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TECNOLOGÍA

Un robot que sube escaleras y un frigorífico que sirve agua con gas

Dreame apuesta por Europa. La empresa ha aprovechado un evento en París para dejar de ser una marca de robots aspiradora y convertirse en un actor del hogar inteligente. Muchas de las novedades anunciadas ya fueron mostradas en el CES de Las Vegas … del pasado enero, pero ahora sabemos que llegarán a todo el continente y, evidentemente, también a España.
«Dreame ha evolucionado mucho más allá de ser una empresa de tecnología de limpieza», resumió Sean Chen, presidente de Dreame para Europa Occidental. «En cuestión de meses la marca pasará a vender lavadoras, secadoras, frigoríficos con agua carbonatada integrada, camas térmicas para perros y sistemas de hidratación para mascotas con monitorización en directo.»

El producto más efectista entre fue el Cyber X. Se trata del primer robot aspirador del mundo con un sistema biónico de cuatro orugas capaz de subir escaleras. Salva pendientes de hasta 42 grados y desciende limpiando con succión propia de 6.000 Pa. Eso sí, no funciona solo, necesita tener un robot de la nueva serie X60 Pro acoplado al que transfiere la suciedad recogida durante el descenso.

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La solución es elegante sobre el papel, paro el X60 Pro, hay que sumarle los 999 euros del Cyber X, y ya nos acercamos a las 2.500 euros. Además, habrá que ver cómo se comporta con escaleras alfombradas, suelos con peldaños desiguales o tramos de caracol estrechos, todos ellos escenarios reales en muchas viviendas españolas.
Sea como sea, la serie X60 Pro es la columna vertebral del catálogo, y llega con tres variantes: Ultra Complete, Ultra Matrix y Master. Los dispositivos comparten lo esencial, brazos extensibles para llegar a esquinas y bordes, 42.000 Pa de succión, reconocimiento de obstáculos con IA actualizado a más de 320 categorías y cepillo anti enredos. El modelo Ultra Matrix es el más interesante desde el punto de vista funcional, cambia automáticamente de tipo de mopa según la habitación y el suelo.
En el segmento de aspiradoras verticales en seco y húmedo, las que se conocen ya popularmente como fregonas eléctricas, Dreame renueva la serie T con la T16 Pro Heat diseñada con 9,85 cm de perfil ultraplano. Es reclinable a 180 grados, tiene succión de 30.000 Pa, agua caliente a 90°C y un brazo robótico con IA que extiende automáticamente la mopa hacia los bordes. Además, incorpora sistema de autolimpieza con aire caliente a 95°C y secado, indispensable para que no huela mal.

Tecnología para mascotas

El producto más extraño del lanzamiento es el FizzFresh, un frigorífico de 524 litros que integra un dispensador de agua carbonatada con tres niveles de gasificación. Buen producto para el mercado alemán, pero el español no es tan dado al agua con gas. También surte de hielo, cuenta con cajón de frutas y verduras con control de humedad y purificación de aire interior. El precio se mueve entre 1.699 y 1.799 euros según su versión, en línea con frigoríficos premium de marcas asiáticas como Hisense o TCL.
La siguiente sorpresa del lanzamiento es la línea Dreame Pet, con cinco productos pensados para perros y gatos que cubren higiene, descanso, alimentación, hidratación y transporte. El arenero modular Moduloo Pure ofrece dos módulos opcionales de control de olores, la cama Moduloo Clima calienta y enfría entre 20 y 32 grados, el sistema de alimentación Lumina Feast integra cámara 2K, audio bidireccional, depósito sellado con UVC y seguimiento de la ingesta directamente desde el cuenco.
Cierran el catálogo dos productos que completan la oferta de limpieza, la aspiradora vertical sin cable Aqua Air, que rebaja el peso de mano por debajo de los 900 gramos y ofrece limpieza en seco y húmedo, y el robot limpiacristales Pano 10 Station, con brazo extensible para llegar a bordes y estación de mantenimiento de diez funciones. Es interesante porque se trata de uno de los pocos limpiacristales del mercado que combina robot, estación y limpieza térmica con película de agua a 45°C.

China obliga a sus robots humanoides a usar DNI, igual que los ciudadanos

No cabe duda de que China es el país que más fuerte está apostando por el desarrollo de robots humanoides: esas máquinas con brazos y piernas que, en el futuro, podrían empezar a trabajar como mayordomos, camareros u obreros. O al menos eso es … lo que espera el buen puñado de tecnológicas que los están desarrollando. Ahora, el Gobierno del país asiático tiene intención de dotar a cada uno de estos sistemas con un código digital único que lo diferenciará de los demás.
Según ‘South China Morning Post’, este sistema de identificación se utilizará para seguir el rastro de los robots a lo largo de todo su ciclo de vida, desde su construcción hasta que dejen de estar operativos. Independientemente de si pasan toda su vida útil en el país asiático o acaban funcionando en el extranjero.

La iniciativa, desarrollada por el Comité de Estandarización de Robótica Humanoide, dependiente del ministerio de Industria y Tecnología de la Información, ya está siendo aplicada a cerca de 30.000 robots pertenecientes a 200 modelos diferentes y desarrollados por más de un centenar de compañías.

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El código está dividido en cuatro partes. La primera sirve para hacer un seguimiento de las ventas. La segunda permite identificar al fabricante. Las dos últimas marcan el modelo y la unidad concreta.

China, en cabeza

Efectivamente, China es el país que más fuerte está apostando por la popularización de los robots humanoides. De acuerdo con un informe de IDC, el gigante asiático lideró en 2025 el mercado mundial de este tipo de dispositivos, que experimentó el año pasado un aumento interanual de aproximadamente el 508%. Los envíos totales alcanzaron aproximadamente los 18.000 robots y los ingresos rondaron los 440 millones de dólares.
La mayoría de grandes fabricantes del mercado, con envíos que rondan en algunos casos los 5.000 humanoides anuales, son chinos. Y el país no deja de mostrar músculo. El pasado abril, un humanoide logró acabar la media maratón de Pekín más rápido que cualquiera de los competidores humanos y batió el récord mundial por cerca de siete minutos. En la prueba participaron cerca de 200 máquinas de esta clase.

El superordenador que nació en una capilla: así trabaja MareNostrum 5, el cerebro europeo que acelera la ciencia y la IA

En la antigua capilla de Torre Girona, en Barcelona, la tecnología ha ido cambiando de forma, de tamaño y de ambición. Allí se instaló en 2004 MareNostrum 1, el primer gran superordenador de la saga: una máquina que ocupaba buena parte de aquel espacio, rodeada de cristal, y que entonces llegó a ser la cuarta más potente del mundo. Hoy, dos décadas después, uno solo de los miles de chips acelerados de MareNostrum 5 tiene más potencia que aquel primer sistema completo.La comparación parece pensada para titulares, pero sirve para entender mejor la velocidad a la que avanza la supercomputación. En apenas 20 años, lo que antes llenaba 180 metros cuadrados cabe ahora, en términos de capacidad de cálculo, en un chip de unos ocho centímetros cuadrados.MareNostrum 5 ya no cabe en la capilla. El último superordenador del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación ocupa una sala de unos 800 metros cuadrados, una superficie similar a tres pistas de tenis, y necesita otros 2.000 metros cuadrados para servicios auxiliares como refrigeración, transformadores eléctricos y sistemas de soporte. Bajo el suelo técnico discurren cables, tuberías de agua y fibras de red. En total, sus cables de cobre y fibra óptica suman 160 kilómetros: puestos en línea recta, llegarían desde Barcelona hasta Fraga.Pero MareNostrum 5 no es un monumento a la potencia bruta. Es una infraestructura científica pensada para que investigadores españoles y europeos puedan abordar problemas que serían inasumibles con ordenadores convencionales: simular el clima con más precisión, diseñar nuevos fármacos y vacunas, estudiar materiales y enfermedades, entrenar modelos de lenguaje o explorar la fusión nuclear.Mateo Valero, director fundador del BSC y una de las figuras clave de la supercomputación en España, suele resumirlo con una imagen sencilla: los supercomputadores permiten crear gemelos digitales, representaciones virtuales de fenómenos que queremos ver por primera vez o entender mejor. Es decir, permiten ensayar el futuro antes de que ocurra. 314.000 billones de cálculos por segundoMareNostrum 5 tiene una capacidad máxima de 314 petaflops. Traducido a un lenguaje menos técnico, puede realizar hasta 314.000 billones de operaciones por segundo. La cifra se entiende mejor con otra comparación: los cálculos que esta máquina hace en una hora llevarían 46 años a un portátil de gama media-alta.Su arquitectura combina varias formas de computación. Por un lado, cuenta con una partición de propósito general destinada a la computación clásica y especialmente útil para problemas científicos complejos que requieren flexibilidad y capacidad de ejecutar varias tareas al mismo tiempo. Por otro, incorpora una partición acelerada pensada para inteligencia artificial, simulación numérica y cargas de trabajo extremadamente intensivas.La partición de propósito general, fabricada por Lenovo y con tecnología de Intel, alcanza un rendimiento pico de 45,4 petaflops. Es la más grande del planeta basada en la arquitectura computacional x86. La partición acelerada llega a 260 petaflops, ha sido desarrollada por Eviden, cuenta con 4.480 procesadores NVIDIA Hopper y es la tercera más potente de Europa y octava del mundo.Ambos sistemas por separado se sitúan entre los 20 superordenadores de mayor capacidad en todo el mundo, aunque desde el propio BSC subrayan que en supercomputación los rankings envejecen muy rápido y lo importante no es solo figurar arriba en una lista, sino disponer de la mejor herramienta para que la comunidad investigadora resuelva los problemas que necesita resolver.La máquina está organizada en más de 180 racks, esos grandes armarios negros que contienen nodos con chips, memoria RAM, tarjetas de red y discos duros. Tiene más de 8.000 nodos, que trabajan de forma coordinada. La lógica es aparentemente sencilla: un gran problema se divide en partes pequeñas, cada nodo calcula una de ellas, los resultados se intercambian a través de una red de alta velocidad y el proceso se repite hasta llegar a una solución.Pero calcular no basta. Un superordenador como MareNostrum 5 también necesita guardar cantidades gigantescas de información y moverla muy rápido de un punto a otro. Su capacidad de almacenamiento ha pasado de los 15 petabytes de MareNostrum 4 a 650 petabytes: 248 petabytes en discos, para los datos que deben consultarse con más rapidez, y otros 402 petabytes en cintas magnéticas, pensadas para conservar información a largo plazo de forma más eficiente. El sistema podría almacenar 1.280 copias de todos los libros catalogados a lo largo de la historia.La otra pieza clave es la red interna que conecta los más de 8.000 nodos. MareNostrum 5 utiliza una especie de ‘autopista de alta velocidad’ que permite que intercambien información mientras trabajan sobre un mismo problema.En la práctica, esa coordinación entre miles de piezas es lo que convierte un superordenador en algo mucho más sofisticado que una simple acumulación de máquinas.MareNostrum 5 es 23 veces más potente que su predecesor MareNostrum 4, y cerca de 10.000 veces más potente que el primero de la saga, MareNostrum 1.La capilla cuánticaMientras MareNostrum 5 trabaja fuera de la capilla, el antiguo espacio de Torre Girona ha vuelto a llenarse de tecnología puntera. Allí se ha instalado el primer ordenador cuántico del BSC, desarrollado con tecnología 100 % europea dentro del proyecto Quantum Spain, y el centro prepara también su integración con sistemas cuánticos europeos.La computación cuántica todavía no tiene el grado de madurez ni de aplicación de la supercomputación clásica. Es, por ahora, una tecnología en fase de exploración, con grandes promesas y muchas incertidumbres. Pero su potencial apunta a campos como la optimización logística, la simulación molecular, el diseño de materiales, la criptografía o la ciberseguridad.El ordenador cuántico del BSC funciona en un entorno extremo. El procesador, donde están los cúbits, se encuentra protegido dentro de un criostato y refrigerado con helio hasta temperaturas cercanas al cero absoluto, alrededor de -273 ºC. Es, literalmente, uno de los puntos más fríos del universo. Los pulsos de microondas modifican el estado de los cúbits para realizar operaciones lógicas y, al final del proceso, los resultados se traducen de nuevo en bits clásicos, unos y ceros, para que puedan ser interpretados por un ordenador convencional.Para entenderlo de forma sencilla, el ordenador cuántico no funciona como un portátil ni como un servidor convencional. El usuario envía las instrucciones desde un ordenador clásico y esas órdenes llegan a un sistema de control, que las transforma en señales de microondas.Esas señales viajan hasta el interior del criostato, una especie de nevera científica muy potente. Allí, protegido del exterior y enfriado al extremo, está el procesador cuántico. En él se encuentran los cúbits, las unidades básicas de información de la computación cuántica. Los cúbits son muy delicados. Para que puedan trabajar correctamente, necesitan estar aislados del ruido, de los cambios de temperatura y de cualquier perturbación externa. Por eso el sistema utiliza helio para enfriarlos, escudos de protección para aislarlos y equipos de control que envían señales muy precisas. Cuando termina el cálculo, el resultado vuelve al ordenador clásico convertido en lenguaje binario, que puede entender. Toda esta potencia tiene un costeLos superordenadores consumen mucha energía y necesitan sistemas complejos de refrigeración. Valero no lo esquiva: el gran consumo energético es uno de los problemas fundamentales de estas máquinas. “Ponte tú en tu casa a enchufar un millón de procesadores al enchufe…”, bromea. Pero detrás de la imagen hay una realidad económica muy concreta: según su director, el BSC paga alrededor de 12 millones de euros al año en factura eléctrica y trabaja con una potencia de unos 12 MW.En ese contexto, la eficiencia es una cuestión ambiental, pero también económica. En MareNostrum 5, la refrigeración por agua es clave. Los circuitos enfrían los elementos del supercomputador de forma más eficiente que una refrigeración exclusivamente por aire. Así, los circuitos de los chips enfrían alrededor del 90 % del ordenador y el calor se reutiliza para calefactar el edificio. Esto permite recircular el agua y reducir el gasto hídrico. El consumo eléctrico, en cambio, sigue siendo la gran magnitud a vigilar.La ciencia que no se ve, pero usamos cada díaEl objetivo del BSC es desarrollar modelos y herramientas que sirvan para hacer mejor ciencia, reforzar el ecosistema público y apoyar a empresas que no podrían acceder por sí solas a este tipo de infraestructura. Ahí encaja la BSC AI Factory, vinculada a la ampliación de MareNostrum 5 para inteligencia artificial. La idea es abrir parte de la capacidad del superordenador también al sector privado, especialmente a startups, pymes y administraciones públicas, mediante convocatorias competitivas y evaluación de propuestas. Ya ha dado servicio a centenares de entidades.El matiz es importante: no se trata de convertir el BSC en un proveedor comercial más, sino de usar una infraestructura pública para que el tejido empresarial europeo no quede descolgado en una carrera dominada por gigantes tecnológicos estadounidenses y asiáticos.Porque la supercomputación ha dejado de ser un concepto lejano reservado a físicos o matemáticos. Está detrás de investigaciones que terminan afectando a la vida cotidiana, aunque casi nunca se perciban como tal. La predicción meteorológica, la medicina personalizada, los nuevos materiales o la inteligencia artificial dependen cada vez más de la capacidad de procesar cantidades enormes de datos y ejecutar simulaciones complejas.Valero sentencia sobre su versatilidad: “Te diría que casi no hay ciencia o ingeniería que no la utilice”.En clima, MareNostrum 5 permite trabajar con modelos de mayor resolución. Esto significa pasar de simulaciones que representan fenómenos en escalas de cientos de kilómetros a otras capaces de incorporar procesos que ocurren en escalas de pocos kilómetros. Esa diferencia puede ser clave para mejorar las predicciones y para proyectos como Destination Earth, la iniciativa europea que busca construir una réplica virtual del planeta para analizar los efectos del cambio climático y probar escenarios de desarrollo más sostenible.Pero MareNostrum 5 está especialmente diseñado para reforzar la investigación médica europea en el diseño de nuevos fármacos, desarrollo de vacunas y simulaciones de propagación de virus. Paula Petrone, investigadora del departamento de Ciencias de la Vida del BSC, trabaja precisamente en esa frontera entre inteligencia artificial, datos y medicina. Su equipo colabora estrechamente con profesionales médicos para desarrollar herramientas que les ayuden en su trabajo, sobre todo en diagnóstico por imágenes, aunque también analizan señales fisiológicas procedentes de electrocardiogramas, estetoscopios digitales y dispositivos wearables que miden variables como la presión arterial, la saturación de oxígeno, la frecuencia respiratoria o la temperatura corporal.Uno de los ámbitos más claros es la radiómica, donde los algoritmos pueden detectar patrones en las imágenes a nivel de píxel que incluso un ojo experto podría pasar por alto. Petrone cita también proyectos concretos en cardiología, desarrollados en colaboración con la Unidad de Resonancia Magnética Cardíaca del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau: algoritmos que analizan electrocardiogramas para detectar patologías cardíacas como el infarto, sistemas que interpretan imágenes de resonancia magnética cardíaca y una herramienta que revisa informes médicos para identificar inconsistencias y ambigüedades, ayudando a los cardiólogos a redactar reportes más claros y estandarizados.

¿Dejarías que la IA te ayude a gastar dinero? Así es Universal Cart, el nuevo carrito inteligente de Google

Comprar por internet parece fácil hasta que deja de serlo. Un producto está en una pestaña, otro en una tienda distinta, un descuento aparece en el correo, una oferta caduca en unas horas y, cuando por fin decides darle al botón de ‘Pagar’, descubres que los gastos de envío se disparan o que has elegido un artículo que no es compatible con lo que necesitas. Google quiere poner orden en ese caos con Universal Cart, un nuevo carrito inteligente que no solo guarda productos, sino que trabaja en segundo plano para, según la compañía, ayudar al usuario a comprar mejor.La compañía ha presentado esta novedad durante Google I/O 2026, dentro de una apuesta más amplia por el comercio con inteligencia artificial. Universal Cart funcionará entre distintos servicios de la multinacional de Mountain View, como Búsqueda, Gemini, YouTube y Gmail, y permitirá añadir productos desde varios momentos de navegación o conversación con la IA. Una vez añadido un artículo, el carrito podrá buscar ofertas, detectar bajadas de precio, mostrar el historial de precios y avisar cuando un producto vuelva a estar disponible.Google asegura que es solo el principio: “Todo esto se basa en nuestros modelos Gemini, por lo que tu carrito se vuelve aún más inteligente a medida que estos mejoran”. Qué es Universal Cart, el carrito inteligente de GoogleUniversal Cart es, en esencia, un carrito de compra común para varios productos de Google. La idea es que el usuario pueda guardar artículos mientras busca en Google, conversa con Gemini, ve un vídeo en YouTube o consulta un correo en Gmail. En lugar de depender de decenas de pestañas abiertas o de carritos repartidos por distintas tiendas, Google quiere reunir esa intención de compra en un único espacio.La función se apoya en el Shopping Graph de Google, que la compañía describe como un catálogo con más de 60.000 millones de fichas de producto actualizadas constantemente. Combinado con los modelos Gemini, ese catálogo permite que el carrito no sea solo un contenedor, sino una herramienta capaz de razonar sobre lo que el usuario está intentando comprar.Vidhya Srinivasan, vicepresidenta y directora general de publicidad y comercio de Google, lo ha presentado en la keynote como una forma de hacer las compras “más potentes, más inteligentes y más divertidas”. La directiva ha resumido la idea con una expresión muy de escenario: Universal Cart sería algo parecido a “comprar con superpoderes”.Además de ordenar productos, Universal Cart podrá buscar ahorros que muchas veces pasan desapercibidos. Google explicó que el carrito estará construido sobre Google Wallet, de forma que podrá tener en cuenta tarjetas de pago, ventajas asociadas o promociones concretas.El carrito avisa si los productos elegidos no encajan entre sí. Srinivasan ha puesto un ejemplo durante la presentación: un usuario que está montando su propio PC por piezas añade un elemento (por ejemplo una placa base) con buenas reseñas, pero no se da cuenta de que el procesador elegido no es compatible. En ese caso, Universal Cart podría detectar la incompatibilidad y sugerir una alternativa antes de que el usuario compre algo que no le sirve. Cómo comprar con Universal CartAl pagar, Google dará dos opciones: comprar directamente desde Google cuando la tienda lo permita o enviar el carrito completo a la web del comercio para terminar allí la compra.No obstante, conviene separar conceptos. Universal Cart es el carrito inteligente: reúne productos, busca ofertas, avisa de bajadas de precio y puede detectar si algo no encaja antes de comprar. Pero en la Google I/O también se ha presentado Gemini Spark, el nuevo agente personal 24/7 de Google. En el contexto de compras, la idea es que el usuario pueda darle instrucciones concretas a un agente: qué marca le gusta, qué producto busca, cuál es su presupuesto o bajo qué condiciones quiere comprar. Si se cumplen esos criterios, ese agente podría ejecutar la operación en nombre del usuario.Ese proceso se apoyaría en AP2, el Agent Payments Protocol, una tecnología que Google presenta como un sistema para que el agente no compre ‘por libre’. En la práctica, sirve para dejar claro qué ha autorizado el usuario, bajo qué condiciones puede actuar el agente y qué registro queda de esa operación.La otra pieza clave es UCP, el Universal Commerce Protocol, que Google define como un estándar abierto para que agentes, tiendas, plataformas de pago y servicios implicados en una compra puedan entenderse.Dicho de forma sencilla: AP2 se encarga de los permisos y la trazabilidad del pago y UCP intenta que todo el proceso de compra —desde buscar el producto hasta pagar o seguir el envío— funcione entre distintos actores. Cuándo estará disponible Universal CartGoogle ha anunciado que Universal Cart llegará este verano en Estados Unidos dentro de Search y la app de Gemini. Más adelante se integrará también en YouTube y Gmail. La compañía no ha concretado durante la presentación cuándo estará disponible en otros mercados ni si todas sus funciones llegarán desde el primer momento.

El buscador de Google vive el mayor cambio de su historia: así hará la IA tareas por ti

Buscar en Google siempre ha sido más o menos lo mismo: escribir una duda, abrir varios enlaces y decidir cuál sirve. Primero llegaron los resultados clásicos, después los fragmentos destacados, más tarde los resúmenes con IA y, ahora, la tecnológica de Mountain View quiere dar otro salto. Su buscador ya no va a limitarse a enseñar información: hará cosas por el usuario.La compañía ha presentado en Google I/O 2026 una nueva etapa de Google Search (Búsqueda) con más inteligencia artificial, más funciones agénticas y respuestas mucho más personalizadas. La idea es que el buscador pueda entender preguntas largas, mantener conversaciones, vigilar temas en segundo plano, crear herramientas interactivas y hasta organizar planes cotidianos, como un fin de semana en familia. Una caja de búsqueda que ya no sirve solo para escribir palabras claveUno de los cambios más visibles está en la propia caja de búsqueda. Google la describe como la mayor actualización de su buscador en más de 25 años. Ya no será solo un espacio para escribir unas pocas palabras, sino una entrada más flexible para plantear dudas complejas con texto, imágenes, archivos, vídeos o incluso pestañas de Chrome.La nueva caja de búsqueda podrá expandirse según lo que el usuario necesite y ofrecer sugerencias con IA para ayudar a formular mejor la pregunta. Google insiste en que esto va más allá del autocompletado tradicional: no se trata solo de terminar una frase, sino de añadir matices o enfoques que el usuario quizá no había pensado.Por debajo, Search se apoyará en Gemini 3.5 Flash, que, según Google, pasa a ser el modelo por defecto en AI Mode para todos a nivel global. La nueva caja inteligente empezará a desplegarse en los países e idiomas donde AI Mode esté disponible, por lo que España debería estar incluida. De responder preguntas a mantener conversacionesGoogle también quiere que el salto entre los resúmenes con IA y AI Mode sea más natural. Hasta ahora, el buscador podía ofrecer una respuesta generada por IA en la parte superior de los resultados. En esta nueva etapa, el usuario podrá continuar la conversación desde ahí, hacer preguntas de seguimiento y mantener el contexto.En la keynote, Google lo ha explicado con un ejemplo sencillo: ya no se trata solo de buscar “una excursión cerca”, sino de pedir algo mucho más concreto, como un itinerario para hacer senderismo con buenas vistas, rutas aptas para perros y un sitio para comer con aparcamiento cómodo. El buscador debería entender mejor esa petición completa y devolver una respuesta más útil.La compañía asegura que esta experiencia más fluida entre AI Overviews y AI Mode ya está activa en escritorio y móvil a nivel mundial. Agentes que vigilan cosas por tiOtra de las grandes novedades son los agentes de información dentro de Search. Dicho sin tecnicismos: el usuario podrá pedirle a Google que esté pendiente de un tema y le avise cuando haya novedades relevantes.La compañía pone varios ejemplos. Alguien que busca piso podría dejar a un agente vigilando anuncios que encajen con sus criterios. Un aficionado a las zapatillas podría pedir que le avise cuando un deportista anuncie una colaboración o un nuevo lanzamiento. Y una persona interesada en bolsa podría recibir actualizaciones cuando cambien ciertos valores o condiciones del mercado.Estos agentes trabajarán en segundo plano y cruzarán información de la web, noticias, blogs, redes sociales y datos actualizados de Google, como finanzas, compras o deportes. Eso sí, no llegarán de golpe para todo el mundo: Google afirma que se lanzarán primero este verano para suscriptores de Google AI Pro y Ultra. Google Search también podrá crear herramientas interactivasLa parte más llamativa, y quizá la más distinta a lo que entendíamos hasta ahora por buscar en Google, es que Search podrá crear respuestas interactivas a medida. No solo texto. No solo enlaces. También gráficos, simulaciones, tablas, paneles o pequeñas herramientas construidas en el momento.Para hacerlo, Google llevará a Search las capacidades de Antigravity, su plataforma de desarrollo con agentes, y las funciones de programación de Gemini 3.5 Flash. En la demo, el buscador ha generado una visualización interactiva para explicar cómo dos objetos en órbita, como agujeros negros binarios, producen ondas gravitacionales. El usuario puede tocar parámetros y ver cómo cambiaba la simulación.Bajado a tierra: si una respuesta normal se queda corta, Google quiere que su buscador pueda crear una pequeña herramienta para entender, comparar o resolver algo.Estas interfaces generadas con IA llegarán a Search este verano de forma gratuita, según la compañía. El ejemplo más cotidiano: organizar un fin de semanaEl ejemplo más fácil de entender es un planificador familiar de fin de semana: un usuario busca cosas divertidas para hacer con su familia y, en vez de limitarse a ofrecer una lista de planes, Google Search propone crear un planificador completo.Ese planificador tiene en cuenta el tiempo, los desplazamientos, mapas, restaurantes y el calendario. También puede personalizar las sugerencias si el usuario conecta de forma segura Gmail, Fotos y Calendar. En la presentación, Google ha explicado que el sistema sabe que el usuario tiene dos hijos, que les gustan los animales y que el mayor está aprendiendo a jugar al ajedrez, así que adapta los planes a esa información.El planificador de fin de semana es el ejemplo más cercano, pero la novedad es más amplia. Google habla de experiencias personalizadas para tareas que se repiten o que requieren seguimiento: planear una boda, organizar una mudanza, gestionar la casa o crear un rastreador de hábitos.Estas experiencias más avanzadas, parecidas a pequeñas aplicaciones dentro del buscador, empezarán en los próximos meses para suscriptores de Google AI Pro y Ultra en Estados Unidos.Personal IntelligenceGoogle se adentra de cabeza en la llamada ‘era agéntica’ y apuesta por menos pestañas abiertas, menos búsquedas repetidas y menos trabajo manual para unir información que está repartida entre Google Maps, Gmail, Calendar, páginas web y resultados de búsqueda. Pero esa comodidad para el usuario también tiene una condición: para ser más útil, Search necesita más contexto.La compañía ha anunciado que expande Personal Intelligence en AI Mode a casi 200 países y territorios y 98 idiomas, sin necesidad de suscripción. Esta función permite conectar apps como Gmail y Google Fotos, y próximamente Google Calendar, para personalizar mejor las respuestas. La compañía insiste en que el usuario mantiene el control y decide si quiere conectar esas aplicaciones, pero más personalización significa también menos privacidad y dar más datos.Otro punto importante frente a esta comodidad para el usuario es que si Google responde mejor, crea herramientas dentro del buscador y permite completar más tareas sin salir de Search, muchas webs podrían recibir menos visitas en algunos casos. Es una tensión que ya existía con los resúmenes de IA, pero que puede aumentar si el buscador empieza a generar planificadores, simuladores o comparadores propios. La compañía, por su parte, defiende que Search seguirá ofreciendo enlaces y fuentes relevantes.

Google quiere sacar a Gemini del móvil: gafas inteligentes, agentes y una IA transversal que funciona con solo pedirlo

Google quiere que Gemini deje de ser solo una aplicación. La compañía ha aprovechado Google I/O para enseñar una de sus apuestas más claras de futuro: unas gafas inteligentes con inteligencia artificial, desarrolladas dentro de Android XR, la plataforma creada junto a Samsung y Qualcomm. La idea es que Gemini pueda acompañar al usuario mientras camina, compra, cocina, viaja o consulta mensajes sin tener que sacar el móvil del bolsillo.Habrá dos tipos de gafas. Por un lado, modelos con una pequeña pantalla en la lente, como las Meta Ray-Ban Display, pensados para mostrar indicaciones de Maps, traducciones en directo o información contextual justo delante de los ojos. Por otro, unas gafas de audio que llegarán este otoño y en las que Gemini hablará al usuario al oído de forma privada. Estas primeras gafas permitirán escuchar música, hacer llamadas, tomar fotos, consultar aplicaciones del teléfono o pedir ayuda a Gemini sin usar las manos. Funcionarán tanto con Android como con iOS y llegarán de la mano de Samsung, Gentle Monster y Warby Parker.La demo ha resumido muy bien la ambición de Google. Las gafas han podido recordar el lugar en el que la usuaria había quedado con una amiga la semana anterior, iniciar una ruta, sugerir una parada para tomar café y preparar un pedido en una tienda. La IA no compra sola: deja el pedido listo y pedía confirmación antes de completarlo. También ha resumido mensajes pendientes, añadido una cena familiar al calendario y generar una foto editada desde las propias gafas. Google presume de escala: 3.200 billones de tokens al mesAntes de enseñar sus nuevos productos, Sundar Pichai ha querido dejar clara la escala sobre la que Google construye esta ofensiva. Según el consejero delegado de la compañía, Google procesa ya 3.200 billones de tokens al mes, frente a los 480 billones del año pasado y los 9,7 billones de hace dos años. Los tokens son las unidades básicas de información que procesan los modelos y sirven, según Pichai, para medir el uso real de la IA.Google también ha reivindicado el alcance de sus productos de consumo. La compañía cuenta con 13 servicios con más de 1.000 millones de usuarios, cinco de ellos por encima de los 3.000 millones: Google, Gmail, Android, Chrome y YouTube. AI Overviews supera los 2.500 millones de usuarios mensuales, AI Mode alcanza los 1.000 millones en solo un año y la app de Gemini ha pasado de 400 millones a más de 900 millones de usuarios activos mensuales. Además, las peticiones diarias a Gemini se han multiplicado por siete y los modelos Nano Banana ya han generado más de 50.000 millones de imágenes. Search se prepara para dejar atrás las palabras claveUno de los anuncios más relevantes afecta al corazón del negocio de Google: el buscador. Search quiere dejar de funcionar como una caja en la que escribir dos o tres palabras clave y acercarse más a una conversación. El usuario podrá hacer preguntas largas, mezclar texto, imágenes, archivos o vídeos y seguir afinando la respuesta sin empezar de cero.Google también llevará agentes al buscador. Estos sistemas podrán trabajar en segundo plano para vigilar temas concretos y avisar cuando haya novedades: cambios en acciones, pisos disponibles, lanzamientos de productos o cualquier información que dependa del momento. Además, Search podrá crear pequeñas herramientas a medida, como gráficos interactivos, planificadores o paneles personalizados, en lugar de limitarse a mostrar una respuesta de texto. Las experiencias de interfaz generativa llegarán este verano, mientras que las herramientas personalizadas empezarán por los suscriptores. Gemini se rediseña y gana un agente personalLa app de Gemini también cambia. Google ha enseñado una nueva interfaz, llamada Neural Expressive, que quiere alejarse del muro de texto y organizar las respuestas con tarjetas, imágenes interactivas, líneas de tiempo, vídeos y elementos visuales generados en tiempo real. Gemini está disponible en más de 230 países y más de 70 idiomas y Google quiere convertirlo en un asistente universal para el día a día.Dentro de esa nueva Gemini aparece Daily Brief, un resumen personalizado para empezar la mañana con lo importante del correo, el calendario y las tareas. Algo similar a lo que hace Samsung con Now Brief. También llega Gemini Spark, un agente personal capaz de trabajar en segundo plano. La idea es que pueda organizar eventos, revisar documentos, preparar borradores, crear hojas de cálculo o dividir una petición complicada en varias tareas pequeñas.Gemini Spark llegará primero a testers de confianza y después en beta a usuarios de Google AI Ultra en Estados Unidos. Más adelante tendrá versión para Workspace y Gemini Enterprise. Google también ha mostrado la app nativa de Gemini para macOS, con nuevas capacidades de voz previstas para este verano. En la demostración, Gemini ha leído documentos seleccionados en el Finder, extraído información de varios PDF e imágenes y convertido una instrucción hablada en un correo estructurado con una tabla. Omni, Docs Live y creación con IAEn creación, el anuncio más ambicioso ha sido Gemini Omni, un modelo multimodal que Google resume con una promesa: cualquier entrada puede generar cualquier salida. Puede partir de texto, imágenes o vídeo para generar o editar vídeos mediante lenguaje natural. El usuario podrá subir un clip y pedir cambios sucesivos: modificar el entorno, cambiar el estilo, añadir efectos, alterar el ángulo de cámara o transformar una escena sin perder coherencia. La primera versión, Gemini Omni Flash, llega a productos de Google, incluida la app de Gemini para usuarios de pago.También llega Docs Live, una función para crear documentos hablando con Gemini. En lugar de escribir un prompt perfecto, el usuario podrá volcar sus ideas por voz y pedir que Gemini las ordene, les dé estructura y recupere información de Drive o Gmail. Docs Live llegará este verano para suscriptores Pro y Ultra y capacidades similares de voz se incorporarán también a Gmail y Keep.A esto se suman Ask YouTube, para hacer preguntas sobre vídeos, recibir resúmenes y saltar directamente al fragmento útil; y Ask Maps, pensado para consultas más largas y contextuales dentro de Google Maps.Google también ha reforzado sus herramientas creativas. Ha enseñado Pix, una herramienta de creación y edición de imágenes para Workspace; nuevas funciones de Stitch, su producto para diseñar interfaces a partir de instrucciones en lenguaje natural, y novedades en Flow, su plataforma para crear vídeos, imágenes y música con IA. NotebookLM, por su parte, ya se ha usado para crear más de 1.500 millones de cuadernos, pódcasts, presentaciones y otros contenidos. La IA también quiere entrar en las comprasGoogle también quiere llevar sus agentes al comercio electrónico. La compañía ha presentado un carrito universal que podrá llenarse desde Search, Gemini, YouTube o Gmail y trabajar en segundo plano para encontrar ofertas, avisar de bajadas de precio, detectar productos agotados o advertir incompatibilidades.El ejemplo elegido por Google es muy sencillo: si alguien monta un PC y añade una placa base que no encaja con el procesador elegido, el carrito podría detectarlo y sugerir una alternativa. La compañía también ha hablado de nuevos protocolos para comercio y pagos con agentes, pensados para que la IA actúe siempre bajo límites definidos por el usuario y con confirmación antes de completar una compra. Más chips, más inversión y más velocidadToda esta ambición exige infraestructura. Pichai ha recordado que Google gastaba 31.000 millones de dólares anuales en 2022 y que este año espera elevar esa cifra hasta entre 180.000 y 190.000 millones. Una parte clave son sus TPU de octava generación, divididas en chips especializados para entrenamiento e inferencia. Según Google, permitirán escalar entrenamientos sobre más de un millón de unidades de TPU, alcanzar velocidades cercanas a 1.500 tokens por segundo y duplicar el rendimiento por vatio.La compañía también ha presentado Gemini 3.5 Flash, orientado a agentes, programación y tareas largas, y reforzado Antigravity, su plataforma para desarrolladores. Para demostrar su potencial, Google ha enseñado cómo varios agentes construyeron un sistema operativo funcional en 12 horas. No una simple aplicación, sino el software básico que permite que un ordenador arranque y ejecute programas. La prueba ha terminado con ‘Doom’ funcionando dentro de ese sistema. Ciencia, seguridad y transparenciaLa keynote también ha reservado espacio para la otra cara de la generación masiva de contenido: la verificación. Google ampliará SynthID, su marca de agua invisible para contenidos generados con IA, que ya ha marcado más de 100.000 millones de imágenes y vídeos y el equivalente a 60.000 años de audio. Esta verificación llegará a Search y Chrome y compañías como OpenAI (que se suma a Nvidia) la adoptarán en más contenidos generados con IA.El cierre ha mirado hacia la ciencia. Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, ha defendido que la inteligencia artificial general (AGI) está en el horizonte y ha presentado Gemini for Science, un conjunto de herramientas para ayudar a investigadores a revisar estudios, generar hipótesis, convertir objetivos en código y trabajar con simulaciones. Entre los ejemplos ha citado AlphaEarth Foundations, una especie de gemelo digital del planeta; WeatherNext, sus modelos meteorológicos con IA; y el trabajo de Isomorphic Labs en nuevos tratamientos en fase preclínica. «Basta con pedirlo»Después de todos estos anuncios, la idea que une la presentación queda más clara: Google quiere que la IA se convierta en la nueva interfaz de sus productos. Search, Gemini, Docs, Gmail, YouTube, Maps, Chrome, las compras, la programación, la ciencia y ahora también unas gafas funcionan bajo una misma lógica: pedir algo en lenguaje natural y dejar que el sistema lo convierta en acción.La promesa resulta sencilla de formular y difícil de cumplir. Google quiere que el usuario no tenga que aprender menús, comandos o flujos complejos, sino explicar lo que necesita. El reto será demostrar que esa IA que busca, compra, resume, programa, crea y guía también resulta fiable, privada y útil cuando salga del escenario y llegue al uso diario.

Así es el videojuego viral de Donald Trump que parodia la tensión entre Estados Unidos e Irán

El panorama de los videojuegos ha evolucionado radicalmente en las dos últimas décadas, ya que han pasado de ser un entretenimiento minoritario a liderar los ingresos del mercado del ocio mundial. Hoy en día, son reconocidos como una forma de arte participativo y un fenómeno social de masas. Además, en un contexto donde las redes sociales y la cultura influyen cada vez más en el debate público, han surgido títulos independientes que mezclan la estética retro y las referencias a la actualidad política.En este sentido, ha surgido ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’, un videojuego arcade que parodia la figura de Donald Trump y la tensión entre Estados Unidos e Irán. Qué es y cómo funcionaDesarrollado por el grupo artístico The Secret Handshake, este juego se ha viralizado en los últimos días después de que dicho grupo instalara varias máquinas arcade físicas en el DC War Memorial (Washington D.C., Estados Unidos), como parte de una acción artística vinculada a la guerra y la propaganda política.Pero, ¿qué es exactamente y cómo funciona? Acorde a la información compartida por el diario Wired, ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’ emplea una estética inspirada en videojuegos clásicos de los años 90, con gráficos pixelados. El jugador controla una versión caricaturizada de Donald Trump en una aventura ambientada en un conflicto ficticio con Irán y, a lo largo de la partida, aparecen personajes basados en figuras reales de la política estadounidense, incluyendo miembros de su administración y empresarios cercanos.El funcionamiento mezcla exploración, diálogos y combates con situaciones humorísticas, teniendo en cuenta que el objetivo principal consiste en recolectar petróleo, publicar mensajes en redes sociales y avanzar por distintos escenarios mientras el juego plantea una crítica a la espectacularización de la política y los conflictos bélicos.DisponibilidadWired informa que ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’ surgió como respuesta a la forma en que algunos contenidos políticos se presentan actualmente en internet con estética de videojuegos. Asimismo, busca cuestionar cómo determinados discursos convierten conflictos reales en espectáculos digitales consumidos como entretenimiento.No obstante, ¿cómo y dónde se puede jugar a ‘Operation Epic Furious: Strait to Hell’? Aunque inicialmente fue presentado en máquinas arcade instaladas en Estados Unidos, el videojuego ya puede jugarse online de forma gratuita a través de internet.