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TECNOLOGÍA

La Unión Europea impondrá el cargador único USB-C para casi todos los dispositivos

En diciembre de 2024, la Unión Europea tomó la decisión de imponer el UBC-C como el único estándar permitido para la comercialización de los dispositivos en Europa. Desde ese día, todos los móviles, tablets, auriculares, cámaras, consolas y ordenadores portátiles, aunque en este caso comenzó el pasado 28 de abril, están obligados a incorporar el puerto USB-C para cumplir con la normativa.Ya sabemos que la UE lleva años creando normas para que los productos tecnológicos sean más seguros, fáciles de usar y compatibles entre sí, y todo ello se agrupa bajo el famoso Marcado CE. Este sello es el que aparece en móviles, electrodomésticos u otros dispositivos e indica que cumple los requisitos europeos.Un cargador para muchos dispositivos Ahora, Bruselas pretende que el control vaya más allá y uno de los cambios principales en relación con esto afecta a los cargadores: quieren que un mismo cargador sirva para varios aparatos. Es decir, que un usuario pueda cargar el móvil, auriculares u otro dispositivo con el mismo cable USB-C, además de que todos deberán ser compatibles con USB Power Delivery.El plan de la Unión Europea es reducir la cantidad de cargadores distintos que se acumulan en las casas y disminuir los residuos electrónicos. También buscan acabar con los accesorios de tipo exclusivo que algunas marcas utilizaban para obligar a los usuarios a adquirir cargadores específicos.Dejando a un lado el tema de los cargadores, las nuevas normas hacen hincapié en una mayor atención al software y la ciberseguridad. Los fabricantes tendrán que garantizar actualizaciones de seguridad y proteger mejor los datos de los usuarios, sobre todo en dispositivos conectados a internet, durante toda su vida útil.

Elon Musk planea continuar su batalla judicial contra OpenAI y Sam Altman

Elon Musk no se da por vencido. El dueño de SpaceX y Tesla tiene intención de apelar el resultado del juicio histórico en el que ha sido derrotado por OpenAI. El jurado popular no necesitó ni dos horas de deliberación para determinar que … las demandas del magnate, que intentaba revertir la conversión de la firma de IA en una empresa con fines de lucro y lograr una indemnización próxima a los 150.000 millones de dólares, habían prescrito años atrás.
«En cuanto al caso de OpenAI, el juez y el jurado nunca se pronunciaron sobre el fondo del asunto, sino que se limitaron a una cuestión técnica relacionada con el calendario», ha señalado Musk en un mensaje en su cuenta personal de X, plataforma de su propiedad. El de Pretoria también ha destacado que, en su opinión, «para cualquiera que haya seguido el caso en detalle, es innegable que Altman (CEO de OpenAI) y Brockman (su presidente) se enriquecieron a costa de una organización benéfica».

«Presentaré una apelación ante el Noveno Circuito (que es el tribunal de apelaciones de Estados Unidos), ya que sentar un precedente para saquear organizaciones benéficas es sumamente perjudicial para la filantropía en Estados Unidos», ha remarcado el magnate; que ha finalizado su mensaje recordando que «OpenAI se fundó para beneficiar a toda la humanidad».

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El anuncio se produjo apenas unas horas después de que el tribunal popular de Oakland otorgase la victoria en el juicio a OpenAI. Un veredicto que fue rápidamente aceptado por la jueza a cargo del caso, Yvonne González Rogers.

Regarding the OpenAI case, the judge & jury never actually ruled on the merits of the case, just on a calendar technicality. There is no question to anyone following the case in detail that Altman & Brockman did in fact enrich themselves by stealing a charity. The only question…— Elon Musk (@elonmusk) May 18, 2026

Cabe recordar que Musk fue uno de los cofundadores de OpenAI y que llegó a invertir 38 millones de dólares en la startup antes de abandonarla en 2018, cuando fracasó en el intento de hacerse con su control. Considera que sus ejecutivos se aprovecharon del laboratorio, que en origen no tenía fines de lucro, para el enriquecimiento personal.

Google cambia el diseño de los iconos de Gmail, Drive y Calendar: así se ven ahora en tu móvil

Google ha empezado a desplegar sus nuevos iconos para Gmail, Drive, Calendar, Meet o Docs, con un diseño renovado basado en degradados y colores más diferenciados. Este cambio se dio a conocer por primera vez a finales de abril y, ahora, después de casi un mes, la compañía de Mountain View busca que cada aplicación resulte más fácil de identificar visualmente al unificar la estética de su ecosistema de servicios.Como se puede observar en la imagen de abajo, este nuevo diseño abandona parcialmente el estilo multicolor uniforme que ha definido a Google en los últimos años, ya que las apps apuestan por tonos predominantes y formas más reconocibles para distinguir las plataformas de un vistazo.Pero, ¿cuáles son exactamente los cambios? Concretamente, Drive estrena un triángulo más redondeado, Sheets y Slides pasan a ser horizontales para recordar a una hoja de cálculo y a una presentación, Calendar se inspira en versiones antiguas, Meet cambia a una cámara amarilla, Chat se convierte en un burbuja verde, Gmail fusiona sus colores y Tareas, Keep, Voice, Formularios y Sites apuestan por iconos más grandes.Según el diario Engadget, estos nuevos iconos ya están apareciendo en la versión web de Workspace y en algunos lanzadores de aplicaciones, teniendo en cuenta que su despliegue es gradual. Además, existe la posibilidad que dichos cambios se hagan oficial en la keynote Google I/O 2026, celebrada este 19 de mayo.No cabe duda que, con esta renovación visual, la compañía de Mountain View busca ofrecer una interfaz más dinámica y atractiva, reforzando la sensación de modernidad dentro de la experiencia Android.

Un ciberataque a Canvas expone los datos de millones de estudiantes y profesores: toda la información filtrada

Canvas es una plataforma usada por más de 8.000 universidades y centros de enseñanza primaria y secundaria en Estados Unidos. Millones de estudiantes y docentes emplean dicha aplicación para acceder a sitios web educativos y elaborar tareas, pero, a raíz de un ciberataque que interrumpió las operaciones diarias hace escasos días, la información personal de multitud de alumnos y profesores está en peligro.El diario The New York Times informa que el grupo responsable de la filtración de datos es ShinyHunters y que accedió a los datos de más de 275 millones de personas de casi 9.000 centros educativos, lo que supuso que Canvas no funcionara durante varias horas y dejara sin servicio a varias universidades y centros de enseñanza en plena temporada de exámenes y entregas finales.La situación generó un caos temporal en numerosas instituciones educativas, teniendo en cuenta que algunas universidades suspendieron los servicios digitales y limitaron el acceso a Canvas mientras evaluaban el alcance del ataque. Por lo tanto, ante esta situación, varios centros empezaron a aplicar medidas preventivas, como forzar cierres de sesión y recomendar cambios inmediatos de contraseña.¿Qué datos se han filtrado?Instructure, que provee Canvas a las instituciones educativas, sufrió un «incidente de ciberseguridad perpetrado por un actor criminal amenazador». Los datos que se han visto comprometidos son nombres, direcciones de correo electrónico, números de identificación y mensajes intercambiados dentro de la plataforma. Por ahora, no existen evidencias de que se hayan filtrado contraseñas o posibles datos financieros.Pero, ¿qué pasó exactamente? Instructure fue víctima de una filtración de datos y, durante varias horas, algunos estudiantes o docentes que intentaban acceder a Canvas fueron redirigidos a mensajes de rescate publicados por los hackers. En esos avisos, los responsables amenazaban con publicar la información obtenida si no recibían un pago antes del 12 de mayo, de lo contrario, la información podría acabar en la dark web.El diario TechCrunch detalla que, «tras analizar los portales manipulados, se observa que los piratas informáticos inyectaron un archivo HTML que alteró las pantallas de inicio de sesión para mostrar su mensaje». Sin embargo, se desconoce cómo los hackers lograron acceder a las páginas de inicio de sesión, aunque todo apunta a que se trata de una segunda brecha de seguridad.

Demandan a OpenAI por el uso de ChatGPT para planificar asesinatos en una universidad

OpenAI ha sido demanda por la familia de una víctima mortal en un tiroteo desarrollado la pasada primavera en la Universidad Estatal de Florida (EE.UU.) en el que dos personas perdieron la vida. En ella se apunta que Phoenix Ikner, estudiante … del centro y presunto autor del ataque, contó para su planificación «con información y datos que ChatGPT proporcionó en conversaciones a lo largo de varios meses, y específicamente en los días previos al tiroteo».
La demanda fue presentada el pasado domingo por la viuda de uno de los fallecidos, que busca una indemnización. Se trata de la segunda que recibe la empresa dirigida por Sam Altman por el empleo de su tecnología en la preparación de tiroteos en centros educativos. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, ya anunció en abril que iniciaría una investigación penal sobre el papel de ChatGPT en los asesinatos ocurridos en Florida.

De acuerdo con la denuncia, Ilkner mantuvo varias conversaciones con ChatGPT antes del ataque. Una reciente investigación publicada por ‘The Wall Street Journal’ señalaba que, entre otras cosas, el joven cuestionó a la máquina de OpenAI sobre el número de personas a las que debería matar «para hacerse famoso». También recurrió a esta herramienta de inteligencia artificial para saber si su arma estaba preparada para realizar el ataque. ChatGPT respondió a las preguntas y no reparó en el peligro. «O bien falló estrepitosamente al conectar los puntos, o bien nunca fue diseñado adecuadamente para reconocer la amenaza», se señala en la demanda.

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Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, niega las acusaciones en un comunicado, recogido por ‘Reuters’, en el que remarca que ChatGPT no es responsable de este terrible crimen: «Proporcionó respuestas veraces a preguntas con información que podía encontrarse ampliamente en fuentes públicas de internet, y no fomentó ni promovió actividades ilegales o perjudiciales». El portavoz apuntó, además, que OpenAI identificó la cuenta de Ilkner y la compartió directamente con las autoridades después de que tuviera lugar el tiroteo.
Sea como sea, esta no es la primera vez que la empresa de inteligencia artificial recibe una demanda por la presunta relación de su tecnología con la preparación de tiroteos en centros educativos. Hace unas semanas, siete familias presentaron una denuncia contra la tecnológica precisamente por la relación de ChatGPT con un atentado realizado el pasado marzo en un centro de secundaria de la localidad canadiense de Tumbler Ridge. Durante el ataque perdieron la vida seis personas, cinco de ellas menores de edad.
La empresa también ha sido demandada en los últimos meses por usuarios que afirman haber sufrido problemas mentales derivados del uso de ChatGPT. Asimismo, la compañía afronta una macrodenuncia en la que se apunta que su chatbot jugó un papel clave en el suicidio de varios internautas.

JBL celebra su cumpleaños con un micrófono con IA para grabar vídeos en TikTok

JBL cumple 80 años de historia, y lo ha celebrado con el lanzamiento de una avalancha de nuevos productos en los que utiliza la IA como reclamo para el consumidor. Destacan especialmente los altavoces JBL PartyBox 330 y PartyBox 130, ambos … disponibles en negro y blanco. El primero entrega 280 W con dos ‘woofers’ de 6,5 pulgadas y el dato más relevante es que incorpora dos ‘tweeters’ de cúpula PEN, un material que JBL viene usando en su catálogo profesional y que ahora debuta en la línea de consumo. El segundo se queda en 200 W con ‘woofers’ de 5,25«, ‘tweeters’ de seda, y pierde portabilidad sin ruedas, pero también es más barato; se queda en 399 euros, mientras que el 330 alcanza los 599.
Ambos integran lo que JBL llama AI Sound Boost con modo Smart EQ, un ecualizador adaptativo que ajusta la curva tonal según el contenido, llámese eso IA o DSP de toda la vida. También incorporan entradas duales para micrófono y guitarra, compatibilidad con karaoke nativa, audio sin pérdidas por USB-C y Bluetooth 6.0 con Auracast para emparejar varios altavoces. La batería es extraíble en ambos modelos. En un producto que pesa entre 7 y 14 kilos y que va a vivir años en un mueble, es un buen detalle.

El dispositivo más curioso, no obstante, es el JBL EasySing Mic Mini. Se trata de un micrófono inalámbrico de bolsillo con un conector USB-C que se conecta a cualquier altavoz JBL compatible de forma inalámbrica con, prácticamente, toda la gama PartyBox actual y la anterior. La función que vertebra todo el dispositivo es la separación vocal en tiempo real que elimina el 25, el 50 o el 100% de la voz principal de cualquier canción para que el usuario cante por encima a modo karaoke.

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Esta tecnología existe desde hace años, la diferencia es que JBL ha conseguido que funcione con la latencia suficientemente baja como para acompañar a la voz del cantante sin hacer uso de la nube o el teléfono. JBL añade un Voice Boost que aplica algo parecido a una compresión y refuerzo en frecuencias agudas, que ayuda a llegar a notas difíciles, y un supresor de ruido por IA para la grabación. La autonomía es de seis horas, incluye clip magnético para enganchar a la ropa y una anilla para sujetarlo en mano.
No cabe duda de que el micrófono es un producto de nicho, pero el nicho existe y crece. Se trata de un dispositivo que igual vale para una sesión de karaoke con amigos que para crear contenido de calidad para TikTok. Habrá que ver cómo funciona en una canción con producción densa, que es donde estos algoritmos suelen flaquear. Si cumple lo que promete, este es el lanzamiento técnicamente más sustancial del cuarteto. ¿Su precio? 149 euros.

Auriculares

Los auriculares JBL Live 4 llegan en tres formatos: los Buds de botón con almohadilla de silicona, los Beam en forma de bastoncillo y los Flex un semiabierto. Todos cuentan con driver dinámico de 10 mm con certificación Hi-Res en los tres, ANC adaptativo 2.0, Spatial Sound, Personi-Fi 3.0 para perfilado auditivo personalizado, seis micrófonos Perfect Call 2.0 con algoritmo entrenado por IA para limpiar llamadas. Hasta aquí, especificaciones esperables a este precio.
Lo que diferencia esta generación es el Smart Charging Case con JBL Smart OS 3.0, una pantalla táctil más grande en el propio estuche, con interfaz renovada, notificaciones, control de reproducción, ajustes de EQ y la posibilidad de poner una foto de fondo. Es una idea que JBL lleva refinando desde 2022 y que sigue siendo, para bien o para mal, la única forma en que la marca se diferencia visualmente de los Buds de Samsung, los Pixel Buds o los AirPods. El argumento a favor es que reduce la dependencia del móvil. El argumento en contra es que añade una pantalla más a la vida del usuario, con su batería, su firmware y sus posibles fallos. Y, francamente, queda por demostrar cuántos compradores de auriculares de 200 euros quieren gestionar el ecualizador desde un estuche en lugar de desde el teléfono que ya llevan en el bolsillo.
Cierran el lanzamiento una pareja de auriculares de diadema, los JBL Live 780NC y Live 680NC. Ambos cuentan con transductores de 40 mm con diafragma compuesto, audio de alta resolución con códec LDAC, ANC adaptativo 2.0, Perfect Calls 2.0 con beamforming, Personi-Fi 3.0. Alcanzan hasta 80 horas de autonomía sin ANC y 50 horas con esta activada, con carga rápida de cinco minutos para cuatro horas adicionales. El diseño es plegable, con bisagra metálica.
La novedad relevante es la compatibilidad con el transmisor JBL SMART Tx, ese dispositivo con pantalla táctil que JBL introdujo el año pasado para llevar audio Bluetooth a fuentes con jack, algo que sigue siendo habitual en las pantallas de entretenimiento de los aviones. Si se viaja mucho, justifica la compra, si no, es prescindible.

Probamos el nuevo Sonos Play, el altavoz que se niega a quedarse en el salón

En el complejo y a menudo saturado mundo de la tecnología de consumo, hay una diferencia abismal entre «hacer ruido» y «reproducir música». Y es que son muchos los fabricantes que se han empeñado en los últimos años en inundar el mercado con dispositivos … portátiles que, a pesar de ser capaces de soportar un chapuzón en la piscina, sacrifican por el camino esa alma, esa fidelidad que hace que un acorde de guitarra nos erice la piel. Sonos, una vieja conocida que lleva años sentando cátedra sobre cómo debe sonar un hogar conectado, se ha dado cuenta del problema y ha decidido ponerle fin con su último lanzamiento: el Sonos Play.
En ABC, hemos pasado cerca de un mes conviviendo con este dispositivo (en realidad con dos), llevándolo del dormitorio al jardín, y de la estantería del salón a alguna que otra escapada de fin de semana. Y la conclusión es clara: no estamos ante un simple altavoz Bluetooth más. Estamos ante la pieza que faltaba en un puzle que busca reconciliar la movilidad absoluta con la alta fidelidad.

A simple vista, el Sonos Play engaña. Su diseño es minimalista, sobrio, con esa elegancia funcional a la que nos tiene acostumbrada la marca. Pero en su interior se esconde un despliegue de ingeniería que justifica cada gramo de peso. Cuenta con dos ‘tweeters’ inclinados que, apoyados por guías de onda precisas, logran una separación estéreo que uno no espera encontrar en un chasis de estas dimensiones. Acompañándolos, un ‘woofer’ de rango medio se encarga de que las voces no se pierdan en el fango de los graves, mientras que dos radiadores pasivos con cancelación de fuerza hacen el trabajo sucio: ofrecer unos bajos profundos y contundentes sin que el altavoz empiece a bailar sobre la mesa por las vibraciones.

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El resultado es una cobertura sonora de 180 grados. No importa si estás justo enfrente o en un ángulo de 45 grados; la música te envuelve. Durante las pruebas, reproduciendo todo tipo de temas, la claridad de las frecuencias altas era notable, manteniendo una pegada en los graves que hacía retumbar el suelo de madera sin distorsionar ni un ápice.

Un día de autonomía

Uno de los talones de Aquiles históricos de los altavoces portátiles potentes ha sido, desde siempre, la batería. O la tienen grande, y entonces pesan demasiado, o la tienen pequeña y se apagan a mitad de la fiesta. El Sonos Play, sin embargo, promete (y cumple) 24 horas de reproducción ininterrumpida. En nuestras experiencias de uso real, con el volumen a niveles moderados y alternando entre WiFi y Bluetooth, la cifra se alcanza con solvencia.
Pero la verdadera magia ocurre al volver a casa. El dispositivo, de hecho, incluye una base de carga inalámbrica que lo convierte, de forma instantánea, en un altavoz doméstico más. No hay que andar buscando cables ni conectores; se posa y listo. Además, cuenta con un detalle que puede resultar sumamente útil en más de una ocasión: su batería integrada funciona como ‘power bank’, y permite cargar el teléfono móvil mediante su puerto USB-C mientras la música sigue sonando. Un detalle de ‘supervivencia’ tecnológica que se agradece.

El truco del Bluetooth

Hasta ahora, los altavoces de Sonos podían interconectarse en casa (bajo el paraguas del WiFi) pero se veían obligados a funcionar en solitario fuera de ella. Con el Sonos Play, la firma introduce una funcionalidad que me ha parecido brillante: la capacidad de agrupar altavoces incluso en modo Bluetooth.
De modo que si estamos, por ejemplo, en el campo, lejos de cualquier red inalámbrica, basta con conectar el teléfono al Sonos Play principal y, manteniendo pulsado el botón de Play/Pausa, ‘arrastrar’ hasta tres altavoces más (ya sean otros Play o los potentes Move 2) para que suenen al unísono. Se trata del sistema multi-habitación llevado al exterior. La sincronización es perfecta, sin esos retardos desesperantes que suelen sufrir otras marcas cuando intentan emparejar dispositivos por Bluetooth.

Dos, mejor que uno

Si un solo Sonos Play ya es perfectamente capaz de llenar una estancia con autoridad, la experiencia de emparejar dos unidades es mucho mejor. Al configurarlos como un par estéreo a través de la ‘app’ de Sonos, cada altavoz se especializa en un canal (izquierdo y derecho).
Hemos probado esta configuración en un salón y el escenario sonoro se abre de forma dramática. Los instrumentos se posicionan con una precisión casi quirúrgica. En temas eminentemente acústicos, casi sería posible sentir la ubicación física de cada instrumento. De modo que, siempre que el presupuesto lo permita, tener una pareja de estos dispositivos puede ser interesante.

Muchas luces…

¿Cómo queda el Sonos Play frente al resto de los altavoces de la marca? Pues depende. Si lo comparamos con el pequeño Sonos Roam, entonces el Play es un gigante. El Roam es fantástico para la mochila, pero carece de la profundidad y la autoridad sonora del Play. Si miramos hacia el Sonos Move 2, el Play se siente más manejable y versátil para el día a día, aunque el Move 2 siga teniendo ese punto extra de potencia bruta que marca la diferencia en los grandes espacios abiertos.
Y fuera de la ‘familia’, en su rango de precio de 349 euros, el Sonos Play compite con pesos pesados como el Bose SoundLink Max o el JBL Boombox 3. ¿Dónde gana Sonos? Sin duda, en el ecosistema. Mientras que los otros son ‘islas’ que mueren cuando apagas el Bluetooth, el Play vive y crece dentro de una red doméstica, compatible con AirPlay 2, Spotify Connect y los principales asistentes de voz. Sin embargo, hay que reconocer que, para los que busquen un altavoz ‘de batalla’ pura, el JBL puede resultar más robusto visualmente, aunque carezca de la finura acústica y la inteligencia del Trueplay automático de Sonos, que recalibra el sonido cada vez que movemos el altavoz de sitio.

… y alguna sombra

Como nada es perfecto en este valle de silicio, el Sonos Play también tiene sus ‘defectillos’. Y el primero, inevitablemente, es su precio. 349 euros (lo hemos visto por 299 en Amazon) es una cifra que hará dudar a más de uno, especialmente cuando hay opciones en el mercado por la mitad de esa cifra y que, aunque suenan peor, cumplen para un usuario no exigente.
Por otro lado, su peso y dimensiones, aunque contenidos para lo que ofrece, lo alejan de ser un altavoz de bolsillo. Necesitaremos un espacio dedicado en la mochila o usar su anilla de transporte, que por cierto es muy cómoda, pero el dispositivo se nota. Además, la dependencia de la ‘app’ de Sonos para las configuraciones avanzadas sigue siendo un punto de fricción para quienes prefieren la sencillez del ‘conectar y listo’ sin pasar por registros y actualizaciones de software. Algunas críticas en la red también apuntan a que el adaptador para entrada de línea (para conectar un tocadiscos, por ejemplo) se vende por separado, algo que por este precio debería venir incluido.

¿Vale la pena?

Tras un mes de uso intensivo, la respuesta es sí, aunque con matices. Si ya tienes otros productos de la marca, el Sonos Play es una compra a tener en cuenta. Se trata de un buen puente entre tu casa y el mundo exterior. Si este fuerael primer producto de la marca, entonces prepárese para no querer volver atrás.
Es un dispositivo que desprende calidad, que aguanta chapuzones (certificación IP67), que no se amilana ante géneros musicales exigentes y que, sobre todo, entiende que la música debe seguirnos, no nosotros a ella. Sonos ha logrado crear un producto que no reemplaza a lo anterior, sino que lo mejora. Y en este mundo de obsolescencia programada, eso es, casi, un milagro tecnológico.