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EE.UU. cancela la foto de familia del G20 porque los europeos se niegan a posar con Rusia

No hay foto porque está Rusia. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, había convocado en Atlanta a los ministros de Exteriores de las principales economías del mundo, el G20, para intentar encontrar posiciones comunes sobre las guerras de Ucrania e Irán y el … comercio y la seguridad internacionales. Pero antes incluso de que comenzaran las reuniones tuvo que resolver un problema: varios representantes europeos se negaban a aparecer en la tradicional fotografía de familia junto al ministro ruso Serguéi Lavrov. 
Algunos hasta amenazaron con abandonar la sesión fotográfica si tenían que posar a su lado. Así que Washington decidió finalmente cancelar la fotografía. Rubio, según dos funcionarios estadounidenses citados por la agencia Associated Press, consideró que la controversia podía distraer de las negociaciones. La decisión revela el estado de unas relaciones internacionales en las que las diferencias entre aliados se han extendido hasta los gestos más elementales del protocolo diplomático.

La presencia de Lavrov había generado malestar desde que se conoció su participación. El ministro ruso apenas ha viajado a países de la OTAN desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Para varios gobiernos europeos, aparecer sonrientes junto al emisario de Vladímir Putin podía transmitir una normalización de relaciones que consideran injustificable mientras Moscú continúa su ofensiva militar contra territorio ucraniano, con civiles muertos constantemente.

Noticia relacionada

Durante los preparativos se llegó a plantear una solución insólita: organizar dos fotografías, una con Lavrov y otra sin él. La idea terminó descartándose ante la imposibilidad de alcanzar una fórmula aceptable para todos.

División de opiniones

No todos los europeos compartían exactamente la misma posición. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, había señalado que no evitaría una fotografía con los participantes porque el diálogo forma parte de su trabajo, aunque insistió en que las relaciones con Rusia no podían volver a la normalidad mientras continuara la guerra.
La polémica constituye un primer contratiempo para la presidencia estadounidense del G20. Trump ha querido convertir su regreso a la Casa Blanca en una oportunidad para recuperar protagonismo en las negociaciones internacionales y presionar a sus aliados para que asuman sus prioridades económicas y de seguridad, mientras se ha acercado a Rusia, lo que sigue provocando importantes discrepancias con Europa.

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La paradoja de lo ocurrido en Atlanta es que Rusia está invitada, pero Ucrania no. La Administración estadounidense decidió limitar la participación a los miembros formales del G20, lo que explica que España no fuera invitada, ya que es solo observador invitado.

La paradoja de lo ocurrido en Atlanta es que Rusia está invitada, pero Ucrania no

Ucrania, que había sido invitada a otras reuniones del grupo durante la guerra, quedó también fuera. Moscú, en cambio, envió a su ministro de Exteriores. El propio Putin ha recibido una invitación para la cumbre de dirigentes que Trump organizará en diciembre en Miami, en su club de golf, aunque todavía no ha confirmado su asistencia.
La exclusión de Kiev ha causado incomodidad entre sus aliados europeos, que consideran imprescindible que Ucrania participe en cualquier negociación sobre su propio futuro. La tensión se ha agravado por las decisiones recientes de Washington de aliviar determinadas restricciones sobre Rusia y por las controversias relacionadas con la asistencia militar y de inteligencia estadounidense a las fuerzas ucranianas.

En clave interna

El Gobierno ruso, por su parte, denunció algunas dificultades para obtener los visados de su delegación, resueltas a última hora. Moscú interpretó esos obstáculos como una señal de que no todos los sectores de Washington estaban satisfechos con la presencia de Lavrov.
La portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, explicó que el ministro aprovecharía el encuentro para defender una reforma de las instituciones económicas internacionales y promover la visión rusa de un mundo multipolar, informa la agencia rusa TASS.
El encuentro de Atlanta tiene también una dimensión política en clave interna de EE.UU. Faltan cuatro días para unas elecciones parciales en las que los republicanos se juegan el control del Congreso. La presencia de Lavrov proporciona a los demócratas un nuevo argumento para cuestionar la relación de Trump con Putin, mientras algunos legisladores republicanos llevan meses expresando reservas sobre las concesiones estadounidenses a Moscú.

La presencia de Lavrov proporciona a los demócratas un nuevo argumento para cuestionar la relación de Trump con Putin

La reunión de Atlanta, que continuará el sábado, debía servir para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que Trump celebrará en diciembre. Será una ocasión para medir hasta qué punto Estados Unidos puede seguir coordinando a las grandes potencias en un contexto de guerras abiertas, disputas comerciales y relaciones cada vez más difíciles con sus aliados tradicionales.

Publicado: octubre 30, 2026, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/eeuu-cancela-foto-familia-g20-europeos-niegan-20261029160824-nt.html

No hay foto porque está Rusia. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, había convocado en Atlanta a los ministros de Exteriores de las principales economías del mundo, el G20, para intentar encontrar posiciones comunes sobre las guerras de Ucrania e Irán y el … comercio y la seguridad internacionales. Pero antes incluso de que comenzaran las reuniones tuvo que resolver un problema: varios representantes europeos se negaban a aparecer en la tradicional fotografía de familia junto al ministro ruso Serguéi Lavrov. 

Algunos hasta amenazaron con abandonar la sesión fotográfica si tenían que posar a su lado. Así que Washington decidió finalmente cancelar la fotografía. Rubio, según dos funcionarios estadounidenses citados por la agencia Associated Press, consideró que la controversia podía distraer de las negociaciones. La decisión revela el estado de unas relaciones internacionales en las que las diferencias entre aliados se han extendido hasta los gestos más elementales del protocolo diplomático.

La presencia de Lavrov había generado malestar desde que se conoció su participación. El ministro ruso apenas ha viajado a países de la OTAN desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Para varios gobiernos europeos, aparecer sonrientes junto al emisario de Vladímir Putin podía transmitir una normalización de relaciones que consideran injustificable mientras Moscú continúa su ofensiva militar contra territorio ucraniano, con civiles muertos constantemente.

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Durante los preparativos se llegó a plantear una solución insólita: organizar dos fotografías, una con Lavrov y otra sin él. La idea terminó descartándose ante la imposibilidad de alcanzar una fórmula aceptable para todos.

División de opiniones

No todos los europeos compartían exactamente la misma posición. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, había señalado que no evitaría una fotografía con los participantes porque el diálogo forma parte de su trabajo, aunque insistió en que las relaciones con Rusia no podían volver a la normalidad mientras continuara la guerra.

La polémica constituye un primer contratiempo para la presidencia estadounidense del G20. Trump ha querido convertir su regreso a la Casa Blanca en una oportunidad para recuperar protagonismo en las negociaciones internacionales y presionar a sus aliados para que asuman sus prioridades económicas y de seguridad, mientras se ha acercado a Rusia, lo que sigue provocando importantes discrepancias con Europa.

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La paradoja de lo ocurrido en Atlanta es que Rusia está invitada, pero Ucrania no. La Administración estadounidense decidió limitar la participación a los miembros formales del G20, lo que explica que España no fuera invitada, ya que es solo observador invitado.

La paradoja de lo ocurrido en Atlanta es que Rusia está invitada, pero Ucrania no

Ucrania, que había sido invitada a otras reuniones del grupo durante la guerra, quedó también fuera. Moscú, en cambio, envió a su ministro de Exteriores. El propio Putin ha recibido una invitación para la cumbre de dirigentes que Trump organizará en diciembre en Miami, en su club de golf, aunque todavía no ha confirmado su asistencia.

La exclusión de Kiev ha causado incomodidad entre sus aliados europeos, que consideran imprescindible que Ucrania participe en cualquier negociación sobre su propio futuro. La tensión se ha agravado por las decisiones recientes de Washington de aliviar determinadas restricciones sobre Rusia y por las controversias relacionadas con la asistencia militar y de inteligencia estadounidense a las fuerzas ucranianas.

En clave interna

El Gobierno ruso, por su parte, denunció algunas dificultades para obtener los visados de su delegación, resueltas a última hora. Moscú interpretó esos obstáculos como una señal de que no todos los sectores de Washington estaban satisfechos con la presencia de Lavrov.

La portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, explicó que el ministro aprovecharía el encuentro para defender una reforma de las instituciones económicas internacionales y promover la visión rusa de un mundo multipolar, informa la agencia rusa TASS.

El encuentro de Atlanta tiene también una dimensión política en clave interna de EE.UU. Faltan cuatro días para unas elecciones parciales en las que los republicanos se juegan el control del Congreso. La presencia de Lavrov proporciona a los demócratas un nuevo argumento para cuestionar la relación de Trump con Putin, mientras algunos legisladores republicanos llevan meses expresando reservas sobre las concesiones estadounidenses a Moscú.

La presencia de Lavrov proporciona a los demócratas un nuevo argumento para cuestionar la relación de Trump con Putin

La reunión de Atlanta, que continuará el sábado, debía servir para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que Trump celebrará en diciembre. Será una ocasión para medir hasta qué punto Estados Unidos puede seguir coordinando a las grandes potencias en un contexto de guerras abiertas, disputas comerciales y relaciones cada vez más difíciles con sus aliados tradicionales.

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