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TECNOLOGÍA

Instagram lanza una nueva función muy esperada por todos para los carruseles de fotos

Instagram sigue añadiendo funciones que muchos usuarios llevan bastante tiempo pidiendo y en los últimos meses ha recuperado varias, como permitir reorganizar imágenes de algunas publicaciones, además de introducir otras muy curiosas, como el poder cambiar tu voz en los mensajes directos o tener la capacidad de decirle al algoritmo exactamente lo que quieres ver en tu feed.La red social de Meta permite desde hace tiempo incluir hasta 20 fotos o vídeos en la misma publicación, algo que ha convertido a los carruseles en una forma ideal para contar historias o mostrar diferentes productos. Por ello, ahora Instagram ha lanzado una nueva función para este formato con la que se puede añadir un pie de foto diferente a cada imagen o vídeo que forma parte del mencionado carrusel.Antes de la llegada de esta novedad, todos compartían el mismo, por lo que varios usuarios se quejaban por tener que escribir textos demasiado largos para explicar cada imagen y no dejar parte del contenido sin contexto. Con esta herramienta, una persona puede ir pasando de una imagen a otra y ver el texto correspondiente en cada fotografía o vídeo. Lo que buscan desde la app es que las publicaciones sean mucho más claras y fáciles de seguir, además de ofrecer la información adecuada en el momento adecuado.Por ejemplo, esta función puede ser muy útil para aquellos que muestran varios productos en una misma publicación, quienes crean tutoriales paso a paso, comparten recetas o publican cualquier contenido educativo o de entretenimiento. Además, también abre nuevas posibilidades para utilizarlo para otro tipo de contenido, como el humor, permitiendo hacer algo más dinámico y diferente.Esta función se está activando para todos los usuarios de forma gradual y no hay que realizar ninguna actualización ni pagar ninguna suscripción para poder utilizarla.Cómo añadir descripciones únicas en cada vídeo o foto del carrusel de InstagramPulsa el botón «+» para crear una nueva publicación.Selecciona varias fotos o vídeos para crear un carrusel.Edita las imágenes como se hace normalmente.Avanza hasta la pantalla donde se añade la descripción de la publicación.Abre el menú desplegable que aparece en el área del pie de foto.Selecciona la opción “Varias descripciones” o “Varios subtítulos”.Escribe un texto diferente para cada imagen o vídeo.Publica el carrusel.

Así es Eno, el nuevo robot humanoide sin cabeza ni piernas que busca revolucionar la industria y los hogares

Los robots humanoides siguen dando pasos agigantados, sobre todo si tenemos en cuenta el crecimiento de la inteligencia artificial. Los avances de estos robots dependen en gran medida de la IA y cada vez hay más empresas trabajando en máquinas capaces de ayudar en fábricas, hospitales, almacenes e incluso en casa, algo que dentro de no demasiados años puede ser habitual. Eso sí, que puedan ayudar en estos escenarios no significa que necesiten tener la apariencia de una persona y, precisamente, este es el pensamiento de Génesis AI, la startup respaldada por el exdirector ejecutivo de Google, Eric Schmidt.Eno, el robot humanoide que de ‘humano’ solo tiene las manosLa compañía acaba de presentar a Eno, su primer robot para realizar diferentes tipos de trabajos en lugares como hospitales, fábricas, laboratorios, con la intención de que en el futuro también llegue a los hogares. Este robot rompe con la imagen clásica del robot humanoide, ya que no tiene ni cabeza, ni piernas, ni intenta imitar el aspecto de una persona. En lugar de caminar, se mueve sobre una base y cuenta con una estructura central con la que puede alargarse, encogerse e incluso plegarse cuando no se está utilizando.De hecho, la compañía ha publicado un tráiler en su canal de YouTube donde se puede apreciar a la perfección su diseño. A pesar de que no han pensado en replicar una apariencia humana, hay una zona concreta del robot que sí que se parece mucho: las manos. La empresa asegura que han sido diseñadas para reproducir la forma y el funcionamiento de las manos humanas con el objetivo de utilizar herramientas y manipular objetos creados para personas sin tener que adaptar los espacios de trabajo. Es decir, no tiene apariencia de una persona, pero sí que tiene lo necesario para trabajar como tal.Según informan desde Forbes, el robot combina su hardware con GENE, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por la propia compañía. Este sistema actúa como el cerebro de la máquina, permitiéndole entender los objetivos, planificar tareas de varias fases, recordar información importante y adaptarse si las condiciones cambian. También puede incorporar una pantalla que muestra en tiempo real lo que está haciendo, cuáles serán sus próximas acciones y su estado actual, algo de mucha utilidad para la interacción con las personas.Desde Génesis AI esperan comenzar la producción y las primeras pruebas con clientes antes de que termine este año, y que los primeros sectores en utilizarlo sean la fabricación, la logística y laboratorios, seguido más adelante por hospitales, hoteles y otros entornos. Por el momento, no han desvelado cuánto costará cada unidad, pero sí han comunicado que han recibido una financiación de 105 millones de dólares para impulsar el proyecto.

El fin de las escalas en los vuelos está más cerca: Airbus tiene un avión que puede volar de Madrid a Sídney

Los vuelos con escalas podrían estar viviendo sus últimos años porque, gracias a los avances en autonomía y diseño de los nuevos aviones, las aerolíneas se están preparando para hacer rutas cada vez más largas sin necesidad de realizar paradas intermedias. Sin duda, este cambio promete reducir los tiempos de viaje, simplificar las conexiones y transformar por completo la experiencia de volar entre continentes. En este sentido, Airbus ya tiene la solución para cubrir vuelos ultralargos sin hacer escalas.En un comunicado oficial, dicha aerolínea ha anunciado que el avión A350-1000ULR se ha desarrollado para permitir vuelos sin escalas entre Sídney, Nueva York y Londres por primera vez en la historia, con tiempos de vuelo de hasta 22 horas. Según Airbus, este hito «es posible principalmente gracias a la integración en la estructura de la aeronave de un tanque central trasero adicional, lo que mejora aún más el rendimiento del avión y aumenta su alcance en 1.000 millas náuticas».Pero, ¿ya se ha puesto a prueba? La aerolínea informa que A350-1000ULR completó su primer vuelo en Toulouse (Francia), donde permaneció tres horas y 42 minutos en el aire y superó los 41.000 pies de altitud. Además, la tripulación realizó comprobaciones generales del rendimiento de la aeronave y probó la nueva arquitectura del sistema de combustible.Tras el éxito del ensayo, este avance marca el inicio de una campaña de pruebas de vuelo de dos meses para certificar las modificaciones. Además, de cara a las próximas semanas, se certificará un nuevo sistema de refrigeración de la cocina, que incorpora unidades de refrigeración más ligeras y eficientes para vuelos de larga duración; e incluso se someterá a pruebas exhaustivas la ventilación y el control de temperatura de la cabina.Este avión puede operar rutas ultralargas sin pararA350-1000ULR está siendo desarrollado específicamente para Qantas Airways y, según ha confirmado la aerolínea, se trata del primero de los doce aviones encargados para operar rutas ultralargas sin escalas.El segundo ejemplar de esta variante será el primero en ser entregado a Qantas, con una entrega prevista para abril de 2027. Actualmente se encuentra en una fase avanzada de ensamblaje final, a punto de salir del taller de pintura en los próximos días. Posteriormente, dicho avión completará la configuración de su cabina premium de cuatro clases y se procederá a la instalación de los motores.En conjunto, estos modelos han marcado un nuevo estándar en los vuelos de larga distancia, gracias a una reducción significativa del consumo de combustible y de las emisiones de carbono, así como a la incorporación de mejoras en la comodidad de los pasajeros.

Reino Unido prohibirá el acceso a redes sociales por debajo de los 16 años

Reino Unido prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años e impondrá también restricciones a las plataformas de videojuegos y retransmisiones en directo, según ha anunciado este lunes el primer ministro Keir Starmer en una conferencia de prensa.« … Las redes sociales hacen infelices a los niños. Facilitan el acoso y los abusos», declaró el jefe del gobierno laborista, quien defendió «un paso importante» para el país.

Los planes contemplan la prohibición de todas las principales plataformas sociales y se incluirán restricciones específicas a los productos en línea no cubiertos por la prohibición, como las aplicaciones de juegos, incluyendo la eliminación de la opción de chatear con desconocidos, según ‘The Guardian’.
«Para mí, la prohibición total es la decisión correcta», afirmó Starmer, añadiendo que, si bien no sería fácil, el gobierno tenía la capacidad de contrarrestar el poder de las grandes empresas tecnológicas.
En los últimos años, el Reino Unido ha endurecido su postura hacia las empresas tecnológicas, instándolas o forzándolas a implementar la verificación de edad, adaptar sus algoritmos y, más recientemente, impedir que los menores difundan imágenes de desnudos tomadas con teléfonos móviles.
Ante la creciente preocupación por los riesgos para la salud mental que supone el exceso de tiempo que los niños pasan en línea, Starmer ha decidido ir más allá tras hablar con padres y considerar la experiencia de Australia, país que prohibió el acceso a las redes sociales a menores de 16 años el año pasado.
Starmer, quien probablemente se enfrente a un desafío a su liderazgo en las próximas semanas, afirmó que la gente, con razón, esperaba que se tomaran medidas.

¿Escapará pronto la inteligencia artificial al control humano?

Cuando Anthropic, un laboratorio de inteligencia artificial, salga a bolsa a finales de este año, es probable que protagonice una de las mayores ofertas públicas iniciales de la historia. Esto se debe a que el chatbot Claude de la compañía goza de gran prestigio … entre los programadores, que están dispuestos a pagar sumas considerables por acceder a él. Desde que Claude Code, su agente de ingeniería de software, fuera lanzado en febrero de 2025, se ha vuelto indispensable para muchos desarrolladores de todo el mundo, incluidos los propios empleados de Anthropic: según la compañía, más de cuatro quintas partes del código que publicó en mayo las escribió Claude. Antes del lanzamiento de Claude Code, ese porcentaje se situaba en el entorno del 3 %.
Los sistemas han mejorado tanto en la calidad como en la cantidad de los resultados. Una influyente evaluación comparativa elaborada por el think tank METR muestra que a principios de 2025 los modelos de Anthropic podían llevar a cabo tareas que requerían algo menos de una hora de trabajo para los ingenieros humanos; los sistemas más recientes de la compañía pueden completar tareas que exigirían más de una jornada laboral.

Por ello, puede resultar fácil reaccionar con escepticismo cuando la compañía, en la cima de su éxito y situada por delante de sus competidores, pide que el mundo tenga «la opción de ralentizar o pausar temporalmente el desarrollo de la IA de vanguardia», como hizo el 5 de junio. ¿Qué líder de mercado no querría que sus competidores dejaran de intentar alcanzarlo?

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Sin embargo, los dirigentes de Anthropic, que llevan años preocupados por la posibilidad de que una IA fuera de control cause estragos, parecen hablar con sinceridad. La última generación de modelos de IA está formada por programadores, ingenieros y, próximamente, científicos tan competentes que muchos temen que puedan ser de los últimos creados por seres humanos. Jack Clark, cofundador de Anthropic, cree que existe un 60 % de probabilidades de que, para finales de 2028, un sistema de IA sea capaz de crear a su propio sucesor sin intervención humana.
Ese momento marcaría el comienzo de un proceso conocido como «automejora recursiva» (RSI), un bucle cerrado. La versión uno de un modelo produce la versión dos, más rápida y capaz; la versión dos produce la versión tres, aún más rápida y capaz. El bucle continúa, y las mejoras aumentan con cada iteración. Si se construyera un sistema de IA capaz de lograrlo, los ingenieros humanos no tendrían que volver a crear otro jamás. «Lo que a muchos les puede parecer una historia fantasiosa podría ser, en realidad, una tendencia auténtica», afirma Clark.
Nadie sabe con certeza cuáles serían las consecuencias de la RSI. Dado que la IA, a diferencia de los seres humanos, puede trabajar de manera constante e incansable, algunos creen que en poco tiempo daría lugar a una IA superinteligente: un «despegue rápido» —también se la ha denominado onomatopéyicamente «going foom», por el sonido que cabría imaginar que produciría una explosión de inteligencia—. Los más pesimistas con respecto a la IA temen que una superinteligencia escape al control humano y que el inicio de la RSI marque el momento en que el destino de la humanidad quede en manos de las máquinas. Sin embargo, una IA capaz de mejorarse a sí misma probablemente se enfrentaría a limitaciones de velocidad, al menos al principio.
Crear un modelo capaz de llevar a cabo la RSI exigiría automatizar una serie de tareas especializadas que actualmente realizan personas: hoy en día, los científicos de datos trabajan en la teoría de la IA y los programadores la ponen en práctica; los ingenieros de sistemas construyen las bases sobre las que los modelos experimentales pueden ampliarse hasta alcanzar producción en escala; otras personas buscan nuevas fuentes de datos de entrenamiento o experimentan con formas innovadoras de generarlos; los equipos de alineación y seguridad verifican que el resultado del proceso de entrenamiento no provoque daños, ya sean intencionados o accidentales.

Crear un modelo capaz de llevar a cabo la RSI exigiría automatizar una serie de tareas especializadas que actualmente realizan personas

No todos esos equipos son igual de susceptibles de recibir asistencia de la IA y, dentro de cada especialidad, algunas tareas son más automatizables que otras. No pasará mucho tiempo antes de que un programador humano pueda desempeñar su trabajo sin escribir una sola línea de código, pero es posible que aún falte bastante para que una IA sea capaz de negociar la adquisición de una colección de artículos científicos que no haya sido digitalizada previamente. No siempre resulta evidente cómo avanzará esta «frontera irregular». El diseño de nuevos algoritmos parecía una de las ocupaciones más seguras hasta que AlphaEvolve, uno de los modelos de Google DeepMind, empezó a realizar esa tarea en mayo de 2025. Propuso una modificación en la forma en que Google distribuye las cargas de trabajo entre sus centros de datos, lo que permitió ahorrar un 0,7 % de la potencia informática global de la compañía, y encontró métodos más eficientes para realizar la multiplicación de matrices, acelerando en un 1 % el entrenamiento de Gemini, el modelo de lenguaje grande (LLM) insignia de la compañía.
La RSI completa exige que todas las tareas de esta cadena queden automatizadas. Sin embargo, podríamos asistir a la aceleración de la investigación y desarrollo (I+D) basada en IA antes de que eso ocurra. «A medida que aumente la proporción de I+D en IA realizada por sistemas de IA, el incremento de productividad con respecto a la I+D realizada exclusivamente por humanos» podría multiplicarse por diez, luego por cien y después por mil, según un informe publicado en enero por el Centre for Security and Emerging Technology (CSET), un think tank de la Universidad de Georgetown. El informe advierte de que, en ese escenario, aunque algunos aspectos de la I+D en torno a la IA resulten difíciles de automatizar en un primer momento, «el ritmo acelerado del progreso llevará a que esos cuellos de botella se superen pronto».

El placer de la repetición

Hoy en día, ningún modelo de IA puede crear a su propio sucesor. Sin embargo, los grandes modelos de IA sí pueden crear por sí mismos modelos más pequeños. Además, con ayuda humana, también pueden desarrollar otros grandes modelos de IA.
A principios de este año, Andrej Karpathy, entonces investigador independiente y actualmente empleado de Anthropic, entrenó un chatbot con capacidades similares a las de GPT-2, un gran modelo de lenguaje creado por OpenAI en 2019. En aquel momento, el modelo requirió 168 horas de entrenamiento en 32 chips de última generación; el Dr. Karpathy consiguió el mismo resultado utilizando un único ordenador equipado con ocho GPU —los chips especializados empleados para crear IA— en apenas tres horas. Tras varios meses más de trabajo, redujo el tiempo de entrenamiento de su modelo, Nanochat, a poco más de dos horas.
En marzo, delegó la tarea de acelerar el proceso de entrenamiento en un agente de IA llamado Autoresearch. En dos días, el tiempo de entrenamiento se redujo a una hora y 48 minutos, y cinco días después descendió a una hora y 39 minutos. «No toqué nada», afirma el Dr. Karpathy. La mejora del 18 % con respecto al trabajo humano resulta sorprendente porque el Dr. Karpathy posee un talento excepcional: fue miembro fundador del equipo de investigación de OpenAI y director de IA en Tesla durante cinco años.
Las mejoras en sí mismas fueron modestas. El agente de IA eligió mejores valores iniciales para la sesión de entrenamiento, amplió el alcance de la ventana de «atención» del LLM y detectó que el enfoque del modelo se estaba desviando. Ninguna de estas acciones era especialmente novedosa, señala el Dr. Karpathy. Sin embargo, habían pasado inadvertidas. «Se acumulan y, efectivamente, mejoraron Nanochat», sostiene.
Este tipo de aceleraciones son inevitables a medida que los modelos aumentan sus capacidades. Gran parte del trabajo necesario para construir modelos de vanguardia de varios terabytes es menos glamuroso de lo que sugieren los elevados salarios y las lujosas oficinas del sector de la IA. Implica ensamblar las distintas capas de una infraestructura adquirida a terceros, depurar configuraciones de hardware y software y ajustar los «hiperparámetros» —la configuración inicial de una sesión de entrenamiento— hasta obtener resultados sólidos. Hoy en día, un sistema de IA puede realizar gran parte de estas tareas con una supervisión mínima.
Sin embargo, incluso el trabajo intelectual más sofisticado se acerca cada vez más a la automatización, afirma Joe Spisak, investigador de Reflection AI, un laboratorio con sede en Nueva York que desarrolla modelos de vanguardia de peso abierto, es decir, cuyos parámetros se hacen públicos. Si se proporciona a un sistema avanzado un esquema aproximado de una idea para mejorar la eficiencia, cada vez es más capaz de diseñar un experimento, realizar pruebas en un modelo de simulación, identificar qué funciona y devolver un plan listo para aplicarse a gran escala.
Los modelos de IA pueden ejecutar este tipo de tareas, que requieren horas de trabajo humano, en aproximadamente 30 minutos. Cada vez más, los humanos desempeñan únicamente el papel de directores de investigación, orientando a la IA para que lleve a cabo experimentos que los propios modelos codifican, depuran, optimizan y supervisan. El aumento de la productividad resulta atractivo, pero también inquietante: disminuye el papel de los humanos en el proceso de producción, por lo que podríamos perder el control y el resultado final podrían ser modelos entrenados por modelos, para alcanzar objetivos definidos por modelos, cuya seguridad solo fuera verificada por modelos.
Algunos temen una catástrofe. Max Tegmark, físico e investigador en aprendizaje automático del Massachusetts Institute of Technology, que ha dedicado gran parte de la última década a promover la seguridad de la IA, compara la situación con la de un conductor que pisa el acelerador a fondo en una autopista con los ojos cerrados. Según declaró en la próxima entrega del programa de vídeo «Inside Tech» de The Economist, el resultado sería una catástrofe segura, siempre que el conductor se negara a abrir los ojos. El profesor Tegmark plantea varios escenarios en los que las cosas salen mal: los sistemas avanzados de IA podrían sustituir a los humanos en la toma de decisiones gubernamentales y comerciales, reduciendo el poder de la humanidad; podrían otorgar un poder absoluto a quien los desarrollara primero, favoreciendo la aparición de un totalitarismo global; o podrían simplemente dejar de preocuparse por la humanidad y desplazar gradualmente a las personas para dejar espacio a más centros de datos y capacidad de generación de energía.
Hace tres años, el profesor Tegmark encabezó un llamamiento para pausar el desarrollo mundial de la IA, argumentando que la creación del entonces revolucionario GPT-4 equivalía a emprender ese viaje con los ojos vendados. El informe del CSET publicado este año advertía de que los sistemas creados mediante RSI «plantean riesgos extremos, por lo que hay razones más que justificadas para tomar medidas preparatorias desde este mismo momento». Al parecer, Anthropic está ahora cerca de asumir esa recomendación.

Un chip candente

También existen diversas limitaciones físicas que, por ahora, impondrán restricciones a la velocidad con la que los modelos pueden mejorarse a sí mismos. La más importante es el acceso a capacidad de cálculo. A pesar de las mejoras en eficiencia, los modelos más recientes siguen necesitando más potencia de cálculo para entrenarse que sus predecesores, lo que obliga a que el progreso avance al ritmo del desarrollo de los centros de datos.
El uso de la IA por parte de los consumidores también puede ralentizar la I+D basada en IA, afirma Helen Toner, directora ejecutiva interina del CSET y autora principal de su reciente informe. La limitada capacidad de los centros de datos dedicados a la IA debe distribuirse cuidadosamente entre la atención a los clientes de pago, el entrenamiento de modelos futuros y la realización de actividades de I+D abierta. Cuanto mayor sea la demanda en la primera categoría, menor será, a corto plazo, la capacidad disponible para las otras dos.
También está la cuestión de los datos de entrenamiento. Gran parte de los avances recientes en IA se han producido en ámbitos en los que los modelos pueden aprender por sí mismos a tener éxito gracias a «recompensas verificables»: un programa informático funciona o no funciona; una demostración matemática es correcta o incorrecta. En estos casos, los datos sintéticos generados por modelos con el único propósito de entrenar a otros modelos pueden verificarse y añadirse a los datos de entrenamiento sin correr el riesgo de la degradación que suele acompañar al entrenamiento de una IA con sus propios resultados. Resulta más difícil mejorar un modelo en ámbitos como la escritura creativa o el razonamiento jurídico. Si los modelos necesitan aprender del mundo real, eso también podría limitar el alcance de la automejora.
«Cerrar el bucle» puede ser un paso en el camino hacia la superinteligencia y, según la perspectiva de cada cual, hacia la utopía o la perdición. Sin embargo, no es el único requisito para desencadenar un crecimiento exponencial de las capacidades de la IA.

OpenAI prepara una 'súper app' para volver a dominar la IA

No corren buenos tiempos para OpenAI. En cuestión de meses, la empresa que puso internet patas arriba con ChatGPT ha sido superada en valoración por Anthropic, ha sufrido daños reputacionales durante el juicio que enfrentó a su ejecutiva con Elon Musk y ha ido … acumulando demandas que vinculan su tecnología con suicidios y tiroteos con víctimas mortales. Ahora, la compañía está trabajando para remontar el vuelo y ganarse la confianza del mayor número posible de inversores antes de su salida a bolsa, que debería concretarse en los próximos meses. ¿El plan? Someter a ChatGPT a su mayor actualización en los tres años y medio que tiene de vida; y ya, de paso, cumplir con uno de los mayores anhelos de Silicon Valley: la creación de su propia ‘súper app’, una suerte de navaja suiza en forma de aplicación desde la que el usuario -teóricamente- podrá hacer casi cualquier cosa.
De acuerdo con ‘Financial Times’, medio que adelantaba la noticia esta semana, la nueva aplicación de OpenAI combinará las herramientas de programación con esos agentes de IA que igual te reservan mesa en un restaurante que te organizan el calendario. «Lo que parece que quieren conseguir es algo parecido a lo que tienen en China con WeChat, en la que puedas buscar información, comprar o hacer absolutamente todas tus gestiones», explica a ABC Luis Martín, director de soluciones de IA de Llorente y Cuenca. «La diferencia es que quieren hacerlo introduciendo todo el entorno agéntico dentro. No solo se trataría de una aplicación en la que puedas hacer de todo, sino una aplicación que puede hacerlo por ti y en la que tú puedas delegar», prosigue.

En las oficinas de OpenAI consideran que la incorporación de estas funciones puede hacer que su tecnología resulte más atractiva, sobre todo para las empresas, donde sigue rezagada respecto a Anthropic. El pasado abril, la firma liderada por Dario Amodei logró superar a OpenAI en ingresos gracias a su apuesta por desarrollar herramientas de inteligencia artificial para clientes corporativos. No en vano, cerca del 85% de su facturación procede de la venta de su tecnología a empresas. Una apuesta que está siendo bien recibida por los inversores.

MÁS INFORMACIÓN

La semana pasada la tecnológica elevó su valoración total hasta los 965.000 millones de dólares, lo que la convirtió en la empresa de IA más valiosa del mundo superando, precisamente, a OpenAI, que se encuentra en una situación completamente diferente en términos de negocio. Sus ingresos dependen principalmente de las suscripciones de pago de ChatGPT, pero la inmensa mayoría de los usuarios utiliza la versión gratuita del servicio.
«Por eso quieren apostar por las herramientas de programación, que es un terreno donde Anthropic destaca mucho. Por ese lado quieren copiar a Anthropic, y por el de los agentes a empresas como Booking o Amazon, que son algunos de los reyes del comercio electrónico. Estamos entrando en la era de los agentes», explica Joe Haslam, director ejecutivo del Programa Scaleup para Empresarios del IE Business School.

Recuperar valor

Haslam destaca que se ha comenzado a demostrar que la función estrella de ChatGPT, que es la generación de contenido escrito, «no tiene tanto valor» porque no es suficiente para tentar a las empresas. Una conclusión a la que OpenAI parece haber llegado también. «El chat ha muerto», aseguró un empleado de la compañía al ‘Financial Times’. Recientemente, la startup consiguió alcanzar los 1.000 millones de usuarios en su aplicación. Aunque la inmensa mayoría -en torno al 95%- la utilizan de forma gratuita -y por tanto generan más gastos que ingresos- el contar con una masa tan grande de internautas puede beneficiar los planes de la compañía, según Luis Martín.

OpenAI cuenta con 1.000 millones de usuarios semanales, pero necesita aumentar sus clientes empresariales

«Conseguir esa masa crítica de usuarios es muy interesante desde el punto de vista de la dependencia que estás creando de tu producto y de la posibilidad de que parte de esos usuarios pasen a contratar alguno de tus servicios», dice el directivo de Llorente y Cuenca. «Ahora habrá que ver cómo va a ser la traslación de ese modelo de uso centrado en el usuario al nuevo, que estará más centrado en el cliente corporativo», prosigue.
Se espera que esa nueva versión de ChatGPT esté disponible en las próximas semanas. Según ha compartido la empresa, el plan pasa por conseguir convencer al usuario de utilizar más las herramientas de creación de código, generación de imágenes y aquellas que han sido desarrolladas por terceros, como es el caso de Canva, Figma, Booking o Spotify, que llevan ya tiempo disponibles para su uso dentro de la aplicación y de la versión de escritorio. Para lograrlo, la startup realizará un gran rediseño de su chatbot, que irá sumando nuevas indicaciones y funciones.
Con el paso del tiempo, la idea de OpenAI es contar con una única herramienta que, por sí misma, será capaz de cumplir con todas las necesidades del usuario. En algunos casos, incluso sin necesidad de que este le dé órdenes directas.
Luis Martín destaca la posibilidad de que la nueva versión de ChatGPT termine provocando una oleada de cambios en los chatbots de las empresas de la competencia: «Obviamente Google no se va a quedar con las manos cruzadas si ven que a OpenAI el cambio le funciona. Es bastante probable que veamos un choque de trenes interesante por ahí. Y lo mismo podría pasar con X. Ya se sabe que Elon Musk lleva tiempo queriendo convertir la red social en una ‘súper app’, por eso incluyó funciones como su chatbot de IA, Grok».
Lo que está por ver es si OpenAI conseguirá liderar esa transición o si, como viene ocurriendo en los últimos meses, será Anthropic quien siga marcando el camino.

Anthropic retira su IA más avanzada después de que EE.UU. tratase de bloquear su uso por extranjeros

Anthropic ha retirado del mercado sus dos herramientas de inteligencia artificial más potentes, Fable 5 y Mythos 5. Ha tomado esta decisión después de recibir una orden del Gobierno de Estados Unidos para suspender el acceso de cualquier extranjero a dicha tecnología, con independencia … de que resida o no en el país norteamericano. La compañía ha señalado en un comunicado que la orden no detalla los motivos específicos de la restricción, aunque deduce que las autoridades podrían haber descubierto un método para eludir los límites de seguridad de sus modelos.
«Hoy recibimos la directiva del Gobierno. La carta no especificaba los motivos de su preocupación por la seguridad nacional. Entendemos que el Gobierno cree haber descubierto un método para eludir, o desbloquear, Fable 5», ha señalado Anthropic. La empresa anunció el lanzamiento de los dos modelos de inteligencia artificial afectados por la orden esta misma semana. Ambos están basados en la tecnología que mueve a Mythos Preview, otra herramienta de la empresa que, desde su lanzamiento, solo ha estado disponible para un reducido número de empresas debido a su gran capacidad para encontrar vulnerabilidades en sistemas y formas de atacarlas.

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En el anuncio de lanzamiento, la compañía remarcaba que tanto Fable 5 como Mythos 5 incorporaban estrictas salvaguardas para evitar que pudieran se empleadas con malos fines. Por esta razón, eran incapaces de responder a preguntas sensibles relacionadas con la ciberseguridad, la biología o la química.
«En las semanas previas al lanzamiento, Anthropic trabajó con el Gobierno de EE. UU., el AI Security Institute de Reino Unido y múltiples organizaciones privadas externas y equipos internos para poner a prueba las medidas de seguridad de Fable durante miles de horas», dicen desde la empresa. En dichas pruebas, se habría demostrado que las medidas de seguridad aplicadas a la tecnología fueron «sustancialmente más efectivas que las de cualquier modelo implementado anteriormente».
Anthropic critica que el Gobierno norteamericano solo ha proporcionado a la compañía «información verbal sobre una posible vulnerabilidad limitada» en su tecnología. Este «consiste básicamente en solicitar al modelo que lea un código fuente específico y corrija cualquier fallo de software»; algo que pueden hacer otras herramientas basadas en inteligencia artificial que están abiertamente disponibles al público, según la compañía.
«No estamos de acuerdo en que el descubrimiento de una posible vulnerabilidad limitada deba ser motivo para retirar un modelo comercial implementado para cientos de millones de personas. Si este criterio se aplicara a toda la industria, creemos que paralizaría prácticamente todos los nuevos lanzamientos de modelos para todos los proveedores de modelos de vanguardia», ha lamentado Anthropic.