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TECNOLOGÍA

Anthropic supera a OpenAI y se convierte en la startup de IA más valiosa del mundo

Noviembre de 2022. OpenAI pone en línea a ChatGPT y el mundo se queda pasmado ante las posibilidades de esa nueva máquina capaz de responderlo casi todo. Algunos incluso piensan que, en el medio plazo, la herramienta sustituirá a Google como principal albacea de … toda esa información que, segundo tras segundo, se vuelca en la red. Casi cuatro años después, ni su chatbot es claramente el más popular ni la startup es la más valiosa de su clase.
Anthropic ha superado a OpenAI y se ha convertido en la compañía de inteligencia artificial más valiosa del mundo. La creadora de Claude anunció este jueves un nuevo acuerdo de financiación de 65.000 millones de dólares que eleva su valoración total hasta los 965.000 millones de dólares. La empresa de ChatGPT está en los 852.000 millones.

«Claude es cada vez más indispensable para nuestra creciente comunidad global de clientes, y trabajamos incansablemente para que herramientas como Code y Cowork sean más útiles, potentes y adaptables a sus necesidades», ha señalado a raíz del anuncio Krishna Rao, director financiero de Anthropic. «Esta financiación nos ayudará a atender la demanda histórica que estamos experimentando, a mantenernos a la vanguardia de la investigación y a llevar Claude a más lugares donde se desarrolla el trabajo», ha zanjado.

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La nueva ronda de financiación, liderada por Altimeter Capital, Dragoneer, Greenoaks y Sequoia Capital, demuestra el buen momento por el que pasa Anthropic, tanto a nivel de desarrollo como de imagen pública. La firma liderada por Darío Amodei -que siempre ha estado más dirigida al mundo de la empresa que al usuario corriente- cuenta con uno de los mejores chatbots y con Claude Code, considerada por muchos desarrolladores como la mejor herramienta para programar con IA.
Anthropic también se ha visto beneficiada a nivel reputacional por el reciente enfrentamiento que protagonizó con el Pentágono, con el que se encuentra inmersa en una batalla legal provocada por la negativa de la firma al uso de su tecnología para crear armas autónomas o sistemas de vigilancia en suelo estadounidense. Algo que provocó que la empresa entrase en la lista negra de Washington y que su tecnología pasara a ser considerada como una amenaza para la seguridad nacional.
La empresa también ha conseguido ganarse el favor del Vaticano. Su cofundador, Christopher Olah, fue el único representante de los gigantes de la IA en la presentación de ‘Magnifica Humanitas’, la primera encíclica del Papa León XIV en la que que se realiza una defensa decidida de la humanidad en los nuevos tiempos de los algoritmos. Durante el evento, Olah alertó, entre otras cosas, sobre el peligro de que la inteligencia artificial genere desempleo «a gran escala» y de que su desarrollo se está concentrando en «un puñado de naciones ricas».

Los problemas de OpenAI

Mientras tanto, la reputación de OpenAI se ha visto afectada recientemente por el enfrentamiento judicial que protagonizó con Elon Musk. Durante su desarrollo, varios exejecutivos de la empresa acusaron a Sam Altman de «mentir» de forma recurrente y de ser una persona poco fiable. La empresa también se ha visto forzada a hacer cambios en su modelo de negocio y comenzar a centrarse en el mundo de la empresa para aumentar los ingresos generados directamente por su tecnología. Anunció la muerte de Sora, la herramienta de la empresa para la generación de vídeo, y dejó a un lado los planes para darle funciones de chatbot erótico a ChatGPT.
La firma también ha visto como su chatbot ha dejado de ser el más popular entre los usuarios. La semana pasada Google anunció que Gemini, su alternativa a ChatGPT, ha conseguido superar los 900 millones de usuarios, lo que le pone al nivel, sino por encima, de la herramienta de OpenAI.

El plan de Google para conseguir que España confíe en su nube

El Cloud AI Live que Google celebró este jueves en Madrid llegó justo después del Google I/O, su evento para desarrolladores donde presentaron 100 novedades, y un mes después de Cloud Next; de modo que su función ha sido traer a la capital … el aluvión reciente de anuncios y darle, en palabras de la compañía, «un sabor español». Bajo esa etiqueta amable se esconde un ritual conocido, subir al escenario a una procesión de clientes a contar sus casos de éxito, como el Ayuntamiento de Madrid, Prosegur, Unicaja, Vocento, Fundación ONCE, entre los más de cincuenta que han participado hoy.
Lo relevante, sin embargo, no estaba en los modelos de inteligencia artificial, que cambian tan rápido que ya casi no son noticia por ello. Estaba en una palabra que llevamos años escuchando y pocas veces se cumple: la soberanía de los datos. Google ha anunciado una alianza con Telefónica para ofrecer el servicio Data Boundary, donde la información que una organización española sube a Cloud se cifra con claves que genera y custodia Telefónica en su propia nube soberana y desde territorio español.

La consecuencia práctica, que es lo que importa, es que Google no puede acceder a los datos que almacena. La llave la tiene el operador, no el dueño de la nube. Es el nivel de privacidad que llevaban años esperando administraciones públicas y empresas privadas para mover a la nube información que seguía en servidores propios. Isaac Hernández, director general de Google Cloud para Iberia, lo resumió con esta frase: «No debería haber conflicto entre la soberanía digital de España y su competitividad económica». Este movimiento resuelve, de paso, el principal freno comercial que la tecnológica arrastraba con el sector público y los entornos regulados: la desconfianza.

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Isaac apuntaló su argumento con ejemplos que rara vez se oyen desde Google, como los contratos recientes con los ministerios de defensa británico y alemán que llevan la nube a entornos militares con el llamado ‘kill switch’, la garantía de que nadie, desde fuera, pueda interrumpir esos sistemas. Del extremo castrense a la nube pública, sostiene, hay todo un abanico de «sabores», incluida una nube distribuida que la compañía puede desplegar físicamente en las instalaciones del cliente. Que una empresa vendedora de nube reconozca un mundo híbrido y multicloud, en lugar de empujar todo hacia sus servidores, es una concesión más grande de lo que parece.
En ABC preguntamos a Isaac por el abismo entre la velocidad a la que el usuario adopta la IA y la parálisis de las empresas, nos explicó las dos trampas en las que caen las compañías. La primera, el ruido, citando a Thomas Kurian para comparar esta revolución con la industrial, que va diez veces más rápida, el efecto es una sensación generalizada de ir medio perdido. La segunda es el piloto eterno, que sufren aquellas compañías cautivas de la prueba de concepto que nunca llega a producción y una mayoría atascada en lo que llamó «productividad personal», es decir, el empleado jugando con un chatbot.
Isaac nos relató que Google procesa cerca del orden de los cuatrillones de tokens sumando uso propio y de clientes, y es capaz de levantar un clúster virtualizado con un millón de TPU sobre la octava generación de sus chips. El Gemini 3.5 Flash recién lanzado sería, según la casa, cuatro veces más rápido y tres veces más barato que el anterior. Pero aquí viene el ‘pero’: con agentes que actúan de forma autónoma, advirtió, darle total libertad a la máquina es como entregarle a un empleado una tarjeta de crédito sin límite. El resultado es lo que ya hemos leído esta semana con Uber, que ha llegado a replantearse el coste de programar con IA, como muchos otros.
Está claro que Google ha llegado tarde a la fiesta de la programación con IA, donde Claude Code, de Anthropic, lleva la delantera. Cuando preguntamos a Isaac sobre el tema, defendió Antigravity con un argumento corporativo; integración y cumplimiento normativo. Pero el dato más elocuente fue que el 75% del código que escribe la propia Google ya está asistido por IA. Cuando quien predica lo practica a esa escala, el «llegamos tarde» se convierte en «llegamos con prisa».

Un cohete de Blue Origin explota en una impresionante bola de fuego tras una «anomalía» en la plataforma de lanzamiento

Malas noticias para Jeff Bezos en su carrera por consolidarse como la mejor compañía aeroespacial para llegar a la Luna, debido a que el cohete New Glenn ha explotado durante una prueba de encendido estático en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos), creando una enorme bola de fuego.Según ha informado Blue Origin en su perfil de la red social X, la explosión ocurrió la noche del jueves 28 de mayo en una maniobra previa al futuro lanzamiento orbital del cohete. «Se ha producido una anomalía durante la prueba de encendido estático de hoy», ha indicado en un mensaje, en el cual ha aseverado que «se ha comprobado que todo el personal se encuentra a salvo».Por su parte, Bezos ha indicado en otra publicación en X que, pese a que «es demasiado pronto» para conocer la causa de lo ocurrido, ya se está trabajando en aras de averiguarlo. «Ha sido un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Vale la pena», ha zanjado con relación a este suceso ocurrido en Cabo Cañaveral, zona considerada como uno de los principales centros para las actividades espaciales norteamericanas.Conocidos los hechos, el director de la NASA, Jared Isaacman, ha señalado en un mensaje en X que «los vuelos espaciales no perdonan» y que «desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de gran tonelaje es extraordinariamente difícil». Por ello, se ha comprometido a colaborar con sus «socios» para «apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar las repercusiones a corto plazo en las misiones y volver a lanzar cohetes».Esta explosión afecta al resto de misiones de Blue OriginEl cohete New Glenn, desarrollado durante más de una década, es una pieza central de los planes de Blue Origin para competir en el mercado de lanzamientos espaciales y desplegar satélites comerciales, incluidos proyectos vinculados a la red de internet satelital de Amazon. Por lo tanto, esta explosión podría afectar al calendario de las próximas misiones previstas, ya que representa un nuevo desafío para Jeff Bezos.También, cabe mencionar que el incidente llega semanas después de otro problema para New Glenn, cuando un fallo de motor desvió un satélite de su órbita prevista y llevó a la Administración Federal de Aviación a iniciar una investigación. Por otro lado, los daños en la plataforma de lanzamiento LC-36 podrían ser considerables, lo que amenaza con retrasar futuras misiones del vehículo espacial. Además, dado que LC-36 es actualmente la única plataforma operativa para los lanzamientos de New Glenn, esta afectación severa en la infraestructura podría mantener al cohete fuera de servicio durante un período de tiempo prolongado.Golpe significativo para el programa ArtemisEl ensayo formaba parte de los preparativos para el cuarto vuelo de New Glenn, previsto para transportar 49 satélites de la constelación de internet de Amazon. La misión estaba programada para despegar el 4 de junio, aunque la explosión deja ahora ese calendario en duda.Además, dicho incidente representa un golpe significativo para Blue Origin, ya que podría afectar a los proyectos vinculados a la exploración lunar de la NASA. Recordemos que el cohete New Glenn es el lanzador elegido para impulsar Blue Moon, el módulo lunar desarrollado por la empresa de Jeff Bezos y seleccionado por la agencia espacial estadounidense dentro de su programa Artemis para futuras misiones a la Luna.

Fiebre naranja en los móviles, la colorida moda que nació con el iPhone 17 Pro

En los móviles se lleva el naranja. Antes, de vez en cuando, llegaba alguno en ese color (caso del realme GT 7 Pro), pero no ha pasado desapercibido que la tendencia surgió a raíz de que el iPhone 17 Pro sorprendiera con dicha elección estilística. El reclamo naranja se extiende por todos los segmentos de precio. 20bits repasa varios smartphones que incluyen versiones en esa llamativa tonalidad, no pocos de los cuales modulan también el diseño Apple.HONOR 600El último en aparecer en el mercado español en ese potente color es el HONOR 600 (desde 499 euros), también disponible en negro y en blanco dorado. Un teléfono compacto (pantalla de 6,57 pulgadas), hasta arriba de batería (6.400 mAh), con cámara de 200 MP y con extras como la creación de breves vídeos a partir de imágenes gracias a la IA (Imagen a Vídeo 2.0).OPPO Find X9 UltraEl flamante OPPO Find X9 Ultra (1.699 euros) entró en escena en un sobrio negro (Tundra Umber) y en naranja (Canyon Orange), variante fabricada con fibra de grado aeronáutico. La mayor expresión tecnológica de la marca brilla por su fotografía profesional, simbolizada en su teleobjetivo óptico de 50MP con zoom de 10x y sus cámaras Hasselblad de 200 MP.HUAWEI Pura X MaxHUAWEI se ha apuntado un tanto tecnológico con el Pura X Max, su primer plegable de formato más ancho, tendencia emergente en la que se ha adelantado a Apple y a Samsung. Un modelo innovador comercializado en China en cinco vistosos colores, entre ellos el naranja. Luce una pantalla exterior de 5,4 pulgadas y una interior de 7,7.realme P4 Power 5Grealme estrenó su batería Titan de 10.001 (mAh) con el realme P4 Power, dispositivo que con el color naranja buscaba reforzar el atractivo desplegado de por sí por su increíble capacidad. Lanzado de partida en la India, y sin exhibir un grosor excesivo (9 mm) a pesar de su condición, venía con pantalla AMOLED curva, cámara de 50 MP y el procesador Dimensity 7400 Ultra.HONOR Magic8 Pro AirPara el mercado chino, HONOR lanzó su dispositivo ultrafino para competir con el iPhone Air, que para más inri apostaba por el naranja. Con 6,1 mm de grosor y 155 gramos de peso, el HONOR Magic8 Pro Air ofrecía batería de 5.500 mAh, capacidad superior en su vertiente, y se caracterizaba a su vez por una pantalla OLED de 6,1 pulgadas y por un teleobjetivo periscópico de 64 MP.TECNO Spark 50TECNO, marca fuerte en mercados africanos y asiáticos que todavía no se ha decidido a dar el gran salto europeo (aunque está presente en varios países), ha aplicado el factor naranja a modelos como el Camon 50 Ultra 5G y el Spark 50. El segundo modelo, un 4G, es el que más mira al diseño tipo iPhone y cuenta con batería de 7.000 mAh y cámara de 50 MP.Infinix Note 60 ProUna marca apenas conocida por aquí, Infinix, ha lanzado varios dispositivos que contemplan el naranja para el toque estético. El último, el Infinix Note 60 Pro, que también llama la atención por el detalle de que en la trasera imita la Glyph Matrix de Nothing por medio de su zona para notificaciones en el lado derecho del módulo.itel A200+Como el caso interior, itel tampoco suena por estos lares. Pertenece al mismo grupo de TECNO y de Infinix, y sobre todo tiene presencia en mercados emergentes. Dispositivos como el A200+, con batería de 6.000 mAh, indican que ha asimilado el naranja como un color más.Unihertz Titan 2 EliteEl Titan 2 Elite (490 dólares), el curioso móvil con teclado físico de Unihertz, también apuesta por el naranja como uno de sus colores para resultar todavía más llamativo. Conjuga su rasgo distintivo y atípico con una pantalla AMOLED de 4,03 pulgadas, el procesador MediaTek Dimensity 7400 y dos cámaras de 50 MP.

Crean unas lentillas inteligentes para tratar la depresión con estímulos eléctricos a través del ojo

Un grupo de científicos de Corea del Sur ha diseñado unas lentillas inteligentes que pueden enviar señales eléctricas a través de la retina hasta las regiones cerebrales para mejorar el estado de ánimo.Dicha innovación, difundida por un artículo publicado en el diario The Conversation, se basa en la idea de una lente de contacto que puede ayudar a tratar la depresión al estimular el cerebro a través del ojo. Además, a diferencia de otras lentillas que monitorizan algunas afecciones oculares o controlan los niveles de glucosa, este dispositivo pretende utilizar el ojo como vía de acceso al cerebro. Pero, ¿cómo es posible?Acorde a la información compartida, estas lentillas tienen diminutos electrodos que mandan señales eléctricas suaves a través de la retina, de esta manera, al emplear la técnica conocida como interferencia temporal, emiten dos frecuencias eléctricas ligeramente diferentes simultáneamente. Además, al estar diseñadas las señales para que no solo se activen por completo en los puntos donde se pueden superponer, los investigadores son capaces de dirigirse a regiones cerebrales específicas relacionadas con la regulación del estado de ánimo.Según The Conversation, «en teoría, este método podría estimular circuitos cerebrales relacionados con la depresión». No obstante, por ahora, la iniciativa aún se encuentra en una fase temprana porque todavía no se ha probado en personas, sino en ratones de laboratorio.Ya se han hecho las primeras pruebas con ratonesLas primeras pruebas se hicieron con ratones, a los que se les inyectó una hormona del estrés para inducir un comportamiento similar a la depresión.Por ahora, los investigadores reconocen que esto no refleja la depresión humana y que dicha tecnología presenta «desafíos prácticos», ya que las lentillas inteligentes requieren un ajuste preciso para no dañar la córnea y reducir cualquier riesgo de infección. Además, si bien es cierto que la fabricación de lentes es costosa, los investigadores reconocen que dicho proyecto aún no es comercialmente viable a gran escala.También, cabe mencionar que la depresión en sí misma es complicada de tratar en animales de laboratorio, por lo tanto, los resultados de este pequeño experimento todavía están lejos de traducirse en un tratamiento viable para seres humanos. Aun así, la idea de tratar la depresión con lentillas inteligentes es muy interesante, y este primer estudio aporta una nueva vía creativa en la búsqueda de tratamientos innovadores para la depresión.

Trazzi, el joven que lidera la rebelión contra la IA: «Queremos tener el control de nuestras vidas»

El pasado 5 de septiembre, el exinvestigador de seguridad Michael Trazzi se plantó en el barrio londinense de King’s Cross armado con una silla y una pizarra. El joven de 30 años caminó por la acera hasta llegar al número 6 de Pancras Square, … donde se encuentra la sede de Google DeepMind, uno de los laboratorios de IA más avanzados del mundo. Cuando estuvo delante de la fachada acristalada del edificio, colocó el asiento, sacó una tiza y escribió en el encerado el siguiente mensaje: «Huelga de hambre. Día 1. DeepMind, para la carrera de la IA».
Trazzi aguantó siete días antes de retirarse por razones de salud, pero no lo hizo de vacío. Cree que una carta suya influyó en que, en enero, el CEO de DeepMind, Demis Hassabis, afirmase que apoyaría una pausa coordinada en el desarrollo de la IA si el resto de compañías se comprometían a hacer lo mismo. Algo que no parece probable, y el francés lo sabe. Por eso creó Stop the AI Race, plataforma que organiza manifestaciones para frenar la carrera de la inteligencia artificial. El pasado marzo lograron congregar a doscientas personas frente a las sedes de Anthropic, OpenAI y xAI en San Francisco. Tienen prevista otra para el 11 de julio en la que Trazzi espera conseguir que más gente se una al movimiento. Percibe que el enfado de la sociedad va en aumento.

«Los que acaban la universidad y están a punto de empezar sus carreras profesionales están cada vez más preocupados por no encontrar trabajo. Temen que la IA se vuelva más inteligente hasta llegar a ser capaz de hacer todo lo que ellos pueden hacer. Creo que cada vez miran al futuro con más incertidumbre y no tienen claro cómo van a poder ganarse la vida», explica a ABC el activista. Sostiene que «hay muchas preocupaciones alrededor de la IA» que van más allá de los riesgos existenciales, sobre los que no hay consenso: «Los multimillonarios de Silicon Valley están acumulando cada vez más poder. Queremos mantener el control de nuestras vidas y nuestra libertad».

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La preocupación por la IA no es solo cosa de activistas. Se espera que su desarrollo afecte a toda la sociedad como ningún otro cambio tecnológico del pasado. Por eso tiene sentido que la primera encíclica del Papa León XIV, que será presentada este mismo lunes, gire en torno a la dignidad humana en este nuevo mundo de los algoritmos. Durante los últimos meses, el Pontífice ha avisado del fuerte impacto que la tecnología puede tener para el pensamiento crítico, la justicia social y el empleo. Sobre todo entre esos jóvenes que cada vez miran al futuro con más desasosiego.
Según un estudio publicado por Gallup el mes pasado, solo el 22% de los chicos de entre 14 y 29 años se siente esperanzado por la IA, catorce puntos menos que en 2025. Mientras tanto, el 31% afirma que le hace sentir enfado -nueve puntos más que hace un año- y el 44% que le provoca ansiedad. «Es algo que ya se empieza a observar entre los estudiantes», dice Javier García Manglano, sociólogo e investigador en la Universidad de Navarra: «Muchos celebraron, quizá de forma inconsciente, la llegada de la IA, porque sentían que les hacía más eficientes. Ahora hay inquietud. ¿Si la IA ya hace muchas cosas mejor que yo, por qué me van a contratar a mí?». Y lo cierto es que las empresas ya están recortando ofertas por esta razón.
Un informe elaborado por InfoJobs y Esade recoge que en España las vacantes vinculadas a las nuevas tecnologías que no requieren experiencia sufrieron una caída del 41% en 2025. Otro, en este caso del World Economic Forum, apunta que, en términos generales, el 40% de los empresarios espera reducir el número de trabajadores en todos aquellos departamentos donde la IA lo permita.

Enriquecimiento, pero de unos pocos

En los últimos días se han viralizado varios vídeos en los que se ve a universitarios abucheando a ponentes que hacen referencia a la inteligencia artificial. El caso más sonado tuvo lugar en la Universidad de Arizona. El protagonista: el exdirector ejecutivo de Google Eric Schmidt.
«El pasado diciembre, ‘Time’ seleccionó a su persona del año para 2025. Y esta vez, fueron los arquitectos de la inteligencia artificial», señaló el empresario al inicio del discurso. Tras frenar un momento por las protestas del público, reconoció que entendía su miedo y quizá para rebajar un poco la tensión, cerró afirmando que «el futuro no está escrito»: «Las personas que lo construirán serán ustedes». Pero otros expertos no lo tienen tan claro.

El 40% de los empresarios espera reducir el número de trabajadores en donde la IA lo permita

«Si cada vez menos jóvenes encuentran opciones para acceder al mercado laboral, encontrar expertos en determinados campos puede volverse muy complicado. Se va a dar una pérdida de talento generacional, porque muchos dejarán de formarse, y los que lo hagan probablemente ganarán menos dinero», dice Miguel Lucas, director global de innovación en Llorente y Cuenca.
El directivo añade que «mientras vemos cómo se pierde acceso al empleo, y cómo la sociedad tiene que hacer frente a la bajada de la calidad en el contenido digital o a los elevados costes de electricidad y agua que requiere la IA, la riqueza se está concentrando en manos de unos pocos». Y los informes le dan la razón. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Stanford, la inversión en inteligencia artificial se disparó todavía más durante 2025. Sin embargo, los beneficios «no se están distribuyendo de forma equitativa». Además, el desarrollo de los sistemas más avanzados «está muy concentrado en un pequeño grupo de empresas» cuya reputación está cada vez más dañada.
El mejor ejemplo: el reciente enfrentamiento judicial entre Sam Altman y Elon Musk por el control de OpenAI. Durante su desarrollo, las luchas de poder dentro del seno de la empresa de ChatGPT quedaron al descubierto y su CEO fue catalogado por algunos de sus antiguos colaboradores como alguien poco transparente con tendencia a mentir. El proceso también evidenció que el afán de lucro está desplazando las preocupaciones relacionadas con la seguridad. Todo ello mientras, día tras día, decenas de personas protestaban contra los ejecutivos a las puertas del tribunal.

Qué es Gemini for Science: así es la nueva IA de Google que quiere acelerar la investigación científica

Google quiere que Gemini sea más que un simple chatbot para generar imágenes y responder preguntas, ya que, durante el evento Google I/O de este año, anunció la idea de acompañar al usuario en cada momento del día. Pero más allá de estar presente a la hora de adaptarse a las necesidades de las personas, la compañía de Mountain View también miró hacia la ciencia para impulsar herramientas que aceleren la investigación.Google cree que «la era de descubrimientos que está por venir no partirá de modelos limitados y especializados, sino de agentes generales que ayuden a los investigadores de todos los campos de la ciencia», por ello, gracias a Gemini for Science pueden aumentar la exploración científica y mejorar su precisión.Qué es Gemini for ScienceSegún informa la compañía de Mountain View en su página oficial, dicha novedad es un conjunto de herramientas basadas en la ciencia de la IA con agentes, cuyo objetivo consiste en simplificar el trabajo manual que hay detrás del descubrimiento y la formulación de hipótesis. Además, con Gemini for Science, la IA pretende potenciar el trabajo científico ocupándose de tareas complejas, de esta manera, los investigadores pueden centrarse en identificar y abordar los problemas de mayor impacto, y avanzar en las direcciones que supongan un mayor progreso.»Al explorar juntos el futuro de la investigación con agentes, estamos trabajando por un futuro en el que la IA acelere los avances científicos y ayude a resolver los problemas más acuciantes de nuestra sociedad», indica Google.Los pilares que sostienen a Gemini for ScienceGemini for Science se sostiene sobre tres grandes pilares experimentales creados por Google Labs. Estos son los prototipos iniciales diseñados para abordar las tareas científicas:Hypothesis Generation: Desarrollado con el agente Co-Scientist de Google DeepMind, Hypothesis Generation colabora con los investigadores para definir un reto de investigación y crear un «torneo de ideas» multiagente para generar, debatir y evaluar hipótesis. Además, toda la información la verifica en profundidad y la acompaña de citas enlazadas para garantizar rigor.Computational Discovery: Impulsado con los sistemas AlphaEvolve y Empirical Research Assistance, Computational Discovery es un motor de investigación que permite a los científicos probar enfoques de modelación innovadores.Literature Insights: Creado con la herramienta Google NotebookLM, Literature Insights examina las publicaciones previas y estructura los resultados en tablas con atributos personalizados que permiten realizar búsquedas, comparaciones y análisis. Asimismo, ayuda a sintetizar los resultados de publicaciones, identificar líneas de investigación inexploradas y descubrir áreas de oportunidad.Google informa que han empezado a habilitar el acceso a estos experimentos de manera gradual a través de Google Labs. Además, como parte de Gemini for Science, ha lanzado ‘Science Skills’ para integrar información de más de 30 grandes bases de datos y herramientas de ciencias biológicas.