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TECNOLOGÍA

Por qué los grandes laboratorios de IA están contratando a tantos filósofos

Hace diez años, cuando la revolución de la IA empezaba a cobrar impulso, a los estudiantes de artes y humanidades se les decía que, si querían aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo, debían «aprender a programar». Quizá aquel fuera un mal consejo, pues hoy son … los programadores quienes temen que la IA les arrebate el empleo.
Por tanto, lo que tal vez deberían plantearse es aprender filosofía. A principios de este año, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó unas cifras que mostraban que los licenciados estadounidenses en filosofía tienen más probabilidades de encontrar trabajo que quienes estudiaron informática. En 2024, el año más reciente del que se dispone de datos, el siete por ciento de los titulados en informática estaba en paro, frente a solo el 5,1 % de los filósofos.

Muchos de ellos están siendo contratados directamente por las propias empresas de IA. Según afirma Luciano Floridi, filósofo de la Universidad de Yale, los estudiantes reciben ofertas de trabajo incluso antes de graduarse. Los académicos también están dando el salto y el Dr. Floridi describe la magnitud de las salidas de los departamentos de filosofía como una «hemorragia».

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Algunas de las lecciones que la filosofía puede aportar a los investigadores en IA tienen siglos de antigüedad. El método socrático —tal como lo describió Platón, filósofo de la Antigua Grecia— recurre a la ignorancia fingida y al interrogatorio secuencial para aclarar significados, detectar contradicciones y sacar a la luz sus ramificaciones. Muchos sistemas actuales de IA tienden a la adulación, pero los modelos entrenados en el método socrático, afirma Jörg Noller, experto en filosofía e IA de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, están menos interesados en complacer a las personas y más dispuestos a buscar la verdad.
Luego está la idea de la «ignorancia socrática». En la «Apología», Platón hace que Sócrates afirme que su sabiduría consiste, sobre todo, en ser consciente de cuánto desconoce. Incorporar esa humildad a un modelo puede ayudar a limitar el exceso de confianza, un defecto habitual que el Dr. Noller describe como «inmadurez de la IA». Iason Gabriel, filósofo sénior de Google DeepMind, un laboratorio de IA con sede en Londres, atribuye a esta manera de proceder la reducción de las alucinaciones observada en todo el sector. Más en general, sostiene que las enseñanzas de la filosofía constituyen «un potente mecanismo» para mejorar los prolongados procesos de razonamiento de la IA, conocidos como «cadenas de pensamiento».
La formación filosófica también puede influir en la perspectiva de un modelo de formas más concretas. Si se alimenta a un asistente jurídico de IA con los escritos de John Locke, explica Thomas Powers, filósofo de la tecnología de la Universidad de Delaware, este tenderá a decantarse por unos derechos de propiedad sólidos como fundamento de la libertad política. Si esos principios no convencen, los desarrolladores tienen otros. La serie de modelos «Granite» de IBM, el gigante tecnológico estadounidense, incorpora controles que permiten a los clientes empresariales adaptar mejor los resultados a sus propias filosofías corporativas. Francesca Rossi, directora de IA responsable de IBM, afirma que estos controles permiten decidir dónde situar el equilibrio entre dilemas filosóficos, como la autonomía individual frente a la armonía social.

Módelos éticos

La filosofía también puede contribuir a mejorar la seguridad. Los investigadores han documentado toda clase de comportamientos inquietantes en los modelos de IA, incluidos intentos de eludir la supervisión e incluso de chantajear a sus usuarios. Una de las estrategias que emplean los desarrolladores para desalentar estas conductas se conoce como «constitucionalismo de la IA»: consiste en construir un modelo sobre un andamiaje de reglas y principios extraídos de textos filosóficos con autoridad jurídica o moral.
Anthropic, un laboratorio de IA con sede en San Francisco, es uno de los principales defensores de este enfoque. Las constituciones de sus modelos Claude incorporan materiales procedentes de fuentes tan diversas como Immanuel Kant, las condiciones de servicio de Apple y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La versión más reciente, dirigida por Amanda Askell, filósofa principal de Anthropic, se publicó el 21 de enero. Algunos empleados de la compañía han apodado a esta constitución, de 78 páginas, el «documento del alma» de Claude.
Sin embargo, la gran cuestión es qué tipo de reglas deberían incorporarse a esas constituciones. Los filósofos se han centrado principalmente en dos marcos éticos. Uno de ellos es la deontología. Popularizada, entre otros, por Kant, esta corriente establece normas estrictas que prohíben conductas como mentir, coaccionar y tratar a las personas como un medio en lugar de como un fin, incluso cuando ello persigue un bien mayor. La constitución de Anthropic incorpora numerosas restricciones deontológicas que, según el Dr. Powers, pueden hacer más coherente el comportamiento de la IA, toda una ventaja a la hora de desplegar robots en hogares y espacios públicos.
Los modelos con una visión deontológica del mundo ofrecen otras ventajas. Una de ellas es una mayor honestidad, una cualidad ampliamente reconocida en Claude. Según Nick Bostrom, filósofo de la Universidad de Oxford, los modelos más sinceros tienen menos probabilidades de inducir a error a sus usuarios. Inflection AI, otro laboratorio de Silicon Valley, impone restricciones deontológicas a su chatbot Pi, diseñado para ofrecer apoyo emocional. Sean White, su director, afirma que Pi es eficaz a la hora de detectar usuarios en riesgo de hacerse daño a sí mismos o de hacérselo a otras personas. Las constituciones deontológicas también facilitan el cumplimiento normativo, señala el Dr. Floridi.

¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas?

El otro gran enfoque ético que interesa a los filósofos de la IA es el consecuencialismo, corriente que sopesa los costes y los beneficios para decidir cómo actuar. Entre los modelos más próximos a este enfoque, se encuentran ChatGPT, de OpenAI, y Gemini, de Google. Los modelos de IA de Google están diseñados para generar «beneficios generales probables [que] superen sustancialmente los riesgos previsibles», un objetivo consecuencialista clásico.
Los algoritmos consecuencialistas también son fundamentales en el software de los vehículos autónomos: si un accidente es inevitable, el sistema debe decidir cuál es la forma menos trágica de producirse. Chris Gerdes, ingeniero sénior de Waymo, empresa especializada en vehículos autónomos, afirma que la tendencia es hacer que el software de conducción adopte un enfoque cada vez más consecuencialista. El consecuencialismo también desempeña un papel esencial en los sistemas de armas basados en IA. Los objetivos militares deben ponderarse frente al riesgo de causar víctimas civiles, explica Jack Shanahan, antiguo director del Centro Conjunto de Inteligencia Artificial, encargado de estudiar la IA para las fuerzas armadas estadounidenses.
Los problemas espinosos —precisamente los favoritos de los filósofos— abundan. ¿Existen situaciones en las que deban ignorarse las reglas deontológicas? ¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas? ¿Deberían los sistemas de IA tener en cuenta el bienestar animal o el estado del medio ambiente? ¿Sería moralmente aceptable —plantea Stefan Heck, filósofo y director de Nauto, empresa que desarrolla sistemas de seguridad basados en IA para camiones y otros vehículos comerciales— dar prioridad a los peatones jóvenes frente a los mayores? Heck prevé demandas judiciales cargadas de cuestiones éticas, ya que los algoritmos consecuencialistas permiten expresamente causar un daño siempre que con ello se evite otro mayor.
A los críticos les preocupa la llamada «descalificación moral»: si los ordenadores asumen cada vez más decisiones éticas, ¿podría ocurrir que las personas perdieran la disposición a formular sus propios juicios? Roman Yampolskiy, teórico de la IA de la Universidad de Louisville, sostiene que la moralidad «es históricamente inestable, culturalmente variable, estratégicamente manipulable y, a menudo, solo legible en retrospectiva». Programadores en paro, tomen nota: todo indica que no faltará trabajo para los filósofos especializados en IA.

El robot humanoide Atlas sorprende en el Mundial 2026 con las celebraciones más icónicas de Haaland y Harry Kane

El Mundial de futbol 2026 no solo nos está dejando grandes partidos y momentos, sino que también está siendo un escaparate para que las grandes marcas muestren sus avances en tecnología. En este caso, Hyundai, patrocinador oficial de robótica del torneo y empresa matriz de Boston Dynamics, ha aprovechado la competición para mostrar al público las capacidades de Atlas, su robot humanoide más avanzado.Atlas hizo su aparición durante el descanso del partido de octavos de final entre Brasil y Noruega, que se disputó en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. Tal y como informan desde Interesting Engineering, Atlas salió del túnel de vestuarios como lo hacen los jugadores y protagonizó un espectáculo en el que imitó varias celebraciones de futbolistas de talla mundial como Erling Haaland o Harry Kane. Después recogió el balón del partido y se lo entregó al árbitro antes del comienzo de la segunda parte.Atlas puede adaptar los movimientos de una persona a su cuerpoCabe destacar que fue la primera vez que un robot humanoide participó de manera pública en un partido de un Mundial de fútbol. Es cierto que un operador humano fue el encargado de iniciar la secuencia, pero todos los movimientos que realizó dependieron de sus propias capacidades. En la demostración, caminó, mantuvo el equilibrio y ejecutó toda la coreografía gracias a tecnologías desarrolladas por Boston Dynamics. Una de las más destacadas se conoce con el nombre de retargeting, que adapta los movimientos de una persona al cuerpo del robot.Esto ha sido desarrollado mediante el aprendizaje por refuerzo, con el que Atlas entrenó durante millones de simulaciones para aprender a reaccionar en diferentes situaciones. Además, esto viene acompañado del control corporal total que coordina todas sus articulaciones para mantener la estabilidad. También utiliza la propiocepción, un sistema que le permite conocer en todo momento la posición de su cuerpo y corregir sus movimientos mientras actúa.Atlas no está solo en este mundial, ya que Hyundai ha desplegado otros robots cuadrúpedos Spot en diferentes sedes para ayudar en tareas de vigilancia de las instalaciones y facilitar diferentes operaciones durante la duración del torneo.

Los españoles creen que la dependencia tecnológica de EE.UU. es una amenaza para la seguridad

Europa ha sido, probablemente, la que más esfuerzos ha dedicado para protegerse de los efectos más indeseados de la inteligencia artificial. Para ello, creó y aprobó una legislación pionera. Pero, al mismo tiempo, ha sido incapaz de ponerse al día en el desarrollo de … la tecnología, por lo que depende enormemente de lo que están creando las grandes tecnológicas estadounidenses y, en menor medida, chinas.
Un reciente informe elaborado por Fundación Telefónica destaca entre sus principales conclusiones que el 62% de los españoles piensa que esta dependencia representa una amenaza para la seguridad europea, con la IA y los sistemas de pago como los ámbitos en los que se percibe una mayor preocupación.

«Hemos constatado, a través de una escucha activa de la sociedad y del tejido empresarial, una preocupación cada vez mayor por la autonomía tecnológica de Europa», dice Isabel Salazar, directora general de Fundación Telefónica.

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En el informe, disponible desde este martes, se remarca que el 86% de los españoles considera que el viejo continente debería disponer de sus propias plataformas y tecnologías para reforzar su competitividad y reducir dependencias estratégicas. Asimismo, el 69% señala que, en su opinión, Europa se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en desarrollo tecnológico.
El informe también deja claro que existe un gran desconocimiento entre la ciudadanía sobre la tecnología que se desarrolla en el viejo continente. A este respecto, el 67% afirma que no conoce ninguna plataforma creada aquí; aunque parece que tendría interés en utilizarla, porque el 70% afirma que priorizaría una alternativa ‘made in’ Europa si ofreciera prestaciones equivalentes a cualquiera que proceda del exterior.
El informe también deja claro que existe «una importante inquietud» a nivel social por el control y uso de los datos personales por parte de grandes plataformas digitales no europeas. El 90% muestra preocupación por el acceso a datos bancarios, el 85% a información patrimonial y fiscal, el 79% a datos de localización y movilidad y el 78% a información sanitaria.
En opinión de Fundación Telefónica, «estos datos evidencian una oportunidad para impulsar un ecosistema tecnológico europeo capaz de responder a las demandas de los ciudadanos en ámbitos como la seguridad, la competitividad, la ética y la protección de datos». Porque hay demanda de soluciones propias.

Algo de optimismo

Para poder revertir la situación, el 87% de los españoles considera que los gobiernos europeos deberían impulsar activamente el desarrollo de tecnologías propias. En concreto, identifican como elementos clave para la soberanía digital el desarrollo de las redes de telecomunicaciones, la ciberseguridad, los centros de datos y los servicios cloud. Entre ellas figuran algunas de las claves que varios expertos consultados por ABC han señalado recientemente como fundamentales para que el continente no acabe siendo completamente dependiente de Estados Unidos y China.
A pesar de de estos resultados, parte de la sociedad española se muestra esperanzada por el futuro. El 54% cree que la soberanía tecnológica europea aumentará durante la próxima década, lo que refleja que existe la percepción de que Europa aún dispone de capacidad para fortalecer su posición en el escenario tecnológico global. Y muchos expertos, de nuevo, están de acuerdo, aunque suelen coincidir en que para ello hay que comenzar a realizar cambios ya.

Probamos los Nothing Ear (3a): los primeros auriculares de gama media con memoria propia

En lo que a auriculares se refiere, el mercado tecnológico peca, con demasiada frecuencia, de un conservadurismo asfixiante. Las grandes marcas nos han acostumbrado a lanzamientos anuales donde la única novedad parece ser un imperceptible ajuste en los graves o un color ligeramente más oscuro … en el estuche. Por eso, cuando una compañía decide saltarse el guion , se hace inmediatamente digna de toda nuestra atención. Pues bien, eso es justo lo que acaba de hacer Nothing, la firma londinense comandada por Carl Pei, que acaba de anunciar sus nuevos Ear (3a) . En ABC los hemos probado a fondo durante los últimos días , y nuestra conclusión es clara: no estamos ante una simple iteración, sino ante un producto que redefine lo que podemos exigirle a unos auriculares de 99 euros.
Para entender el impacto de estos Ear (3a), primero hay que ponerlos en contexto. Vienen a suceder a una línea que ya era tremendamente popular, pero también se miden frente a la gama superior de la propia marca, los Nothing Ear (3), y frente a mastodontes del sector, como los AirPods de Apple o los Galaxy Buds de Samsung. En este ecosistema hipercompetitivo, Nothing ha decidido que la mejor defensa es un ataque frontal basado en la innovación de software y en un hardware que no se corresponde con su rango de precio.

Históricamente, los auriculares inalámbricos han sido siempre dispositivos ‘tontos ‘, meros altavoces que dependen ciegamente del teléfono móvil. Los Ear (3a) rompen esta dinámica al incorporar 32 MB de almacenamiento propio. Puede parecer una cifra modesta en la era de los terabytes, pero su utilidad es brillante. Gracias a la función Audio Snapshot, que hemos exprimido a conciencia en nuestras pruebas. El usuario , por ejemplo, puede capturar fragmentos de audio al instante con solo pellizcar simultáneamente ambos auriculares. La experiencia de uso es casi mágica. Estás escuchando un podcast, una clase online o una nota de voz de un amigo; pellizcas, y el sistema guarda no solo el momento exacto, sino también el audio previo y posterior a la activación.

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Posteriormente, estas grabaciones se vuelcan en la ‘app’ Nothing X, donde se transcriben automáticamente y se pueden convertir en tarjetas de citas listas para compartir. Es una herramienta de productividad formidable que, hasta ahora, no habíamos visto implementada con esta naturalidad en ningún rival directo. En esta misma línea de independencia, los Ear (3a) permiten grabar llamadas y reuniones (hasta dos horas) directamente desde los auriculares. Un aviso sonoro informa a todos los participantes, salvaguardando la privacidad.
En nuestras pruebas, la nitidez de estas grabaciones, apoyadas por sus tres micrófonos con inteligencia artificial, ha sido impecable, aunque cabe señalar que la disponibilidad de esta función estará sujeta a la compleja maraña legal de cada país.

Graves que retumban

Dejando a un lado los trucos de software, unos auriculares deben, por encima de todo, sonar bien. Y aquí el salto cualitativo respecto a generaciones anteriores es más que evidente. En el corazón de los Ear (3a) late un nuevo driver dinámico de 12 milímetros, notablemente más grande que el estándar del mercado en este rango de precios. Este aumento de tamaño le permite desplazar más aire, lo que se traduce en unos graves hasta 5 dB más intensos que los de sus predecesores. Sin embargo, unos graves potentes suelen ensuciar el resto de frecuencias. Nothing lo ha solucionado empleando un diafragma PMI (un material ultraligero inspirado en la ingeniería aeroespacial ).
Al someterlos a nuestra lista de reproducción de pruebas (que abarca desde las densas texturas de la música clásica hasta los ritmos más contundentes del rock y la electrónica), la separación de instrumentos ha sido exquisita. La certificación Hi-Res Audio Wireless y el soporte para el códec LDAC se notan: estamos ante un sonido rico, equilibrado y, sobre todo, divertido. El Audio Espacial Estático añade una capa extra de inmersión, ampliando la escena sonora de forma muy convincente al ver películas.

Cancelación de ruido y diseño

Caminar por el centro la ciudad o viajar en autobús son las verdaderas pruebas de fuego para cualquier sistema de cancelación activa de ruido (ANC). Los Ear (3a) prometen aislar hasta 45 dB de ruido ambiental, pero lo más interesante es su enfoque de banda ancha (Wideband ANC). Según la marca, la cobertura ha mejorado un 17,1% respecto a la generación anterior, centrándose especialmente en el rango de los 400 Hz a los 2.000 Hz. En la práctica, esto significa que el molesto zumbido del tráfico o el murmullo incesante de una cafetería desaparecen casi por completo. Superan a rivales de su misma categoría e incluso miran de tú a tú a modelos que cuestan el doble.
Todo este despliegue tecnológico viene envuelto en un diseño que no deja a nadie indiferente. Fiel a su ADN, Nothing mantiene las transparencias, pero el estuche de carga abandona las formas cuadradas para abrazar una silueta redondeada, inspirada en los pastilleros tradicionales. Es indudablemente ergonómico y placentero al tacto. Además de los clásicos blanco y negro, y un amarillo rediseñado, la marca se atreve con un audaz acabado en color rosa. La inclusión de unas almohadillas talla XS es todo un acierto de accesibilidad y confort.

¿Merecen la pena?

Tras estos días de convivencia intensiva con los Nothing Ear (3a), la conclusión es muy clara. Si los comparamos con los anteriores modelos de la serie ‘a’, el salto en madurez de software y contundencia sonora justifica plenamente la renovación. Si los enfrentamos a la gama Ear 3 (el buque insignia de la marca), estos 3a logran canibalizar a su hermano mayor ofreciendo el 90% de sus prestaciones por una fracción del precio.
Y si alzamos la vista hacia los grandes titanes de la industria, la propuesta de Nothing resulta, simplemente, sonrojante para la competencia. Por un precio oficial de 99 euros, no existe en el mercado actual un producto que ofrezca un diseño tan cuidado, un sonido de alta fidelidad certificado, 45 dB de cancelación de ruido y el atrevimiento de incorporar memoria interna para redefinir la forma en que interactuamos con el audio en nuestro día a día. Nothing no solo ha hecho los deberes; ha reescrito el manual de lo que debe ser la gama media tecnológica. Una compra muy recomendada.

Sony aclara el futuro del formato físico: habrá discos después de 2028, pero con una condición

La estrategia comercial de Sony está cambiando para que las personas puedan disfrutar de los videojuegos más allá del salón del hogar. La compañía japonesa trabaja en una nueva generación de hardware orientada a ofrecer una experiencia de juego más accesible y flexible, con la intención de diferenciarse del ordenador y ampliar las opciones con las que los usuarios acceden al ecosistema de PlayStation.Aunque por el momento apenas se conocen detalles del futuro dispositivo de Sony, todo apunta a que la firma vaya a crear una propuesta con funciones y experiencias exclusivas para su plataforma. Sin embargo, este cambio de estrategia no solo afectará al hardware, sino también al modelo de distribución de los videojuegos.En este contexto, Sony ya ha confirmado que dejará de publicar nuevos títulos en formato físico para PlayStation, siendo una decisión que consolida su nueva apuesta por el mercado digital y que marca un paso en el progresivo abandono del soporte en disco. No obstante, según informa el diario especializado Game File, la compañía ha enviado un «mensaje privado» a los desarrolladores y editores de PlayStation indicando que «aún podrán realizar pedidos adicionales de los juegos en disco ya existentes».La publicación de Sony en el blog de PlayStation daba a conocer que la descontinuación de los discos físicos no afectaría a los juegos ya lanzados o que se lanzarán antes de enero de 2028 en formato físico. Sin embargo, el informe precisa que las editoras todavía podrán seguir solicitando ediciones físicas de sus juegos para PlayStation, siempre que se lancen antes de la fecha límite.Por otro lado, de acuerdo con Game File, Sony también ha comunicado a las editoras que modificará el proceso de solicitud de discos, aunque por ahora no ha explicado en qué consistirán estos cambios. La decisión encaja con la estrategia de la compañía, que, según diversas informaciones, ha invertido millones de dólares en reconvertir su planta de Salzburgo (Austria) para fabricar microlentes ópticas.Cabe mencionar que Game File también señala que Sony permitirá a las editoras distribuir nuevos juegos en establecimientos físicos a través de códigos de descarga digitales. Con este sistema, la compañía japonesa mantendría la presencia de sus lanzamientos en el comercio tradicional sin recurrir al formato físico, reduciendo así la dependencia exclusiva de la tienda digital de PlayStation. Pese a ello, la desaparición gradual de los soportes físicos promete cambiar el modelo de distribución de los videojuegos de cara a un futuro.

Así funcionan las duchas inteligentes de la playa en España: tienes que pagar por gastar agua

Las playas inteligentes son una tendencia que comenzó en Italia y que poco a poco podría convertirse en algo habitual dentro de no demasiado tiempo. Se trata de playas que incorporan tecnología para que muchos de los servicios puedan gestionarse desde el móvil. Por ejemplo, reservar un aparcamiento, alquilar una sombrilla o una tumbona, e incluso acceder a otros servicios sin tener que hacerlo de forma presencial. Este modelo también busca mejorar la accesibilidad, mejorar la seguridad y controlar mejor el consumo de recursos como el agua.En nuestro país ya empieza a dar sus primeros pasos, en concreto, en la playa de Matalascañas, en Almonte (Huelva), donde se ha instalado una ducha inteligente que. De momento, funciona como un proyecto piloto. Está pensada para que en el futuro los usuarios tengan que pagar por utilizarla y reducir el consumo de agua, además de hacer más eficiente este recurso, sobre todo cuando el contexto está marcado por la sequía.Cómo funcionan las duchas inteligentes de la playaPara activar la ducha hay que escanear un código QR con el teléfono móvil o introducir monedas en la máquina. Su uso dura alrededor de un minuto y el sistema registra tanto el tiempo como el consumo de agua. Es cierto que en este verano la ducha sigue siendo gratuita porque está en fase de pruebas, pero el plan es que más adelante cueste entre 20 y 30 céntimos por minuto. Eso sí, siempre que el proyecto reciba ayudas públicas, ya que de lo contrario, el precio podría llegar hasta un euro por cada uso.Más allá de que sea un proyecto piloto, la medida, como era de esperar, no ha gustado a todo el mundo. De hecho, en las redes sociales como TikTok, creadores de contenido locales han mostrado el descontento con testimonios reales. Muchos bañistas consideran que un servicio que siempre ha sido gratuito no debería pasar a ser de pago. Además, otro punto negativo que la gente critica es tener que llevar el móvil hasta la arena para utilizar la ducha o que, si se paga con monedas, la máquina no devuelva el cambio.Desde luego, el debate está servido y no parece que la opinión vaya a cambiar, siendo prueba piloto o quedándose en el tiempo. Por el momento, el Ayuntamiento de la localidad defiende que esa iniciativa busca evitar el desperdicio de agua y hacer más sostenible la gestión de un recurso cada vez más escaso.

Llega una nueva amenaza: la IA ya no solo crea malware, ahora ejecuta ciberataques completos

Los ataques de ransomware siempre necesitaban la intervención de una persona, al menos hasta hoy. Más allá de que muchas herramientas ya incorporaban inteligencia artificial para crear código o automatizar tareas, el ciberdelincuente tenía que tomar los pasos o decisiones más importantes. Sin embargo, esto puede estar empezando a cambiar, ya que unos investigadores han encontrado lo que podría haber sido el primer ataque de ransomware realizado casi en su totalidad por un agente de IA autónomo.Los investigadores de la empresa de ciberseguridad Sysdig no descartan que hubiera supervisión humana, pero afirman que la mayor parte de la operación se ejecutó de forma automática. Según informan desde Digital Trends, el ataque ha sido bautizado como JadePuffer y comenzó al aprovecharse de un fallo de seguridad en Langflow, una plataforma de código abierto para desarrollar apps basadas en modelos de lenguaje.Si fallaba, cambiaba de estrategia y lo volvía a intentarLa compañía explica que, gracias a esa vulnerabilidad, el agente logró entrar en el sistema y, una vez dentro, fue capaz de recopilar información del equipo, buscar contraseñas y credenciales, localizar datos importantes y avanzar dentro de la red. En definitiva, lo mismo que haría un delincuente con experiencia. Aunque lo que más les llamó la atención fue que el agente no solo seguía un plan, sino que era capaz de adaptarse si algo no le salía bien.Observaron que si un comando fallaba o recibía una respuesta imprevista, cambiaba automáticamente de estrategia y lo volvía a intentar. De hecho, en uno de los casos analizados, corrigió por sí solo un intento de acceso fallido en solo 31 segundos para después mantener el acceso al sistema y provocar otra vulnerabilidad en un servidor Alibaba Nacos. Ahí creo cuentas de administrador falsas y cifrando 1.342 registros de configuración. Para más inri, tras borrar los datos originales, dejó una nota exigiendo un pago de un rescate en Bitcoin.Los investigadores también encontraron pistas que indicaban que se había utilizado un modelo de lenguaje como explicaciones escritas en lenguaje natural sobre lo que estaba haciendo, lo que es poco habitual en el malware escrito por personas. Otra es que la nota de rescate hacía referencia a una billetera de Bitcoin comúnmente utilizada como ejemplo en la documentación, en lugar de una cartera real.Como conclusión, a pesar de que JadePuffer se aprovechó de vulnerabilidades ya conocidas, el incidente demuestra que la IA ya puede encargarse de casi todas las fases de un ataque de ransomware. Esto significa que podrían lanzarse ataques aún más complejos sin necesidad de tener los conocimientos técnicos necesarios. Lo positivo es que estos pueden dejar marcas como patrones de comportamiento que los defensores pueden utilizar para desarrollar nuevas formas de detección.