Probamos los Nothing Ear (3a): los primeros auriculares de gama media con memoria propia
En lo que a auriculares se refiere, el mercado tecnológico peca, con demasiada frecuencia, de un conservadurismo asfixiante. Las grandes marcas nos han acostumbrado a lanzamientos anuales donde la única novedad parece ser un imperceptible ajuste en los graves o un color ligeramente más oscuro … en el estuche. Por eso, cuando una compañía decide saltarse el guion , se hace inmediatamente digna de toda nuestra atención. Pues bien, eso es justo lo que acaba de hacer Nothing, la firma londinense comandada por Carl Pei, que acaba de anunciar sus nuevos Ear (3a) . En ABC los hemos probado a fondo durante los últimos días , y nuestra conclusión es clara: no estamos ante una simple iteración, sino ante un producto que redefine lo que podemos exigirle a unos auriculares de 99 euros.
Para entender el impacto de estos Ear (3a), primero hay que ponerlos en contexto. Vienen a suceder a una línea que ya era tremendamente popular, pero también se miden frente a la gama superior de la propia marca, los Nothing Ear (3), y frente a mastodontes del sector, como los AirPods de Apple o los Galaxy Buds de Samsung. En este ecosistema hipercompetitivo, Nothing ha decidido que la mejor defensa es un ataque frontal basado en la innovación de software y en un hardware que no se corresponde con su rango de precio.
Históricamente, los auriculares inalámbricos han sido siempre dispositivos ‘tontos ‘, meros altavoces que dependen ciegamente del teléfono móvil. Los Ear (3a) rompen esta dinámica al incorporar 32 MB de almacenamiento propio. Puede parecer una cifra modesta en la era de los terabytes, pero su utilidad es brillante. Gracias a la función Audio Snapshot, que hemos exprimido a conciencia en nuestras pruebas. El usuario , por ejemplo, puede capturar fragmentos de audio al instante con solo pellizcar simultáneamente ambos auriculares. La experiencia de uso es casi mágica. Estás escuchando un podcast, una clase online o una nota de voz de un amigo; pellizcas, y el sistema guarda no solo el momento exacto, sino también el audio previo y posterior a la activación.
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Posteriormente, estas grabaciones se vuelcan en la ‘app’ Nothing X, donde se transcriben automáticamente y se pueden convertir en tarjetas de citas listas para compartir. Es una herramienta de productividad formidable que, hasta ahora, no habíamos visto implementada con esta naturalidad en ningún rival directo. En esta misma línea de independencia, los Ear (3a) permiten grabar llamadas y reuniones (hasta dos horas) directamente desde los auriculares. Un aviso sonoro informa a todos los participantes, salvaguardando la privacidad.
En nuestras pruebas, la nitidez de estas grabaciones, apoyadas por sus tres micrófonos con inteligencia artificial, ha sido impecable, aunque cabe señalar que la disponibilidad de esta función estará sujeta a la compleja maraña legal de cada país.
Graves que retumban
Dejando a un lado los trucos de software, unos auriculares deben, por encima de todo, sonar bien. Y aquí el salto cualitativo respecto a generaciones anteriores es más que evidente. En el corazón de los Ear (3a) late un nuevo driver dinámico de 12 milímetros, notablemente más grande que el estándar del mercado en este rango de precios. Este aumento de tamaño le permite desplazar más aire, lo que se traduce en unos graves hasta 5 dB más intensos que los de sus predecesores. Sin embargo, unos graves potentes suelen ensuciar el resto de frecuencias. Nothing lo ha solucionado empleando un diafragma PMI (un material ultraligero inspirado en la ingeniería aeroespacial ).
Al someterlos a nuestra lista de reproducción de pruebas (que abarca desde las densas texturas de la música clásica hasta los ritmos más contundentes del rock y la electrónica), la separación de instrumentos ha sido exquisita. La certificación Hi-Res Audio Wireless y el soporte para el códec LDAC se notan: estamos ante un sonido rico, equilibrado y, sobre todo, divertido. El Audio Espacial Estático añade una capa extra de inmersión, ampliando la escena sonora de forma muy convincente al ver películas.
Cancelación de ruido y diseño
Caminar por el centro la ciudad o viajar en autobús son las verdaderas pruebas de fuego para cualquier sistema de cancelación activa de ruido (ANC). Los Ear (3a) prometen aislar hasta 45 dB de ruido ambiental, pero lo más interesante es su enfoque de banda ancha (Wideband ANC). Según la marca, la cobertura ha mejorado un 17,1% respecto a la generación anterior, centrándose especialmente en el rango de los 400 Hz a los 2.000 Hz. En la práctica, esto significa que el molesto zumbido del tráfico o el murmullo incesante de una cafetería desaparecen casi por completo. Superan a rivales de su misma categoría e incluso miran de tú a tú a modelos que cuestan el doble.
Todo este despliegue tecnológico viene envuelto en un diseño que no deja a nadie indiferente. Fiel a su ADN, Nothing mantiene las transparencias, pero el estuche de carga abandona las formas cuadradas para abrazar una silueta redondeada, inspirada en los pastilleros tradicionales. Es indudablemente ergonómico y placentero al tacto. Además de los clásicos blanco y negro, y un amarillo rediseñado, la marca se atreve con un audaz acabado en color rosa. La inclusión de unas almohadillas talla XS es todo un acierto de accesibilidad y confort.
¿Merecen la pena?
Tras estos días de convivencia intensiva con los Nothing Ear (3a), la conclusión es muy clara. Si los comparamos con los anteriores modelos de la serie ‘a’, el salto en madurez de software y contundencia sonora justifica plenamente la renovación. Si los enfrentamos a la gama Ear 3 (el buque insignia de la marca), estos 3a logran canibalizar a su hermano mayor ofreciendo el 90% de sus prestaciones por una fracción del precio.
Y si alzamos la vista hacia los grandes titanes de la industria, la propuesta de Nothing resulta, simplemente, sonrojante para la competencia. Por un precio oficial de 99 euros, no existe en el mercado actual un producto que ofrezca un diseño tan cuidado, un sonido de alta fidelidad certificado, 45 dB de cancelación de ruido y el atrevimiento de incorporar memoria interna para redefinir la forma en que interactuamos con el audio en nuestro día a día. Nothing no solo ha hecho los deberes; ha reescrito el manual de lo que debe ser la gama media tecnológica. Una compra muy recomendada.

