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TECNOLOGÍA

El router WiFi de tu casa podría estar espiándote sin que lo sepas a través de esta función oculta

El router WiFi ocupa un pequeño espacio en el salón de muchos hogares para que la señal llegue al mayor número de dispositivos posibles, sin embargo, lo que muchos usuarios desconocen es que este aparato esconde funciones que pueden comprometer la privacidad doméstica para robar información personal o bancaria.Por si fuera poco este problema de seguridad, una investigación reciente del Instituto de Tecnología de Karlsruhe ha demostrado que ciertas características presentes en routers modernos, como la información beamforming (BFI, por su abreviatura), pueden ser aprovechadas para identificar a personas con un gran nivel de precisión, incluso sin llevar sin dispositivos conectados. Concretamente, los investigadores explican que esta vulnerabilidad mencionada abre la puerta a nuevas formas de rastreo y espionaje, convirtiendo una red doméstica aparentemente inocente en una posible fuente de exposición ante ciberdelincuentes.Según el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, en la práctica, un atacante no necesitaría instalar dispositivos adicionales ni acceder físicamente a la vivienda para obtener información relacionada con la presencia, movimientos o identidad de sus ocupantes.¿Por qué el beamforming es una amenaza para nuestra privacidad?Los investigadores han descubierto que los routers domésticos pueden espiar movimientos cotidianos mediante algoritmos de inteligencia artificial, sin necesidad de instalar ningún software malicioso. Pero, ¿qué tiene que ver el beamforming con esta situación?Muchas personas desconocen que el beamforming es una función integrada en los estándares del WiFi desde la llegada del WiFi 5, que está diseñada para dirigir las ondas inalámbricas y optimizar la cobertura. Sin embargo, el problema es que estos datos se transmiten por el aire sin cifrado, lo que abre la puerta a que un ciberdelincuente los interprete y analice para elaborar perfiles de los usuarios.En las pruebas realizadas con 197 participantes, el sistema fue capaz de identificar a personas concretas en apenas unos segundos al analizar cómo su cuerpo modifica la señal inalámbrica. Pero, ¿cómo fue posible? La ausencia de sensores visibles convierte al beamforming en un desafío silencioso para la privacidad doméstica, ya que el seguimiento puede producirse dentro del propio hogar sin que los usuarios perciban ninguna señal de alerta.Por lo tanto, ante dicho escenario, reforzar la configuración del router, actualizar el firmware, desactivar las funciones innecesarias cuando sea posible y revisar periódicamente los parámetros de seguridad de la red se convierten en medidas necesarias para dificultar posibles accesos no autorizados y reducir vulnerabilidades.

El inesperado efecto del auge de la IA en el mercado laboral: este es el perfil más buscado

El posible reemplazo de ciertos puestos de trabajo por la inteligencia artificial es un tema de conversación que, en cierta manera, ya no asusta tanto a la ciudadanía. Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, no han parado de sonar las alarmas sobre los posibles perfiles que serán sustituidos por la IA, siendo los analistas, escritores, contadores e ingenieros de blockchain los perfiles que más papeletas tienden a sufrir este trágico final. No obstante, todavía hay quienes tienen la esperanza de que las personas no perderán sus empleos por culpa de la IA, sino por aquellos compañeros de trabajo que sepan usar dicha tecnología de forma efectiva.Sea como fuere, es cierto que la IA avanza más rápido de lo que muchas personas sienten que pueden adaptarse, debido a que los últimos modelos de IA son más intuitivos e inteligentes porque comprenden de forma rápida las intenciones del usuario para hacer «gran parte del trabajo» por sí mismos. Sin embargo, es importante mencionar que esta evolución tecnológica no solo está alimentando el temor a la desaparición de determinados empleos, sino que también está impulsando la demanda de otros perfiles profesionales.En la otra cara de la moneda, uno de los ejemplos más evidentes es el perfil del experto en ciberseguridad, cuya relevancia no ha disminuido con la llegada de la IA. A medida que las herramientas de inteligencia artificial se vuelven más sofisticadas, también lo hacen las amenazas digitales y las posibilidades de explotación de vulnerabilidades, por lo tanto, esta situación ha llevado a empresas y organizaciones a reforzar sus sistemas de protección y a buscar profesionales capaces de comprender y supervisar sin comprometer la seguridad.En otras palabras, la IA no está eliminando la necesidad de expertos en ciberseguridad, sino elevando aún más su valor en el mercado laboral, pese a que existan modelos —como GPT-5.4-Cyber de OpenAI y Claude Mythos de Anthropic— para detectar y explorar vulnerabilidades de software.¿Qué perfiles demandan las empresas tecnológicas?El periódico The New York Times revela que las ofertas en el sector de la ciberseguridad han crecido un 11% interanual en el primer trimestre de este año, teniendo en cuenta que las compañías están buscando responsables con experiencia en brechas de seguridad, protección de datos y revisión de código para proteger la información y, sobre todo, entender cómo la inteligencia artificial puede poner en riesgo a las empresas.Acorde a los últimos informes publicados por la compañía de ciberseguridad CrowdStrike y Check Point Software, los actores maliciosos se están aprovechando del auge de la IA para analizar sistemas en busca de puntos débiles, desarrollar malware, robar contraseñas o evitar controles de seguridad sin ser detectados. Por lo tanto, como respuesta, las empresas demandan a profesionales capaces de integrar medidas de protección en sistemas tecnológicos complejos donde la IA ya desempeña un papel clave.Así está la situación en EspañaEl Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE, por sus siglas) revela en ‘Estudio sobre la industria de la ciberseguridad en España 2025’ que, en España, «la ciberseguridad se consolida como uno de los grandes motores del sector tecnológico».El estudio revela que la industria genera cerca de 165.000 puestos de trabajo y prevé crecer a un ritmo anual del 14,25% hasta 2029, superando los 280.000 empleados llegado el año mencionado. Según el INCIBE, «la ciberseguridad no solo gana importancia por la necesidad de proteger entornos digitales, sino también por su capacidad de crear actividad económica y empleo cuantificado».En este sentido, José L. Pancorbo, presidente de la Confederación Española de Empresas de Tecnología de la Información, Comunicaciones y Electrónica, afirma en el estudio que «las empresas de ciberseguridad actúan como proveedores especializados y socios estratégicos para organizaciones que deben adaptarse, de forma ineludible, a amenazas crecientes y cada vez más sofisticadas. El tejido empresarial de ciberseguridad existente en España permite afirmar que nuestro país dispone de las capacidades necesarias para afrontar, con garantías, el reto de la soberanía en ciberseguridad».

Nueva tensión entre Elon Musk y el Pentágono: los drones kamikazes LUCAS han usado Starlink de forma improcedente

La relación entre Elon Musk y el Gobierno de Estados Unidos atraviesa un nuevo episodio de tensión tras una disputa por el uso de la red satelital Starlink en drones militares empleados durante la guerra con Irán.Acorde a la información compartida por la agencia Reuters, el origen del conflicto está en los drones LUCAS, unos dispositivos kamikazes de bajo coste que son comparables a los modelos Shahed utilizados por Irán. Estos sistemas, capaces de permanecer sobre un objetivo y lanzarse contra él al recibir una orden, operaban con la conectividad proporcionada por Starlink. No obstante, según Reuters, SpaceX ha considerado que el Pentágono estaba pagando una tarifa demasiado baja para el nivel de servicio realmente utilizado.La empresa de Musk ha argumentado que los drones no empleaban un plan estándar, sino un servicio de mayor capacidad y prestaciones, similar al destinado a aeronaves, cuyo precio rondaría los 25.000 dólares por terminal. Hasta entonces, el Pentágono abonaba alrededor de 5.000 dólares, por lo que SpaceX ha planteado multiplicar por cinco el coste del acceso satelital.Como consecuencia, desde el Departamento de Defensa han surgido objeciones inmediatas. Funcionarios estadounidenses defienden que esos planes premium están pensados para aviones y plataformas permanentes, no para drones concebidos para destruirse durante una misión. Aun así, según la investigación de Reuters, Washington ha terminado aceptando el incremento de la tarifa, lo que ha elevado significativamente el coste operativo de estos sistemas de ataque.Los drones kamikazes habrían usado Starlink en vez de StarshieldEsta también ha puesto de relieve una diferencia importante dentro del ecosistema de SpaceX: qué es Starlink y Starshield. Mientras Starlink nació como una red satelital para ofrecer conexión de banda ancha de alta velocidad y baja latencia a cualquier rincón del planeta, Starshield fue creada específicamente para clientes gubernamentales y aplicaciones militares, con mayores niveles de seguridad y capacidades adaptadas a la defensa.En una publicación de la red social X, Elon Musk ha cuestionado algunos detalles de esta polémica, e incluso ha reconocido el núcleo del problema al señalar que el fabricante de los drones habría utilizado inapropiadamente Starlink para fines militares, incumpliendo las condiciones de servicio establecidas por la compañía.No obstante, pese a las tensiones, la relación entre ambas organizaciones continúa siendo estratégica. El Pentágono sigue estudiando ampliar su adquisición de terminales y reforzar el uso de soluciones basadas en Starshield, mientras SpaceX mantiene un papel cada vez más relevante en las comunicaciones y operaciones militares de Estados Unidos.El Pentágono rebaja la tensiónPor su parte, el Pentágono ha tratado de contener la polémica y reducir la atención generada en torno al asunto. Sean Parnell, portavoz principal del organismo, ha defendido en la red social X que la relación con SpaceX mantiene intacta su relevancia estratégica, incluso ha destacado la existencia de una colaboración «estrecha y eficaz» entre ambos equipos.Asimismo, tanto Washington como SpaceX han intentado rebajar la tensión después de conocerse el nuevo acuerdo económico para emplear Starshield en los drones kamikaze LUCAS. No obstante, pese al evidente malestar provocado por la situación, ninguna de las dos partes ha desmentido el fondo de la información, lo que mantiene abierto el debate sobre las condiciones y el alcance de esta cooperación tecnológica y militar.

La IA está llegando a los auriculares. Estos son los primeros que me han hecho entender por qué

Valoración:La inteligencia artificial está llegando a todos los dispositivos posibles, a veces con sentido y otras muchas por pura obligación comercial. En auriculares, sin embargo, hay algo que encaja mejor de lo que parece. Al final, son un gadget que ya sirve para hablar, escuchar, llamar, aislarse del ruido o seguir una conversación. No obliga a adoptar otro cacharro más ni a cambiar demasiado los hábitos. Simplemente añaden una capa extra a algo que ya usamos.Con esa idea se entienden mucho mejor los soundcore Liberty 5 Pro Max, los auriculares inalámbricos que Anker Innovations acaba de lanzar junto a un ambicioso estuche. No es solo una caja para cargarlos. Tiene pantalla AMOLED, micrófonos, funciones propias, grabadora de notas con IA y acceso directo a varias herramientas que convierten estos auriculares en algo más cercano a una pequeña herramienta de productividad que a unos simples TWS premium.Después de usarlos durante varios días, mi conclusión ha cambiado respecto a la primera impresión. Al principio, la pantalla me parecía curiosa, pero más bien algo excesiva y un reclamo de marketing. Tras probar más a fondo la traducción, la grabación de notas y las llamadas, la lectura es distinta: la inteligencia artificial de estos auriculares no parece un adorno puesto ahí porque toca hablar de IA. Es, probablemente, su mayor valor. También es donde aparecen algunas de sus sombras.Un estuche que quiere ser algo más que una cajaLo primero que llama la atención de los Liberty 5 Pro Max no está en los auriculares, sino en el estuche. Es más grande que el de otros modelos, sí, pero también tiene más sentido cuando se entiende todo lo que lleva dentro. soundcore ha integrado una pantalla AMOLED de 1,78 pulgadas, micrófonos, botón físico, widgets, controles y funciones propias de IA.El acabado del estuche está muy cuidado. Tiene un tacto suave, agradable en la mano, con ese brillo mate que busca transmitir sensación premium y lo consigue. El mecanismo de apertura, deslizando hacia arriba, es como un cofre del tesoro: descubres los auriculares de una forma más teatral que práctica, pero está resuelto con acierto y refuerza la sensación de producto bien hecho.La pantalla también sorprende para bien. Se ve con nitidez para el tamaño que tiene, responde rápido al tacto y permite configurar accesos directos, cambiar widgets, consultar batería, controlar funciones de sonido o activar determinadas herramientas sin pasar siempre por el móvil. Desde esa pantalla se pueden gestionar funciones como sonido ambiental, brillo, efectos de sonido, Dolby Audio, traducción cara a cara, tomador de notas con IA, control de música, mejora de sonido con IA, conexión multipunto, cámara remota o búsqueda del dispositivo.Al principio puede parecer una pantalla puesta para llamar la atención, pero usándola cobra sentido. No sustituye al móvil, ni falta que hace, pero sí funciona como una especie de ‘smartwatch aplicado a unos auriculares’. Un pequeño centro de control para acciones rápidas. Especialmente cuando se usa la grabadora de notas, donde el estuche deja de ser un accesorio y pasa a formar parte central del producto.Eso también tiene una consecuencia: aquí importa más que de costumbre que el estuche tenga batería. En otros auriculares, si la funda se agota, pierdes carga extra y poco más. En estos Liberty 5 Pro Max, si la caja se queda sin energía, pierdes la pantalla, el botón físico y las funciones de IA más vistosas. La mayoría de opciones siguen estando disponibles desde la app, pero la experiencia ya no es la misma.Y un pero del display: es un auténtico imán para las huellas. Incluso aunque lo acabes de limpiar, solo de deslizar el estuche para abrirlo se quedan marcas en la pantalla.Ligeros, bien acabados, pero no perfectos en comodidadLos auriculares son ligeros y bastante discretos. En el oído no llaman especialmente la atención y la calidad de construcción está a la altura de lo que se espera en un producto de este precio. El pack incluye varias puntas y aletas para ajustar mejor el encaje, algo importante porque soundcore recomienda probar distintos tamaños para mejorar comodidad, estabilidad, sonido y cancelación de ruido.Aun así, la comodidad es uno de los puntos donde tengo más dudas. No son unos auriculares pesados, ni incómodos desde el primer minuto, pero después de un rato largo sí he notado cierta presión. En mi caso influye también que estoy muy acostumbrada a auriculares abiertos y eso hace que cada vez tolere peor los intraauriculares tradicionales. Pero más allá de esa preferencia personal, la forma alargada del auricular no termina de convencerme del todo y en jornadas largas acabo cansándome de llevarlos puestos.Tampoco es el tipo de dispositivo con el que me iría a correr. Tienen resistencia IP55 al polvo y al agua, así que técnicamente están preparados para sudor o salpicaduras, pero por diseño y enfoque los veo más como auriculares de trabajo, llamadas, viajes y productividad que como compañeros de entrenamiento o incluso entretenimiento.También me ha pasado alguna vez que la orientación de los auriculares resulta algo confusa, tanto al ponérmelos como al guardarlos en el estuche. No es un drama, pero sí una pequeña fricción en un producto que aspira a una experiencia premium.Como punto positivo, el control por gestos va súper fluido.La IA es lo que cambia el productoLa parte más interesante de estos Liberty 5 Pro Max no es que tengan IA, sino que algunas de esas funciones realmente funcionan muy bien. Y eso no siempre pasa.La primera gran sorpresa ha sido la traducción. Hay un pequeño retraso, como es lógico, porque el sistema necesita escuchar, procesar y devolver el resultado. Pero la traducción que he probado ha sido muy buena, con sentido, contexto y una voz clara. No da la sensación de estar ante una demo torpe o una función experimental metida en una app para engordar la ficha técnica. Es una herramienta que, en determinados contextos, se puede usar de verdad.soundcore ofrece traducción en tiempo real y traducción cara a cara desde la app. En el primer caso, está pensada para escuchar contenido en otro idioma durante más tiempo, como clases, conferencias o charlas. En el segundo, para una conversación entre dos personas, con el móvil y los auriculares repartiendo la reproducción de cada idioma.La otra función diferencial es el tomador de notas con IA. Se puede activar desde la pantalla del estuche, con doble pulsación del botón físico de este o añadiéndolo como widget. La idea es sencilla: dejas el estuche grabando una reunión, una conversación o una explicación, después el audio se sincroniza con la app y desde ahí puedes generar transcripción, resumen y acciones.En la práctica, esta función me parece una de las más potentes del producto. No solo por grabar, que eso lo hace cualquier móvil, sino por el flujo completo: grabar, pasar el audio al teléfono, transcribir, resumir, copiar la transcripción, copiar el resumen, exportar el audio o llevar ese material a otras plataformas. Para alguien que trabaja con reuniones, entrevistas, clases, presentaciones o contenidos hablados, esto tiene valor real.Y aquí es donde los Liberty 5 Pro Max empiezan a justificar mejor su precio. No son unos auriculares pensados solo para escuchar música. Son unos auriculares para quienes ya usan herramientas de IA en su día a día, especialmente en la parte laboral, y quieren convertir audio en material útil: resúmenes de reuniones, textos, artículos, ideas, presentaciones o tareas.Pero esa IA tiene letra pequeñaLa IA de los Liberty 5 Pro Max funciona sorprendentemente bien, pero no vive dentro de los auriculares. Este matiz es importante.El chip ANKER THUS tiene un papel clave en el procesamiento de audio, especialmente en llamadas, cancelación de ruido, separación de voz y mejora sonora. soundcore explica que los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max combinan una matriz de 10 sensores —ocho micrófonos y dos sensores de conducción ósea— con este chip para aislar mejor la voz incluso en entornos ruidosos.Pero la parte de lenguaje —transcripción, traducción, resúmenes o chatbot— depende de la nube. Según la información mostrada en la propia app durante las pruebas, estas funciones se apoyan en modelos de OpenAI, entre ellos GPT-4.1 y GPT-5.2. Eso explica en parte por qué los resultados son tan buenos, pero también introduce una dependencia clara: necesitas conexión a Internet.Si no tienes conexión, te quedas sin traducción y sin transcripción. Al menos, el audio puede transferirse al teléfono, pero el procesamiento inteligente no se hace localmente.El segundo matiz es el modelo de uso. Anker ofrece créditos diarios para funciones de IA y permite conseguir más mediante determinadas acciones dentro de la app. Pero si se usan estas herramientas con cierta intensidad —transcripciones largas, horas de traducción o conversación frecuente con el asistente— necesitas una cuota mensual, una suscripción. Es decir: más dinero aparte de los 249,99 euros que cuestan los Liberty 5 Pro Max.Llamadas: mi madre es la prueba definitiva Si hay una prueba poco técnica pero muy efectiva para valorar llamadas con auriculares, esa es llamar a alguien que se queja siempre que no hablas directamente desde el móvil. En mi caso, mi madre. Con muchos auriculares nota enseguida que hay más distancia, que entra aire, que la voz no es tan clara o que algo suena raro. Con estos Liberty 5 Pro Max no ha tenido inconvenientes.Las llamadas se oyen muy bien y, sobre todo, me oyen muy bien. La voz llega limpia, natural y sin esa sensación de procesado artificial que a veces aparece cuando los algoritmos intentan eliminar demasiado ruido. La marca presume de llamadas ultranítidas y de un sistema apoyado en ocho micrófonos, sensores de conducción ósea y modelo de IA de red neuronal para separar la voz del ruido ambiente.Una situación donde lo he notado especialmente es en el tren. Si entra una llamada rápida y no quieres hablar alto ni molestar, puedes susurrar un poco y aun así te entienden. Evidentemente, si vas a mantener una conversación larga en un vagón, lo educado es moverse a otro sitio. Pero para una llamada breve, esa capacidad de captar la voz incluso hablando bajo es muy práctica.Sonido bueno, configurable y con muchas opcionesEn sonido, los Liberty 5 Pro Max cumplen bien. No me han parecido unos auriculares pensados para impresionar por una escucha audiófila pura, pero sí ofrecen una experiencia sólida, agradable y muy configurable.Los graves tienen presencia, las voces se escuchan claras y el conjunto está bastante equilibrado. Además, la app permite tocar mucho el sonido. Hay perfiles predefinidos para voces, bajos potentes, música relajante o escucha más equilibrada, además de opciones como Dolby Audio, LDAC y HearID 5.0, que crea un perfil personalizado a partir de una prueba auditiva.soundcore añade además una función de mejora de sonido con IA que, según la marca, utiliza una red neuronal para reconstruir detalles perdidos por la compresión Bluetooth y recuperar hasta un 65 % de la calidad que normalmente se reduce en audio inalámbrico.En la práctica, como siempre con este tipo de mejoras, el resultado depende mucho del contenido original, del códec, del ajuste elegido y de lo sensible que sea cada oído a estos procesamientos.Cancelación correcta, aunque no es lo que más me ha sorprendidosoundcore también hace mucho énfasis en la cancelación activa de ruido. Los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max incorporan Adaptive ANC 4.0, que según la marca procesa datos de audio hasta 384.000 veces por segundo para ajustar la cancelación en tiempo real en función del ruido exterior y del sonido residual dentro del oído.Mi experiencia aquí es positiva, pero no tan entusiasta como en las llamadas o la IA. La cancelación de ruido funciona bien y es suficiente para el uso diario: calle, oficina, transporte, ruidos constantes. Ahora bien, no es el apartado que más me ha hecho levantar la ceja ni lo compararía con la sensación de aislamiento que dan algunos auriculares de diadema.También es verdad que, personalmente, no suelo buscar una cancelación extremadamente profunda salvo en situaciones concretas como un avión o un tren. En el día a día prefiero conservar cierto contacto con el entorno. Para ese tipo de uso, los Liberty 5 Pro Max cumplen. El modo transparencia también funciona correctamente y la app permite cambiar entre cancelación, modo adaptativo, normal y transparencia.Hay, eso sí, una función inteligente que conviene ajustar según el tipo de usuario: Easy Chat. Es el modo que detecta cuándo hablas, baja la música y activa la transparencia para que puedas escuchar lo que ocurre alrededor sin quitarte los auriculares. La idea es buena, porque evita tener que tocar controles cada vez que alguien te dice algo, pero conviene mencionar que es bastante sensible y eso no es siempre lo que buscas. Soy muy de ir tarareando por la calle cuando escucho música y más de una vez los auriculares han interpretado ese tarareo como si estuviera hablando. Resultado: la música se pausaba o bajaba y entraba el sonido exterior justo cuando yo no quería hablar con nadie, solo venirme arriba con la canción. No es un fallo grave, porque se puede desactivar desde la app, pero sí demuestra que algunas funciones inteligentes necesitan todavía cierto margen de ajuste para no volverse demasiado invasivas.Batería: buena autonomía, pero ojo al estucheSegún soundcore, los Liberty 5 Pro Max ofrecen hasta 6,5 horas de reproducción con ANC activado y hasta 28 horas en total con el estuche. Con ANC desactivado, la guía oficial eleva la cifra hasta 12 horas por carga y 50 horas en total con la funda. También hay carga rápida (5 minutos pueden dar hasta 4 horas de reproducción) y el estuche admite carga inalámbrica.En mi experiencia, la autonomía de los auriculares cumple bastante bien con lo prometido. El matiz está de nuevo en el estuche. Al tener pantalla, micrófonos y funciones propias, conviene llevarlo cargado. No solo porque sea el depósito de energía de los auriculares, sino porque buena parte de lo más interesante del producto pasa por él.Una app necesaria, pero demasiado intrusivaPara sacar partido a estos auriculares hay que usar la app de soundcore. Y no solo para ecualizar o actualizar firmware. La aplicación es necesaria para las funciones más diferenciales: traducción, tomador de notas, asistente, transcripción, resúmenes y gestión de créditos.La experiencia básica es sencilla. Se configura sin demasiado problema, se navega bien y las funciones principales están localizables una vez entiendes dónde está cada cosa. Pero también se nota que no compras solo unos auriculares: entras en un ecosistema. Necesitas cuenta, permisos, conexión, créditos y una aplicación que quiere ser mucho más que un panel de ajustes.Ahí es donde aparecen algunas fricciones. Hay secciones que se sienten menos premium, con dinámicas de créditos y recompensas que pueden resultar algo ajenas a un producto de 249 euros. No impiden usar bien los auriculares, pero sí restan algo de elegancia a una experiencia que por hardware y funciones aspira claramente a gama alta.También hay un detalle técnico llamativo: para que todo funcione, auriculares y estuche tienen su propia lógica de conexión. Además de emparejar los auriculares, hay que entrar en la app y conectar el Liberty Pro Max Box como modo separado del estuche de carga. Funciona, pero rompe un poco esa magia de abrir, conectar y olvidarte.ResumenLos soundcore Liberty 5 Pro Max no son unos auriculares para cualquiera. Si lo único que quieres es escuchar música, tener buena cancelación de ruido y olvidarte de todo lo demás, hay opciones más directas, más cómodas o más centradas exclusivamente en sonido.Pero si ya utilizas IA en tu día a día, especialmente para trabajar con audio, aquí hay algo mucho más interesante. Estos auriculares tienen sentido para quien graba reuniones, toma notas, resume conversaciones, prepara textos, convierte ideas habladas en material escrito o necesita traducción en tiempo real de forma ocasional. Es decir, para quien no ve la IA como una curiosidad, sino como una herramienta de trabajo. La otra cara es clara: todo eso exige aceptar nube, conexión, cuenta, créditos y una posible suscripción si se usan las funciones intensivamente.Por eso los 249,99 euros que cuestan se entienden mejor con una condición: merecen la pena si vas a usar de verdad su capa de IA. Si esa parte te interesa poco, los Liberty 5 Pro Max pierden buena parte de su argumento. Si te interesa mucho, son uno de los intentos más convincentes que he probado de llevar la inteligencia artificial generativa a un dispositivo que, esta vez sí, parece un lugar natural para ella. Valoración Nota 8,5Lo mejorLa IA tiene utilidad real. La traducción sorprende por precisión y contexto y el tomador de notas puede ser realmente útil para trabajo, reuniones, entrevistas o clases.Las llamadas son excelentes. La voz llega clara, natural y limpia incluso en situaciones donde otros auriculares suelen fallar.El estuche no es solo postureo. La pantalla AMOLED, los widgets, el botón físico y los micrófonos lo convierten en parte central del producto.El sonido es bueno y muy configurable. Hay margen para adaptar la escucha al gusto de cada usuario.La propuesta es diferente. No son otros TWS premium más: intentan abrir una categoría entre audio, IA y productividad.Lo peorLa IA depende de la nube. Sin conexión, no hay traducción ni transcripción inteligente.El modelo de créditos/suscripción condiciona el valor. Si usas mucho las funciones avanzadas, probablemente acabarás pagando más.La comodidad no me ha convencido del todo. Son ligeros, pero en jornadas largas noto presión y fatiga.El estuche debe tener batería para aprovechar bien el producto. Ya no es solo una caja de carga: si se apaga, pierdes parte de la experiencia.La pantalla es un imán para las huellas. Incluso solo deslizando la tapa para abrila, se quedan marcas.

El Gobierno prohíbe los sistemas de IA que permiten hacer 'deepfakes' sexuales

El Consejo de Ministros ha aprobado su anteproyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial. El texto, que todavía debe ser aprobado por las Cortes para iniciar su tramitación parlamentaria, el Gobierno busca adaptar el marco regulatorio de … la Unión Europea, ya en vigor, a la ley española. El objetivo es poner coto de forma efectiva a los efectos más nocivos de esta tecnología, como su uso para la creación de contenido sexual no consensuado. Asimismo, establece multas que se mueven entre los 6.000 euros y los 35 millones.
«Hay un debate muy importante sobre regulación y desarrollo de inteligencia de inteligencia artificial que afecta al futuro y al presente de la economía, la democracia o el desarrollo de los menores », ha señalado en la rueda de prensa posterior el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. «Con este proyecto de ley se establecen obligaciones para los proveedores, como la supervisión humana, la protección de los menores y responsabilidad de los desarrolladores», ha explicado el ministro.

El reglamento europeo, aprobado hace ya dos años, clasifica la tecnología en función de los riesgos. Algunos usos están prohibidos, mientras que otros deben cumplir con ciertos requisitos de seguridad para poder operar en suelo comunitario. Dentro del primer grupo se encuentran, entre otros, el empleo de técnicas para explotar las vulnerabilidades de los usuarios, los sistemas de puntuación social o el empleo de herramientas de reconocimiento facial en tiempo real. A este grupo se añaden ahora las herramientas que permiten la creación de ‘deepfakes’ sexuales y pornografía infantil mediante IA.

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La iniciativa, aprobada por los estados miembro a inicios de mayo, surgió después de que el pasado invierno Grok, el asistente de inteligencia artificial de Elon Musk, comenzase a ser activamente explotado para la creación de contenido sexual de personas reales, entre ellos menores. Precisamente, durante su intervención, López ha hecho referencia a este caso y ha aprovechado para criticar duramente a los ‘tecnoligarcas’, a los que ha acusado de ir «en contra de la privacidad de los datos y de la protección de los menores».
El texto ya fue aprobado en primera vuelta el año pasado. La ley establece un marco de gobernanza mediante la designación de autoridades notificantes y autoridades de vigilancia del mercado, encargadas de supervisar el cumplimiento de la normativa. Determina que aquellos productos ya regulados por normas sectoriales, como maquinaria, juguetes, vehículos o productos sanitarios, mantendrán su misma autoridad.
El resto de los sistemas no regulados por legislación de producto, como los relativos al empleo, biometría o educación, se atribuyen principalmente a la reciente Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia), así como a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en función del ámbito a supervisar. También se promueve un modelo de colaboración institucional reforzado, incluyendo mecanismos de coordinación entre autoridades y un punto de contacto único para cuestiones de supervisión a través de la Aesia.
Durante su intervención, el ministro también puso en valor la encíclica del Papa León XIV, en la que el Pontífice alerto sobre los peligros de la inteligencia artificial. En concreto, destacó la «visión humanista» del texto y su defensa de «los derechos humanos», con la que el Gobierno se siente «plenamente identificado». López también puso en valor el papel de España dentro del terreno de la inteligencia artificial. Para ello, hizo referencia a varios estudios, entre ellos a uno de la Universidad de Stanford, en el que se destaca que nuestro país es la primera potencia europea en la materia y la séptima del mundo.

HUAWEI desafía los límites de la industria de semiconductores con su innovadora 'Ley Tau'

La industria de los semiconductores se ha guiado por la llamada Ley de Moore durante décadas, siendo una teoría formulada en 1965 por el ingeniero Gordon Moore que sostiene que el número de transistores en un chip y su potencia se duplican aproximadamente cada dos años mientras se reducen costes y tamaño.Esta tendencia impulsó la evolución de ordenadores, móviles y centros de datos, pero empieza a mostrar determinados límites económicos y físicos. Básicamente, a medida que los transistores se acercan a dimensiones medidas en apenas unos átomos, seguir reduciendo su tamaño se ha vuelto cada vez más complejo y costoso. Por lo tanto, ante este escenario, HUAWEI ha presentado una alternativa propia para continuar aumentando el rendimiento de los chips sin depender exclusivamente de la miniaturización tradicional.La agencia Reuters informa que, dentro del marco del evento Simposio Internacional de Circuitos y Sistemas IEEE 2026 (Shanghái, China), HUAWEI ha dado a conocer la denominada ‘Ley de Escala Tau’, siendo un nuevo principio para semiconductores que puede guiar el desarrollo de chips a medida.¿Qué plantea HUAWEI?En lugar de centrarse únicamente en fabricar transistores más pequeños, el planteamiento de HUAWEI apuesta por reducir el tiempo que tardan los datos y señales en desplazarse dentro del chip y entre distintos sistemas de computación. Por ende, para llevar esta idea a cabo, el fabricante ha desarrollado una arquitectura llamada ‘LogicFolding’, basada en la reorganización y apilamiento de circuitos para mejorar la eficiencia del procesamiento y reducir el tamaño físico de los componentes mediante la optimización arquitectónica y el flujo de datos.En el evento Simposio Internacional de Circuitos y Sistemas IEEE 2026, HUAWEI ha asegurado que este enfoque permitirá desarrollar chips con una densidad de transistores equivalente a los 1,4 nanómetros para 2031, siendo una referencia que marcaría la próxima frontera de la industria y en la que también trabajan fabricantes como TSMC, aunque mediante procesos tradicionales de litografía avanzada.En este sentido, He Hui, director de investigación de semiconductores en Omdia, afirma a Reuters que «lo que propone HUAWEI es un cambio de la escalabilidad tradicional basada en nodos a una escalabilidad de eficiencia a nivel de sistema»: «En lugar de depender únicamente de transistores más pequeños, la empresa se está centrando en acortar las interconexiones, reducir la latencia y mejorar el movimiento de datos dentro del chip, lo que constituye una forma viable de obtener un mayor rendimiento cuando la litografía de vanguardia está limitada».¿Qué chips serán los primeros en probar dicha tecnología?Según Reuters, HUAWEI utilizará esta tecnología en su última generación de chips Kirin para móviles, cuyo lanzamiento está previsto para finales de año. Además, la tecnología LogicFolding se aplicará a los chips Ascend para 2030, así como a grandes clústeres de IA compuestos por cientos o miles de chips que alimentan los centros de datos.Por otro lado, cabe mencionar que, en los últimos años, HiSilicon, la filial de chips de HUAWEI, ha diseñado y producido 381 chips que están basados en la ‘Ley de Escala Tau’ para usarse en la industria móvil y la computación de IA.No cabe duda que este movimiento de HUAWEI refleja un debate creciente en el sector: si la ley de Moore está llegando a su techo, el futuro de los chips podría depender menos de hacerlos más pequeños y más de diseñarlos de forma diferente.

León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica

La primera encíclica del Papa, en la que el Pontífice realiza un alegato firme a favor del control de la inteligencia artificial y de los posibles efectos nocivos que su desarrollo puede tener para la sociedad, ha sido acogida de forma positiva tanto por … el sector religioso como el tecnológico. Los expertos destacan el trabajo de León XIV a la hora de convertir el desafío de la IA en una cuestión católica.
Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad, por lo que apuntó que destacó la importancia de que surjan «críticos bien informados» que «no se dejen doblegar por los incentivos» y sean capaces de alzar la voz cuando cometan algún error.

El ejecutivo alertó -en línea con la encíclica- sobre el riesgo de que la inteligencia artificial genere un problema de desempleo «a gran escala». «Si eso sucede, apoyar a los desplazados (del mercado laboral) será un imperativo moral de proporciones históricas», apuntó el canadiense, sentado al lado del Papa durante la presentación. Efectivamente, en la obra León XIV avisa de que «la protección de las oportunidades de empleo y el papel insustituible del individuo deben seguir siendo la norma general» y que «la búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo».

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La defensa del trabajador realizada por el Pontífice ha sido del gusto de Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña; que pone en valor la capacidad de León XIV para centrarse, directamente, «en las cosas importantes» sin dejarse absolutamente nada en el tintero. «Ha sabido centrar bien el tiro en los derechos humanos. La encíclica está muy bien enfocada en ese sentido», dice el docente.

Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad

«En la encíclica se deja claro que, a diferencia de lo que se suele decir, la tecnología no es neutra, sino que tiene la capacidad de adoptar la cara y las intenciones de aquel que la utiliza. Asimismo, se previene contra el peligro de que sea empleada para modificar los hábitos y los pensamientos de los usuarios o para el desarrollo de armas autónomas. Algo que resulta muy interesante», explica el experto.
Juan Ignacio Rouyet, profesor de IA en la Universidad Internacional de La Rioja y consultor senior en Eraneos se muestra algo más frío con el texto. Considera que el resultado es «correcto», porque, al final, «dice cosas que ya están desde hace tiempo consensuadas y son habituales a nivel ético», como la importancia de que el usuario no delegue la toma de decisiones en la máquinas o la importancia de que las empresas no sean las únicas que controlan la gobernanza.
«El matiz quizá es que lo hace desde una perspectiva católica», prosigue el experto. «En el texto parece que el Papa defiende la visión de la IA amplia, que es esa que sostiene que la inteligencia artificial puede superarnos en algunas capacidades, pero que los humanos siempre seremos algo más. Nos pide que seamos realistas, pero luchadores. Dice que todos debemos contribuir a construir la IA que beneficie a la humanidad sin caer en fatalismos ni en el pesimismo», zanja Rouyet.

«Hace falta que nos lo recuerden»

Por su parte, Juan Antonio Perteguer, patrono de la Fundación Vaticana RenAIssance, pone en valor las palabras del Papa en materia de gobernanza: «Lo más preocupante, como dice León, es que nos encontramos ante un cambio tecnológico que parece estar gobernado por unas pocas empresas, y esto requiere una revisión».
Perteguer destaca que la obra de Léon XIV pide al humano que reflexione sobre su situación actual y la relación que mantenemos con la tecnología: «No es una encíclica sobre la IA, sino sobre las personas. Nos pone a nosotros en el centro. Tampoco muestra miedo a la tecnología, solo pide que se la use en favor de la humanidad. Aunque muchos expertos lo hayan dicho anteriormente, hace falta que Roma nos lo recuerde». Y la Iglesia española está de acuerdo.
Precisamente, el arzobispo de Madrid, José Cobo, apuntó ayer en declaraciones a Servimedia que «vivimos en un tiempo donde hay grandes asuntos en los que la Iglesia y la fe piden dar una respuesta, en concreto en el campo de la de la tecnología». «(La encíclica) nos trae preguntas muy grandes: ¿cómo trabajamos por el bien común y cómo trabajamos por la dignidad humana? ¿Cómo vamos afrontar -desde lo más hondo y desde la tradición y la experiencia que tenemos los cristianos, que es la centralidad de la persona- las migraciones, la situación geopolítica en la que nos encontramos, la inteligencia artificial, la pobreza en nuestro mundo, la situación de guerra y de violencia en nuestro mundo? Son grandes retos y grandes interrogantes, pero tendremos que empezar a afrontarlos y habitarlos desde perspectivas como nos dice la encíclica».