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TECNOLOGÍA

China compra 8.500 robots con inteligencia artificial para automatizar por completo su red eléctrica

En China, los robots humanoides se están utilizando para tareas como inspeccionar instalaciones, mover objetivos, dirigir el tráfico e incluso en tareas de riesgo. El país asiático es uno de los más avanzados en relación con esta tecnología y uno de los objetivos que persiguen es que los robots puedan trabajar en espacios diseñados para las personas y hagan labores incómodas, peligrosas o muy costosas de mantener como operarios humanos. Precisamente, aquí es donde China acaba de dar un gran paso.Esto es lo que pueden hacer los robotsSegún informan desde el medio asiático South China Morning Post, la Corporación Estatal de Red Eléctrica de China, la mayor empresa eléctrica del país, ha aprobado un plan para comprar 8.500 robots con inteligencia artificial durante 2026 con una inversión de 6.800 millones de yuanes, unos 845 millones de euros.5.000 de esos robots serán cuadrúpedos Feiyun, similares a perros mecánicos, y su misión será recorrer subestaciones, vigilar tendidos eléctricos y revisar instalaciones situadas en montañas o lugares de difícil acceso. Están preparados para subir escaleras, sortear obstáculos y funcionar con lluvia, viento o temperaturas extremas.De los 3.500 robots restantes, tendrán dos brazos mecánicos y están siendo entrenados para abrir paneles, usar herramientas, manipular equipos eléctricos, atender averías y realizar maniobras en zonas de alta tensión. La principal ventaja que tiene es que pueden utilizar la misma infraestructura que ya emplean los técnicos, por lo que no tienen que rehacer las instalaciones desde cero.Funcionar sin intervención humanaAfirman que con este movimiento China pretende convertir la red eléctrica en un sistema cada vez más automatizado y capaz de funcionar con menos intervención humana. La compañía tiene previsto invertir en total 4 billones de yuanes (500.000 millones de euros) entre 2026 y 2030 para modernizarla, apoyándose en robots, IA y redes inteligentes. Esto permitirá hacer inspecciones, reparaciones y responder mucho más rápido en situaciones de emergencia.

KitKat crea un envoltorio para tu móvil que lo aísla por completo de cualquier conexión

En nuestro móvil tenemos casi toda nuestra vida y, ya sea por trabajo u ocio, lo utilizamos constantemente, pero hay días en los que nos gustaría no saber nada de él. De hecho, hay momentos en los que queremos que la pantalla no se ilumine por un tiempo y desconectarnos del todo del dispositivo. Más allá de ponerlo en modo avión o apagarlo, ahora ha surgido una idea original de KitKat (sí, del conocido snack de chocolate) que lleva al formato físico su eslogan de «Tómate un respiro».Lo que han hecho es fabricar un envoltorio especial, bautizado como Break Mode, para guardar el teléfono y dejar de recibir cualquier aviso del mismo. La acción ha sido creada por KitKat Panamá junto a Ogilvy Colombia y, por ahora, funciona como una campaña experimental centrada en el bienestar digital.Cómo funciona la ‘jaula de Faraday’ de KitKatA simple vista parece un envoltorio gigante de un KitKat, pero su función es aislar completamente el móvil de cualquier señal. Según explican desde Digital Trends, su concepto está basado en lo que se conoce como jaula de Faraday, un envoltorio conductor que impide que campos electromagnéticos del exterior penetren al interior.Por ejemplo, esto es lo que ocurre al meter el móvil cubierto con papel de aluminio dentro del microondas. En este caso, cuando el teléfono se mete dentro del envoltorio y se cierra bien, el móvil se queda sin comunicación del exterior y no puede recibir llamadas, mensajes ni conexión. Para conseguirlo, el envoltorio lleva varias capas:En su interior incorpora cobre y otros materiales metálicos que actúan como barrera para las señales.Unas láminas de poliéster que le dan forma.Una cubierta exterior de polipropileno, que lo hace más resistente.Un cierre ajustado para que no queden huecos por donde puedas pasar la señal.Con todo esto, se bloquean la red del móvil, el internet 4G y 5G, el Bluetooth, el WiFi y también el GPS, mientras el teléfono permanece guardado. La marca asegura que el sistema ha sido testado en pruebas de aislamiento electromagnético y el bloqueo de las señales fue completo. Dicen que está pensado para que dure un año y que sus piezas pueden separarse para reciclarse. Por el momento, no se vende en tiendas y su lanzamiento comercial sigue en evaluación.

Ni platos que queman en el microondas, ni restos en vasos del lavavajillas, ni malos olores: la IA llega a la cocina

Las smart home están evolucionando para convertirse en espacios cada vez más autónomos y capaces de integrarse en las rutinas de las personas, de esta manera, se adaptan a los hábitos de uso y a las necesidades de cada uno para ofrecer una experiencia más cómoda y fluida en el hogar.En este contexto, Whirlpool impulsa un nuevo enfoque con su gama de electrodomésticos integrables, combinando diseño, conectividad e inteligencia artificial. Su objetivo es claro: simplificar la vida diaria, haciendo que la tecnología trabaje de forma intuitiva y natural para que todo resulte más fácil y eficiente. Así, la cocina deja de ser un espacio que requiere atención constante para convertirse en un entorno que se adapta al usuario, aprende de sus hábitos y responde de forma automática a sus necesidades.Concretamente, la apuesta de Whirlpool se basa en integrar inteligencia artificial y tecnología &TH SENSE en los electrodomésticos, de este modo, pueden ajustar de forma automática parámetros como el tiempo o la temperatura en función del tiempo de alimento o el proceso de cocción.Los electrodomésticos de Whirlpool aprenden de los personasWhirlpool refuerza su posicionamiento a través de una propuesta en la que diseño y tecnología conviven de forma natural, teniendo en cuenta que los acabados sofisticados y la estética atemporal permiten que los electrodomésticos se integren en la cocina de forma coherente.Además, el resultado es un hogar en el que todos los electrodomésticos funcionan de manera sincronizada, aprendiendo de los hábitos del usuario y ajustándose a su día a día, siendo un enfoque que refleja la evolución hacia una cocina más inteligente, donde la tecnología deja de ser visible para convertirse en un aliado cotidiano. Estos son todos los avances de Whirlpool:Un horno que no mezcla oloresEl horno Cook 4 puede preparar hasta cuatro recetas al mismo tiempo sin mezclar olores ni sabores gracias a su sistema de ventilación optimizado, incorpora un sistema de vapor a inyección con tres niveles de intensidad (25%, 50% y 75%) y cajetín extraíble para adaptar la cocción a cada receta, posee una sonda térmica para monitorizar la temperatura interna de los alimentos, dispone del modo AirFry que consigue acabados crujientes, incorpora una bandeja AirFry, tiene la función Pizza 310º y se completa con las recetas automáticas 6TH SENSE.Las placas se mantienen intactas con el tiempoLas placas apuestan por una mayor libertad de uso con tecnologías como FlexiZone y FlexiFull, que adaptan la superficie de cocción al tamaño y disposición de los recipientes.Por su parte, ChefControl gestiona diferentes niveles de temperatura de forma progresiva sobre la misma superficie, automatizando el proceso de cocción y evitando ajustes manuales continuos. También, incorpora la tecnología Heat Control para mantener la temperatura estable para una cocción más precisa sin necesidad de supervisión constante, mientras que el recubrimiento Ixelium mejora la resistencia frente a arañazos y facilita la limpieza.Ya no te volverás a quemar al sacar el plato del microondasEl microondas da un paso gracias a la tecnología Crisp, que combina microondas, grill y plato específico para lograr acabados crujientes. Asimismo, incorpora el menú 6TH SENSE con recetas automáticas y un sistema que facilita la manipulación del plato tras el cocinado, evitando quemaduras.El lavavajillas optimiza la limpiezaEn lavavajillas, soluciones como MaxiSpace permiten optimizar el espacio interior e incorporar una bandeja adicional, NaturalDry mejora el secado de forma eficiente y los sistemas inteligentes ajustan automáticamente el consumo de agua y energía en función de la carga.

Los dos grandes desafíos del nuevo jefe de Apple

Es el 4 de octubre de 2011. Después de haber pasado los últimos dos meses ocupando el cargo de CEO, Tim Cook sube al escenario del Apple Campus para realizar la presentación del iPhone 4S. Se trata de la primera vez que el ejecutivo … realiza esta labor; que durante los años anteriores había recaído exclusivamente en Steve Jobs. Durante el evento, marca distancias con su predecesor, cediendo parte del protagonismo a otros directivos que, de tanto en cuanto, salen a escena para hablar de las mejoras en el sistema operativo iOS o de los nuevos iPod. El teléfono gusta, pero decepciona un poco que no se trate del iPhone 5, que era lo que parte del público esperaba. También llama la atención el estilo de Cook. Se explica bien y se muestra seguro sobre el escenario, pero carece de ese carisma casi teatral que siempre caracterizó a Jobs.
Casi quince años después de esta primera ‘prueba de fuego’, el tiempo de Cook al frente de Apple se acerca a su fin. Próximamente pasará a ocupar el cargo de presidente ejecutivo y cederá las riendas de la empresa al ingeniero John Ternus, un veterano de la firma afincada en Cupertino que desde 2021 ocupaba el cargo de jefe de hardware. El cambio será efectivo a partir del próximo 1 de septiembre, apenas unos días antes de que Apple presente su nueva alineación de móviles de gama alta, la del presumible iPhone 18.

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Con este movimiento, se cierra una etapa en la que la empresa consiguió comenzar a tener ingresos de más de 400.000 millones de dólares anuales, cuadruplicando prácticamente las cifras que tenía en la era Jobs. Apple no solo ha consolidado su posición como una de las empresas más valiosas del mundo, sino que también ha expandido su ecosistema con nuevos productos y servicios.
«La etapa de Cook al frente de Apple debe ser estudiada en las escuelas de negocio como un claro ejemplo de éxito empresarial», explica a ABC Miguel Lucas, director global de innovación en Llorente y Cuenca. El experto subraya, en particular, su trabajo en la optimización el proceso de fabricación, lo que permitió producir dispositivos a gran escala y a un costo acorde con la demanda.

Durante la etapa Cook Apple ha conseguido ingresos de 400.000 millones de dólares. Cuatro veces más que en la era Jobs

«También ha sabido manejar con eficacia situaciones complejas a nivel geopolítico, como las amenazas de aranceles de Trump, representando muy bien los intereses de la marca en sus relaciones con el poder político», añade Lucas. Sin embargo, advierte que el futuro de la empresa no está exento de desafíos. Llegan los tiempos de la inteligencia artificial, y los expertos dudan de si Apple está preparada para los cambios que se avecinan.

El iPhone de la IA

Apple tiene una cuenta pendiente con la inteligencia artificial. Su asistente virtual, Siri, actualmente está muy por detrás de lo que son capaces de hacer los sistemas de la competencia, como Gemini de Google, ChatGPT de OpenAI o Claude de Anthropic, que resuelven con facilidad tareas que para la máquina de Apple resultan imposibles o muy limitadas. La compañía se ha visto obligada a subcontratar tecnología de terceros, integrando modelos avanzados como Gemini para reforzar sus capacidades, y cuando ha intentado competir con funciones propias a través de Apple Intelligence, los resultados no han logrado colmar las expectativas de la mayoría de usuarios.
Parte del retraso se debe a la filosofía de la firma, que prioriza la privacidad del usuario y el control de los datos, lo que ha ralentizado el desarrollo de Siri. «Quedan dudas sobre lo que ocurrirá en los próximos años. Apple se está quedando atrás en IA y no parece que tenga pensado adoptar un enfoque ofensivo en este campo», explica a este diario Nacho de Pinedo, fundador de la escuela de negocio digital ISDI.

«Ternus no parece tener grandes conocimientos sobre software e inteligencia artificial»

Nacho de Pinedo
Fundador de la escuela de negocio digital ISDI

El experto cree que «la IA está haciendo cambiar tantas cosas que en el futuro próximo, quizá en cinco años, hará que los móviles que manejemos sean completamente diferentes. La interfaz va ser distinta y las funcionalidades también». De Pinedo duda de que Ternus, que a lo largo de su carrera ha estado relacionado con el desarrollo de productos como los Mac, AirPods y iPad, sea la persona adecuada para esta revolución: «Es una persona de hardware que no parece que tenga grandes conocimientos sobre software e inteligencia artificial».

El efecto ‘wow’

Durante la era de Tim Cook, Apple ha lanzado nuevas líneas de dispositivos que han cosechado un gran éxito comercial, como los Apple Watch y los AirPods, que han transformado el mercado de wearables y audio inalámbrico. También ha introducido productos más experimentales, como las gafas de realidad mixta Vision Pro, que por su precio elevado y enfoque de nicho aún no han alcanzado un público masivo. A pesar de estos logros, desde hace años se percibe que la empresa ha perdido parte de ese efecto «wow» que caracterizó a la era de Steve Jobs: la capacidad de sorprender y emocionar a los usuarios con productos revolucionarios.

«Es un buen momento para que Apple vuelva a sus raíces y priorice de nuevo la innovación y el diseño»

Miguel Lucas
Director global de innovación en Llorente y Cuenca

«Apple tiene que conseguir que los usuarios se emocionen», apunta De Pinedo. Por su parte, el director global de innovación en Llorente y Cuenca, añade que la apuesta por John Ternus como futuro CEO «manda el mensaje de que la empresa quiere actualizar su visión y renovar su línea de producto». Según Lucas, «Jobs fue un maestro a la hora de generar expectación; con Cook, la estrategia se centró más en maximizar el valor de lo construido anteriormente. Hoy, los iPhone representan la mitad de los ingresos, y la línea de servicios genera márgenes importantes. Probablemente sea un buen momento para que Apple vuelva a sus raíces: priorizar la innovación, el diseño y sorprender a los usuarios».

El último gran videojuego de PS5 recuerda a Alien y es uno de los mejores títulos de disparos del año

Es abril de 2021. Todavía con el Covid coleando, el estudio Housemarque lanza al mercado ‘Returnal’, un videojuego tremendamente original en el que el usuario, encarnando a la solitaria exploradora espacial Selene Vassos, trata de sobrevivir en un peligroso planeta en el que el … entorno cambia completamente cada vez que muere durante la partida. El título, exigente como pocos y cuidado en el diseño, no tarda en convertirse en obra de culto. A día de hoy está considerado por muchos como una de las mejores propuestas que ha recibido PlayStation 5 a lo largo de su vida.
Este próximo 30 de abril Housemarque pone en el mercado a su «sucesor espiritual». El nombre: ‘Saros’, y su jugabilidad es casi un calco. Igual que en ‘Returnal’, el jugador se encuentra con escenarios diferentes cada vez que pierde la vida. La propuesta, encuadrada dentro del género ‘roguelike’, sigue siendo desafiante; pero algo menos. El estudio tenía claro que quería crear un producto que resultase gratificante y accesible para un público más amplio.

«Queríamos mantener el alma de ‘Returnal’, pero también crear algo nuevo», explica a ABC Gregory Louden, director creativo de ‘Saros’. «Desde el inicio buscamos que los jugadores entraran en el juego y aprendieran a moverse entre los proyectiles de los enemigos. Queríamos que ganaran confianza para, después, aumentar la dificultad y conseguir que más gente pudiera disfrutar del videojuego», prosigue. Y lo cierto es que han hecho un gran trabajo en este aspecto, tal y como ha podido comprobar este periódico tras pasar las últimas semanas explorando el planeta Carcosa, donde se desarrolla la acción.

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Perdidos en Carcosa

Durante el desarrollo de la aventura, el jugador controla a Arjun Devraj, un agente de una corporación llamada Soltari que forma parte de un grupo de exploradores enviado a buscar recursos en Carcosa. Algunos exploradores anteriores han desaparecido en circunstancias extrañas, por lo que habrá que investigar. La historia recuerda mucho a Alien, aunque los desarrolladores señalan otras influencias, como el misticismo, el manga o el anime. Eso sí, para comprenderla hay que armarse de paciencia y prestar atención a los diálogos entre personajes y a las pistas que se van encontrando durante el juego; porque Housemarque no te lo da todo ‘mascado’ desde el principio.
«Queríamos una experiencia misteriosa y perturbadora, y eso requiere lanzarle preguntas al jugador. Nos gustan las historias que te lanzan al vacío y tienes que descubrir por ti mismo», dice Louden. «Igual que aprendes a jugar vas poco a poco comprendiendo la historia. Es intencional: descubrirla por ti mismo es más gratificante. Además, deja espacio para las interpretaciones, que es algo que nos encanta», remata, por su parte, Simone Silvestri, director de arte del videojuego.

La jugabilidad gana a la narrativa

Sea como sea, donde más brilla ‘Saros’ es en la jugabilidad; y aunque pueda parecer extraño, la puntería aquí no es lo más importante. La clave para ir avanzando es ser ágil esquivando los ataques enemigos y cubriéndote en los momentos en los que toque utilizando la energía que vas almacenando. Pero sin pasarse, porque si no te andas con tiento te quedarás sin la suficiente para poder bloquear proyectiles en los momentos en los que sea imprescindible. También hay configuraciones que pueden hacerte la experiencia más o menos sencilla. Pero eso ya va al gusto del jugador.

Cuando mueres en ‘Saros’ -que créeme, lo harás varias veces- tendrás la ocasión de mejorar al personaje para volver a la partida reforzado. Esto hace que la experiencia resulte más llevadera que en ‘Returnal’, pero no cuentes con que te vaya a resultar un paseíllo. Con todo, creemos que cualquier usuario con algo de experiencia en juegos de disparos puede disfrutar -y mucho- con este videojuego. Housemarque ha tenido cuidado en crear una propuesta desafiante sin necesidad de desquiciar al usuario. Pillarle el truco al juego es, simplemente, cuestión de tener un poco de paciencia.
Otro de los puntos en los que el juego brilla es en el diseño de escenarios que, como explicamos, cambian en cada partida. «Queríamos que cada partida ofreciera una experiencia intencionada. Nada se deja al azar: qué salas aparecen, qué encuentros hay… Todo está cuidadosamente controlado. Es técnicamente muy complejo, pero aporta una gran rejugabilidad», explica Louden.
El apartado artístico también destaca. Carcosa es hostil y casi desértico y está salpicado por construcciones en ruinas que, en algún momento, fueron esplendorosas. Todo es decadente, pero, al mismo tiempo, hermoso. Consigue que el jugador se cuestione constantemente qué es lo que provocó que el planeta acabase en la situación en la que se encuentra. «La arquitectura mezcla neoclasicismo italiano con el futurismo. Queríamos crear algo que tuviera identidad propia», apunta Silvestri.
La duración del videojuego depende de la pericia del jugador. Igual lo completas en 20 horas que en 40; no creemos que en títulos como este sea algo especialmente relevante. Lo ideal es que cada uno se tome el tiempo que necesite para explorar bien el entorno y poder empaparse de la propuesta. Sea como sea, te avisamos de que si llegas al final y te apetece seguir desde ese punto, podrás hacerlo sin problemas.

¿Merece la pena?

‘Saros’ es un videojuego que le puede gustar a cualquier usuario, algo que, a nuestro juicio, no ocurría con ‘Returnal’ debido a su elevada exigencia. Aquí si tienes un poco de paciencia -no mucha- es sencillo entrar en el juego y comenzar a meterle horas y horas sin caer en la cuenta. El único punto débil quizá está en la narrativa, que no tiene demasiado peso y puede resultar algo confusa durante las primeras horas. Con todo, si te llama un poco la atención te recomendamos que le des una oportunidad.

Albert Cañigueral (Barcelona Supercomputing Center): «La IA será tan importante como la electricidad en la sociedad industrial»

En plena carrera global por la inteligencia artificial, Europa intenta hacerse un hueco con una estrategia propia: menos ruido, más infraestructura. En ese contexto, el Barcelona Supercomputing Center se ha consolidado como una de las piezas clave del tablero, no solo como centro de investigación, sino como puente entre ciencia, empresa y sociedad. Con más de 1.300 profesionales, decenas de proyectos europeos y el superordenador MareNostrum 5 como motor, el BSC se posiciona como uno de los pilares de la futura soberanía tecnológica del continente.Pero más allá de los grandes titulares sobre modelos y chatbots, la realidad de la IA se juega en otra liga: la de la infraestructura, los datos y los usos concretos. Ahí es donde entran en juego las AI Factories, una iniciativa europea pensada para acercar la supercomputación a startups, pymes y sector público, los actores que más dificultades tienen para acceder a estos recursos.Al frente de esta iniciativa en el BSC está Albert Cañigueral, un perfil poco habitual en este tipo de instituciones. Divulgador, analista y durante años una de las voces más reconocidas sobre economía colaborativa en España, ahora centra su trabajo en algo menos visible pero igual de decisivo: cómo convertir la inteligencia artificial en algo útil, aterrizado y, sobre todo, aplicable.En esta entrevista hablamos con él sobre el papel real de Europa en la carrera de la IA, el exceso de hype que rodea a esta tecnología y por qué, más allá de los grandes modelos, el verdadero cambio está en soluciones mucho más concretas. Porque, como él mismo resume, no se trata tanto de construir la próxima gran herramienta, sino de entender qué problema queremos resolver con ella.Vamos a empezar por el principio. ¿Qué es la AI Factory del Barcelona Supercomputing Center y por qué es importante?Primero, una introducción al BSC antes de pasar a la BSC Factory. El BSC es un consorcio público donde participa el Gobierno, la Generalitat y la Universidad Politécnica de Cataluña. Estamos celebrando 20 años justo ahora. Trabajamos en el centro unas 1.500 personas, de las que 1.000 son investigadores. Por tanto, el BSC tradicionalmente ha sido un centro de investigación, de ciencia académica y donde hemos tocado temas como la ciencia computacional, es decir, cómo hacer mejores ordenadores; las ciencias de la Tierra, todo el ámbito climático, el ámbito contaminación; ciencias de la vida con mucha medicina personalizada; ciencias sociales, con temas de lenguaje. Hace unos unos años se creó un departamento de innovación y desarrollo de negocio cuya investigación llega a la sociedad en forma de licencias y colaboración con startups y empresas. Dentro de este marco es donde se encaja la AI Factory.¿Y qué función tiene?Es un programa que viene de Europa, donde hay 19 AI Factories. La del BSC fue parte de la primera de las tres oleadas que ha habido. Trabajamos conjuntamente con Portugal, Turquía y Rumanía con la ambición de crear este puente entre startups, pequeñas y medianas empresas y el sector público, que son los agentes que tradicionalmente tienen más dificultad para acceder a recursos de supercomputación. Parte del superordenador que tenemos, el MareNostrum 5, se está dedicando a la AI Factory y también damos asesoría estratégica de cómo navegar las aguas turbulentas de la IA.¿Y cómo se seleccionan los candidatos, las startups o empresas que pueden beneficiarse de esto?Hay un proceso abierto en todo momento con un formulario en la web de la AI Factory. Ahí nos explican su reto y necesidad. Hay unos criterios establecidos desde Europa y también desde el BSC. Primero elegibilidad: startups, pymes y sector público. Luego valoramos su grado de madurez. Hay gente con muy buenas ideas, pero en un estadio muy inicial y recomendamos formación. Estamos en lo que se llama ‘TRL 4-7’ (technology readiness level), es decir, tecnologías avanzadas pero que necesitan ese último impulso. También valoramos sectores prioritarios como agricultura, energía, legal, sanitario o sector público. Intentamos ayudar a todo el mundo, pero hay límites.¿Hay algún caso de uso que compartir para que se pueda entender mejor esta labor?Sí. Por ejemplo, una startup turca que necesitaba acceso a supercomputación para adaptar un modelo de lenguaje abierto al turco y al ámbito legal. Les ofrecimos horas de cómputo y acompañamiento. En el sector público hemos trabajado con el Parlamento de Canarias, que tenía muchas transcripciones de sesiones parlamentarias. Se creó un sistema tipo chatbot para poder consultar esa información de forma sencilla. También hay una startup que trabaja en ‘guardarraíles’ de la IA para evitar errores o alucinaciones en modelos. Y otra startup que tiene un robot que recoge datos del suelo para hacer recomendaciones agrícolas. Les ayudamos a integrar datos climáticos y satelitales para mejorar sus modelos.Desde que estalló el boom de la IA generativa, parece que muchas empresas quieren adoptar inteligencia artificial a cualquier precio. ¿Ocurre también en esta AI Factory?Nuestro rol no es tanto asesorar a empresas en cómo usar IA en su día a día. Eso lo hacen consultoras. Nosotros estamos más en el inicio de la cadena de valor, en lo técnico. Es como la cadena alimentaria: tenemos a los agricultores, tenemos los grandes distribuidores, los que certifican que el producto está como toca y te lo preparan, y luego tienes los consumidores finales en casa o en un restaurante. Pues nosotros estamos muy en el principio, somos los que creamos las herramientas para que luego las startups, que son gente del medio, puedan adaptarlas.Hay cierta preocupación o ruido de fondo sobre que Europa llega tarde y sobre que está excesivamente regulada. ¿Qué opina?Sí, es ruido de fondo y un mantra difícil de obviar porque es más que lluvia fina, es una avalancha. Cada vez hay más voces, también en España, que ven falso que regulación e innovación vayan por caminos separados. La innovación necesita acompañamiento y regulación para ponerse a disposición de la sociedad en unos términos que favorezcan a la mayoría, limitando la concentración de poder, respetando los derechos humanos o protegiendo a los menores. Lo hemos visto en redes sociales: 20 años después estamos ahora con juicios. Tenemos la oportunidad de hacerlo un poco mejor y que Europa busque una IA confiable.Esto puede hacernos un poco más lentos que otros territoriosEvidentemente, pero lo que construyamos debe ser confiable porque si no vamos a tener muchos problemas sin responsabilidad. Y hay una cadena de responsabilidad que es necesaria cuando la IA se despliega de verdad, más allá de demos o pruebas. Además, en ámbitos como el climático o el médico tenemos modelos que son de lo mejor del mundo. No somos conscientes de muchas cosas que tenemos en Europa. En lenguaje quizá estamos un paso por detrás, pero esto es una partida a largo plazo. Estamos construyendo. Como dice un consultor Genís Roca, somos los hijos de la revolución industrial y los padres de la revolución digital. Estas sociedades se construyen en décadas, por tanto es importante saber hacia dónde queremos ir.Si Europa quiere liderar en IA, ¿en qué debería centrarse?Europa lidera la visión de que los sistemas de inteligencia artificial serán tan importantes como fueron la electricidad, agua o carreteras en la sociedad industrial. No construimos solo modelos, construimos infraestructura digital. Eso implica centros como el BSC, modelos, datos y aplicaciones. Esa visión encaja con la idea de IA pública como infraestructura crítica y coexistente con la privada. Sectores altamente regulados como el jurídico, el financiero o el médico necesitan este tipo de infraestructura confiable. Pero el 80% de las necesidades se cubren con modelos existentes. No hay que matar mosquitos a cañonazos, sino usar la herramienta adecuada: si distribuyo en una ciudad no lo hago con Ferraris, sino con furgonetas eléctricas que cueste poco mantener y eficientes en entorno urbano. A veces hacemos demos sobredimensionadas que no son sostenibles. Y estamos aún al inicio. Hay gente que ya quiere cerrar la partida, pero estamos empezando.Da la sensación de que la tendencia es dividir en soluciones más pequeñas y concretas para que sean útiles.Sí. Si vemos las startups que funcionan, los productos de IA que funcionan bien son verticalizados. Hacen una cosa muy concreta y bien hecha. Si buscamos precisión, confiabilidad y trazabilidad, tenemos que ir a carriles más estrechos. Quien mucho abarca, poco aprieta.¿Qué puede cambiar en los próximos años en España gracias a todo esto?Es difícil. Quien diga que sabe lo que va a pasar en cinco años, mejor no escucharlo mucho. Estamos trabajando a nivel europeo y español en temas como la soberanía digital. Me gustaría que no dependiéramos de cuatro proveedores, sino que hubiera más diversidad. En esos cinco años veremos un escenario más multiproveedor con soluciones más específicas y pequeñas. Y también me gustaría ver más responsabilidad. No se pueden desplegar tecnologías a millones de personas sin una cadena de responsabilidad. Lo hemos visto con redes sociales y hemos aprendido que es un error. Ahora estamos dando demasiada confianza a sistemas que no deberían tenerla. Igual que no vendemos coches sin frenos, la IA no debería desplegarse sin garantías.¿Esa responsabilidad debería ser más gubernamental o empresarial?Es una cadena de responsabilidad. Si queremos que funcione bien, tienen que trabajar conjuntamente empresas, administraciones y supervisores. Se han trasladado demasiadas responsabilidades al usuario final. Igual que en el ámbito laboral hay sistemas que protegen al trabajador, en lo digital no puede recaer todo en el usuario. El usuario tiene su parte, como conducir bien o ponerse el cinturón en el mismo símil del coche sin frenos, pero hay muchas cosas (como el sistema de frenado funcione) que deben garantizar las empresas y las administraciones para que todo funcione con garantías.

La app para poder seguir a tu corredor favorito en tiempo real en la Maratón de Madrid

Los corredores se preparan para llenar las calles de la capital en la Maratón y la Media Maratón de la Zurich Rock’n’Roll Running Series 2026. Es este domingo 26 de abril cuando se celebra una cita que se ha afianzado como una de las pruebas más populares en Madrid. Para la ocasión se reúnen desde atletas más experimentos a participantes que se retan a si mismo en su primera carrera de 42 kilómetros. Integrada en el circuito internacional Rock’n’Roll Running Series, en la prueba se combina de manera perfecta el deporte con música en directo y un ambiente cercano al de una fiesta. Esta 48ª edición cuenta con tres modalidades diferentes: maratón (42 kilómetros), media maratón (21 kilómetros) y 10K. De cara a esta gran cita, son muchos los que se plantean si existe algún modo de seguir a sus corredores favoritos en tiempo real mientras se realiza la carrera. Y efectivamente, existe La app de la Maratón de MadridBajo el nombre de RNR Madrid, todos los usuarios que así lo deseen podrán seguir a sus atletas preferidos en directo. Lo cierto es que está disponible tanto para dispositivos Android como iOS. En el caso de ser participante, con esta aplicación podrás ver publicados tus tiempos de paso, consultar todos los asuntos relacionados con el recorrido, tener la información meteorológica actualizada y exclusivas.A través del Live Tracking, se podrá seguir en directo a cualquier participante. También habrá una retransmisión en streaming de la carrera.