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TECNOLOGÍA

¿Podrá Estados Unidos reciclar a sus trabajadores antes de que la IA los deje atrás?

A Kimberly Brady se le estaban agotando las opciones. Esta californiana de 53 años tenía una licenciatura en psicología, pero se encontraba estancada en un trabajo mal remunerado en Costco, donde vendía productos electrónicos y joyería. Tras presentar unas 620 solicitudes sin éxito para puestos … de atención al cliente y ventas —ámbitos que la IA está transformando cada vez más—, decidió reciclarse para trabajar en el departamento de óptica de Costco. Como no existía ningún programa oficial de formación, pasó seis meses aprendiendo por su cuenta el oficio de óptica mediante libros de texto y vídeos de YouTube, aprobó dos exámenes nacionales y pagó miles de dólares para obtener dos licencias. Sin embargo, no fue suficiente. Sin experiencia práctica, «seguían sin contratarme», afirma.
La experiencia de Brady pone de manifiesto un problema más amplio. Cambiar de carrera profesional en Estados Unidos es difícil; la IA podría hacer que pronto se convierta en algo mucho más habitual. Según el banco Goldman Sachs, alrededor de diez millones de puestos de trabajo podrían desaparecer durante la próxima década. Los empleos administrativos de nivel inicial y el trabajo rutinario de oficina están especialmente expuestos, lo que pone en riesgo tanto a los nuevos trabajadores como a los actuales. Aún no se ha destruido empleo de forma generalizada, pero el temor ya está influyendo en la política estadounidense: casi uno de cada cinco trabajadores espera que la IA elimine su puesto de trabajo en un plazo de cinco años.

Las tecnologías anteriores, desde la electricidad hasta los ordenadores, desplazaron a los trabajadores, pero también crearon otros tipos de empleo. Ahora, algunos tecnólogos, entre ellos Elon Musk, imaginan un futuro en el que una renta universal elevada proteja a las personas a medida que el trabajo remunerado vaya desapareciendo. Pocos políticos se conforman con esa solución, pero encontrar una alternativa es más difícil. Una respuesta seria ayudaría a los jóvenes a incorporarse al mercado laboral, a los empleados en activo a adaptarse a medida que evolucionan los puestos de trabajo y a los trabajadores desplazados a reorientarse hacia nuevas ocupaciones. ¿Podrá Estados Unidos crear un sistema así antes de que llegue la disrupción?

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Su historial reciente no resulta alentador. Entre 2000 y 2011, Estados Unidos perdió casi seis millones de puestos de trabajo en el sector manufacturero, alrededor de un millón de ellos como consecuencia de la creciente competencia de las importaciones chinas, lo que hizo que el empleo permaneciera deprimido durante años en las zonas más afectadas. La principal respuesta federal, la Ayuda para el Ajuste Comercial (TAA), financió programas de reciclaje profesional y la ampliación de las prestaciones por desempleo, pero únicamente para los trabajadores que pudieran demostrar que habían perdido su empleo a causa del comercio internacional. Quienes recibieron formación trabajaron aproximadamente tres meses más que trabajadores comparables que no la recibieron y, durante la década siguiente, ganaron unos 50 000 dólares más.
Sin embargo, el alcance del programa era limitado. A principios de la década del año 2000, aproximadamente 160.000 trabajadores al año estaban cubiertos por las certificaciones de la TAA, mientras que el sector manufacturero perdía alrededor de 500.000 empleos anuales. De esos beneficiarios, solo unos 40.000 accedían cada año a la formación, lo que reflejaba la complejidad de los trámites y las esperas, de casi un año, antes de que pudiera comenzar el proceso formativo. El resultado fue una devastación económica local que contribuyó a alimentar el giro populista de Estados Unidos.

El 61% de los estadounidenses que van a la universidad sale de ella con deudas

El impacto de la IA será diferente, ya que afectará a empleos administrativos repartidos por todo el país. Las pérdidas podrían producirse mediante una menor contratación y oleadas de despidos, más que por cierres repentinos de fábricas. No obstante, la carga podría recaer con especial intensidad sobre determinados grupos. Los trabajadores jóvenes podrían ver cómo desaparecen las oportunidades de acceso al mercado laboral, mientras que las mujeres sin titulación universitaria —con exceso de representación en puestos administrativos, de oficina, de centros de atención telefónica y de apoyo administrativo— se enfrentan a riesgos especialmente elevados.
En la actualidad, el sistema nacional de educación y formación de los trabajadores parte de la premisa de que estos reciben formación una única vez, al comienzo de su carrera profesional, y de que el desempleo constituye una interrupción temporal antes de reincorporarse a un empleo similar. Aproximadamente, cuatro de cada diez estadounidenses que terminan el instituto se matriculan en una universidad de cuatro años; el 61% sale de ella con deudas. Los centros de formación profesional ofrecen la mayor parte de la formación de corta duración, pero reciben mucha menos financiación: cuentan con aproximadamente 25.000 millones de dólares de financiación pública para programas de formación laboral y atienden a unos ocho millones de personas al año.

¿Cómo sería un modelo mejor?

El apoyo federal específico para los trabajadores desplazados es aún menor, sobre todo desde que la TAA dejó de admitir nuevos beneficiarios en 2022. En 2023, el principal programa federal de formación para quienes pierden su empleo gastó solo 170 millones de dólares en formar a unas 39.000 personas. Los participantes reciben un modesto vale para gastar en un curso homologado. Algunos programas funcionan bien; muchos otros, no. «Todo nuestro sistema se basa en una financiación vinculada a la asistencia, no a los resultados», afirma Gina Raimondo, exgobernadora de Rhode Island y secretaria de Comercio en la administración Biden. El resultado es un sistema fragmentado e insuficientemente financiado.
¿Cómo sería un modelo mejor? Empecemos por los trabajadores jóvenes. Si la IA erosiona los empleos administrativos de nivel inicial, Estados Unidos necesitará más vías de acceso al mercado laboral que no pasen por una titulación universitaria de cuatro años. Los programas sectoriales ofrecen un modelo cuya eficacia ha quedado demostrada: los intermediarios reúnen a empresas de una misma región y a proveedores de formación para diseñar cursos adaptados a las vacantes reales, al tiempo que proporcionan orientación y otros tipos de apoyo. Cuatro ensayos aleatorios realizados en los sectores de la asistencia sanitaria, el soporte informático y la industria manufacturera constataron un aumento duradero de los ingresos de entre el 11% y el 40%.
Los programas de formación profesional ofrecen otra vía, al combinar trabajo remunerado con formación estructurada. Estos programas han ganado popularidad, pero solo alrededor de 800.000 estadounidenses están inscritos en ellos, apenas la mitad que en Alemania, un país con una cuarta parte de la población de Estados Unidos. Y, a diferencia de Alemania, los programas de formación profesional en Estados Unidos siguen concentrándose en la construcción y los oficios cualificados.
También se están poniendo en marcha otras iniciativas. RAISE US, una organización nacional sin ánimo de lucro cofundada por Raimondo y Eric Holcomb, exgobernador republicano de Indiana, está colaborando con gobernadores, empresarios y proveedores de formación para desarrollar nuevas iniciativas; hasta ahora ha anunciado proyectos piloto en cuatro estados. Su programa en Maryland se basa en una iniciativa estatal puesta en marcha hace tres años que remunera a los jóvenes trabajadores para que pasen un año trabajando en organizaciones sin ánimo de lucro. RAISE US añade orientación, formación profesional y vías de acceso a empleos estables en los sectores de la sanidad y la educación. Por ahora, estos experimentos no dejan de ser eso.
Los trabajadores en activo necesitan un tipo distinto de ayuda, ya que la IA está transformando los puestos que ya desempeñan. Por el momento, la mayoría de los esfuerzos se centran en enseñar a los trabajadores a utilizar esta tecnología. Hoy en día es habitual que las grandes empresas de servicios administrativos —desde consultoras hasta entidades financieras— cuenten con programas internos para ayudar a sus empleados a aprender cómo la IA puede complementar su trabajo. Sin embargo, algunos trabajadores no necesitarán una nueva versión de su puesto actual, sino un empleo completamente distinto.

«Hay un coste para el ego de las personas»

Salesforce, una empresa de software, ofrece una idea de lo que eso podría suponer. Su plataforma Career Connect relaciona las competencias de los empleados con posibles puestos internos y recomienda la formación más adecuada; además, el reembolso de los gastos de formación puede ayudar a sufragar el coste de las titulaciones oficiales. Resulta lógico que Salesforce, una empresa cuya propia plataforma se enfrenta a la disrupción provocada por la IA, esté probando nuevas formas de ayudar a sus trabajadores a adaptarse. Sin embargo, este tipo de infraestructura para facilitar la movilidad interna sigue siendo poco habitual.
El principal problema es que, en el caso de muchos trabajadores que ocupan puestos vulnerables, aún nadie sabe para qué deberían formarse. Connecticut, en colaboración con RAISE US, está estudiando la posibilidad de reciclar a trabajadores administrativos para que desempeñen empleos en el sector sanitario, pero es posible que los agentes de seguros no sean quienes mejor se relacionen con los pacientes. Lo ideal sería que los nuevos puestos aprovecharan las competencias ya existentes y permitieran conservar cierta identidad profesional. «Hay un coste para el ego de las personas», afirma Lee Lilley, secretario de Comercio de Carolina del Norte. «No es realista coger a alguien que ha desarrollado una carrera durante 20 años en un entorno de oficina y preguntarle: «¿te gustaría convertirte en soldador?»».
Esa incertidumbre es una de las razones por las que los sistemas de formación deben ser más ágiles y contar con una estrecha implicación de los empleadores para adaptar los cursos a una demanda en constante evolución. Sin embargo, esa implicación no surgirá de forma automática. En Costco, Brady acabó incorporándose al departamento de óptica tras recibir formación cruzada, lo que le permitió convertir sus conocimientos autodidactas en un empleo mejor remunerado. Sin embargo, esa oportunidad surgió gracias a una adaptación puntual, no como resultado de un modelo de reciclaje profesional a gran escala.

Anthropic y la Fundación OpenAI han destinado millones de dólares a ayudar a los trabajadores y a las economías a afrontar los cambios que traerá la IA

Es posible que, a medida que los cambios tecnológicos obliguen a los trabajadores a cambiar de empleo con mayor frecuencia, muchos tengan que reciclarse varias veces. Sin embargo, quienes pierden su empleo reciben poca ayuda para conseguirlo. La ley One Big Beautiful Bill Act de Donald Trump amplió las becas federales Pell a programas de formación profesional homologados con una duración de entre ocho y 15 semanas. Sin embargo, la Oficina Presupuestaria del Congreso prevé que este cambio beneficie a unos 100.000 nuevos participantes al año para 2034, con becas de unos 2.200 dólares de media, una cantidad modesta si se compara tanto con el coste de una formación intensiva y de calidad como con el programa Pell destinado a titulaciones universitarias de cuatro años, que distribuye casi 40.000 millones de dólares al año.
Idealmente, diseñar un sistema mejor requeriría una colaboración más estrecha entre los gobernadores, Washington, los proveedores de formación, los empleadores y las empresas tecnológicas. En la década de 1940, los líderes empresariales, preocupados por la posibilidad de un desempleo masivo tras la Segunda Guerra Mundial, crearon el Comité para el Desarrollo Económico con el fin de planificar la transición a la paz. Raimondo anima ahora a las empresas a respaldar un equivalente moderno. «Si no lo hacemos bien, no lideraremos el mundo en materia de IA», afirma. «Habrá una reacción regulatoria, y eso será perjudicial para las empresas».
En Connecticut, Ned Lamont, gobernador del estado, recibiría con agrado una mayor colaboración con las empresas tecnológicas. «Francamente, necesito la ayuda de Anthropic y de las empresas de IA para estimular nuestra imaginación», afirma. Anthropic y la Fundación OpenAI han destinado 200 millones de dólares y 250 millones de dólares, respectivamente, a investigación, subvenciones y proyectos piloto orientados a ayudar a los trabajadores y a las economías a afrontar los cambios que traerá la IA. A modo de comparación, OpenAI tiene previsto gastar 3.000 veces esa cantidad en capacidad de computación hasta 2030.

SpaceX anuncia Starmind AI1: el satélite con chips de Nvidia que actuará como un centro de datos desde el espacio

SpaceX continúa avanzando en sus planes para llevar la inteligencia artificial al espacio. Tras desvelar meses atrás su proyecto de centros de datos orbitales, la compañía de Elon Musk ha anunciado una alianza con Nvidia para desarrollar Starmind AI1, un satélite equipado con hardware de alto rendimiento capaz de ejecutar cargas de trabajo de IA directamente en órbita.El corazón del sistema será un nuevo módulo de computación diseñado conjuntamente por ambas compañías. Concretamente, cada satélite incorporará procesadores Nvidia Vera y aceleradores gráficos Rubin, una combinación que, según SpaceX, ofrecerá un rendimiento propio de un centro de datos terrestre, pero alimentado exclusivamente por energía solar y sin depender de la red eléctrica.El objetivo de esta infraestructura consiste en crear una red de centros de datos en el espacio capaz de ejecutar modelos de inteligencia artificial y otras tareas de computación intensiva. Para ello, los satélites aprovecharán la disponibilidad casi constante de energía solar en órbita y contarán con sistemas de refrigeración diseñados para disipar el calor generado por los chips, uno de los principales desafíos de este tipo de proyectos.Características del satélite Starmind AI1Starmind AI1 ha sido concebido como un centro de datos orbital capaz de ejecutar modelos de inteligencia artificial directamente en el espacio, sin depender de servidores terrestres para procesar la información. Para ello, el satélite incorporará la nueva plataforma de computación de Nvidia, formada por procesadores Vera y aceleradores gráficos Rubin, diseñados específicamente para cargas de trabajo de IA de alto rendimiento.El sistema funcionará íntegramente con energía solar gracias a unos grandes paneles capaces de generar hasta 150 kW de potencia máxima y alrededor de 120 kW de forma continua, suficiente para alimentar el hardware de computación. Además, SpaceX ha desarrollado un sistema de refrigeración específico para disipar el calor que producen los chips, uno de los principales retos de este tipo de infraestructuras en el espacio.En cuanto a sus dimensiones, Starmind AI1 tendrá una altura aproximada de 30 metros y alcanzará una envergadura cercana a los 75 metros cuando despliegue por completo sus paneles solares. También contará con enlaces de comunicación por láser para intercambiar datos con otros satélites de la futura constelación Starmind y con la red Starlink, lo que permitirá distribuir las cargas de trabajo de inteligencia artificial y enviar a la Tierra únicamente los resultados procesados.¿Cuándo llegará al espacio este satélite?SpaceX prevé lanzar los primeros prototipos mediante Starship a partir de 2027 como paso previo al despliegue de una constelación de satélites de computación orbital con la que la compañía pretende trasladar parte de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial fuera de la Tierra.

CMF Clip Pro, los auriculares con los que Nothing se apunta a la moda del diseño clip

Los auriculares tipo clip están de moda. Era natural que Nothing, para la que la línea de audio constituye una parte fundamental de su estrategia, se apuntara a la tendencia. Lo hace a través de CMF, su marca vinculada enfocada a lo económico, que también tiene muy presente la vía. Los CMF Clip Pro buscan hacerse un hueco en el creciente nicho.El debut de CMF en el cauce de los open-ear y del sonido abierto supone la reactivación de los lanzamientos de la submarca, cuyo último movimiento en España fueron los CMF Headphone Pro, su estreno entre los auriculares de diadema.Su nuevo producto plasma el diseño clip desde sus rasgos estéticos propios (los ecos industriales), con la identidad resultante. Su arco flexible en forma de C, con un núcleo de titanio, se adapta a distintos tipos de oreja, y la bola acústica se apoya de manera natural en la entrada al canal auditivo. Cada auricular pesa 5,9 gramos.Incorporan un driver dinámico de 10,8 mm con doble imán para un sonido con cuerpo, graves potentes, voces claras y agudos nítidos. A su vez, la tecnología Ultra Bass compensa la pérdida natural de graves. En esa línea, como se sabe este tipo de auriculares, al favorecer la inmersión y al mismo tiempo permitir estar pendiente del entorno, no disponen de cancelación de ruido.Cuentan con la certificación Hi-Res Audio y son compatibles con los códecs LDAC, AAC y SBC. Para la nitidez de las llamadas se apoyan en la tecnología Clear Voice y en un sistema de cuatro micrófonos HD. En paralelo, el sistema Sound Seal reduce las fugas de sonido, lo que impide que los que estén cerca escuchen la música o las conversaciones.En cuanto a la batería, pueden aguantar hasta más de 32 horas si se combinan con el estuche de carga. Esta caja desprende singularidad por su diseño y porque recupera el Smart Dial, el distintivo control giratorio para ajustar el volumen, controlar la reproducción o coger llamadas.Precio y disponibilidad CMF Clip ProLos CMF Clip Pro, en colores gris oscuro, gris claro y naranja, la tonalidad por la que se identifica a la compañía, salen a la venta en España a primeros de septiembre por 79,95 euros. Se pueden reservar desde el día 1 y los envíos comienzan el 7.

¿Recuerdas la megaexplosión que sufrió el cohete de Jeff Bezos en mayo? Blue Origin ya sabe qué la provocó

El cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba de encendido estático a finales de mayo. La explosión creó una enorme bola de fuego en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos), se produjo en una maniobra previa al lanzamiento orbital del cohete, nadie sufrió ningún daño y, hasta la fecha, se desconocía el origen de la anomalía que produjo dicha explosión.El director ejecutivo de Blue Origin, Dave Limp, ha revelado en una publicación de la red social X que la explosión se originó en la válvula principal de oxígeno de uno de los motores BE-4 y que la causa fue confirmada mediante la recuperación del hardware y las inspecciones posteriores.La compañía de Jeff Bezos realizó pruebas exhaustivas de componentes y de encendido de motores para comprender mejor el fallo y definir las medidas correctivas, por lo que están «realizando pequeñas modificaciones a la válvula que pueden ser rápidamente retroajustadas a los motores existentes». Además, continúan «trabajando en el análisis restante de fallos» para fabricar el hardware actualizado, que estará listo para finales de agosto.El lanzamiento tenía previsto colocar 48 satélites de Amazon en órbita baja terrestre como parte del proyecto Kuiper, además, habría sido el mayor despliegue de Amazon para seguir formando una constelación de más de 3.200 satélites y proporcionar internet de alta velocidad a distintas partes del planeta —como hace Starlink, la compañía de Elon Musk—.»El equipo está avanzando a velocidad récord»El cohete New Glenn, desarrollado durante más de una década, es una pieza central de los planes de Blue Origin para competir en el mercado de lanzamientos espaciales y desplegar satélites comerciales, incluidos proyectos vinculados a la red de internet satelital de Amazon. Por lo tanto, la explosión de mayo afectó al calendario de las próximas misiones previstas.Los daños en la plataforma de lanzamiento LC-36 fueron considerables, lo que amenazó con retrasar futuras misiones del vehículo espacial. Además, dado que LC-36 es actualmente la única plataforma operativa para los lanzamientos de New Glenn, esta afectación severa en la infraestructura mantiene al cohete fuera de servicio durante un período de tiempo prolongado. No obstante, el propio Jeff Bezos ha dado a conocer en una publicación de la red social X que «el equipo está avanzando a velocidad récord» en la plataforma para que el cohete Blue Origin vuelva a despegar lo antes posible.

Así ha sido el impacto de una parte de un cohete de SpaceX en la Luna: un satélite capta el antes y el después

Una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, de unos 12 metros de longitud y cinco toneladas de peso, se ha estrellado contra la Luna a aproximadamente 8.700 kilómetros por hora. Y había una sonda mirando. Danuri, la primera misión lunar de Corea del Sur, fotografió la zona poco antes del choque y volvió a pasar sobre ella después para comprobar qué había cambiado.El impacto se produjo el 5 de agosto a las 08:34 horas (hora peninsular española) y ha sido confirmado por la NASA. La etapa pertenecía al Falcon 9 utilizado en 2025 para lanzar, entre otras cargas, el módulo lunar Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace, dentro del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la agencia espacial estadounidense.No estaba previsto originalmente que esta pieza del cohete terminase chocando contra nuestro satélite. Según ha explicado la NASA, una combinación de actividad solar y fuerzas gravitacionales fue modificando su trayectoria hasta conducirla hacia la superficie lunar.La agencia estadounidense ha subrayado que el episodio no supuso ningún peligro para la Tierra ni para las misiones que actualmente operan alrededor o sobre la Luna.Danuri sabía que el impacto podía producirse y preparó sus cámarasLas imágenes no son fruto únicamente de la casualidad. El Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (KARI) había recibido meses antes información que apuntaba a que la etapa superior del Falcon 9 podía terminar impactando contra la Luna.Lo primero fue comprobar si suponía algún riesgo para Danuri. Una vez descartado, los responsables de la misión descubrieron además que la trayectoria orbital de la sonda la llevaría precisamente sobre esa región en torno al momento previsto para el choque.“Al comprobar que sería posible fotografiar la superficie lunar antes y después del impacto, planificamos la toma de las imágenes”, explica Moon-Jin Jeon, investigador de KARI vinculado a las operaciones de Danuri, en un vídeo difundido por la agencia espacial surcoreana.La sonda comenzó sus observaciones aproximadamente media hora antes del choque y realizó un total de ocho sesiones. Jeon indica que, al contrario que un satélite operativo que transmite continuamente información sobre su posición, unos restos de cohete como estos no emiten señales que permitan conocer con exactitud dónde se encuentran, por lo que su trayectoria debe estimarse mediante observaciones ópticas.Danuri tomó fotografías durante periodos de entre dos y tres minutos aproximadamente cada dos horas. Una de las imágenes clave fue captada alrededor de las 08:00 horas (hora peninsular española), poco antes del impacto, mientras que la segunda se obtuvo sobre las 10:00 horas en la misma región lunar.La comparación permite apreciar el cambio: “Ambas imágenes muestran la misma región, pero, al observarlas con detalle, en la segunda puede identificarse a simple vista un área oscura que no estaba en la primera”, señala Jeon.Las fotografías difundidas por el KARI muestran precisamente esa nueva alteración de la superficie, junto con señales relacionadas con la dispersión del material levantado tras la colisión. Además, las imágenes han servido para demostrar el estado de la propia sonda. Danuri lleva alrededor de tres años en funcionamiento desde su lanzamiento y, según sus responsables, tanto la cámara como los sistemas de control de orientación y las operaciones de la nave continúan funcionando con normalidad.Qué pueden aprender los científicos del choqueMás allá de las llamativas imágenes, el impacto ofrece a los investigadores una oportunidad para estudiar qué sucede cuando un objeto de varias toneladas golpea la superficie lunar a gran velocidad.KARI publicará los datos obtenidos por Danuri para que puedan ser analizados por científicos de otros países. Las observaciones estarán además vinculadas con las que realice el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, que podrá estudiar posteriormente la zona.Comparar las imágenes anteriores y posteriores permitirá analizar los cambios producidos en el terreno y la forma en la que el material de la superficie fue desplazado por el choque. “Esperamos que los investigadores puedan estudiar cómo se comportan los materiales de la superficie lunar cuando un objeto impacta contra ella”, concluye Jeon. 

Un experto de la NASA advierte que el impacto de un asteroide contra la Tierra «volverá a ocurrir»

Los asteroides son cuerpos celestes rocosos que orbitan alrededor del Sol y constituyen uno de los vestigios de la formación del sistema solar hace más de 4.600 millones de años. La NASA identificó, a julio de 2021, más de un millón de asteroides que, en gran parte, orbitan en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, aunque miles de ellos siguen trayectorias que los acercan a la órbita terrestre.La posibilidad de que uno de estos cuerpos impacte contra la Tierra ha alimentado durante años la preocupación de la población. Aunque los expertos coinciden en que el riesgo de una colisión catastrófica a corto plazo es muy bajo, también recuerdan que se trata de un fenómeno que volverá a producirse en algún momento. En este sentido, el experto en asteroides de la NASA Humberto Campins asegura que, si bien las personas «como individuos» no tienen «nada de qué preocuparse», «sí deben prepararse» para afrontar una amenaza que «volverá a ocurrir» a largo plazo.Así lo ha afirmado en una entrevista para la agencia EFE dentro del marco del congreso The Many Pathways to Spaces celebrado en Oviedo (Asturias), en el que también ha recordado que «grandes impactos» como el que extinguió a los dinosaurios son «inevitables» si las agencias espaciales no desarrollan las técnicas y los programas necesarios para desviar los asteroides que puedan chocar contra la Tierra.Actualmente, la misión DART de la NASA ha demostrado ser capaz de estrellar una nave de manera deliberada contra un asteroide para probar una técnica de defensa planetaria. Además, la agencia espacial estadounidense trabaja activamente para lanzar la misión Ramses en 2028, así pues, la nave espacial Ramses de la Agencia Espacial Europea (ESA) se reunirá con el asteroide Apophis antes de que pase por la Tierra para acompañarlo durante el sobrevuelo y observar cómo se deforma y cambia por la gravedad de nuestro planeta.Pese a que existen varias misiones en marcha de defensa planetaria, el experto de la NASA ha querido aclarar en el congreso The Many Pathways to Spaces que, en la actualidad, no se conocen asteroides que «acechen» a la Tierra y que la probabilidad de que alguno impacte a lo largo de la vida de una persona es «muy baja». No obstante, ha insistido en que la humanidad debe prepararse para ello por medio de la llamada «defensa planetaria» si quiere perdurar a largo plazo como civilización.Así detecta la NASA los asteroides que podrían chocar con la TierraLa NASA explica en una publicación de su blog oficial que la identificación de un asteroide potencialmente peligroso comienza en el momento en que los telescopios detectan un nuevo objeto en el espacio. Si los primeros cálculos indican que su órbita podría acercarlo a la Tierra, pasa a ser catalogado como un objeto cercano a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés), una categoría que engloba a los asteroides y cometas cuya trayectoria los aproxima a menos de 193 millones de kilómetros del Sol y, por tanto, a las proximidades de la órbita terrestre.Una vez detectado, el objeto se incorpora a la página de confirmación del Centro de Planetas Menores, donde observatorios y astrónomos de todo el mundo realizan nuevas observaciones para determinar con mayor precisión su trayectoria. Por lo tanto, gracias a este seguimiento conjunto, los científicos recopilan más datos sobre su velocidad, posición y recorrido para reducir la incertidumbre de los cálculos orbitales.Con esa información, centros especializados como el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA recalculan de forma continua la órbita del asteroide y evalúan la probabilidad de un posible impacto con la Tierra. Además, si los análisis detectan un riesgo significativo, el CNEOS informa a la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, responsable de coordinar la respuesta de la agencia frente a este tipo de amenazas.Todo el proceso se basa en un sistema de colaboración internacional. La NASA trabaja junto a la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), una organización que reúne a observatorios, agencias espaciales e investigadores de distintos países para compartir observaciones, contrastar los cálculos orbitales y obtener las predicciones más precisas posibles sobre la trayectoria de estos objetos.

Así se grabará el eclipse desde la estratosfera en España: un globo gigante ascenderá casi 38 kilómetros

Un globo sonda ascenderá desde Paredes de Nava (Palencia) hasta casi 38 kilómetros de altitud para grabar el eclipse solar del 12 de agosto y medir por primera vez desde la estratosfera distintos parámetros de la radiación solar. La misión convertirá al municipio palentino en el escenario de un experimento científico pionero con proyección internacional, además, se enmarca en un proyecto coordinado por la Federación de Asociaciones Astronómicas de España (FAAE, por sus siglas), en el que participarn trece globos sonda repartidos por España y Portugal para recopilar datos científicos y registrar el avance de la sombra de la Luna desde la estratosfera.Alberto Andrés, responsable de AstroParedes, explica a la agencia EFE que se trata de un «proyecto pionero a nivel europeo e internacional porque recogerá datos del Sol que nunca antes se habían obtenido con un globo sonda durante un eclipse».Así es el globo sonda que ascenderá desde Paredes de NavaEl globo estará inflado con helio, medirá dos metros de diámetro en el momento del despegue, ascenderá hasta unos 37.700 metros de altura y, debido a la menor presión atmosférica, alcanzará unos once metros de diámetro antes de estallar y descender con un paracaídas.Durante el vuelo, el globo transportará una estación científica equipada con sensores capaces de medir diferentes parámetros atmosféricos y de la radiación solar. Además, llevará a bordo una cámara GoPro, una cámara de 360 grados y varios sistemas de geolocalización y radiofrecuencia que permitirán seguir su trayectoria en tiempo real y facilitar la recuperación de la carga útil una vez finalice la misión.Dicho experimento busca comparar los datos recogidos durante la totalidad del eclipse con los obtenidos en otros lugares donde el fenómeno no alcanzará esa fase. Para ello, se realizarán lanzamientos coordinados desde distintos puntos de España, Portugal y también desde Sicilia (Italia) y Túnez, lo que permitirá analizar cómo varían las condiciones según la ubicación de la observación.Los responsables deben garantizar la seguridad del espacio aéreoEl lanzamiento exigirá la coordinación con los servicios de control aéreo de Valladolid, León y Burgos para garantizar la seguridad del espacio aéreo antes del despegue y hasta que la sonda sea recuperada.Además, una vez concluido el eclipse, el equipo de AstroParedes y de la Organización Salmantina de la Astronáutica y el Espacio empezará la búsqueda del globo sonda que, al estallar y descender en un paracaídas, dependerá de las condiciones del viento. Por lo tanto, esto significa que podría encontrarse a decenas o incluso cientos de kilómetros del punto de lanzamiento.