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TECNOLOGÍA

Crean una tipografía que 'envenena' los textos que copian las IA sin que el lector note nada

Los contenidos publicados en internet se han convertido en uno de los principales recursos para entrenar modelos de inteligencia artificial. Empresas tecnológicas y desarrolladores recurren a enormes cantidades de textos disponibles en la web para mejorar sus sistemas, mientras que cada vez más creadores y propietarios de páginas reclaman un mayor control sobre el uso que se hace de su trabajo. En medio de este enfrentamiento, han surgido diferentes métodos para dificultar que los rastreadores de IA recopilen información sin autorización.Uno de ellos es ShieldFont, una tipografía capaz de mostrar un texto completamente normal a los lectores mientras proporciona a los sistemas automatizados una versión diferente del contenido. De esta manera, una persona puede leer las palabras originales en pantalla, pero un rastreador que copie el texto puede llevarse una versión adulterada, con términos modificados para alterar su significado.La herramienta nació en octubre de 2025 de la mano de Isaque Seneda y Gabriel Abrucio, del estudio Seneda & Abrucio, junto con la fundición tipográfica Playtype. Además, su propósito consiste en dificultar la recopilación masiva de contenidos destinados al entrenamiento de modelos de IA sin depender de mecanismos como el archivo robots.txt o del bloqueo directo de los rastreadores desde el servidor.Cómo funciona ShieldFontLa clave de ShieldFont se encuentra en una función de OpenType denominada GSUB, utilizada habitualmente para sustituir glifos o crear ligaduras. En este caso, el sistema lleva esta capacidad un paso más allá y la utiliza para modificar palabras completas, de esta manera, el navegador recompone los términos originales cuando muestra la página al usuario, mientras que el código conserva otras palabras preparadas para los rastreadores automáticos.Cabe mencionar que las sustituciones no se realizan de manera aleatoria, debido a que ShieldFont clasifica las palabras teniendo en cuenta factores como su función gramatical, significado, número, transitividad verbal, inflexión o grado del adjetivo. Para ello, ell sistema trabaja con unos 250 grupos diferentes y, según las pruebas del proyecto, puede modificar el 24,4 % del texto y sustituir el 45,8 % de las palabras con contenido, tratando de mantener la apariencia de un texto coherente para los sistemas de IA.El objetivo es provocar lo que se conoce como envenenamiento de datos. Es decir, si un rastreador recopila ese contenido y posteriormente lo incorpora a los conjuntos de datos utilizados para entrenar un modelo, la inteligencia artificial podría aprender información incorrecta. Sin embargo, esta peculiar defensa frente a los rastreadores también tiene consecuencias para los propios usuarios. ShieldFont puede interferir con funciones como la copia de texto, las búsquedas, la traducción o el modo lectura, además de plantear problemas de accesibilidad para las personas que utilizan lectores de pantalla. En este sentido, el propio proyecto reconoce que su implementación actual afecta deliberadamente a determinados criterios de accesibilidad.DisponibilidadShieldFont se encuentra todavía en una fase inicial, pero su planteamiento refleja una nueva dimensión de la batalla por los contenidos de internet. Mientras las empresas de IA necesitan cada vez más información para alimentar sus modelos, los propietarios de esos contenidos buscan nuevas formas de decidir qué pueden utilizar las máquinas. En este caso, la defensa no se levanta mediante un muro digital, sino que se esconde en algo tan cotidiano como las letras que el usuario tiene delante de los ojos.

Atlas, el robot humanoide de Boston Dynamics, ya puede cambiarse la batería por sí solo y sin ayuda

Atlas, el robot humanoide de Boston Dynamics, es uno de los más conocidos en la carrera por ser útil en fábricas y otros entornos de trabajo. Ya en abril de 2024 la compañía retiró el antiguo modelo, el hidráulico, pero poco después presentó una nueva generación completamente eléctrica diseñada desde el principio para realizar tareas industriales. Esta nueva versión, de la que ya te hemos hablado en anteriores ocasiones, es autónoma y está preparada para levantar, transportar y manipular diferentes objetos. Mide alrededor de 1,9 metros, pesa unos 90 kg y puede manejar cargas de hasta 30 kg de forma sostenida, además de levantar hasta 50 kg durante un período breve de tiempo. También cuenta con cámaras para tener una visión de 360 grados y sensores táctiles en las manos. Por si fuera poco, también utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático para adaptarse a las diferentes situaciones en lugar de limitarse a seguir movimientos plenamente programados.Así es el proceso de cambio de batería de AtlasAhora, Boston Dynamics ha añadido otra función que puede ser clave para que Atlas pase más tiempo trabajando: ya puede cambiarse la batería él solo, sin ayuda de nadie. Tal y como informan desde Interesting Engineering, cuando detecta que necesita energía, el robot puede regresar de manera autónoma a una estación preparada para realizar el cambio, sustituir la batería y volver después a su puesto para continuar con la tarea. Todo el proceso tarda menos de tres minutos y esa es una de las grandes ventajas, ya que Atlas tiene una autonomía de cuatro horas en condiciones normales, aunque puede reducirse hasta unas dos horas cuando realiza trabajos más exigentes o pesados.El robot humanoide tarda unos 90 minutos en cargarse por completo, por lo que sustituir la batería directamente reduce de forma considerable el tiempo que permanece parado. La función está pensada sobre todo para fábricas y almacenes donde los robots tienen que trabajar durante largos turnos y con la menor intervención humana posible. De hecho, la compañía ya presentó esta versión en enero de 2026 y comenzó su fabricación con despliegues previstos este año en instalaciones de Hyundai y Google DeepMind.Eso sí, cabe remarcar que, a pesar de que se pueda cambiar la batería por sí solo, no significa que pueda funcionar indefinidamente. Seguirá necesitando mantenimiento y nuevas baterías, pero lo que consigue esta tecnología es eliminar uno de los principales obstáculos de un robot eléctrico: sus paradas para la recarga. Por ello, junto a sus avances para manipular objetos, mantener el equilibrio y aprender nuevas tareas, ahora se convierte en una herramienta capaz de trabajar durante más tiempo en el mundo real.

Claude empieza a marcar sus textos con una señal invisible para identificar los contenidos creados con IA

Anthropic, la empresa responsable de Claude, acaba de anunciar la llegada de un nuevo sistema que permite identificar de forma invisible los contenidos en los que ha intervenido su inteligencia artificial. Con el objetivo de que sea más fácil saber si algo lo ha escrito una persona o una IA, la compañía ha explicado que los nuevos modelos de Claude lanzados en la Unión Europea este 2 de agosto incorporan una marca de agua invisible en los textos que generan. Tal y como informan desde la página de soporte de Claude, esa marca de agua no se puede ver a simple vista y está diseñada para que el contenido siga teniendo el mismo aspecto y que no afecte a la hora de utilizarlo con normalidad.Cómo funciona la marca de agua invisible de Claude: ya tiene críticasLa marca queda escondida dentro del propio texto y puede seguir presente aunque el usuario lo copie y pegue en otro sitio o haga algunos cambios. Eso sí, esto no quiere decir que sea una prueba definitiva de que Claude haya escrito el contenido. Por ejemplo, si una persona modifica mucho el texto, lo traduce, lo reformula o mezcla partes escritas por ella, la marca puede desaparecer.Básicamente, detectar una marca no tiene que significar que la IA ha generado cada palabra y precisamente esto es lo que ha provocado críticas y opiniones diversas entre algunos usuarios. Para unos es una herramienta útil para detectar contenidos creados con IA y evitar fraudes, mientras que para otros existe el riesgo de que la marca se interprete como un indicio de peso y se acuse injustamente a alguien de haber utilizado IA.En redes sociales como X (Twitter) ya hay usuarios que han mostrado su rechazo a la decisión y algunos incluso aseguran que dejarán de utilizar Claude. Está claro que esta decisión es un paso adelante para hacer más fácil identificar si una IA ha intervenido, pero todavía no termina con el problema. Más bien sirve como una especie de señal que indica que Claude podría haber estado detrás, pero no si lo escribió por completo.Explican que la medida forma parte de los compromisos de Anthropic con las nuevas normas europeas sobre transparencia de los contenidos creados con IA. El sistema se aplica a nivel mundial con esos nuevos modelos, también cuando Claude se utiliza mediante su API o Claude Code. En otros archivos que son compatibles, como las imágenes, se utilizan metadatos firmados para indicar su procedencia.

OpenAI frena el desarrollo de su nueva IA ante el peligro de que se convierta en una amenaza «crítica»

OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, ha anunciado su decisión de frenar parte del desarrollo de Astra, su futuro modelo de inteligencia artificial, ante el riesgo de que alcance capacidades de ciberataque «críticas», muy superiores a las de cualquier otro sistema. La empresa dirigida por … Sam Altman ha realizado un comunicado en el que informa de que en las pruebas en materia de ciberseguridad a las que está siendo sometido, el modelo está mostrando que se encuentra cerca de descubrir por sí solo fallos de seguridad desconocidos y aprovecharlos para atacar sistemas protegidos, e incluso de diseñar y ejecutar ciberataques completos a partir de una simple instrucción.
«Astra es un modelo potente y estamos trabajando para que esté disponible para todos», ha señalado Altman a través de sus redes sociales. «Dadas sus capacidades cibernéticas, necesitamos un poco más de tiempo para hacerlo de forma segura. ¡Pero esperamos que no sea demasiado!», ha completado el ejecutivo.

Para reducir el riesgo, OpenAI ha reforzado las pruebas de sus sistemas de seguridad para asegurarse de que están preparados para un modelo con estas capacidades y ha adoptado una serie de medidas de seguridad. La compañía está aplicando controles más estrictos, como entornos de prueba aislados, restricciones de acceso a internet y a determinadas herramientas, mayores protecciones para los archivos que contienen el modelo, cifrado y nuevos sistemas de monitorización para detectar comportamientos peligrosos. Además, ha suspendido las actividades internas relacionadas que todavía no cumplen estos nuevos requisitos de seguridad.

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José Manuel Nieves

La empresa también ha implantado un sistema de vigilancia para detectar posibles acciones de riesgo o comportamientos que no se ajusten a lo esperado durante el entrenamiento y las pruebas. Estas cuentan con capacidad para revisar e interrumpir actividades consideradas peligrosas. Finalmente, ha anunciado que colaborará con organismos gubernamentales y organizaciones especializadas en seguridad de la inteligencia artificial para evaluar las capacidades de Astra, y proporcionará controles de seguridad a sus colaboradores externos para que puedan realizar pruebas de forma segura.

‘Hackeos’ a empresas

El aviso sobre Astra llega apenas un par de semanas después de que OpenAI confirmara que dos modelos de la compañía, en ellos el reciente GPT 5.6 Sol, habían logrado aprovecharse de una vulnerabilidad en el entorno de pruebas para lanzar ciberataques contra empresas como Hugging Face, plataforma dedicada al trabajo con inteligencia artificial de código abierto. La startup ha destacado que Astra no estuvo relacionado con ninguno de estos incidentes.
OpenAI no es la única empresa de inteligencia artificial que ha tenido problemas de este tipo. La semana pasada Anthropic confirmó que, el pasado abril, tres herramientas de inteligencia artificial de la compañía habían llevado a cabo ciberataques contra otras tantas empresas. Unos días después, el Instituto de Seguridad de IA de Reino Unido compartía una investigación en la que mostraba cómo esta tecnología ya es capaz de utilizar ingeniería social de forma autónoma para tratar de engañar a usuarios y empresas con el fin de lanzar ciberataques, exactamente igual que un cibercriminal tradicional.
La última firma de IA en unirse a la lista ha sido MetaAI, que esta misma semana confirmó que su modelo más avanzado, Muse Spark 1.1, ‘hackeó’ por error a una empresa durante un test de seguridad. En este caso, la incidencia se produjo debido a un error de Irregular, una empresa independiente dedicada a realizar evaluaciones de ciberseguridad que se encontraba probando las capacidades del sistema.
Estos sucesos han provocado que el Gobierno de Estados Unidos esté comenzando a abandonar su enfoque no intervencionista en materia de inteligencia artificial. Para reducir los riesgos, Washington lleva semanas trabajando un nuevo marco voluntario de pruebas de ciberseguridad destinado a los modelos de IA más avanzados. Gracias a este, el Ejecutivo tendrá capacidad para revisar las herramientas de inteligencia artificial más punteras antes de su lanzamiento.

Esta web demuestra que pueden identificarte en internet sin usar ni una sola cookie

El aceptar las cookies se ha convertido en un gesto casi automático a la hora de navegar por internet y durante años se ha señalado como la principal herramienta para rastrear a los usuarios, pero la realidad es que ya no son imprescindibles para hacerlo. Existen técnicas mucho más avanzadas que pueden identificar a una persona sin guardar ni un solo archivo en su navegador. Precisamente esto es lo que demuestra una página web llamada I didn’t set a cookie (No he puesto ni una cookie).En ella dejan claro hasta qué punto un navegador puede revelar información sobre quién está al otro lado de la pantalla. Tal y como recogen desde microsiervos.com, esta web se trata de un proyecto de código abierto con el objetivo de enseñar cómo funciona esta técnica que en inglés se conoce como browser fingerprinting (huella digital del navegador). Esta página no guarda la información de quienes la visitan y tampoco instala ninguna cookie, ya que todo el proceso se realiza de forma local en el navegador.Toda la información que puede saber sobre tiNada más entrar, la página muestra paso a paso toda la información que es capaz de obtener sin necesidad de pedir prácticamente ningún permiso. Aprovecha los datos que el navegador comparte durante la navegación para construir un perfil del visitante. Entre ellos aparece lo siguiente:El sistema operativo que utilizaEl navegador real, aunque intente ocultarseSu proveedor de internetLa ciudad aproximadaLa resolución de pantalla y el nivel de bateríaLa tarjeta gráficaEl número de cámaras y micrófonos que están conectados.También obtiene información mucho menos evidente, como las fuentes tipográficas que tiene instaladas en el equipo e incluso de deducir si el usuario emplea herramientas de programación. Identifica cuántas voces de texto a voz hay instaladas en el sistema y muestra, incluso con cierto toque de humor, que ignora la petición do not track del navegador, la cual está diseñada para solicitar que no se realice ningún seguimiento de la actividad.Esto no acaba aquí, sino que la demostración todavía más va más allá. Utiliza los tiempos de respuesta de determinados puertos para averiguar si algunas de las aplicaciones están abiertas en el ordenador, analiza el ritmo de escritura del usuario y muestra parte de la información que puede formar parte del perfil publicitario utilizado en subastas de tiempo real. Con todos estos datos genera una huella digital prácticamente única y calcula las probabilidades de encontrar a otra persona con una configuración idéntica.Por tanto, todo lo que demuestra esta página web es que hoy en día las cookies ya no son la única forma de seguir el rastro de un usuario en internet. Su creador deja claro que esta página no pretende ni asustar ni recopilar información personal, sino mostrar de forma transparente cómo funciona una técnica que ya se utiliza en internet y para concienciar a la gente de la información que comparte cada vez que abre una página web. 

Gmail cambia para siempre en 2027: ya no podrás enviar correos desde cuentas de Outlook, Yahoo o direcciones externas

Gmail está dispuesto a cambiar la gestión de las cuentas de terceros a partir del año que viene. La plataforma de correo electrónico de Google ha anunciado en una publicación oficial de su página de soporte que dejará de ofrecer la función ‘Enviar como’ en enero de 2027, por lo que ya no se podrán enviar emails desde Outlook, Hotmail o Yahoo, así como desde alias laborables, a través de la cuenta principal de Gmail.La app afirma que, en su «compromiso continuo» por asegurar que Gmail sea un servicio «inteligente y fácil de usar», ha tomado la «difícil decisión» de retirar funciones que requieren recursos de mantenimiento «desproporcionados». Por lo tanto, llegada la fecha mencionada, los usuarios ya no podrán enviar emails desde cuentas de correo de terceros en Gmail, ni en la versión web ni en las aplicaciones móviles.Se trata de una función ampliamente utilizada por los usuarios, ya que permite añadir y sincronizar cuentas de correo de otros servicios con Gmail para gestionar todas las bandejas de entrada desde una única aplicación de una forma más cómoda. Sin embargo, a raíz de este cambio en la app, ya no será posible añadir ni sincronizar una cuenta de correo de terceros, por lo que será necesario usar una aplicación de correo específica.No obstante, Google ha aclarado que la retirada de esta función no afectará a los alias de Gmail entre cuentas de Gmail ni a la opción ‘Enviar correo como’ de Google Workspace, por lo que ambas funcionalidades seguirán estando disponibles para los usuarios que utilicen este servicio.Por otro lado, entre otros cambios, tampoco será posible recuperar correos electrónicos de cuentas externas en la cuenta de Gmail principal. Además, Google cesará la herramienta Gmailiza, que permite aplicar funciones de Gmail a la cuenta de correo electrónico externa.

La oleada de ciberataques contra los sistemas de agua de EEUU: la guerra silenciosa que pone el foco en Irán

Los sistemas municipales de agua se han convertido en uno de los objetivos más atractivos para los ciberdelincuentes porque, en muchos casos, siguen funcionando con sistemas antiguos y carecen de las medidas de seguridad necesarias.Estas infraestructuras han mejorado su eficiencia con el paso de los años, pero también han ampliado la superficie de ataque porque los hackers suelen dirigirse contra los sistemas de control industrial que gestionan procesos esenciales, como el bombeo, la presión o la dosificación de productos químicos. Por lo tanto, si los atacantes consiguen acceder a estos equipos mediante credenciales comprometidas, software sin actualizar o conexiones remotas mal protegidas, pueden alterar el funcionamiento de la instalación, interrumpir el suministro o incluso manipular parámetros críticos, como ha pasado en Estados Unidos.Acorde a la información compartida por el diario The Conversation, los ciberdelincuentes intentaron infiltrarse en los sistemas municipales de agua a finales de julio y, desde entonces, se ha registrado una ola de ataques en al menos 30 infraestructuras para tomar el control de los ordenadores que están instalados en las bombas y válvulas que suministran agua potable a millones de personas.Aunque las autoridades de Estados Unidos aseguran que no se ha visto comprometida la calidad del agua potable, los incidentes han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de unas infraestructuras críticas que siguen dependiendo de tecnologías antiguas y cuentan con recursos limitados para protegerse frente a este tipo de amenazas. Según The Conversation, Minnesota ha sido uno de los estados más afectados, con más de una treintena de sistemas de agua atacados en apenas dos días. Según las investigaciones, los ciberdelincuentes lograron alterar el funcionamiento de algunos sistemas de control remoto, modificando contraseñas e interrumpiendo procesos de gestión, lo que obligó a varias instalaciones a operar manualmente hasta recuperar el control.¿Cómo se han producido los ataques?The Conversation explica que los ataques contra los sistemas municipales de agua suelen seguir un patrón bien definido.En primer lugar, los ciberdelincuentes realizan una fase de reconocimiento en la que rastrean direcciones de internet para localizar controladores, paneles de gestión o servicios de acceso remoto utilizados por las empresas, con el objetivo de identificar equipos expuestos directamente a la red.Una vez encuentran un posible objetivo, intentan acceder aprovechando contraseñas robadas o configuraciones inseguras en los sistemas de acceso remoto. Por lo tanto, si consiguen infiltrarse, los atacantes pueden ejecutar distintas acciones, como modificar contraseñas, enviar órdenes a los equipos o alterar el software que controla los procesos industriales, lo que puede afectar al funcionamiento normal de la instalación.Este dispositivo de los sistemas municipales de agua es el más vulnerableLos ciberdelincuentes intentan acceder a los ordenadores llamados controladores lógicos programables (CLU, por sus siglas en inglés), ya que controlan todo tipo de equipos industriales en los sistemas municipales de agua.Estos dispositivos leen sensores que miden condiciones como la presión y la composición química del agua, los niveles de los depósitos y el estado de los equipos, y activan automáticamente bombas, válvulas y alarmas. Además, transmiten datos operativos al sistema informático central de la empresa de servicios públicos, de esta manera, los operarios utilizan paneles de control para supervisar la información y enviar comandos a los controladores.Pese a que los CLU prometen ser seguros porque utilizan redes privadas virtuales y pasarelas seguras, los ciberdelincuentes pueden localizar un controlador escaneando internet y encontrando su dirección IP, para luego usar una contraseña débil o explotar una vulnerabilidad de seguridad para tomar el control de la estación de trabajo de un operador.Irán, en el punto de miraPor el momento, el FBI y otros organismos federales mantienen abierta la investigación para identificar a los responsables. Diversos expertos apuntan a grupos vinculados con Irán como una de las principales hipótesis debido al contexto geopolítico y a antecedentes similares, aunque las autoridades estadounidenses todavía no han confirmado oficialmente esa atribución.Independientemente de ello, estos incidentes han reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar la ciberseguridad de las infraestructuras críticas. Las plantas de tratamiento de agua, especialmente las que abastecen a pequeñas comunidades, suelen disponer de menos recursos para actualizar sus sistemas y proteger sus redes, lo que las convierte en un objetivo especialmente atractivo para los atacantes. Por lo tanto, desde The Conversation insisten en que mejorar la protección de estos servicios esenciales será clave para reducir el riesgo de nuevos ciberataques.