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TECNOLOGÍA

Meta confirma que monitoriza la actividad de sus empleados en el ordenador para entrenar a sus agentes de IA

22/04/2026 a las 11:38h.

Meta está recopilando información sobre la actividad en el ordenador de sus empleados, como los movimientos de ratón y la pulsación de las teclas, para entrenar a sus agentes de inteligencia artificial (IA).
En declaraciones al portal especializado TechCrunch, Meta ha confirmado que está registrando los clics, … las pulsaciones y la navegación de sus trabajadores para que sus modelos de IA trabajen con «ejemplos reales».

«Si estamos creando agentes para ayudar a las personas a realizar tareas cotidianas con ordenadores, nuestros modelos necesitan ejemplos reales de cómo los utilizan realmente los usuarios», ha subrayado.

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La mirada crítica

Mari Carmen Parra

Para el registro y la monitorización de la actividad de los empleados, la compañía está trabajando con una herramienta interna que captura la actividad en determinadas aplicaciones.
No obstante, el portavoz ha matizado que existen medidas de seguridad para proteger el contenido sensible y los datos recopilados no serán utilizados para otro fin que no sea el de entrenar los modelos de IA.

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Europa obliga a cambiar los móviles a partir de 2027: baterías reemplazables y más fáciles de reparar

La obsolescencia programada es la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo, de esta manera, se fuerza al usuario a comprar un nuevo. Desde marzo de 2021, los usuarios europeos tienen por ley el ‘derecho a reparar’ porque, según dictaminó la Unión Europea, los fabricantes que venden neveras, lavadoras, secadoras, televisores o móviles en la UE deben asegurar que pueden repararse hasta por diez años para «para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente».Esta iniciativa se enmarca dentro de un plan más amplio orientado a disminuir el impacto ambiental de los productos manufacturados, apostado por hacerlos más duraderos y eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, se exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de piezas durante al menos diez años, además, desde entonces, los dispositivos deben incluir manuales de reparación y estar diseñados de forma que puedan desmontarse con herramientas habituales cuando ya no sea posible arreglarlos, facilitando así su reciclaje.También, a todo ello se sumó una propuesta de la Comisión Europea para reforzar los derechos de los consumidores ante averías en aparatos como televisores o lavadoras, obligando a los fabricantes a repararlos, en lugar de sustituirlos, durante un periodo de hasta diez años desde su compra. Asimismo, para fomentar la reparación de dispositivos para que se usen durante más tiempo, desde junio del año pasado, los dispositivos electrónicos que se venden en la Unión Europea deben llevar una etiqueta energética para saber si un móvil, tablet o televisor son eficientes, fáciles de reparar y resistentes, entre otros requisitos.Ahora, en un nuevo giro que endurece las políticas de sostenibilidad para reducir el volumen de residuos electrónicos, la Unión Europa tiene decidido que los móviles con fecha de caducidad temprana deben llegar a su fin.Concretamente, el reglamento indica que, a partir de 2027, los smartphones comercializados en los Estados miembros de la UE tendrán baterías más duraderas para soportar un mayor número de ciclos de carga sin perder capacidad, además, será obligatorio que las baterías puedan ser reemplazadas por el propio usuario —esto quiere decir que los fabricantes dirán hasta siempre a los diseños unibody que requieren herramientas especializadas para extraer una batería—.Podrás extraer la batería de tu móvil a partir de 2027Con esta medida, el derecho a reparar deja de ser una simple recomendación para convertirse en un requisito técnico que influirá directamente en el diseño de los futuros smartphones. Más allá del hardware, la normativa europea también incide en la vida útil de los dispositivos a través del servicio posventa. Así, las marcas no solo deberán garantizar el acceso a piezas de repuesto originales durante largos periodos, sino que también estarán obligadas a proporcionar actualizaciones de software durante un tiempo mínimo asegurado.En definitiva, se trata de la respuesta de Bruselas frente a la obsolescencia programada, con el objetivo de evitar que un dispositivo quede desfasado por falta de compatibilidad. Además, aunque el marco legal ya está definido, el sector dispondrá un periodo de adaptación para cumplir con las nuevas exigencias, ya que los fabricantes tendrán los próximos meses para ajustar sus procesos de producción y logística antes de la entrada en vigor en 2027.Desde Bruselas defienden que priorizar la reparación siempre que sea viable no solo contribuye a reducir costes, sino que también responde a los objetivos del Pacto Verde, al disminuir la generación de residuos y el consumo de materiales en la fabricación de nuevos productos.

La NASA presenta la «columna vertebral» del próximo cohete Artemis con el que enviará astronautas al espacio

Todavía no sabemos cuándo se lanzará o quién será su tripulación, pero sí tenemos ya el qué, el por qué y el cómo: la misión Artemis III de la NASA, prevista para el próximo año, pretende llevar a la órbita terrestre astronautas estadounidenses para probar las capacidades de encuentro y acoplamiento entre la cápsula Orion y las naves espaciales comerciales (las de Elon Musk y Jeff Bezos) necesarias para el alunizaje en 2028.El cómo es el cohete, que ha dado un pequeño gran paso esta semana: la NASA ha presentado la etapa central del Space Launch System (SLS) que impulsará la misión tripulada Artemis III. Esta enorme estructura, la mayor parte del vehículo, partió el lunes de las instalaciones de ensamblaje Michoud de la agencia en Nueva Orleans para ser enviada al Centro Espacial Kennedy en Florida.Se trata de otro hito en la hoja de ruta de la NASA para devolver a la humanidad a la superficie lunar.“Utilizando transportadores altamente especializados, los ingenieros trasladaron las cuatro quintas partes superiores de la etapa central del SLS —la sección que incluye el tanque de hidrógeno líquido, el tanque de oxígeno líquido, el intertanque y la falda delantera— desde el interior de las instalaciones Michoud de la NASA hasta la barcaza Pegasus de la agencia, para su envío al Centro Espacial Kennedy”, explican en un comunicado.Tras su llegada, añaden, “los equipos completarán el equipamiento de la etapa y su integración vertical y el Programa de Sistemas Terrestres de Exploración de la agencia se encargará de apilar los distintos componentes del cohete en preparación para el lanzamiento”.Lori Glaze, directiva en la NASA, afirma que esta pieza es “la columna vertebral de Artemis III”. “A medida que se dirige a Florida para su integración final, estamos un paso más cerca de probar las capacidades críticas necesarias para que los estadounidenses aterricen en la Luna y, en última instancia, allanar el camino para nuestras primeras misiones tripuladas a Marte”, comenta.Un gigante de 65 metros y más de 900 toneladas de empujeEn términos técnicos, la etapa central del SLS impresiona tanto por tamaño como por capacidad. Una vez completamente integrada, alcanza los 65 metros de altura y constituye la mayor parte del cohete, incluyendo no solo las cuatro quintas partes superiores ya trasladadas, sino también la sección de motores.En su interior alberga dos enormes tanques —uno de hidrógeno líquido y otro de oxígeno líquido— que, en conjunto, pueden almacenar más de 280.000 litros de propelente criogénico. Este combustible alimenta cuatro motores RS-25, heredados del programa del transbordador espacial y con un historial probado en vuelo.Durante el lanzamiento, esta etapa central funciona durante más de ocho minutos, generando un empuje superior a las 900 toneladas, suficiente para impulsar la nave Orion con su tripulación hacia la órbita terrestre.Detrás de esta pieza hay un importante esfuerzo industrial. La construcción, ensamblaje y transporte de la etapa central es fruto del trabajo conjunto de Boeing, responsable del diseño y ensamblaje general, y L3Harris Technologies, encargada de fabricar los motores RS-25.En paralelo, la NASA ha introducido cambios recientes para estandarizar la configuración del SLS, agilizar operaciones y optimizar la producción, con el objetivo de acelerar el desarrollo del programa Artemis.El SLS es, a día de hoy, el único cohete capaz de enviar en un solo lanzamiento la nave Orion, astronautas y suministros en misiones más allá de la órbita terrestre, tal y como acaba de demostrar la misión tripulada Artemis II.Esa capacidad es clave para sostener el programa y las futuras misiones tripuladas tanto a la Luna como, a más largo plazo, a Marte.

¿Un váter dentro del coche? Así funciona el sorprendente invento que ha patentado una marca asiática

Sabemos que la industria del automóvil está cambiando mucho en los últimos años, y ya no solo se centra en motores más potentes o, teniendo en cuenta el futuro, en coches eléctricos con mayor autonomía, sino que también se prueban ideas nuevas. De hecho, en el caso que vamos a contar a continuación, podríamos decir que, en vez de nuevas, son poco habituales. Lo que ocurre es que Seres, un fabricante asiático relacionado con la marca Aito, ha registrado en forma de patente un sistema de inodoro oculto dentro del coche.El documento fue presentado en abril de 2025 y aprobado oficialmente el 10 de abril de 2026. Según explican desde CarNewsChina, el invento está clasificado como un equipamiento sanitario para vehículos, lo que significa que está pensado para usarse en situaciones de emergencia durante el viaje.Así funciona un váter dentro del cocheEl inodoro se encuentra escondido debajo del asiento y se saca gracias a un mecanismo con raíles y solo hay que tirar de él para utilizarlo, como si fuera un cajón. Después, se vuelve a guardar bajo el asiento, quedando totalmente oculto y sin ocupar espacio útil dentro del coche, siendo una solución discreta y bien adaptada al interior del vehículo. El problema de este sistema es cómo gestionar los residuos y evitar los malos olores dentro de un espacio cerrado.Todavía es más complicado si hablamos de realizarlo en un coche eléctrico, ya que las baterías ocupan gran parte del suelo y dejan poco espacio para instalar tuberías o depósitos. El medio citado también hace referencia al factor psicológico porque puede que muchas personas se sientan incómodas al utilizarlo. Es decir, aunque la idea pueda funcionar, quizás no tenga mucha aceptación.Este proyecto no tiene precedentes, pero anteriormente la marca Polestone propuso un concepto de «inodoro para vehículos» que consistía en un asiento de inodoro anillado guardado en la caja de almacenamiento central para su uso con bolsas de plástico desechables. En comparación, el diseño de Seres tiene una mejor integración y mayor ocultación, por lo que es la mejor idea propuesta a día de hoy. ¿Lo querrías para tu coche?

Los astronautas de Artemis II: «Si hubiéramos tenido las llaves del módulo de aterrizaje, habríamos alunizado»

Tras completar una misión histórica de diez días alrededor de la Luna, la tripulación de Artemis II ha reaparecido en Houston con una mezcla de cansancio, euforia y algo difícil de traducir en palabras. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han compartido cómo han vivido un viaje que no solo ha batido récords y validado tecnologías clave para el programa Artemis, sino que también les ha dejado una huella más íntima: la de haber visto la Tierra desde tan lejos que todo, de pronto, parece cobrar otra escala.Volver a casa después de rodear la Luna no se parece demasiado a volver de ningún otro sitio. Quizá por eso la rueda de prensa de la tripulación de Artemis II no ha sonado a comparecencia al uso, sino a cuando intentas contar una experiencia tan grande que todavía no cabe del todo en palabras.Wiseman ha dado las gracias a sus compañeros y al resto del mundo y ha hablado de una unión que, según ha dicho, va más allá de la amistad. “Eso es lo más cerca que cuatro humanos pueden estar sin ser familia”, ha asegurado, al recordar los diez días que han compartido dentro de Orion, la nave que ellos mismos bautizaron como Integrity. “Salimos de la Tierra como amigos y hemos vuelto como mejores amigos”, ha subrayado.Un viaje que ya es historiaArtemis II ha sido la primera misión tripulada del programa Artemis y, con ella, la NASA ha devuelto seres humanos al entorno lunar más de medio siglo después de Apollo. La tripulación ha sobrevolado la cara oculta de la Luna, se ha acercado a unos 6.500 kilómetros de su superficie y ha alcanzado una distancia de 406.600 kilómetros de la Tierra, superando el récord del vuelo tripulado más lejano. Sobre el papel, esos son los grandes hitos. En la práctica, lo que han descrito sus protagonistas ha sido algo más difícil de medir. Han hablado de profundidad, de fragilidad, de perspectiva. De mirar por la ventana y sentir que la galaxia tenía, por primera vez, volumen.Hansen, astronauta de la agencia espacial canadiense, ha intentado ponerle forma a esa impresión. Ha dicho que una de las cosas que más le ha impactado ha sido esa sensación de tridimensionalidad del universo, como si las estrellas, la Luna y la Tierra dejaran de ser una imagen plana para adquirir una presencia física nueva, casi abrumadora. “Me voló la cabeza”, ha confesado. Y después ha añadido algo que resume bien el tono general de la rueda de prensa: que allí arriba se ha sentido “infinitesimalmente pequeño”, pero al mismo tiempo poderoso como ser humano y como parte de un grupo.Algo más que una misión técnicaLa misión tenía un objetivo claro: probar por primera vez con astronautas a bordo todos los sistemas de la nave Orion en el espacio profundo. Ha habido maniobras de navegación, demostraciones de proximidad, validación de procedimientos, comprobaciones de sistemas y varios pequeños problemas que han obligado a mantener la atención muy alta. Wiseman ha hablado de una fuga de presión, de incidencias con la línea de ventilación del inodoro y hasta de una alarma de humo que ha sonado cuando aún estaban a unos 80.000 kilómetros de casa. “Si quieres llamar la atención de alguien muy rápido, haz que suene la alarma de incendio en tu nave espacial”, ha bromeado.A su juicio, Orion “se ha manejado muy bien” y, si dependiera solo de su confianza en el vehículo, la nave de Artemis III podría ponerse mañana mismo sobre un cohete SLS y despegar con garantías, la tripulación estaría en perfectas condiciones para volar. Además, al hablar del proceso de reentrada a la atmósfera terrestre, ha reiterado esta idea describiendo el descenso como “un viaje muy suave”.La frase más llamativa de toda la rueda de prensa ha llegado cuando un periodista ha preguntado por el futuro del programa Artemis y una presencia humana estable en la Luna.Entonces Wiseman ha dejado una de esas declaraciones que inevitablemente acaban en titular. Ha dicho que una vez allí, rodeando la Luna, comprendió que la distancia mental entre orbitarla y alunizar no le parece ya tan inmensa como antes. “Si nos hubierais dado las llaves del módulo de aterrizaje, lo habríamos bajado y habríamos alunizado”.La frase tiene bastante de entusiasmo posmisión. Pero también encierra una idea importante: Artemis II ha servido para demostrar a la tripulación que lo que no has visto intimida mucho más. Hansen lo ha formulado de manera precisa: “Esta misión me ha enseñado que lo desconocido asusta mucho más que lo conocido”. Cada vez que han completado un objetivo de prueba, ha explicado, la sensación ha sido la misma: ha requerido muchísimo trabajo, sí, pero una vez allí, haciéndolo, ha dejado de parecer inalcanzable.Se trata de una afirmación relevante sobre todo ahora que la arquitectura del programa Artemis ha cambiado y Artemis III, prevista para 2027, se centrará en probar sistemas y capacidades operativas en órbita terrestre, mientras que el primer alunizaje de esta nueva etapa se desplaza a Artemis IV, en 2028. La Luna, la Tierra y una experiencia difícil de explicarHa habido una pregunta especialmente reveladora en la rueda de prensa: cuál ha sido la experiencia más notable que no puede transmitirse de forma completa ni con fotos ni con vídeo. Las respuestas no han girado tanto alrededor de un momento concreto como de una sensación general de extrañeza, belleza y desborde.Koch ha hablado del impacto que ha tenido descubrir que la misión ha emocionado a personas muy distintas entre sí, más allá de identidades o fronteras. Ha contado que su marido, durante una videollamada, le dijo que realmente estaban marcando una diferencia. Y que al escucharlo se le llenaron los ojos de lágrimas. “Eso es todo lo que siempre quisimos”, ha dicho.Wiseman ha contado que, ya de vuelta en el barco de recuperación, ha pedido hablar con el capellán de la Marina. No se ha definido como una persona religiosa, pero ha dicho que no encontraba otra vía para empezar a explicar lo que acababan de vivir. “No creo que la humanidad haya evolucionado hasta el punto de comprender lo que estamos mirando ahora mismo”, ha recordado haberle dicho a Glover cuando el Sol se eclipsaba detrás de la Luna.Glover, por su parte, ha reconocido que aún no ha tenido tiempo de “desempacar” del todo la experiencia. Apenas llevan una semana de vuelta y desde el amerizaje han encadenado pruebas médicas, evaluaciones físicas, sesiones científicas y el protocolo habitual de reacondicionamiento. Todo eso ha dejado poco margen para procesar algo que, a juzgar por sus palabras, sigue resonando con fuerza. La reentrada: 13 minutos y 36 segundos de intensidadSi el viaje de ida fue la promesa de lo desconocido, la vuelta tuvo la forma de una caída larga, caliente y violenta a través de la atmósfera. Glover ha sido quien mejor ha descrito ese tramo final, especialmente el instante en el que se liberaron los paracaídas de frenado y la cápsula volvió a sentirse, durante unos segundos, en ‘caída libre’ hasta que los paracaídas principales salieron. “Fue glorioso”, ha dicho.La tripulación también ha hablado del escudo térmico de Orion y del buen comportamiento que ha mostrado durante la reentrada. Wiseman ha explicado que la NASA ha aprendido mucho del análisis exhaustivo del escudo de Artemis I y que en esta ocasión la trayectoria se ha modificado para entrar más rápido y más caliente, evitando así los problemas de la misión anterior.Y también han señalado que la sensación de microgravedad no desaparece rápido. Koch ha contado que, al despertarse en los primeros días en la Tierra, en ocasiones ha seguido sintiendo que estaba flotando. Y que ha llegado a sorprenderse al ver caer una camisa que había dejado en el aire.Más allá de lo épico del viaje, Artemis II ha dejado algo muy útil para el futuro inmediato del programa: certezas sobre Orion, sobre la tripulación y sobre qué funciona, qué incomoda, qué se puede simplificar y qué conviene rediseñar antes de las siguientes misiones. Así que su gran hito puede que no sea haber ido más lejos que ningún otro humano, sino haber hecho que el siguiente paso para volver a la Luna parezca menos remoto.

Europa obliga a cambiar los móviles a partir de 2027: baterías reemplazables y más fáciles de reparar

La obsolescencia programada es la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo, de esta manera, se fuerza al usuario a comprar un nuevo. Desde marzo de 2021, los usuarios europeos tienen por ley el ‘derecho a reparar’ porque, según dictaminó la Unión Europea, los fabricantes que venden neveras, lavadoras, secadoras, televisores o móviles en la UE deben asegurar que pueden repararse hasta por diez años para «para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente».Esta iniciativa se enmarca dentro de un plan más amplio orientado a disminuir el impacto ambiental de los productos manufacturados, apostado por hacerlos más duraderos y eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, se exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de piezas durante al menos diez años, además, desde entonces, los dispositivos deben incluir manuales de reparación y estar diseñados de forma que puedan desmontarse con herramientas habituales cuando ya no sea posible arreglarlos, facilitando así su reciclaje.También, a todo ello se sumó una propuesta de la Comisión Europea para reforzar los derechos de los consumidores ante averías en aparatos como televisores o lavadoras, obligando a los fabricantes a repararlos, en lugar de sustituirlos, durante un periodo de hasta diez años desde su compra. Asimismo, para fomentar la reparación de dispositivos para que se usen durante más tiempo, desde junio del año pasado, los dispositivos electrónicos que se venden en la Unión Europea deben llevar una etiqueta energética para saber si un móvil, tablet o televisor son eficientes, fáciles de reparar y resistentes, entre otros requisitos.Ahora, en un nuevo giro que endurece las políticas de sostenibilidad para reducir el volumen de residuos electrónicos, la Unión Europa tiene decidido que los móviles con fecha de caducidad temprana deben llegar a su fin.Concretamente, el reglamento indica que, a partir de 2027, los smartphones comercializados en los Estados miembros de la UE tendrán baterías más duraderas para soportar un mayor número de ciclos de carga sin perder capacidad, además, será obligatorio que las baterías puedan ser reemplazadas por el propio usuario —esto quiere decir que los fabricantes dirán hasta siempre a los diseños unibody que requieren herramientas especializadas para extraer una batería—.Podrás extraer la batería de tu móvil a partir de 2027Con esta medida, el derecho a reparar deja de ser una simple recomendación para convertirse en un requisito técnico que influirá directamente en el diseño de los futuros smartphones. Más allá del hardware, la normativa europea también incide en la vida útil de los dispositivos a través del servicio posventa. Así, las marcas no solo deberán garantizar el acceso a piezas de repuesto originales durante largos periodos, sino que también estarán obligadas a proporcionar actualizaciones de software durante un tiempo mínimo asegurado.En definitiva, se trata de la respuesta de Bruselas frente a la obsolescencia programada, con el objetivo de evitar que un dispositivo quede desfasado por falta de compatibilidad. Además, aunque el marco legal ya está definido, el sector dispondrá un periodo de adaptación para cumplir con las nuevas exigencias, ya que los fabricantes tendrán los próximos meses para ajustar sus procesos de producción y logística antes de la entrada en vigor en 2027.Desde Bruselas defienden que priorizar la reparación siempre que sea viable no solo contribuye a reducir costes, sino que también responde a los objetivos del Pacto Verde, al disminuir la generación de residuos y el consumo de materiales en la fabricación de nuevos productos.