumo de entre 1 y 1,3 kW. A partir de ahí, hace unos cálculos sencillos:Si está encendido durante 10 horas, consumirá unos 13 kWh.Si se toma como referencia un precio medio de la electricidad de 0,15 euros/kWh, el coste sería de 1,95 euros al día. Actualmente, según Iberdrola, el coste medio al día es de 0,16 euros/kWh.Qué tener en cuenta al utilizar un aire acondicionadoCon esto, pretende mostrar que utilizar este tipo de dispositivo durante una gran parte del día no tiene por qué significar un gasto tan elevado como las personas creen. Remarca que esta cifra es solo una estimación y que el consumo real puede variar por muchos factores, como la temperatura que haga de exterior. Cuanto más calor haga, más tendrá que trabajar el aparato para enfriar la vivienda, por lo tanto, más electricidad consumirá. Evidentemente, también tenemos que tener en cuenta las características de la casa, ya que una vivienda que esté bien aislada mantendrá mejor el frío. En cambio, si entra mucho calor por las ventanas o recibe muchas horas de sol, el equipo tendrá que funcionar durante más tiempo. Todo esto es algo lógico a tener en cuenta. Como también lo es el bajar las persianas en las horas de más calor, ventilar la casa por la noche y mantener limpios los filtros. Una serie de acciones que ayudan a reducir el gasto eléctrico.

El mayor acelerador de partículas del mundo se detiene hasta 2030: por qué se apaga y qué se pierde durante la pausa

El Gran Colisionador de Hadrones, más conocido como LHC, ha entrado en la tercera gran parada técnica de su historia. Las últimas colisiones destinadas a investigaciones científicas se registraron el 14 de junio y los haces finales dejaron de circular el 27 de junio. Comienza así una intervención que debe convertir el acelerador actual en el futuro LHC de Alta Luminosidad, cuya puesta en marcha está prevista para junio de 2030.El término ‘parada’ puede resultar engañoso. No significa que el CERN cierre sus puertas ni que sus investigadores se queden sin trabajo. Significa que el LHC deja de producir nuevas colisiones mientras se desmontan equipos, se sustituyen componentes y se transforman sus principales detectores.¿Qué se apaga realmente?El CERN es un laboratorio mucho más amplio que el LHC. Alberga una cadena de aceleradores, instalaciones de antimateria, experimentos de física nuclear y proyectos que investigan nuevas formas de acelerar partículas. Algunos de esos equipos continuarán funcionando hasta finales de agosto y después entrarán también en periodos de mantenimiento y renovación de distinta duración. Los aceleradores que alimentan al LHC comenzarán a reactivarse gradualmente a partir de 2028.Lo que sí se interrumpe durante cuatro años es la producción de nuevas colisiones en el instrumento más potente del complejo. Los experimentos ATLAS, CMS, ALICE y LHCb ya no recibirán nuevos acontecimientos procedentes del choque de protones o de núcleos pesados.Es decir: durante cuatro años, el acelerador no hará chocar protones ni núcleos atómicos. Sus grandes detectores dejarán de recoger datos nuevos, aunque los científicos podrán seguir estudiando la enorme cantidad de información acumulada hasta ahora.Porque el LHC ha entregado a ATLAS y CMS una cantidad récord de datos y sus experimentos han generado ya alrededor de 4.500 publicaciones científicas revisadas por pares. El propio CERN reconoce que buena parte de la información acumulada todavía no ha sido explotada y seguirá analizándose durante la parada.Por tanto, no habrá cuatro años sin resultados. Habrá publicaciones, nuevas mediciones y posiblemente hallazgos extraídos de colisiones que ya se produjeron. Lo que no podrán hacer los investigadores será pedirle a la máquina más datos para comprobar rápidamente una anomalía, aumentar la precisión de una señal o buscar un fenómeno con una estrategia experimental diferente.¿Por qué hacen falta cuatro años?El LHC no es un aparato que pueda desenchufarse, repararse y volver a encenderse en unas semanas. Su anillo -túnel circular- de 27 kilómetros se encuentra a unos 100 metros de profundidad y emplea más de 9.000 imanes superconductores, mantenidos mediante el mayor sistema criogénico de su clase a temperaturas cercanas al cero absoluto.Antes de acceder a determinados sectores hay que retirar los haces, desconectar sistemas, elevar progresivamente la temperatura de los equipos y garantizar que las zonas sean seguras. Después llegan el desmontaje, la instalación de los nuevos componentes, la conexión de miles de sistemas eléctricos y criogénicos, las pruebas individuales y la comprobación de que todo el conjunto funciona como una única máquina.El CERN renovará solo unos 1,2 kilómetros de los 27 que tiene el acelerador, pero actuará precisamente en sus puntos más sensibles: las zonas donde los protones se concentran y chocan dentro de ATLAS y CMS, los dos grandes detectores que funcionan como gigantescas cámaras científicas y registran las partículas producidas en cada colisión.La reforma permitirá concentrar mejor los haces y multiplicar el número de choques. Para conseguirlo, se instalarán imanes más potentes, nuevos sistemas eléctricos y equipos capaces de corregir o absorber las partículas que se desvíen de su recorrido. ATLAS y CMS también renovarán parte de sus sensores y de su electrónica para registrar y procesar muchas más colisiones sin perder precisión.Los cuatro años, por tanto, no corresponden únicamente a las obras. Incluyen el desmontaje, la instalación, la refrigeración de nuevo hasta unos 1,9 kelvin —unos 271 grados bajo cero—, el alineamiento, las pruebas de seguridad y una puesta en marcha gradual en la que cada elemento debe funcionar dentro de tolerancias extremadamente pequeñas.Más colisiones, pero no partículas más rápidasCuando el LHC regrese no aumentará sustancialmente la energía con la que chocan los protones. El cambio principal será otro: producirá muchas más colisiones y podrá mantener ese ritmo durante más tiempo.La luminosidad, en física de partículas, expresa la capacidad de un acelerador para generar colisiones. Cuantas más se producen, mayores son las posibilidades de observar acontecimientos muy poco frecuentes. El futuro LHC de Alta Luminosidad pretende multiplicar por diez la cantidad total de datos que el acelerador fue diseñado originalmente para recopilar.En ATLAS y CMS se pasará de alrededor de 60 colisiones simultáneas cada vez que se cruzan dos paquetes de partículas a entre 140 y 200. Sus detectores tendrán que distinguir en una fracción de segundo qué trayectorias pertenecen a cada choque y cuáles merecen conservarse para ser estudiadas.El objetivo es medir con mucha más precisión el comportamiento del bosón de Higgs, investigar procesos extraordinariamente raros y buscar desviaciones respecto al modelo estándar de la física. El CERN calcula que la nueva etapa podría producir unos 380 millones de bosones de Higgs durante toda su vida útil, frente a los aproximadamente 55 millones generados desde el inicio del LHC.¿Qué se pierde durante estos cuatro años?La principal pérdida es tiempo experimental. Hasta 2030 no habrá nuevos datos procedentes de colisiones en la frontera energética que representa el LHC. Si los análisis existentes revelan una señal intrigante, los científicos podrán revisarla y compararla con otros resultados, pero no podrán solicitar inmediatamente una nueva tanda de colisiones para comprobarla.Tampoco habrá oportunidades de descubrir fenómenos que solo aparezcan después de acumular más acontecimientos. En física de partículas, algunos procesos son tan infrecuentes que pueden quedar ocultos entre miles de millones de colisiones ordinarias. Cada año sin haces supone un año sin la posibilidad de que uno de esos sucesos se produzca y quede registrado.No se pierden, en cambio, los datos ya recogidos ni el conocimiento acumulado. La pausa se utiliza precisamente porque resulta más eficiente agrupar en una única intervención prolongada unos trabajos que obligan a abrir sectores del acelerador, modificar los detectores y volver a certificar la seguridad del conjunto.¿Puede retrasarse más allá de 2030?Sí. Junio de 2030 es la fecha prevista, no una garantía inamovible. El calendario ya fue revisado en 2024 y el inicio de la nueva etapa se aplazó aproximadamente un año. El CERN atribuyó el cambio, entre otras razones, a las dificultades técnicas encontradas en las mejoras de ATLAS y CMS, así como a las consecuencias de la pandemia y de la invasión rusa de Ucrania sobre la fabricación y los suministros.Los nuevos imanes, detectores y sistemas electrónicos se producen en distintos países y deben integrarse en una infraestructura en la que cualquier fallo puede afectar al conjunto. Los márgenes de seguridad son amplios porque un error durante la instalación o la puesta en marcha podría provocar una demora mucho mayor.¿Esto afecta a la población general?Para la población general, la desconexión no tendrá un efecto inmediato. El LHC no presta un servicio cotidiano cuya interrupción afecte a las comunicaciones, los hospitales, la energía o el transporte. Su misión es la investigación fundamental, por lo que las consecuencias se miden en conocimiento, formación científica y desarrollo tecnológico a largo plazo.

Golpe al fútbol pirata: bloquean 400 dominios que retransmitían el Mundial

El Mundial 2026 vive uno de sus momentos de mayor intensidad. Con las fases eliminatorias en marcha y millones de aficionados pendientes de cada partido, la Copa Mundial de la FIFA vuelve a demostrar su enorme capacidad para conectar a audiencias de todo el mundo, sin embargo, arrastra uno de los problemas más persistentes de la emisión de los partidos de fútbol: la piratería. En plena competición, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra las retransmisiones ilegales con la incautación de cerca de 400 sitios web que emitían los partidos del Mundial sin autorización.Según un comunicado oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos, los dominios se utilizaban para ofrecer ilegalmente contenido protegido por derechos de autor. Además, gracias a la ayuda de la FIFA, se ha podido averiguar que los dominios se incautaron en Perú y Bulgaria, al mismo tiempo que se llevaron a cabo operaciones de interrupción con el apoyo de Piratería Informática y Propiedad Intelectual (ICHIP, por sus siglas en inglés) en Croacia, Rumania, Polonia y Colombia.Ivan J. Arvelo, director del Centro Nacional de Coordinación de Derechos de Propiedad Intelectual, afirma en el comunicado citado que «la transmisión no autorizada de los partidos del Mundial viola los derechos de propiedad intelectual y alimenta a las organizaciones criminales», por lo tanto, es un deber identificar y confiscar «cientos de dominios, desarticular a quienes roban y distribuyen contenido protegido por derechos de autor».Por su parte, Eric Weindorf, agente especial a cargo de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Washington (Estados Unidos), añade que se corre un «riesgo significativo» al abrir la red a sitios de transmisión ilegal: «Estos servicios de transmisión no solo infringen las leyes de derechos de autor, sino que también exponen a los espectadores a posibles amenazas, como ataques de malware y conexiones inseguras que pueden comprometer datos personales y financieros».Al abrir una de las webs incautadas, aparecerá un avisoTras la intervención, quienes intenten acceder a uno de los 400 sitios webs se encontrarán con un aviso oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos, informando que el dominio ha sido confiscado por infringir derechos de propiedad intelectual.Según las autoridades, la iniciativa busca proteger los derechos de transmisión del Mundial y combatir las organizaciones que se benefician de la distribución ilegal de contenidos. No obstante, este tipo de operaciones rara vez ponen fin al fenómeno de forma definitiva porque es habitual que, tras el cierre de una plataforma, aparezcan nuevas páginas o clones que intentan ocupar su lugar en cuestión de días, especialmente durante eventos deportivos de gran audiencia.

He probado un montón de auriculares: estos son los que me compraría para este verano

Ya estamos en verano. Cuando llega esta época del año, es normal que todos empecemos a salir más o aprovechemos para hacer deporte, y puede ser un buen momento para comprar unos buenos auriculares. En ABC hemos probado muchos fuera de lo normal que … no tienen nada que ver con las clásicas apuestas de firmas como Apple, Sony o Samsung. Los hay de todo tipo, desde el formato de botón hasta los abiertos para hacer ejercicio o los de diadema, que ofrecen una experiencia más inmersiva.
Empezamos con los Liberty 5 Pro Max, el buque insignia de Soundcore lanzado hace poco más de un mes a un precio de 250 euros. Se trata del primer modelo de la marca que puede hacer frente a los auriculares True Wireless de primera línea como Samsung, Sony, Bose o Apple gracias a un ANC sobresaliente, perfecto para viajar y ahogar los sonidos del transporte público. Además, las llamadas nos han parecido claras gracias a su chip Thus.

La gran duda que podría tener está en la pantalla de la carcasa; no son los primeros en tenerla, y la verdad es que en ningún otro caso resultaba útil y era capaz de justificar el sobreprecio. En cambio, en el caso de los Liberty, se ha conseguido que sea funcional, con una pantalla brillante, fluida y táctil, que sirve para mucho más que ver la batería de los auriculares. Por ejemplo, puedes utilizar el estuche para transcribir una reunión, eso sí, esto ocurre a través de la aplicación, así que todavía hace falta tener el móvil a mano.

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De todos modos, para quienes somos torpes con los controles táctiles de los auriculares, la caja es una gran solución y el precio extra merece la pena. Lo único que nos ha chirriado es que en 2026, los auriculares premium usan otro tipo de materiales más sólidos, y los Liberty resultan un tanto ‘plasticosos’. Sin embargo, con su buen diseño, cancelación de ruido y una caja con una pantalla útil, es difícil no recomendarlos.

Los Liberty 5 Pro Max.

AeroFit 2 Pro

Seguimos con Soundcore y sus AeroFit 2 Pro (180 euros), un auricular abierto con ANC, sí, aunque parezca mentira: toda una locura. Sus dos modos lo convierten en uno de los auriculares más flexibles que hemos probado nunca. Soluciona el problema de los auriculares abiertos, perfectos para hacer deporte y no despistarnos de lo que ocurre en el exterior, pero que, cuando necesitamos justo lo contrario, bloquear el sonido del tren o del autobús, no lo consiguen.
Con los AeroFit 2 Pro, los giramos y activamos el ANC, son un dos en uno, cerrado y abierto al mismo tiempo, pero tiene su contraprestación: su cancelación de ruido consume mucha batería, dejando sólo unas 4 o 5 horas de autonomía. Además, su calidad de sonido está por debajo de la media, y en cuanto al modo de auricular abierto, aunque la bisagra nos ha parecido bien robusta, pesan 10,4 gramos, bastante más que, por ejemplo, unos Huawei FreeArc.

Los Aerofit.

Por otro lado, la caja es enorme, no sabemos si la más grande que hemos probado, pero de seguro las entre las que más. Lo bueno es que viene con carga inalámbrica Qi y que son perfectos para hacer ejercicio, muy cómodos aunque no te puedas llevar la caja contigo.

Shokz OpenFit Pro

Analizamos otros auriculares deportivos, los Shokz OpenFit Pro (250 euros), los auriculares de formato abierto con mejor sonido que hemos probado, y curiosamente, también tienen ANC, aunque no se giran como los AeroFit 2 Pro.

Los Shokz OpenFit Pro.

En nuestras pruebas hemos terminado desactivando la cancelación de ruido, sobre todo porque si estás en el exterior haciendo deporte tiene poco sentido; sin embargo, es cierto que tener la opción te puede salvar en el transporte público o en la oficina, aunque no sería nuestra elección si lo que queremos es aislarnos del exterior. Al principio puede causar un poco de sensación de vacío, y resultar una cancelación un poco forzada, pero te terminas acostumbrando. Se trata de un gran avance, pero es un extra que encarece el producto y, realmente, para hacer ejercicio no es necesario. Si los vas a usar también para otros ambientes eventualmente, entonces sí merece la pena pagar el extra. Nosotros los hemos usado en dos carreras de bicicleta, y la batería y el sonido han sido de primera, cómodos hasta el punto de olvidarte de que los llevas y con una buena recepción de sonido en llamadas incluso con viento.

JBL Live 780NC

Seguimos con los auriculares cerrados de diadema, probamos unos JBL Live 780NC (180 euros), una de las familias de auriculares más vendidas del mundo. En esta nueva edición JBL ha arreglado todo lo que fallaba en el modelo anterior, como los graves, los códecs de hi-res y la detección de uso. Nos ofrecen hasta 80 horas de batería sin ANC y un sonido claro, con los graves a veces demasiado prominentes como único ‘pero’ serio en el aspecto sonoro. Son los compañeros de vuelo perfectos.

Los JBL Live 780NC.

Otro de los inconvenientes que le hemos encontrado es que la diadema aprieta un poco cuando ya llevas muchas horas con ellos. Su otro punto débil es el sonido espacial, que comparado con otros auriculares, no está bien logrado, de hecho es mejor dejarlo desactivado. Los controles físicos son todo un acierto. Nosotros no somos muy amigos de los controles táctiles; donde estén los físicos clásicos, que se quite lo demás, sobre todo para lo básico, como el volumen o activar y desactivar el ANC. JBL no se ha rendido a la tendencia del panel táctil de Sony o Bose. Todo un acierto. Calidad-precio es una de las opciones más inteligentes de esta lista.

Jabra Evolve3 85

Por último, te traemos unos auriculares profesionales para el trabajo, los Jabra Evolve3 85 de 569 euros, y entendemos que tienen un coste el doble que el resto de la comparativa. Son los mejores Jabra que hemos probado sin ninguna duda, y son, con diferencia, el mejor micrófono del mercado, con ClearVoice, una red neuronal entrenada con más de 60 millones de frases que separa la voz del ruido.
Da igual que estés en casa, en una cafetería, en la calle o en una estación abarrotada, sin que el viento sea problema. La batería es descomunal: 25 horas de llamadas, 120 de música, 5 minutos de carga para 5 horas de uso, y la ANC adaptativa se recalibra en tiempo real según el ajuste sobre la cabeza, aunque hemos probado auriculares con mejor cancelación. Por ejemplo, en el avión todavía se escuchaba algo de ruido de los motores de fondo, se nota la diferencia cuando lo activas, sí , pero no es perfecto, aunque en un entorno laboral es más que suficiente.

Los Evolve3 85.

Lo que está claro es que son los auriculares de oficina número uno, pero como auriculares musicales son simplemente correctos. También cuentan con carga inalámbrica, para dejarlos en el escritorio simplemente cargando, y un conector USB para cuando sea necesario. La única parte que nos ha vuelto un poco locos es el Bluetooth multidispositivo, que no se reconecta bien si por un casual nos distanciamos del ordenador. La aplicación de escritorio Jabra Plus no llega hasta finales de 2026; es importante porque, en el fondo, se trata de un producto enterprise.

Dos astronautas reparan el brazo robótico de la Estación Espacial en una caminata de más de siete horas

Los astronautas Chris Williams y Jessica Meir han completado otra caminata espacial fuera de la Estación Espacial Internacional. Tras llevar a cabo la primera actividad extravehicular en marzo de este año para instalar nuevos paneles solares en el laboratorio orbital, ahora, ambos cosmonautas de la NASA han retirado y reemplazado una articulación de la muñeca del brazo robótico Canadarm2.La NASA informa en un comunicado oficial que, junto a la Agencia Espacial Canadiense, decidió reemplazar la articulación de la muñeca del Canadarm2 tras la avería registrada el pasado 27 de mayo. Durante una operación rutinaria, el brazo robótico consumió una corriente excesiva del motor y no respondió como se esperaba, pero, después de finalizar la reparación por parte de Williams y Meir, el Centro de Control de Misiones de la NASA (Houston, Estados Unidos) activó el Canadarm2 y completó con éxito una primera comprobación de la alimentación y la conectividad de datos del sistema.De cara a la próxima semana, los controladores en tierra empezarán a mover el brazo mientras continúan las comprobaciones. En este sentido, la NASA agrega que «las reparaciones de robots, como el Canadarm2, son habituales y esperables tras más de 25 años de funcionamiento continuo, ya que el sistema fue diseñado con componentes reemplazables y un mantenimiento planificado».Por otro lado, es importante mencionar que la articulación defectuosa ha sido devuelta a la Tierra para ser inspeccionada y reacondicionada para posibles usos, en caso de ser necesario.¿Por qué se hacen caminatas espaciales?La NASA explica en su blog oficial que los astronautas hacen caminatas para comprobar cómo el entorno espacial afecta a diferentes instrumentos de la Estación Espacial Internacional, al mismo tiempo que ponen a prueba nuevos equipos.Este tipo de actividad se hace en el exterior del laboratorio orbital, teniendo en cuenta que suele durar entre cinco y ocho horas —dependiendo del trabajo a realizar—. Además, en el momento que los cosmonautas están en el vacío espacial, usan trajes para protegerse de las temperaturas extremas de calor y frío, el dañino polvo espacial y la radiación.