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TECNOLOGÍA

La NASA iniciará este año la construcción de una base en la Luna en colaboración con Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos

La NASA prevé enviar a la Luna,  entre septiembre y noviembre, un alunizador no tripulado de Blue Origin para comenzar a asentar los cimientos de la futura base lunar. A esta misión le seguirán otras dos similares programadas para antes de que finalice 2026, según ha informado este martes la agencia espacial en una rueda de prensa en Washington.La nave elegida para la primera misión es el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha explicado el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Denominada ‘Moon Base One’, será la primera misión de un aterrizador lunar financiada de forma privada en la historia y se dirigirá a la cresta del cráter de Shackleton, en el polo Sur de la Luna.»Además de transportar dos cargas científicas de la NASA, el objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano», ha añadido Isaacman. El segundo lanzamiento, programado para finales de 2026, enviará al satélite terrestre un aterrizador diseñado por la empresa estadounidense Astrobotic Technology, y transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar.Mientras, el tercer aterrizador correrá a cargo de Intuitive Machines e investigará los orígenes de las anomalías magnéticas de la Luna. Los tres lanzamientos se enmarcan en la fase inicial de la construcción de la base, que prevé el traslado de más de cuatro toneladas de material de carga a la Luna repartidos en 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.La NASA anunció en marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia constante de astronautas en su superficie. «Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente», ha dicho en la rueda de prensa el científico español Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base.La segunda etapa de su construcción abarca entre 2029 y 2032 y prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, además del traslado de 60 toneladas de material, que permitan establecer la infraestructura inicial de la base, con misiones tripuladas semestrales. La tercera será la definitiva, con 29 despegues y 28 alunizajes con capacidad para transportar 150 toneladas, y la presencia continua de humanos en la Luna.»Vamos a tener constelaciones de satélites que permitirán la comunicación, la navegación, el apuntamiento y la observación. Vamos a tener róvers y vehículos lunares, y también vamos a tener drones», ha agregado el científico español. El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base, ya que el satélite puede alcanzar temperaturas de hasta 120 centígrados durante el día -que se prolonga por dos semanas terrestres- y descender por debajo de los -120 grados centígrados durante la noche, de igual duración. La generación de electricidad es otra de las complicaciones, aunque García Galán ha precisado que prevén emplear la energía solar y nuclear para ello.»Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora», ha detallado.

La NASA iniciará este año la construcción de una base en la Luna en colaboración con Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos

La NASA prevé enviar a la Luna,  entre septiembre y noviembre, un alunizador no tripulado de Blue Origin para comenzar a asentar los cimientos de la futura base lunar. A esta misión le seguirán otras dos similares programadas para antes de que finalice 2026, según ha informado este martes la agencia espacial en una rueda de prensa en Washington.La nave elegida para la primera misión es el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha explicado el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Denominada ‘Moon Base One’, será la primera misión de un aterrizador lunar financiada de forma privada en la historia y se dirigirá a la cresta del cráter de Shackleton, en el polo Sur de la Luna.»Además de transportar dos cargas científicas de la NASA, el objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano», ha añadido Isaacman. El segundo lanzamiento, programado para finales de 2026, enviará al satélite terrestre un aterrizador diseñado por la empresa estadounidense Astrobotic Technology, y transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar.Mientras, el tercer aterrizador correrá a cargo de Intuitive Machines e investigará los orígenes de las anomalías magnéticas de la Luna. Los tres lanzamientos se enmarcan en la fase inicial de la construcción de la base, que prevé el traslado de más de cuatro toneladas de material de carga a la Luna repartidos en 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.La NASA anunció en marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia constante de astronautas en su superficie. «Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente», ha dicho en la rueda de prensa el científico español Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base.La segunda etapa de su construcción abarca entre 2029 y 2032 y prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, además del traslado de 60 toneladas de material, que permitan establecer la infraestructura inicial de la base, con misiones tripuladas semestrales. La tercera será la definitiva, con 29 despegues y 28 alunizajes con capacidad para transportar 150 toneladas, y la presencia continua de humanos en la Luna.»Vamos a tener constelaciones de satélites que permitirán la comunicación, la navegación, el apuntamiento y la observación. Vamos a tener róvers y vehículos lunares, y también vamos a tener drones», ha agregado el científico español. El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base, ya que el satélite puede alcanzar temperaturas de hasta 120 centígrados durante el día -que se prolonga por dos semanas terrestres- y descender por debajo de los -120 grados centígrados durante la noche, de igual duración. La generación de electricidad es otra de las complicaciones, aunque García Galán ha precisado que prevén emplear la energía solar y nuclear para ello.»Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora», ha detallado.

Christopher Olah: por qué el Papa escogió a un ejecutivo de Anthropic para alertar sobre la amenaza de la IA

León XIV quiere evitar que la inteligencia artificial acabe con la esencia misma del ser humano; que lo deje sin trabajo, dañe su pensamiento crítico y lo haga completamente dependiente de lo que le dicen las máquinas. Y en esa reclamación, que ha dejado … plasmada en su recién presentada encíclica, cuenta con el apoyo de uno de los ejecutivos más destacados de la que es, probablemente, la empresa más influyente dentro del terreno de la IA: Christopher Olah, cofundador de Anthropic e investigador de la firma.
Durante la presentación de la encíclica en el Salón del Sínodo del Vaticano, el informático canadiense, sentado a la izquierda del Pontífice, recalcó que el desarrollo de la tecnología no puede dejarse únicamente en manos de las empresas e instó a una mayor supervisión por parte de los líderes religiosos, los gobiernos y la sociedad civil. También alertó de la existencia de «una posibilidad real» de que la IA genere desempleo «a gran escala» y de que su desarrollo se está concentrando en «un puñado de naciones ricas». «Algunos podrían creer que los asuntos de IA los manejan mejor los informáticos como yo», dijo el ejecutivo. «Se equivocan».

Fundada en 2021 por extrabajadores de OpenAI, Anthropic siempre ha afirmado sentir una preocupación genuina por la seguridad de la tecnología. Durante los últimos años, su CEO, Dario Amodei, ha alertado en varias ocasiones sobre el peligro de que la inteligencia artificial genere una crisis de empleo sin precedentes o que incluso acabe representando una amenaza para la supervivencia de la humanidad.

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La compañía también ha sido más escrupulosa que otras en lo que respecta al empleo de IA con fines militares. Recientemente, mantuvo una disputa con el Pentágono tras negarse a permitir el uso de su tecnología para el desarrollo de sistemas de vigilancia en suelo estadounidense y de armamento autónomo. Precisamente, el Papa considera «no lícito» delegar en los algoritmos decisiones en el ámbito militar, ya que «el juicio moral no se puede reducir a un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona».
El testimonio de Olah, sumado a la decisión de Anthropic de desafiar al Gobierno de Estados Unidos por el uso de su tecnología, diferencian a la empresa de otros gigantes de la IA. Como Google, SpaceX u OpenAI, que aprovechó las desavenencias entre la empresa cofundada por Olah y el Pentágono para cerrar, en su lugar, un acuerdo con el Departamento de Defensa.
La firma, además, está muy preocupada porque su chatbot, Claude, tenga valores y cierta moral que ayuden a que la máquina no comparta con los usuarios contenido indeseable o peligroso. Según informa ‘The Washington Post’, hace apenas un par de meses la empresa acogió a más de una decena de líderes cristianos católicos y protestantes para la realización de una cumbre de dos días en su sede. El objetivo: encontrar asesoramiento para el desarrollo de su tecnología fuera de Silicon Valley para que su herramienta sea capaz de responder de la mejor forma a consultas éticas complejas lanzadas por los usuarios.
Sea como sea, el trabajo de Anthropic en este campo parece haber dado resultados. Un reciente estudio publicado por el Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCDH, por sus siglas en inglés) destacó que Claude había sido una de las dos únicas herramientas de IA -entre las diez analizadas- que se había negado persistentemente a colaborar con aquellos usuarios que intentaban planificar actos violentos. Algo en lo que fracasaron otros chatbots populares como ChatGPT o Google Gemini.

Así es el videojuego viral de Donald Trump que parodia la tensión entre Estados Unidos e Irán

El panorama de los videojuegos ha evolucionado radicalmente en las dos últimas décadas, ya que han pasado de ser un entretenimiento minoritario a liderar los ingresos del mercado del ocio mundial. Hoy en día, son reconocidos como una forma de arte participativo y un fenómeno social de masas. Además, en un contexto donde las redes sociales y la cultura influyen cada vez más en el debate público, han surgido títulos independientes que mezclan la estética retro y las referencias a la actualidad política.En este sentido, ha surgido ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’, un videojuego arcade que parodia la figura de Donald Trump y la tensión entre Estados Unidos e Irán. Qué es y cómo funcionaDesarrollado por el grupo artístico The Secret Handshake, este juego se ha viralizado en los últimos días después de que dicho grupo instalara varias máquinas arcade físicas en el DC War Memorial (Washington D.C., Estados Unidos), como parte de una acción artística vinculada a la guerra y la propaganda política.Pero, ¿qué es exactamente y cómo funciona? Acorde a la información compartida por el diario Wired, ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’ emplea una estética inspirada en videojuegos clásicos de los años 90, con gráficos pixelados. El jugador controla una versión caricaturizada de Donald Trump en una aventura ambientada en un conflicto ficticio con Irán y, a lo largo de la partida, aparecen personajes basados en figuras reales de la política estadounidense, incluyendo miembros de su administración y empresarios cercanos.El funcionamiento mezcla exploración, diálogos y combates con situaciones humorísticas, teniendo en cuenta que el objetivo principal consiste en recolectar petróleo, publicar mensajes en redes sociales y avanzar por distintos escenarios mientras el juego plantea una crítica a la espectacularización de la política y los conflictos bélicos.DisponibilidadWired informa que ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’ surgió como respuesta a la forma en que algunos contenidos políticos se presentan actualmente en internet con estética de videojuegos. Asimismo, busca cuestionar cómo determinados discursos convierten conflictos reales en espectáculos digitales consumidos como entretenimiento.No obstante, ¿cómo y dónde se puede jugar a ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’? Aunque inicialmente fue presentado en máquinas arcade instaladas en Estados Unidos, el videojuego ya puede jugarse online de forma gratuita a través de internet.

Google enseña los dientes: monumental contraataque de Gemini en la guerra de la IA

No nos engañemos. Durante los últimos meses, la sensación generalizada en el mundillo tecnológico era que el gigante de Mountain View estaba contra las cuerdas. Hemos sido testigos de una competición feroz, casi descarnada, en el terreno de la inteligencia artificial. Actores que hace no … tanto parecían secundarios o formaban parte de un ecosistema más de nicho, como OpenAI (con sus incesantes mejoras de ChatGPT) o Anthropic (con el sofisticado y empático Claude), lograron lo que parecía impensable: un auténtico ‘sorpasso’ tecnológico. Por un momento, dio la impresión de que Google, el mismísimo titán que nos enseñó a ordenar y buscar la información del mundo, se había quedado rezagado, atrapado en su propia burocracia en la carrera más trascendental del siglo XXI.
Pero no era así. Y es que en tecnología, como en el ajedrez, a veces conviene dar un paso atrás temporal, solo el tiempo justo para preparar un jaque mate. Y hoy, Sundar Pichai ha vuelto a equilibrar las cosas. Con la tranquilidad de quien sabe que tiene las mejores cartas en la mano, el CEO de Google se subió al escenario del Google I/O 2026 para desatar una auténtica catarata de novedades. Ha sido un despliegue abrumador, una demostración de fuerza bruta y refinamiento técnico que deja un mensaje claro: el imperio contraataca.

De la nube a nuestros ojos

La presentación de hoy no ha sido para mostrar unos cuantos productos aislados. Lo que hemos visto es un nuevo ecosistema entero cobrando vida y reclamando su territorio. Pichai recordó a la audiencia que hace exactamente diez años Google dio un giro de timón para convertirse en una empresa ‘AI first’ (la inteligencia artificial primero). Y hoy esa visión a largo plazo se traduce en cifras que marean incluso al más pintado.

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Para muestra, un botón. Google está procesando la friolera de 3.200 billones (‘trillions’ en inglés) de ‘tokens’ (las unidades básicas de información que ‘leen’ estos modelos) al mes. «Nunca imaginé que diría ‘trillions’ en una keynote de I/O, pero aquí estamos», confesó Pichai, utilizando la escala numérica anglosajona.
El evento nos ha dejado anuncios formidables que van desde nuevos modelos fundacionales mucho más rápidos y económicos (Gemini 3.5 Flash), hasta hardware revolucionario como las Intelligent Eyewear, unas gafas inteligentes que prometen cambiar nuestra forma de interactuar con el mundo y que llegarán este mismo otoño. Y también hemos asistido al nacimiento de Gemini Science, una herramienta asombrosa capaz de realizar simulaciones predictivas para científicos que ya está salvando vidas, y de Google Spark, un ‘mayordomo’ digital que nunca duerme.
Pero vayamos por partes, porque el futuro que Google nos ha dibujado hoy tiene distintos pilares.

Gemini Omni, la IA que comprende las leyes de la física

El corazón de este contraataque tiene un nombre propio: Gemini Omni. Hasta ahora, los modelos de lenguaje eran excelentes ‘loros estocásticos’, sistemas increíblemente buenos prediciendo la siguiente palabra en una frase. Pero Omni va mucho más allá y supone, de hecho, un salto evolutivo fundamental: pasa de predecir texto a simular la realidad. Demis Hassabis, el cerebro detrás de Google DeepMind, lo expuso con toda claridad: «La inteligencia artificial general (AGI) está a solo unos años de distancia». Una predicción que, sin duda, despertará todo tipo de comentarios. La AGI, en efecto, es un tipo de IA, hoy por hoy hipotética, que sería capaz de igualar, e incluso de superar, las capacidades cognitivas humanas. A diferencia de los sistemas actuales (que son expertos sólo en tareas específicas), la inteligencia artificial general podría aprender, razonar y adaptarse de forma autónoma en cualquier campo o situación.
Gemini Omni es lo que los expertos denominan un ‘modelo de mundo’, capaz de combinar la inteligencia de razonamiento de Gemini con la capacidad de generar y alterar cualquier formato multimedia a partir de cualquier entrada de datos (texto, audio, vídeo…). Para entender la magnitud de este avance, Google recurrió a un ejemplo que se mostró en directo: un usuario le pide a la IA que cree un vídeo explicativo, con estilo de animación ‘stop-motion’ de plastilina, sobre cómo se pliegan las proteínas. Omni no solo genera el vídeo de la nada, sino que demuestra entender la física intuitiva que subyace a la petición. La herramienta comprende la gravedad, la energía cinética y cómo los objetos tridimensionales interactúan entre sí en el espacio. Y aplica esos conocimientos a las peticiones que recibe para mejorar los resultados.
Más aún, es posible proporcionarle un vídeo grabado por nosotros mismos dando un paseo y, usando un lenguaje totalmente coloquial, pedirle que convierta el entorno de la grabación en ‘otra cosa’. Puede, por ejemplo, transformar un simple charco en un agujero negro que distorsiona la luz a su alrededor, manteniendo intacto nuestro movimiento original y ajustando la iluminación de toda la escena.
La primera versión de esta familia, Gemini Omni Flash, está disponible desde hoy mismo a nivel global para los suscriptores de pago (Google AI Plus, Pro y Ultra) directamente en la renovada aplicación de Gemini.

El nuevo Nano Banana

Si Omni es el cerebro analítico, Nano Banana se consolida como el gran motor creativo de la compañía. Este modelo de generación de imágenes ha sido la estrella indiscutible durante el último año, superando los 50.000 millones de imágenes generadas por los usuarios.
Pero hoy ha ido más allá. La gran novedad es que Nano Banana otorga ahora un control creativo casi quirúrgico a través de nuevas herramientas como Google Pics (integrado en Workspace). Ya no se trata solo de teclear ‘un astronauta montando a caballo’ y rezar para que el resultado sea el esperado. Ahora, la inteligencia artificial comprende la relación espacial y semántica de los objetos dentro del lienzo. Podemos generar una imagen, pasar el cursor por encima de un elemento que no nos gusta, hacer clic y eliminarlo, o redimensionar un objeto para que encaje perfectamente en el encuadre, todo sin saber absolutamente nada de diseño gráfico. Y, en un más que notable esfuerzo en aras de la transparencia, todos estos contenidos irán marcados por SynthID, una marca de agua invisible que permite distinguir la realidad de la generación sintética. Estas capacidades visuales avanzadas se irán desplegando a lo largo de este mismo verano.

Google Spark: el asistente total

Y llegamos a la que, sin lugar a dudas, es la revolución más palpable y transformadora para el usuario de a pie. Olvídense de los tradicionales chatbots a los que hay que hacerles preguntas de una en una, esperando pacientemente la respuesta en la pantalla. «Hemos entrado en una nueva era agéntica en todo Google», sentenció Pichai. La era de los ‘agentes autónomos’, y el indiscutible rey de esta nueva etapa se llama Google Spark.
Pero veamos. Spark es un asistente personal de inteligencia artificial puro. No vive encadenado a la pestaña del navegador, sino que se ejecuta en máquinas virtuales dedicadas en la nube de Google, lo que significa que trabaja para nosotros las 24 horas del día, los 7 días de la semana. De modo que podemos encargarle una tarea compleja, cerrar la tapa del portátil, irnos a dormir, y Spark seguirá trabajando en segundo plano.
¿Pero en qué consiste exactamente? Para ilustrar un concepto tan complejo, la compañía ofreció un ejemplo deliberadamente cotidiano: organizar una fiesta en nuestro vecindario. Un usuario abre Spark y le lanza una instrucción simple: «Ayúdame a organizar la fiesta. Revisa todos los correos electrónicos para ver quién ha confirmado su asistencia, haz una hoja de cálculo con lo que va a traer cada uno y mándale un recordatorio a los vecinos que aún no han contestado».
Hecho esto, podemos irnos tranquilamente, por ejemplo, a hacer la compra, Spark se pone manos a la obra. Se sumerge en Gmail, lee e interpreta las respuestas, abre un archivo en Google Sheets, anota metódicamente quién viene y qué comida traerá. A continuación, detecta qué vecinos faltan por responder y redacta borradores de correo electrónico personalizados para cada uno de ellos, dejándolos listos en nuestra bandeja de salida para que solo tengamos que darle al botón de enviar. Incluso es capaz de rebuscar entre los PDFs de nuestro Google Drive para leer los estatutos de la comunidad de vecinos y advertirnos, de forma proactiva, de que no podemos instalar el castillo hinchable antes del viernes por la tarde. Spark, en definitiva, subdivide problemas enormes en microtareas, utiliza nuestras propias herramientas (Docs, Calendar, Maps) y ejecuta planes complejos a la perfección.
Esta maravilla digital empezara a desplegarse esta misma semana para un grupo reducido de ‘testers’ de confianza, y llegará en fase beta la próxima semana (finales de mayo) para los suscriptores de Google AI Ultra en Estados Unidos. Ni una palabra, por ahora, sobre su posterior llegada a Europa

Intelligent Eyewear

El hardware también tuvo su momento de gloria durante la presentación, y de qué manera. Shyam Srinivasan subió al escenario para mostrar las nuevas Intelligent Eyewear, unas gafas inteligentes impulsadas por Android XR que verán la luz este mismo otoño.
A diferencia de intentos pasados, la gran apuesta de este año son las ‘gafas de audio’. Es decir, no tienen pantallas intrusivas que nos aíslen del entorno. Construidas en colaboración con gigantes como Samsung y firmas icónicas de diseño como Warby Parker y Gentle Monster, estas gafas son elegantes y discretas. Se comunican con nosotros directamente al oído, de forma totalmente privada. Al usar las pequeñas cámaras integradas en la montura, la IA ve exactamente lo que vemos nosotros. En una demostración en vivo, vimos cómo un usuario caminaba por la calle y le decía a sus gafas: «Pide mi pedido habitual en esa cafetería de ahí delante». Gemini, operando silenciosamente el teléfono móvil guardado en el bolsillo del usuario, abrió la aplicación DoorDash, seleccionó un café ‘nitro cold brew’, añadió una propina del 20% y pidió confirmación por voz al usuario. Todo sin mirar una pantalla, sin usar las manos. Una integración de la tecnología en la vida real sencillamente espectacular.

Gemini Science: simulando el mismísimo planeta

El evento también dedicó un espacio vital a los grandes retos de la humanidad con Gemini Science. Se trata de un ecosistema diseñado para acelerar descubrimientos científicos mediante simulaciones que hasta hace poco parecían magia. Demis Hassabis nos habló de modelos como WeatherNext, que el año pasado logró predecir la trayectoria de un huracán de categoría 5 hacia Jamaica con tres días de antelación respecto a los sistemas tradicionales, permitiendo evacuaciones que salvaron innumerables vidas.
Asimismo, se citó a AlphaFold Foundations, descrito como «lo más parecido que tenemos a un gemelo digital del planeta», capaz de simular ecosistemas enteros para combatir la deforestación. Y, por supuesto, la asombrosa labor de Isomorphic Labs, que ya está utilizando estos modelos para simular interacciones moleculares y diseñar nuevos tratamientos en fase preclínica contra trastornos inmunológicos y el cáncer. «Nuestro objetivo es, algún día, resolver todas las enfermedades», afirmó Hassabis, palabras mayores que, respaldadas por esta tecnología, suenan menos a utopía y más a hoja de ruta.

La batalla acaba de empezar

Tras casi dos horas de anuncios incesantes, la sensación que quedó en el ambiente es de un profundo vértigo tecnológico. Ver a un enjambre de agentes de IA programando un sistema operativo completo en 12 horas (como demostró la herramienta Antigravity 2.0), observar el salto cuántico en el razonamiento de Omni, o atisbar un futuro donde delegamos nuestra burocracia vital en asistentes como Spark, demuestra sin atisbo de duda que Google no estaba, como algunos decían, dormido. Simplemente, estaba forjando en la oscuridad una armadura completamente nueva.
Sin embargo, a pesar de lo apabullante de los anuncios de hoy, debemos mantener la cabeza fría. Porque lo que hemos presenciado en este Google I/O 2026 no es, ni mucho menos, el final de la contienda. Estamos, muy al contrario, ante una única batalla que se libra dentro de una guerra tecnológica mucho mayor, a escala planetaria y que nadie sabe ni cuándo, ni cómo acabará. OpenAI moverá ficha más pronto que tarde, Anthropic presentará su respuesta, y el ciclo vertiginoso de la innovación se acelerará aún más.
Pero hoy, no cabe duda, Pichai puede sonreír y acostarse tranquilo. Google ha reclamado su silla en la cabecera de la mesa y ha dado un golpe que resonará durante meses en los cimientos de Silicon Valley. Y vaya si se ha hecho escuchar.

La Unión Europea impondrá el cargador único USB-C para casi todos los dispositivos

En diciembre de 2024, la Unión Europea tomó la decisión de imponer el UBC-C como el único estándar permitido para la comercialización de los dispositivos en Europa. Desde ese día, todos los móviles, tablets, auriculares, cámaras, consolas y ordenadores portátiles, aunque en este caso comenzó el pasado 28 de abril, están obligados a incorporar el puerto USB-C para cumplir con la normativa.Ya sabemos que la UE lleva años creando normas para que los productos tecnológicos sean más seguros, fáciles de usar y compatibles entre sí, y todo ello se agrupa bajo el famoso Marcado CE. Este sello es el que aparece en móviles, electrodomésticos u otros dispositivos e indica que cumple los requisitos europeos.Un cargador para muchos dispositivos Ahora, Bruselas pretende que el control vaya más allá y uno de los cambios principales en relación con esto afecta a los cargadores: quieren que un mismo cargador sirva para varios aparatos. Es decir, que un usuario pueda cargar el móvil, auriculares u otro dispositivo con el mismo cable USB-C, además de que todos deberán ser compatibles con USB Power Delivery.El plan de la Unión Europea es reducir la cantidad de cargadores distintos que se acumulan en las casas y disminuir los residuos electrónicos. También buscan acabar con los accesorios de tipo exclusivo que algunas marcas utilizaban para obligar a los usuarios a adquirir cargadores específicos.Dejando a un lado el tema de los cargadores, las nuevas normas hacen hincapié en una mayor atención al software y la ciberseguridad. Los fabricantes tendrán que garantizar actualizaciones de seguridad y proteger mejor los datos de los usuarios, sobre todo en dispositivos conectados a internet, durante toda su vida útil.

Elon Musk planea continuar su batalla judicial contra OpenAI y Sam Altman

Elon Musk no se da por vencido. El dueño de SpaceX y Tesla tiene intención de apelar el resultado del juicio histórico en el que ha sido derrotado por OpenAI. El jurado popular no necesitó ni dos horas de deliberación para determinar que … las demandas del magnate, que intentaba revertir la conversión de la firma de IA en una empresa con fines de lucro y lograr una indemnización próxima a los 150.000 millones de dólares, habían prescrito años atrás.
«En cuanto al caso de OpenAI, el juez y el jurado nunca se pronunciaron sobre el fondo del asunto, sino que se limitaron a una cuestión técnica relacionada con el calendario», ha señalado Musk en un mensaje en su cuenta personal de X, plataforma de su propiedad. El de Pretoria también ha destacado que, en su opinión, «para cualquiera que haya seguido el caso en detalle, es innegable que Altman (CEO de OpenAI) y Brockman (su presidente) se enriquecieron a costa de una organización benéfica».

«Presentaré una apelación ante el Noveno Circuito (que es el tribunal de apelaciones de Estados Unidos), ya que sentar un precedente para saquear organizaciones benéficas es sumamente perjudicial para la filantropía en Estados Unidos», ha remarcado el magnate; que ha finalizado su mensaje recordando que «OpenAI se fundó para beneficiar a toda la humanidad».

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El anuncio se produjo apenas unas horas después de que el tribunal popular de Oakland otorgase la victoria en el juicio a OpenAI. Un veredicto que fue rápidamente aceptado por la jueza a cargo del caso, Yvonne González Rogers.

Regarding the OpenAI case, the judge & jury never actually ruled on the merits of the case, just on a calendar technicality. There is no question to anyone following the case in detail that Altman & Brockman did in fact enrich themselves by stealing a charity. The only question…— Elon Musk (@elonmusk) May 18, 2026

Cabe recordar que Musk fue uno de los cofundadores de OpenAI y que llegó a invertir 38 millones de dólares en la startup antes de abandonarla en 2018, cuando fracasó en el intento de hacerse con su control. Considera que sus ejecutivos se aprovecharon del laboratorio, que en origen no tenía fines de lucro, para el enriquecimiento personal.