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TECNOLOGÍA

China lanza Kimi K3, el modelo de IA abierta más grande del mundo

La empresa china de inteligencia artificial Moonshot ha presentado este viernes Kimi K3, un modelo de 2,8 billones de parámetros que, según ha afirmado la compañía, es el sistema de IA de peso abierto más grande del mundo y ofrece un rendimiento … que se acerca al modelo de vanguardia Fable del gigante estadounidense Anthropic.
Este lanzamiento, que se produce un mes después de que el Gobierno estadounidense retirara abruptamente los modelos Fable y Mythos de Anthropic por motivos de seguridad, subraya la rapidez con la que el ecosistema abierto de IA de China está reduciendo la brecha con los sistemas estadounidenses más avanzados.

Empresas como Moonshot, Z.ai y MiniMax están lanzando modelos cada vez más potentes a un coste mucho menor, lo que desafía las arraigadas suposiciones en Occidente de que los desarrolladores chinos van meses por detrás de sus homólogos estadounidenses.

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Moonshot ha afirmado que Kimi K3 es el primer modelo de peso abierto que se acerca a la marca de los tres billones de parámetros y está diseñado para el razonamiento avanzado, la codificación a largo plazo y el trabajo con conocimiento. El modelo cuenta con una ventana de contexto de 1 millón de tokens, lo que le permite procesar y retener mucha más información que las generaciones anteriores en una sola instrucción.
Los modelos de código abierto permiten a los usuarios descargar, ejecutar y personalizar los sistemas subyacentes, a diferencia de los modelos propietarios de código cerrado.
Kimi K3 obtuvo resultados «competitivos con Fable 5 y superó sustancialmente a Opus 4.8, GPT 5.6 Sol y GPT 5.5 de Anthropic» en términos de optimización del kernel de la GPU, según la compañía. El término se refiere a técnicas que maximizan la utilización del hardware de IA y minimizan la latencia. El modelo, aseguran, también ha obtenido excelentes resultados en evaluaciones de terceros.
La plataforma Arena.ai clasificó a Kimi K3 en primer lugar en una prueba comparativa que evaluaba las capacidades de creación de interfaces web, mientras que Vals AI lo situó en segundo lugar en la clasificación general, por detrás de Fable 5 y por delante de GPT-5.6 Sol. Artificial Analysis afirmó que el modelo ofreció un rendimiento comparable al de GPT-5.5 de OpenAI y Claude Opus 4.8 de Anthropic, especialmente en pruebas que medían tareas complejas de varios pasos.
La noticia del proyecto Moonshot provocó una fuerte caída en las acciones de sus competidores nacionales de inteligencia artificial, Zhipu y Minimax, en Hong Kong. Justo antes del cierre del mercado, habían bajado un 27,7% y un 16,5%, respectivamente.

Ciclos de liberación más rápidos

Las empresas chinas de IA están acelerando sus ciclos de lanzamiento de modelos a medida que se intensifica la carrera global por la inteligencia artificial. Este cambio se produce tras el debut de GLM-5.2 de Z.ai, que sorprendió a los observadores del sector al obtener puntuaciones cercanas a las de los mejores modelos estadounidenses de código cerrado en las pruebas de referencia, lo que desmintió el consenso entre los analistas occidentales de que los modelos de inteligencia artificial chinos estaban al menos seis meses por detrás.
Lian Jye Su, analista jefe de Omdia, ha afirmado que los modelos chinos estaban ganando terreno porque podían implementarse de forma mucho más económica que los principales sistemas estadounidenses.
«Se pueden ejecutar a una fracción del costo que OpenAI cobra a sus clientes», ha dicho, pero ha advertido que la escala de Kimi K3 no «significa necesariamente que se obtenga el mejor rendimiento por defecto». El tamaño de este último también implica que es poco probable que los usuarios lo instalen ellos mismos, a pesar de su lanzamiento sin restricciones de peso.
Ryan Fedasiuk, miembro del American Enterprise Institute, ha asegurado en una publicación de LinkedIn que ejecutar localmente un modelo de 2,8 billones de parámetros requeriría cientos de miles de dólares en equipos informáticos.

Sistemas de billones de parámetros

Los parámetros son las variables internas que un modelo aprende durante el entrenamiento y, a menudo, se utilizan como una medida aproximada de la escala, aunque no necesariamente de la capacidad.
Antes del lanzamiento de Kimi K3, LongCat-2.0 de Meituan y V4-Pro de DeepSeek lideraban la industria de la IA en China con un total de 1,6 billones de parámetros, mientras que otros rivales nacionales habían superado el umbral del billón de parámetros.
Sin embargo, resulta difícil realizar una comparación directa con los modelos de vanguardia estadounidenses, ya que empresas como Anthropic y OpenAI no revelan el número de parámetros de sistemas como Fable, Mythos o GPT-5.5.
Moonshot afirmó que Kimi K3 incorpora dos mejoras arquitectónicas significativas que optimizan la eficiencia informática y le permiten completar tareas de codificación a largo plazo con una mínima supervisión humana.

Si apagas el aire acondicionado para ahorrar, lo estás haciendo mal: todos los electrodomésticos que gastan más

En el momento en que pensamos en cómo ahorrar energía y dinero en la factura en estos meses de verano, lo primero en lo que solemos pensar es en apagar o no encender tanto el aire acondicionado. Esto se debe a que la gran mayoría de personas tienen una creencia sobre que este aparato consume mucha electricidad. Esto no siempre es cierto y en algunos casos evitamos utilizarlo, aunque dejamos encendido otros electrodomésticos que pueden gastar lo mismo o más.De hecho, según un estudio de Samsung, el 71% de españoles prefiere pasar calor antes que encender el aire acondicionado por miedo a que se produzca un gasto desmesurado en la factura de la luz. Ante esto, es importante entender todos los aparatos que consumen más energía en casa. Para ello, debemos distinguir entre dos tipos de electrodomésticos: los que gastan poco en muchas horas y los que consumen mucho, pero durante ratos más cortos.Diferenciar entre electrodomésticosTal y como explican desde la compañía coreana, un frigorífico está encendido todo el día, pero su consumo por horas es bajo. En cambio, un horno o una plancha utilizan mucha energía en poco tiempo, aunque solo los entendamos durante varios minutos al día. Es cierto que el aire acondicionado puede pertenecer a ambos grupos, dependiendo del tipo de modelo que sea y de la tecnología que utilice.Por ejemplo, si tienes un dispositivo antiguo o uno portátil que no esté adaptado a la tecnología moderna, lo más probable es que consuma mucha electricidad de forma continua. Por otra parte, los modelos nuevos gastan más al principio cuando enfrían la habitación, pero después reducen su consumo hasta llegar a niveles bastante bajos. Un aire acondicionado de gama media puede consumir cerca de 1.000 vatios al principio, pero después bajar a 300 o incluso 500 vatios para mantener la temperatura.Electrodomésticos que consumen igual o más por hora que un aire acondicionadoEsto significa que utilizar un aire acondicionado moderno con una temperatura adecuada (24-26 grados) no tiene por qué ser tan caro como se piensa. Según datos de Repsol, hay otros electrodomésticos que pueden consumir igual o más por hora:Horno, entre 2.000 y 3.000 vatiosPlacas de inducción, hasta 6.500Radiadores eléctricos, entre 1.500 y 2.500Planchas y freidoras eléctricas, más de 1.500Secadores de pelo, superan los 1.500 vatiosPor esto es importante que, a la hora de valorar los electrodomésticos que consumen más, no solo hay que fijarse en la potencia máxima, sino en el tiempo que están funcionando.

Las marcas de móviles de BBK pasan de competir entre ellas a repartirse el mundo: realme deja China y OnePlus Europa

El mapa de marcas de BBK Electronics empieza a aclararse. Después de años compartiendo tecnologías, estructuras e incluso teléfonos con características y precios muy similares, realme y OnePlus separan sus caminos por mercados: realme ha anunciado de forma oficial que sale de China y concentrará sus recursos en el negocio internacional, mientras que OnePlus deja de comercializar nuevos dispositivos en Europa y Estados Unidos y mantiene, por ahora, su actividad en el mercado chino. Un reparto geográfico que reduce los solapamientos entre ambas firmas y refuerza el papel de realme en mercados como el español.La decisión ha sido comunicada por Xu Qi, vicepresidente de realme y presidente de la compañía en China, mediante una carta dirigida a los seguidores de la marca. El directivo utiliza la expresión “pulsar el botón de pausa”, pero el alcance de las medidas anunciadas apunta, en la práctica, a una retirada: no se ha fijado una fecha de regreso, los recursos se trasladarán al extranjero y OPPO asumirá las operaciones que permanezcan activas en el país.“En el futuro, concentraremos nuestros recursos en desarrollar los mercados internacionales, centrándonos en el rendimiento y en el sector del gaming”, explica Xu Qi en el comunicado. OPPO se hará cargo de los clientes de realme en ChinaLa salida no supondrá el abandono inmediato de quienes ya tengan un teléfono de la compañía. OPPO pasará a gestionar en China la venta de los modelos que todavía permanezcan en el catálogo, así como las garantías y el servicio posventa.También habrá cambios importantes en el software. Después del lanzamiento de la próxima generación de ColorOS, los propietarios de dispositivos realme en China podrán actualizar sus teléfonos al sistema operativo de OPPO cuando reciban el correspondiente aviso.La compañía no ha explicado qué modelos serán compatibles ni ha ofrecido un calendario de actualización. Tampoco ha confirmado que realme UI vaya a desaparecer en todo el mundo: el anuncio se refiere específicamente a los dispositivos comercializados en China, por lo que no implica por ahora ningún cambio equivalente para los usuarios españoles. La reorganización que comenzó hace mesesEl movimiento no llega de manera aislada. En abril, 20bits ya contó que OnePlus y realme estaban integrando parte de sus estructuras de producto, marketing y servicio, con OPPO ganando peso como centro de la nueva organización.Lo que entonces era principalmente una reestructuración interna empieza ahora a traducirse en consecuencias visibles. OnePlus dejará de vender nuevos productos en Europa y Norteamérica, aunque mantendrá la asistencia, las garantías y las actualizaciones de los equipos ya comercializados. realme, por su parte, abandona China, pero continúa operando en España y el resto del mercado europeo.La decisión permite a OPPO reducir una competencia interna que durante años llevó a todas las marcas del grupo BBK Electronics a enfrentarse, con teléfonos de características y precios cada vez más parecidos.No se trata únicamente de cerrar allí donde una marca tiene menos peso, sino de delimitar mejor el papel de cada una. OPPO lleva tiempo reforzando su apuesta por los teléfonos prémium, mientras realme ha construido buena parte de su identidad alrededor del rendimiento, el público joven y unos precios más agresivos. Por otro lado, aunque el comunicado no presenta a realme oficialmente como la sustituta de OnePlus en Europa, la nueva estructura la coloca en una posición evidente para recoger parte de su espacio.OnePlus se hizo conocida precisamente por ofrecer prestaciones cercanas a la gama alta con precios más ajustados, una propuesta que con los años se fue diluyendo a medida que sus teléfonos encarecían su precio y compartían más componentes y tecnologías con OPPO.realme mantiene actualmente una estrategia más próxima a aquella idea original, especialmente en sus familias GT y de gama media. Su intención declarada de centrarse en el rendimiento y el gaming refuerza además ese posicionamiento.La compañía, además, tiene experiencia en crecimientos acelerados. En 2021 alcanzó los 100 millones de teléfonos distribuidos en solo 37 meses, convirtiéndose entonces en la marca que más rápido había llegado a esa cifra en la historia del sector, según Strategy Analytics.Para los consumidores españoles, el mensaje principal es claro: realme no se marcha de España. La marca seguirá lanzando y vendiendo dispositivos en nuestro país y no ha anunciado cambios en su servicio posventa. La incógnita está ahora en cómo aprovechará los recursos que deja libres su salida de China y hasta qué punto heredará las gamas, los precios y el público que OnePlus atendía en Europa.

Por qué los grandes laboratorios de IA están contratando a tantos filósofos

Hace diez años, cuando la revolución de la IA empezaba a cobrar impulso, a los estudiantes de artes y humanidades se les decía que, si querían aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo, debían «aprender a programar». Quizá aquel fuera un mal consejo, pues hoy son … los programadores quienes temen que la IA les arrebate el empleo.
Por tanto, lo que tal vez deberían plantearse es aprender filosofía. A principios de este año, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó unas cifras que mostraban que los licenciados estadounidenses en filosofía tienen más probabilidades de encontrar trabajo que quienes estudiaron informática. En 2024, el año más reciente del que se dispone de datos, el siete por ciento de los titulados en informática estaba en paro, frente a solo el 5,1 % de los filósofos.

Muchos de ellos están siendo contratados directamente por las propias empresas de IA. Según afirma Luciano Floridi, filósofo de la Universidad de Yale, los estudiantes reciben ofertas de trabajo incluso antes de graduarse. Los académicos también están dando el salto y el Dr. Floridi describe la magnitud de las salidas de los departamentos de filosofía como una «hemorragia».

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Algunas de las lecciones que la filosofía puede aportar a los investigadores en IA tienen siglos de antigüedad. El método socrático —tal como lo describió Platón, filósofo de la Antigua Grecia— recurre a la ignorancia fingida y al interrogatorio secuencial para aclarar significados, detectar contradicciones y sacar a la luz sus ramificaciones. Muchos sistemas actuales de IA tienden a la adulación, pero los modelos entrenados en el método socrático, afirma Jörg Noller, experto en filosofía e IA de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, están menos interesados en complacer a las personas y más dispuestos a buscar la verdad.
Luego está la idea de la «ignorancia socrática». En la «Apología», Platón hace que Sócrates afirme que su sabiduría consiste, sobre todo, en ser consciente de cuánto desconoce. Incorporar esa humildad a un modelo puede ayudar a limitar el exceso de confianza, un defecto habitual que el Dr. Noller describe como «inmadurez de la IA». Iason Gabriel, filósofo sénior de Google DeepMind, un laboratorio de IA con sede en Londres, atribuye a esta manera de proceder la reducción de las alucinaciones observada en todo el sector. Más en general, sostiene que las enseñanzas de la filosofía constituyen «un potente mecanismo» para mejorar los prolongados procesos de razonamiento de la IA, conocidos como «cadenas de pensamiento».
La formación filosófica también puede influir en la perspectiva de un modelo de formas más concretas. Si se alimenta a un asistente jurídico de IA con los escritos de John Locke, explica Thomas Powers, filósofo de la tecnología de la Universidad de Delaware, este tenderá a decantarse por unos derechos de propiedad sólidos como fundamento de la libertad política. Si esos principios no convencen, los desarrolladores tienen otros. La serie de modelos «Granite» de IBM, el gigante tecnológico estadounidense, incorpora controles que permiten a los clientes empresariales adaptar mejor los resultados a sus propias filosofías corporativas. Francesca Rossi, directora de IA responsable de IBM, afirma que estos controles permiten decidir dónde situar el equilibrio entre dilemas filosóficos, como la autonomía individual frente a la armonía social.

Módelos éticos

La filosofía también puede contribuir a mejorar la seguridad. Los investigadores han documentado toda clase de comportamientos inquietantes en los modelos de IA, incluidos intentos de eludir la supervisión e incluso de chantajear a sus usuarios. Una de las estrategias que emplean los desarrolladores para desalentar estas conductas se conoce como «constitucionalismo de la IA»: consiste en construir un modelo sobre un andamiaje de reglas y principios extraídos de textos filosóficos con autoridad jurídica o moral.
Anthropic, un laboratorio de IA con sede en San Francisco, es uno de los principales defensores de este enfoque. Las constituciones de sus modelos Claude incorporan materiales procedentes de fuentes tan diversas como Immanuel Kant, las condiciones de servicio de Apple y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La versión más reciente, dirigida por Amanda Askell, filósofa principal de Anthropic, se publicó el 21 de enero. Algunos empleados de la compañía han apodado a esta constitución, de 78 páginas, el «documento del alma» de Claude.
Sin embargo, la gran cuestión es qué tipo de reglas deberían incorporarse a esas constituciones. Los filósofos se han centrado principalmente en dos marcos éticos. Uno de ellos es la deontología. Popularizada, entre otros, por Kant, esta corriente establece normas estrictas que prohíben conductas como mentir, coaccionar y tratar a las personas como un medio en lugar de como un fin, incluso cuando ello persigue un bien mayor. La constitución de Anthropic incorpora numerosas restricciones deontológicas que, según el Dr. Powers, pueden hacer más coherente el comportamiento de la IA, toda una ventaja a la hora de desplegar robots en hogares y espacios públicos.
Los modelos con una visión deontológica del mundo ofrecen otras ventajas. Una de ellas es una mayor honestidad, una cualidad ampliamente reconocida en Claude. Según Nick Bostrom, filósofo de la Universidad de Oxford, los modelos más sinceros tienen menos probabilidades de inducir a error a sus usuarios. Inflection AI, otro laboratorio de Silicon Valley, impone restricciones deontológicas a su chatbot Pi, diseñado para ofrecer apoyo emocional. Sean White, su director, afirma que Pi es eficaz a la hora de detectar usuarios en riesgo de hacerse daño a sí mismos o de hacérselo a otras personas. Las constituciones deontológicas también facilitan el cumplimiento normativo, señala el Dr. Floridi.

¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas?

El otro gran enfoque ético que interesa a los filósofos de la IA es el consecuencialismo, corriente que sopesa los costes y los beneficios para decidir cómo actuar. Entre los modelos más próximos a este enfoque, se encuentran ChatGPT, de OpenAI, y Gemini, de Google. Los modelos de IA de Google están diseñados para generar «beneficios generales probables [que] superen sustancialmente los riesgos previsibles», un objetivo consecuencialista clásico.
Los algoritmos consecuencialistas también son fundamentales en el software de los vehículos autónomos: si un accidente es inevitable, el sistema debe decidir cuál es la forma menos trágica de producirse. Chris Gerdes, ingeniero sénior de Waymo, empresa especializada en vehículos autónomos, afirma que la tendencia es hacer que el software de conducción adopte un enfoque cada vez más consecuencialista. El consecuencialismo también desempeña un papel esencial en los sistemas de armas basados en IA. Los objetivos militares deben ponderarse frente al riesgo de causar víctimas civiles, explica Jack Shanahan, antiguo director del Centro Conjunto de Inteligencia Artificial, encargado de estudiar la IA para las fuerzas armadas estadounidenses.
Los problemas espinosos —precisamente los favoritos de los filósofos— abundan. ¿Existen situaciones en las que deban ignorarse las reglas deontológicas? ¿Cómo deben tomarse decisiones cuando las consecuencias son inciertas? ¿Deberían los sistemas de IA tener en cuenta el bienestar animal o el estado del medio ambiente? ¿Sería moralmente aceptable —plantea Stefan Heck, filósofo y director de Nauto, empresa que desarrolla sistemas de seguridad basados en IA para camiones y otros vehículos comerciales— dar prioridad a los peatones jóvenes frente a los mayores? Heck prevé demandas judiciales cargadas de cuestiones éticas, ya que los algoritmos consecuencialistas permiten expresamente causar un daño siempre que con ello se evite otro mayor.
A los críticos les preocupa la llamada «descalificación moral»: si los ordenadores asumen cada vez más decisiones éticas, ¿podría ocurrir que las personas perdieran la disposición a formular sus propios juicios? Roman Yampolskiy, teórico de la IA de la Universidad de Louisville, sostiene que la moralidad «es históricamente inestable, culturalmente variable, estratégicamente manipulable y, a menudo, solo legible en retrospectiva». Programadores en paro, tomen nota: todo indica que no faltará trabajo para los filósofos especializados en IA.

El robot humanoide Atlas sorprende en el Mundial 2026 con las celebraciones más icónicas de Haaland y Harry Kane

El Mundial de futbol 2026 no solo nos está dejando grandes partidos y momentos, sino que también está siendo un escaparate para que las grandes marcas muestren sus avances en tecnología. En este caso, Hyundai, patrocinador oficial de robótica del torneo y empresa matriz de Boston Dynamics, ha aprovechado la competición para mostrar al público las capacidades de Atlas, su robot humanoide más avanzado.Atlas hizo su aparición durante el descanso del partido de octavos de final entre Brasil y Noruega, que se disputó en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. Tal y como informan desde Interesting Engineering, Atlas salió del túnel de vestuarios como lo hacen los jugadores y protagonizó un espectáculo en el que imitó varias celebraciones de futbolistas de talla mundial como Erling Haaland o Harry Kane. Después recogió el balón del partido y se lo entregó al árbitro antes del comienzo de la segunda parte.Atlas puede adaptar los movimientos de una persona a su cuerpoCabe destacar que fue la primera vez que un robot humanoide participó de manera pública en un partido de un Mundial de fútbol. Es cierto que un operador humano fue el encargado de iniciar la secuencia, pero todos los movimientos que realizó dependieron de sus propias capacidades. En la demostración, caminó, mantuvo el equilibrio y ejecutó toda la coreografía gracias a tecnologías desarrolladas por Boston Dynamics. Una de las más destacadas se conoce con el nombre de retargeting, que adapta los movimientos de una persona al cuerpo del robot.Esto ha sido desarrollado mediante el aprendizaje por refuerzo, con el que Atlas entrenó durante millones de simulaciones para aprender a reaccionar en diferentes situaciones. Además, esto viene acompañado del control corporal total que coordina todas sus articulaciones para mantener la estabilidad. También utiliza la propiocepción, un sistema que le permite conocer en todo momento la posición de su cuerpo y corregir sus movimientos mientras actúa.Atlas no está solo en este mundial, ya que Hyundai ha desplegado otros robots cuadrúpedos Spot en diferentes sedes para ayudar en tareas de vigilancia de las instalaciones y facilitar diferentes operaciones durante la duración del torneo.

Los españoles creen que la dependencia tecnológica de EE.UU. es una amenaza para la seguridad

Europa ha sido, probablemente, la que más esfuerzos ha dedicado para protegerse de los efectos más indeseados de la inteligencia artificial. Para ello, creó y aprobó una legislación pionera. Pero, al mismo tiempo, ha sido incapaz de ponerse al día en el desarrollo de … la tecnología, por lo que depende enormemente de lo que están creando las grandes tecnológicas estadounidenses y, en menor medida, chinas.
Un reciente informe elaborado por Fundación Telefónica destaca entre sus principales conclusiones que el 62% de los españoles piensa que esta dependencia representa una amenaza para la seguridad europea, con la IA y los sistemas de pago como los ámbitos en los que se percibe una mayor preocupación.

«Hemos constatado, a través de una escucha activa de la sociedad y del tejido empresarial, una preocupación cada vez mayor por la autonomía tecnológica de Europa», dice Isabel Salazar, directora general de Fundación Telefónica.

MÁS INFORMACIÓN

En el informe, disponible desde este martes, se remarca que el 86% de los españoles considera que el viejo continente debería disponer de sus propias plataformas y tecnologías para reforzar su competitividad y reducir dependencias estratégicas. Asimismo, el 69% señala que, en su opinión, Europa se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en desarrollo tecnológico.
El informe también deja claro que existe un gran desconocimiento entre la ciudadanía sobre la tecnología que se desarrolla en el viejo continente. A este respecto, el 67% afirma que no conoce ninguna plataforma creada aquí; aunque parece que tendría interés en utilizarla, porque el 70% afirma que priorizaría una alternativa ‘made in’ Europa si ofreciera prestaciones equivalentes a cualquiera que proceda del exterior.
El informe también deja claro que existe «una importante inquietud» a nivel social por el control y uso de los datos personales por parte de grandes plataformas digitales no europeas. El 90% muestra preocupación por el acceso a datos bancarios, el 85% a información patrimonial y fiscal, el 79% a datos de localización y movilidad y el 78% a información sanitaria.
En opinión de Fundación Telefónica, «estos datos evidencian una oportunidad para impulsar un ecosistema tecnológico europeo capaz de responder a las demandas de los ciudadanos en ámbitos como la seguridad, la competitividad, la ética y la protección de datos». Porque hay demanda de soluciones propias.

Algo de optimismo

Para poder revertir la situación, el 87% de los españoles considera que los gobiernos europeos deberían impulsar activamente el desarrollo de tecnologías propias. En concreto, identifican como elementos clave para la soberanía digital el desarrollo de las redes de telecomunicaciones, la ciberseguridad, los centros de datos y los servicios cloud. Entre ellas figuran algunas de las claves que varios expertos consultados por ABC han señalado recientemente como fundamentales para que el continente no acabe siendo completamente dependiente de Estados Unidos y China.
A pesar de de estos resultados, parte de la sociedad española se muestra esperanzada por el futuro. El 54% cree que la soberanía tecnológica europea aumentará durante la próxima década, lo que refleja que existe la percepción de que Europa aún dispone de capacidad para fortalecer su posición en el escenario tecnológico global. Y muchos expertos, de nuevo, están de acuerdo, aunque suelen coincidir en que para ello hay que comenzar a realizar cambios ya.

Jugamos a 'Assassin's Creed Black Flag Resynced': izad las velas, Edward Kenway está de vuelta

Para lo habitual que es verlos en los videojuegos, los remakes son una apuesta bastante complicada. Si no tocas lo suficiente, al público le parece injustificado. Si tocas de más, hay posibilidad de alterar demasiado la experiencia y crear un producto polémico. Ubisoft se enfrenta … a esto desenterrando uno de sus tesoros más preciados, la aventura pirata de Edward Kenway. Y es que trece años después, ‘Assassin’s Creed Black Flag’ regresa con una pregunta difícil: ¿bastaba con embellecer uno de los juegos más queridos de la saga o hacía falta reconstruirlo de verdad? Os hacemos ya el spoiler, ‘Resynced’ intenta lo segundo y pese algunos errores, la jugada es satisfactoria.
A primera vista puede parecer un simple lavado de cara y nada más. Una apuesta segura en un momento complicado para la compañía que busca un éxito relativamente fácil. Traer a las plataformas actuales y con unos gráficos a la altura de las exigencias modernas la cuarta entrega de la saga principal de los asesinos más famosos de los videojuegos. Pero por suerte, la cosa no es así. Además de las obvias mejoras técnicas -el Caribe nunca se ha visto representado de tal manera en los videojuegos- hay una serie de cambios estructurales y jugables para que ‘Resynced’ se sienta un juego completo. Eso sí, la fórmula Ubisoft no se altera, no esperes otra cosa.

Otra buena noticia es que el corazón sigue intacto. Edward Kenway continúa siendo uno de los protagonistas más carismáticos de ‘Assassin’s Creed’: menos solemne que Altair, menos noble que Ezio, pero más egoísta y humano. Quiere oro, libertad y prestigio antes que credo. Y ahí está todavía la fuerza de ‘Black Flag’: en convertir una fantasía pirata en una historia sobre pérdida, lealtad y madurez. Y en ‘Resynced’, la travesía de Kenway desde aquella playa en la que acaba varado al timón del Jackdaw está replicada prácticamente a escala 1:1.

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Análisis

Javier Palomo

Un lavado de cara a las misiones

Pero para los que queréis más, estáis de suerte. ‘Resynced’ introduce nuevos oficiales que puedes contratar para tu navío, el Jackdaw, y cada uno tiene su propia historia. Son misiones de escasa duración, pero que esta vez sí profundizan en los nuevos personajes secundarios -un fallo de la entrega original- y que además de las interesantes historias, entregan habilidades muy valiosas para nuestro navío.

De hecho, ‘Resynced’ hace un trabajo magistral al rehacer por completo todas las misiones del juego. Tanto principales como secundarias, estas han sufrido cambios para que jugablemente se disfruten mucho más. Ubisoft ha tocado todo aquello que más ha envejecido con respecto a 2013, con mucho mimo eso si, para que se sienta igual, pero mejorado.

Los nuevos -y antiguos- compañeros de Edward enriquecen la aventura.

El ejemplo más evidente está en las misiones de seguimiento y escucha. En el original, perder de vista a un objetivo o alejarse demasiado durante unos segundos implicaba muchas veces una desincronización inmediata. Aquí, en cambio, la misión no se rompe con tanta facilidad. Si Edward es descubierto, la situación deriva en combate; si se aleja, todavía hay margen para reconducir la escena. Parece un detalle pequeño, pero cambia mucho el ritmo. ‘Resynced’ deja de castigar tanto el error y permite jugar de forma más natural, algo imprescindible en un remake que quiere sentirse moderno sin dejar de ser reconocible.

El Caribe renacido

El salto gráfico es, por supuesto, el primer gran reclamo. Ubisoft ha reconstruido el Caribe con una versión actualizada del motor Anvil y el resultado entra por los ojos desde el primer minuto. No hablamos solo de más resolución o mejores texturas, sino de una dirección visual mucho más rica: vegetación más densa, ciudades con más volumen, playas que parecen tener otra profundidad y un océano que se convierte, casi, en un personaje más. La Habana, Nasáu o Kingston conservan la identidad del original, pero ahora respiran con una escala y una iluminación que hacen justicia al recuerdo que muchos jugadores tenían en la cabeza.

‘Resynced’ recuerda por qué esta entrega sigue teniendo una de las fantasías piratas más poderosas que ha dado el videojuego

Donde más brilla esta puesta al día es en el mar. Las aguas cristalinas, el movimiento de las olas, los reflejos del sol y la forma en la que el clima altera la navegación convierten cada travesía en algo más que un simple desplazamiento entre iconos del mapa. Las tormentas ya no son solo un decorado aparatoso: condicionan la visibilidad, zarandean el barco y obligan a pelear contra el viento y el oleaje. Cuando el cielo se oscurece, los rayos parten el horizonte y el Jackdaw cruje bajo la lluvia, ‘Resynced’ recuerda por qué esta entrega sigue teniendo una de las fantasías piratas más poderosas que ha dado el videojuego.

Mecánicas refinadas

En cuanto a mecánicas, el parkour se ha retocado para ganar precisión, con salto manual, movimientos laterales y una mayor capacidad para corregir la trayectoria. No convierte a Edward en un acróbata completamente nuevo, pero sí hace que moverse por tejados, balcones y mástiles sea más fiable. También se agradece la posibilidad de agacharse en cualquier momento, una mecánica básica para el sigilo moderno que en 2013 todavía no estaba integrada de esta forma. Ahora se puede avanzar entre coberturas, aprovechar mejor la oscuridad y plantear las infiltraciones con algo más de intención.
Unido a la posibilidad de ponerse o quitarse la capucha, al regreso de las bombas de humo, los dardos y el dardo de cuerda, el sigilo gana flexibilidad. No estamos ante un sistema especialmente profundo, y la inteligencia artificial sigue siendo uno de los puntos más flojos del conjunto, pero al menos el juego ofrece más herramientas para que el jugador se sienta menos encorsetado.
La exploración submarina también sale beneficiada. En el original, las inmersiones estaban mucho más limitadas a zonas concretas y a la campana de buceo. Ahora Edward puede lanzarse al agua con mayor libertad, explorar bajo la superficie, aproximarse a barcos o posiciones costeras de forma más sigilosa y encontrar cofres o restos sumergidos sin que todo dependa de puntos tan rígidos del mapa. El fondo marino es más claro, más legible y mucho más atractivo visualmente. Siguen estando presentes los peligros clásicos, desde la falta de aire hasta los tiburones, pero la sensación general es menos aparatosa y más integrada en la aventura.

El mejor combate naval de los videojuegos

Con todo, el gran pilar continúa siendo el combate naval. Ahí ‘Black Flag’ era ya excelente y Ubisoft ha tenido el acierto de no desmontar lo que funcionaba. El Jackdaw vuelve a ser el centro de la experiencia: se mejora, se arma, se personaliza y se convierte poco a poco en una bestia del Caribe. Las batallas mantienen esa mezcla de estrategia ligera, espectáculo y caos controlado que tan bien funcionaba en 2013. Medir distancias, orientar el casco, castigar los puntos débiles del enemigo, rematar con morteros o preparar el abordaje sigue siendo tremendamente satisfactorio.
El abordaje sigue siendo uno de los momentos más reconocibles. Dejar a un navío enemigo al borde del naufragio, lanzar los garfios, saltar a cubierta y reducir a la tripulación rival conserva intacta su fuerza. Pero no es oro todo lo que reluce, y después del tercer abordaje, todos saben igual. Ya que Ubisoft ha tocado por todos lados, echamos en falta que también hubiera modificado de alguna manera los abordajes para que hubieran diferentes eventos u objetivos más allá de masacrar a toda la tripulación rival para llevarte el botín.

Adiós a las peleas RPG y hola al tedio

Porque, a nuestro parecer, el mayor problema del título aparece cuando la acción pasa al cuerpo a cuerpo. Ubisoft ha dejado atrás los componentes RPG de las últimas entregas principales y eso, en principio, es una buena decisión. No hay aquí un festival de niveles, barras de daño absurdas ni enemigos convertidos en esponjas. Edward tiene desde el inicio buena parte de su repertorio y el sistema se apoya en ataques ligeros y fuertes, paradas, contraataques y ejecuciones rápidas.

El combate es vistoso y funciona bien en los primeros compases, pero la escasa variedad de mecánicas y enemigos

acaba haciéndolo repetitivo

Sin embargo, esa limpieza también deja al descubierto sus límites. El combate es vistoso y funciona bien en los primeros compases, pero la escasa variedad de mecánicas y enemigos acaba haciéndolo repetitivo. Parar, contraatacar, romper defensa y ejecutar se convierte pronto en una rutina demasiado reconocible. Hay nuevos arquetipos y ajustes en las armas, pero no los suficientes como para sostener durante tantas horas- unas 40 solo si quieres completar la aventura principal- la sensación de sorpresa. En grupos numerosos, especialmente durante algunos abordajes, la acción puede volverse caótica, menos por exigencia que por acumulación de cuerpos, cámaras y golpes.

El combate es vistoso y ágil, pero cae en la repetición demasiado pronto.

Ese es quizá el mayor peaje de ‘Resynced’. Al querer recuperar una estructura más clásica y menos RPG, el juego gana identidad, pero también evidencia que el diseño de combate de aquel ‘Assassin’s Creed’ necesitaba algo más que una capa de modernización. El problema aumenta en las batallas contra los jefes. No hay muchos, por suerte, porque son tediosas e innecesarias. Con el sistema de combate basado en parrys se podrían haber planteado enfrentamientos mucho mejores, pero los que llegaron al juego final no dejan al jugador con un buen sabor de boca. En el resto de aspectos jugables, la evolución de Resynced es evidente, pero en las ‘boss fights’… esto sigue siendo un juego de 2013.

¿Merece la pena?

Aun así, sus defectos no hunden el barco. ‘Assassin’s Creed Black Flag Resynced’ funciona porque entiende cuál era el tesoro del original: no era solo Edward, ni solo el Jackdaw, ni solo el Caribe, sino la suma de todos esos elementos en una fantasía de libertad muy difícil de replicar. Ubisoft moderniza lo suficiente para que el regreso tenga sentido y conserva lo bastante para que siga siendo el mismo viaje. No todos los remakes encuentran ese equilibrio. Este, con sus grietas, sí lo hace.