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TECNOLOGÍA

Google cambia el diseño de los iconos de Gmail, Drive y Calendar: así se ven ahora en tu móvil

Google ha empezado a desplegar sus nuevos iconos para Gmail, Drive, Calendar, Meet o Docs, con un diseño renovado basado en degradados y colores más diferenciados. Este cambio se dio a conocer por primera vez a finales de abril y, ahora, después de casi un mes, la compañía de Mountain View busca que cada aplicación resulte más fácil de identificar visualmente al unificar la estética de su ecosistema de servicios.Como se puede observar en la imagen de abajo, este nuevo diseño abandona parcialmente el estilo multicolor uniforme que ha definido a Google en los últimos años, ya que las apps apuestan por tonos predominantes y formas más reconocibles para distinguir las plataformas de un vistazo.Pero, ¿cuáles son exactamente los cambios? Concretamente, Drive estrena un triángulo más redondeado, Sheets y Slides pasan a ser horizontales para recordar a una hoja de cálculo y a una presentación, Calendar se inspira en versiones antiguas, Meet cambia a una cámara amarilla, Chat se convierte en un burbuja verde, Gmail fusiona sus colores y Tareas, Keep, Voice, Formularios y Sites apuestan por iconos más grandes.Según el diario Engadget, estos nuevos iconos ya están apareciendo en la versión web de Workspace y en algunos lanzadores de aplicaciones, teniendo en cuenta que su despliegue es gradual. Además, existe la posibilidad que dichos cambios se hagan oficial en la keynote Google I/O 2026, celebrada este 19 de mayo.No cabe duda que, con esta renovación visual, la compañía de Mountain View busca ofrecer una interfaz más dinámica y atractiva, reforzando la sensación de modernidad dentro de la experiencia Android.

El perro robot que aprende como un humano ya es real: conoce a Luna

Los perros robots están siendo uno de los protagonistas en los avances en la tecnología robótica debido el gran abanico de utilidades que ofrecen: desde realizar trabajos policiales y militares, servir de guía para personas discapacitadas, realizar labores de compañía, entre muchas otras. Con el objetivo de seguir sumando pasos e innovaciones en este campo, una empresa sueca de inteligencia artificial (IA) tiene un perro robot que es capaz de aprender y adaptarse como los humanos.Así es Luna, el perro robot que es capaz de aprender como las personasLa empresa sueca, conocida con el nombre de IntuiCell, ha creado a Luna con un sistema nervioso digital funcional que le permite aprender y adaptarse, ya no solo como los humanos, sino como otros muchos animales. Según informan desde Reuters, es uno de los primeros casos de IA con agentes físicos que pueden tomar decisiones en vez de solo realizar tareas.Es decir, este perro robot podría aprender como uno real y, para que el proceso sea más ‘humano’, la compañía ha comunicado que va a contratar a un entrenador de perros para enseñar a Luna a caminar en vez de integrarle un modelo de IA generativo y grandes conjuntos de datos. En definitiva, como si de adiestrar a un animal de verdad se tratase (salvando las distancias, claro).El CEO y cofundador de la compañía, Viktor Luthman, afirma que no hay ningún entrenamiento previo, ni simulaciones, sino que Luna posee un sistema nervioso que “le permite aprender como lo hacen los humanos y los animales, basándose en cómo las neuronas interactúan y procesan la información”.

Japón tiene la solución para ahuyentar a los osos: estos terroríficos lobos robots evitan cualquier ataque

Los animales robóticos se han convertido en una tendencia del mundo de la robótica para convertirse en los nuevos mejores amigos del hombre, como es el caso de los perros. Estos dispositivos no solo pretenden hacer compañía, sino ofrecer seguridad, asistencia social y entretenimiento mediante inteligencia artificial y sensores. No obstante, Japón ha llevado a estos androides un paso más allá con una propuesta tan inquietante como efectiva: lobos robóticos diseñados para ahuyentar osos salvajes.Según informa la agencia de noticias AFP, el país asiático vive un aumento histórico de ataques y avistamientos de osos, ya que estos animales se acercan cada vez más a zonas habitadas en busca de comida. Por lo tanto, ante esta situación, la empresa japonesa Ohta Seiki ha desarrollado el llamado ‘Monster Wolf’, un robot con aspecto de lobo equipado con ojos LED rojos, sensores de movimiento y sonidos intimidantes capaces de detectar y espantar animales salvajes.Este dispositivo se está desplegando cerca de zonas residenciales y complejos turísticos, de esta manera, al emitir un fuerte sonido como un aullido y mover la cabeza, ahuyenta a los osos de forma eficaz. Como se puede observar en el vídeo de abajo, los resultados están garantizados porque los animales salvajes huyen de forma inmediata al ver al robot.Cabe mencionar que el ‘Monster Wolf’ funciona como una especie de espantapájaros inteligente. Es decir, cuando detecta movimiento, activa luces, mueve la cabeza y emite distintos sonidos —desde gruñidos hasta alarmas— para disuadir a los osos. Además, su objetivo consiste en aprovechar el instinto de alerta de la fauna salvaje y mantenerla alejada de áreas habitadas.En este contexto, según AFP, la popularidad del dispositivo se ha disparado en los últimos meses, hasta el punto de que la demanda supera la capacidad de producción. Agricultores y comunidades rurales están recurriendo a estos sistemas como solución tecnológica frente al aumento de incidentes con osos, que en algunas zonas de Japón han provocado daños y víctimas en los últimos años.Sin duda, esta demanda refleja cómo la robótica está ampliando sus usos más allá de la industria o la asistencia humana, entrando incluso en la gestión de la convivencia entre personas y vida salvaje mediante soluciones cada vez más creativas.

JBL celebra su cumpleaños con un micrófono con IA para grabar vídeos en TikTok

JBL cumple 80 años de historia, y lo ha celebrado con el lanzamiento de una avalancha de nuevos productos en los que utiliza la IA como reclamo para el consumidor. Destacan especialmente los altavoces JBL PartyBox 330 y PartyBox 130, ambos … disponibles en negro y blanco. El primero entrega 280 W con dos ‘woofers’ de 6,5 pulgadas y el dato más relevante es que incorpora dos ‘tweeters’ de cúpula PEN, un material que JBL viene usando en su catálogo profesional y que ahora debuta en la línea de consumo. El segundo se queda en 200 W con ‘woofers’ de 5,25«, ‘tweeters’ de seda, y pierde portabilidad sin ruedas, pero también es más barato; se queda en 399 euros, mientras que el 330 alcanza los 599.
Ambos integran lo que JBL llama AI Sound Boost con modo Smart EQ, un ecualizador adaptativo que ajusta la curva tonal según el contenido, llámese eso IA o DSP de toda la vida. También incorporan entradas duales para micrófono y guitarra, compatibilidad con karaoke nativa, audio sin pérdidas por USB-C y Bluetooth 6.0 con Auracast para emparejar varios altavoces. La batería es extraíble en ambos modelos. En un producto que pesa entre 7 y 14 kilos y que va a vivir años en un mueble, es un buen detalle.

El dispositivo más curioso, no obstante, es el JBL EasySing Mic Mini. Se trata de un micrófono inalámbrico de bolsillo con un conector USB-C que se conecta a cualquier altavoz JBL compatible de forma inalámbrica con, prácticamente, toda la gama PartyBox actual y la anterior. La función que vertebra todo el dispositivo es la separación vocal en tiempo real que elimina el 25, el 50 o el 100% de la voz principal de cualquier canción para que el usuario cante por encima a modo karaoke.

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Esta tecnología existe desde hace años, la diferencia es que JBL ha conseguido que funcione con la latencia suficientemente baja como para acompañar a la voz del cantante sin hacer uso de la nube o el teléfono. JBL añade un Voice Boost que aplica algo parecido a una compresión y refuerzo en frecuencias agudas, que ayuda a llegar a notas difíciles, y un supresor de ruido por IA para la grabación. La autonomía es de seis horas, incluye clip magnético para enganchar a la ropa y una anilla para sujetarlo en mano.
No cabe duda de que el micrófono es un producto de nicho, pero el nicho existe y crece. Se trata de un dispositivo que igual vale para una sesión de karaoke con amigos que para crear contenido de calidad para TikTok. Habrá que ver cómo funciona en una canción con producción densa, que es donde estos algoritmos suelen flaquear. Si cumple lo que promete, este es el lanzamiento técnicamente más sustancial del cuarteto. ¿Su precio? 149 euros.

Auriculares

Los auriculares JBL Live 4 llegan en tres formatos: los Buds de botón con almohadilla de silicona, los Beam en forma de bastoncillo y los Flex un semiabierto. Todos cuentan con driver dinámico de 10 mm con certificación Hi-Res en los tres, ANC adaptativo 2.0, Spatial Sound, Personi-Fi 3.0 para perfilado auditivo personalizado, seis micrófonos Perfect Call 2.0 con algoritmo entrenado por IA para limpiar llamadas. Hasta aquí, especificaciones esperables a este precio.
Lo que diferencia esta generación es el Smart Charging Case con JBL Smart OS 3.0, una pantalla táctil más grande en el propio estuche, con interfaz renovada, notificaciones, control de reproducción, ajustes de EQ y la posibilidad de poner una foto de fondo. Es una idea que JBL lleva refinando desde 2022 y que sigue siendo, para bien o para mal, la única forma en que la marca se diferencia visualmente de los Buds de Samsung, los Pixel Buds o los AirPods. El argumento a favor es que reduce la dependencia del móvil. El argumento en contra es que añade una pantalla más a la vida del usuario, con su batería, su firmware y sus posibles fallos. Y, francamente, queda por demostrar cuántos compradores de auriculares de 200 euros quieren gestionar el ecualizador desde un estuche en lugar de desde el teléfono que ya llevan en el bolsillo.
Cierran el lanzamiento una pareja de auriculares de diadema, los JBL Live 780NC y Live 680NC. Ambos cuentan con transductores de 40 mm con diafragma compuesto, audio de alta resolución con códec LDAC, ANC adaptativo 2.0, Perfect Calls 2.0 con beamforming, Personi-Fi 3.0. Alcanzan hasta 80 horas de autonomía sin ANC y 50 horas con esta activada, con carga rápida de cinco minutos para cuatro horas adicionales. El diseño es plegable, con bisagra metálica.
La novedad relevante es la compatibilidad con el transmisor JBL SMART Tx, ese dispositivo con pantalla táctil que JBL introdujo el año pasado para llevar audio Bluetooth a fuentes con jack, algo que sigue siendo habitual en las pantallas de entretenimiento de los aviones. Si se viaja mucho, justifica la compra, si no, es prescindible.

Probamos el nuevo Sonos Play, el altavoz que se niega a quedarse en el salón

En el complejo y a menudo saturado mundo de la tecnología de consumo, hay una diferencia abismal entre «hacer ruido» y «reproducir música». Y es que son muchos los fabricantes que se han empeñado en los últimos años en inundar el mercado con dispositivos … portátiles que, a pesar de ser capaces de soportar un chapuzón en la piscina, sacrifican por el camino esa alma, esa fidelidad que hace que un acorde de guitarra nos erice la piel. Sonos, una vieja conocida que lleva años sentando cátedra sobre cómo debe sonar un hogar conectado, se ha dado cuenta del problema y ha decidido ponerle fin con su último lanzamiento: el Sonos Play.
En ABC, hemos pasado cerca de un mes conviviendo con este dispositivo (en realidad con dos), llevándolo del dormitorio al jardín, y de la estantería del salón a alguna que otra escapada de fin de semana. Y la conclusión es clara: no estamos ante un simple altavoz Bluetooth más. Estamos ante la pieza que faltaba en un puzle que busca reconciliar la movilidad absoluta con la alta fidelidad.

A simple vista, el Sonos Play engaña. Su diseño es minimalista, sobrio, con esa elegancia funcional a la que nos tiene acostumbrada la marca. Pero en su interior se esconde un despliegue de ingeniería que justifica cada gramo de peso. Cuenta con dos ‘tweeters’ inclinados que, apoyados por guías de onda precisas, logran una separación estéreo que uno no espera encontrar en un chasis de estas dimensiones. Acompañándolos, un ‘woofer’ de rango medio se encarga de que las voces no se pierdan en el fango de los graves, mientras que dos radiadores pasivos con cancelación de fuerza hacen el trabajo sucio: ofrecer unos bajos profundos y contundentes sin que el altavoz empiece a bailar sobre la mesa por las vibraciones.

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El resultado es una cobertura sonora de 180 grados. No importa si estás justo enfrente o en un ángulo de 45 grados; la música te envuelve. Durante las pruebas, reproduciendo todo tipo de temas, la claridad de las frecuencias altas era notable, manteniendo una pegada en los graves que hacía retumbar el suelo de madera sin distorsionar ni un ápice.

Un día de autonomía

Uno de los talones de Aquiles históricos de los altavoces portátiles potentes ha sido, desde siempre, la batería. O la tienen grande, y entonces pesan demasiado, o la tienen pequeña y se apagan a mitad de la fiesta. El Sonos Play, sin embargo, promete (y cumple) 24 horas de reproducción ininterrumpida. En nuestras experiencias de uso real, con el volumen a niveles moderados y alternando entre WiFi y Bluetooth, la cifra se alcanza con solvencia.
Pero la verdadera magia ocurre al volver a casa. El dispositivo, de hecho, incluye una base de carga inalámbrica que lo convierte, de forma instantánea, en un altavoz doméstico más. No hay que andar buscando cables ni conectores; se posa y listo. Además, cuenta con un detalle que puede resultar sumamente útil en más de una ocasión: su batería integrada funciona como ‘power bank’, y permite cargar el teléfono móvil mediante su puerto USB-C mientras la música sigue sonando. Un detalle de ‘supervivencia’ tecnológica que se agradece.

El truco del Bluetooth

Hasta ahora, los altavoces de Sonos podían interconectarse en casa (bajo el paraguas del WiFi) pero se veían obligados a funcionar en solitario fuera de ella. Con el Sonos Play, la firma introduce una funcionalidad que me ha parecido brillante: la capacidad de agrupar altavoces incluso en modo Bluetooth.
De modo que si estamos, por ejemplo, en el campo, lejos de cualquier red inalámbrica, basta con conectar el teléfono al Sonos Play principal y, manteniendo pulsado el botón de Play/Pausa, ‘arrastrar’ hasta tres altavoces más (ya sean otros Play o los potentes Move 2) para que suenen al unísono. Se trata del sistema multi-habitación llevado al exterior. La sincronización es perfecta, sin esos retardos desesperantes que suelen sufrir otras marcas cuando intentan emparejar dispositivos por Bluetooth.

Dos, mejor que uno

Si un solo Sonos Play ya es perfectamente capaz de llenar una estancia con autoridad, la experiencia de emparejar dos unidades es mucho mejor. Al configurarlos como un par estéreo a través de la ‘app’ de Sonos, cada altavoz se especializa en un canal (izquierdo y derecho).
Hemos probado esta configuración en un salón y el escenario sonoro se abre de forma dramática. Los instrumentos se posicionan con una precisión casi quirúrgica. En temas eminentemente acústicos, casi sería posible sentir la ubicación física de cada instrumento. De modo que, siempre que el presupuesto lo permita, tener una pareja de estos dispositivos puede ser interesante.

Muchas luces…

¿Cómo queda el Sonos Play frente al resto de los altavoces de la marca? Pues depende. Si lo comparamos con el pequeño Sonos Roam, entonces el Play es un gigante. El Roam es fantástico para la mochila, pero carece de la profundidad y la autoridad sonora del Play. Si miramos hacia el Sonos Move 2, el Play se siente más manejable y versátil para el día a día, aunque el Move 2 siga teniendo ese punto extra de potencia bruta que marca la diferencia en los grandes espacios abiertos.
Y fuera de la ‘familia’, en su rango de precio de 349 euros, el Sonos Play compite con pesos pesados como el Bose SoundLink Max o el JBL Boombox 3. ¿Dónde gana Sonos? Sin duda, en el ecosistema. Mientras que los otros son ‘islas’ que mueren cuando apagas el Bluetooth, el Play vive y crece dentro de una red doméstica, compatible con AirPlay 2, Spotify Connect y los principales asistentes de voz. Sin embargo, hay que reconocer que, para los que busquen un altavoz ‘de batalla’ pura, el JBL puede resultar más robusto visualmente, aunque carezca de la finura acústica y la inteligencia del Trueplay automático de Sonos, que recalibra el sonido cada vez que movemos el altavoz de sitio.

… y alguna sombra

Como nada es perfecto en este valle de silicio, el Sonos Play también tiene sus ‘defectillos’. Y el primero, inevitablemente, es su precio. 349 euros (lo hemos visto por 299 en Amazon) es una cifra que hará dudar a más de uno, especialmente cuando hay opciones en el mercado por la mitad de esa cifra y que, aunque suenan peor, cumplen para un usuario no exigente.
Por otro lado, su peso y dimensiones, aunque contenidos para lo que ofrece, lo alejan de ser un altavoz de bolsillo. Necesitaremos un espacio dedicado en la mochila o usar su anilla de transporte, que por cierto es muy cómoda, pero el dispositivo se nota. Además, la dependencia de la ‘app’ de Sonos para las configuraciones avanzadas sigue siendo un punto de fricción para quienes prefieren la sencillez del ‘conectar y listo’ sin pasar por registros y actualizaciones de software. Algunas críticas en la red también apuntan a que el adaptador para entrada de línea (para conectar un tocadiscos, por ejemplo) se vende por separado, algo que por este precio debería venir incluido.

¿Vale la pena?

Tras un mes de uso intensivo, la respuesta es sí, aunque con matices. Si ya tienes otros productos de la marca, el Sonos Play es una compra a tener en cuenta. Se trata de un buen puente entre tu casa y el mundo exterior. Si este fuerael primer producto de la marca, entonces prepárese para no querer volver atrás.
Es un dispositivo que desprende calidad, que aguanta chapuzones (certificación IP67), que no se amilana ante géneros musicales exigentes y que, sobre todo, entiende que la música debe seguirnos, no nosotros a ella. Sonos ha logrado crear un producto que no reemplaza a lo anterior, sino que lo mejora. Y en este mundo de obsolescencia programada, eso es, casi, un milagro tecnológico.

Cuenta atrás para Starship V3: el cohete más potente jamás construido de SpaceX está listo para volar

Cuenta atrás para el próximo vuelo de Starship V3. Recientemente, SpaceX completó con éxito una prueba de encendido estático de la primera etapa Super Heavy en la base Starbase (Texas, Estados Unidos), durante la cual activó los 33 motores Raptor mientras el propulsor permanecía anclado a la plataforma. Con esta esta prueba, la compañía aeroespacial de Elon Musk puede evaluar si la nueva versión del cohete está lista para volar a mitad de mayo, tal y como prometió a principios de abril.Tras el éxito del ensayo, y como muestra de que el duodécimo vuelo de Starship avanza según lo previsto, SpaceX también compartió varias imágenes en la red social X en las que confirmó que «Starship y Super Heavy V3 están juntos en el sitio de lanzamiento de Starbase por primera vez».Esto significa que podrían quedar días para ver volar al cohete Starship V3, ya que todo está listo para que encienda sus motores y alcance la órbita terrestre baja para poner a prueba todas sus capacidades. Pero, ¿qué podemos esperar? SpaceX verificará los sistemas de propulsión rediseñados y la resistencia estructural, comprobará la eficacia del escudo térmico del cohete en el momento de reentrada a la atmósfera, e incluso corroborará si el propulsor Super Heavy es capaz de regresar a la Tierra tras el lanzamiento.De lograrse estos tres objetivos ambiciosos, la compañía de Musk demostrará a la comunidad que Starship V3 es el cohete «más poderoso jamás construido» porque habrá volado hasta en doce ocasiones.Características del cohete Starship V3Starship V3 mide 124,4 metros de altura, incrementa su capacidad de carga útil hasta las 100 toneladas a la órbita baja terrestre, está construido sobre una aleación de acero inoxidable especial para resistir a las altas temperaturas al volver a la atmósfera, cuenta con 80.800 kilonewtons para mejorar el empuje en el momento del despegue, incluye mejoras en potencia y capacidad de reutilización, emplea una nueva configuración de la plataforma de lanzamiento y puede desplegar los nuevo satélites de Starlink.También, incorpora los motores Raptor V3 con un doble de empuje de los Raptor V1, integra nuevos adaptadores de acoplamiento para el proceso de transferencia de combustible en órbita y, además, será el primero en despegar desde la recién construida Plataforma 2 de SpaceX en su base Starbase (Boca Chica, Texas, Estados Unidos).

Elon Musk carga contra OpenAI: «El mayor riesgo sería que la IA nos matara a todos»

Elon Musk y Sam Altman pasaron de ser socios en OpenAI en 2015 a rivales por el futuro de la inteligencia artificial. Por aquel entonces, Musk terminó alejándose de la compañía y ahora libra una batalla judicial contra ella y quien la dirige por considerar que OpenAI se ha desviado de la misión con la que nació: ser una entidad sin ánimo de lucro diseñada para beneficiar a la humanidad. Es decir, que va hacia todo lo contrario.Musk acusa a Altman de traicionar el origen de OpenAIDurante el juicio, Musk transformó su declaración en una advertencia contundente sobre los riesgos de desarrollar inteligencia artificial avanzada sin las suficientes medidas de seguridad. Según TechRadar, el magnate comentó que este caso no debe verse solo como un conflicto empresarial, sino como un debate sobre la rapidez y seguridad con la que se desarrolla la IA avanzada.Musk describió lo que él cree que podría suceder si la tecnología se desarrolla sin toda la seguridad que necesita, y que pudiera escapar del control humano, asegurando que “el peor escenario posible sería una situación como la de Terminator”. También hizo hincapié en que el riesgo trasciende más allá de lo económico al creer firmemente que es existencial: “El mayor riesgo sería que la IA nos matara a todos”.Como decíamos al principio, Musk sostiene que OpenAI nació como una organización con ánimo de lucro para traer beneficios a la humanidad, pero que con el cambio se traicionó el acuerdo e intención original. Tal y como expone en su declaración, asegura que la firma de Altman prioriza solo la competencia por la carrera de la IA, algo que considera contrario a la finalidad inicial del proyecto.OpenAI se justificaEn cambio, OpenAI rechaza esas acusaciones argumentando que ese cambio fue necesario para conseguir financiación, recursos técnicos y personal especializado de cara al desarrollo de modelos cada vez más complejos. También señalan que Musk creó posteriormente su propia empresa de IA, xAI, por lo que sus argumentos se debilitan.El juicio ha estado protagonizado por los constantes debates sobre contratos, el gobierno de la compañía y los compromisos iniciales entre los fundadores, además de las continuas referencias cinematográficas de Musk. Según los testigos allí presentes, el testimonio de Musk ha sobrepasado de forma constante los límites y al juez no le gustó mucho la manera que tenía de relatarlo.De hecho, en más de una ocasión le obligó a centrarse más en las cuestiones legales a tratar. Ahora, el juez y el jurado tienen el trabajo de determinar si OpenAI violó acuerdos o cambió o tergiversó sus intenciones originales.