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TECNOLOGÍA

El nuevo altavoz inteligente de Google con Gemini podría llegar a España a finales de junio por menos de 100 euros

Google podría estar a punto de lanzar su nuevo altavoz inteligente, uno de los dispositivos más esperados de su catálogo para el hogar conectado. Recordamos que Google ya presentó este artilugio durante el evento Made by Google 2025 y amplió más información unos meses después, en octubre. Sin embargo, ya apenas compartió novedades sobre el producto y muchos usuarios esperaban recibir más detalles en el pasado Google I/O, pero no ocurrió.Según informan desde el medio especializado 9to5google, una ficha del producto fue publicada en la web de Best Buy Canadá, mostrando de forma breve que el Google Home Speaker estaría previsto para el 25 de junio de 2026. La fecha fue eliminada poco después, pero varios medios lograron hacer una captura de la información. Google no ha confirmado nada oficialmente, pero que aparezca en una tienda oficial le da credibilidad.Motivo de su retraso y característicasEl retraso podría estar relacionado con Gemini, ya que Google ha estado mejorando su experiencia en los últimos meses, por lo que el software podría haber necesitado más tiempo antes de llegar al altavoz. Sobre sus características, será el primer altavoz diseñado para aprovechar las capacidades de Gemini y vendrá en un diseño recubierto de tela con iluminación LED en la base, además de un interruptor físico para silenciar el micrófono.Permitirá mantener conversaciones más naturales con la IA, controlar dispositivos inteligentes del hogar y ejecutar varias acciones con solo una petición. También podrá conectarse con otros altavoces Nest o emparejarse con sistemas Google TV Streamer para funcionar como sistema de sonido para el televisor.Sobre su precio, será de 99,99 dólares y estará disponible en cuatro colores: Berry, Hazel, Jade y Porcelain. Llegará a 19 países, entre ellos España. Así que, si la filtración es correcta, estamos ya a pocos días de su lanzamiento oficial.

España ya puede usar Mythos, la IA que amenaza con hackear el mundo: este es su alcance

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cada vez más importante para la ciberseguridad. Gracias a su capacidad para analizar software y detectar fallos con rapidez, puede ayudar a identificar vulnerabilidades que a veces pasan desapercibidas para los humanos. Sin embargo, esta misma capacidad también plantea riesgos cuando se aplica a sistemas críticos.En ese contexto surgió Claude Mythos, el modelo de IA desarrollado por Anthropic con un enfoque específico en seguridad informática. Presentado en abril, esta tecnología ha sido descrita por sus creadores como un modelo de lenguaje de propósito general con un fuerte enfoque en el análisis de vulnerabilidades y la protección de software crítico.Según Anthropic, durante las evaluaciones internas, Claude Mythos logró identificar y explotar vulnerabilidades de día cero en distintos sistemas operativos y navegadores web, incluidos fallos con más de una década de antigüedad que hasta ahora habían pasado inadvertidos. Por lo tanto, las capacidades de Claude Mythos reabrieron el debate sobre el doble uso de la inteligencia artificial en el ámbito de la ciberseguridad, porque, mientras algunos expertos destacan su utilidad para reforzar la protección de infraestructuras digitales y mejorar la detección temprana de vulnerabilidades, otros advierten del riesgo sobre los posibles usos malintencionados.Hasta ahora, dicha IA estaba limitada a un grupo reducido de usuarios, pero, recientemente, la compañía ha ampliado el acceso a Claude Mythos Preview a aproximadamente 150 nuevas organizaciones con sede en más de 15 países, entre los que figura España, extendiendo así el alcance del ‘Proyecto Glasswing’.¿Claude Mythos lo podrá usar cualquier persona?En un comunicado oficial, Anthropic aclara que la ampliación del acceso a Claude Mythos mediante el ‘Proyecto Glasswing’ no significa que esta herramienta vaya a estar disponible para el uso general. En este caso, la compañía mantiene una estrategia de despliegue controlado, centrada en identificar y corregir el mayor número posible de vulnerabilidades en sistemas críticos antes de plantear una adopción más amplia.Anthropic justifica esta cautela por la creciente posibilidad de que otros desarrolladores lancen modelos de lenguaje con capacidades similares y alcance masivo, ya que poner a disposición del público herramientas de este tipo sin las salvaguardas adecuadas podría tener consecuencias catastróficas.Por ahora, la participación en las pruebas de Mythos se encuentra restringida a un pequeño grupo de empresas, organismos reguladores y gobiernos. Asimismo, se realiza en condiciones de absoluta confidencialidad.Esta es la posición de España tras recibir acceso a Claude MythosAcorde a la información compartida por Europa Press, «el Gobierno de España ha celebrado su inclusión en el ‘Proyecto Glasswing’ para el testeo del modelo de IA Claude Mythos Preview de Anthropic y ha remarcado la influencia del país en el debate sobre gobernanza de la inteligencia artificial».El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha afirmado a la agencia mencionada que «participar en el testeo del modelo es una muestra de la influencia del Gobierno de España en el debate sobre gobernanza de IA de frontera», además, «responde a la petición que en este sentido trasladaron representantes del Ejecutivo español en sus contactos con Anthropic».

La próxima vez que escribas a una empresa por WhatsApp podría responderte una IA

Chatear por WhatsApp se ha convertido en un gesto tan cotidiano en nuestra vida como lo fue en su día –y para algunos lo sigue siendo, aunque los más jóvenes lo repelan– hablar por teléfono. A veces nos podemos pasar toda una tarde escribiendo sin parar y otras lanzamos al aire un mensaje que se contesta días después. Posiblemente esto te lo tomes con naturalidad y sin mucho drama si te ocurre con esa persona que sabes que siempre está ocupada o que nunca mira el móvil. Pero no te gusta tanto cuando te genera una urgencia: si haces una pregunta para la que buscas una respuesta rápida esperar no es una opción.En las relaciones personales esto tiene poco arreglo, más allá de pedir a la otra parte que se ponga las pilas o, simplemente, resignarte. Si hablamos de una transacción comercial, la cosa cambia, porque estamos programados para asumir que si pagas o tienes intención de pagar, es obligatorio que te atiendan y, más aún, que te atiendan rápido y bien. El problema es que la virtualidad nos ha hecho pensar que como internet nunca duerme tampoco lo hacen los humanos que hay detrás.Por eso Meta ha buscado una solución para que su parte comercial del negocio, la suite que dentro de la compañía se conoce como Meta Business Messaging, sea más accesible. Y, como no podía ser de otra forma en tiempos en los que hasta el papa habla de IA, lo nuevo de la empresa de Mark Zuckerberg tiene que ver con inteligencia artificial.Así es el nuevo agente comercial de Meta basado en IAEn su evento anual Conversations, celebrado en Londres, Meta ha presentado su agente comercial. La compañía defiende que se trata de mucho más que el típico chatbot que responde frases programadas y que suele conseguir que el usuario se desespere: es “una IA que permite a todas las empresas estar presentes para cada cliente, en todo momento, como si tuvieran un equipo infinito detrás de ellas”.Aseguran que cualquiera que tenga un negocio, ya sea físico o de servicios, puede acceder a este sistema y que basta con unos minutos para configurarlo. En una rueda de prensa celebrada para un pequeño grupo de periodistas, portavoces de Meta han asegurado que todas las capacidades de este agente comercial estarán disponibles en Europa, sin limitaciones regulatorias, de manera que España será uno de los países en los que se lance la nueva experiencia a todos los usuarios, la cual de momento se está probando solo con algunos testers.Según datos de Meta, más de un millón de empresas ya utilizan un agente comercial de Meta en WhatsApp y Messenger para responder a los clientes las 24 horas del día y mil millones de personas ya se conectan con empresas en WhatsApp, Messenger e Instagram todos los días. La diferencia con este nuevo servicio será principalmente que el sistema responderá a preguntas específicas sobre la empresa, podrá hacer recomendaciones de productos del catálogo, será capaz de reservar citas e incluso tendrá permiso para cerrar ventas. En caso de que surja un problema o de que el usuario necesite hablar con un humano, el agente avisa a un miembro del equipo para que intervenga y proporcione ayuda adicional.Otra novedad consiste en que esta IA te permite ‘descubrir empresas’. Si usan el agente comercial podrás buscarlas directamente en la barra de búsqueda de WhatsApp con solo escribir su nombre. También se puede compartir el número de teléfono o la tarjeta de contacto en chats con amigos y familiares para que otros accedan de forma directa al negocio.¿Sabré que estoy hablando con una IA? Sí, desde la compañía han señalado que aparecerá un mensaje indicando que es texto y contenido generado por inteligencia artificial.¿Y es gratis? Sí para el usuario, pero Meta ha explicado que en los próximos meses las empresas podrán acceder al agente a través de sus ofertas de suscripción pagada, que incluyen opciones para negocios de todos los tamaños. Dentro del servicio para los comercios se incluye un informe matutino que te marca los chats que se han producido durante la noche y un resumen con información sobre las conversaciones.“Empezamos con un número selecto de empresas en la app de WhatsApp Business, cuentas profesionales de Instagram, Messenger y Meta Business Suite y en el futuro ampliaremos sus capacidades para ayudarte en todas tus operaciones diarias, como realizar investigaciones de mercado, obtener estadísticas de productos, conectarte con las herramientas para administrar tu calendario y proporcionar inteligencia competitiva”, afirma la compañía en un comunicado.Zuckerberg: «A medida que nuestros modelos avancen, tu agente asumirá más tareas»Durante la keynote inaugural, Zuckerberg se ha conectado por videoconferencia al evento y ha defendido que los agentes de inteligencia artificial se están convirtiendo en una herramienta habitual para cualquier empresa, con independencia de su tamaño.“Hace un par de años dije que cada negocio tendría un agente de IA, igual que hoy tiene una dirección de correo electrónico, una página web o una cuenta en redes sociales. Y eso está ocurriendo más rápido de lo que esperaba”, ha afirmado Zuckerberg.El directivo ha presentado el nuevo Meta Business Agent como una herramienta pensada para que las empresas puedan hablar con sus clientes y gestionar parte de su operativa diaria desde las aplicaciones de Meta. Según ha explicado, una tienda de ropa en Birmingham o una panadería en São Paulo podrán ofrecer una experiencia permanente y personalizada similar a la de una gran marca.Zuckerberg ha subrayado que más de un millón de empresas ya utilizan los agentes de Meta en WhatsApp y Messenger, y que la compañía está ampliando su disponibilidad a más países y también a Instagram. El fundador de Meta ha insistido además en que estos agentes no se limitarán a responder mensajes. “Lo interesante de tener un agente que habla con tus clientes cada día es que aprende con el tiempo y puede devolverte todo ese contexto”, ha señalado, añadiendo que a medida que sus modelos avancen, el agente “asumirá más tareas” y, con el tiempo, “te ayudará a gestionar todo tu negocio”.En palabras de Zuckerberg, el objetivo es que el agente pueda encargarse “de todo, desde la primera pregunta hasta la venta final”.Las dudas que abre un vendedor con IALa promesa, sin embargo, abre también algunas dudas. Si este agente no solo responde, sino que recomienda productos, reserva citas y llega a cerrar ventas, la conversación deja de ser una simple atención automatizada y pasa a convertirse en una relación comercial mediada por una IA.Meta asegura que el usuario sabrá que está hablando con una inteligencia artificial porque aparecerá un aviso al inicio del chat, aunque no se mostrará en cada mensaje. También defiende que el sistema podrá derivar la conversación a una persona cuando sea necesario, pero no existe un botón específico para saltarse la IA desde el inicio.Otra cuestión importante está en los datos. Para funcionar, el agente puede recibir contexto de la página de Facebook del negocio, su cuenta de Instagram, sus chats de WhatsApp, su web o documentos propios de la empresa. La clave estará en saber hasta qué punto esa información basta para evitar errores, qué datos utiliza el sistema para personalizar sus respuestas y quién asume la responsabilidad si el agente se equivoca al recomendar un producto, dar una información incorrecta o completar una venta. Al preguntar por este asunto en la rueda de prensa, el portavoz de Meta ha respondido que aplicará procesos similares a los de otros productos de la compañía y que el sistema está diseñado para que la empresa pueda corregir respuestas, probar el agente antes de activarlo y derivar a una persona aquellas conversaciones que requieran atención humana.

El router WiFi de tu casa podría estar espiándote sin que lo sepas a través de esta función oculta

El router WiFi ocupa un pequeño espacio en el salón de muchos hogares para que la señal llegue al mayor número de dispositivos posibles, sin embargo, lo que muchos usuarios desconocen es que este aparato esconde funciones que pueden comprometer la privacidad doméstica para robar información personal o bancaria.Por si fuera poco este problema de seguridad, una investigación reciente del Instituto de Tecnología de Karlsruhe ha demostrado que ciertas características presentes en routers modernos, como la información beamforming (BFI, por su abreviatura), pueden ser aprovechadas para identificar a personas con un gran nivel de precisión, incluso sin llevar sin dispositivos conectados. Concretamente, los investigadores explican que esta vulnerabilidad mencionada abre la puerta a nuevas formas de rastreo y espionaje, convirtiendo una red doméstica aparentemente inocente en una posible fuente de exposición ante ciberdelincuentes.Según el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, en la práctica, un atacante no necesitaría instalar dispositivos adicionales ni acceder físicamente a la vivienda para obtener información relacionada con la presencia, movimientos o identidad de sus ocupantes.¿Por qué el beamforming es una amenaza para nuestra privacidad?Los investigadores han descubierto que los routers domésticos pueden espiar movimientos cotidianos mediante algoritmos de inteligencia artificial, sin necesidad de instalar ningún software malicioso. Pero, ¿qué tiene que ver el beamforming con esta situación?Muchas personas desconocen que el beamforming es una función integrada en los estándares del WiFi desde la llegada del WiFi 5, que está diseñada para dirigir las ondas inalámbricas y optimizar la cobertura. Sin embargo, el problema es que estos datos se transmiten por el aire sin cifrado, lo que abre la puerta a que un ciberdelincuente los interprete y analice para elaborar perfiles de los usuarios.En las pruebas realizadas con 197 participantes, el sistema fue capaz de identificar a personas concretas en apenas unos segundos al analizar cómo su cuerpo modifica la señal inalámbrica. Pero, ¿cómo fue posible? La ausencia de sensores visibles convierte al beamforming en un desafío silencioso para la privacidad doméstica, ya que el seguimiento puede producirse dentro del propio hogar sin que los usuarios perciban ninguna señal de alerta.Por lo tanto, ante dicho escenario, reforzar la configuración del router, actualizar el firmware, desactivar las funciones innecesarias cuando sea posible y revisar periódicamente los parámetros de seguridad de la red se convierten en medidas necesarias para dificultar posibles accesos no autorizados y reducir vulnerabilidades.

El inesperado efecto del auge de la IA en el mercado laboral: este es el perfil más buscado

El posible reemplazo de ciertos puestos de trabajo por la inteligencia artificial es un tema de conversación que, en cierta manera, ya no asusta tanto a la ciudadanía. Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, no han parado de sonar las alarmas sobre los posibles perfiles que serán sustituidos por la IA, siendo los analistas, escritores, contadores e ingenieros de blockchain los perfiles que más papeletas tienden a sufrir este trágico final. No obstante, todavía hay quienes tienen la esperanza de que las personas no perderán sus empleos por culpa de la IA, sino por aquellos compañeros de trabajo que sepan usar dicha tecnología de forma efectiva.Sea como fuere, es cierto que la IA avanza más rápido de lo que muchas personas sienten que pueden adaptarse, debido a que los últimos modelos de IA son más intuitivos e inteligentes porque comprenden de forma rápida las intenciones del usuario para hacer «gran parte del trabajo» por sí mismos. Sin embargo, es importante mencionar que esta evolución tecnológica no solo está alimentando el temor a la desaparición de determinados empleos, sino que también está impulsando la demanda de otros perfiles profesionales.En la otra cara de la moneda, uno de los ejemplos más evidentes es el perfil del experto en ciberseguridad, cuya relevancia no ha disminuido con la llegada de la IA. A medida que las herramientas de inteligencia artificial se vuelven más sofisticadas, también lo hacen las amenazas digitales y las posibilidades de explotación de vulnerabilidades, por lo tanto, esta situación ha llevado a empresas y organizaciones a reforzar sus sistemas de protección y a buscar profesionales capaces de comprender y supervisar sin comprometer la seguridad.En otras palabras, la IA no está eliminando la necesidad de expertos en ciberseguridad, sino elevando aún más su valor en el mercado laboral, pese a que existan modelos —como GPT-5.4-Cyber de OpenAI y Claude Mythos de Anthropic— para detectar y explorar vulnerabilidades de software.¿Qué perfiles demandan las empresas tecnológicas?El periódico The New York Times revela que las ofertas en el sector de la ciberseguridad han crecido un 11% interanual en el primer trimestre de este año, teniendo en cuenta que las compañías están buscando responsables con experiencia en brechas de seguridad, protección de datos y revisión de código para proteger la información y, sobre todo, entender cómo la inteligencia artificial puede poner en riesgo a las empresas.Acorde a los últimos informes publicados por la compañía de ciberseguridad CrowdStrike y Check Point Software, los actores maliciosos se están aprovechando del auge de la IA para analizar sistemas en busca de puntos débiles, desarrollar malware, robar contraseñas o evitar controles de seguridad sin ser detectados. Por lo tanto, como respuesta, las empresas demandan a profesionales capaces de integrar medidas de protección en sistemas tecnológicos complejos donde la IA ya desempeña un papel clave.Así está la situación en EspañaEl Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE, por sus siglas) revela en ‘Estudio sobre la industria de la ciberseguridad en España 2025’ que, en España, «la ciberseguridad se consolida como uno de los grandes motores del sector tecnológico».El estudio revela que la industria genera cerca de 165.000 puestos de trabajo y prevé crecer a un ritmo anual del 14,25% hasta 2029, superando los 280.000 empleados llegado el año mencionado. Según el INCIBE, «la ciberseguridad no solo gana importancia por la necesidad de proteger entornos digitales, sino también por su capacidad de crear actividad económica y empleo cuantificado».En este sentido, José L. Pancorbo, presidente de la Confederación Española de Empresas de Tecnología de la Información, Comunicaciones y Electrónica, afirma en el estudio que «las empresas de ciberseguridad actúan como proveedores especializados y socios estratégicos para organizaciones que deben adaptarse, de forma ineludible, a amenazas crecientes y cada vez más sofisticadas. El tejido empresarial de ciberseguridad existente en España permite afirmar que nuestro país dispone de las capacidades necesarias para afrontar, con garantías, el reto de la soberanía en ciberseguridad».

Nueva tensión entre Elon Musk y el Pentágono: los drones kamikazes LUCAS han usado Starlink de forma improcedente

La relación entre Elon Musk y el Gobierno de Estados Unidos atraviesa un nuevo episodio de tensión tras una disputa por el uso de la red satelital Starlink en drones militares empleados durante la guerra con Irán.Acorde a la información compartida por la agencia Reuters, el origen del conflicto está en los drones LUCAS, unos dispositivos kamikazes de bajo coste que son comparables a los modelos Shahed utilizados por Irán. Estos sistemas, capaces de permanecer sobre un objetivo y lanzarse contra él al recibir una orden, operaban con la conectividad proporcionada por Starlink. No obstante, según Reuters, SpaceX ha considerado que el Pentágono estaba pagando una tarifa demasiado baja para el nivel de servicio realmente utilizado.La empresa de Musk ha argumentado que los drones no empleaban un plan estándar, sino un servicio de mayor capacidad y prestaciones, similar al destinado a aeronaves, cuyo precio rondaría los 25.000 dólares por terminal. Hasta entonces, el Pentágono abonaba alrededor de 5.000 dólares, por lo que SpaceX ha planteado multiplicar por cinco el coste del acceso satelital.Como consecuencia, desde el Departamento de Defensa han surgido objeciones inmediatas. Funcionarios estadounidenses defienden que esos planes premium están pensados para aviones y plataformas permanentes, no para drones concebidos para destruirse durante una misión. Aun así, según la investigación de Reuters, Washington ha terminado aceptando el incremento de la tarifa, lo que ha elevado significativamente el coste operativo de estos sistemas de ataque.Los drones kamikazes habrían usado Starlink en vez de StarshieldEsta también ha puesto de relieve una diferencia importante dentro del ecosistema de SpaceX: qué es Starlink y Starshield. Mientras Starlink nació como una red satelital para ofrecer conexión de banda ancha de alta velocidad y baja latencia a cualquier rincón del planeta, Starshield fue creada específicamente para clientes gubernamentales y aplicaciones militares, con mayores niveles de seguridad y capacidades adaptadas a la defensa.En una publicación de la red social X, Elon Musk ha cuestionado algunos detalles de esta polémica, e incluso ha reconocido el núcleo del problema al señalar que el fabricante de los drones habría utilizado inapropiadamente Starlink para fines militares, incumpliendo las condiciones de servicio establecidas por la compañía.No obstante, pese a las tensiones, la relación entre ambas organizaciones continúa siendo estratégica. El Pentágono sigue estudiando ampliar su adquisición de terminales y reforzar el uso de soluciones basadas en Starshield, mientras SpaceX mantiene un papel cada vez más relevante en las comunicaciones y operaciones militares de Estados Unidos.El Pentágono rebaja la tensiónPor su parte, el Pentágono ha tratado de contener la polémica y reducir la atención generada en torno al asunto. Sean Parnell, portavoz principal del organismo, ha defendido en la red social X que la relación con SpaceX mantiene intacta su relevancia estratégica, incluso ha destacado la existencia de una colaboración «estrecha y eficaz» entre ambos equipos.Asimismo, tanto Washington como SpaceX han intentado rebajar la tensión después de conocerse el nuevo acuerdo económico para emplear Starshield en los drones kamikaze LUCAS. No obstante, pese al evidente malestar provocado por la situación, ninguna de las dos partes ha desmentido el fondo de la información, lo que mantiene abierto el debate sobre las condiciones y el alcance de esta cooperación tecnológica y militar.

En España hemos inventado montones de cosas: esta la usas a diario y lleva mucha más tecnología de lo que crees

La imagen no podría ser más típica de una familia española: alguien está entre fogones, cocinando una comida abundante para llenar una mesa repleta de comensales. Y todo gira en torno a los platos, a la conversación y a esa buena sobremesa que tanto nos gusta en España.Puede que la foto sea distinta en algunas casas y, en lugar de ser muchos, son solo dos. A veces no es una comilona solemne y pensada, sino una cena rápida o una receta improvisada entre semana. Pero, incluso ahora que la cocina compite con prisas, delivery y pequeños electrodomésticos para casi todo, las cosas siguen pasando delante de un plato. Y esto, en un mundo cada vez más globalizado en el que se van perdiendo cultura y tradiciones, tiene cierto valor.Tiene aún más valor si pensamos en que parte de la historia para que esta imagen sea posible también se escribe desde nuestro país, concretamente desde Zaragoza. Durante décadas, la cocina fue sinónimo de llama, de gas, de mandos de ruleta y de superficies que había que tocar con cuidado. Pero entonces apareció una tecnología que al principio sonaba casi a truco: cocinar sin fuego y sin quemarte. Hace ahora 35 años, se crearon en la capital aragonesa las primeras placas de inducción.“Todo este camino lo hemos recorrido de la mano de investigadores de la Universidad de Zaragoza”, destaca desde el primer momento José Juste Pallarés, director de operaciones y tecnología de BSH Electrodomésticos en España. Fue a finales de los años 70 cuando un joven ingeniero llamado Mariano Sanz propuso a la compañía –entonces Balay– investigar el uso de la inducción en la cocina, hasta ese momento una tecnología reservada solo para operaciones industriales. Su perseverancia culminó en la creación de la primera cocina de inducción del mundo basada en semiconductores de efecto de campo.En la planta que la compañía tiene en el barrio rural de Montañana, donde hoy se desarrollan y fabrican placas que se venden en todo el mundo, aún se conserva la memoria de aquellas primeras pruebas. La primera impresión es que no parecían placas de cocina, sino aparatos llegados del futuro, con mandos separados y una electrónica que no cabía bajo el cristal. Entonces se hacían unas 15 al día, actualmente se producen hasta 10.000 unidades en una sola jornada.Sin embargo, ese salto industrial no ha sido de la noche a la mañana. La inducción tenía que convencer a hogares acostumbrados a intuir la temperatura por la intensidad de una llama o a esperar a que la resistencia de la vitro se pusiera al rojo.Cada año, BSH fabrica en España en torno a tres millones de electrodomésticos de distintas categorías, desde placas de inducción destinadas al mercado global hasta hornos, lavadoras o placas de gas. En los hogares españoles hay más de 35 millones de electrodomésticos de BSH instalados y uno de cada tres aparatos que se venden en nuestro país pertenece a alguna de sus marcas: Bosch, Siemens, Balay o Gaggenau.Pero, más allá de la dimensión empresarial, hay un dato que explica mejor el peso de Zaragoza en esta historia: una de cada cuatro placas de cocina de inducción que se venden en el mundo se fabrica ahí. La planta de Montañana se ha convertido así en uno de esos lugares industriales que rara vez aparecen en la conversación cotidiana, aunque estén detrás de algo que usamos a diario. Con alrededor de 1.500 empleados, está especializada en la producción de hornos y placas de inducción y produce anualmente más de 2,2 millones de unidades. De sus líneas sale un producto terminado cada seis segundos.La previsión para este 2026 resume el volumen de ese trabajo: de los tres millones de electrodomésticos que BSH fabrica al año en España, se espera que más de dos millones salgan de Montañana (unos 600.000 hornos, 1,4 millones de placas de inducción y unas 250.000 placas con extractor integrado). Y no todo se queda cerca: aproximadamente el 80% de la producción se exporta a más de 60 países.La tecnología que no se ve bajo el cristalDesde quienes crecieron viendo fogones, botones de ruleta y vitrocerámicas que quemaban hasta quienes hoy cocinan sobre una placa negra, limpia, silenciosa y casi invisible, la relación con el calor ha cambiado más de lo que parece. A veces esa superficie ya ni siquiera reclama protagonismo: se integra en una isla, se combina con extractores ocultos o desaparece visualmente en cocinas abiertas que funcionan también como comedor y salón.Hubo un tiempo en que una placa que no calentaba como esperábamos parecía una rareza. Hoy casi nadie se detiene a pensar en la electrónica, los sensores y las decisiones industriales que hay debajo del cristal. Apoyamos una sartén, subimos la potencia con un dedo y damos por hecho que aquello funciona.La explicación, contada de forma sencilla, es esta: una placa de inducción no calienta como el gas ni como una vitrocerámica tradicional. No hay llama ni una resistencia que se ponga al rojo. Bajo el cristal hay unas bobinas que generan un campo magnético. Cuando encima se coloca una olla o una sartén compatible, ese campo hace que se caliente directamente el metal del recipiente. La placa actúa casi como intermediaria: crea las condiciones para que aparezca el calor, pero quien se calienta de verdad es la sartén.Por eso la inducción responde tan rápido. No tiene que calentar primero una superficie para que esa superficie caliente después el recipiente. También por eso, cuando se retira el recipiente, la cocción se detiene casi de inmediato.Esa diferencia parece sencilla vista desde fuera, pero por dentro exige ser bien pensada. “La potencia sin control…”, recuerda Juste, usando una frase que sirve muy bien para explicar el reto. Una cosa es conseguir que un aparato caliente y otra muy distinta que lo haga de forma útil, segura, estable y fácil de manejar. En aquellos primeros desarrollos no bastaba con generar un campo electromagnético: había que lograr que la placa arrancara bien, se detuviera cuando debía, reconociera el recipiente y permitiera cocinar sin que el usuario tuviera que entender lo que estaba ocurriendo debajo.De los cuatro ‘fuegos’ a la placa invisibleLas primeras placas necesitaban una electrónica separada, instalada bajo el zócalo, y mandos externos que obligaban a intervenir en el mueble de cocina. Era una tecnología todavía aparatosa, pensada casi para demostrar que aquello funcionaba. Con el tiempo, la electrónica se fue compactando, los mandos se integraron en la propia placa y el producto fue perdiendo rareza hasta convertirse en algo familiar.La evolución no ha sido solo estética. Por debajo del cristal se ha ido sofisticando la electrónica de potencia, encargada de generar los campos electromagnéticos; los sistemas de control, que regulan cómo y cuándo se entrega la energía; y la sensórica, que permite detectar si hay un recipiente, si se ha movido o si una zona debe activarse. Lo que para el usuario es «subir al nueve» o «bajar al tres», por dentro implica una conversación constante entre bobinas, sensores, software y electrónica.Al principio, las placas de inducción imitaban en cierto modo la lógica de los fuegos tradicionales. Había círculos marcados sobre el cristal y cada uno correspondía a un tamaño determinado. La transición tenía sentido: si el usuario venía del gas o de la vitrocerámica, necesitaba reconocer algo familiar. Pero, con el tiempo, la inducción empezó a aprovechar mejor sus propias posibilidades.Llegaron zonas capaces de adaptarse a recipientes de distintos diámetros, espacios pensados para paelleras o cazuelas grandes y configuraciones que permiten utilizar bandejas alargadas. En algunos modelos, la placa puede activar solo la parte necesaria según dónde se coloque el recipiente. En otros, la flexibilidad se lleva más lejos, con numerosos inductores bajo el cristal y pantallas que representan la posición de la olla o la sartén. Para quien cocina, el gesto sigue siendo sencillo. Para quien diseña y fabrica, el reto se multiplica: más conexiones, más electrónica y más decisiones invisibles para que todo parezca natural.Tampoco toda innovación tiene por qué ser útil solo por existir. Juste lo resume con una idea sencilla: la tecnología tiene sentido cuando responde a una necesidad real. Añadir sensores, pantallas o conectividad puede ser valioso si mejora la experiencia, ahorra energía, facilita el mantenimiento o evita errores. Si solo complica el uso, se convierte en ruido.Quizá por eso la historia de la inducción resulta más interesante cuando no se cuenta como una carrera hacia la placa más inteligente, sino como una sucesión de pequeñas desapariciones. Desapareció la llama. Desaparecieron los mandos externos. Desapareció parte del calor residual. Desaparecieron algunos círculos rígidos sobre el cristal. Y, en las cocinas más recientes, incluso desaparece la campana. Lo que queda es una superficie negra, silenciosa y aparentemente simple sobre la que seguimos haciendo algo tan antiguo como cocinar.