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TECNOLOGÍA

ChatGPT vuelve a WhatsApp: por qué desapareció y cómo utilizarlo de nuevo

Hace unos meses, los usuarios pertenecientes a Europa podían utilizar ChatGPT directamente desde WhatsApp sin tener que instalar la aplicación oficial, pero ese acceso desapareció el pasado mes de enero. Lo hizo después de que Meta cambiara las normas de su plataforma de mensajería para permitir únicamente el uso de MetaAI. Por ello, los chatbots de terceros, entre los que se encontraban ChatGPT y Copilot, dejaron de estar disponibles para WhatsApp para los usuarios europeos.Esta medida llevó a la Comisión Europea a abrir una investigación por posibles prácticas de monopolio y, tras ello, el Ejecutivo comunitario impuso medidas cautelares que obligan a Meta a permitir el acceso a servicios de inteligencia artificial de otras compañías. Así que, gracias a este cambio, OpenAI ha anunciado el regreso de ChatGPT a WhatsApp para los usuarios del Espacio Económico Europeo y también de Suiza.Según explica la compañía de Sam Altman, esta decisión forma parte del objetivo de que ChatGPT esté disponible en las plataformas que la gente utiliza cada día. En un comunicado afirman que «la IA es más sutil cuando las personas pueden acceder a ella donde quieran y cuando quieran». Añadido esto, la empresa ha adelantado que también quiere ampliar esta disponibilidad a otras aplicaciones de mensajería como Viber y Kakao en países donde ambos servicios están disponibles.Eso sí, el despliegue del chatbot en WhatsApp no será inmediato para todos los usuarios, ya que han explicado que la activación será progresiva y dependerá tanto del calendario previsto por la compañía como del código del país asociado al número de teléfono de WhatsApp.Cómo utilizar ChatGPT en WhatsAppPara poder hablar con ChatGPT en WhatsApp, sigue los pasos que se indican a continuación. Recordamos que no necesitas una cuenta de ChatGPT para utilizarlo, aunque si vinculas una existente, tendrás mayor límite de uso.Abre WhatsApp y envía un mensaje al contacto verificado 1-800-CHATGPT o agrega el siguiente número +1 800 242-8478 en contactos de WhatsApp.Desde el chat podrás hacer preguntas, subir imágenes para que las analice, enviar notas de voz y generar imágenes mediante inteligencia artificial. Es decir, usarlo casi de la misma manera que en la versión móvil o web.

China supera a EEUU: tiene el superordenador más rápido del mundo que rompe todos los récords de rendimiento

China ha dado un golpe sobre la mesa en la carrera por la supercomputación. Su nuevo sistema LineShine no solo ha arrebatado el liderazgo a Estados Unidos en el ranking TOP500 de los superordenadores más potentes del mundo, sino que se ha convertido en el primer superordenador de la historia en superar los dos exaflops de rendimiento sostenido de doble precisión utilizando solo la unidad central de procesamiento (CPU, por sus siglas).Instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen (China) y construido por el Centro de Computación en la Nube de la misma ciudad mencionada, LineShine se basa en un procesador chino personalizado y la plataforma LingKun, de esta manera, 13,79 millones de núcleos en procesadores LX2 de 304 núcleos funcionan a 1,55 GHz al estar conectados por la interconexión propietaria LingQi y ejecutados por Kylin OS.Acorde a la información compartida por el TOP500, LineShine consume aproximadamente 42,2 megavatios de potencia para una eficiencia de 52,07 gigaflops/watt, además, ha alcanzado 7,92 exaflop/s gracias a su diseño basado en CPU sin aceleradores dedicados de baja precisión.Por otro lado, es importante mencionar que su debut marca la primera vez que un sistema chino lidera el TOP500 desde 2017, teniendo en cuenta que sus resultados superan en más de un 20% a los del superordenador ‘El Capitán’ del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.¿Qué otros superordenadores ocupan el top 5?En segunda posición se sitúa El Capitán, instalado en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (California, Estados Unidos), que alcanza 1,809 exaflops en la prueba HPL gracias a una arquitectura HPE Cray EX con procesadores AMD EPYC de cuarta generación y aceleradores AMD Instinct MI300A. Aun así, conserva el liderazgo en la prueba HPL-MxP, centrada en el rendimiento de precisión mixta para cargas de trabajo de inteligencia artificial.El tercer puesto corresponde a Frontier, ubicado en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Tennessee, Estados Unidos), con un rendimiento de 1,353 exaflops. También basado en la plataforma HPE Cray EX, combina procesadores AMD EPYC de tercera generación con aceleradores AMD Instinct MI250X.En cuarta posición aparece Aurora, instalado en el Argonne Leadership Computing Facility (Illinois, Estados Unidos). Este sistema, desarrollado sobre la arquitectura HPE Cray EX de Intel, supera por primera vez la barrera del exaflop en HPL al alcanzar 1,012 exaflops, apoyándose en procesadores Intel Xeon CPU Max y aceleradores Intel Data Center GPU Max.Cierra el Top 5 JUPITER Booster, el superordenador europeo mejor clasificado. Operado por el Centro de Supercomputación de Jülich (Alemania), utiliza la plataforma BullSequana XH3000 de Eviden con superchips NVIDIA Grace Hopper y ya alcanza un rendimiento de un exaflop tras completar gran parte de su puesta en servicio.

El auge de la IA y la geopolítica están reconfigurando los océanos de Asia

«El fondo marino es un campo de batalla», declaró el ministro de defensa de Australia ante una sala repleta de almirantes y generales en Singapur a finales de mayo. Richard Marles, aludiendo a varios cables submarinos que han sido cortados en el mar Báltico … y en las aguas que rodean Taiwán en los últimos años, se unió a 16 de sus homólogos para anunciar planes destinados a proteger los tentáculos submarinos del mundo digital: los casi 700 cables de comunicaciones que, en su mayoría, yacen expuestos en el fondo de los océanos.
Los gobiernos y las fuerzas armadas de Asia solo han tomado conciencia recientemente de la importancia de los cables submarinos. Algunos de sus temores ante posibles actos de sabotaje pueden ser exagerados; hasta la fecha, no se ha presentado ninguna prueba concluyente que sugiera que los cortes mencionados por Marles respondan a esa causa. Sin embargo, aciertan al señalar la vulnerabilidad de estas arterias del comercio. Además, las empresas privadas que construyen y explotan casi todos los cables submarinos del mundo no están esperando a que los gobiernos refuercen su protección: cada vez más están tomando medidas por su cuenta para evitar las aguas más disputadas de Asia.

Asia y Australia están conectadas con Europa mediante cables de fibra óptica que, por lo general, discurren junto a las costas del continente asiático antes de dirigirse hacia el mar Rojo. Sin embargo, la combinación del auge de la inteligencia artificial y la geopolítica está desviando el tráfico de cables hacia los océanos Índico y Pacífico, ruta que evita puntos de estrangulamiento como el estrecho de Malaca y zonas en disputa como el mar de China Meridional. Gran parte de este tráfico evita por completo el sudeste asiático y discurre desde Oriente Medio y la India hasta Australia para, desde allí, atravesar las islas del Pacífico rumbo a América.

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El primer cable que siguió esta nueva ruta se tendió en 2022 entre Omán y Australia, con ramales hacia la base militar angloestadounidense de Diego García y las Islas Cocos, un pequeño territorio australiano en el océano Índico. Posteriormente, el año pasado, Google anunció que la Isla de Navidad, otro territorio australiano en el océano Índico, se convertiría en un nodo central de una nueva red de cables entre Australia y Oriente Medio: la fibra óptica discurrirá desde Omán, pasando por las Maldivas, hasta la Isla de Navidad y, desde allí, continuará hacia Australia. El «Proyecto Waterworth» de Meta, una red global de cables aún en desarrollo valorada en 10.000 millones de dólares, parece seguir un recorrido similar por el océano Índico.
El primer cambio en la redefinición de las rutas de los cables tiene que ver con quién los financia. Los cables submarinos son caros y, para sufragar su coste, durante la mayor parte de las últimas décadas las grandes empresas nacionales de telecomunicaciones solían formar consorcios para construirlos. En 1999, uno de los primeros grandes cables de fibra óptica entre Europa y Asia que entró en funcionamiento, conocido como SEA-ME-WE 3, costó 1.300 millones de dólares y contó con 92 socios en el consorcio. La financiación y la planificación de un cable entre tantas empresas solía aumentar los costes y retrasar su despliegue; una vez asegurada la financiación, el elevado número de socios implicados hacía que la ruta se acercara al continente asiático, donde se concentraba la mayor parte de los clientes.

Cómo la IA cambia los cables submarinos

Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial está transformando la economía del negocio de los cables submarinos y modificando su geografía. En los últimos diez años, los gigantes de Internet han empezado a financiar y construir cables por su cuenta, lo cual ha simplificado la financiación y la planificación, además de reducir los plazos de ejecución de los nuevos proyectos. Google invirtió en su primer cable en 2008 y, desde entonces, ha financiado al menos otros 34, de los cuales 18 son de su propiedad exclusiva. Cada vez más, empresas como Meta, Google y Microsoft construyen cables no para conectar núcleos de población, sino para enlazar sus centros de datos.
Y lo están haciendo a gran escala. Según una estimación, en los próximos cuatro años se invertirá una media de 4.000 millones de dólares anuales en nuevos cables, la mayor parte de ellos por parte de los denominados «hiperescaladores», que aspiran a ganar la carrera de la inteligencia artificial. Aunque el servicio de Internet por satélite de empresas como Starlink se está abaratando, sigue siendo mucho más caro transmitir cada gigabyte de datos al espacio que hacer circular la luz por un cable, y todo apunta a que seguirá siendo así durante muchos años. Como consecuencia, los cables submarinos continúan transportando el 99 % del tráfico intercontinental de Internet.
A medida que el mercado de los cables submarinos se integra de forma vertical, también se expande geográficamente. Liberados de la necesidad de permanecer cerca de los núcleos de población, los buques están tendiendo cables en alta mar como nunca antes. Las nuevas rutas se han diseñado para evitar los fondos marinos bajo jurisdicción china o de gobiernos que podrían intentar exigir pagos por tender o reparar un cable a través de puntos de estrangulamiento, como los estrechos de Indonesia.

No se ha aprobado ningún cable nuevo entre Estados Unidos y China desde la presidencia de Barack Obama

El riesgo geopolítico se ha intensificado especialmente en el mar de China Meridional, donde China aún no ha logrado el control total de la superficie, pero ejerce una soberanía de facto sobre el lecho marino. Según el derecho internacional, los Estados no deben interferir en la reparación de cables fuera de sus aguas territoriales. Sin embargo, cualquier reparación dentro de la «línea de los nueve trazos» de China, que se extiende más de mil kilómetros desde sus costas —y que el país reivindica como límite de sus aguas—, requiere la autorización de las autoridades de Pekín.
Los cables que atraviesan puntos de estrangulamiento como el estrecho de Malaca afrontan riesgos similares, afirma Samuel Bashfield, investigador especializado en cables submarinos de la Universidad La Trobe de Australia. Las normas, en constante evolución, establecidas por países ribereños como Malasia e Indonesia están diseñadas para obtener beneficios de las operaciones relacionadas con los cables, con medidas como la exigencia de utilizar buques locales, lo cual puede generar costosas complicaciones. Sin embargo, las recientes reflexiones del presidente y del ministro de finanzas de Indonesia —ambos con problemas de liquidez— sobre cómo el país podría sacar partido de su ubicación, a caballo entre algunas de las principales rutas marítimas del mundo, sugieren que podrían avecinarse medidas aún más agresivas.
Para evitar estos riesgos, cada vez más tráfico de Internet simplemente las rodea: las nuevas redes de Google y Meta discurren desde Oriente Medio hasta Australia y, desde allí, hacia Japón, Corea del Sur o Estados Unidos, y, en el Pacífico, los cables utilizan cada vez más Guam como centro neurálgico para conectar a los aliados de Estados Unidos en Asia. Estas nuevas rutas forman parte de una infraestructura de Internet cada vez más bifurcada bajo las olas: no se ha aprobado ningún cable nuevo entre Estados Unidos y China desde la presidencia de Barack Obama.

Hito en la industria espacial: SpaceX lanza con éxito el primer satélite comercial con energía nuclear

SpaceX ha puesto en órbita el primer satélite comercial equipado con un sistema de energía nuclear. El dispositivo, denominado BOHR (Betavoltaic Orbital High-Reliability, por sus siglas en inglés) y desarrollado por la empresa estadounidense City Labs, despegó a bordo de un cohete Falcon 9 durante la misión compartida Transporter-17, que llevó un total de 81 cargas útiles al espacio.Acorde a la información compartida por el diario especializado Space.com, BOHR es un CubeSat de demostración tecnológica diseñado para probar en condiciones reales el funcionamiento de NanoTritium, una fuente de energía betavoltaica basada en el decaimiento radiactivo del tritio. Por lo tanto, a diferencia de los generadores termoeléctricos de radioisótopos utilizados en misiones espaciales como las Voyager, este sistema convierte directamente las partículas beta emitidas por el tritio en electricidad mediante un semiconductor.»Un gran paso para la energía nuclear en el espacio»Aunque el satélite utiliza paneles solares para alimentar sus sistemas principales, la misión pretende validar esta tecnología como una fuente de energía complementaria capaz de suministrar electricidad de forma continua, incluso en entornos donde la luz solar es insuficiente o inexistente, como los cráteres permanentemente sombreados de los polos lunares. Por lo tanto, si la demostración tiene éxito, City Labs espera que BOHR pueda emplearse en futuras misiones comerciales, científicas y de defensa.Peter Cabauy, director ejecutivo de City Labs, afirma en un comunicado recogido por Space.com que «este es un gran paso histórico para la energía nuclear comercial en el espacio», debido a que «BOHR demuestra que los sistemas de energía nuclear seguros, compactos y aprobados por los organismos reguladores están listos para su despliegue comercial rutinario».¿Se esperan más lanzamientos como este?Es importante que la misión supone un hito regulatorio, ya que es el primer lanzamiento comercial autorizado bajo el marco estadounidense específico para cargas útiles nucleares en el espacio, establecido en 2019.Según la City Labs, el empleo de tritio permite desarrollar sistemas compactos con niveles de radiación suficientemente bajos para su integración en lanzamientos comerciales convencionales. De esta manera, de tener éxito dicha misión, se podría allanar el camino para que más naves espaciales de propulsión nuclear apoyen la defensa nacional, así como las misiones espaciales privadas.

Por qué los grandes laboratorios de IA están contratando a tantos filósofos

Hace diez años, cuando la revolución de la IA empezaba a cobrar impulso, a los estudiantes de artes y humanidades se les decía que, si querían aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo, debían «aprender a programar». Quizá aquel fuera un mal consejo, pues hoy son … los programadores quienes temen que la IA les arrebate el empleo.
Por tanto, lo que tal vez deberían plantearse es aprender filosofía. A principios de este año, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó unas cifras que mostraban que los licenciados estadounidenses en filosofía tienen más probabilidades de encontrar trabajo que quienes estudiaron informática. En 2024, el año más reciente del que se dispone de datos, el siete por ciento de los titulados en informática estaba en paro, frente a solo el 5,1 % de los filósofos.

Muchos de ellos están siendo contratados directamente por las propias empresas de IA. Según afirma Luciano Floridi, filósofo de la Universidad de Yale, los estudiantes reciben ofertas de trabajo incluso antes de graduarse. Los académicos también están dando el salto y el Dr. Floridi describe la magnitud de las salidas de los departamentos de filosofía como una «hemorragia».

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Algunas de las lecciones que la filosofía puede aportar a los investigadores en IA tienen siglos de antigüedad. El método socrático —tal como lo describió Platón, filósofo de la Antigua Grecia— recurre a la ignorancia fingida y al interrogatorio secuencial para aclarar significados, detectar contradicciones y sacar a la luz sus ramificaciones. Muchos sistemas actuales de IA tienden a la adulación, pero los modelos entrenados en el método socrático, afirma Jörg Noller, experto en filosofía e IA de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, están menos interesados en complacer a las personas y más dispuestos a buscar la verdad.
Luego está la idea de la «ignorancia socrática». En la «Apología», Platón hace que Sócrates afirme que su sabiduría consiste, sobre todo, en ser consciente de cuánto desconoce. Incorporar esa humildad a un modelo puede ayudar a limitar el exceso de confianza, un defecto habitual que el Dr. Noller describe como «inmadurez de la IA». Iason Gabriel, filósofo sénior de Google DeepMind, un laboratorio de IA con sede en Londres, atribuye a esta manera de proceder la reducción de las alucinaciones observada en todo el sector. Más en general, sostiene que las enseñanzas de la filosofía constituyen «un potente mecanismo» para mejorar los prolongados procesos de razonamiento de la IA, conocidos como «cadenas de pensamiento».
La formación filosófica también puede influir en la perspectiva de un modelo de formas más concretas. Si se alimenta a un asistente jurídico de IA con los escritos de John Locke, explica Thomas Powers, filósofo de la tecnología de la Universidad de Delaware, este tenderá a decantarse por unos derechos de propiedad sólidos como fundamento de la libertad política. Si esos principios no convencen, los desarrolladores tienen otros. La serie de modelos «Granite» de IBM, el gigante tecnológico estadounidense, incorpora controles que permiten a los clientes empresariales adaptar mejor los resultados a sus propias filosofías corporativas. Francesca Rossi, directora de IA responsable de IBM, afirma que estos controles permiten decidir dónde situar el equilibrio entre dilemas filosóficos, como la autonomía individual frente a la armonía social.

Módelos éticos

La filosofía también puede contribuir a mejorar la seguridad. Los investigadores han documentado toda clase de comportamientos inquietantes en los modelos de IA, incluidos intentos de eludir la supervisión e incluso de chantajear a sus usuarios. Una de las estrategias que emplean los desarrolladores para desalentar estas conductas se conoce como «constitucionalismo de la IA»: consiste en construir un modelo sobre un andamiaje de reglas y principios extraídos de textos filosóficos con autoridad jurídica o moral.
Anthropic, un laboratorio de IA con sede en San Francisco, es uno de los principales defensores de este enfoque. Las constituciones de sus modelos Claude incorporan materiales procedentes de fuentes tan diversas como Immanuel Kant, las condiciones de servicio de Apple y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La versión más reciente, dirigida por Amanda Askell, filósofa principal de Anthropic, se publicó el 21 de enero. Algunos empleados de la compañía han apodado a esta constitución, de 78 páginas, el «documento del alma» de Claude.
Sin embargo, la gran cuestión es qué tipo de reglas deberían incorporarse a esas constituciones. Los filósofos se han centrado principalmente en dos marcos éticos. Uno de ellos es la deontología. Popularizada, entre otros, por Kant, esta corriente establece normas estrictas que prohíben conductas como mentir, coaccionar y tratar a las personas como un medio en lugar de como un fin, incluso cuando ello persigue un bien mayor. La constitución de Anthropic incorpora numerosas restricciones deontológicas que, según el Dr. Powers, pueden hacer más coherente el comportamiento de la IA, toda una ventaja a la hora de desplegar robots en hogares y espacios públicos.
Los modelos con una visión deontológica del mundo ofrecen otras ventajas. Una de ellas es una mayor honestidad, una cualidad ampliamente reconocida en Claude. Según Nick Bostrom, filósofo de la Universidad de Oxford, los modelos más sinceros tienen menos probabilidades de inducir a error a sus usuarios. Inflection AI, otro laboratorio de Silicon Valley, impone restricciones deontológicas a su chatbot Pi, diseñado para ofrecer apoyo emocional. Sean White, su director, afirma que Pi es eficaz a la hora de detectar usuarios en riesgo de hacerse daño a sí mismos o de hacérselo a otras personas. Las constituciones deontológicas también facilitan el cumplimiento normativo, señala el Dr. Floridi.

¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas?

El otro gran enfoque ético que interesa a los filósofos de la IA es el consecuencialismo, corriente que sopesa los costes y los beneficios para decidir cómo actuar. Entre los modelos más próximos a este enfoque, se encuentran ChatGPT, de OpenAI, y Gemini, de Google. Los modelos de IA de Google están diseñados para generar «beneficios generales probables [que] superen sustancialmente los riesgos previsibles», un objetivo consecuencialista clásico.
Los algoritmos consecuencialistas también son fundamentales en el software de los vehículos autónomos: si un accidente es inevitable, el sistema debe decidir cuál es la forma menos trágica de producirse. Chris Gerdes, ingeniero sénior de Waymo, empresa especializada en vehículos autónomos, afirma que la tendencia es hacer que el software de conducción adopte un enfoque cada vez más consecuencialista. El consecuencialismo también desempeña un papel esencial en los sistemas de armas basados en IA. Los objetivos militares deben ponderarse frente al riesgo de causar víctimas civiles, explica Jack Shanahan, antiguo director del Centro Conjunto de Inteligencia Artificial, encargado de estudiar la IA para las fuerzas armadas estadounidenses.
Los problemas espinosos —precisamente los favoritos de los filósofos— abundan. ¿Existen situaciones en las que deban ignorarse las reglas deontológicas? ¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas? ¿Deberían los sistemas de IA tener en cuenta el bienestar animal o el estado del medio ambiente? ¿Sería moralmente aceptable —plantea Stefan Heck, filósofo y director de Nauto, empresa que desarrolla sistemas de seguridad basados en IA para camiones y otros vehículos comerciales— dar prioridad a los peatones jóvenes frente a los mayores? Heck prevé demandas judiciales cargadas de cuestiones éticas, ya que los algoritmos consecuencialistas permiten expresamente causar un daño siempre que con ello se evite otro mayor.
A los críticos les preocupa la llamada «descalificación moral»: si los ordenadores asumen cada vez más decisiones éticas, ¿podría ocurrir que las personas perdieran la disposición a formular sus propios juicios? Roman Yampolskiy, teórico de la IA de la Universidad de Louisville, sostiene que la moralidad «es históricamente inestable, culturalmente variable, estratégicamente manipulable y, a menudo, solo legible en retrospectiva». Programadores en paro, tomen nota: todo indica que no faltará trabajo para los filósofos especializados en IA.

El robot humanoide Atlas sorprende en el Mundial 2026 con las celebraciones más icónicas de Haaland y Harry Kane

El Mundial de futbol 2026 no solo nos está dejando grandes partidos y momentos, sino que también está siendo un escaparate para que las grandes marcas muestren sus avances en tecnología. En este caso, Hyundai, patrocinador oficial de robótica del torneo y empresa matriz de Boston Dynamics, ha aprovechado la competición para mostrar al público las capacidades de Atlas, su robot humanoide más avanzado.Atlas hizo su aparición durante el descanso del partido de octavos de final entre Brasil y Noruega, que se disputó en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. Tal y como informan desde Interesting Engineering, Atlas salió del túnel de vestuarios como lo hacen los jugadores y protagonizó un espectáculo en el que imitó varias celebraciones de futbolistas de talla mundial como Erling Haaland o Harry Kane. Después recogió el balón del partido y se lo entregó al árbitro antes del comienzo de la segunda parte.Atlas puede adaptar los movimientos de una persona a su cuerpoCabe destacar que fue la primera vez que un robot humanoide participó de manera pública en un partido de un Mundial de fútbol. Es cierto que un operador humano fue el encargado de iniciar la secuencia, pero todos los movimientos que realizó dependieron de sus propias capacidades. En la demostración, caminó, mantuvo el equilibrio y ejecutó toda la coreografía gracias a tecnologías desarrolladas por Boston Dynamics. Una de las más destacadas se conoce con el nombre de retargeting, que adapta los movimientos de una persona al cuerpo del robot.Esto ha sido desarrollado mediante el aprendizaje por refuerzo, con el que Atlas entrenó durante millones de simulaciones para aprender a reaccionar en diferentes situaciones. Además, esto viene acompañado del control corporal total que coordina todas sus articulaciones para mantener la estabilidad. También utiliza la propiocepción, un sistema que le permite conocer en todo momento la posición de su cuerpo y corregir sus movimientos mientras actúa.Atlas no está solo en este mundial, ya que Hyundai ha desplegado otros robots cuadrúpedos Spot en diferentes sedes para ayudar en tareas de vigilancia de las instalaciones y facilitar diferentes operaciones durante la duración del torneo.

Los españoles creen que la dependencia tecnológica de EE.UU. es una amenaza para la seguridad

Europa ha sido, probablemente, la que más esfuerzos ha dedicado para protegerse de los efectos más indeseados de la inteligencia artificial. Para ello, creó y aprobó una legislación pionera. Pero, al mismo tiempo, ha sido incapaz de ponerse al día en el desarrollo de … la tecnología, por lo que depende enormemente de lo que están creando las grandes tecnológicas estadounidenses y, en menor medida, chinas.
Un reciente informe elaborado por Fundación Telefónica destaca entre sus principales conclusiones que el 62% de los españoles piensa que esta dependencia representa una amenaza para la seguridad europea, con la IA y los sistemas de pago como los ámbitos en los que se percibe una mayor preocupación.

«Hemos constatado, a través de una escucha activa de la sociedad y del tejido empresarial, una preocupación cada vez mayor por la autonomía tecnológica de Europa», dice Isabel Salazar, directora general de Fundación Telefónica.

MÁS INFORMACIÓN

En el informe, disponible desde este martes, se remarca que el 86% de los españoles considera que el viejo continente debería disponer de sus propias plataformas y tecnologías para reforzar su competitividad y reducir dependencias estratégicas. Asimismo, el 69% señala que, en su opinión, Europa se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en desarrollo tecnológico.
El informe también deja claro que existe un gran desconocimiento entre la ciudadanía sobre la tecnología que se desarrolla en el viejo continente. A este respecto, el 67% afirma que no conoce ninguna plataforma creada aquí; aunque parece que tendría interés en utilizarla, porque el 70% afirma que priorizaría una alternativa ‘made in’ Europa si ofreciera prestaciones equivalentes a cualquiera que proceda del exterior.
El informe también deja claro que existe «una importante inquietud» a nivel social por el control y uso de los datos personales por parte de grandes plataformas digitales no europeas. El 90% muestra preocupación por el acceso a datos bancarios, el 85% a información patrimonial y fiscal, el 79% a datos de localización y movilidad y el 78% a información sanitaria.
En opinión de Fundación Telefónica, «estos datos evidencian una oportunidad para impulsar un ecosistema tecnológico europeo capaz de responder a las demandas de los ciudadanos en ámbitos como la seguridad, la competitividad, la ética y la protección de datos». Porque hay demanda de soluciones propias.

Algo de optimismo

Para poder revertir la situación, el 87% de los españoles considera que los gobiernos europeos deberían impulsar activamente el desarrollo de tecnologías propias. En concreto, identifican como elementos clave para la soberanía digital el desarrollo de las redes de telecomunicaciones, la ciberseguridad, los centros de datos y los servicios cloud. Entre ellas figuran algunas de las claves que varios expertos consultados por ABC han señalado recientemente como fundamentales para que el continente no acabe siendo completamente dependiente de Estados Unidos y China.
A pesar de de estos resultados, parte de la sociedad española se muestra esperanzada por el futuro. El 54% cree que la soberanía tecnológica europea aumentará durante la próxima década, lo que refleja que existe la percepción de que Europa aún dispone de capacidad para fortalecer su posición en el escenario tecnológico global. Y muchos expertos, de nuevo, están de acuerdo, aunque suelen coincidir en que para ello hay que comenzar a realizar cambios ya.