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España ya puede usar Mythos, la IA que amenaza con hackear el mundo: este es su alcance

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cada vez más importante para la ciberseguridad. Gracias a su capacidad para analizar software y detectar fallos con rapidez, puede ayudar a identificar vulnerabilidades que a veces pasan desapercibidas para los humanos. Sin embargo, esta misma capacidad también plantea riesgos cuando se aplica a sistemas críticos.En ese contexto surgió Claude Mythos, el modelo de IA desarrollado por Anthropic con un enfoque específico en seguridad informática. Presentado en abril, esta tecnología ha sido descrita por sus creadores como un modelo de lenguaje de propósito general con un fuerte enfoque en el análisis de vulnerabilidades y la protección de software crítico.Según Anthropic, durante las evaluaciones internas, Claude Mythos logró identificar y explotar vulnerabilidades de día cero en distintos sistemas operativos y navegadores web, incluidos fallos con más de una década de antigüedad que hasta ahora habían pasado inadvertidos. Por lo tanto, las capacidades de Claude Mythos reabrieron el debate sobre el doble uso de la inteligencia artificial en el ámbito de la ciberseguridad, porque, mientras algunos expertos destacan su utilidad para reforzar la protección de infraestructuras digitales y mejorar la detección temprana de vulnerabilidades, otros advierten del riesgo sobre los posibles usos malintencionados.Hasta ahora, dicha IA estaba limitada a un grupo reducido de usuarios, pero, recientemente, la compañía ha ampliado el acceso a Claude Mythos Preview a aproximadamente 150 nuevas organizaciones con sede en más de 15 países, entre los que figura España, extendiendo así el alcance del ‘Proyecto Glasswing’.¿Claude Mythos lo podrá usar cualquier persona?En un comunicado oficial, Anthropic aclara que la ampliación del acceso a Claude Mythos mediante el ‘Proyecto Glasswing’ no significa que esta herramienta vaya a estar disponible para el uso general. En este caso, la compañía mantiene una estrategia de despliegue controlado, centrada en identificar y corregir el mayor número posible de vulnerabilidades en sistemas críticos antes de plantear una adopción más amplia.Anthropic justifica esta cautela por la creciente posibilidad de que otros desarrolladores lancen modelos de lenguaje con capacidades similares y alcance masivo, ya que poner a disposición del público herramientas de este tipo sin las salvaguardas adecuadas podría tener consecuencias catastróficas.Por ahora, la participación en las pruebas de Mythos se encuentra restringida a un pequeño grupo de empresas, organismos reguladores y gobiernos. Asimismo, se realiza en condiciones de absoluta confidencialidad.Esta es la posición de España tras recibir acceso a Claude MythosAcorde a la información compartida por Europa Press, «el Gobierno de España ha celebrado su inclusión en el ‘Proyecto Glasswing’ para el testeo del modelo de IA Claude Mythos Preview de Anthropic y ha remarcado la influencia del país en el debate sobre gobernanza de la inteligencia artificial».El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha afirmado a la agencia mencionada que «participar en el testeo del modelo es una muestra de la influencia del Gobierno de España en el debate sobre gobernanza de IA de frontera», además, «responde a la petición que en este sentido trasladaron representantes del Ejecutivo español en sus contactos con Anthropic».

La próxima vez que escribas a una empresa por WhatsApp podría responderte una IA

Chatear por WhatsApp se ha convertido en un gesto tan cotidiano en nuestra vida como lo fue en su día –y para algunos lo sigue siendo, aunque los más jóvenes lo repelan– hablar por teléfono. A veces nos podemos pasar toda una tarde escribiendo sin parar y otras lanzamos al aire un mensaje que se contesta días después. Posiblemente esto te lo tomes con naturalidad y sin mucho drama si te ocurre con esa persona que sabes que siempre está ocupada o que nunca mira el móvil. Pero no te gusta tanto cuando te genera una urgencia: si haces una pregunta para la que buscas una respuesta rápida esperar no es una opción.En las relaciones personales esto tiene poco arreglo, más allá de pedir a la otra parte que se ponga las pilas o, simplemente, resignarte. Si hablamos de una transacción comercial, la cosa cambia, porque estamos programados para asumir que si pagas o tienes intención de pagar, es obligatorio que te atiendan y, más aún, que te atiendan rápido y bien. El problema es que la virtualidad nos ha hecho pensar que como internet nunca duerme tampoco lo hacen los humanos que hay detrás.Por eso Meta ha buscado una solución para que su parte comercial del negocio, la suite que dentro de la compañía se conoce como Meta Business Messaging, sea más accesible. Y, como no podía ser de otra forma en tiempos en los que hasta el papa habla de IA, lo nuevo de la empresa de Mark Zuckerberg tiene que ver con inteligencia artificial.Así es el nuevo agente comercial de Meta basado en IAEn su evento anual Conversations, celebrado en Londres, Meta ha presentado su agente comercial. La compañía defiende que se trata de mucho más que el típico chatbot que responde frases programadas y que suele conseguir que el usuario se desespere: es “una IA que permite a todas las empresas estar presentes para cada cliente, en todo momento, como si tuvieran un equipo infinito detrás de ellas”.Aseguran que cualquiera que tenga un negocio, ya sea físico o de servicios, puede acceder a este sistema y que basta con unos minutos para configurarlo. En una rueda de prensa celebrada para un pequeño grupo de periodistas, portavoces de Meta han asegurado que todas las capacidades de este agente comercial estarán disponibles en Europa, sin limitaciones regulatorias, de manera que España será uno de los países en los que se lance la nueva experiencia a todos los usuarios, la cual de momento se está probando solo con algunos testers.Según datos de Meta, más de un millón de empresas ya utilizan un agente comercial de Meta en WhatsApp y Messenger para responder a los clientes las 24 horas del día y mil millones de personas ya se conectan con empresas en WhatsApp, Messenger e Instagram todos los días. La diferencia con este nuevo servicio será principalmente que el sistema responderá a preguntas específicas sobre la empresa, podrá hacer recomendaciones de productos del catálogo, será capaz de reservar citas e incluso tendrá permiso para cerrar ventas. En caso de que surja un problema o de que el usuario necesite hablar con un humano, el agente avisa a un miembro del equipo para que intervenga y proporcione ayuda adicional.Otra novedad consiste en que esta IA te permite ‘descubrir empresas’. Si usan el agente comercial podrás buscarlas directamente en la barra de búsqueda de WhatsApp con solo escribir su nombre. También se puede compartir el número de teléfono o la tarjeta de contacto en chats con amigos y familiares para que otros accedan de forma directa al negocio.¿Sabré que estoy hablando con una IA? Sí, desde la compañía han señalado que aparecerá un mensaje indicando que es texto y contenido generado por inteligencia artificial.¿Y es gratis? Sí para el usuario, pero Meta ha explicado que en los próximos meses las empresas podrán acceder al agente a través de sus ofertas de suscripción pagada, que incluyen opciones para negocios de todos los tamaños. Dentro del servicio para los comercios se incluye un informe matutino que te marca los chats que se han producido durante la noche y un resumen con información sobre las conversaciones.“Empezamos con un número selecto de empresas en la app de WhatsApp Business, cuentas profesionales de Instagram, Messenger y Meta Business Suite y en el futuro ampliaremos sus capacidades para ayudarte en todas tus operaciones diarias, como realizar investigaciones de mercado, obtener estadísticas de productos, conectarte con las herramientas para administrar tu calendario y proporcionar inteligencia competitiva”, afirma la compañía en un comunicado.Zuckerberg: «A medida que nuestros modelos avancen, tu agente asumirá más tareas»Durante la keynote inaugural, Zuckerberg se ha conectado por videoconferencia al evento y ha defendido que los agentes de inteligencia artificial se están convirtiendo en una herramienta habitual para cualquier empresa, con independencia de su tamaño.“Hace un par de años dije que cada negocio tendría un agente de IA, igual que hoy tiene una dirección de correo electrónico, una página web o una cuenta en redes sociales. Y eso está ocurriendo más rápido de lo que esperaba”, ha afirmado Zuckerberg.El directivo ha presentado el nuevo Meta Business Agent como una herramienta pensada para que las empresas puedan hablar con sus clientes y gestionar parte de su operativa diaria desde las aplicaciones de Meta. Según ha explicado, una tienda de ropa en Birmingham o una panadería en São Paulo podrán ofrecer una experiencia permanente y personalizada similar a la de una gran marca.Zuckerberg ha subrayado que más de un millón de empresas ya utilizan los agentes de Meta en WhatsApp y Messenger, y que la compañía está ampliando su disponibilidad a más países y también a Instagram. El fundador de Meta ha insistido además en que estos agentes no se limitarán a responder mensajes. “Lo interesante de tener un agente que habla con tus clientes cada día es que aprende con el tiempo y puede devolverte todo ese contexto”, ha señalado, añadiendo que a medida que sus modelos avancen, el agente “asumirá más tareas” y, con el tiempo, “te ayudará a gestionar todo tu negocio”.En palabras de Zuckerberg, el objetivo es que el agente pueda encargarse “de todo, desde la primera pregunta hasta la venta final”.Las dudas que abre un vendedor con IALa promesa, sin embargo, abre también algunas dudas. Si este agente no solo responde, sino que recomienda productos, reserva citas y llega a cerrar ventas, la conversación deja de ser una simple atención automatizada y pasa a convertirse en una relación comercial mediada por una IA.Meta asegura que el usuario sabrá que está hablando con una inteligencia artificial porque aparecerá un aviso al inicio del chat, aunque no se mostrará en cada mensaje. También defiende que el sistema podrá derivar la conversación a una persona cuando sea necesario, pero no existe un botón específico para saltarse la IA desde el inicio.Otra cuestión importante está en los datos. Para funcionar, el agente puede recibir contexto de la página de Facebook del negocio, su cuenta de Instagram, sus chats de WhatsApp, su web o documentos propios de la empresa. La clave estará en saber hasta qué punto esa información basta para evitar errores, qué datos utiliza el sistema para personalizar sus respuestas y quién asume la responsabilidad si el agente se equivoca al recomendar un producto, dar una información incorrecta o completar una venta. Al preguntar por este asunto en la rueda de prensa, el portavoz de Meta ha respondido que aplicará procesos similares a los de otros productos de la compañía y que el sistema está diseñado para que la empresa pueda corregir respuestas, probar el agente antes de activarlo y derivar a una persona aquellas conversaciones que requieran atención humana.

Tal para cual: probamos el Nothing Phone (4a) Pro y los auriculares Headphone (a)

Ya lo dijimos en marzo: Nothing quiere sacudir la gama media con su nuevo Phone (4a) Series y sus auriculares de diadema Headphone (a). Y ahora, dos meses después del lanzamiento, y tras haber convivido con ambos dispositivos, nuestra opinión inicial se confirma. Durante … las últimas semanas, hemos querido dejar de lado la frialdad de las fichas técnicas para sumergirnos en el comportamiento real del móvil y los auriculares. Y estos son los resultados.
Antes de entrar en los terahercios, las matrices de luz o la inevitable guerra de los megapíxeles, resulta fundamental comprender que Nothing, esta vez, no ha diseñado dos productos aislados, sino un ecosistema simbiótico. Al utilizarlos de manera conjunta, de hecho, es cuando la facilidad de uso y la integración entre el Phone (4a) Pro y los Headphone (a) roza la excelencia.

El terminal, impulsado por el depurado sistema operativo Nothing OS 4.1 (basado en Android 16), actúa como un cerebro limpio y minimalista. Gracias a la aplicación Nothing X, enraizada directamente en el núcleo del teléfono, el emparejamiento con los auriculares es instantáneo y transparente para el usuario. Se percibe una intención clara de reducir el tiempo que pasamos mirando la pantalla del móvil, y esto se nota en toda una serie de detalles de usabilidad.

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Por ejemplo, los controles físicos de los auriculares no solo gestionan el audio, sino que incluyen funciones propias; como el Channel Hop, un sistema para saltar entre diferentes aplicaciones vinculadas en el móvil con un solo toque, o el Camera Shutter, que convierte la diadema en un disparador remoto de alta precisión para la cámara del Phone (4a) Pro. Puedes dejar el móvil apoyado sobre una mesa, componer la foto y disparar directamente desde tus auriculares. Es una experiencia de usuario fluida y coherente, donde la tecnología sirve al humano y no a la inversa.

Metal, luz y una gran pantalla

El Phone (4a) Pro es, sin lugar a dudas, una auténtica declaración de intenciones. Y es que la firma ha decidido que la etiqueta ‘Pro’ deje de ser un mero adorno del departamento de marketing. El terminal estrena un robusto chasis ‘unibody’ de metal fresado con precisión milimétrica, logrando un perfil ultrafino de apenas 7,95 milímetros. Es el teléfono más delgado que la compañía ha fabricado jamás, ofreciendo en la mano una sensación táctil verdaderamente premium que destierra por fin el uso de plásticos de las generaciones anteriores.
En su trasera transparente, gran seña de identidad de la casa, la famosa interfaz lumínica de Nothing evoluciona hacia una sorprendente ‘Glyph Matrix’ compuesta por 137 mini-LEDs. Aunque utiliza menos luces individuales que en iteraciones pasadas, abarcan un 57% más de área y duplican su intensidad hasta alcanzar los 3.000 nits. Ya no se trata de una simple ‘discoteca’ para notificaciones; es un panel funcional que permite ver el progreso de las descargas, el nivel de batería, temporizadores o un elegante reloj digital directamente incrustado en la carcasa.
En el frontal, nos recibe una más que buena pantalla AMOLED flexible de 6,83 pulgadas con resolución 1.5K. Sus números resultan abrumadores para su segmento: cuenta con una tasa de refresco adaptativa de 144 Hz (una delicia absoluta para los más jugones) y un brillo máximo colosal de 5.000 nits en HDR. Protegido por el duradero cristal Corning Gorilla Glass 7i, este panel asegura una visibilidad perfecta incluso bajo el implacable sol del mediodía patrio.

Phone (4a) Pro: salto periscópico en fotografía

En las entrañas del Phone (4a) Pro late a toda velocidad el procesador Snapdragon 7 Gen 4 de Qualcomm. Acompañado de memoria RAM LPDDR5X de nivel de buque insignia y un veloz almacenamiento UFS 3.1, el terminal vuela en el uso diario. Además, incorpora un enorme disipador por cámara de vapor de 5.300 mm² que mantiene a raya las temperaturas, damos fe de ello, durante las sesiones de ‘gaming’ más exigentes. Y todo alimentado por una contundente batería de 5.080 mAh con carga rápida de 50W, capaz de rellenar el 60 % de la pila en solo media hora.
Pero la verdadera joya de la corona reside en su módulo fotográfico trasero. Nothing introduce un sensor principal Sony LYT700C de 50 megapíxeles con estabilización óptica (OIS), que viene escoltado por un gran avance en este rango de precios: un teleobjetivo periscópico de 50 megapíxeles con zoom óptico de 3.5x y OIS, capaz de alcanzar un zoom digital de 140x gracias a la inteligencia artificial de su nuevo TrueLens Engine 4. La tercera lente es un ultra gran angular de 8 megapíxeles, mientras que la cámara frontal queda bien representada por un sensor de 32. Las imágenes, procesadas con tecnología Ultra XDR desarrollada junto a Google, resultan nítidas, contrastadas y de un realismo casi cinematográfico.

Lo mejor y lo peor

Al enfrentar el Phone (4a) Pro contra su predecesor natural, el Phone (3a), el salto cualitativo es sideral, especialmente en los materiales de construcción metálicos y en la madurez de su sistema de cámaras. Pero, ¿cómo se posiciona frente a sus rivales directos en la gama media-alta, como los Google Pixel de la serie A o los todopoderosos Samsung Galaxy A55/A56?
La principal fortaleza del Phone (4a) Pro es lo que podríamos llamar una agresiva democratización de la tecnología de lujo. De hecho, no se puede negar que incorporar un teleobjetivo periscópico avanzado y una pantalla de 5.000 nits en este rango de precios es algo que rompe por completo los esquemas de competidores que reservan estas prestaciones para terminales que superan holgadamente los 1.000 euros. Además, la fluidez extrema del software Nothing OS 4.1 y la utilidad real de la Glyph Matrix lo convierten en un móvil genuinamente único.
Sin embargo, al escudriñar los detalles finos afloran algunas carencias. La primera es que, a pesar su apellido ‘Pro’, los usuarios más técnicos echarán en falta el músculo bruto de un procesador Snapdragon de la serie 8. Por otro lado, y aunque su carga rápida de 50W cumple, lo cierto es que se queda muy por detrás de los 120W que ofrecen sus competidores asiáticos directos, por no hablar de la ausencia total de carga inalámbrica, que no podemos dejar de considerar como un paso en falso.
En el ámbito fotográfico, lo cierto es que el sensor ultra gran angular de 8 megapíxeles desentona; pierde un nivel excesivo de detalle y rango dinámico en cuanto cae la luz del sol. Por último, su certificación IP65 lo protege de salpicaduras fuertes, pero no garantiza la supervivencia ante inmersiones completas (no es IP68), y su política de actualizaciones, fijada en 3 años de sistema y 6 de seguridad, palidece ante los 7 años completos de soporte que ya prometen gigantes como Google y Samsung.

Headphone (a): diseño atrevido y mucha autonomía

Dejando a un lado la telefonía, Nothing ha decidido asaltar también nuestros sentidos auditivos con los nuevos Headphone (a). Estos auriculares de diadema (over-ear) abrazan la filosofía estética de la marca con un atrevimiento visual indudable, destacando especialmente en sus versiones en colores rosa y amarillo, que complementan a los sobrios modelos en blanco y negro.
En cuanto a estructura pura y dura, la ingeniería británica ha priorizado la comodidad. Con un peso de 310 gramos y unas buenas almohadillas de espuma viscoelástica altamente transpirables, se adaptan a la ergonomía de la cabeza sin ejercer esa presión de pinza agotadora que suele arruinar las largas sesiones musicales. Cuentan, además, con certificación IP52, suficiente para aguantar el sudor en el gimnasio o una lluvia ligera.
Pero el aspecto donde los Headphone (a) realmente destacan es en la gestión de su batería. Nuestras pruebas confirman lo que en la hoja de especificaciones parecía un error tipográfico: alcanzan las 135 horas de reproducción continua (más de 5 días enteros sin pasar por el enchufe) si mantenemos la cancelación de ruido apagada. Con la cancelación activa (ANC), la cifra se estabiliza en unas notables 75 horas, destrozando a los pesos pesados de la industria de Sony o Apple. Y por si fuera poco, apenas cinco minutos de carga rápida otorgan 5 horas extra de música.

Sonido Hi-Res y control físicio

En el terreno puramente acústico, los nuevos Headphone (a) montan potentes ‘drivers’ dinámicos de 40 mm recubiertos de titanio, logrando la prestigiosa certificación Hi-Res Audio Wireless respaldada por el soporte nativo del códec LDAC. El sonido que ofrece es cálido y equilibrado, con unos graves contundentes. La Cancelación Activa de Ruido (ANC) de tipo híbrido permite aislar hasta 40 dB del sonido externo.
Además, en una decisión de diseño que nos ha parecido brillante, Nothing ha decidido huir de los paneles táctiles capacitivos, que suelen fallar cuando más se necesitan. Y los han sustituido por controles físicos en el auricular derecho: una ruleta (Roller) magnética para el volumen, una palanca (Paddle) para cambiar de pista y un botón maestro (Button) para acciones avanzadas, devolviendo al usuario un control analógico que jamás falla a ciegas.
Ni que decir tiene que que las 135 horas de autonomía son el auténtico ‘superpoder’ de estos auriculares, un hito de la ingeniería moderna que marca un antes y un después. Si unimos a esto su excelente relación calidad-precio, la muy acertada inclusión de controles físicos robustos y un sonido de alta fidelidad que exprime el códec LDAC, estamos ante una potencial buena compra para cualquier audiófilo.
Su construcción, sin embargo, no puede evitar pagar algunos peajes. Por ejemplo, sus 310 gramos de peso los sitúan en el lado algo más pesado del espectro frente a rivales que apenas rozan los 250 gramos, lo que puede causar cierta fatiga en el cuello tras un día de uso maratoniano. Y hemos notado que el Modo Transparencia resulta un tanto opaco y artificial a la hora de procesar voces humanas, dando una sensación de sonido «enlatado». Por otra parte, su resistencia al agua IP52 es quizá demasiado básica, y aunque la cancelación de ruido de 40 dB es altamente competente en la calle o la oficina, los más exigentes notarán que no logra el silencio sepulcral que ofrecen los modelos premium de Bose o Sennheiser.
En cuanto a precios, hay que reconocer que en ambos productos son realmente agresivos. El Phone (4a) Pro parte de los 479 euros. Por su parte, los Headphone (a) tienen un precio único de 159.

Anthropic amplía el acceso a Claude Mythos a 150 organizaciones de más de 15 países

Anthropic ha ampliado el acceso a Claude Mythos Preview a aproximadamente 150 nuevas organizaciones con sede en más de 15 países, extendiendo así el alcance del proyecto Glasswing, la iniciativa colaborativa implementada por la ‘startup’ desde principios de abril junto con 50 socios iniciales … con acceso preferente al modelo de IA, incluyendo las autoridades estadounidenses y empresas del país.
«Tras varias semanas de estrecha colaboración con nuestros socios del proyecto Glasswing, la industria de la seguridad, los responsables del mantenimiento de software de código abierto y el Gobierno de EE.UU., estamos extendiendo la colaboración a aproximadamente 150 nuevas organizaciones», ha anunciado Anthropic, subrayando que cada una de estas deberá cumplir con los requisitos de seguridad antes de obtener acceso.

Las organizaciones de esta ampliación tienen su sede en más de 15 países, según ha apuntado la ‘startup’ liderada por Dario Amodei, que ha destacado que la mayoría de nuevos participantes proporciona infraestructura crítica y abarca varios sectores que no estaban bien representados inicialmente en el grupo, como energía, agua, salud, comunicaciones y hardware.

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Rodrigo Alonso

Asimismo, muchos de los nuevos socios son proveedores, es decir empresas u organizaciones sin ánimo de lucro que mantienen bases de código de las que dependen muchas otras organizaciones en todo el mundo, incluidos gobiernos.
«Lo que todos nuestros socios tienen en común es que un ataque exitoso a su código fuente podría ser catastrófico», ha destacado Anthropic, que estima que, para la mayoría de ellos, un ataque importante podría afectar a más de 100 millones de personas, con repercusiones significativas para la seguridad global y nacional.

El proyecto Glasswing

Desde el establecimiento a principios del pasado mes de abril del proyecto Glasswing, Anthropic y aproximadamente 50 socios iniciales con acceso a la versión preliminar de Claude Mythos han usado el modelo para analizar bases de código en busca de vulnerabilidades, detectando hasta la fecha más de 10.000 fallos de seguridad de gravedad alta o crítica.
«Esta expansión representa el siguiente paso hacia nuestros objetivos a largo plazo: que la IA mejore la seguridad de todo el software y que ayudemos a la industria a adaptarse a cómo la IA podría transformar muchos de los principios fundamentales de la ciberseguridad», ha asegurado la empresa.

Anthropic sale a Bolsa

El anuncio de Anthropic llega un día después de que la compañía de IA presentase de manera confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) un borrador de declaración de registro de cara a una oferta pública inicial (OPI) de sus acciones ordinarias.
«Anthropic, PBC presentó confidencialmente ante la SEC un borrador de declaración de registro en el Formulario S-1 para una propuesta de oferta pública inicial de nuestras acciones ordinarias», confirmó.
De este modo, Anthropic tendría la opción de salir a Bolsa una vez que la SEC complete su revisión, aunque la compañía ha subrayado que la propuesta de OPV dependerá de las condiciones del mercado y otros factores.
De tal modo, aún no se ha fijado el número de acciones que se ofrecerán ni el precio de las mismas. En este sentido, la compañía advirtió de que este anuncio «no constituye una oferta de venta de valores, ni tampoco una solicitud de oferta para comprarlos».

Anthropic anunció que había levantado 65.000 millones en una ronda de financiación

El anuncio de Anthropic es el último en la carrera hacia el parqué de las mayores ‘startups’ tecnológicas, después de que a finales de mayo se conociera que OpenAI, responsable de ChatGPT, estaba avanzando en sus planes para cotizar en otoño, mientras que SpaceX publicó también en mayo el folleto para cotizar en el Nasdaq de Nueva York y Texas bajo el símbolo ‘SPCX’, que podría suponer la mayor OPV de la historia.
La semana pasada, Anthropic anunció que había levantado 65.000 millones de dólares (55.895 millones de euros) en una ronda de financiación liderada por Altimeter Capital, Dragoneer, Greenoaks y Sequoia Capital, que valoró la firma en 965.000 millones de dólares (829.831 millones de euros), superando la valoración estimada de OpenAI, creador de ChatGPT.
El pasado mes de febrero, Anthropic había logrado captar 30.000 millones de dólares (25.798 millones de euros) en un ronda de financiación que implicaba entonces una valoración de la compañía de 380.000 millones de dólares (326.733 millones de euros).

Florida, el primer estado en demandar a OpenAI por poner en peligro a los niños

No corren buenos tiempos para OpenAI. En el último mes, la empresa ha sufrido daños de imagen derivados del juicio en el que se enfrentó a Elon Musk y ha sido superada en valoración por su principal rival, Anthropic. Ahora, el estado de … Florida ha presentado una demanda contra la startup y su CEO, Sam Altman, a los que acusa de estar poniendo en peligro a los menores mediante el uso de ChatGPT. En la denuncia se llama la atención sobre el potencial de la herramienta de inteligencia artificial para causar adicción, planificar actos violentos y encontrar información sobre cómo autolesionarse.
«La gente está saliendo perjudicada, los padres están siendo engañados y tienen que pagar por ello», declaró en una conferencia de prensa el fiscal general James Uthmeier. Con la presentación de esta demanda, Florida se convierte en el primer estado que lleva a OpenAI ante los tribunales y sigue la estela de más de una decena de familiares de usuarios e internautas que han demandado a la empresa por las mismas razones.

En la denuncia, el estado hace referencia a un tiroteo que tuvo lugar el año pasado en un centro universitario que habría sido planificado con la ayuda de ChatGPT. Precisamente, el mes pasado la viuda de una de las dos víctimas de este ataque presentó otra demanda contra la firma, a la que exige una compensación económica.

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Por su parte, el estado de Florida espera conseguir que el juez obligue a la compañía a pagar «miles de millones de dólares» en compensación por el daño presuntamente causado por su tecnología. También quiere que se fuerce a la empresa a aumentar la seguridad de su herramienta y a establecer controles parentales más estrictos.
La demanda llega después de que el pasado otoño una decena de usuarios demandasen a OpenAI por haber dañado su salud mental o haber contribuido al suicidio de algún ser querido. En marzo, siete familias presentaron otra denuncia contra la tecnológica por la relación de ChatGPT con un atentado realizado en un centro de secundaria de la localidad canadiense de Tumbler Ridge. Durante dicho ataque perdieron la vida seis personas, cinco de ellas menores de edad.
 

Meta trabaja en un colgante con IA que escuchará todo lo que dices, según una filtración

Las gafas inteligentes se han convertido en un dispositivo triunfal para Meta desde que se presentaron por primera vez en septiembre del año pasado. Su fama es tan elevada porque permiten responder llamadas, hacer registros de datos nutricionales, traducir conversaciones en tiempo real, hacer fotografías y escribir mensajes con gestos de la mano, entre otras de sus capacidades. Sin embargo, con el auge de este tipo de dispositivos con IA, la compañía de Mark Zuckerberg parece estar dispuesta a ir un paso más allá y explorar nuevas formas de integrar la inteligencia artificial en la vida cotidiana.Según un informe del diario The Information, Meta está desarrollando un colgante con IA que escucharía de forma constante lo que ocurre alrededor. Además, a diferencia de las gafas, este dispositivo no dependería de una cámara situada frente a los ojos, ya que funcionaría como un asistente personal portátil capaz de grabar conversaciones, hacer resúmenes y convertir interacciones cotidianas en información consultable.Cabe mencionar que estas capacidades serían posibles gracias a la tecnología de la startup Limetless, especializada en dispositivos de grabación y asociada a Meta desde 2025. Por lo tanto, la idea detrás del colgante sería ampliar el ecosistema de wearables de la compañía y reforzar su apuesta por una IA cada vez más presente y contextual, capaz de comprender qué hace, dice o necesita el usuario.No obstante, sí bien es cierto que este collar podría convertirse en un asistente con IA para los usuarios, su uso podría reabrir el debate de la privacidad porque estaría concebido para escuchar de manera permanente lo que dicen los usuarios. Por lo tanto, crecerían las preocupaciones sobre el tratamiento y la protección de los datos personales.Meta prepara más dispositivos con IASegún The Information, este collar no llegaría solo al mercado, ya que Meta está preparando el lanzamiento de varios modelos de gafas inteligentes para finales de año.Con los nombres en clave Modelo, Luna, RBM2 Refresh y Mojito VIP, estas gafas utilizarían los servicios de IA de Meta, incorporarían una suscripción empresarial llamada ‘Wearables for Wok’ y podrían convertirse en la base de un ecosistema de wearables durante mucho más tiempo.Por el momento, se desconocen más características sobre estas gafas, pero todo apunta a que, junto al collar con IA, podrían ser fundamentales para el futuro de la compañía.

«Nuestro mayor rival es la ignorancia de la gente»: así está transformando la IA el cibercrimen

En pleno 2026, es imposible ignorar que la inteligencia artificial está cambiando por completo nuestra forma de trabajar, comunicarnos, pero también de vivir. Es decir, la vida misma. Sin embargo, mientras esta tecnología ha revolucionado las industrias y automatiza procesos, también está transformando el cibercrimen a una velocidad de la que no somos conscientes. Las amenazas ya no son tan fáciles de detectar como antes, ya que ahora son más sofisticadas, automatizadas y mucho más reales. Según advierten desde la compañía de ciberseguridad Surfshark, esto es solo el principio.Vytautas Kaziukonis, fundador y presidente de Surfshark, y Dovydas Godelis, CEO de la compañía, coinciden en algo clave: la IA está proporcionando a los ciberdelincuentes un amplio arsenal de herramientas con las que pueden atacar a millones de personas al mismo tiempo, mientras muchos usuarios siguen pensando que nunca serán objetivo. Ambos directivos han hablado cara a cara con 20bits en sus oficinas de Vilna, Lituania, sobre cómo las estafas impulsadas por inteligencia artificial están evolucionando más rápido que la capacidad de defensa y entendimiento de la mayoría de las personas.También sobre cómo las amenazas invisibles forman parte de nuestra vida cotidiana y el porqué uno de los grandes desafíos de los próximos años será proteger a usuarios que viven permanentemente conectados: “La capacidad de escalar amenazas como la de crear identidades falsas y la de hacerse pasar por familiares, jefes o compañeros será uno de los mayores problemas de los próximos diez años”, asegura Kaziukonis.Una amenaza que parece no serloEste titular podría reflejar la famosa frase de «es un lobo con piel de cordero», porque la gran diferencia respecto al pasado es que muchos ataques ya no tienen el aspecto clásico de una estafa. Es decir, los correos electrónicos son mucho más convincentes, las páginas falsas están mejor diseñadas y las voces generadas por inteligencia artificial pueden sonar prácticamente idénticas a las reales. Para Kaziukonis, ahí está uno de los grandes peligros de la actualidad, algo que identifica como la falsa sensación de seguridad: “Nuestro mayor rival es la ignorancia de la gente”.Remarca que hoy en día “es muy fácil falsificar cualquier cosa”, especialmente con IA, ya que no solo pueden suplantar a plataformas como LinkedIn, Facebook u otras similares, sino que también pueden hacerse pasar por un amigo, familiar o persona cercana. “Vivimos en un entorno tan hiperconectado y acelerado que tomamos decisiones constantemente mirando el móvil mientras hacemos otras cosas, algo que juega completamente a favor de los ciberdelincuentes”.Además, la IA ha elevado el fraude a otro nivel porque permite automatizarlo casi todo. Es decir, lo preocupante ya no es solo la sofisticación técnica, sino la capacidad de hacerlo de forma masiva: “Antes podías crear una estafa una a una; ahora puedes hacer miles o millones al mismo tiempo”, resume Kaziukonis.El cibercrimen impulsado por IA mueve miles de millones de dólares: fenómeno deepfakeEvidentemente, el cibercrimen existía mucho antes de la llegada de la inteligencia artificial, pero esta tecnología ha acelerado enormemente su evolución: “Antes los ataques complejos requerían conocimientos técnicos avanzados, mucho tiempo y recursos, pero ahora esas barreras prácticamente han desaparecido”, afirman ambos directivos.El crecimiento de los deepfakes se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de cómo la inteligencia artificial está transformando el fraude digital. Según datos proporcionados por Surfshark, las pérdidas económicas vinculadas a estafas basadas en deepfakes alcanzan los 1.560 millones de dólares a nivel global. Prácticamente, no ha dado tiempo a darse cuenta de esta evolución, pero las cifras asustan.Entre 2019 y 2023, las pérdidas acumuladas rondaron los 130 millones de dólares.​En 2024 las cifras crecieron hasta aproximadamente los 400 millones de dólares.​Durante los tres primeros meses de 2025 ya se habían superado los mil millones de dólares en pérdidas.Ambos directivos coinciden en que el gran desafío de la próxima década será la confianza. Los datos recopilados por la compañía muestran además que esta amenaza ya tiene un impacto global claramente medible. Estados Unidos, el país más afectado por este tipo de engaño, registrando pérdidas estimadas en 712 millones de dólares, aunque Europa tampoco escapa al problema. Tres países europeos figuran entre los diez más afectados del mundo por pérdidas económicas derivadas de este fraude. Fuera del viejo continente también destaca el caso de Hong Kong, líder mundial en pérdidas asociadas a estafas románticas impulsadas mediante deepfakes. Solo esta modalidad generó daños económicos estimados en 105 millones de dólares. Estas cifras reflejan cómo las tecnologías capaces de generar imágenes, vídeos y voces falsas están erosionando progresivamente la confianza digital y ampliando el alcance de los ataques en todo el mundo.“Nuestro mayor rival es la ignorancia de la gente”Surfshark vincula esta evolución con la rápida democratización de las herramientas de generación de vídeo mediante inteligencia artificial. El lanzamiento de plataformas como Runway y la aparición posterior de modelos cada vez más avanzados como Veo, Veo2 y Veo3 de Google o Sora y Sora 2 de OpenAI han reducido significativamente las barreras de entrada para los ciberdelincuentes.Toda esta evolución ya se refleja en los canales que utilizan los delincuentes. Durante 2025, Facebook, WhatsApp y Telegram se encuentran entre las plataformas más utilizadas para distribuir campañas fraudulentas basadas en inteligencia artificial. La modalidad dominante continúa siendo la suplantación de identidad de personas famosas mediante deepfakes, utilizada principalmente para promocionar falsas oportunidades de inversión.Explican que este tipo de fraude generó pérdidas estimadas en 886 millones de dólares a nivel mundial y se consolidó como uno de los vectores de ataque más rentables para los ciberdelincuentes. La combinación de factores como la IA generativa, redes sociales y figuras públicas reconocidas está aumentando en gran medida la credibilidad y el alcance de las campañas fraudulentas.Hackear nunca había sido tan fácilAquí también interviene Miguel Fornés, responsable de Gobernanza y Cumplimiento de Seguridad en Surfshark, quien afirma que la IA está eliminando una de las principales barreras que existían hasta ahora para los ciberdelincuentes: la necesidad de conocimientos técnicos avanzados: “Lo más inquietante es que hackear ya no está reservado para informáticos como los que aparecen en las películas. No hace falta ser un experto en ciberseguridad. Hoy es mucho más fácil de lo que la mayoría imagina”.Asegura que existen herramientas gratuitas y accesibles que permiten recopilar información pública, automatizar tareas y preparar campañas fraudulentas con relativa facilidad. El experto remarca que estas herramientas tienen usos legítimos dentro de la investigación y seguridad informática, pero advierte que utilizarlas contra personas reales o sobre datos privados sin consentimiento constituye una actividad ilegal.Como consecuencia, generar vídeos falsos realmente convincentes es mucho más sencillo, rápido y económico que hace apenas unos años, lo que favorece las campañas de suplantación de identidad, fraude, financiación e ingeniería social: “Las herramientas de IA ya son capaces de encontrar vulnerabilidades en software con más de 20 años de antigüedad”, señala Godelis. A lo que añade que el problema es que esta tecnología es cada vez más accesible: “Cualquier adolescente desde su casa podría intentar hacer algo peligroso con estas herramientas”, confiesa Kaziukonis.“Tomamos decisiones constantemente mirando el móvil mientras hacemos otras cosas, algo que juega completamente a favor de los ciberdelincuentes”Una batalla tecnológicaUno de los temas a tratar es que la inteligencia artificial está dando más ventaja a los delincuentes informáticos que a las empresas que intentan frenarlos y, para Kaziukonis, la respuesta es bastante clara: “Ahora mismo los atacantes van por delante. Con cualquier tecnología, normalmente los atacantes tienen la ventaja inicial y los defensores van detrás intentando adaptarse”.Aun así, cree que esta situación terminará equilibrándose, ya que, al igual que la IA sirve para automatizar ataques, también permitirá automatizar defensas: “Los atacantes siempre buscan una oportunidad y los defensores siempre intentarán cerrar las brechas. Ha sido así desde los años 90 y no creo que eso vaya a cambiar”. Lo que sí que está cambiando es la velocidad, pues todo ocurre mucho más rápido que antes. De hecho, varios de los escenarios futuristas que se planteaban hace años ya son reales: “Los ciberataques completamente autónomos ya están sucediendo. Tenemos que acostumbrarnos a ver cada vez menos intervención humana y más sistemas automatizados atacando y defendiendo al mismo tiempo”, remarca Vytautas.“Hackear ya no está reservado para ajenos informáticos como los que aparecen en las películas”El problema no es la IA o la tecnología: es nuestra ignoranciaPese a todo el avance de la inteligencia artificial y de todo tipo de tecnología, desde Surfshark insisten en que el gran problema sigue siendo humano. Muchas personas todavía creen que nunca serán objetivo de un ataque o que no tienen nada importante que proteger. “Con pequeños datos sobre una persona ya puedes convertirla en objetivo”, advierten. Además, las consecuencias ya no solo son económicas: “Nadie se siente bien cuando le roban algo, pero cuando además te extorsionan o ponen en peligro tu reputación, el impacto emocional es mucho mayor”. Para Dovidas, el CEO de Surfshark, existe además otro riesgo mucho más creciente, como es la resignación. “Mucha gente piensa que todo el mundo va a ser hackeado igualmente y que no pueden hacer nada para evitarlo. Esa apatía puede terminar siendo igual de peligrosa que los propios ataques”.Internet nunca olvidaEn esta idea también profundiza Fornés y, según explica, el verdadero combustible de muchas campañas fraudulentas es la enorme cantidad de datos personales que los usuarios dejan expuestos en internet. “Al final, por eso se llama phishing (pescar). Ningún pez muerde el anzuelo si no hay algo atractivo delante y eso es precisamente lo que hacen los ciberdelincuentes. Crean el cebo perfecto para engañarnos”. Fornés hace hincapié en que los atacantes ya no necesitan vulnerar sistemas complejos para obtener información. Dice que, gracias a técnicas legales de Open Source Intelligence (Inteligencia de Fuentes Abiertas), la metodología de recopilar, analizar y extraer conclusiones a partir de datos de acceso público, pueden recopilar datos dispersos en redes sociales, foros, páginas web o registros accesibles para construir perfiles muy precisos de las víctimas.“Internet nunca olvida”, alerta: “Los humanos tenemos memoria de pez y olvidamos muchas cosas con el tiempo, pero internet, en cambio, recuerda absolutamente todo”. Explica que comentarios antiguos, publicaciones o búsquedas mantenidas en años atrás pueden convertirse en información valiosa para personalizar ataques y aumentar drásticamente sus posibilidades de éxito: “Todo lo que hacemos online puede utilizarse para atacarnos”. “Puede que si recibo un correo de alguien diciéndome que es Warren Buffett y necesita mi ayuda, no me lo crea, pero si recibo un mensaje relacionado con algo que realmente me interesa y con un tema de mi trabajo, las posibilidades de caer son mucho mayores”.“Mucha gente piensa que todo el mundo va a ser hackeado igualmente y que no pueden hacer nada para evitarlo”Una falta de educación digital evidenteLa mayoría de las personas desconocen realmente cómo funcionan las amenazas digitales. Muchos usuarios no son conscientes de todo el peligro que corren dentro de internet hoy en día, por lo que una de las preguntas claras es si hay falta de educación digital o es que la tecnología avanza demasiado rápido y no da tiempo a percibir todo lo malo que puede ocurrir.En esta idea coinciden ambos dirigentes y es que aseguran que un gran porcentaje de la sociedad sigue sin entender realmente cómo esto puede suceder: “Los usuarios no entienden cómo puede pasar algo malo simplemente por conectarse a una red wifi pública o en un aeropuerto”, explica Kaziukonis. “El problema no es que la tecnología evolucione demasiado rápido, sino que la educación digital sigue estando muy por detrás, pero no hace falta ser un experto para protegerse del 90% de las amenazas actuales”.Deja claro que solo bastaría con realizar hábitos básicos como utilizar antivirus, una VPN legal y segura, desconfiar de enlaces sospechosos o comprobar bien las direcciones web, aunque otro inconveniente es que, entre otras cosas, “9 de cada 10 personas ni siquiera saben qué es una VPN”, advierte.¿Cómo hay que protegerse a día de hoy?Dentro de una estrategia correcta de prevención y defensa ante cualquier intento de fraude, existen una serie de medidas básicas recomendadas por Surfshark: asegurar correctamente la red wifi doméstica, reforzar también la configuración de seguridad del router, desactivar funciones inteligentes que no se utilicen y mantener actualizados todos los dispositivos.Centrados en el ámbito de las cuentas personales, se recomienda activar siempre algo que es fundamental: la autenticación multifactor. Es un paso que requiere de muy poco tiempo y es una barrera que parece que no, pero dificulta y mucho que los ciberdelincuentes puedan acceder a cualquier cuenta que queramos proteger. Añadido esto, también nos han compartido una serie de datos sobre cuánto tardan los hackers en descifrar las contraseñas, dependiendo de su nivel de seguridad.Claves sencillas como “123456” o “Password” pueden descifrarse en menos de un segundo.​Una contraseña aleatoria de más de 15 caracteres que combina letras, números y símbolos (D&9mX#2!sZp@Lw$Q) podría requerir miles de millones de años para ser vulnerada mediante fuerza bruta.Es decir, tener una contraseña con este tipo de características ya es una gran forma de protección. Ambos defienden que una parte importante del futuro de la ciberseguridad pasará por hacer herramientas mucho más sencillas y accesibles.“El problema no es que la tecnología evolucione demasiado rápido, sino que la educación digital sigue estando muy por detrás”El mundo físico también está en riesgoUno de los escenarios que más preocupa a la compañía es el gran impacto que en inteligencia artificial puede tener fuera de las pantallas. Cada vez es más habitual vivir rodeados de dispositivos conectados como cámaras, asistentes de voz, electrodomésticos, sistemas domóticos e incluso coches: “Nuestra vida está completamente conectada. Las luces de casa, las puertas, la nevera e incluso la lavadora”, afirma Godelis. Todo esto significa que los ataques del mañana no solo afectarán a cuentas bancarias o redes sociales: “Quizá en el futuro no solo descubras que te han robado la identidad, sino también que alguien ha pagado tu frigorífico e incluso que alguien, por alguna razón, ha logrado parar tú coche”. “Cuando los ataques empiecen a afectar directamente a la vida física de las personas, mucha gente despertará de verdad”.Víctimas en cualquier momentoEn definitiva, la inteligencia artificial promete hacer nuestra vida más fácil y en muchos aspectos ya lo está haciendo, pero también está dando nuevas herramientas a quienes buscan engañar, robar o manipular. Ahora, las amenazas son más difíciles de detectar y un mensaje fraudulento puede parecer escrito por alguien de confianza o una llamada puede sonar exactamente igual que la voz de un familiar. Además, un vídeo falso puede resultar prácticamente similar a uno real.El gran peligro es que puede crearse en cuestión de minutos y llegar a millones de personas al mismo tiempo. Los expertos de Surfshark coinciden en que la tecnología irá avanzando y que la lucha entre los atacantes y defensores continuará, pero también recuerdan algo importante: la culpa no es 100% de la evolución de la inteligencia artificial y de la tecnología, ni siquiera de los ciberdelincuentes, sino que gran parte la tenemos nosotros. La mayoría de los ataques siguen aprovechándose de descuidos, prisas o falta de información por nuestra parte.La ciberseguridad tendría que dejar de ser una cuestión exclusiva de expertos y convertirse en una responsabilidad cotidiana del día a día. Si algo deja claro todo esto es que no hace falta ser una persona importante o una gran compañía para ser objetivo de los ciberdelincuentes. Simplemente, basta con estar conectado, algo que es inevitable a día de hoy y que nos tiene que hacer recordar siempre, citando al experto Miguel Fornés, que “internet nunca olvida”.“Cuando los ataques empiezan a afectar directamente a la vida física de las personas, mucha gente despertará de verdad”