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TECNOLOGÍA

Adiós al negro y naranja: los nuevos iPhone 18 apostarán por colores que se alejan de lo tradicional

Los colores del iPhone 18 apuntan a ser muy distintos de los tonos del iPhone 17. Los últimos rumores revelan que los próximos móviles de la manzana mordida podrían tener un acabado en rojo y abandonar el clásico color negro para apostar por diseños que se alejan de lo tradicional, además, para corroborar este rumor, el famoso filtrador Digital Chat Station ha revelado en la red social Weibo una nueva fotografía en la que aparecen varias tapas para el módulo de cámaras del iPhone 18 Pro.Para sorpresa de muchos fans de Apple, la imagen da a conocer que ni el rojo ni el negro serán los próximos colores de los iPhone 18 Pro, porque, en su lugar, el azul claro, el cereza oscuro, el gris oscuro y el plateado se encargarán de cubrir la parte trasera.Con estos nuevos tonos, la compañía de Cupertino se despide del naranja cósmico y el azul oscuro que llegaron con los iPhone 17, dando paso únicamente al gris oscuro porque el resto de tonos llegan como novedad. No obstante, si bien es cierto que la llegada de estos colores podría marcar un antes y un después en la estética del teléfono de Apple, los tonos todavía no son oficiales porque las tapas de la fotografía son accesorios que están desarrollando algunos fabricantes.Además, el diario MacRumors añade que «los cuatro colores aún están en desarrollo» y que «Apple todavía tiene tiempo para realizar cambios». Se espera que los modelos iPhone 18 Pro y Pro Max se presenten en la keynote de septiembre junto con el primer iPhone plegable, disponible probablemente en plateado, blanco e índigo.Qué podemos esperar de los próximos iPhone 18Las filtraciones apuntan que el iPhone 18 podría incorporar sensores multiespectrales en las cámaras para mejorar la calidad fotográfica, de esta manera, las lentes podrían ver detalles que el ojo humano no percibe. Además, en relación a los modelos Pro, se espera que el iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max incorporen chips A20 Pro, fabricados con el último proceso de 2 nm de TSMC, y el módem C2 de Apple.Respecto al resto de sus características, es posible que el iPhone 18 tenga una pantalla LTPO de 6,3 pulgadas con 120 Hz, el iPhone 2 Air un pantalla LTPO de 6,5 pulgadas con 120 Hz, el iPhone 18 Pro una pantalla LTPO de 6,3 pulgadas con 120 Hz y el iPhone 18 Pro Max una pantalla LTPO de 6,9 pulgadas con 120 Hz. Acorde al precio, la familia del iPhone 18 mantendría precios similares en la mayoría de los mercados, por lo tanto, el iPhone 18 partiría de los 959 euros, el iPhone 18 Pro de los 1.319 euros y el iPhone 18 Pro Max de los 1.469 euros.

¿Podrían los líderes de la IA llegar a ser tan poderosos como Ford o Rockefeller?

Dario, Demis, Elon, Mark y Sam. Las cinco figuras más importantes de la IA son tan famosas que basta con sus nombres de pila para identificarlas. Políticos y periodistas están pendientes de cada una de sus palabras. ChatGPT, gestionado por OpenAI de Sam Altman, tiene … más de 900 millones de usuarios semanales. Anthropic, de Dario Amodei, ha desarrollado un modelo de IA tan bueno para hackear que ha causado pánico entre los responsables políticos. Demis Hassabis, director de las iniciativas de IA de Google, ha ganado un premio Nobel por su investigación científica. Elon Musk, que dirige xAI, entre otros negocios, es la persona más rica del mundo. Meta, de Mark Zuckerberg, ha creado la familia de modelos de código abierto más popular de Occidente y está invirtiendo enormes sumas en investigadores de IA en un intento por alcanzar la vanguardia de la tecnología.
En un sentido muy real, estos cinco hombres tienen el destino de la civilización occidental en sus manos. El ejército estadounidense ya utiliza sus herramientas de IA, y algunos de los magnates —Altman y Musk— muestran más entusiasmo por ello que otros —Amodei—. Algunos economistas creen que la IA acabará impulsando el crecimiento económico. Otros dicen que dejará sin trabajo a millones de personas. Muchos temen que pueda acabar con la humanidad por completo. Desde la fisión del átomo, ninguna nueva tecnología había generado tanta angustia.

Resulta inquietante que tan pocos hombres ejerzan un poder tan impresionante, sobre todo hombres tan oportunistas como Altman o tan volátiles como Musk. Sin embargo, no es algo sin precedentes. Los cinco famosos de la IA no son más que el último ejemplo de un fenómeno común en la historia del capitalismo occidental. Hay muchos ejemplos en los que un pequeño grupo de hombres ha impulsado nuevas tecnologías, no necesariamente inventándolas, sino llevándolas a las masas. En el proceso, han acumulado un poder enorme.

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Estas tecnologías han moldeado la forma de vida de todo el mundo: los ferrocarriles ayudaron a la gente a desplazarse más lejos y más rápido que nunca, el petróleo proporcionó la energía para el capitalismo industrial, el acero facilitó la construcción de edificios más altos, los automóviles contribuyeron a crear el consumismo de masas, la banca minorista dio crédito al mundo e Internet acaparó la atención de la humanidad. Todas estas tecnologías hicieron más rico al mundo. También trastocaron las normas sociales.
Podría pensar que los magnates están sobrevalorados, o algo peor. El progreso tecnológico es el resultado de las acciones de millones de personas. Nadie inventó el acero ni desarrolló Internet, por ejemplo. Un puñado de personas acapara los beneficios de estos esfuerzos colectivos. La ira popular hacia los superricos proviene de la creencia de que, en el mejor de los casos, estaban en el lugar adecuado en el momento oportuno y, en el peor, de que se están aprovechándose del resto de la sociedad. «Cada multimillonario es un fracaso de las políticas», reza el eslogan.
Se trata de una conclusión poco generosa. La historia demuestra que, una y otra vez, los magnates han desempeñado un papel decisivo en la difusión de nuevas tecnologías al mercado de masas. Son una condición necesaria para la innovación. Un artículo publicado en 2023 por Shari Eli, de la Universidad de Toronto, y sus colegas concluye que el desarrollo por parte de Ford del Modelo T —un automóvil lanzado por primera vez en 1908 que era mucho más barato que cualquier otro anterior— explica en gran medida por qué los estadounidenses fueron los primeros en adoptar ampliamente los automóviles. Un artículo del año pasado de Ufuk Akcigit, de la Universidad de Chicago, y sus coautores señala el papel crucial de los llamados «emprendedores transformadores» a la hora de convertir los inventos en crecimiento económico a largo plazo. En resumen, la prosperidad requiere magnates.

Henry Ford es el magnate más poderoso que ha visto Estados Unidos hasta la fecha

Para conocer la analogía entre los magnates de la IA y los titanes empresariales a lo largo de la historia, The Economist ha examinado once oleadas tecnológicas sucedidas en Estados Unidos durante los últimos 150 años, desde los ferrocarriles hasta Internet. Para cada una de ellas, seleccionamos a las cinco personas más importantes responsables del control, la distribución y la popularización de la tecnología en cuestión.
Cuantificamos el poder de cada una analizando los ingresos, el empleo y el valor de mercado de sus empresas en su momento álgido, así como una valoración subjetiva del grado de control corporativo que ejercía el magnate, junto con su riqueza personal. Consultamos libros y conjuntos de datos históricos, además de las cifras de Forbes, que comenzó a hacer un seguimiento de las fortunas de los más ricos en 1918. Normalizamos las medidas basándonos en el indicador de referencia más relevante, como el PIB o la población de la época. En el caso de muchos magnates anteriores, los datos eran escasos; las fortunas, por ejemplo, solían ocultarse. Por tanto, lo que sigue representa solo nuestra mejor estimación.
La riqueza por sí sola no captaría el alcance total del poder de un magnate. En su apogeo, la fortuna de John D. Rockefeller, fundador de Standard Oil, equivalía a alrededor del 1,5 % del PIB estadounidense. Es posible que Musk sea aún más rico, dependiendo de cómo se calcule su patrimonio. Sin embargo, según nuestra clasificación, Henry Ford es el magnate más poderoso que ha visto Estados Unidos hasta la fecha.

Manos visibles

Ford era enormemente rico. Estimamos que, en su apogeo, poseía activos por un valor muy superior al 1 % del PIB estadounidense. Su extensa finca, situada cerca de la sede de su empresa en Dearborn (Míchigan), es preciosa. Rockefeller era aún más rico, pero daba empleo a muchas menos personas: durante la etapa de Ford, su empresa automovilística era verdaderamente enorme y en 1925 empleaba a alrededor del 0,15 % de la población estadounidense. Ford también ejercía un control casi total sobre la empresa. Tras comprar las acciones de los accionistas minoritarios en 1919, su familia pasó a ser propietaria de la empresa en su totalidad.
Además, ningún otro magnate ha hecho tanto por transformar la sociedad. El Modelo T de Ford fue revolucionario porque se fabricaba a gran escala y estaba dirigido al mercado de masas. En 1917, más del 40 % de los coches que circulaban por las carreteras estadounidenses eran Modelos T. A los trabajadores de Ford se les pagaba lo suficiente —el famoso salario de cinco dólares al día— para comprar los vehículos que producían sus fábricas. Hoy en día, es difícil dar una vuelta por Dearborn sin toparse con el legado de este hombre: desde el centro médico Henry Ford hasta las numerosas calles que llevan el nombre de miembros de la familia.
La mayoría de los demás titanes de nuestro top ten —entre ellos, Cornelius Vanderbilt (un magnate ferroviario), Andrew Carnegie (un magnate del acero) y Alfred P. Sloan (un antiguo jefe de General Motors)— fallecieron hace mucho tiempo. Sin embargo, dos magnates vivos logran entrar en la lista. Uno es Jeff Bezos, el fundador de Amazon, que ocupa el cuarto puesto en nuestra clasificación. Amazon da empleo a más de un millón de estadounidenses y tiene un valor de 2,7 billones de dólares. Luego está Musk, en el octavo puesto, aunque su elevada posición refleja más su éxito en la fabricación de automóviles —Tesla— y cohetes —SpaceX— que en la IA. No muy lejos de él, en el puesto once, se encuentra Zuckerberg, lo cual es igualmente más resultado del dominio de Meta en las redes sociales que de su posición en la IA. Por el contrario, Altman, Amodei y Demis, cuyo poder está más directamente vinculado a la IA, se sitúan en la mitad inferior de nuestra clasificación. La creación de modelos depende de un pequeño número de personas inteligentes y de una enorme potencia de cálculo, lo que significa que los laboratorios que dirigen estos hombres cuentan con relativamente pocos trabajadores. Además, ninguno de los tres disfruta del tipo de control corporativo de Ford o Vanderbilt: Altman dirige OpenAI a discreción de su consejo de administración —que lo destituyó brevemente en noviembre de 2023, si bien dicho órgano fue purgado después—, Amodei solo posee una pequeña participación en el laboratorio que cofundó, y Demis ni siquiera es el empleado de mayor rango de su empresa.
Para ser justos, la tecnología que manejan, a diferencia de la de los demás integrantes de nuestra lista, todavía se encuentra en pañales. Pocos magnates del pasado tenían el mismo potencial para marcar el rumbo de numerosas industrias, desde el entretenimiento hasta la defensa. Y pueden pasar muchos años hasta que los magnates que hay detrás de la IA alcancen la cúspide de su poder. En 1913, diez años después de su fundación, Ford Motor Company obtenía unos beneficios anuales de aproximadamente 1000 millones de dólares al cambio actual. OpenAI, que recientemente ha cumplido la misma edad, aún está muy lejos de obtener beneficio alguno.

Las leyes del poder

El estudio de los magnates a lo largo de la historia también revela tres importantes puntos en común. El primero es que muchos eran profundamente extraños: Ford era raro en el mal sentido, pues su periódico, el Dearborn Independent, difundía veneno antisemita; Rockefeller era raro en el buen sentido, obsesionado con cómo ahorrar dinero incluso cuando se hizo enormemente rico; Vanderbilt se comunicaba con espíritus del más allá; John Pierpont Morgan, un titán de la banca, consultaba a astrólogos; Thomas Edison, pionero de la electricidad, se oponía fervientemente al sueño; Steve Jobs, fundador de Apple, practicaba dietas extremas. Teniendo esto en cuenta, las teorías conspirativas de Musk o el comportamiento robótico de Zuckerberg no parecen tan fuera de lo común.
La segunda similitud es que, a medida que estos magnates popularizaban nuevas tecnologías, introducían nuevos peligros. Algunos de ellos se percibían como amenazas para la vida y la integridad física: en los primeros tiempos del ferrocarril, muchos científicos temían que los seres humanos fueran biológicamente incapaces de viajar a altas velocidades, la aviación era muy insegura al principio, al igual que la perforación en busca de petróleo, y los coches mataban tanto a peatones como a ocupantes. La rivalidad entre la corriente continua de Edison y la corriente alterna de George Westinghouse generó pánico en torno a la seguridad pública; los hombres de Edison organizaron espantosas electrocuciones públicas de animales para convencer a los estadounidenses de que la tecnología de su rival era letal.
Otros riesgos eran de carácter financiero. El exceso de inversión en ferrocarriles contribuyó a provocar repetidas crisis bursátiles en el siglo XIX. Un sistema bancario más grande extendió el crédito, pero magnificó las crisis financieras. Además, muchas de estas nuevas tecnologías automatizaron puestos de trabajo, dejando a la gente en la cuneta económica. Los ferrocarriles y los coches acabaron con el transporte tirado por caballos. La electrificación eliminó las limitaciones mecánicas que habían impedido la automatización en la industria manufacturera.

A medida que la IA transforme la economía y la sociedad, las personas que están detrás de ella también podrían encontrarse con gobiernos que deseen frenar su poder

El tercer punto en común se refiere a las relaciones entre los magnates y el Estado. Los magnates del siglo XIX disponían, sin duda, de mayor libertad que sus homólogos modernos: más margen para controlar los mercados, mayor capacidad para imponer disciplina a los trabajadores y más oportunidades para el amiguismo. Carnegie reprimía con violencia los disturbios laborales. Morgan ejercía tal influencia sobre el sistema financiero que, durante la crisis bursátil de 1907, actuó personalmente como banco central de Estados Unidos. Andrew Mellon, otro magnate de nuestra lista, ocupó el cargo de secretario del Tesoro mientras seguía dirigiendo uno de los mayores imperios industriales de Estados Unidos.
Sin embargo, a partir del siglo XX, los gobiernos frenaron muchos de los peores excesos de los magnates de antaño. En 1911, el Tribunal Supremo ordenó la desintegración de Standard Oil en 34 empresas independientes tras dictaminar que había infringido la ley antimonopolio. En parte para evitar otro rescate al estilo Morgan, en 1913 el Congreso creó la Reserva Federal. Las reformas de la década de 1930 dificultaron que los magnates controlaran sociedades de cartera de gran tamaño. En 2000, un juez ordenó la desintegración de Microsoft por monopolización ilegal —el gigante del software escapó por los pelos de la desintegración en la fase de apelación, pero fue castigado de todos modos—. A medida que la IA transforme la economía y la sociedad, las personas que están detrás de ella también podrían encontrarse con gobiernos que deseen frenar su poder.
En teoría, el capitalismo tiende a presentarse como impersonal y descentralizado. En la práctica, sin embargo, sus fases más importantes suelen ser impulsadas por personas. Una y otra vez, figuras imponentes y cuasi autocráticas han obtenido el control de amplios sectores de la economía. Puede que los hombres que actualmente potencian la IA no se encuentren necesariamente entre ellos. Sin embargo, si la historia sirve de guía, es probable que pronto surja un Rockefeller o un Ford.

La nueva IA de Anthropic genera alarma a nivel mundial: «Es peor que una bomba atómica»

Cuando Anthropic anunció este mismo mes que había creado una nueva herramienta de IA capaz de encontrar y explotar agujeros de seguridad en internet mejor que casi cualquier experto humano, dejó claro que la herramienta era demasiado peligrosa como para dejarla al alcance de … cualquiera. En su lugar, la compañía dirigida por Dario Amodei optó por seleccionar a un pequeños puñado de empresas estadounidenses -entre ellas Apple, Microsoft o Amazon- para «proteger el software», al que califican como «el más crítico del mundo». Después, lo puso a disposición de unas pocas compañías más para que puedan buscar fallos en sus sistemas.
La máquina recibe el nombre de Claude Mythos Preview y ha sido capaz de detectar, en cuestión de semanas, «miles de vulnerabilidades de alta gravedad, incluidas algunas en todos los principales sistemas operativos y navegadores web». Desde su anuncio, gobiernos y compañías de todo el mundo han llamado la atención sobre el peligro que representa. Sobre todo, si cae en manos de cibercriminales, que podrían explotarla para buscar de una forma más efectiva agujeros de seguridad en grandes compañías.

MÁS INFORMACIÓN

En Reino Unido, el Gobierno está presionando a sus empresas más grandes para que refuercen sus sistemas de ciberseguridad ante el temor de que el lanzamiento de que la herramienta desate una gran oleada de ciberataques. Mientras tanto, la Comisión Europea está evaluando las posibles implicaciones en materia de seguridad cibernética. En las últimas semanas se ha reunido varias veces con Anthropic, aunque todavía no ha conseguido acceso directo al modelo para poder revisarlo y analizar sus riesgos.
El jefe del Bundesbank, Joachim Nagel, alertó recientemente sobre el riesgo y afirmó que «todas las instituciones pertinentes deberían tener acceso a dicha tecnología para evitar distorsiones competitivas». En Estados Unidos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, tuvieron hace unos días un encuentro urgente con los directores ejecutivos de los los grandes bancos para advertirles sobre los peligros cibernéticos que plantea el modelo.
La herramienta también ha generado alerta en países como China y Rusia. Actualmente, las empresas del gigante asiático no cuentan con tecnología similar a Mythos Preview, aunque los expertos en IA esperan que desarrollen una herramienta parecida en cuestión de meses. Más delicada es la situación del país gobernado por Putin, que anda a la zaga en materia de inteligencia artificial. De acuerdo con ‘The New York Times’, un medio de comunicación ruso afín al Kremlin catalogó a la máquina como algo «peor que una bomba atómica».
La creación de Mythos también ha provocado un acercamiento entre Anthropic y el Gobierno de Estados Unidos. En febrero, Washington ordenó a todas las agencias federales dejar de usar la tecnología de la empresa después de que esta se negase a permitir que su IA fuera utilizada para desarrollar armas autónomas o sistemas de vigilancia doméstica. Recientemente, la Casa Blanca y Anthropic han evaluado posibles usos de Mythos en tareas de ciberseguridad y defensa. Donald Trump afirmó el pasado martes que espera empezar a llevarse «muy bien» con la firma dirigida por Amodei.

Un arma de doble filo

Por el momento, la nueva tecnología de Anthropic solo está al alcance de empresas estadounidenses y, desde hace escasos días, unas pocas británicas. A pesar del celo de la empresa, ya es posible que haya caído en poder de terceros. Según la agencia ‘Bloomberg’, que cita a una persona familiarizada con el asunto, unos pocos usuarios no autorizados consiguieron acceder al modelo el mismo día que fue anunciado. Desde entonces, lo habrían utilizado en varias ocasiones, aunque con fines de seguridad: no para lanzar ciberataques. La empresa ha confirmado que está investigando la posible filtración.

A pesar del celo de Anthropic, su IA ya podría haber caído en manos de usuarios no autorizados por la empresa

Sea como sea, todos los expertos consultados por ABC resaltan que Mythos representa un arma de doble filo. «Por un lado, puede hacer un gran trabajo a la hora de detectar fallos y arreglarlos, pero también puede generar muchos problemas si cae en manos de actores maliciosos», señala el ‘hacker’ ético Antonio Fernandes.
«Potencialmente, puede ser brutal», destaca, por su parte, David Sancho, investigador de amenazas de la empresa de ciberseguridad Trend AI. «Lo que ocurra con ella dependerá de quién la utilice. Por el momento, parece que Anthropic lo está haciendo bien, porque está controlando mucho las empresas que tienen acceso. A los que nos dedicamos a la defensa nos puede ayudar mucho», prosigue el experto.
Hervé Lambert, jefe de operaciones de Panda Security, no tiene dudas de que, a pesar del celo de la empresa de inteligencia artificial, los cibercriminales tratarán de acceder a esta tecnología: «Seguramente intenten utilizarla en el futuro para poder trabajar mejor y de forma más rápida. Con ella, todos los ataques pueden ser mucho más eficientes y rápidos».
Lambert remarca que «estamos hablando de tecnología muy peligrosa»; y Josep Albors, jefe de investigación en la empresa de ciberseguridad ESET está de acuerdo, aunque considera que por el momento «no hay razones para que cunda el pánico»: «No creo que Mythos represente la llegada del apocalipsis. Solo creo que puede dar inicio a un cambio en la forma de descubrir y explotar vulnerabilidades. Todavía hay muchas incógnitas sobre la tecnología y sobre el daño real que se puede hacer con ella».
 

Europa obliga a cambiar los móviles a partir de 2027: baterías reemplazables y más fáciles de reparar

La obsolescencia programada es la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo, de esta manera, se fuerza al usuario a comprar un nuevo. Desde marzo de 2021, los usuarios europeos tienen por ley el ‘derecho a reparar’ porque, según dictaminó la Unión Europea, los fabricantes que venden neveras, lavadoras, secadoras, televisores o móviles en la UE deben asegurar que pueden repararse hasta por diez años para «para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente».Esta iniciativa se enmarca dentro de un plan más amplio orientado a disminuir el impacto ambiental de los productos manufacturados, apostado por hacerlos más duraderos y eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, se exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de piezas durante al menos diez años, además, desde entonces, los dispositivos deben incluir manuales de reparación y estar diseñados de forma que puedan desmontarse con herramientas habituales cuando ya no sea posible arreglarlos, facilitando así su reciclaje.También, a todo ello se sumó una propuesta de la Comisión Europea para reforzar los derechos de los consumidores ante averías en aparatos como televisores o lavadoras, obligando a los fabricantes a repararlos, en lugar de sustituirlos, durante un periodo de hasta diez años desde su compra. Asimismo, para fomentar la reparación de dispositivos para que se usen durante más tiempo, desde junio del año pasado, los dispositivos electrónicos que se venden en la Unión Europea deben llevar una etiqueta energética para saber si un móvil, tablet o televisor son eficientes, fáciles de reparar y resistentes, entre otros requisitos.Ahora, en un nuevo giro que endurece las políticas de sostenibilidad para reducir el volumen de residuos electrónicos, la Unión Europa tiene decidido que los móviles con fecha de caducidad temprana deben llegar a su fin.Concretamente, el reglamento indica que, a partir de 2027, los smartphones comercializados en los Estados miembros de la UE tendrán baterías más duraderas para soportar un mayor número de ciclos de carga sin perder capacidad, además, será obligatorio que las baterías puedan ser reemplazadas por el propio usuario —esto quiere decir que los fabricantes dirán hasta siempre a los diseños unibody que requieren herramientas especializadas para extraer una batería—.Podrás extraer la batería de tu móvil a partir de 2027Con esta medida, el derecho a reparar deja de ser una simple recomendación para convertirse en un requisito técnico que influirá directamente en el diseño de los futuros smartphones. Más allá del hardware, la normativa europea también incide en la vida útil de los dispositivos a través del servicio posventa. Así, las marcas no solo deberán garantizar el acceso a piezas de repuesto originales durante largos periodos, sino que también estarán obligadas a proporcionar actualizaciones de software durante un tiempo mínimo asegurado.En definitiva, se trata de la respuesta de Bruselas frente a la obsolescencia programada, con el objetivo de evitar que un dispositivo quede desfasado por falta de compatibilidad. Además, aunque el marco legal ya está definido, el sector dispondrá un periodo de adaptación para cumplir con las nuevas exigencias, ya que los fabricantes tendrán los próximos meses para ajustar sus procesos de producción y logística antes de la entrada en vigor en 2027.Desde Bruselas defienden que priorizar la reparación siempre que sea viable no solo contribuye a reducir costes, sino que también responde a los objetivos del Pacto Verde, al disminuir la generación de residuos y el consumo de materiales en la fabricación de nuevos productos.

HUAWEI presenta el Pura X Max, un móvil plegable con pantalla de 7,7 pulgadas y formato ancho

HUAWEI ha presentado oficialmente el HUAWEI Pura X Max, su nuevo teléfono plegable tipo libro, que introduce una pantalla interna de 7,7 pulgadas y un diseño con proporciones más anchas respecto a otros dispositivos del mismo segmento.La compañía ya había adelantado el diseño del terminal la semana pasada en un vídeo publicado en la red social Weibo, donde únicamente se mostraba su aspecto exterior sin detallar sus características técnicas. Ahora, el fabricante ha confirmado las especificaciones completas de este nuevo modelo.Pantalla más ancha y diseñoEl Pura X Max incorpora una pantalla interna OLED de 7,7 pulgadas con tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz. A ella se suma una pantalla exterior de 5,4 pulgadas, que también alcanza los 120 Hz, lo que permite mantener la fluidez tanto en el uso cerrado como desplegado.Uno de los aspectos diferenciales del dispositivo es su formato, con una proporción más ancha que la habitual en los plegables tipo libro. En términos de dimensiones, el terminal presenta 120 milímetros de altura y 85 milímetros de ancho cuando está plegado, mientras que alcanza los 166,5 milímetros de ancho al desplegarse. El grosor se sitúa en 11,2 milímetros en estado cerrado y se reduce a 5,2 milímetros cuando está abierto, con un peso total de 229 gramos. Además, cuenta con certificaciones IP58 e IP59 frente a polvo y agua.Rendimiento y bateríaEn el interior, HUAWEI integra el procesador Kirin 9030 Pro, que mejora el rendimiento de la CPU en un 25%, la GPU en un 40% y la NPU en un 70% en comparación con la generación anterior. El dispositivo funciona con HarmonyOS 6.1, el sistema operativo propio de la compañía.En cuanto a la autonomía, el Pura X Max incorpora una batería de 5.300 mAh y es compatible con carga rápida de 66 W por cable y de 50 W de forma inalámbrica.Sistema de cámarasEn el apartado fotográfico, el dispositivo cuenta con un sistema de triple cámara trasera compuesto por un sensor principal de 50 megapíxeles, un gran angular de 12,5 megapíxeles y un teleobjetivo también de 50 megapíxeles. La cámara frontal, por su parte, ofrece una resolución de 8 megapíxeles.Precio y disponibilidadEl Pura X Max ya se encuentra disponible en el mercado chino en varios acabados. Su precio parte de los 10.999 yuanes, unos 1.370 euros al cambio, para la versión con 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, mientras que las configuraciones superiores alcanzan los 13.999 yuanes, alrededor de 1.744 euros, en el modelo con 16 GB de RAM y 1 TB de capacidad.Por el momento, HUAWEI no ha confirmado su lanzamiento en otros mercados.

Las microseries generadas por IA están revolucionando el entretenimiento chino

En la serie animada ‘El gato naranja, sacerdote taoísta: la lucha contra el rey zombi’, un gato atigrado vestido con una túnica holgada utiliza amuletos mágicos y lazos láser para enfrentarse a una manada de gatitos muertos vivientes y despiadados. Estas aventuras felinas se presentan … en docenas de episodios de dos minutos, o microseries, un formato de entretenimiento que fusiona los programas de televisión tradicionales con las publicaciones desplazables de las redes sociales. Las telenovelas animadas con IA protagonizadas por gatos que hablan pueden parecer un nicho, pero se han puesto de moda en China. El gato maestro taoísta ha logrado medio millón de visualizaciones.
La industria del entretenimiento china se ha visto sacudida por el formato micro. El tiempo total dedicado a ver series más largas cayó un 15% interanual en enero, mientras que el tiempo de visualización en Red Fruit, una aplicación de microseries propiedad de ByteDance, la empresa china que hay detrás de TikTok, se duplicó con creces.

El modelo de negocio se basa en una reducción agresiva de los costes. Las versiones de acción real utilizan actores aficionados y decorados muy básicos, pero están siendo superadas por las nuevas herramientas de animación con IA. La proliferación de estas en el último año ha permitido reducir los costes de producción hasta en un 90%, según estiman los analistas del banco HSBC. Fuentes del sector afirman que el volumen de microseries de acción real rodadas en algunas regiones se ha reducido en un 80%, mientras que los ya escasos salarios de los actores se han recortado a la mitad. Un productor afirma que, a principios de abril, solo tenía constancia de unas pocas microseries no animadas con IA que se estaban rodando en China.

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Sin embargo, el modelo basado en la IA se enfrenta a dificultades. Desde el 1 de abril, las autoridades reguladoras exigen que todas las microseries animadas que no cuenten ya con autorización para su emisión en streaming sean retiradas de las plataformas en línea. Según afirman, las nuevas series deben solicitar autorización antes de su estreno en línea.

Fuentes del sector afirman que el volumen de microseries de acción real rodadas en algunas regiones se ha reducido en un 80%, mientras que los ya escasos salarios de los actores se han recortado a la mitad

Los demás problemas de este modelo también se están haciendo más evidentes. Uno de ellos es la competencia excesiva. China ha producido tantas microseries generadas por IA que, a pesar de sus presupuestos reducidos, cada vez son menos los que consiguen suficientes visualizaciones para generar ingresos. Otro problema es la propia naturaleza de este tipo de entretenimiento. A la gente le cuesta crear vínculos emocionales con los personajes de las microseries; como espectadores, son menos fieles.
Los gigantes tecnológicos chinos están intentando adaptarse. Uno de ellos, Alibaba, ha lanzado una nueva temporada de una serie animada de larga duración llamada ‘El cazador de demonios’. Cuenta con más de diez millones de seguidores. En la épica batalla por la audiencia, las series más largas aún pueden tener una oportunidad.

Así es el vídeo de la Tierra desapareciendo tras la Luna grabado por los astronautas de Artemis II con su iPhone

Artemis II de la NASA ya es historia y uno de los hitos más relevantes de la exploración espacial reciente. Tras completar su recorrido y regresar a la Tierra el pasado 10 de abril, la primera misión tripulada del programa Artemis ha dejado algo más que récords: un archivo visual sin precedentes de su viaje alrededor de la Luna.Durante sus casi diez días de misión, la tripulación de la nave Orion —Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Koch, de la NASA, junto a Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA)— protagonizó varios momentos clave. En la madrugada del 7 de abril alcanzaron la mayor distancia a la Tierra jamás lograda por humanos y realizaron su máxima aproximación a la superficie lunar, situándose a unos 6.500 kilómetros.Pero más allá de los datos, Artemis II ha ofrecido una nueva forma de mirar tanto a la Luna como a nuestro propio planeta. A bordo de Orion había un total de 32 cámaras y dispositivos de captura: 15 instalados en la nave y otros 17 operados directamente por la tripulación. Desde cámaras profesionales Nikon hasta dispositivos mucho más cotidianos como GoPro o móviles iPhone.Gracias a este despliegue, los astronautas capturaron fotografías de alta calidad, vídeos y observaciones científicas durante el sobrevuelo lunar. Incluso presenciaron un eclipse y documentaron detalles de la superficie de la Luna que no son visibles desde la Tierra.Gran parte de ese material se obtuvo durante el paso por la cara oculta, un momento especialmente delicado que implicó un apagón de comunicaciones de unos 40 minutos: la propia masa de la Luna bloqueó la señal hasta que Orion recuperó la línea directa con la Tierra.El vídeo más impactante: la Tierra se esconde tras la LunaReid Wiseman, comandante de la misión, ha compartido un vídeo grabado con su iPhone en el que se observa cómo la Tierra desaparece lentamente detrás del horizonte lunar.El clip, de 53 segundos, muestra lo que los astronautas denominan un ‘Earthset’, el equivalente al atardecer terrestre (en inglés, ‘sunset’) pero visto desde el espacio profundo. Según explica Wiseman, lo grabó con un zoom de 8 aumentos, sin recorte ni edición, porque el tamaño del iPhone era “perfecto” para capturar la escena a través de la escotilla.Mientras él grababa, Christina Koch fotografiaba el momento con una Nikon y un objetivo de 400 mm, disparando ráfagas de tres imágenes, mientras Victor Glover y Jeremy Hansen observaban la escena desde otra ventanilla.El resultado es una de esas imágenes que, como ocurrió con el mítico ‘Earthrise’ del Apollo 8, redefinen la forma en la que vemos nuestro planeta: pequeño, lejano y suspendido en la oscuridad del espacio.No obstante, el valor de estas imágenes va muchísimo más allá de su belleza. El sobrevuelo lunar permitió realizar observaciones científicas directas del satélite, además de probar sistemas clave de la nave Orion en condiciones reales de espacio profundo.