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La IA está llegando a los auriculares. Estos son los primeros que me han hecho entender por qué

Valoración:La inteligencia artificial está llegando a todos los dispositivos posibles, a veces con sentido y otras muchas por pura obligación comercial. En auriculares, sin embargo, hay algo que encaja mejor de lo que parece. Al final, son un gadget que ya sirve para hablar, escuchar, llamar, aislarse del ruido o seguir una conversación. No obliga a adoptar otro cacharro más ni a cambiar demasiado los hábitos. Simplemente añaden una capa extra a algo que ya usamos.Con esa idea se entienden mucho mejor los soundcore Liberty 5 Pro Max, los auriculares inalámbricos que Anker Innovations acaba de lanzar junto a un ambicioso estuche. No es solo una caja para cargarlos. Tiene pantalla AMOLED, micrófonos, funciones propias, grabadora de notas con IA y acceso directo a varias herramientas que convierten estos auriculares en algo más cercano a una pequeña herramienta de productividad que a unos simples TWS premium.Después de usarlos durante varios días, mi conclusión ha cambiado respecto a la primera impresión. Al principio, la pantalla me parecía curiosa, pero más bien algo excesiva y un reclamo de marketing. Tras probar más a fondo la traducción, la grabación de notas y las llamadas, la lectura es distinta: la inteligencia artificial de estos auriculares no parece un adorno puesto ahí porque toca hablar de IA. Es, probablemente, su mayor valor. También es donde aparecen algunas de sus sombras.Un estuche que quiere ser algo más que una cajaLo primero que llama la atención de los Liberty 5 Pro Max no está en los auriculares, sino en el estuche. Es más grande que el de otros modelos, sí, pero también tiene más sentido cuando se entiende todo lo que lleva dentro. soundcore ha integrado una pantalla AMOLED de 1,78 pulgadas, micrófonos, botón físico, widgets, controles y funciones propias de IA.El acabado del estuche está muy cuidado. Tiene un tacto suave, agradable en la mano, con ese brillo mate que busca transmitir sensación premium y lo consigue. El mecanismo de apertura, deslizando hacia arriba, es como un cofre del tesoro: descubres los auriculares de una forma más teatral que práctica, pero está resuelto con acierto y refuerza la sensación de producto bien hecho.La pantalla también sorprende para bien. Se ve con nitidez para el tamaño que tiene, responde rápido al tacto y permite configurar accesos directos, cambiar widgets, consultar batería, controlar funciones de sonido o activar determinadas herramientas sin pasar siempre por el móvil. Desde esa pantalla se pueden gestionar funciones como sonido ambiental, brillo, efectos de sonido, Dolby Audio, traducción cara a cara, tomador de notas con IA, control de música, mejora de sonido con IA, conexión multipunto, cámara remota o búsqueda del dispositivo.Al principio puede parecer una pantalla puesta para llamar la atención, pero usándola cobra sentido. No sustituye al móvil, ni falta que hace, pero sí funciona como una especie de ‘smartwatch aplicado a unos auriculares’. Un pequeño centro de control para acciones rápidas. Especialmente cuando se usa la grabadora de notas, donde el estuche deja de ser un accesorio y pasa a formar parte central del producto.Eso también tiene una consecuencia: aquí importa más que de costumbre que el estuche tenga batería. En otros auriculares, si la funda se agota, pierdes carga extra y poco más. En estos Liberty 5 Pro Max, si la caja se queda sin energía, pierdes la pantalla, el botón físico y las funciones de IA más vistosas. La mayoría de opciones siguen estando disponibles desde la app, pero la experiencia ya no es la misma.Y un pero del display: es un auténtico imán para las huellas. Incluso aunque lo acabes de limpiar, solo de deslizar el estuche para abrirlo se quedan marcas en la pantalla.Ligeros, bien acabados, pero no perfectos en comodidadLos auriculares son ligeros y bastante discretos. En el oído no llaman especialmente la atención y la calidad de construcción está a la altura de lo que se espera en un producto de este precio. El pack incluye varias puntas y aletas para ajustar mejor el encaje, algo importante porque soundcore recomienda probar distintos tamaños para mejorar comodidad, estabilidad, sonido y cancelación de ruido.Aun así, la comodidad es uno de los puntos donde tengo más dudas. No son unos auriculares pesados, ni incómodos desde el primer minuto, pero después de un rato largo sí he notado cierta presión. En mi caso influye también que estoy muy acostumbrada a auriculares abiertos y eso hace que cada vez tolere peor los intraauriculares tradicionales. Pero más allá de esa preferencia personal, la forma alargada del auricular no termina de convencerme del todo y en jornadas largas acabo cansándome de llevarlos puestos.Tampoco es el tipo de dispositivo con el que me iría a correr. Tienen resistencia IP55 al polvo y al agua, así que técnicamente están preparados para sudor o salpicaduras, pero por diseño y enfoque los veo más como auriculares de trabajo, llamadas, viajes y productividad que como compañeros de entrenamiento o incluso entretenimiento.También me ha pasado alguna vez que la orientación de los auriculares resulta algo confusa, tanto al ponérmelos como al guardarlos en el estuche. No es un drama, pero sí una pequeña fricción en un producto que aspira a una experiencia premium.Como punto positivo, el control por gestos va súper fluido.La IA es lo que cambia el productoLa parte más interesante de estos Liberty 5 Pro Max no es que tengan IA, sino que algunas de esas funciones realmente funcionan muy bien. Y eso no siempre pasa.La primera gran sorpresa ha sido la traducción. Hay un pequeño retraso, como es lógico, porque el sistema necesita escuchar, procesar y devolver el resultado. Pero la traducción que he probado ha sido muy buena, con sentido, contexto y una voz clara. No da la sensación de estar ante una demo torpe o una función experimental metida en una app para engordar la ficha técnica. Es una herramienta que, en determinados contextos, se puede usar de verdad.soundcore ofrece traducción en tiempo real y traducción cara a cara desde la app. En el primer caso, está pensada para escuchar contenido en otro idioma durante más tiempo, como clases, conferencias o charlas. En el segundo, para una conversación entre dos personas, con el móvil y los auriculares repartiendo la reproducción de cada idioma.La otra función diferencial es el tomador de notas con IA. Se puede activar desde la pantalla del estuche, con doble pulsación del botón físico de este o añadiéndolo como widget. La idea es sencilla: dejas el estuche grabando una reunión, una conversación o una explicación, después el audio se sincroniza con la app y desde ahí puedes generar transcripción, resumen y acciones.En la práctica, esta función me parece una de las más potentes del producto. No solo por grabar, que eso lo hace cualquier móvil, sino por el flujo completo: grabar, pasar el audio al teléfono, transcribir, resumir, copiar la transcripción, copiar el resumen, exportar el audio o llevar ese material a otras plataformas. Para alguien que trabaja con reuniones, entrevistas, clases, presentaciones o contenidos hablados, esto tiene valor real.Y aquí es donde los Liberty 5 Pro Max empiezan a justificar mejor su precio. No son unos auriculares pensados solo para escuchar música. Son unos auriculares para quienes ya usan herramientas de IA en su día a día, especialmente en la parte laboral, y quieren convertir audio en material útil: resúmenes de reuniones, textos, artículos, ideas, presentaciones o tareas.Pero esa IA tiene letra pequeñaLa IA de los Liberty 5 Pro Max funciona sorprendentemente bien, pero no vive dentro de los auriculares. Este matiz es importante.El chip ANKER THUS tiene un papel clave en el procesamiento de audio, especialmente en llamadas, cancelación de ruido, separación de voz y mejora sonora. soundcore explica que los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max combinan una matriz de 10 sensores —ocho micrófonos y dos sensores de conducción ósea— con este chip para aislar mejor la voz incluso en entornos ruidosos.Pero la parte de lenguaje —transcripción, traducción, resúmenes o chatbot— depende de la nube. Según la información mostrada en la propia app durante las pruebas, estas funciones se apoyan en modelos de OpenAI, entre ellos GPT-4.1 y GPT-5.2. Eso explica en parte por qué los resultados son tan buenos, pero también introduce una dependencia clara: necesitas conexión a Internet.Si no tienes conexión, te quedas sin traducción y sin transcripción. Al menos, el audio puede transferirse al teléfono, pero el procesamiento inteligente no se hace localmente.El segundo matiz es el modelo de uso. Anker ofrece créditos diarios para funciones de IA y permite conseguir más mediante determinadas acciones dentro de la app. Pero si se usan estas herramientas con cierta intensidad —transcripciones largas, horas de traducción o conversación frecuente con el asistente— necesitas una cuota mensual, una suscripción. Es decir: más dinero aparte de los 249,99 euros que cuestan los Liberty 5 Pro Max.Llamadas: mi madre es la prueba definitiva Si hay una prueba poco técnica pero muy efectiva para valorar llamadas con auriculares, esa es llamar a alguien que se queja siempre que no hablas directamente desde el móvil. En mi caso, mi madre. Con muchos auriculares nota enseguida que hay más distancia, que entra aire, que la voz no es tan clara o que algo suena raro. Con estos Liberty 5 Pro Max no ha tenido inconvenientes.Las llamadas se oyen muy bien y, sobre todo, me oyen muy bien. La voz llega limpia, natural y sin esa sensación de procesado artificial que a veces aparece cuando los algoritmos intentan eliminar demasiado ruido. La marca presume de llamadas ultranítidas y de un sistema apoyado en ocho micrófonos, sensores de conducción ósea y modelo de IA de red neuronal para separar la voz del ruido ambiente.Una situación donde lo he notado especialmente es en el tren. Si entra una llamada rápida y no quieres hablar alto ni molestar, puedes susurrar un poco y aun así te entienden. Evidentemente, si vas a mantener una conversación larga en un vagón, lo educado es moverse a otro sitio. Pero para una llamada breve, esa capacidad de captar la voz incluso hablando bajo es muy práctica.Sonido bueno, configurable y con muchas opcionesEn sonido, los Liberty 5 Pro Max cumplen bien. No me han parecido unos auriculares pensados para impresionar por una escucha audiófila pura, pero sí ofrecen una experiencia sólida, agradable y muy configurable.Los graves tienen presencia, las voces se escuchan claras y el conjunto está bastante equilibrado. Además, la app permite tocar mucho el sonido. Hay perfiles predefinidos para voces, bajos potentes, música relajante o escucha más equilibrada, además de opciones como Dolby Audio, LDAC y HearID 5.0, que crea un perfil personalizado a partir de una prueba auditiva.soundcore añade además una función de mejora de sonido con IA que, según la marca, utiliza una red neuronal para reconstruir detalles perdidos por la compresión Bluetooth y recuperar hasta un 65 % de la calidad que normalmente se reduce en audio inalámbrico.En la práctica, como siempre con este tipo de mejoras, el resultado depende mucho del contenido original, del códec, del ajuste elegido y de lo sensible que sea cada oído a estos procesamientos.Cancelación correcta, aunque no es lo que más me ha sorprendidosoundcore también hace mucho énfasis en la cancelación activa de ruido. Los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max incorporan Adaptive ANC 4.0, que según la marca procesa datos de audio hasta 384.000 veces por segundo para ajustar la cancelación en tiempo real en función del ruido exterior y del sonido residual dentro del oído.Mi experiencia aquí es positiva, pero no tan entusiasta como en las llamadas o la IA. La cancelación de ruido funciona bien y es suficiente para el uso diario: calle, oficina, transporte, ruidos constantes. Ahora bien, no es el apartado que más me ha hecho levantar la ceja ni lo compararía con la sensación de aislamiento que dan algunos auriculares de diadema.También es verdad que, personalmente, no suelo buscar una cancelación extremadamente profunda salvo en situaciones concretas como un avión o un tren. En el día a día prefiero conservar cierto contacto con el entorno. Para ese tipo de uso, los Liberty 5 Pro Max cumplen. El modo transparencia también funciona correctamente y la app permite cambiar entre cancelación, modo adaptativo, normal y transparencia.Hay, eso sí, una función inteligente que conviene ajustar según el tipo de usuario: Easy Chat. Es el modo que detecta cuándo hablas, baja la música y activa la transparencia para que puedas escuchar lo que ocurre alrededor sin quitarte los auriculares. La idea es buena, porque evita tener que tocar controles cada vez que alguien te dice algo, pero conviene mencionar que es bastante sensible y eso no es siempre lo que buscas. Soy muy de ir tarareando por la calle cuando escucho música y más de una vez los auriculares han interpretado ese tarareo como si estuviera hablando. Resultado: la música se pausaba o bajaba y entraba el sonido exterior justo cuando yo no quería hablar con nadie, solo venirme arriba con la canción. No es un fallo grave, porque se puede desactivar desde la app, pero sí demuestra que algunas funciones inteligentes necesitan todavía cierto margen de ajuste para no volverse demasiado invasivas.Batería: buena autonomía, pero ojo al estucheSegún soundcore, los Liberty 5 Pro Max ofrecen hasta 6,5 horas de reproducción con ANC activado y hasta 28 horas en total con el estuche. Con ANC desactivado, la guía oficial eleva la cifra hasta 12 horas por carga y 50 horas en total con la funda. También hay carga rápida (5 minutos pueden dar hasta 4 horas de reproducción) y el estuche admite carga inalámbrica.En mi experiencia, la autonomía de los auriculares cumple bastante bien con lo prometido. El matiz está de nuevo en el estuche. Al tener pantalla, micrófonos y funciones propias, conviene llevarlo cargado. No solo porque sea el depósito de energía de los auriculares, sino porque buena parte de lo más interesante del producto pasa por él.Una app necesaria, pero demasiado intrusivaPara sacar partido a estos auriculares hay que usar la app de soundcore. Y no solo para ecualizar o actualizar firmware. La aplicación es necesaria para las funciones más diferenciales: traducción, tomador de notas, asistente, transcripción, resúmenes y gestión de créditos.La experiencia básica es sencilla. Se configura sin demasiado problema, se navega bien y las funciones principales están localizables una vez entiendes dónde está cada cosa. Pero también se nota que no compras solo unos auriculares: entras en un ecosistema. Necesitas cuenta, permisos, conexión, créditos y una aplicación que quiere ser mucho más que un panel de ajustes.Ahí es donde aparecen algunas fricciones. Hay secciones que se sienten menos premium, con dinámicas de créditos y recompensas que pueden resultar algo ajenas a un producto de 249 euros. No impiden usar bien los auriculares, pero sí restan algo de elegancia a una experiencia que por hardware y funciones aspira claramente a gama alta.También hay un detalle técnico llamativo: para que todo funcione, auriculares y estuche tienen su propia lógica de conexión. Además de emparejar los auriculares, hay que entrar en la app y conectar el Liberty Pro Max Box como modo separado del estuche de carga. Funciona, pero rompe un poco esa magia de abrir, conectar y olvidarte.ResumenLos soundcore Liberty 5 Pro Max no son unos auriculares para cualquiera. Si lo único que quieres es escuchar música, tener buena cancelación de ruido y olvidarte de todo lo demás, hay opciones más directas, más cómodas o más centradas exclusivamente en sonido.Pero si ya utilizas IA en tu día a día, especialmente para trabajar con audio, aquí hay algo mucho más interesante. Estos auriculares tienen sentido para quien graba reuniones, toma notas, resume conversaciones, prepara textos, convierte ideas habladas en material escrito o necesita traducción en tiempo real de forma ocasional. Es decir, para quien no ve la IA como una curiosidad, sino como una herramienta de trabajo. La otra cara es clara: todo eso exige aceptar nube, conexión, cuenta, créditos y una posible suscripción si se usan las funciones intensivamente.Por eso los 249,99 euros que cuestan se entienden mejor con una condición: merecen la pena si vas a usar de verdad su capa de IA. Si esa parte te interesa poco, los Liberty 5 Pro Max pierden buena parte de su argumento. Si te interesa mucho, son uno de los intentos más convincentes que he probado de llevar la inteligencia artificial generativa a un dispositivo que, esta vez sí, parece un lugar natural para ella. Valoración Nota 8,5Lo mejorLa IA tiene utilidad real. La traducción sorprende por precisión y contexto y el tomador de notas puede ser realmente útil para trabajo, reuniones, entrevistas o clases.Las llamadas son excelentes. La voz llega clara, natural y limpia incluso en situaciones donde otros auriculares suelen fallar.El estuche no es solo postureo. La pantalla AMOLED, los widgets, el botón físico y los micrófonos lo convierten en parte central del producto.El sonido es bueno y muy configurable. Hay margen para adaptar la escucha al gusto de cada usuario.La propuesta es diferente. No son otros TWS premium más: intentan abrir una categoría entre audio, IA y productividad.Lo peorLa IA depende de la nube. Sin conexión, no hay traducción ni transcripción inteligente.El modelo de créditos/suscripción condiciona el valor. Si usas mucho las funciones avanzadas, probablemente acabarás pagando más.La comodidad no me ha convencido del todo. Son ligeros, pero en jornadas largas noto presión y fatiga.El estuche debe tener batería para aprovechar bien el producto. Ya no es solo una caja de carga: si se apaga, pierdes parte de la experiencia.La pantalla es un imán para las huellas. Incluso solo deslizando la tapa para abrila, se quedan marcas.

El Gobierno prohíbe los sistemas de IA que permiten hacer 'deepfakes' sexuales

El Consejo de Ministros ha aprobado su anteproyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial. El texto, que todavía debe ser aprobado por las Cortes para iniciar su tramitación parlamentaria, el Gobierno busca adaptar el marco regulatorio de … la Unión Europea, ya en vigor, a la ley española. El objetivo es poner coto de forma efectiva a los efectos más nocivos de esta tecnología, como su uso para la creación de contenido sexual no consensuado. Asimismo, establece multas que se mueven entre los 6.000 euros y los 35 millones.
«Hay un debate muy importante sobre regulación y desarrollo de inteligencia de inteligencia artificial que afecta al futuro y al presente de la economía, la democracia o el desarrollo de los menores », ha señalado en la rueda de prensa posterior el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. «Con este proyecto de ley se establecen obligaciones para los proveedores, como la supervisión humana, la protección de los menores y responsabilidad de los desarrolladores», ha explicado el ministro.

El reglamento europeo, aprobado hace ya dos años, clasifica la tecnología en función de los riesgos. Algunos usos están prohibidos, mientras que otros deben cumplir con ciertos requisitos de seguridad para poder operar en suelo comunitario. Dentro del primer grupo se encuentran, entre otros, el empleo de técnicas para explotar las vulnerabilidades de los usuarios, los sistemas de puntuación social o el empleo de herramientas de reconocimiento facial en tiempo real. A este grupo se añaden ahora las herramientas que permiten la creación de ‘deepfakes’ sexuales y pornografía infantil mediante IA.

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La iniciativa, aprobada por los estados miembro a inicios de mayo, surgió después de que el pasado invierno Grok, el asistente de inteligencia artificial de Elon Musk, comenzase a ser activamente explotado para la creación de contenido sexual de personas reales, entre ellos menores. Precisamente, durante su intervención, López ha hecho referencia a este caso y ha aprovechado para criticar duramente a los ‘tecnoligarcas’, a los que ha acusado de ir «en contra de la privacidad de los datos y de la protección de los menores».
El texto ya fue aprobado en primera vuelta el año pasado. La ley establece un marco de gobernanza mediante la designación de autoridades notificantes y autoridades de vigilancia del mercado, encargadas de supervisar el cumplimiento de la normativa. Determina que aquellos productos ya regulados por normas sectoriales, como maquinaria, juguetes, vehículos o productos sanitarios, mantendrán su misma autoridad.
El resto de los sistemas no regulados por legislación de producto, como los relativos al empleo, biometría o educación, se atribuyen principalmente a la reciente Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia), así como a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en función del ámbito a supervisar. También se promueve un modelo de colaboración institucional reforzado, incluyendo mecanismos de coordinación entre autoridades y un punto de contacto único para cuestiones de supervisión a través de la Aesia.
Durante su intervención, el ministro también puso en valor la encíclica del Papa León XIV, en la que el Pontífice alerto sobre los peligros de la inteligencia artificial. En concreto, destacó la «visión humanista» del texto y su defensa de «los derechos humanos», con la que el Gobierno se siente «plenamente identificado». López también puso en valor el papel de España dentro del terreno de la inteligencia artificial. Para ello, hizo referencia a varios estudios, entre ellos a uno de la Universidad de Stanford, en el que se destaca que nuestro país es la primera potencia europea en la materia y la séptima del mundo.

HUAWEI desafía los límites de la industria de semiconductores con su innovadora 'Ley Tau'

La industria de los semiconductores se ha guiado por la llamada Ley de Moore durante décadas, siendo una teoría formulada en 1965 por el ingeniero Gordon Moore que sostiene que el número de transistores en un chip y su potencia se duplican aproximadamente cada dos años mientras se reducen costes y tamaño.Esta tendencia impulsó la evolución de ordenadores, móviles y centros de datos, pero empieza a mostrar determinados límites económicos y físicos. Básicamente, a medida que los transistores se acercan a dimensiones medidas en apenas unos átomos, seguir reduciendo su tamaño se ha vuelto cada vez más complejo y costoso. Por lo tanto, ante este escenario, HUAWEI ha presentado una alternativa propia para continuar aumentando el rendimiento de los chips sin depender exclusivamente de la miniaturización tradicional.La agencia Reuters informa que, dentro del marco del evento Simposio Internacional de Circuitos y Sistemas IEEE 2026 (Shanghái, China), HUAWEI ha dado a conocer la denominada ‘Ley de Escala Tau’, siendo un nuevo principio para semiconductores que puede guiar el desarrollo de chips a medida.¿Qué plantea HUAWEI?En lugar de centrarse únicamente en fabricar transistores más pequeños, el planteamiento de HUAWEI apuesta por reducir el tiempo que tardan los datos y señales en desplazarse dentro del chip y entre distintos sistemas de computación. Por ende, para llevar esta idea a cabo, el fabricante ha desarrollado una arquitectura llamada ‘LogicFolding’, basada en la reorganización y apilamiento de circuitos para mejorar la eficiencia del procesamiento y reducir el tamaño físico de los componentes mediante la optimización arquitectónica y el flujo de datos.En el evento Simposio Internacional de Circuitos y Sistemas IEEE 2026, HUAWEI ha asegurado que este enfoque permitirá desarrollar chips con una densidad de transistores equivalente a los 1,4 nanómetros para 2031, siendo una referencia que marcaría la próxima frontera de la industria y en la que también trabajan fabricantes como TSMC, aunque mediante procesos tradicionales de litografía avanzada.En este sentido, He Hui, director de investigación de semiconductores en Omdia, afirma a Reuters que «lo que propone HUAWEI es un cambio de la escalabilidad tradicional basada en nodos a una escalabilidad de eficiencia a nivel de sistema»: «En lugar de depender únicamente de transistores más pequeños, la empresa se está centrando en acortar las interconexiones, reducir la latencia y mejorar el movimiento de datos dentro del chip, lo que constituye una forma viable de obtener un mayor rendimiento cuando la litografía de vanguardia está limitada».¿Qué chips serán los primeros en probar dicha tecnología?Según Reuters, HUAWEI utilizará esta tecnología en su última generación de chips Kirin para móviles, cuyo lanzamiento está previsto para finales de año. Además, la tecnología LogicFolding se aplicará a los chips Ascend para 2030, así como a grandes clústeres de IA compuestos por cientos o miles de chips que alimentan los centros de datos.Por otro lado, cabe mencionar que, en los últimos años, HiSilicon, la filial de chips de HUAWEI, ha diseñado y producido 381 chips que están basados en la ‘Ley de Escala Tau’ para usarse en la industria móvil y la computación de IA.No cabe duda que este movimiento de HUAWEI refleja un debate creciente en el sector: si la ley de Moore está llegando a su techo, el futuro de los chips podría depender menos de hacerlos más pequeños y más de diseñarlos de forma diferente.

Elon Musk planea continuar su batalla judicial contra OpenAI y Sam Altman

Elon Musk no se da por vencido. El dueño de SpaceX y Tesla tiene intención de apelar el resultado del juicio histórico en el que ha sido derrotado por OpenAI. El jurado popular no necesitó ni dos horas de deliberación para determinar que … las demandas del magnate, que intentaba revertir la conversión de la firma de IA en una empresa con fines de lucro y lograr una indemnización próxima a los 150.000 millones de dólares, habían prescrito años atrás.
«En cuanto al caso de OpenAI, el juez y el jurado nunca se pronunciaron sobre el fondo del asunto, sino que se limitaron a una cuestión técnica relacionada con el calendario», ha señalado Musk en un mensaje en su cuenta personal de X, plataforma de su propiedad. El de Pretoria también ha destacado que, en su opinión, «para cualquiera que haya seguido el caso en detalle, es innegable que Altman (CEO de OpenAI) y Brockman (su presidente) se enriquecieron a costa de una organización benéfica».

«Presentaré una apelación ante el Noveno Circuito (que es el tribunal de apelaciones de Estados Unidos), ya que sentar un precedente para saquear organizaciones benéficas es sumamente perjudicial para la filantropía en Estados Unidos», ha remarcado el magnate; que ha finalizado su mensaje recordando que «OpenAI se fundó para beneficiar a toda la humanidad».

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El anuncio se produjo apenas unas horas después de que el tribunal popular de Oakland otorgase la victoria en el juicio a OpenAI. Un veredicto que fue rápidamente aceptado por la jueza a cargo del caso, Yvonne González Rogers.

Regarding the OpenAI case, the judge & jury never actually ruled on the merits of the case, just on a calendar technicality. There is no question to anyone following the case in detail that Altman & Brockman did in fact enrich themselves by stealing a charity. The only question…— Elon Musk (@elonmusk) May 18, 2026

Cabe recordar que Musk fue uno de los cofundadores de OpenAI y que llegó a invertir 38 millones de dólares en la startup antes de abandonarla en 2018, cuando fracasó en el intento de hacerse con su control. Considera que sus ejecutivos se aprovecharon del laboratorio, que en origen no tenía fines de lucro, para el enriquecimiento personal.

Google cambia el diseño de los iconos de Gmail, Drive y Calendar: así se ven ahora en tu móvil

Google ha empezado a desplegar sus nuevos iconos para Gmail, Drive, Calendar, Meet o Docs, con un diseño renovado basado en degradados y colores más diferenciados. Este cambio se dio a conocer por primera vez a finales de abril y, ahora, después de casi un mes, la compañía de Mountain View busca que cada aplicación resulte más fácil de identificar visualmente al unificar la estética de su ecosistema de servicios.Como se puede observar en la imagen de abajo, este nuevo diseño abandona parcialmente el estilo multicolor uniforme que ha definido a Google en los últimos años, ya que las apps apuestan por tonos predominantes y formas más reconocibles para distinguir las plataformas de un vistazo.Pero, ¿cuáles son exactamente los cambios? Concretamente, Drive estrena un triángulo más redondeado, Sheets y Slides pasan a ser horizontales para recordar a una hoja de cálculo y a una presentación, Calendar se inspira en versiones antiguas, Meet cambia a una cámara amarilla, Chat se convierte en un burbuja verde, Gmail fusiona sus colores y Tareas, Keep, Voice, Formularios y Sites apuestan por iconos más grandes.Según el diario Engadget, estos nuevos iconos ya están apareciendo en la versión web de Workspace y en algunos lanzadores de aplicaciones, teniendo en cuenta que su despliegue es gradual. Además, existe la posibilidad que dichos cambios se hagan oficial en la keynote Google I/O 2026, celebrada este 19 de mayo.No cabe duda que, con esta renovación visual, la compañía de Mountain View busca ofrecer una interfaz más dinámica y atractiva, reforzando la sensación de modernidad dentro de la experiencia Android.

El perro robot que aprende como un humano ya es real: conoce a Luna

Los perros robots están siendo uno de los protagonistas en los avances en la tecnología robótica debido el gran abanico de utilidades que ofrecen: desde realizar trabajos policiales y militares, servir de guía para personas discapacitadas, realizar labores de compañía, entre muchas otras. Con el objetivo de seguir sumando pasos e innovaciones en este campo, una empresa sueca de inteligencia artificial (IA) tiene un perro robot que es capaz de aprender y adaptarse como los humanos.Así es Luna, el perro robot que es capaz de aprender como las personasLa empresa sueca, conocida con el nombre de IntuiCell, ha creado a Luna con un sistema nervioso digital funcional que le permite aprender y adaptarse, ya no solo como los humanos, sino como otros muchos animales. Según informan desde Reuters, es uno de los primeros casos de IA con agentes físicos que pueden tomar decisiones en vez de solo realizar tareas.Es decir, este perro robot podría aprender como uno real y, para que el proceso sea más ‘humano’, la compañía ha comunicado que va a contratar a un entrenador de perros para enseñar a Luna a caminar en vez de integrarle un modelo de IA generativo y grandes conjuntos de datos. En definitiva, como si de adiestrar a un animal de verdad se tratase (salvando las distancias, claro).El CEO y cofundador de la compañía, Viktor Luthman, afirma que no hay ningún entrenamiento previo, ni simulaciones, sino que Luna posee un sistema nervioso que “le permite aprender como lo hacen los humanos y los animales, basándose en cómo las neuronas interactúan y procesan la información”.

Japón tiene la solución para ahuyentar a los osos: estos terroríficos lobos robots evitan cualquier ataque

Los animales robóticos se han convertido en una tendencia del mundo de la robótica para convertirse en los nuevos mejores amigos del hombre, como es el caso de los perros. Estos dispositivos no solo pretenden hacer compañía, sino ofrecer seguridad, asistencia social y entretenimiento mediante inteligencia artificial y sensores. No obstante, Japón ha llevado a estos androides un paso más allá con una propuesta tan inquietante como efectiva: lobos robóticos diseñados para ahuyentar osos salvajes.Según informa la agencia de noticias AFP, el país asiático vive un aumento histórico de ataques y avistamientos de osos, ya que estos animales se acercan cada vez más a zonas habitadas en busca de comida. Por lo tanto, ante esta situación, la empresa japonesa Ohta Seiki ha desarrollado el llamado ‘Monster Wolf’, un robot con aspecto de lobo equipado con ojos LED rojos, sensores de movimiento y sonidos intimidantes capaces de detectar y espantar animales salvajes.Este dispositivo se está desplegando cerca de zonas residenciales y complejos turísticos, de esta manera, al emitir un fuerte sonido como un aullido y mover la cabeza, ahuyenta a los osos de forma eficaz. Como se puede observar en el vídeo de abajo, los resultados están garantizados porque los animales salvajes huyen de forma inmediata al ver al robot.Cabe mencionar que el ‘Monster Wolf’ funciona como una especie de espantapájaros inteligente. Es decir, cuando detecta movimiento, activa luces, mueve la cabeza y emite distintos sonidos —desde gruñidos hasta alarmas— para disuadir a los osos. Además, su objetivo consiste en aprovechar el instinto de alerta de la fauna salvaje y mantenerla alejada de áreas habitadas.En este contexto, según AFP, la popularidad del dispositivo se ha disparado en los últimos meses, hasta el punto de que la demanda supera la capacidad de producción. Agricultores y comunidades rurales están recurriendo a estos sistemas como solución tecnológica frente al aumento de incidentes con osos, que en algunas zonas de Japón han provocado daños y víctimas en los últimos años.Sin duda, esta demanda refleja cómo la robótica está ampliando sus usos más allá de la industria o la asistencia humana, entrando incluso en la gestión de la convivencia entre personas y vida salvaje mediante soluciones cada vez más creativas.