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TECNOLOGÍA

Los auriculares OPPO Enco Clip2 me han hecho redescubrir el doble juego del sonido abierto

Valoración:Cada uno tiene sus preferencias para los auriculares. En mi caso suelo llevar de tipo in-ear, aunque en tren o en avión apuesto en su lugar por los de diadema (over-ear). Los auriculares abiertos los frecuento menos, si bien al usarlos detecto sus ventajas y atractivos, y los OPPO Enco Clip2 me han hecho redescubrir el doble juego que da el sonido abierto. Los auriculares con diseño clip han ganado presencia estos años, convirtiéndose en una de las principales tendencias cultivadas por las marcas de móviles en su línea de audio. OPPO señala que su buen momento en smartphones se reproduce también, a otra escala, en esta vía complementaria. Los Enco Clip2, con un precio de 179 euros, emergen como una estupenda opción si se busca que el deseo de estar pendiente del entorno mientras se escucha música no comprometa ni resienta la experiencia. De hecho, su rendimiento sonoro sorprende.Especificaciones técnicas principales de los OPPO Enco Buds2​Driver dinámico de 11 mm + driver dinámico de 9 mmHasta 40 horas de autonomía (con AAC y volumen al 50%)Batería del estuche: 530 mAhSonido optimizado por DynaudioBluetooth 6.1Códec: LHDC 5.0 /AAC /SBCConfiguración con HeyMelodyCompatibilidad Android e iOSPeso: 5,2 gramos (cada auricular) / 46,3 gramos (con el estuche de carga)​Precio: 179 eurosLas gotas de agua, la bola y la judíaLos OPPO Enco Clip2 exhiben un diseño inspirado en las gotas de agua y constan de tres elementos integrados: la bola acústica; la denominada comfort bean, en la que va la batería, que se asemeja a una judía; y el arco que las une. La bola se coloca en el pabellón auricular, la judía queda en la parte de atrás y el arco luce como si se llevaran pendientes tipo ear cuff.Resultan comodísimos, y no solo por su condición ultraligera (cada auricular pesa 5,2 gramos). El arco, con una lámina de níquel-titanio en su interior y con memoria de forma, favorece su adaptación natural a la oreja. La comodidad y la sujeción se dan la mano, también en los casos en los que, con independencia del modelo, suele notarse el auricular de manera diferente en cada oreja.A ese respecto, uno de los detalles llamativos de estos clip-on abiertos reside en que pueden usarse indistintamente en una oreja u otra; no hay distinción entre el derecho y el izquierdo. Su diseño simétrico evita así el clásico despiste de ponerlo en la oreja contraria.La plasmación desprende rasgos premium tanto en la versión Luminous Gold, con acabado metálico y tecnología NCVM (metalización al vacío no conductiva), como en la variante en color gris (Slate Grey), sin el realce de la dorada pero con una elegancia revestida de sobriedad.Funcionan mediante toques y deslizamientos en el puente de conexión, en el arco. Lo intuitivo convive no obstante con lo complicado, ya que cuesta un poco cogerles el truco, principalmente a la hora de bajar el volumen, el movimiento que exige más práctica. Dentro de la sugerencia, es el lado menos notable de los Enco Clip2.La inmersión y lo de fueraLos auriculares abiertos no disponen de cancelación de ruido, un aspecto que de primeras ahuyenta a los grandes amantes de la inmersión y de lo envolvente. Sin embargo, este tipo de auriculares, como demuestra OPPO, en absoluto empequeñecen o frustran la experiencia sonora. Llevan a comprobar el atractivo de vivir el audio estando a la vez pendiente del ambiente externo. Los he usado con coches y ruido alrededor, también en casa trabajando en el ordenador mientras la familia veía la tele en el mismo cuarto, y su dualidad entraña más naturalidad de la que se piensa.Por supuesto, la doble vía que promueven no hubiera tenido el mismo efecto sin percibir un sonido de calidad. Los OPPO Enco Clip2 lo materializan gracias a sus altavoces de rango completo duales (drivers dinámicos de 11 mm + 9 mm) y la optimización de Dynaudio. La aportación de la compañía danesa se manifiesta en el ecualizador de sonido maestro, en el que caben cuatro opciones sonoras (sonido definitivo, la fórmula predeterminada por su equilibrada condición; vibrante, voz pura y Dynaudio destacado).La nitidez reina en las llamadas, en las que intervienen un micrófono VPU de conducción ósea y la reducción de ruido con IA. A su vez, la tecnología de campo de sonido dipolo minimiza la fuga de sonido para mayor discreción en espacios compartidos.Para sacarles el máximo partido hay que usarlos con HeyMelody, la app de audio de OPPO (gratuita y sin crearse una cuenta). Más allá de la personalización de los controles, permite configurar el comentado ecualizador, activar la conexión dual, el modo alta resolución, el modo juego (para reducir el retardo entre el audio y el vídeo), usar Spotify Tap o entrar en el Espacio sonoro. Este último es el lugar indicado si se necesitan sonidos para concentrarse o relajarse.Por otro lado, si se emplean vinculados a un smartphone OPPO, los Enco Clip2 dan la posibilidad de emplear la función Traducción con IA para recibir traducciones en tiempo real.Hasta 40 horas de autonomíaEn los auriculares in-ear la autonomía cambia según el grado en que uno se entrega a la cancelación de ruido. En los de tipo abierto no se da la circunstancia, influyendo únicamente el volumen y el códec de audio empleado (el estándar AAC o LHDC). La apuesta clip de OPPO puede rondar las 40 horas, aguante bastante estimable. Dicho alcance horario hace referencia a su uso recurriendo al estuche de carga cuanto toca parón musical o de podcast. La coqueta caja ovalada ofrece una batería de 530 mAh (por sí solo, cada auricular tiene 58 mAh). Valoración Nota 9Lo mejor* Ofrecen inmersión estando a la vez pendiente de lo de fuera​* Comodidad y diseño​* La calidad de sonido​* Reseñable autonomíaLo peor* Cuesta un poco hacerse a sus controles (bajar el volumen, lo que exige más ‘pericia’)

Presentamos a los mejores economistas del mundo especializados en IA

La IA ya ha generado billones de dólares en valor de mercado y ha convertido a un puñado de entusiastas de la tecnología en celebridades. El público se muestra al mismo tiempo fascinado y aterrorizado. Figuras tan destacadas como Bill Gates o Elon Musk sostienen … que esta tecnología apenas está comenzando su desarrollo. Sin embargo, si se conversa con economistas académicos, la mayoría parece mostrar un interés sorprendentemente limitado por estudiar el impacto de una innovación que podría transformar el mundo. En cambio, el centro de gravedad de la economía de la IA se está desplazando fuera de las universidades, donde un grupo de economistas especializados en esta tecnología está tomando la iniciativa.
Los investigadores universitarios pueden actuar con rapidez cuando así lo desean. Tras la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers en 2008, que desencadenó la crisis financiera mundial, el estudio de las retiradas masivas de depósitos y las crisis crediticias pasó de ser un área tipo nicho a convertirse en un tema central para los economistas. Del mismo modo, apenas dos meses después del inicio de la pandemia de Covid-19 en 2020, cerca de una tercera parte de los documentos de trabajo sobre economía publicados por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) de Estados Unidos, uno de los archivos más prestigiosos del pensamiento económico, abordaban de alguna manera los efectos de la pandemia. Algunos de estos trabajos alcanzaron gran notoriedad, como los de Nick Bloom, de la Universidad de Stanford y especialista en teletrabajo, o los de Emily Oster, de la Universidad de Brown, centrados en el cierre de los centros educativos. En contraste, buena parte de la investigación existente sobre IA sigue siendo muy abstracta. Según Ideas/RePEc, una base de datos bibliográfica especializada en economía, Daron Acemoglu, del MIT, es el investigador en economía de la IA mejor valorado. Un artículo suyo publicado a principios de 2024 presenta un complejo modelo de crecimiento económico aplicado al contexto de la IA y concluye que las ganancias agregadas de productividad serán moderadas. El trabajo ya ha superado las mil citas. Sin embargo, Tyler Cowen, de la Universidad George Mason, sostiene que el modelo infravalora el potencial transformador de los nuevos productos basados en IA que están llegando al mercado. «Las ganancias derivadas de la IA se estiman tan pequeñas porque se da por sentado que dicha tecnología no hará cosas nuevas».

Numerosos estudios empíricos sobre la IA también parecen apoyarse en supuestos discutibles. Un trabajo de Erik Brynjolfsson, de la Universidad de Stanford —quinto en la clasificación de Ideas/RePEc—, junto con varios colaboradores, sugiere que el empleo juvenil en ocupaciones expuestas a la IA ha disminuido drásticamente, lo que implicaría que esta tecnología ya está transformando el mercado de trabajo. Sin embargo, atribuir esta tendencia a la IA exige asumir que las empresas comenzaron a despedir trabajadores jóvenes inmediatamente después del lanzamiento de ChatGPT, cuando el producto aún estaba lejos de ser lo suficientemente avanzado como para sustituir a los seres humanos.

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La aparente lentitud y falta de precisión de algunos economistas académicos puede explicarse por dos motivos. El primero tiene que ver con la naturaleza del impacto que supone la IA. En 2020, la pandemia de Covid-19 alteró la economía mundial prácticamente de un día para otro, y sus efectos se reflejaron casi de inmediato en los datos. La IA, en cambio, está transformando la economía de una forma mucho más sutil. La tasa media de desempleo en los países de la OCDE, que agrupa a economías ricas, apenas ha variado desde el lanzamiento de ChatGPT. Es más, las cifras del PIB apenas ofrecen información específica sobre la IA; por ejemplo, la inversión en centros de datos destinados a esta tecnología solo puede estimarse. Sin un impacto macroeconómico claro y ante la escasez de datos microeconómicos, los especialistas disponen de poco material sobre el que trabajar.
Los economistas interesados en la IA están encontrando un entorno más favorable fuera del ámbito académico en dos ámbitos. El primero es el sector público, especialmente, las oficinas de estadística y los bancos centrales. La Oficina del Censo de Estados Unidos y Statistics Canada realizan encuestas para seguir la adopción de la IA en todas las áreas de la economía. El panel mensual de responsables de la toma de decisiones del Banco de Inglaterra analiza la percepción empresarial sobre esta tecnología, mientras que el gobierno británico recientemente creó un Instituto de Economía de la IA con el objetivo de reforzar la investigación en este campo. En una conferencia reciente de la OCDE, los responsables de las estadísticas públicas debatieron sobre cómo adaptar los indicadores de productividad a la era de la IA. Aunque gran parte de este trabajo no revolucionará la disciplina, presta un servicio público esencial al construir la infraestructura de datos sobre la que trabajarán los economistas del futuro.
El segundo ámbito, aún más relevante, se encuentra en la primera línea del desarrollo tecnológico. Durante la década de 2010, los laboratorios de IA incorporaron a numerosos informáticos destacados para que diseñaran sus modelos. Ufuk Akcigit, de la Universidad de Chicago, y sus colaboradores comprobaron que en 2019 más de dos terceras partes de los investigadores en IA ya trabajaban en la industria, frente a menos de la mitad de 2001. Ahora está ocurriendo algo parecido con los economistas.

Invitados a programas influyentes en Silicon Valley

Anthropic ha incorporado a Anton Korinek, de la Universidad de Virginia —segundo en la clasificación de Ideas/RePEc—, a su equipo de investigación económica. OpenAI ha nombrado economista jefe a Ronnie Chatterji, de la Universidad de Duke. Google DeepMind, el laboratorio de investigación avanzada del gigante tecnológico, contrató recientemente a Alex Imas, de la Universidad de Chicago, como director de economía de la «inteligencia artificial general», concepto que hace referencia a sistemas capaces de igualar o superar a los humanos en la mayoría de las tareas intelectuales. Según un cálculo aproximado de The Economist, varias decenas de economistas especializados en IA han aceptado puestos en los principales laboratorios tecnológicos.
Su atractivo resulta evidente dado que tienen acceso a los mejores datos y cuentan, además, con la atención de los responsables políticos. Quienes aceptan un puesto en ellos no tardan en ser invitados a programas tan influyentes en Silicon Valley como el podcast de Dwarkesh Patel. Además, las empresas tecnológicas ofrecen recursos financieros muy superiores a los de las universidades. Incluso los economistas relativamente jóvenes pueden percibir salarios superiores a los 300.000 dólares anuales en un laboratorio de IA: quizá no sean cifras comparables a las de los programadores especializados en IA, pero sí muy superiores a las que obtendría un profesor universitario novel impartiendo asignaturas de introducción a la economía —algunos afortunados incluso reciben opciones sobre acciones en algunas de las empresas más valiosas del mundo—.

Incluso los economistas relativamente jóvenes pueden percibir salarios superiores a los 300.000 dólares

La calidad de la investigación desarrollada fuera del ámbito académico está aumentando. En un estudio elaborado para el think tank Peterson Institute for International Economics, Korinek y Patrick McKelvey, del Banco de Canadá, han desarrollado lo que denominan el «PIB de la IA» para Estados Unidos. Según sus cálculos, esta magnitud creció más de un 2.000 % tanto en 2024 como en 2025. Por su parte, Imas publica un seguimiento sistemático del efecto de la IA sobre la productividad y concluye que existen señales prometedoras de mejoras a pequeña escala, aunque todavía hay pocas evidencias de efectos macroeconómicos significativos.
Todo ello resulta enormemente estimulante, al menos para los periodistas económicos especializados en IA. Sin embargo, por cada estudio brillante de Korinek o de Imas, los laboratorios siguen produciendo trabajos de escaso interés. El llamado «índice económico» de Anthropic, presentado con gran expectación, no es realmente un índice, sino una recopilación dispersa de datos sobre el uso de su asistente, Claude. En marzo, la empresa publicó un informe cuya principal conclusión era que «la gente mejora en el uso de Claude con la experiencia». Evidentemente. El pasado año, OpenAI difundió un estudio descriptivo según el cual entre el 20 % y el 25 % de las interacciones con ChatGPT consistían simplemente en buscar información. ¡Fascinante!

No perdamos de vista los conflictos de intereses

No hay duda de que la calidad de estas investigaciones mejorará con el tiempo. Aun así, si la investigación puntera sobre IA sigue trasladándose al interior de las empresas, los economistas podrían seguir el camino ya recorrido por los especialistas en tecnología que trabajan para Microsoft, Google y otras grandes tecnológicas. Estos profesionales suelen dedicar menos tiempo a cuestiones de gran relevancia social —como analizar si las redes sociales son beneficiosas para los menores— y más a cuestiones concretas, como la mejor manera de diseñar subastas para vender publicidad. El estudio de Akcigit muestra que los investigadores especializados en IA que abandonan definitivamente la universidad para incorporarse a la industria publican menos artículos científicos y generan más patentes, lo que supone, en la práctica, «una reorientación desde la ciencia abierta hacia la innovación privada».
No perdamos de vista los conflictos de intereses. Los investigadores de los laboratorios pueden verse presionados para publicar trabajos que presenten la IA como una tecnología útil y segura. El pasado año, Tom Cunningham, dedicado a la investigación económica, abandonó OpenAI tras sentirse, según diversas informaciones, cada vez más limitado con respecto a lo que podía y no podía publicar. Posteriormente, se incorporó a METR, un instituto de investigación dedicado a evaluar los modelos de IA y las amenazas que plantean. En un mundo de enormes oportunidades, pero también de grandes peligros, la sociedad necesita investigadores independientes que expresen sus conclusiones con plena libertad. Los economistas académicos tienen todavía mucho terreno por recuperar.

Televisores de 115 pulgadas, portátiles con 36 horas de batería e IA sin nube: así imagina LG la tecnología de 2026

La tecnología de consumo parece avanzar en direcciones aparentemente contradictorias. Las pantallas son cada vez más grandes, mientras los ordenadores buscan pesar menos. La inteligencia artificial necesita cada vez más potencia, pero también empieza a abandonar la nube para instalarse directamente en los dispositivos.Estas son algunas de las tendencias que LG ha querido poner sobre la mesa durante su Innovation Day, celebrado en Madrid coincidiendo con el estreno de la selección española en el Mundial de fútbol. Más que una sucesión de anuncios inéditos, el encuentro ha funcionado como un escaparate de los productos y tecnologías con los que la compañía quiere competir durante 2026.La marca, que celebra más de tres décadas de actividad en España, ha mostrado televisores de hasta 115 pulgadas, monitores diseñados para trabajar y jugar, sistemas de sonido envolvente y una nueva generación de portátiles LG gram que promete hasta 36,5 horas de autonomía.Detrás de las especificaciones aparece una misma idea: adaptar la tecnología a una forma de consumir contenidos y trabajar que ya no se limita al salón o a la oficina.Televisores gigantes para llevar el estadio al salónEl fútbol fue el hilo conductor de una presentación en la que LG mostró su apuesta por las pantallas de gran formato. La nueva gama QNED evo MiniLED alcanza las 115 pulgadas, un tamaño pensado para quienes buscan una experiencia cercana a la de una sala de cine —siempre que tengan espacio suficiente en casa—.La compañía también enseñó sus televisores OLED de cuarta generación, con paneles antirreflejos que prescinden del acabado mate. La intención es reducir las molestias provocadas por la luz sin apagar el color ni perder los negros profundos propios de esta tecnología.La propuesta se completa con el procesador Alpha 11 de tercera generación, encargado de analizar y optimizar la imagen, y con frecuencias de actualización de hasta 165 Hz en algunos modelos. Estas cifras están especialmente orientadas a escenas con movimientos rápidos, como una retransmisión deportiva o un videojuego.A ellos se suma MRGB, una propuesta que utiliza microledes rojos, verdes y azules en la retroiluminación. Este sistema permite controlar el color con mayor precisión que una iluminación LED blanca convencional. En una retransmisión deportiva, por ejemplo, puede reforzar el verde del césped sin aumentar de la misma manera el resto de los tonos.Las mejoras de imagen llegan acompañadas de webOS 26, que incorpora nuevas opciones de personalización y funciones relacionadas con el deporte. Por ejemplo, LG Sports Playbook permite consultar resultados, calendarios, clasificaciones y estadísticas de equipos y jugadores desde el televisor.La compañía aprovechó el Mundial para mostrar cómo estas herramientas pueden complementar un partido. El usuario puede consultar información sobre las selecciones, los enfrentamientos o la clasificación de cada grupo sin abandonar el televisor.LG también mostró cómo la inteligencia artificial puede ofrecer información contextual sobre una película o un partido e incluso responder a preguntas mediante la voz. El objetivo es que el televisor deje de limitarse a reproducir contenido y se convierta en una segunda pantalla informativa sin necesidad de sacar el móvil. Portátiles ligeros para trabajar lejos del enchufeLos LG gram fueron los otros protagonistas del evento. La nueva gama vuelve a apoyarse en la ligereza, aunque LG insiste en que la movilidad actual exige algo más que reducir gramos.Los equipos utilizan Aerominum, una evolución de su aleación de magnesio diseñada para aumentar la resistencia sin disparar el peso. El modelo de 16 pulgadas se sitúa alrededor de los 1.200 gramos, mientras que el de 17 pulgadas ronda los 1.350 gramos.La batería alcanza, según la compañía, hasta 36,5 horas de uso. La duración real dependerá del brillo, las aplicaciones y el tipo de uso, pero la cifra refleja la intención de diseñar un portátil que pueda acompañar una jornada larga sin obligar a buscar constantemente un enchufe.Los nuevos gram incorporan, además, pantallas OLED antirreflejos, procesadores de última generación y configuraciones con 32 GB de memoria RAM. Son características dirigidas a profesionales que trabajan con numerosas aplicaciones abiertas, editan contenidos o pasan buena parte del día moviéndose entre oficinas, reuniones y eventos. La IA que no necesita subir los documentos a internetLa inteligencia artificial local es otra de las apuestas de LG. En lugar de enviar una consulta o un archivo a un servidor externo, determinados modelos pueden ejecutarse directamente en el ordenador.Esto permite trabajar con información sensible sin que los documentos abandonen el dispositivo, algo especialmente relevante para empresas o profesionales que manejan datos confidenciales. También reduce la dependencia de una conexión estable y de servicios de suscripción en la nube.A cambio, la IA local necesita equipos con suficiente capacidad de procesamiento y memoria. De ahí la apuesta por procesadores preparados para estas tareas y configuraciones de 32 GB de RAM.Pantallas para trabajar, jugar y hacer las dos cosas a la vezLG completó la presentación con diferentes propuestas de monitores adaptadas a los nuevos hábitos digitales. La gama UltraGear está orientada al videojuego, con modelos OLED que alcanzan resoluciones 5K2K y tiempos de respuesta de hasta 0,02 milisegundos.Para perfiles creativos, la familia UltraFine apuesta por la resolución y la fidelidad de imagen, con modelos 6K y conectividad Thunderbolt 5. Los monitores UltraWide, por su parte, ofrecen formatos ultrapanorámicos pensados para quienes trabajan con numerosas ventanas y aplicaciones abiertas al mismo tiempo.A ellos se suman los Smart Monitor, que combinan las funciones de una pantalla de ordenador con las de un televisor conectado. Pueden utilizarse para trabajar, acceder a plataformas de entretenimiento o moverse entre distintas habitaciones gracias a sus soportes con ruedas.

Más control contra la webs de pornografía: la UE avala que impongan la verificación de edad a sus usuarios

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha avalado este martes que un Estado miembro imponga a las páginas web de contenidos pornográfico verificar la edad de sus usuarios o que prohiba a servicios de asistencia en carretera por geolocalización informar sobre … controles en el camino.
En su respuesta a una cuestión prejudicial del Consejo de Estado francés, el Alto Tribunal europeo aclara que ambos casos se enmarcarn en el ámbito combinado de aplicación de la directiva de comercio electrónico y que suponen una restricción a la libertad de servicios, pero añade que cumplen con el requisito de responder al orden público –que incluye la protección de los menores– y la seguridad pública.

Así, la sentencia explica que la propia directiva permite en determinadas condiciones que quede restringida la libertad de prestación de servicios, como es el caso del orden público y la seguridad pública y, en el caso examinado, el Tribunal considera que se trata de medidas «proporcionadas».

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Del mismo modo, el pronunciamiento del TJUE destaca que las medidas de las autoridades francesas que limitan los servicios de proveedores de otro Estado miembro parecen dirigirse a determinados servicios de la sociedad de la información con una «incidencia negativa» sobre la consecución de dichos objetivos y concretarse en resoluciones individuales de requerimiento o de prohibición adoptadas sobre la base de la legislación nacional.

Responsabilidad de las plataformas por sus algoritmos

La sentencia del Tribunal con sede en Luxemburgo advierte también de que los prestadores de servicios de la sociedad de la información son responsables de los contenidos y de la información que controlan.
En este sentido, el fallo recuerda que, para poder ser calificado de prestador de servicios de «alojamiento» y, con ello, acogerse a una exención de responsabilidad, la plataforma no debe tener ni conocimiento ni control de la información en cuestión.
Sin embargo, si este prestador de servicios determina mediante un algoritmo en qué condiciones, de qué manera y con qué orden de prioridad se difunde o no dicha información, se considera que sí ejerce un control sobre dicha información y por tanto no queda exento de responsabilidad.
Aún así, apunta la sentencia, incluso en el supuesto de esa exención, se puede prohibir al prestador de servicios en cuestión, por razones de orden, seguridad o protección públicos, que difunda información relativa a determinados controles de carretera.

Europa no legislará para frenar la destrucción de videojuegos

La Comisión Europea no regulará para obligar a la industria a mantener una versión jugable de sus videojuegos online. En su lugar, tiene intención de sentarse a finales de año con la industria y los representantes de los consumidores para la elaboración de un … código de conducta que ayude a gestionar de forma más clara la eliminación de los títulos y a ser más transparente al respecto con los usuarios.
Durante las últimas semanas, la Comisión ha estado valorando una iniciativa ciudadana -llamada ‘Stop Destroying Games’ (Dejad de destruir videojuegos, en español)- que solicitaba regulación para obligar a las editoras a mantener una versión jugable de todos los títulos que ponen en el mercado.

Ahora, la Comisión ha llegado a la conclusión de que la regulación no es el mejor camino para solucionar el problema. La razón: los derechos de autor de las obras. «Con arreglo a la legislación de la UE en materia de derechos de autor, los titulares disfrutan de derechos exclusivos sobre sus creaciones. Además de los derechos de autor, otros derechos de propiedad intelectual también pueden ser relevantes, ya que pueden proteger diferentes aspectos visuales y tecnológicos de un videojuego», apunta la Comisión en un comunicado.

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Desde Bruselas se destaca, además, que la legislación europea para la protección del consumidor ya obliga a los proveedores de videojuegos a informar al jugador sobre la posible eliminación de un título. Este, además, tiene a su disposición vías para recurrir cuando considera que la empresa editora no ha cumplido con sus obligaciones.
«Los proveedores de videojuegos deben tratar a los consumidores de manera justa, incluso cuando deciden suspender un juego. Si dejan de ofrecer un juego antes de lo estipulado en el contrato o antes de lo que los consumidores podrían esperar razonablemente, los jugadores deben recibir un reembolso adecuado», destaca en un comunicado Michael McGrath, comisario de Justicia de la UE.
Por estas dos razones, la Comisión ha llegado a la conclusión de que la mejor solución al problema se intentará elaborar un código de conducta para que la industria sea más transparente sobre la posible retirada de los videojuegos o de algunas de sus funcionalidades. También «trabajará con las organizaciones de consumidores y las autoridades para sensibilizar sobre los derechos aplicables que los protegen» cuando adquieren un producto, como podría ser un videojuego.

1,2 millones de firmas

El movimiento Stop Destroying Games lleva un par de años tratando de convencer a Bruselas de regular para obligar a la industria a mantener una versión jugable de cada videojuego que llega al mercado. Tras conseguir más de 1,2 millones de firmas (121.000 solo en España), presentó una iniciativa ciudadana ante la Unión Europea que fue debatida en el Parlamento Europeo, donde cuenta con muchos apoyos, y en el Comité Económico y Social de la UE.
Fuentes del movimiento señalaban hace unas semanas a ABC que esperaban que la Comisión tomase la decisión de regular. «Cuando presentamos el problema, la Comisión dio a entender que a lo mejor se podría solucionar sin regular, dando simplemente unas vías de actuación a la industria. Igual poniendo un cartel en los videojuegos en los que se avise a los consumidores de que pueden ser destruidos», explicó a este periódico Alberto Hidalgo Cerezo, profesor de Derecho Privado en la Universidad San Pablo CEU y consejero legal de la iniciativa en Europa.
El jurista remarcó que si la Comisión no les daba la razón, buscarían otra vía para conseguir que se legislase. «El Parlamento Europeo todavía podría tramitar la petición por otro cauce. Ahí sí que contamos con muchos apoyos y hay consenso al respecto», apuntó.

HUAWEI tiene su respuesta a las estafas digitales: HarmonyOS 7 detecta webs, códigos QR y rostros manipulados

HUAWEI ha lanzado la nueva versión de su sistema operativo HarmonyOS 7 en la conferencia anual de desarrolladores HDC 2026, que se ha celebrado en China. Este nuevo software introduce una arquitectura de agentes de inteligencia artificial y refuerza la protección de los usuarios ante los intentos de estafa, transformando la experiencia en el uso de aplicaciones y servicios.Estas novedades se complementan con una actualización del marco de trabajo para agentes inteligentes, que incorpora el concepto de ‘intención como servicio’. Esta funcionalidad mejora la capacidad de los agentes para ejecutar tareas y eleva la tasa de éxito en procesos complejos por encima del 90%. Además, HarmonyOS 7 integra más de 20 capacidades de inteligencia artificial a nivel de sistema, entre ellas el control de interfaces gráficas, lo que permite a los agentes operar de forma más autónoma y eficiente.Por otro lado, la nueva versión introduce la interfaz inmersiva HarmonyOS Space Computing, la protección inteligente y proactiva de HarmonyOS Star Shield Security y la arquitectura HarmonyOS Galaxy Interconnection, así pues, se facilita la interconexión entre ecosistemas y dispositivos.Además, como gran novedad, la protección frente al fraude también se ve reforzada gracias a una plataforma desarrollada por HUAWEI en colaboración con distintos socios tecnológicos. La solución combina capacidades de seguridad integradas a nivel de chip con mecanismos de colaboración en la nube para detectar e interceptar intentos de estafa de forma más eficaz.Concretamente, la plataforma incorpora seis funciones específicas de prevención del fraude: detección de fraudes basados en scripts automatizados, identificación a nivel de chip de desvíos de llamadas internacionales, protección familiar frente al desvío remoto de llamadas, análisis de códigos QR potencialmente peligrosos, reconocimiento de contenido web de riesgo y detección de manipulaciones faciales en aplicaciones.Más de 60 millones de dispositivos tienen el software de HUAWEISegún HUAWEI, el ecosistema cuenta con más de once millones de desarrolladores registrados y la tienda de aplicaciones acoge más de 400.000 aplicaciones y servicios, lo que convierte a HarmonyOS en el segundo sistema operativo para smartphones más grande de China. Además, hay más 66 millones de dispositivos con HarmonyOS 6.Por ahora, la versión para desarrolladores de HarmonyOS 7 está disponible en beta.

Probamos los dos drones más baratos de DJI: ¿merecen la pena?

DJI no lo confirma, pero la serie Mini -lanzada por la firma china en 2019- va a dejar de actualizarse para ser relevada por la línea Lito, de la que han lanzado ya dos versiones, el Lito 1 que cuesta 339 euros y … pasa a ser el dron más barato del catálogo, y el Lito X1 que sube a 419. Ambos con un peso por debajo de los 249 gramos, lo que hace que sea posible utilizarlos sin seguro ni licencia de piloto.
Lo primero que se nota al sacar los dos nuevos modelos de sus cajas es que son muy parecidos a los Mini, tanto en funcionamiento como en diseño. Llegan con cuatro hélices y brazos plegables, despegan prácticamente solos, se estabilizan en un par de segundos y a los dos minutos ya pueden estar grabando.

DJI lleva años apostando por la gama de entrada con el Neo y el Flip, drones casi de juguete con hélices protegidas y vocación de ‘selfie’ volador, que ya analizamos aquí en ABC. Pero los Lito juegan en otra liga, más cercana a lo que entendemos como dron fotográfico, con su chasis plegable clásico de 249 gramos, hélices abiertas y autonomía de 36 minutos por carga, según DJI. Pero como ya sabemos, la realidad suele ser otra y en nuestras pruebas se quedan en unos 25 minutos reales entre uso y margen para aterrizar. Los usamos poco en ciudad y mucho en el campo, y aunque se escuchan son bastante más silenciosos de lo que parecen, más que el Neo y el Flip. Además, aguantan mejor las rachas de viento en las clásicas tomas aéreas de ‘zoom out’ de nuestras pruebas.

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La gran ventaja que tienen los Lito sobre el Flip y el Neo es la de detección omnidireccional de obstáculos en ambos modelos. El LiDAR frontal en el X1, propio de drones que pasan de los 750 euros, da una mejor seguridad en entornos de poca luz, aunque nosotros no hemos notado la diferencia. Los hemos probado con ‘active track’ -es decir, en modo seguimiento- y evita prácticamente todos los obstáculos. Un detalle curioso: la detección de obstáculos funciona hasta en 5 lux, mientras que en sus hermanos mayores Mini 4 Pro y Mavic 3 Pro necesitan al menos 15 lux para que sus sensores funcionen, así que el Lito esquiva mejor en penumbra que un dron tres veces más caro.
Lo probamos donde estos sistemas suelen fallar, persiguiendo la bicicleta por un camino con vegetación a los lados en la sombra de los árboles y esquivaron obstáculos finos como ramas y arbustos. Con otros modelos, cuando la rama está a la sombra, puede esquivarla, pero tarda un rato en procesar por lo que pierde al sujeto, algo que no nos pasó con los Lito. En definitiva, una de las grandes razones por optar por este modelo es la seguridad, y ambos esquivan y prevén colisiones de forma muy efectiva, algo que viene bien si vuelas el dron dos veces al año en vacaciones y te quieres ahorrar más de un susto.

Las cámaras

En cuanto a la fotografía, hay una gran diferencia entre modelos, el X1 monta un sensor de 1/1,3 pulgadas con apertura f/1,7, graba 4K a 60p en HDR de 14 pasos y, sobre todo, soporta D-Log M de 10 bits, para quien edita, son muy buenas noticias, sobre todo a este nivel de precio. El Lito 1 se queda en un sensor de 1/2 pulgadas, 4K también pero sin perfil logarítmico ni HDR.
Atendiendo a esto, los 80 euros de diferencia entre uno y otro sí justifican subir al X1, porque hay un gran salto de calidad entre ambos. Con todo, el resultado de las imágenes y videos no es perfecto en ninguno de los dos, no los podemos comparar con los drones más caros de DJI. Hemos notado cierta caída de calidad si subimos el ISO más de 1.600 y una cierta tendencia a sobreexponer la imagen, nada que un ajuste de exposición no arregle.
Luego, el zoom digital es algo testimonial, porque baja mucho la definición de la imagen, nosotros lo hemos probado y no merecen mucho la pena. Son pequeñas pegas perdonables a este precio. Lo que sí se echa en falta en ambos modelos es el video vertical nativo que sí tienen otros drones de la marca, y en el caso de los Lito nos toca recortar. En 2026, no es imperdonable, pero sí un fallo.
Unos detalles más: el X1 incluye 42 GB de almacenamiento interno, mientras el Lito 1 obliga a usar microSD, otra razón a favor del X1 por una pequeña diferencia de precio, y ambos cuentan con QuickTransfer por WiFi 6 a 50 MB/s y resistencia al viento de 10,7 metros por segundo.
El Lito 1 es el dron fotográfico más barato que DJI ha vendido nunca, vuela bien y seguro, y graba en 4K decente. Pero por 80 euros más, el X1 entrega una cámara mucho mejor, LiDAR, almacenamiento interno y D-Log M. Para nosotros es difícil no justificar la compra directa del X1, solo la memoria interna ya lo vale.