Tecnología - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

TECNOLOGÍA

Un nuevo 'ojo' de España en el espacio: así serán los satélites para anticipar incendios y desastres

El espacio se ha convertido en una pieza clave para entender —y anticipar— lo que ocurre en la Tierra. En ese contexto, el Gobierno ha anunciado una inversión de 325 millones de euros para reforzar la Constelación Atlántica (ESCA+), un ambicioso sistema de satélites desarrollado entre España y Portugal que promete ofrecer datos casi en tiempo real sobre fenómenos climáticos extremos.Durante su intervención en la VI edición del Foro Económico de elDiario.es, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha asegurado que estos satélites reforzarán nuestra «capacidad de respuesta». Para ello, los dispositivos llevarán tecnología de vanguardia que permitirá gestionar desastres naturales, pero también mejorar el seguimiento de cultivos y la gestión de ayudas agrícolas, analizar recursos hídricos y procesos de deforestación, reforzar la vigilancia marítima y contribuir a la planificación urbana y territorial.El proyecto tiene una dimensión industrial relevante. El Gobierno estima un impacto de más de 200 millones de euros en contratos entre 2026 y 2027, con participación de empresas, universidades y centros de investigación. Satélites más pequeños, pero mucho más avanzadosLos nuevos dispositivos que se incorporarán a la constelación no serán grandes plataformas como los satélites tradicionales, sino sistemas más compactos y versátiles. Según la información disponible, cada uno contará con cargas útiles de entre 200 y 250 kilos, lo que los sitúa dentro de la categoría de microsatélites avanzados.Este tamaño reducido responde a una tendencia clara en la industria espacial: constelaciones de satélites más pequeños, más baratos de lanzar y capaces de trabajar en red para ofrecer cobertura continua. La clave no está en un único satélite, sino en cómo todos operan conjuntamente.Estarán diseñados para observar la Tierra combinando distintas tecnologías. Contarán con cámaras ópticas de muy alta resolución capaces de captar imágenes detalladas del terreno, algo fundamental para detectar incendios, cambios en cultivos o daños en infraestructuras. A esto se suman cámaras térmicas infrarrojas, que permiten medir temperaturas y localizar focos de calor o analizar episodios de sequía.Una de las piezas más relevantes será el radar de apertura sintética, una tecnología que permite obtener imágenes incluso en condiciones adversas, como de noche o con nubosidad, lo que garantiza una vigilancia constante. También se prevé la incorporación de sensores electromagnéticos orientados a captar señales no visibles en el espectro óptico, sino por radiofrecuencia. Por ejemplo, pueden captar emisiones de radares o sistemas de comunicación, identificar interferencias o detectar actividad marítima e industrial.Más allá de los sensores, el proyecto contempla integrar tecnologías avanzadas de comunicación, como enlaces entre satélites y sistemas de cifrado basados en distribución cuántica de claves (QKD), además de mecanismos de desorbitado para reducir el impacto de la basura espacial.Uno de los grandes objetivos de la Constelación Atlántica es mejorar la frecuencia de revisita, es decir, el tiempo que tarda un satélite en volver a observar el mismo punto de la Tierra. Gracias a este enfoque, será posible disponer de datos prácticamente en tiempo real, algo determinante en situaciones críticas.Esto permitirá seguir la evolución de incendios forestales a medida que avanzan, detectar inundaciones o vertidos con rapidez o analizar el impacto de fenómenos extremos casi al instante, facilitando la toma de decisiones por parte de las autoridades. Así funciona la Constelación AtlánticaLa Constelación Atlántica no es un proyecto que empiece desde cero. España y Portugal llevan tiempo trabajando en esta iniciativa en colaboración con la Agencia Espacial Europea, dentro de una estrategia más amplia de observación de la Tierra.Uno de los avances más relevantes ha sido la adjudicación a la empresa española Open Cosmos para liderar el desarrollo del componente nacional. La compañía está desarrollando ocho microsatélites que incorporan cámaras multiespectrales, sensores de reflectometría GNSS para analizar la humedad del suelo o las condiciones oceánicas, sistemas de identificación automática de buques y conectividad IoT para recoger datos en zonas remotas.El modelo ESCA+ apuesta por un enfoque colaborativo en el que distintos países aportan satélites que funcionan como un sistema integrado. Esto permite crear una red de observación capaz de generar datos continuos y compartirlos entre administraciones, investigadores y empresas.El objetivo es que esta constelación se integre en iniciativas europeas de observación de la Tierra, reforzando la autonomía tecnológica y la capacidad de respuesta ante crisis climáticas.

Arturo Béjar, exdirectivo que testificó en contra de Meta: «Instagram enseña vídeos de tus hijos a pedófilos»

Han pasado más de 15 años, pero el ingeniero Arturo Béjar todavía recuerda perfectamente su primera etapa como trabajador de Facebook. Corría el año 2009, y aunque la red social ya prometía cambiar radicalmente la forma en la que nos comunicamos, el ambiente … era positivo. «Imperaba el idealismo, aspirábamos a conectar a la gente con sus familiares y amigos. Sin embargo, viéndolo con retrospectiva, ya había cosas que no estaban bien», explica en conversación con ABC.
Recuerda que en su primera semana le dijeron que el mensaje de recordatorio de los cumpleaños era lo que mejor funcionaba para traer de vuelta a la gente a la red social: «Me acuerdo también de mi primera junta con Mark Zuckerberg. Yo le hablé de la seguridad de los menores. A la semana, mi jefe directo me llamó la atención y me dijo que a Mark no le había gustado nada lo que había dicho. Lo que quería oír eran datos. No le interesaba la seguridad por definición».

Béjar dejó la compañía en 2015, pero decidió retornar como consultor en 2019 después de que su hija de 14 años comenzara a recibir insinuaciones de adultos y fotos de desnudos a través de Instagram. Esperaba ayudar a solucionar este tipo de problemas. Pero le fue imposible: «Entonces se hacía todo por competir con TikTok El único objetivo era lanzar el producto más agresivo para dominar el sector. No les interesaba investigar para poder proteger mejor a los menores y evitar problemas de adicción».

Noticia relacionada

Carmen Burné

Esta mala experiencia provocó que el ingeniero abandonase la sede de Menlo Park en 2021. Esta vez para siempre. Afirma que no siente ningún remordimiento por el tiempo que dedicó a que la tecnológica se convirtiera en el gigante que es. Si tiene alguna culpa, considera que la está expiando ahora, que dedica la mayor parte de su tiempo a alertar sobre los peligros de las redes. Su reciente testimonio ante jurado fue fundamental para que la tecnológica perdiese esta semana dos juicios históricos en Estados Unidos. El primero, en Nuevo México, donde fue encontrada culpable de facilitar la explotación sexual de menores en sus redes y condenada a pagar 375 millones de dólares. El segundo, en Los Ángeles. Allí se la condenó, junto a Google, a pagar 3 millones de dólares a una menor que afirma haberse vuelto adicta a las redes sociales por culpa del diseño de Instagram o YouTube. Meta está disconforme con el resultado de los dos casos y ya ha anunciado que piensa apelar.
«La multa de 375 millones no le importa nada a la empresa. Podrían ser 1.000 y no pasaría nada. Lo importante es lo que puede ocurrir a partir de aquí», señala Béjar. El exdirectivo espera que estos juicios, «en los que se ha encontrado culpable a la empresa de poner en peligro a los niños y volverlos adictos», sean el primer paso para que Meta se vea forzada a cambiar radicalmente el funcionamiento de sus plataformas y, quizá, en el futuro, a abandonar prácticas potencialmente nocivas, como el ‘scroll’ infinito: «Cuando yo estaba ahí, los cambios que se producían solían ser producto del trabajo de las fiscalías, que la obligaban. Lo que espero ahora es que más fiscalías se atrevan a llevar a Meta a los tribunales».

«Para Meta una multa de 375 millones no significa nada. Cuando estaba ahí vi que todos los cambios eran porque les obligaba la fiscalía»

Arturo Béjar
Exdirectivo de Meta

A pesar de ello, el ingeniero cree que con la dirección actual, encabezada por Zuckerberg, resultará complicado que la red social acometa cambios reales en el producto que eliminen los peligros para los jóvenes y se evite el riesgo de causar adicción. Si se quieren cambios reales, tiene claro que habrá que forzarlos.

Enseñar el ombligo

Durante su segunda etapa en Meta, Béjar desarrolló un botón para Instagram destinado a que el usuario lo pulsara cada vez que ve en pantalla algo que le molesta o que considera inapropiado. «Cuando se lo enseñé a Mosseri (jefe de Instagram) me dijo que si quería que Mark (Zuckerberg) aceptase la idea tenía que haber una recompensa para la empresa». Y el plan nunca llegó a buen puerto.
Meta acabó apostando por las cuentas de adolescente: una suerte de control parental que, entre otras cosas, bloquea determinados contenidos inapropiados o los mensajes de adultos extraños. El exempleado publicó un estudio el pasado otoño, avalado por dos universidades estadounidenses, en el que señala que el sistema está roto. «Me di cuenta de que Instagram seguía facilitando la conexión de los usuarios menores con extraños. También vi que los filtros no funcionaban, y que si un niño empezaba a buscar contenido relacionado con el suicidio o el sexo lo podía encontrar».

«El control parental de Instagram no funciona. Los niños todavía pueden ver contenido sobre sexo y suicidio»

Arturo Béjar
Exdirectivo de Meta

La empresa tachó los resultados de Béjar de erróneos y lo acusó de «tergiversar» su trabajo: «Siempre hacen lo mismo, cuando un estudio les deja en mal lugar solo dicen que es falso en lugar de reconocer su responsabilidad y apostar por arreglar las cosas». En su opinión, para solucionarlas, Instagram tendría que cambiar por completo, porque «el producto está mal hecho»: «Es muy fácil verlo. Una niña que sube un vídeo a Instagram en el que se le ve el ombligo se da cuenta de que recibe 500.000 visualizaciones en lugar de 200. El algoritmo es el que hace eso, te enseña a exponerte para tener visualización. Es el que está haciendo que los vídeos de tu hija los pueda ver un pedófilo. Se los están enseñando. Y si pudo encontrar a una niña, el pederasta ya sabe que va a poder encontrar a 1.000 dentro de la aplicación».
Consultado sobre los consejos que le daría a un padre cuyos hijos menores tengan cuenta en Instagram, el ingeniero subraya la importancia de que estos se sientan «seguros de compartir cualquier problema que experimenten en su interior»: «Debemos ayudarles a navegar estas aguas tan turbulentas y la mejor manera de hacerlo es a través de la escucha». Pero si los menores no están todavía dentro, mejor: «En ese caso intenta que aguanten todo lo posible antes de hacerse la cuenta». También hace un llamamiento a los gobiernos para que suban la edad mínima de acceso, algo que en España ya se está barajando.

España se cuela en Artemis II: así es la tecnología que mantendrá con vida a los astronautas rumbo a la Luna

Más de cincuenta años después de las misiones Apolo, el ser humano se prepara para regresar al entorno de la Luna. Esta vez no lo hace solo. La nueva carrera espacial, liderada por la NASA con su programa Artemis, tiene un marcado carácter internacional y en ese escenario Europa —y en particular España— juega un papel más relevante de lo que podría parecer a simple vista.La misión Artemis II, cuyo lanzamiento está previsto para el 1 de abril, será el primer vuelo tripulado del programa y llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna antes de regresar a la Tierra. No aterrizarán todavía, pero el viaje servirá para probar todos los sistemas críticos de cara a futuras misiones que sí contemplan el alunizaje y la creación de una presencia humana sostenida en el satélite.En ese complejo engranaje tecnológico hay una pieza esencial que se ha diseñado y fabricado en España. Se trata de parte del Módulo de Servicio Europeo (ESM), desarrollado por Airbus, que acompaña a la nave Orion y del que depende, en buena medida, la supervivencia de la tripulación. Es uno de los pocos casos en los que la NASA ha confiado a Europa el desarrollo de un elemento crítico en una misión tripulada, un hito que refleja el peso creciente de la industria aeroespacial europea.Dentro de ese módulo, una de las unidades más delicadas —la encargada de controlar la temperatura y de gestionar el suministro de aire y agua— ha sido desarrollada íntegramente en las instalaciones de Airbus-Crisa, en Tres Cantos. Su función es tan silenciosa como decisiva: monitorizar en tiempo real cientos de parámetros a través de unos 230 sensores y, en función de esos datos, accionar los sistemas que permiten mantener unas condiciones habitables en el interior de la nave. Todo ello en un entorno extremo, donde las temperaturas pueden desplomarse hasta los 270 grados bajo cero o elevarse hasta los 100 grados en zonas iluminadas por el Sol.Unos 30 ingenieros españoles han participado en el diseño y fabricación de las dos Unidades de Control Térmico (TCU) que viajarán en la nave —un sistema duplicado para garantizar respaldo en caso de fallo—.En este contexto, el responsable de la arquitectura de las TCU de Orion ESM de Airbus Crisa, Jesús Ortiz, subraya su importancia: “Es una unidad fundamental para el soporte vital de los astronautas ya que controla la temperatura dentro de la nave Orión y también regula el suministro de agua y aire para los astronautas”, ha explicado en declaraciones a Europa Press.El empuje hacia la LunaEl Módulo de Servicio Europeo no solo actúa como soporte vital. También es el encargado de proporcionar energía, gracias a sus paneles solares, y de ejecutar maniobras clave de propulsión. De hecho, será el responsable de dar el impulso necesario para que la nave alcance una órbita lejana alrededor de la Luna, hasta situarse a unos 7.500 kilómetros más allá del satélite y a más de 400.000 kilómetros de la Tierra, un punto que marcará la mayor distancia a la que han viajado seres humanos.El viaje, que durará alrededor de diez días, incluirá varias vueltas a la Tierra antes de poner rumbo a la Luna en un trayecto de cuatro días. Tras rodearla, la nave iniciará el regreso. Aunque pueda parecer un ensayo, la misión tiene un enorme valor: es el paso imprescindible antes de que los astronautas vuelvan a pisar la superficie lunar, algo que no ocurre desde 1972.La participación española no se limita a Airbus. Otras empresas han contribuido en distintos ámbitos, desde la validación de componentes críticos hasta el desarrollo de sistemas capaces de detectar anomalías durante el vuelo o monitorizar la salud de los astronautas. Incluso habrá tecnología española participando en el seguimiento de la misión desde la Tierra, con una antena instalada en la Universidad de Sevilla que formará parte de la red internacional de monitorización.Una presencia discreta, pero clave, en una misión que marcará el regreso del ser humano al entorno lunar.

Desarrollan una pupila de metal líquido que imita al ojo humano para la futura visión de las máquinas

La visión de las máquinas es clave para tecnologías como robots, coches autónomos o drones, pero estos sistemas aún tienen dificultades cuando la luz cambia de forma brusca, como al pasar de un túnel oscuro a plena luz del día. A diferencia de los ojos humanos o de los animales, que se adaptan automáticamente, muchas cámaras dependen de programas informáticos que corrigen la imagen. Este proceso puede ser más lento y consumir más energía, además de que sus resultados no siempre son todo lo eficientes que deberían ser.Así que, para mejorar esto, un grupo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte junto a la Universidad de Westlake y otros centros han creado un ojo artificial inspirado en la naturaleza. Su trabajo, publicado en la revista Science Robotics y que recogen desde Digital Trends, intenta copiar cómo funciona la pupila en los seres vivos, la cual se ajusta sola sin cantidad de luz.Un sistema que funciona como un ojo realExplican que la clave de este sistema es una pupila hecha de metal líquido, en concreto de una aleación de galio e indio. Este material está colocado en pequeños canales flexibles y reacciona a señales eléctricas que se generan cuando entra luz. Si hay mucha luz, la pupila se hace más pequeña para proteger el sistema. En cambio, si hay poca, se agranda para dejar pasar más luz. Todo esto ocurre automáticamente sin necesidad de utilizar ningún programa complejo.Para entender el sistema que funciona de manera similar al ojo real, explican que el ojo artificial tiene tres partes principales: una retina curva con sensores de luz, unas neuronas de metal líquido que convierten la luz en señales eléctricas y la pupila adaptable. Esta pupila no solo cambia de tamaño, sino que también lo hace de forma y puede imitar diferentes tipos de pupilas ya existentes en animales, como la redonda de los humanos o las más alargadas de otros seres, permitiendo adaptarse mejor a distintos entornos.Durante las primeras pruebas, el sistema mejoró bastante los resultados y es que la precisión al reconocer imágenes en condiciones difíciles pasó de alrededor del 68% a más del 83%, algo muy importante porque permite a las máquinas ver mejor en situaciones reales. Por el momento, esto se trata de un prototipo, pero los científicos trabajan en hacerlo más pequeño, eficiente y completo, para que en un futuro pueda utilizarse en robots, cámaras o vehículos y que vean de forma más parecida a los seres vivos.

A-10 Warthog: así es el icónico avión de combate de los años 70 que está siendo decisivo en la guerra de Irán

El A-10 Thunderbolt II no es un caza rápido ni especialmente sofisticado. No se puede comparar a los aviones modernos ni lleva tecnología de última generación. Pero es extremadamente eficaz en lo suyo: proteger a las tropas y destruir objetivos en tierra con precisión y potencia.Su efectividad le ha valido su fama y actualmente es uno de los aviones más reconocibles y respetados de la aviación militar. Desde sus orígenes, en plena Guerra Fría, el objetivo de esta aeronave ha sido el ataque a tierra, por lo que era imprescindible que fuera capaz de volar bajo, resistir impactos y destruir vehículos acorazados con precisión. Esa filosofía explica su diseño.El A-10 entró en servicio en los años setenta y su elemento más característico es su cañón GAU-8 Avenger de 30 milímetros, una pieza de artillería de contundente tamaño y potencia con una cadencia de fuego de 3900 disparos por minuto. Además de su cañón, está equipado con misiles AGM-65 Maverick y cohetes guiados por láser APKWS.El resto de la aeronave es igual de robusta, con una cabina protegida por titanio, sistemas redundantes y una capacidad poco habitual para seguir volando incluso tras sufrir daños importantes.Su verdadera utilidad, sin embargo, no reside solo en su resistencia, sino en su forma de operar. A diferencia de otros aviones de combate, el A-10 está pensado para el apoyo aéreo cercano, lo que implica volar a baja altura, permanecer durante más tiempo en la zona de combate y actuar con precisión sobre objetivos concretos. Esta capacidad de acompañar a las tropas sobre el terreno y responder de manera directa a sus necesidades es lo que ha definido su trayectoria.El primer gran escenario donde demostró su valor fue la Guerra del Golfo. En ese conflicto, el A-10 desempeñó un papel clave en la destrucción de blindados iraquíes y en el apoyo a las fuerzas terrestres, consolidando su reputación como una herramienta eficaz en combate real. Lejos de quedar relegado tras el final de la Guerra Fría, el avión continuó participando en operaciones posteriores, desde Afganistán hasta la guerra de Irak, así como en misiones contra el Estado Islámico. En todos estos escenarios, su capacidad para operar en entornos complejos y ofrecer apoyo directo lo mantuvo como una pieza relevante.A pesar de esta trayectoria, el A-10 ha vivido en una constante incertidumbre en los últimos años. La evolución de la guerra aérea, marcada por sistemas de defensa más avanzados y la apuesta por aviones furtivos, ha llevado a la Fuerza Aérea de Estados Unidos a plantear su retirada en varias ocasiones. Sin embargo, estos intentos han encontrado resistencia, especialmente en el ámbito político, donde se sigue considerando que no existe un sustituto que iguale su eficacia en misiones de apoyo cercano.Ahora este avión de combate, apodado ‘Warthog’, vuelve a ganar protagonismo por su participación en el conflicto que está viviendo Oriente Medio. En plena escalada militar en el estrecho de Ormuz, el A-10 ha pasado a ocupar un papel central en las operaciones estadounidenses.Frente a aviones diseñados para penetrar defensas sofisticadas o dominar el espacio aéreo, esta aeronave puede identificar objetivos pequeños y móviles —como embarcaciones rápidas— y atacarlos con precisión. En Ormuz, esta cualidad se ha vuelto decisiva.Las fuerzas de Irán utilizan lanchas ligeras y minadores para hostigar a los petroleros. Según fuentes militares estadounidenses, los A-10 han participado en la destrucción de estas embarcaciones.El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM, siglas de U.S. Central Command), explica en un vídeo publicado el 16 de marzo en la cuenta oficial X (antes Twitter) que las fuerzas estadounidenses han destruido más de 100 buques de guerra iraníes y declara: «Seguiremos reduciendo rápidamente la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores».El interés en esta zona no es casual. El estrecho de Ormuz es mucho más que una ruta marítima: es una de las arterias clave del sistema energético mundial. Alrededor del 20 % del petróleo que se mueve en el mundo pasa por este paso estratégico, procedente del golfo Pérsico con destino a distintos puntos del planeta.A-10 Thunderbolt II, un veterano difícil de jubilarDurante años, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha intentado retirar el A-10 de forma gradual. El plan estaba sobre la mesa, pero nunca ha terminado de ejecutarse. En gran parte, porque el Congreso ha ido frenando esos intentos una y otra vez.De hecho, la Ley de Autorización de Defensa Nacional para 2026 fija un límite claro: al menos 103 unidades deberán seguir en activo hasta septiembre de este año. El motivo es bastante evidente. Aunque es un avión veterano, el A-10 sigue teniendo un papel que otros no cubren igual. Y lo que está ocurriendo ahora en el estrecho de Ormuz vuelve a ponerlo sobre la mesa.

OpenAI cierra Sora, su herramienta de generación de vídeos con IA

OpenAI ha anunciado, de forma abrupta, su decisión de cerrar el acceso a Sora, la aplicación para la generación de vídeo que la compañía anunció a bombo y platillo a inicios de 2024. Tan solo hace seis meses, la empresa había puesto en … línea una aplicación independiente que permitía a los internautas crear contenido de esta clase y compartirlo con el resto de la comunidad. Ahora, desaparecerá.
«Nos despedimos de la ‘app’ Sora. A todos los que crearon con Sora, la compartieron y construyeron una comunidad a su alrededor: gracias. Lo que crearon con Sora fue importante, y sabemos que esta noticia es decepcionante», ha afirmado el equipo detrás de Sora a través de una publicación realizada a través de la cuenta oficial de la herramienta en X. Asimismo, ha anunciado que «pronto» compartirá información sobre los plazos para la desaparición de la ‘app’ y los pasos a dar por los usuarios para que puedan conservar los vídeos que hayan ido creando con la aplicación.

MÁS INFORMACIÓN

El anuncio del cierre de la aplicación es sorprendente. Hace apenas dos días, OpenAI compartió un artículo en su blog oficial en el que animaba a los usuarios a utilizar Sora de forma segura. Nada indicaba que OpenAI fuera a tomar la determinación de retirar la aplicación. Para ofrecer una mejor experiencia, la firma de IA había alcanzado un acuerdo con Disney a principios de año para que los usuarios pudieran emplear los diseños de sus personajes en los vídeos generados respetando los derechos de autor. Ahora la colaboración finaliza, según ha afirmado un portavoz del imperio audiovisual a ‘The Guardian’.
We’re saying goodbye to the Sora app. To everyone who created with Sora, shared it, and built community around it: thank you. What you made with Sora mattered, and we know this news is disappointing.We’ll share more soon, including timelines for the app and API and details on…— Sora (@soraofficialapp) March 24, 2026

Como señala ‘Reuters’, la cancelación de Sora se produce en un momento en que OpenAI se enfrenta a una presión cada vez mayor para impulsar sus productos empresariales y de codificación, a medida que se intensifica la competencia de las startups de IA rivales y los gigantes tecnológicos.
El enfoque de Anthropic en el entrenamiento de sus modelos en programación ha ayudado a que su producto Claude Code gane presencia entre los desarrolladores, lo que le otorga a la compañía liderado por Dario Amodei de una ventaja sobre OpenAI y otros competidores en el mercado de la IA empresarial.

Si usas Crunchyroll para ver animes, esto te interesa: contraseñas y emails quedan expuestos por un hackeo

Crunchyroll es una plataforma de streaming que ofrece películas y series de anime, como ‘Ataque a los Titanes’, ‘Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba’, ‘Solo Leveling’ o ‘Jujutsu Kaisen’, entre otros títulos destacados. Dicho servicio es popular por sus suscripciones baratas y sin anuncios, sin embargo, su fama ha provocado que esté en el punto de mira de los ciberdelincuentes porque, según reportan desde el portal Hackmanac, Crunchyroll ha sufrido un hackeo que ha supuesto la filtración de más de 100 GB de datos de sus suscriptores.El medio citado revela que el hackeo se ha producido mediante un ataque de phishing a un empleado de Telus Digital, una de las compañías que la plataforma tiene externalizadas en India. Por lo tanto, tras la ejecución de la técnica de ciberdelincuencia, se dio paso a una infección de malware en una de las estaciones de trabajo, permitiendo a los hackers conseguir las credenciales de Okta y acceder al sistema interno de Crunchyroll.Como resultado, el ataque de phishing ha provocado que más de 100 GB de datos confidenciales —desde direcciones IP, nombres completos, números de teléfono, detalles de facturación, datos de la cuenta, correos electrónicos hasta contraseñas— queden expuestos, teniendo en cuenta que, por el momento, el diario thecybersecguru no ha confirmado si hay información bancaria en manos de los actores maliciosos y cuántas personas se han visto afectadas por esta filtración masiva.No obstante, thecybersecguru agrega que el hackeo ha afectado a datos parciales de las tarjetas de crédito, aunque, a priori, los ciberdelincuentes no habrían tenido acceso a la base datos cifrada, sino a los registros de incidencias —un apartado de la plataforma de streaming que incluye números de tarjeta incompletos y capturas de recibos—.Ante dicha situación, aquellas personas que tengan una cuenta de Crunchyroll deben cambiar sus contraseñas, comprobar qué dispositivos tienen acceso a la cuenta, activar la autenticación en dos pasos, revisar los movimientos bancarios para detectar posibles cargos indeseados, no pinchar sobre enlaces sospechosos que intenten suplantar a Crunchyroll y acceder a la plataforma desde la aplicación oficial.