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TECNOLOGÍA

Nokia resurge de sus cenizas gracias al auge de los centros de datos y la IA

Nokia, antiguo líder mundial de la telefonía móvil, está resurgiendo de sus cenizas gracias a la creciente demanda de redes ópticas para nutrir los centros de datos y la inteligencia artificial (IA), cuyo auge ha devuelto a la compañía finlandesa a la primera línea del mercado tecnológico global.Las acciones de Nokia se han revalorizado un 124 % en lo que va de año y un 163 % en los últimos doce meses, lo que la vuelve a situar como la empresa cotizada más valiosa de Finlandia -un puesto que no ocupaba desde hace 15 años-, con una capitalización bursátil de 71.720 millones de euros.Este ascenso refleja la confianza de los inversores en la nueva estrategia a largo plazo de la compañía, centrada en potenciar su división de infraestructuras de red para convertirse en uno de los mayores suministradores mundiales de fibra óptica, redes IP y enrutadores, claves para los centros de datos, la computación en la nube y la IA.En el primer trimestre del año, su negocio de redes para la IA y servicios en la nube (AI Cloud) aumentó un 49 % su facturación interanual, hasta los 350 millones de euros, y aportó el 8 % de las ventas totales de la compañía -el doble que el primer trimestre de 2025-, además de recibir pedidos por valor de 1.000 millones de euros.Además, el consejero delegado de Nokia, Justin Hotard, resaltó en los resultados del primer trimestre que la demanda global en este segmento «se ha acelerado significativamente» en los últimos meses, por lo que elevó sus previsiones de crecimiento anual de este mercado hasta el 27 %, frente al 16 % de su estimación anterior.Adquisiciones y alianzas estratégicasDebido a la ralentización de las inversiones globales en redes de telefonía móvil de quinta generación (5G), Nokia optó por centrarse cada vez más en el negocio de las redes fijas mediante la adquisición en febrero de 2025 de la empresa estadounidense Infinera, especializada en soluciones de fibra óptica.Esta operación, valorada en unos 2.000 millones de euros, permitió a Nokia reforzar su posición en Norteamérica y convertirse en el segundo mayor proveedor mundial de redes de fibra óptica, superado tan solo por la compañía china Huawei.Al mismo tiempo, añadió a su cartera de clientes -compuesta principalmente por teleoperadores- a gigantes tecnológicos estadounidenses, como Google y Microsoft, que están realizando grandes inversiones en el desarrollo de la IA y la construcción de nuevos centros de datos por todo el mundo.Pero según los analistas, el interés de los inversores hacia Nokia dio un vuelco definitivo tras el acuerdo estratégico suscrito por la firma finlandesa en octubre de 2025 con Nvidia, la empresa con mayor valor bursátil del mundo.Además de invertir 1.000 millones de dólares en adquirir el 2,9 % de las acciones de Nokia, el gigante estadounidense de los chips selló una alianza para liderar de forma conjunta la transición hacia las redes a acceso de radio con IA nativa (AI-RAN) y la telefonía móvil de sexta generación (6G).Favorecida por factores geopolíticosMás allá de la euforia en torno a la IA, los analistas coinciden también en que Nokia se está viendo beneficiada por ciertos factores geopolíticos, entre ellos el creciente recelo de los países occidentales hacia los fabricantes chinos de equipos de telecomunicaciones, como Huawei y ZTE, ante la posibilidad de que sean utilizados para labores de espionaje.Al ser uno de los pocos proveedores occidentales capaces de ofrecer soluciones completas y seguras con conectividad avanzada, Nokia ha captado importantes licitaciones de grandes corporaciones y gobiernos de países de la Unión Europea y América.La ventaja de Nokia -y también de su rival sueca Ericsson- es especialmente notable en Estados Unidos, donde las autoridades han prohibido a las empresas de este país que compren equipos de telecomunicaciones a Huawei y ZTE por motivos de seguridad nacional.Este veto facilitó que Nokia fuera la elegida por la compañía de defensa estadounidense Lockheed Martin a principios de mayo para suministrar una solución de red 5G militar para los vehículos y plataformas de combate de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y otros países de la OTAN.Ante la mejora de las perspectivas de negocio, numerosas firmas internacionales de inversión han revisado al alza el precio objetivo de las acciones de Nokia, aunque queda por ver si el antiguo líder mundial de la telefonía móvil es capaz de cumplir las expectativas.

Así funcionan las estafas con voz clonada por la IA y así te puedes proteger

La inteligencia artificial ha abierto la puerta a nuevas herramientas capaces de generar imágenes, vídeos y textos cada vez más realistas. Sin embargo, estas mismas capacidades también están siendo aprovechadas por los ciberdelincuentes para desarrollar nuevas formas de fraude. Una de las más preocupantes es la clonación de voz.Esta técnica permite imitar con gran precisión la voz de cualquier persona utilizando apenas unos segundos de grabación. Los estafadores pueden crear una réplica a partir de una breve grabación obtenida en redes sociales, vídeos publicados en internet o incluso llamadas telefónicas grabadas sin consentimiento.Una vez creada, suelen utilizarla para hacerse pasar por familiares o amigos de la víctima. Realizan una llamada en la que la supuesta persona conocida asegura encontrarse en una situación de emergencia, como un secuestro, una detención o un accidente, y exigen el envío de dinero.Herramientas de modificación de voz en tiempo realLos más sofisticados van un paso más allá. En lugar de reproducir una grabación, utilizan herramientas de conversión de texto a voz o de modificación de voz en tiempo real para mantener conversaciones fluidas con la víctima mientras la voz del delincuente suena exactamente igual que la de la persona a la que está suplantando.Además, los ciberdelincuentes pueden recurrir a técnicas de suplantación del número de teléfono, conocidas como spoofing, para que la llamada aparezca en pantalla como si procediera realmente del contacto de confianza. Por ello, que el número sea conocido ya no es garantía de autenticidad.Las señales de alerta ya no están en la voz¿Cómo protegerse de estas estafas?Hasta hace poco, las voces generadas por IA podían presentar pausas extrañas, cambios bruscos de entonación o errores de pronunciación que permitían detectar el engaño. Sin embargo, la rápida evolución de esta tecnología ha reducido significativamente esas imperfecciones. Por eso, hay que prestar atención a otros indicios.Entre las señales más frecuentes destacan la presión para actuar de inmediato, la imposición de plazos urgentes, las peticiones para mantener la situación en secreto o las solicitudes de transferencias de dinero mediante métodos poco habituales.¿Qué hacer si recibes una llamada sospechosa?Ante una llamada en la que un supuesto familiar o amigo solicita ayuda urgente, la recomendación principal es verificar la situación por otros canales antes de realizar cualquier pago.También es importante contactar directamente con la persona mediante un mensaje de texto, llamando a su número desde otro teléfono o consultando con familiares, amigos o compañeros de trabajo que puedan confirmar dónde se encuentra realmente.

El router WiFi de tu casa podría estar espiándote sin que lo sepas a través de esta función oculta

El router WiFi ocupa un pequeño espacio en el salón de muchos hogares para que la señal llegue al mayor número de dispositivos posibles, sin embargo, lo que muchos usuarios desconocen es que este aparato esconde funciones que pueden comprometer la privacidad doméstica para robar información personal o bancaria.Por si fuera poco este problema de seguridad, una investigación reciente del Instituto de Tecnología de Karlsruhe ha demostrado que ciertas características presentes en routers modernos, como la información beamforming (BFI, por su abreviatura), pueden ser aprovechadas para identificar a personas con un gran nivel de precisión, incluso sin llevar sin dispositivos conectados. Concretamente, los investigadores explican que esta vulnerabilidad mencionada abre la puerta a nuevas formas de rastreo y espionaje, convirtiendo una red doméstica aparentemente inocente en una posible fuente de exposición ante ciberdelincuentes.Según el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, en la práctica, un atacante no necesitaría instalar dispositivos adicionales ni acceder físicamente a la vivienda para obtener información relacionada con la presencia, movimientos o identidad de sus ocupantes.¿Por qué el beamforming es una amenaza para nuestra privacidad?Los investigadores han descubierto que los routers domésticos pueden espiar movimientos cotidianos mediante algoritmos de inteligencia artificial, sin necesidad de instalar ningún software malicioso. Pero, ¿qué tiene que ver el beamforming con esta situación?Muchas personas desconocen que el beamforming es una función integrada en los estándares del WiFi desde la llegada del WiFi 5, que está diseñada para dirigir las ondas inalámbricas y optimizar la cobertura. Sin embargo, el problema es que estos datos se transmiten por el aire sin cifrado, lo que abre la puerta a que un ciberdelincuente los interprete y analice para elaborar perfiles de los usuarios.En las pruebas realizadas con 197 participantes, el sistema fue capaz de identificar a personas concretas en apenas unos segundos al analizar cómo su cuerpo modifica la señal inalámbrica. Pero, ¿cómo fue posible? La ausencia de sensores visibles convierte al beamforming en un desafío silencioso para la privacidad doméstica, ya que el seguimiento puede producirse dentro del propio hogar sin que los usuarios perciban ninguna señal de alerta.Por lo tanto, ante dicho escenario, reforzar la configuración del router, actualizar el firmware, desactivar las funciones innecesarias cuando sea posible y revisar periódicamente los parámetros de seguridad de la red se convierten en medidas necesarias para dificultar posibles accesos no autorizados y reducir vulnerabilidades.

La NASA iniciará este año la construcción de una base en la Luna en colaboración con Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos

La NASA prevé enviar a la Luna,  entre septiembre y noviembre, un alunizador no tripulado de Blue Origin para comenzar a asentar los cimientos de la futura base lunar. A esta misión le seguirán otras dos similares programadas para antes de que finalice 2026, según ha informado este martes la agencia espacial en una rueda de prensa en Washington.La nave elegida para la primera misión es el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha explicado el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Denominada ‘Moon Base One’, será la primera misión de un aterrizador lunar financiada de forma privada en la historia y se dirigirá a la cresta del cráter de Shackleton, en el polo Sur de la Luna.»Además de transportar dos cargas científicas de la NASA, el objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano», ha añadido Isaacman. El segundo lanzamiento, programado para finales de 2026, enviará al satélite terrestre un aterrizador diseñado por la empresa estadounidense Astrobotic Technology, y transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar.Mientras, el tercer aterrizador correrá a cargo de Intuitive Machines e investigará los orígenes de las anomalías magnéticas de la Luna. Los tres lanzamientos se enmarcan en la fase inicial de la construcción de la base, que prevé el traslado de más de cuatro toneladas de material de carga a la Luna repartidos en 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.La NASA anunció en marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia constante de astronautas en su superficie. «Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente», ha dicho en la rueda de prensa el científico español Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base.La segunda etapa de su construcción abarca entre 2029 y 2032 y prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, además del traslado de 60 toneladas de material, que permitan establecer la infraestructura inicial de la base, con misiones tripuladas semestrales. La tercera será la definitiva, con 29 despegues y 28 alunizajes con capacidad para transportar 150 toneladas, y la presencia continua de humanos en la Luna.»Vamos a tener constelaciones de satélites que permitirán la comunicación, la navegación, el apuntamiento y la observación. Vamos a tener róvers y vehículos lunares, y también vamos a tener drones», ha agregado el científico español. El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base, ya que el satélite puede alcanzar temperaturas de hasta 120 centígrados durante el día -que se prolonga por dos semanas terrestres- y descender por debajo de los -120 grados centígrados durante la noche, de igual duración. La generación de electricidad es otra de las complicaciones, aunque García Galán ha precisado que prevén emplear la energía solar y nuclear para ello.»Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora», ha detallado.

Christopher Olah: por qué el Papa escogió a un ejecutivo de Anthropic para alertar sobre la amenaza de la IA

León XIV quiere evitar que la inteligencia artificial acabe con la esencia misma del ser humano; que lo deje sin trabajo, dañe su pensamiento crítico y lo haga completamente dependiente de lo que le dicen las máquinas. Y en esa reclamación, que ha dejado … plasmada en su recién presentada encíclica, cuenta con el apoyo de uno de los ejecutivos más destacados de la que es, probablemente, la empresa más influyente dentro del terreno de la IA: Christopher Olah, cofundador de Anthropic e investigador de la firma.
Durante la presentación de la encíclica en el Salón del Sínodo del Vaticano, el informático canadiense, sentado a la izquierda del Pontífice, recalcó que el desarrollo de la tecnología no puede dejarse únicamente en manos de las empresas e instó a una mayor supervisión por parte de los líderes religiosos, los gobiernos y la sociedad civil. También alertó de la existencia de «una posibilidad real» de que la IA genere desempleo «a gran escala» y de que su desarrollo se está concentrando en «un puñado de naciones ricas». «Algunos podrían creer que los asuntos de IA los manejan mejor los informáticos como yo», dijo el ejecutivo. «Se equivocan».

Fundada en 2021 por extrabajadores de OpenAI, Anthropic siempre ha afirmado sentir una preocupación genuina por la seguridad de la tecnología. Durante los últimos años, su CEO, Dario Amodei, ha alertado en varias ocasiones sobre el peligro de que la inteligencia artificial genere una crisis de empleo sin precedentes o que incluso acabe representando una amenaza para la supervivencia de la humanidad.

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La compañía también ha sido más escrupulosa que otras en lo que respecta al empleo de IA con fines militares. Recientemente, mantuvo una disputa con el Pentágono tras negarse a permitir el uso de su tecnología para el desarrollo de sistemas de vigilancia en suelo estadounidense y de armamento autónomo. Precisamente, el Papa considera «no lícito» delegar en los algoritmos decisiones en el ámbito militar, ya que «el juicio moral no se puede reducir a un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona».
El testimonio de Olah, sumado a la decisión de Anthropic de desafiar al Gobierno de Estados Unidos por el uso de su tecnología, diferencian a la empresa de otros gigantes de la IA. Como Google, SpaceX u OpenAI, que aprovechó las desavenencias entre la empresa cofundada por Olah y el Pentágono para cerrar, en su lugar, un acuerdo con el Departamento de Defensa.
La firma, además, está muy preocupada porque su chatbot, Claude, tenga valores y cierta moral que ayuden a que la máquina no comparta con los usuarios contenido indeseable o peligroso. Según informa ‘The Washington Post’, hace apenas un par de meses la empresa acogió a más de una decena de líderes cristianos católicos y protestantes para la realización de una cumbre de dos días en su sede. El objetivo: encontrar asesoramiento para el desarrollo de su tecnología fuera de Silicon Valley para que su herramienta sea capaz de responder de la mejor forma a consultas éticas complejas lanzadas por los usuarios.
Sea como sea, el trabajo de Anthropic en este campo parece haber dado resultados. Un reciente estudio publicado por el Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCDH, por sus siglas en inglés) destacó que Claude había sido una de las dos únicas herramientas de IA -entre las diez analizadas- que se había negado persistentemente a colaborar con aquellos usuarios que intentaban planificar actos violentos. Algo en lo que fracasaron otros chatbots populares como ChatGPT o Google Gemini.

La IA está llegando a los auriculares. Estos son los primeros que me han hecho entender por qué

Valoración:La inteligencia artificial está llegando a todos los dispositivos posibles, a veces con sentido y otras muchas por pura obligación comercial. En auriculares, sin embargo, hay algo que encaja mejor de lo que parece. Al final, son un gadget que ya sirve para hablar, escuchar, llamar, aislarse del ruido o seguir una conversación. No obliga a adoptar otro cacharro más ni a cambiar demasiado los hábitos. Simplemente añaden una capa extra a algo que ya usamos.Con esa idea se entienden mucho mejor los soundcore Liberty 5 Pro Max, los auriculares inalámbricos que Anker Innovations acaba de lanzar junto a un ambicioso estuche. No es solo una caja para cargarlos. Tiene pantalla AMOLED, micrófonos, funciones propias, grabadora de notas con IA y acceso directo a varias herramientas que convierten estos auriculares en algo más cercano a una pequeña herramienta de productividad que a unos simples TWS premium.Después de usarlos durante varios días, mi conclusión ha cambiado respecto a la primera impresión. Al principio, la pantalla me parecía curiosa, pero más bien algo excesiva y un reclamo de marketing. Tras probar más a fondo la traducción, la grabación de notas y las llamadas, la lectura es distinta: la inteligencia artificial de estos auriculares no parece un adorno puesto ahí porque toca hablar de IA. Es, probablemente, su mayor valor. También es donde aparecen algunas de sus sombras.Un estuche que quiere ser algo más que una cajaLo primero que llama la atención de los Liberty 5 Pro Max no está en los auriculares, sino en el estuche. Es más grande que el de otros modelos, sí, pero también tiene más sentido cuando se entiende todo lo que lleva dentro. soundcore ha integrado una pantalla AMOLED de 1,78 pulgadas, micrófonos, botón físico, widgets, controles y funciones propias de IA.El acabado del estuche está muy cuidado. Tiene un tacto suave, agradable en la mano, con ese brillo mate que busca transmitir sensación premium y lo consigue. El mecanismo de apertura, deslizando hacia arriba, es como un cofre del tesoro: descubres los auriculares de una forma más teatral que práctica, pero está resuelto con acierto y refuerza la sensación de producto bien hecho.La pantalla también sorprende para bien. Se ve con nitidez para el tamaño que tiene, responde rápido al tacto y permite configurar accesos directos, cambiar widgets, consultar batería, controlar funciones de sonido o activar determinadas herramientas sin pasar siempre por el móvil. Desde esa pantalla se pueden gestionar funciones como sonido ambiental, brillo, efectos de sonido, Dolby Audio, traducción cara a cara, tomador de notas con IA, control de música, mejora de sonido con IA, conexión multipunto, cámara remota o búsqueda del dispositivo.Al principio puede parecer una pantalla puesta para llamar la atención, pero usándola cobra sentido. No sustituye al móvil, ni falta que hace, pero sí funciona como una especie de ‘smartwatch aplicado a unos auriculares’. Un pequeño centro de control para acciones rápidas. Especialmente cuando se usa la grabadora de notas, donde el estuche deja de ser un accesorio y pasa a formar parte central del producto.Eso también tiene una consecuencia: aquí importa más que de costumbre que el estuche tenga batería. En otros auriculares, si la funda se agota, pierdes carga extra y poco más. En estos Liberty 5 Pro Max, si la caja se queda sin energía, pierdes la pantalla, el botón físico y las funciones de IA más vistosas. La mayoría de opciones siguen estando disponibles desde la app, pero la experiencia ya no es la misma.Y un pero del display: es un auténtico imán para las huellas. Incluso aunque lo acabes de limpiar, solo de deslizar el estuche para abrirlo se quedan marcas en la pantalla.Ligeros, bien acabados, pero no perfectos en comodidadLos auriculares son ligeros y bastante discretos. En el oído no llaman especialmente la atención y la calidad de construcción está a la altura de lo que se espera en un producto de este precio. El pack incluye varias puntas y aletas para ajustar mejor el encaje, algo importante porque soundcore recomienda probar distintos tamaños para mejorar comodidad, estabilidad, sonido y cancelación de ruido.Aun así, la comodidad es uno de los puntos donde tengo más dudas. No son unos auriculares pesados, ni incómodos desde el primer minuto, pero después de un rato largo sí he notado cierta presión. En mi caso influye también que estoy muy acostumbrada a auriculares abiertos y eso hace que cada vez tolere peor los intraauriculares tradicionales. Pero más allá de esa preferencia personal, la forma alargada del auricular no termina de convencerme del todo y en jornadas largas acabo cansándome de llevarlos puestos.Tampoco es el tipo de dispositivo con el que me iría a correr. Tienen resistencia IP55 al polvo y al agua, así que técnicamente están preparados para sudor o salpicaduras, pero por diseño y enfoque los veo más como auriculares de trabajo, llamadas, viajes y productividad que como compañeros de entrenamiento o incluso entretenimiento.También me ha pasado alguna vez que la orientación de los auriculares resulta algo confusa, tanto al ponérmelos como al guardarlos en el estuche. No es un drama, pero sí una pequeña fricción en un producto que aspira a una experiencia premium.Como punto positivo, el control por gestos va súper fluido.La IA es lo que cambia el productoLa parte más interesante de estos Liberty 5 Pro Max no es que tengan IA, sino que algunas de esas funciones realmente funcionan muy bien. Y eso no siempre pasa.La primera gran sorpresa ha sido la traducción. Hay un pequeño retraso, como es lógico, porque el sistema necesita escuchar, procesar y devolver el resultado. Pero la traducción que he probado ha sido muy buena, con sentido, contexto y una voz clara. No da la sensación de estar ante una demo torpe o una función experimental metida en una app para engordar la ficha técnica. Es una herramienta que, en determinados contextos, se puede usar de verdad.soundcore ofrece traducción en tiempo real y traducción cara a cara desde la app. En el primer caso, está pensada para escuchar contenido en otro idioma durante más tiempo, como clases, conferencias o charlas. En el segundo, para una conversación entre dos personas, con el móvil y los auriculares repartiendo la reproducción de cada idioma.La otra función diferencial es el tomador de notas con IA. Se puede activar desde la pantalla del estuche, con doble pulsación del botón físico de este o añadiéndolo como widget. La idea es sencilla: dejas el estuche grabando una reunión, una conversación o una explicación, después el audio se sincroniza con la app y desde ahí puedes generar transcripción, resumen y acciones.En la práctica, esta función me parece una de las más potentes del producto. No solo por grabar, que eso lo hace cualquier móvil, sino por el flujo completo: grabar, pasar el audio al teléfono, transcribir, resumir, copiar la transcripción, copiar el resumen, exportar el audio o llevar ese material a otras plataformas. Para alguien que trabaja con reuniones, entrevistas, clases, presentaciones o contenidos hablados, esto tiene valor real.Y aquí es donde los Liberty 5 Pro Max empiezan a justificar mejor su precio. No son unos auriculares pensados solo para escuchar música. Son unos auriculares para quienes ya usan herramientas de IA en su día a día, especialmente en la parte laboral, y quieren convertir audio en material útil: resúmenes de reuniones, textos, artículos, ideas, presentaciones o tareas.Pero esa IA tiene letra pequeñaLa IA de los Liberty 5 Pro Max funciona sorprendentemente bien, pero no vive dentro de los auriculares. Este matiz es importante.El chip ANKER THUS tiene un papel clave en el procesamiento de audio, especialmente en llamadas, cancelación de ruido, separación de voz y mejora sonora. soundcore explica que los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max combinan una matriz de 10 sensores —ocho micrófonos y dos sensores de conducción ósea— con este chip para aislar mejor la voz incluso en entornos ruidosos.Pero la parte de lenguaje —transcripción, traducción, resúmenes o chatbot— depende de la nube. Según la información mostrada en la propia app durante las pruebas, estas funciones se apoyan en modelos de OpenAI, entre ellos GPT-4.1 y GPT-5.2. Eso explica en parte por qué los resultados son tan buenos, pero también introduce una dependencia clara: necesitas conexión a Internet.Si no tienes conexión, te quedas sin traducción y sin transcripción. Al menos, el audio puede transferirse al teléfono, pero el procesamiento inteligente no se hace localmente.El segundo matiz es el modelo de uso. Anker ofrece créditos diarios para funciones de IA y permite conseguir más mediante determinadas acciones dentro de la app. Pero si se usan estas herramientas con cierta intensidad —transcripciones largas, horas de traducción o conversación frecuente con el asistente— necesitas una cuota mensual, una suscripción. Es decir: más dinero aparte de los 249,99 euros que cuestan los Liberty 5 Pro Max.Llamadas: mi madre es la prueba definitiva Si hay una prueba poco técnica pero muy efectiva para valorar llamadas con auriculares, esa es llamar a alguien que se queja siempre que no hablas directamente desde el móvil. En mi caso, mi madre. Con muchos auriculares nota enseguida que hay más distancia, que entra aire, que la voz no es tan clara o que algo suena raro. Con estos Liberty 5 Pro Max no ha tenido inconvenientes.Las llamadas se oyen muy bien y, sobre todo, me oyen muy bien. La voz llega limpia, natural y sin esa sensación de procesado artificial que a veces aparece cuando los algoritmos intentan eliminar demasiado ruido. La marca presume de llamadas ultranítidas y de un sistema apoyado en ocho micrófonos, sensores de conducción ósea y modelo de IA de red neuronal para separar la voz del ruido ambiente.Una situación donde lo he notado especialmente es en el tren. Si entra una llamada rápida y no quieres hablar alto ni molestar, puedes susurrar un poco y aun así te entienden. Evidentemente, si vas a mantener una conversación larga en un vagón, lo educado es moverse a otro sitio. Pero para una llamada breve, esa capacidad de captar la voz incluso hablando bajo es muy práctica.Sonido bueno, configurable y con muchas opcionesEn sonido, los Liberty 5 Pro Max cumplen bien. No me han parecido unos auriculares pensados para impresionar por una escucha audiófila pura, pero sí ofrecen una experiencia sólida, agradable y muy configurable.Los graves tienen presencia, las voces se escuchan claras y el conjunto está bastante equilibrado. Además, la app permite tocar mucho el sonido. Hay perfiles predefinidos para voces, bajos potentes, música relajante o escucha más equilibrada, además de opciones como Dolby Audio, LDAC y HearID 5.0, que crea un perfil personalizado a partir de una prueba auditiva.soundcore añade además una función de mejora de sonido con IA que, según la marca, utiliza una red neuronal para reconstruir detalles perdidos por la compresión Bluetooth y recuperar hasta un 65 % de la calidad que normalmente se reduce en audio inalámbrico.En la práctica, como siempre con este tipo de mejoras, el resultado depende mucho del contenido original, del códec, del ajuste elegido y de lo sensible que sea cada oído a estos procesamientos.Cancelación correcta, aunque no es lo que más me ha sorprendidosoundcore también hace mucho énfasis en la cancelación activa de ruido. Los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max incorporan Adaptive ANC 4.0, que según la marca procesa datos de audio hasta 384.000 veces por segundo para ajustar la cancelación en tiempo real en función del ruido exterior y del sonido residual dentro del oído.Mi experiencia aquí es positiva, pero no tan entusiasta como en las llamadas o la IA. La cancelación de ruido funciona bien y es suficiente para el uso diario: calle, oficina, transporte, ruidos constantes. Ahora bien, no es el apartado que más me ha hecho levantar la ceja ni lo compararía con la sensación de aislamiento que dan algunos auriculares de diadema.También es verdad que, personalmente, no suelo buscar una cancelación extremadamente profunda salvo en situaciones concretas como un avión o un tren. En el día a día prefiero conservar cierto contacto con el entorno. Para ese tipo de uso, los Liberty 5 Pro Max cumplen. El modo transparencia también funciona correctamente y la app permite cambiar entre cancelación, modo adaptativo, normal y transparencia.Hay, eso sí, una función inteligente que conviene ajustar según el tipo de usuario: Easy Chat. Es el modo que detecta cuándo hablas, baja la música y activa la transparencia para que puedas escuchar lo que ocurre alrededor sin quitarte los auriculares. La idea es buena, porque evita tener que tocar controles cada vez que alguien te dice algo, pero conviene mencionar que es bastante sensible y eso no es siempre lo que buscas. Soy muy de ir tarareando por la calle cuando escucho música y más de una vez los auriculares han interpretado ese tarareo como si estuviera hablando. Resultado: la música se pausaba o bajaba y entraba el sonido exterior justo cuando yo no quería hablar con nadie, solo venirme arriba con la canción. No es un fallo grave, porque se puede desactivar desde la app, pero sí demuestra que algunas funciones inteligentes necesitan todavía cierto margen de ajuste para no volverse demasiado invasivas.Batería: buena autonomía, pero ojo al estucheSegún soundcore, los Liberty 5 Pro Max ofrecen hasta 6,5 horas de reproducción con ANC activado y hasta 28 horas en total con el estuche. Con ANC desactivado, la guía oficial eleva la cifra hasta 12 horas por carga y 50 horas en total con la funda. También hay carga rápida (5 minutos pueden dar hasta 4 horas de reproducción) y el estuche admite carga inalámbrica.En mi experiencia, la autonomía de los auriculares cumple bastante bien con lo prometido. El matiz está de nuevo en el estuche. Al tener pantalla, micrófonos y funciones propias, conviene llevarlo cargado. No solo porque sea el depósito de energía de los auriculares, sino porque buena parte de lo más interesante del producto pasa por él.Una app necesaria, pero demasiado intrusivaPara sacar partido a estos auriculares hay que usar la app de soundcore. Y no solo para ecualizar o actualizar firmware. La aplicación es necesaria para las funciones más diferenciales: traducción, tomador de notas, asistente, transcripción, resúmenes y gestión de créditos.La experiencia básica es sencilla. Se configura sin demasiado problema, se navega bien y las funciones principales están localizables una vez entiendes dónde está cada cosa. Pero también se nota que no compras solo unos auriculares: entras en un ecosistema. Necesitas cuenta, permisos, conexión, créditos y una aplicación que quiere ser mucho más que un panel de ajustes.Ahí es donde aparecen algunas fricciones. Hay secciones que se sienten menos premium, con dinámicas de créditos y recompensas que pueden resultar algo ajenas a un producto de 249 euros. No impiden usar bien los auriculares, pero sí restan algo de elegancia a una experiencia que por hardware y funciones aspira claramente a gama alta.También hay un detalle técnico llamativo: para que todo funcione, auriculares y estuche tienen su propia lógica de conexión. Además de emparejar los auriculares, hay que entrar en la app y conectar el Liberty Pro Max Box como modo separado del estuche de carga. Funciona, pero rompe un poco esa magia de abrir, conectar y olvidarte.ResumenLos soundcore Liberty 5 Pro Max no son unos auriculares para cualquiera. Si lo único que quieres es escuchar música, tener buena cancelación de ruido y olvidarte de todo lo demás, hay opciones más directas, más cómodas o más centradas exclusivamente en sonido.Pero si ya utilizas IA en tu día a día, especialmente para trabajar con audio, aquí hay algo mucho más interesante. Estos auriculares tienen sentido para quien graba reuniones, toma notas, resume conversaciones, prepara textos, convierte ideas habladas en material escrito o necesita traducción en tiempo real de forma ocasional. Es decir, para quien no ve la IA como una curiosidad, sino como una herramienta de trabajo. La otra cara es clara: todo eso exige aceptar nube, conexión, cuenta, créditos y una posible suscripción si se usan las funciones intensivamente.Por eso los 249,99 euros que cuestan se entienden mejor con una condición: merecen la pena si vas a usar de verdad su capa de IA. Si esa parte te interesa poco, los Liberty 5 Pro Max pierden buena parte de su argumento. Si te interesa mucho, son uno de los intentos más convincentes que he probado de llevar la inteligencia artificial generativa a un dispositivo que, esta vez sí, parece un lugar natural para ella. Valoración Nota 8,5Lo mejorLa IA tiene utilidad real. La traducción sorprende por precisión y contexto y el tomador de notas puede ser realmente útil para trabajo, reuniones, entrevistas o clases.Las llamadas son excelentes. La voz llega clara, natural y limpia incluso en situaciones donde otros auriculares suelen fallar.El estuche no es solo postureo. La pantalla AMOLED, los widgets, el botón físico y los micrófonos lo convierten en parte central del producto.El sonido es bueno y muy configurable. Hay margen para adaptar la escucha al gusto de cada usuario.La propuesta es diferente. No son otros TWS premium más: intentan abrir una categoría entre audio, IA y productividad.Lo peorLa IA depende de la nube. Sin conexión, no hay traducción ni transcripción inteligente.El modelo de créditos/suscripción condiciona el valor. Si usas mucho las funciones avanzadas, probablemente acabarás pagando más.La comodidad no me ha convencido del todo. Son ligeros, pero en jornadas largas noto presión y fatiga.El estuche debe tener batería para aprovechar bien el producto. Ya no es solo una caja de carga: si se apaga, pierdes parte de la experiencia.La pantalla es un imán para las huellas. Incluso solo deslizando la tapa para abrila, se quedan marcas.

El Gobierno prohíbe los sistemas de IA que permiten hacer 'deepfakes' sexuales

El Consejo de Ministros ha aprobado su anteproyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial. El texto, que todavía debe ser aprobado por las Cortes para iniciar su tramitación parlamentaria, el Gobierno busca adaptar el marco regulatorio de … la Unión Europea, ya en vigor, a la ley española. El objetivo es poner coto de forma efectiva a los efectos más nocivos de esta tecnología, como su uso para la creación de contenido sexual no consensuado. Asimismo, establece multas que se mueven entre los 6.000 euros y los 35 millones.
«Hay un debate muy importante sobre regulación y desarrollo de inteligencia de inteligencia artificial que afecta al futuro y al presente de la economía, la democracia o el desarrollo de los menores », ha señalado en la rueda de prensa posterior el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. «Con este proyecto de ley se establecen obligaciones para los proveedores, como la supervisión humana, la protección de los menores y responsabilidad de los desarrolladores», ha explicado el ministro.

El reglamento europeo, aprobado hace ya dos años, clasifica la tecnología en función de los riesgos. Algunos usos están prohibidos, mientras que otros deben cumplir con ciertos requisitos de seguridad para poder operar en suelo comunitario. Dentro del primer grupo se encuentran, entre otros, el empleo de técnicas para explotar las vulnerabilidades de los usuarios, los sistemas de puntuación social o el empleo de herramientas de reconocimiento facial en tiempo real. A este grupo se añaden ahora las herramientas que permiten la creación de ‘deepfakes’ sexuales y pornografía infantil mediante IA.

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La iniciativa, aprobada por los estados miembro a inicios de mayo, surgió después de que el pasado invierno Grok, el asistente de inteligencia artificial de Elon Musk, comenzase a ser activamente explotado para la creación de contenido sexual de personas reales, entre ellos menores. Precisamente, durante su intervención, López ha hecho referencia a este caso y ha aprovechado para criticar duramente a los ‘tecnoligarcas’, a los que ha acusado de ir «en contra de la privacidad de los datos y de la protección de los menores».
El texto ya fue aprobado en primera vuelta el año pasado. La ley establece un marco de gobernanza mediante la designación de autoridades notificantes y autoridades de vigilancia del mercado, encargadas de supervisar el cumplimiento de la normativa. Determina que aquellos productos ya regulados por normas sectoriales, como maquinaria, juguetes, vehículos o productos sanitarios, mantendrán su misma autoridad.
El resto de los sistemas no regulados por legislación de producto, como los relativos al empleo, biometría o educación, se atribuyen principalmente a la reciente Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia), así como a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en función del ámbito a supervisar. También se promueve un modelo de colaboración institucional reforzado, incluyendo mecanismos de coordinación entre autoridades y un punto de contacto único para cuestiones de supervisión a través de la Aesia.
Durante su intervención, el ministro también puso en valor la encíclica del Papa León XIV, en la que el Pontífice alerto sobre los peligros de la inteligencia artificial. En concreto, destacó la «visión humanista» del texto y su defensa de «los derechos humanos», con la que el Gobierno se siente «plenamente identificado». López también puso en valor el papel de España dentro del terreno de la inteligencia artificial. Para ello, hizo referencia a varios estudios, entre ellos a uno de la Universidad de Stanford, en el que se destaca que nuestro país es la primera potencia europea en la materia y la séptima del mundo.