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TECNOLOGÍA

León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica

La primera encíclica del Papa, en la que el Pontífice realiza un alegato firme a favor del control de la inteligencia artificial y de los posibles efectos nocivos que su desarrollo puede tener para la sociedad, ha sido acogida de forma positiva tanto por … el sector religioso como el tecnológico. Los expertos destacan el trabajo de León XIV a la hora de convertir el desafío de la IA en una cuestión católica.
Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad, por lo que apuntó que destacó la importancia de que surjan «críticos bien informados» que «no se dejen doblegar por los incentivos» y sean capaces de alzar la voz cuando cometan algún error.

El ejecutivo alertó -en línea con la encíclica- sobre el riesgo de que la inteligencia artificial genere un problema de desempleo «a gran escala». «Si eso sucede, apoyar a los desplazados (del mercado laboral) será un imperativo moral de proporciones históricas», apuntó el canadiense, sentado al lado del Papa durante la presentación. Efectivamente, en la obra León XIV avisa de que «la protección de las oportunidades de empleo y el papel insustituible del individuo deben seguir siendo la norma general» y que «la búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo».

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La defensa del trabajador realizada por el Pontífice ha sido del gusto de Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña; que pone en valor la capacidad de León XIV para centrarse, directamente, «en las cosas importantes» sin dejarse absolutamente nada en el tintero. «Ha sabido centrar bien el tiro en los derechos humanos. La encíclica está muy bien enfocada en ese sentido», dice el docente.

Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad

«En la encíclica se deja claro que, a diferencia de lo que se suele decir, la tecnología no es neutra, sino que tiene la capacidad de adoptar la cara y las intenciones de aquel que la utiliza. Asimismo, se previene contra el peligro de que sea empleada para modificar los hábitos y los pensamientos de los usuarios o para el desarrollo de armas autónomas. Algo que resulta muy interesante», explica el experto.
Juan Ignacio Rouyet, profesor de IA en la Universidad Internacional de La Rioja y consultor senior en Eraneos se muestra algo más frío con el texto. Considera que el resultado es «correcto», porque, al final, «dice cosas que ya están desde hace tiempo consensuadas y son habituales a nivel ético», como la importancia de que el usuario no delegue la toma de decisiones en la máquinas o la importancia de que las empresas no sean las únicas que controlan la gobernanza.
«El matiz quizá es que lo hace desde una perspectiva católica», prosigue el experto. «En el texto parece que el Papa defiende la visión de la IA amplia, que es esa que sostiene que la inteligencia artificial puede superarnos en algunas capacidades, pero que los humanos siempre seremos algo más. Nos pide que seamos realistas, pero luchadores. Dice que todos debemos contribuir a construir la IA que beneficie a la humanidad sin caer en fatalismos ni en el pesimismo», zanja Rouyet.

«Hace falta que nos lo recuerden»

Por su parte, Juan Antonio Perteguer, patrono de la Fundación Vaticana RenAIssance, pone en valor las palabras del Papa en materia de gobernanza: «Lo más preocupante, como dice León, es que nos encontramos ante un cambio tecnológico que parece estar gobernado por unas pocas empresas, y esto requiere una revisión».
Perteguer destaca que la obra de Léon XIV pide al humano que reflexione sobre su situación actual y la relación que mantenemos con la tecnología: «No es una encíclica sobre la IA, sino sobre las personas. Nos pone a nosotros en el centro. Tampoco muestra miedo a la tecnología, solo pide que se la use en favor de la humanidad. Aunque muchos expertos lo hayan dicho anteriormente, hace falta que Roma nos lo recuerde». Y la Iglesia española está de acuerdo.
Precisamente, el arzobispo de Madrid, José Cobo, apuntó ayer en declaraciones a Servimedia que «vivimos en un tiempo donde hay grandes asuntos en los que la Iglesia y la fe piden dar una respuesta, en concreto en el campo de la de la tecnología». «(La encíclica) nos trae preguntas muy grandes: ¿cómo trabajamos por el bien común y cómo trabajamos por la dignidad humana? ¿Cómo vamos afrontar -desde lo más hondo y desde la tradición y la experiencia que tenemos los cristianos, que es la centralidad de la persona- las migraciones, la situación geopolítica en la que nos encontramos, la inteligencia artificial, la pobreza en nuestro mundo, la situación de guerra y de violencia en nuestro mundo? Son grandes retos y grandes interrogantes, pero tendremos que empezar a afrontarlos y habitarlos desde perspectivas como nos dice la encíclica».

¿Cuál es la red social más usada en España? Así han cambiado los hábitos de consumo digital

Las redes sociales forman parte del día a día de los usuarios que residen en España, tanto como herramienta de comunicación como espacio de entretenimiento y consumo digital. Su presencia se ha consolidado hasta convertirse en un hábito cotidiano, aunque no todas las plataformas mantienen el mismo nivel de popularidad. Según el Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Instagram se ha consolidado como la red social más utilizada en España, con un 57,9% de usuarios habituales.Creciendo más de tres puntos porcentuales respecto al año anterior, Instagram sigue liderando el podio de las plataformas más populares, frente a Facebook que se mantiene en segundo puesto con un 52% y TikTok que ocupa el tercer lugar con un 31%.Por el resto, otras redes sociales como X, Pinterest o LinkedIn aglutinan menos del 20% de usuarios, teniendo en cuenta que la aplicación de Elon Musk ha pasado de un 18,1% del año pasado al 16,3% actual.La CNMC señala que la pérdida de usuarios en redes como Facebook o X responde al auge de plataformas como Instagram o TikTok, cuyo contenido visual y de consumo rápido resulta más atractivo para gran parte del público. Esta tendencia refleja un cambio en los hábitos digitales, especialmente entre los usuarios más jóvenes, que priorizan formatos basados en imágenes y vídeos cortos que las publicaciones tradicionales centradas en texto.En lo que respecta a la mensajería instantánea, WhatsApp mantiene su liderazgo con un 94,6% de usuarios que la utilizan, posicionándose por delante de otras alternativas como Instagram con un 27,6% o Telegram con un 17,4%.También, los datos del Panel de Hogares de la CNMC muestran el peso que tienen estas herramientas en la rutina digital diaria, teniendo en cuenta que el 83,8% de los usuarios emplea aplicaciones de mensajería varias veces al día, mientras que el 52,6 % accede con esa misma frecuencia a redes sociales y el 49,8 % consulta su correo electrónico de forma recurrente.Por otro lado, el informe también detecta un descenso en el consumo diario de entretenimiento en línea: solo un 30% ve vídeos varias veces al día y algo más del 22% escucha música con esa misma frecuencia. ¿El motivo? El móvil sigue siendo el eje de la vida digital de los usuarios, con la mensajería instantánea como actividad predominante y una creciente preferencia por redes sociales basadas en contenidos visuales.

León XIV y los tres peligros que oculta la IA

La primera encíclica del Papa León XIV llega en un momento especialmente delicado: la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una infraestructura cotidiana que reorganiza la economía, la información y las relaciones sociales. En el texto, el … Pontífice se pregunta qué ocurre con la dignidad humana cuando delegamos cada vez más decisiones y formas de conocimiento en sistemas algorítmicos.
El texto acierta en algo esencial: recordar que la IA no piensa ni aprende como una persona. Los sistemas actuales funcionan mediante adaptación estadística a partir de enormes cantidades de datos. Pueden producir resultados muy eficaces, pero no poseen conciencia moral ni experiencia del mundo. Simulan empatía o comprensión, pero no conocen aquello que producen. Esa distinción resulta hoy decisiva en un contexto donde algunas figuras tecnológicas y científicas tienden a confundir capacidad con humanidad, como ha ocurrido con las últimas declaraciones de Richard Dawkins.

La encíclica señala, además, un problema más profundo, que es el modo en que la tecnología puede alterar nuestra comprensión del ser humano. Cuando la eficiencia se convierte en la medida dominante del valor, la persona corre el riesgo de verse como un proyecto que debe optimizarse permanentemente. La advertencia es pertinente porque el debate sobre la IA suele centrarse en sus prestaciones y olvidar la cuestión antropológica: qué idea de ser humano queda implícita en nuestras tecnologías. Sin embargo, creo que se tiende a sobreestimar a la IA en estas cuestiones, ya que la ingeniería genética plantea dilemas quizá aún más radicales sobre identidad, desigualdad o selección humana.
El texto adopta una posición claramente más crítica que entusiasta. Reconoce avances en medicina, investigación o productividad, pero insiste sobre todo en los riesgos. Resalta tres, y el primero es la facilidad. Las herramientas inteligentes simplifican tareas y ahorran tiempo, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado. La tentación de aceptar respuestas inmediatas debilita lentamente el juicio personal y la capacidad de deliberación.
El segundo es la falsa apariencia de objetividad. Muchos sistemas algorítmicos se presentan como neutrales cuando reflejan prioridades y sesgos incorporados por quienes los diseñan. Investigaciones recientes muestran, por ejemplo, que los grandes modelos de lenguaje distinguen razonablemente bien hechos verdaderos y falsos, pero tienen más dificultades con creencias personales, lo que puede reforzar percepciones erróneas precisamente allí donde el juicio humano resulta más vulnerable.
El tercer riesgo es más sutil: la ilusión de relación personal. Los chatbots pueden resultar útiles e incluso reconfortantes, especialmente para personas con dificultades de interacción social. Pero también pueden inducir a engaño si el usuario olvida que detrás de la conversación no existe un sujeto consciente. La simulación de compañía puede terminar sustituyendo vínculos humanos reales o reforzando respuestas complacientes que debiliten la autocrítica. De hecho, se han publicado evidencias de que el comportamiento adulador de estos asistentes podría estar reforzando los prejuicios y sesgos de quienes los usan.

«No es un hecho puramente técnico»

Más allá de estos riesgos genéricos, hay cuatro ámbitos concretos que la encíclica aborda con especial interés. Aquí se destacan la responsabilidad y la gobernanza. El Papa tiene razón al afirmar que la IA nunca es un hecho puramente técnico. Cuando un algoritmo interviene en decisiones sobre empleo, crédito o seguridad, puede afectar directamente a derechos fundamentales. En este sentido, Europa ha avanzado en este terreno con su Reglamento de Inteligencia Artificial y otras normativas, que intentan limitar riesgos asociados a derechos y libertades.
En este ámbito destacan dos cuestiones especialmente delicadas. La primera son los ‘deepfakes’ y la desinformación, que amplifican enormemente la capacidad de fabricar relatos falsos y erosionar la confianza pública. Aunque creo oportuno resaltar dos puntos que no se mencionan habitualmente. Uno, que los impactos más graves de los deepfakes se están produciendo en la violencia digital contra las mujeres mediante imágenes manipuladas y contenidos vejatorios generados artificialmente. Dos, que las sociedades también desarrollan mecanismos de resiliencia frente a la propaganda y las noticias falsas, como explica Hugo Mercier en ‘No hemos sido engañados’.
La segunda cuestión son los sesgos. Sistemas aparentemente neutrales pueden reproducir discriminaciones de género, edad o condición social presentes en los datos con los que fueron entrenados. Tal como resalta Antonio Diéguez en ‘Pensar la tecnología’, uno de los mitos más extendidos es afirmar que la tecnología no es buena ni mala, sino que depende del uso que hagamos de ella. La neutralidad tecnológica absoluta no existe: toda tecnología incorpora una determinada visión del mundo.
El problema del trabajo también se aborda en la encíclica. La automatización promete liberar al ser humano de tareas pesadas o repetitivas, pero también puede generar ‘desespecialización’, vigilancia permanente y precarización. La respuesta más razonable pasa por vincular toda automatización a políticas activas de protección laboral y formación continua.
El documento aborda, además, el poder acumulado a través de los datos. Quien controla información sanitaria, educativa o económica posee una enorme capacidad de influencia. A ello se suma un problema frecuentemente invisibilizado: millones de trabajadores sostienen el entrenamiento de estos sistemas mediante tareas mal remuneradas y psicológicamente duras.

Reducir al enemigo a un dato

Finalmente, León XIV advierte sobre el uso militar de la IA. Delegar decisiones letales en sistemas autónomos amenaza con diluir la responsabilidad moral y reducir al enemigo a un simple dato. Mantener un control humano efectivo sobre el uso de la fuerza debería convertirse en un principio internacional básico.
Quizá una cuestión que conviene añadir al debate es la soberanía tecnológica. Si Europa renuncia a desarrollar capacidades propias y se limita a regular tecnologías ajenas, no podrá realizar un control efectivo, como se plantea en la encíclica, sobre tecnologías diseñadas por otros.
La principal virtud del documento quizá no esté en ofrecer soluciones cerradas, sino en recordar algo elemental que el entusiasmo tecnológico suele olvidar: ninguna innovación elimina la necesidad del juicio humano. La cuestión decisiva no es únicamente qué pueden hacer las máquinas, sino qué tipo de sociedad queremos construir con ellas.

Pablo Haya Coll

Pablo Haya Coll es investigador del Laboratorio de Lingüística Informática de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y director del área de Business & Language Analytics (BLA) del Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC)

Japón tiene la solución para ahuyentar a los osos: estos terroríficos lobos robots evitan cualquier ataque

Los animales robóticos se han convertido en una tendencia del mundo de la robótica para convertirse en los nuevos mejores amigos del hombre, como es el caso de los perros. Estos dispositivos no solo pretenden hacer compañía, sino ofrecer seguridad, asistencia social y entretenimiento mediante inteligencia artificial y sensores. No obstante, Japón ha llevado a estos androides un paso más allá con una propuesta tan inquietante como efectiva: lobos robóticos diseñados para ahuyentar osos salvajes.Según informa la agencia de noticias AFP, el país asiático vive un aumento histórico de ataques y avistamientos de osos, ya que estos animales se acercan cada vez más a zonas habitadas en busca de comida. Por lo tanto, ante esta situación, la empresa japonesa Ohta Seiki ha desarrollado el llamado ‘Monster Wolf’, un robot con aspecto de lobo equipado con ojos LED rojos, sensores de movimiento y sonidos intimidantes capaces de detectar y espantar animales salvajes.Este dispositivo se está desplegando cerca de zonas residenciales y complejos turísticos, de esta manera, al emitir un fuerte sonido como un aullido y mover la cabeza, ahuyenta a los osos de forma eficaz. Como se puede observar en el vídeo de abajo, los resultados están garantizados porque los animales salvajes huyen de forma inmediata al ver al robot.Cabe mencionar que el ‘Monster Wolf’ funciona como una especie de espantapájaros inteligente. Es decir, cuando detecta movimiento, activa luces, mueve la cabeza y emite distintos sonidos —desde gruñidos hasta alarmas— para disuadir a los osos. Además, su objetivo consiste en aprovechar el instinto de alerta de la fauna salvaje y mantenerla alejada de áreas habitadas.En este contexto, según AFP, la popularidad del dispositivo se ha disparado en los últimos meses, hasta el punto de que la demanda supera la capacidad de producción. Agricultores y comunidades rurales están recurriendo a estos sistemas como solución tecnológica frente al aumento de incidentes con osos, que en algunas zonas de Japón han provocado daños y víctimas en los últimos años.Sin duda, esta demanda refleja cómo la robótica está ampliando sus usos más allá de la industria o la asistencia humana, entrando incluso en la gestión de la convivencia entre personas y vida salvaje mediante soluciones cada vez más creativas.

Elon Musk pierde la demanda contra OpenAI

OpenAI ha salido victoriosa del histórico juicio que, durante las últimas tres semanas, ha enfrentado a la compañía de inteligencia artificial con Elon Musk en un tribunal de California. Después de pasar menos de dos horas deliberando, el jurado popular de nueve … personas ha declarado por unanimidad que la dueña de ChatGPT no tiene obligación de hacer cambios en su estructura o indemnizar al magnate por haberse desviado de su misión original para operar como una empresa con ánimo de lucro.
El jurado determinó que cualquier perjuicio sufrido por Musk -cofundador e inversor de OpenAI durante sus primeros años de vida- había prescrito en 2021. Esto se debe a que los miembros del tribunal consideraron probado que el empresario conocía desde hacía años la deriva comercial de OpenAI y que, aun así, esperó demasiado tiempo -en concreto, hasta 2024- antes de acudir a la Justicia, tal y como argumentó la defensa de la empresa de IA generativa durante el juicio.

La jueza Yvonne Gonzalez Rogers, a cargo del caso, ya anunció que respetará la decisión tomada por el jurado quien tendrá la última palabra. «Creo que hay una cantidad sustancial de pruebas que respaldan el veredicto del jurado, por lo que estaba preparada para desestimar el caso de inmediato», señaló la jueza al abogado de Musk este mismo lunes según declaraciones recogidas por ‘CNN’.

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La victoria de OpenAI en los tribunales es clave para el futuro de la empresa. Con la demanda, presentada en 2024, Musk aspiraba a forzar la salida del CEO, Sam Altman, y del presidente, Greg Brockman, de la dirección de startup. También esperaba lograr la anulación de la reestructuración impulsada por la compañía para operar con fines lucrativos y una indemnización que sus abogados cifraron en torno a los 150.000 millones de dólares. La derrota también habría puesto en peligro el plan de OpenAI de salir a bolsa en los próximos meses, y que algunos inversores ya valoran en torno al billón de dólares.
La defensa de Elon Musk basó buena parte de su estrategia en desacreditar a la actual cúpula de OpenAI, especialmente a Sam Altman. Para ello, llamó a declarar a antiguos ejecutivos que abandonaron la compañía tras el caótico intento de destitución del directivo a finales de 2023. Entre ellos estuvo el exjefe científico de la firma, Ilya Sutskever, que acusó a Altman de «mentir» para enfrentar a otros miembros de la dirección. La exdirectora técnica, Mira Murati, y la exmiembro de la junta Tasha McCauley hicieron valoraciones similares.
Si la defensa de Elon Musk se esforzó por presentar a Sam Altman como un líder poco fiable, con Greg Brockman trató de dibujar el perfil de un ejecutivo obsesionado con el poder y el enriquecimiento personal. Para ello, utilizó el diario personal del presidente de la compañía, en el que igual que se cuestionaba sobre el camino a seguir para conseguir una fortuna personal de 1.000 millones de dólares reflexionaba sobre la necesidad de alejar a OpenAI de la influencia de Musk.
Por su parte, OpenAI centró su estrategia en presentar a Elon Musk como un empresario despechado que rompió con la compañía en 2018 tras fracasar en su intento de hacerse con el control total. «Al señor Musk nunca le importó la estructura de la organización sin fines de lucro», afirmó durante su alegato final Sarah Eddy, abogada de la startup. «Lo que le importaba era ganar», zanjó.
Eddy destacó que, en su momento, Musk ya trató de convertir OpenAI en una empresa con ánimo de lucro e incluso intentó incorporarla a Tesla. También mostró una propuesta atribuida al magnate para hacerse con una participación del 50% de la compañía, mientras tanto, Altman y Brockman se habrían quedado cada uno con un 7,5%.

El jurado considera que Musk tardó demasiado tiempo en acudir a la Justicia y que todas sus demandas han prescrito

Más allá del resultado final, el juicio ha servido para exponer ante el público las enormes tensiones que atraviesa actualmente el sector de la inteligencia artificial. Durante semanas, el jurado ha escuchado testimonios sobre luchas de poder, ambiciones económicas, promesas incumplidas y discusiones internas acerca de quién debe controlar una tecnología con potencial para cambiar el mundo. Ya sea para bien o para mal.

Las gafas ROG XREAL R1 de ASUS ya se pueden reservar en España, aunque su precio asusta a los gamers

ASUS empezó el año por todo lo alto en la feria tecnológica Consumer Electronic Show 2026, celebrado en Las Vegas (Estados Unidos) a principios de año. En este evento, la compañía taiwanesa presentó su amplia gama de ordenadores de sobremesa, portátiles y soluciones de software que giran en torno a la inteligencia artificial, aunque, sin duda, su dispositivo estrella fueron las gafas gaming ROG XREAL R1 para llevar la experiencia de juego a una dimensión nueva.Para desarrollar este wearable mencionado, ASUS se asoció con la entidad XREAL para ofrecer un dispositivo con una pantalla virtual de 171 pulgadas a cuatro metros con un campo de visión hasta 57° más amplio, con una resolución de 1920 x 1080, una tasa de refresco de 240Hz y latencia ultra-baja de 3 ms entre movimiento y fotón para proporcionar visuales inmersivos.Cuando se anunció este dispositivo, el mundo gaming supo que estaba ante unas gafas premium, pese a que ASUS solo avanzó que estaría disponible en el primer semestre de este año, sin dar a conocer un precio oficial. Ahora, cuatro meses después de su primer anuncio, ASUS ha dado a conocer que las gafas ROG XREAL R1 ya se pueden reservar por 849 euros en España.Tal y como se puede observar en la imagen de abajo, ya se pueden hacer pedidos anticipados en la página oficial de XREAL, ya que se estima que «los envíos se realizarán a mediados de julio de 2026», con un periodo de devolución de 30 días y garantía de un año.¿Qué ofrecen las gafas ROG Xreal R1 para ser un dispositivo tan caro?Como hemos mencionado,  ROG XREAL R1 tiene una resolución de 1920 x 1080, una tasa de refresco de 240Hz y latencia ultra-baja de 3 ms entre movimiento y fotón para proporcionar visuales inmersivos.Sin duda, sus características más destacadas son que posee una pantalla virtual de 171 pulgadas a cuatro metros con un campo de visión hasta 57° más amplio y que instala el chip XREAL X1 para gestionar de forma nativa el soporte a tres grados de libertad (3DoF) sin necesidad de procesamiento externo. También, el software DisplayWidget Center garantiza un control intuitivo para convertir a las gafas en una solución ergonómica totalmente integrada para juegos inmersivos, dispone dos puertos HDMI 2.0 y un puerto DisplayPort 1.4, cuenta con tres grados de libertad para fijar la pantalla virtualmente o dejar que siga los movimientos de la cabeza, posibilita ajustar automáticamente la transparencia de la lente para adaptarse a diferentes condiciones de iluminación, dispone de una inmersión profunda con un sonido espacial ajustado para crear un escenario sonoro tridimensional, e incluso posee conectividad multidispositivo a través del ROG Control Dock, incluyendo PC, consola y ROG Ally.

Gas lacrimógeno, peleas y hasta un detenido: así es 'Royal Pop', el reloj suizo de 400 euros que desata el caos en medio mundo

Una colaboración entre una de las firmas más reconocidas de la alta relojería suiza y una de las marcas de relojes más populares del mundo parecía tener todos los ingredientes para convertirse en objeto de deseo. Pero el lanzamiento de Audemars Piguet x Swatch Royal Pop ha ido bastante más allá de una simple fiebre coleccionista: ha provocado colas desde días antes, cierres de tiendas, intervención policial en algunas ciudades y un aviso público de la propia Swatch para tratar de rebajar la tensión.La nueva colección, lanzada el 16 de mayo, no es un reloj de pulsera convencional, sino una serie de ocho relojes de bolsillo que combinan dos universos muy reconocibles: el diseño del Royal Oak de Audemars Piguet, uno de los iconos de la relojería de lujo, y el espíritu modular y colorido de los Swatch POP de los años 80.Según explica Swatch, la colección Bioceramic Royal Pop está pensada para llevarse de distintas formas, con cordones de varias longitudes y accesorios que permiten colgar el reloj al cuello, llevarlo en la muñeca, en el bolsillo o incluso sujeto a un bolso.El problema llegó con la puesta a la venta, únicamente en tiendas seleccionadas y limitada a un reloj por persona, día y tienda, una estrategia que ha contribuido a alimentar la sensación de escasez y la carrera por conseguir uno de los modelos.La situación se descontroló en varios puntos. En España, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Italia o Estados Unidos se registraron aglomeraciones, cierres de tiendas, presencia policial y altercados, según recoge The Guardian. En París, la policía llegó a usar gases lacrimógenos para controlar a una multitud de unas 300 personas frente a una tienda Swatch, en Cardiff se produjo una detención, en Milán una pelea y en Nueva York hubo “empujones y forcejeos” en la apertura de la tienda de Times Square.La reacción de Swatch fue poco habitual para un lanzamiento de producto. La marca publicó un aviso en el que pedía a los compradores que no acudieran en grandes grupos a sus tiendas para garantizar la seguridad de clientes y empleados. También advertía de que, en algunos países o regiones, no se aceptarán colas de más de 50 personas y las ventas podrían pausarse. Barcelona, uno de los puntos calientes del lanzamientoEn España, la escena más llamativa se vivió en Barcelona. La tienda de Swatch en el paseo de Gràcia no pudo abrir con normalidad por motivos de seguridad tras congregarse cientos de personas, algunas de ellas haciendo cola desde días antes. La situación obligó a intervenir a los Mossos d’Esquadra y a la Guardia Urbana para evitar incidentes.Según La Vanguardia, la cifra de personas concentradas en paseo de Gràcia era de hasta alrededor de medio millar y el diario señalaba que también se produjeron aglomeraciones en la tienda de L’Illa Diagonal. El mismo medio recoge que, al mediodía del día de lanzamiento, algunos relojes ya se estaban ofreciendo en webs de segunda mano por más de 3.000 euros.Este medio ha comprobado que existen anuncios en diversas plataformas. Una colaboración inesperada entre lujo y cultura popLa fórmula no es nueva para Swatch, que ya convirtió la colaboración con Omega en un fenómeno mundial con los MoonSwatch. En este caso, el reclamo es Audemars Piguet, una firma fundada en 1875 y asociada a la alta relojería, que firma junto a Swatch una colección con estética pop, colores llamativos y precios muy alejados de los habituales en la casa suiza de lujo.La Royal Pop tiene ocho modelos: Otto Rosso, Huit Blanc, Green Eight, Blaue Acht, Lan Ba, OTG Roz, Ocho Negro y Orenji Hachi. Todos recurren a la caja de Bioceramic, el material de Swatch compuesto por cerámica y material de origen biológico derivado del aceite de ricino, y montan una nueva versión de cuerda manual del movimiento SISTEM51.En España, el precio es de 385 euros, excepto los modelos rosa y azul claro (OTG Roz y Lan Ba) que alcanzan los 400 euros. Aunque no es una cifra baja para un Swatch, el contraste con los precios habituales de Audemars Piguet ha disparado el interés entre coleccionistas y revendedores.