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¿Sirve de algo rechazar las cookies? Descubren que Google y Microsoft siguen rastreando para recopilar datos

Cuando se accede a una página web, suele aparecer una ventana para aceptar las cookies o gestionar cuáles se quieren rechazar. En muchos casos, hay quienes le dan al botón de aceptar sin saber muy bien qué datos se están recopilando, mientras que otros que rechazan todas las opciones para mantener a salvo su privacidad. Sin embargo, lo que se ha sabido recientemente es que, incluso cuando los usuarios piden a los sitios web que no los rastreen, algunos navegadores como Google ignoran dicha solicitud en el 86% de los casos.Así lo da a conocer la organización sin fines de lucro webXray en una auditoría forense, en la que analizó el tráfico web de varios sitios populares y descubrió que 194 servicios de publicidad seguían usando cookies de seguimiento incluso después de que los usuarios optaran por rechazar el rastreo.Google, Meta y Microsoft rastrean a los usuarios aunque rechacen las cookiesLa investigación de webXray analizó el tráfico web de miles de sitios populares en California y encontró que el 55% de las páginas incumplen con la Ley de Privacidad del Consumidor de California (CCPA, por sus siglas en inglés). Además, la auditoría puso de relieve los mecanismos técnicos que utilizan los navegadores para eludir las preferencias de privacidad.Uno de estos mecanismos es el Global Privacy Control (GPC, por sus siglas): cuando un usuario lo habilita, su navegador envía el encabezado sec-gpc: 1, que, según la ley de California, los sitios web deben respetar como una petición válida para no compartir datos personales. Sin embargo, la auditoría de webXray encontró los siguientes fallos:Google tiene una tasa de fallos del 86% porque los servicios de anuncios ignoran sistemáticamente la señal sec-gpc: 1 cuando la reciben, respondiendo con una orden para crear la cookie publicitaria ‘IDE’ de dos años.Meta posee una tasa de fallos del 69% porque el fragmento de píxel de seguimiento no tiene código para comprobar la señal GPC, por lo tanto, se activa incondicionalmente, registrando los eventos de seguimiento independientemente de la configuración de privacidad.Microsoft tiene una tasa de fallos del 50% porque, al igual que Google, la red de seguimiento recibe la GPC, pero devuelve de forma incondicional una cookie de seguimiento ‘MUID’ con una duración de un año.Como conclusión, webXray revela que la gran mayoría de los avisos de cookies no protegen a los usuarios, e incluso no impiden los rastreos por parte de los navegadores.Infringir la ley supone una multa económica bastante elevadaLos reguladores de California indican que ignorar las Condiciones Generales de Servicio (CGS) es un delito punible, pese a que las recientes medidas de cumplimiento de la CCPA han dado lugar a multas cuantiosas para las empresas que no procesan correctamente las solicitudes de exclusión voluntaria.Según 404 Media, la auditoría de privacidad en California estima que estas infracciones continuadas podrían suponer una responsabilidad acumulada de 5.800 millones de dólares para el conjunto de la industria. No obstante, para mitigar las amenazas y evitar las multas, es recomendable que las compañías implementen estas estrategias:Los servidores de anuncios deben estar configurados para detectar el encabezado sec-gpc: 1 y descartar la solicitud de inmediato.Los administradores de sitios web tienen que envolver los scripts de seguimiento de terceros.Las organizaciones no pueden confiar plenamente en los banners de consentimiento de terceros, ya que los equipos de cumplimiento deben supervisar las solicitudes de red en tiempo real para comprobar que las cookies están bloqueadas.

La NASA se ve obligada a apagar un instrumento de la sonda Voyager 1 para alargar su vida útil

La NASA lanzó la sonda espacial Voyager 1 hace casi 50 años para explorar el sistema solar y descubrir que hay más allá de las fronteras espaciales para obtener información de los planetas más alejados del Sol. No obstante, pese a que dicho instrumento sigue proporcionando datos de interés a la comunidad científica, su antigüedad está pasando factura, debido a que, en los últimos años, uno de los ordenadores no mandaba la señal a la Tierra y se detectó una actividad inusual en una sección del subsistema de vuelo.Aunque ambos problemas se solucionaron, al tiempo, la NASA recibió otra mala noticia porque las antenas del sistema de comunicaciones dejaron de recibir señales y, en consecuencia, se decidió apagar parte de sus instrumentos para alargar su vida útil. Ahora, en un caso muy similar, ha vuelto a ocurrir algo parecido porque la NASA ha tenido que apagar otro instrumento de la Voyager 1 para mantenerla en funcionamiento.En un comunicado oficial, la agencia espacial estadounidense revela que los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA enviaron órdenes para apagar el instrumento ‘Experimento de Partículas Cargadas de Baja Energía’ (LECP, por sus siglas en inglés), debido a que la sonda Voyager 1 se está quedando sin energía. De esta manera, al apagar el LECP, «se considera la mejor manera de mantener en funcionamiento la primera sonda interestelar de la humanidad».»Si bien desactivar un instrumento no es lo que nadie desea, es la mejor opción»El LECP ha estado funcionando casi sin interrupción desde el lanzamiento de la Voyager 1 en 1977 para medir partículas cargadas de baja energía, proporcionar datos sobre la estructura del medio interestelar y detectar frentes de presión y regiones de densidad de partículas.Además, al igual que la Voyager 2, la Voyager 1 utiliza un generador termoeléctrico de radioisótopos, siendo un dispositivo clave para convertir el calor de la desintegración del plutonio en electricidad. Sin embargo, tras pasar casi medio siglo en el espacio, los márgenes de potencia se han reducido drásticamente, lo que obligó al equipo de la NASA a ahorrar energía apagando calentadores e instrumentos. Por lo tanto, esto supuso que, durante una maniobra de balanceo planificada, los niveles de energía de Voyager 1 cayeran inesperadamente.No obstante, los ingenieros de NASA sabían que cualquier caída adicional de energía podía activar el sistema de protección contra «fallas de subtensión» de la Voyager 1, teniendo en cuenta que apagaría los componentes automáticamente para salvaguardar la sonda.Kareem Badaruddin, director de la misión Voyager en el JPL, afirma en el comunicado que, «si bien desactivar un instrumento científico no es lo que nadie desea, es la mejor opción disponible» para mantener «ambas Voyager en funcionamiento durante el mayor tiempo posible».La NASA quiere alargar la vida de la sonda Voyager 1Desde la NASA confían que apagar el LECP le da a la Voyager 1 aproximadamente un año de maniobra, así pues, durante este periodo de tiempo, los ingenieros podrán finalizar una «solución de ahorro de energía» llamada «el Big Bang» para extender aún más las operaciones de la sonda.Según la agencia espacial, «la idea es reemplazar un grupo de dispositivos eléctricos a la vez, apagando algunos y sustituyéndolos por alternativas de menor consumo para mantener la temperatura de la nave lo suficientemente alta como para continuar recopilando datos científicos».En un principio, está previsto que dicha operación se implante en la Voyager 1 «no antes de julio» porque, si funciona, existe la posibilidad que se pueda reactivar el LECP.

Jugamos a 'Pragmata': Un shooter emotivo que recuerda a los mejores títulos de antaño

Capcom está que se sale. Los nipones llevan años encadenando títulos que, sin exagerar, son sobresalientes en todos sus apartados. Y tras una larga gestación y varios retrasos, ahora el estudio nos entrega ‘Pragmata’, una nueva propiedad intelectual que mezcla acción, puzles y ciencia … ficción con una personalidad propia. Y por suerte, el resultado es uno de esos lanzamientos que sorprenden porque se atreven a probar algo distinto, a ofrecer algo único que evoca irremediablemente a todas esas joyas que salieron en la época dorada del shooter, la de Xbox 360 y PS3.
‘Pragmata’ nos sitúa en un futuro en el que la humanidad halla en la Luna un nuevo material -la fibraluna- capaz de fabricar casi cualquier objeto a bajo coste mediante impresión 3D. Cuando La Cuna, la estación lunar dedicada a su extracción, deja de comunicarse con la Tierra, una expedición de astronautas parte hacia el satélite para investigar lo sucedido. Sin embargo, todo se complica muy pronto tras un terremoto que desencadena el caos. Hugh, el protagonista, queda atrapado en la base junto a Diana, un androide con apariencia infantil, mientras ambos intentan sobrevivir a IDUS, la inteligencia artificial que gobierna la instalación y que parece haber perdido el control. Así arranca una aventura con varios giros argumentales y una duración cercana a las diez horas, aunque puede alargarse bastante más si nos detenemos a descubrir los numerosos secretos repartidos por sus escenarios y completamos las actividades opcionales, que no son pocas.

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Javier Palomo

De ‘Dead Space’ a ‘Dad Space’

La historia fue uno de los aspectos que más me sorprendió de ‘Pragmata’. No me esperaba algo tan emocional, ni por asomo. No entraré en demasiados detalles para evitar spoilers, pero sí que diré que los dos protagonistas, Hugh y Diana, se complementan a las mil maravillas. Quizás hubiera agradecido algo más de ‘pausa’ para que se hubiera desarrollado con más paciencia su relación, que puede pecar se sentirse apresurada, sobre todo al principio. Pero pese a ello, me he sentido involucrado con los personajes desde el primer momento, y eso es en gran parte gracias a las brillantes interpretaciones del título. El doblaje, como ya nos tiene acostumbrados Capcom, es exquisito, y poder disfrutar de una historia como esta en nuestro propio idioma siempre es algo que vale la pena destacar.

En cuanto al apartado gráfico, el RE Engine vuelve a hacer acto de presencia para demostrar que es un motor gráfico de diez. El rendimiento es estupendo y luce de escándalo. El detalle de los escenarios, los personajes y los efectos visuales durante los combates es fantástico, así como la dirección artística. Ese buen hacer se traslada también a un portentoso apartado sonoro, capaz de representar a la perfección tanto el caos de la acción como la inquietante soledad de la ingravidez, el cual se ve acompañado por una banda sonora que alterna con soltura el frenesí con la melancolía.
Pero donde ‘Pragmata’ realmente destaca es en su jugabilidad. Quizás te preguntes si ‘Pragmata’ es una especie de shooter frenético o un survival horror en plan ‘Dead Space’. Lo cierto es que nada de eso, y este es el punto clave para que adores o rechaces el título: antes de disparar a todos los robots asesinos que se cruzarán en tu camino, necesitas hackear las defensas de los enemigos con un minijuego. Cuando apuntas con un arma, aparece un panel de cuadrículas y desplazas una casilla -en pad, con los botones frontales- hasta llegar al objetivo, y todo esto en tiempo real, con los enemigos en movimiento. Sólo así conseguirás empezar a hacer daño real a los robots.

Pese a que suena difícil sobre el papel, la jugabilidad funciona a las mil maravillas.

(ABC)

Esa doble capa -Hugh disparando mientras a su vez controlas los hackeos de Diana- convierte cada enfrentamiento en algo más interesante que apuntar y disparar. Hay que moverse, esquivar, pensar rápido y aprovechar las ventanas de vulnerabilidad que nos abre Diana con sus hackeos. La idea suena extraña sobre el papel, pero una vez que estás a los mandos funciona de maravilla y da identidad propia al juego.
¿Donde pincha el juego te preguntarás? Porque efectivamente, nada en esta vida es perfecto y ‘Pragmata’, pese a ser excelente, tiene sus peros. Más que errores, podría decir que hay aspectos de los que esperábamos algo más, o que no están bien aprovechados. Por ejemplo, ¿qué tal más puzles de entorno, más interacciones con trampas del escenario o pulir las secciones de plataformas? Hay oportunidades para diferenciarlo más de ‘Resident Evil’, de llegar a donde otras de sus sagas establecidas no pueden.
Visualmente hay momentos impactantes, aunque encontramos pequeñas irregularidades según la zona. La que transcurre en una especie de Times Square, que seguro que has visto en la promoción del juego, es de las mejores, y las zonas interiores de esta gran base lunar tienen su encanto, pero es verdad que pese a los visibles intentos de los desarrolladores por dar un poco de variedad dentro de lo que cabe -con vegetación, zonas en completa ruina…- se puede hacer un poco monótono. Por suerte, el juego tiene una duración razonable para terminar justo antes de mostrar signos de agotamiento.
Con todo, ‘Pragmata’ es una de las sorpresas del año. Un videojuego de acción con alma clásica, ideas frescas y corazón suficiente para dejar poso cuando termina. No alcanza la excelencia absoluta, pero sí demuestra que todavía hay espacio para superproducciones nuevas y arriesgadas. Si estás cansado de los mismos títulos de siempre y buscas algo novedoso, en ABC no podemos hacer más que recomendarlo.

Los astronautas de Artemis II: «Si hubiéramos tenido las llaves del módulo de aterrizaje, habríamos alunizado»

Tras completar una misión histórica de diez días alrededor de la Luna, la tripulación de Artemis II ha reaparecido en Houston con una mezcla de cansancio, euforia y algo difícil de traducir en palabras. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han compartido cómo han vivido un viaje que no solo ha batido récords y validado tecnologías clave para el programa Artemis, sino que también les ha dejado una huella más íntima: la de haber visto la Tierra desde tan lejos que todo, de pronto, parece cobrar otra escala.Volver a casa después de rodear la Luna no se parece demasiado a volver de ningún otro sitio. Quizá por eso la rueda de prensa de la tripulación de Artemis II no ha sonado a comparecencia al uso, sino a cuando intentas contar una experiencia tan grande que todavía no cabe del todo en palabras.Wiseman ha dado las gracias a sus compañeros y al resto del mundo y ha hablado de una unión que, según ha dicho, va más allá de la amistad. “Eso es lo más cerca que cuatro humanos pueden estar sin ser familia”, ha asegurado, al recordar los diez días que han compartido dentro de Orion, la nave que ellos mismos bautizaron como Integrity. “Salimos de la Tierra como amigos y hemos vuelto como mejores amigos”, ha subrayado.Un viaje que ya es historiaArtemis II ha sido la primera misión tripulada del programa Artemis y, con ella, la NASA ha devuelto seres humanos al entorno lunar más de medio siglo después de Apollo. La tripulación ha sobrevolado la cara oculta de la Luna, se ha acercado a unos 6.500 kilómetros de su superficie y ha alcanzado una distancia de 406.600 kilómetros de la Tierra, superando el récord del vuelo tripulado más lejano. Sobre el papel, esos son los grandes hitos. En la práctica, lo que han descrito sus protagonistas ha sido algo más difícil de medir. Han hablado de profundidad, de fragilidad, de perspectiva. De mirar por la ventana y sentir que la galaxia tenía, por primera vez, volumen.Hansen, astronauta de la agencia espacial canadiense, ha intentado ponerle forma a esa impresión. Ha dicho que una de las cosas que más le ha impactado ha sido esa sensación de tridimensionalidad del universo, como si las estrellas, la Luna y la Tierra dejaran de ser una imagen plana para adquirir una presencia física nueva, casi abrumadora. “Me voló la cabeza”, ha confesado. Y después ha añadido algo que resume bien el tono general de la rueda de prensa: que allí arriba se ha sentido “infinitesimalmente pequeño”, pero al mismo tiempo poderoso como ser humano y como parte de un grupo.Algo más que una misión técnicaLa misión tenía un objetivo claro: probar por primera vez con astronautas a bordo todos los sistemas de la nave Orion en el espacio profundo. Ha habido maniobras de navegación, demostraciones de proximidad, validación de procedimientos, comprobaciones de sistemas y varios pequeños problemas que han obligado a mantener la atención muy alta. Wiseman ha hablado de una fuga de presión, de incidencias con la línea de ventilación del inodoro y hasta de una alarma de humo que ha sonado cuando aún estaban a unos 80.000 kilómetros de casa. “Si quieres llamar la atención de alguien muy rápido, haz que suene la alarma de incendio en tu nave espacial”, ha bromeado.A su juicio, Orion “se ha manejado muy bien” y, si dependiera solo de su confianza en el vehículo, la nave de Artemis III podría ponerse mañana mismo sobre un cohete SLS y despegar con garantías, la tripulación estaría en perfectas condiciones para volar. Además, al hablar del proceso de reentrada a la atmósfera terrestre, ha reiterado esta idea describiendo el descenso como “un viaje muy suave”.La frase más llamativa de toda la rueda de prensa ha llegado cuando un periodista ha preguntado por el futuro del programa Artemis y una presencia humana estable en la Luna.Entonces Wiseman ha dejado una de esas declaraciones que inevitablemente acaban en titular. Ha dicho que una vez allí, rodeando la Luna, comprendió que la distancia mental entre orbitarla y alunizar no le parece ya tan inmensa como antes. “Si nos hubierais dado las llaves del módulo de aterrizaje, lo habríamos bajado y habríamos alunizado”.La frase tiene bastante de entusiasmo posmisión. Pero también encierra una idea importante: Artemis II ha servido para demostrar a la tripulación que lo que no has visto intimida mucho más. Hansen lo ha formulado de manera precisa: “Esta misión me ha enseñado que lo desconocido asusta mucho más que lo conocido”. Cada vez que han completado un objetivo de prueba, ha explicado, la sensación ha sido la misma: ha requerido muchísimo trabajo, sí, pero una vez allí, haciéndolo, ha dejado de parecer inalcanzable.Se trata de una afirmación relevante sobre todo ahora que la arquitectura del programa Artemis ha cambiado y Artemis III, prevista para 2027, se centrará en probar sistemas y capacidades operativas en órbita terrestre, mientras que el primer alunizaje de esta nueva etapa se desplaza a Artemis IV, en 2028. La Luna, la Tierra y una experiencia difícil de explicarHa habido una pregunta especialmente reveladora en la rueda de prensa: cuál ha sido la experiencia más notable que no puede transmitirse de forma completa ni con fotos ni con vídeo. Las respuestas no han girado tanto alrededor de un momento concreto como de una sensación general de extrañeza, belleza y desborde.Koch ha hablado del impacto que ha tenido descubrir que la misión ha emocionado a personas muy distintas entre sí, más allá de identidades o fronteras. Ha contado que su marido, durante una videollamada, le dijo que realmente estaban marcando una diferencia. Y que al escucharlo se le llenaron los ojos de lágrimas. “Eso es todo lo que siempre quisimos”, ha dicho.Wiseman ha contado que, ya de vuelta en el barco de recuperación, ha pedido hablar con el capellán de la Marina. No se ha definido como una persona religiosa, pero ha dicho que no encontraba otra vía para empezar a explicar lo que acababan de vivir. “No creo que la humanidad haya evolucionado hasta el punto de comprender lo que estamos mirando ahora mismo”, ha recordado haberle dicho a Glover cuando el Sol se eclipsaba detrás de la Luna.Glover, por su parte, ha reconocido que aún no ha tenido tiempo de “desempacar” del todo la experiencia. Apenas llevan una semana de vuelta y desde el amerizaje han encadenado pruebas médicas, evaluaciones físicas, sesiones científicas y el protocolo habitual de reacondicionamiento. Todo eso ha dejado poco margen para procesar algo que, a juzgar por sus palabras, sigue resonando con fuerza. La reentrada: 13 minutos y 36 segundos de intensidadSi el viaje de ida fue la promesa de lo desconocido, la vuelta tuvo la forma de una caída larga, caliente y violenta a través de la atmósfera. Glover ha sido quien mejor ha descrito ese tramo final, especialmente el instante en el que se liberaron los paracaídas de frenado y la cápsula volvió a sentirse, durante unos segundos, en ‘caída libre’ hasta que los paracaídas principales salieron. “Fue glorioso”, ha dicho.La tripulación también ha hablado del escudo térmico de Orion y del buen comportamiento que ha mostrado durante la reentrada. Wiseman ha explicado que la NASA ha aprendido mucho del análisis exhaustivo del escudo de Artemis I y que en esta ocasión la trayectoria se ha modificado para entrar más rápido y más caliente, evitando así los problemas de la misión anterior.Y también han señalado que la sensación de microgravedad no desaparece rápido. Koch ha contado que, al despertarse en los primeros días en la Tierra, en ocasiones ha seguido sintiendo que estaba flotando. Y que ha llegado a sorprenderse al ver caer una camisa que había dejado en el aire.Más allá de lo épico del viaje, Artemis II ha dejado algo muy útil para el futuro inmediato del programa: certezas sobre Orion, sobre la tripulación y sobre qué funciona, qué incomoda, qué se puede simplificar y qué conviene rediseñar antes de las siguientes misiones. Así que su gran hito puede que no sea haber ido más lejos que ningún otro humano, sino haber hecho que el siguiente paso para volver a la Luna parezca menos remoto.

Europa obliga a cambiar los móviles a partir de 2027: baterías reemplazables y más fáciles de reparar

La obsolescencia programada es la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo, de esta manera, se fuerza al usuario a comprar un nuevo. Desde marzo de 2021, los usuarios europeos tienen por ley el ‘derecho a reparar’ porque, según dictaminó la Unión Europea, los fabricantes que venden neveras, lavadoras, secadoras, televisores o móviles en la UE deben asegurar que pueden repararse hasta por diez años para «para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente».Esta iniciativa se enmarca dentro de un plan más amplio orientado a disminuir el impacto ambiental de los productos manufacturados, apostado por hacerlos más duraderos y eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, se exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de piezas durante al menos diez años, además, desde entonces, los dispositivos deben incluir manuales de reparación y estar diseñados de forma que puedan desmontarse con herramientas habituales cuando ya no sea posible arreglarlos, facilitando así su reciclaje.También, a todo ello se sumó una propuesta de la Comisión Europea para reforzar los derechos de los consumidores ante averías en aparatos como televisores o lavadoras, obligando a los fabricantes a repararlos, en lugar de sustituirlos, durante un periodo de hasta diez años desde su compra. Asimismo, para fomentar la reparación de dispositivos para que se usen durante más tiempo, desde junio del año pasado, los dispositivos electrónicos que se venden en la Unión Europea deben llevar una etiqueta energética para saber si un móvil, tablet o televisor son eficientes, fáciles de reparar y resistentes, entre otros requisitos.Ahora, en un nuevo giro que endurece las políticas de sostenibilidad para reducir el volumen de residuos electrónicos, la Unión Europa tiene decidido que los móviles con fecha de caducidad temprana deben llegar a su fin.Concretamente, el reglamento indica que, a partir de 2027, los smartphones comercializados en los Estados miembros de la UE tendrán baterías más duraderas para soportar un mayor número de ciclos de carga sin perder capacidad, además, será obligatorio que las baterías puedan ser reemplazadas por el propio usuario —esto quiere decir que los fabricantes dirán hasta siempre a los diseños unibody que requieren herramientas especializadas para extraer una batería—.Podrás extraer la batería de tu móvil a partir de 2027Con esta medida, el derecho a reparar deja de ser una simple recomendación para convertirse en un requisito técnico que influirá directamente en el diseño de los futuros smartphones. Más allá del hardware, la normativa europea también incide en la vida útil de los dispositivos a través del servicio posventa. Así, las marcas no solo deberán garantizar el acceso a piezas de repuesto originales durante largos periodos, sino que también estarán obligadas a proporcionar actualizaciones de software durante un tiempo mínimo asegurado.En definitiva, se trata de la respuesta de Bruselas frente a la obsolescencia programada, con el objetivo de evitar que un dispositivo quede desfasado por falta de compatibilidad. Además, aunque el marco legal ya está definido, el sector dispondrá un periodo de adaptación para cumplir con las nuevas exigencias, ya que los fabricantes tendrán los próximos meses para ajustar sus procesos de producción y logística antes de la entrada en vigor en 2027.Desde Bruselas defienden que priorizar la reparación siempre que sea viable no solo contribuye a reducir costes, sino que también responde a los objetivos del Pacto Verde, al disminuir la generación de residuos y el consumo de materiales en la fabricación de nuevos productos.

ChatGPT recordará tu cara: adiós a volver a subir la misma foto para crear imágenes de ti

ChatGPT está desarrollando una función que te recordará a la hora de crear una nueva imagen basada en una foto tuya. Muchas personas utilizan el chatbot de OpenAI para hacer retratos, probar estilos o sumarse a nuevas tendencias, pero el proceso no siempre es cómodo, ya que cada vez que se quiere crear una imagen nueva basada en una propia, hay que volver a subirla desde el principio.Por ello, la compañía de Sam Altman está trabajando en una función llamada «Foto de referencia». Según informan desde Android Authority, esta herramienta se ha conocido al analizar una versión beta reciente (1.2026.104) de la aplicación para Android. Dentro de ella han encontrado la opción dentro del código, aunque todavía está oculta y no funciona de forma completa.Cómo funciona «Foto de referencia» de ChatGPTCon la nueva herramienta, el usuario podrá elegir una imagen una sola vez y el sistema la recordará automáticamente para usarla en futuras creaciones. De esta forma no será necesario cargar la misma cuando se quiera crear un contenido parecido, resultando un proceso más rápido y práctico.Afirman que la función estará dentro de la sección «Recuerdos de ChatGPT» y desde ahí el usuario podrá elegir una imagen guardada en su móvil o hacerse una nueva en ese momento, como un selfie. Cuando esté seleccionada, la foto quedará guardada para utilizarla cuando se creen nuevas imágenes.También habrá opciones para cambiar o borrar esa foto cuando se quiera, así que se podrá sustituir por otra o eliminar sin problemas. Como decimos, aunque la función tenga parte de su interfaz visible, todavía no puede usarse completamente, por lo que OpenAI sigue trabajando en su desarrollo.

Europa obliga a cambiar los móviles a partir de 2027: baterías reemplazables y más fáciles de reparar

La obsolescencia programada es la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo, de esta manera, se fuerza al usuario a comprar un nuevo. Desde marzo de 2021, los usuarios europeos tienen por ley el ‘derecho a reparar’ porque, según dictaminó la Unión Europea, los fabricantes que venden neveras, lavadoras, secadoras, televisores o móviles en la UE deben asegurar que pueden repararse hasta por diez años para «para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente».Esta iniciativa se enmarca dentro de un plan más amplio orientado a disminuir el impacto ambiental de los productos manufacturados, apostado por hacerlos más duraderos y eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, se exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de piezas durante al menos diez años, además, desde entonces, los dispositivos deben incluir manuales de reparación y estar diseñados de forma que puedan desmontarse con herramientas habituales cuando ya no sea posible arreglarlos, facilitando así su reciclaje.También, a todo ello se sumó una propuesta de la Comisión Europea para reforzar los derechos de los consumidores ante averías en aparatos como televisores o lavadoras, obligando a los fabricantes a repararlos, en lugar de sustituirlos, durante un periodo de hasta diez años desde su compra. Asimismo, para fomentar la reparación de dispositivos para que se usen durante más tiempo, desde junio del año pasado, los dispositivos electrónicos que se venden en la Unión Europea deben llevar una etiqueta energética para saber si un móvil, tablet o televisor son eficientes, fáciles de reparar y resistentes, entre otros requisitos.Ahora, en un nuevo giro que endurece las políticas de sostenibilidad para reducir el volumen de residuos electrónicos, la Unión Europa tiene decidido que los móviles con fecha de caducidad temprana deben llegar a su fin.Concretamente, el reglamento indica que, a partir de 2027, los smartphones comercializados en los Estados miembros de la UE tendrán baterías más duraderas para soportar un mayor número de ciclos de carga sin perder capacidad, además, será obligatorio que las baterías puedan ser reemplazadas por el propio usuario —esto quiere decir que los fabricantes dirán hasta siempre a los diseños unibody que requieren herramientas especializadas para extraer una batería—.Podrás extraer la batería de tu móvil a partir de 2027Con esta medida, el derecho a reparar deja de ser una simple recomendación para convertirse en un requisito técnico que influirá directamente en el diseño de los futuros smartphones. Más allá del hardware, la normativa europea también incide en la vida útil de los dispositivos a través del servicio posventa. Así, las marcas no solo deberán garantizar el acceso a piezas de repuesto originales durante largos periodos, sino que también estarán obligadas a proporcionar actualizaciones de software durante un tiempo mínimo asegurado.En definitiva, se trata de la respuesta de Bruselas frente a la obsolescencia programada, con el objetivo de evitar que un dispositivo quede desfasado por falta de compatibilidad. Además, aunque el marco legal ya está definido, el sector dispondrá un periodo de adaptación para cumplir con las nuevas exigencias, ya que los fabricantes tendrán los próximos meses para ajustar sus procesos de producción y logística antes de la entrada en vigor en 2027.Desde Bruselas defienden que priorizar la reparación siempre que sea viable no solo contribuye a reducir costes, sino que también responde a los objetivos del Pacto Verde, al disminuir la generación de residuos y el consumo de materiales en la fabricación de nuevos productos.