Los libaneses se rebelan contra Hizbolá: «Prefieren una catástrofe antes que entregar las armas» - Colombia
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Los libaneses se rebelan contra Hizbolá: «Prefieren una catástrofe antes que entregar las armas»

Ataques aéreos, fuego de artillería, voladuras de edificios en superficie y de estructuras subterráneas. Incendios, derrumbes de colinas, desplazamientos sujetos a autorización, prohibiciones de acudir a los campos y huertos. La población del sur del Líbano está al límite y guarda rencor, aunque no … siempre lo admita abiertamente, a la milicia chií que hizo posible este desastre y permite que se multipliquen los dramas humanos, sociales, económicos y medioambientales. Los habitantes del sur no dan la razón a los israelíes, pero, ya sean cristianos, suníes, drusos o incluso chiíes, señalan directamente a Hizbolá.
Algunos, profundamente disgustados, se atreven a criticarlo y estallan de indignación, como Layal: «Que los israelíes arrasen con todo si quieren, pero que se acabe ya esta amenaza permanente. ¡No podemos más! Queremos vivir en paz, pero es imposible mientras Hizbolá no entregue las armas». Incluso muchos de quienes fueron antiguos partidarios de la milicia chií, ahora también se distancian de ella.

En un restaurante de Beirut, Marwan comenta: «Culpo a Hizbolá. Ellos dieron a Israel la oportunidad de invadir el sur del Líbano y ocupar parte de nuestro territorio». Su amiga también quiere hablar: «La respuesta israelí es brutal». Marwan insiste: «Esa gente [Hizbola] no entiende otra cosa. El Gobierno y el Ejército libanés les piden amablemente que entreguen las armas, pero prefieren precipitar el país a la catástrofe con tal de conservarlas». La joven se indigna: «¡Pero Israel mata a inocentes! ¡El pasado lunes, nueve personas de una misma familia! Y murieron dos bebés». Marwan replica: «Todo el mundo lloraba por su suerte y hemos descubierto que había dos miembros de Hizbolá entre ellos». «¿Y te da derecho a destruir a toda una familia por dos milicianos?», se enfada la otra joven.
Marwan señala que, al principio del conflicto, los ataques eran selectivos. Ahora, en cambio, hay que lamentar más víctimas «colaterales». «Al principio, los israelíes consideraban que los civiles eran inocentes, víctimas o rehenes de Hizbolá. Ahora, opinan que si los libaneses no se vuelven contra la milicia es porque, de alguna manera, son cómplices con ella, directa o indirectamente», explica Marwan. La conversación se tensa entre las dos jóvenes. Pagan sus consumiciones y se marchan.

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Nathalie Duplan

El dueño del establecimiento está atento a la conversación y también estalla: «¿Se puede hablar de resistencia cuando se provoca la destrucción de tu país? Los miembros de sus comunidades han perdido tierras, casas y sus propias vidas… y, pese a todo, los milicianos no entienden que deben deponer las armas. ¡Al menos para salvar lo que se pueda!».

Marwan señala que al principio del conflicto los ataques eran selectivos. Ahora, en cambio, hay que lamentar más víctimas «colaterales»

Los últimos días han sido especialmente mortíferos en el sur, elevando el balance de víctimas desde el pasado 2 de marzo a 4.383 muertos y 12.406 heridos (desde el 8 de octubre de 2023 son 8.950 muertos y 30.642 heridos). Sin embargo, el tema de conversación sigue siendo la colina de Ali al Taher, una posición estratégica para Hizbolá que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han tomado recientemente. Todo el mundo ha estado pendiente de lo que ha sido una gran batalla por la conquista del lugar. Finalmente, los israelíes anunciaron haber tomado el «control operativo» de la zona; algo que la milicia chií no ha confirmado ni desmentido.

Renunciar a Ali al-Taher

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Una fuente militar desvela que se habría llegado a un acuerdo para evitar el enfrentamiento. Con amargura, esa misma fuente explica que la milicia chií habría preferido dejar que los israelíes «conquistaran» Ali al Taher antes que entregarla al Ejército libanés, tal como algunos habían sugerido.
El dueño del restaurante reacciona: «Cuando actúas en contra de los intereses de tu propio país, ¿se te puede seguir llamando «miembro de la resistencia»? ¿Qué miembro de la resistencia entrega una posición a una potencia enemiga, a la que dice combatir desde hace años, en lugar de a su propio Ejército?».
Este viernes, la portavoz del Ejército israelí afirmó que, en realidad, las FDI habían librado una batalla, durante unas semanas, que se mantuvo en secreto. Este anuncio se produjo tras la destrucción, en la madrugada del viernes, de unos 2 kilómetros de túneles en la colina de Ali al Taher. Para ello, usaron 1.100 toneladas de explosivos y la detonación provocó un temblor de magnitud 4,1 y cubrió de polvo parte de la zona, esparciendo un olor nauseabundo en un radio de varios kilómetros. Según las fuerzas hebreas, aún quedan tres kilómetros de pasadizo subterráneos por destruir.
A pesar de esta afirmación, son muchos los libaneses que se interrogan sobre lo ocurrido con Ali al Taher y sobre las circunstancias de su «caída» sin reacción aparente, hasta ahora, de los iraníes. El régimen de los ayatolás había amenazado con represalias terribles en caso de ataque contra lo que los israelíes califican como «la mayor instalación militar iraní fuera de Irán». Un «misterio» que socava la confianza de quienes, hasta ahora, se mostraban indulgentes con la «resistencia», y que aviva la animosidad de quienes sostienen que la milicia chií ha arruinado el país y lo conduce a la perdición.

Publicado: septiembre 13, 2026, 10:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/hezbola-dinamita-posibilidad-paz-libano-queremos-vivir-20260910020625-nt.html

Ataques aéreos, fuego de artillería, voladuras de edificios en superficie y de estructuras subterráneas. Incendios, derrumbes de colinas, desplazamientos sujetos a autorización, prohibiciones de acudir a los campos y huertos. La población del sur del Líbano está al límite y guarda rencor, aunque no siempre lo admita abiertamente, a la milicia chií que hizo posible este desastre y permite que se multipliquen los dramas humanos, sociales, económicos y medioambientales. Los habitantes del sur no dan la razón a los israelíes, pero, ya sean cristianos, suníes, drusos o incluso chiíes, señalan directamente a Hizbolá.

Algunos, profundamente disgustados, se atreven a criticarlo y estallan de indignación, como Layal: «Que los israelíes arrasen con todo si quieren, pero que se acabe ya esta amenaza permanente. ¡No podemos más! Queremos vivir en paz, pero es imposible mientras Hizbolá no entregue las armas». Incluso muchos de quienes fueron antiguos partidarios de la milicia chií, ahora también se distancian de ella.

En un restaurante de Beirut, Marwan comenta: «Culpo a Hizbolá. Ellos dieron a Israel la oportunidad de invadir el sur del Líbano y ocupar parte de nuestro territorio». Su amiga también quiere hablar: «La respuesta israelí es brutal». Marwan insiste: «Esa gente [Hizbola] no entiende otra cosa. El Gobierno y el Ejército libanés les piden amablemente que entreguen las armas, pero prefieren precipitar el país a la catástrofe con tal de conservarlas». La joven se indigna: «¡Pero Israel mata a inocentes! ¡El pasado lunes, nueve personas de una misma familia! Y murieron dos bebés». Marwan replica: «Todo el mundo lloraba por su suerte y hemos descubierto que había dos miembros de Hizbolá entre ellos». «¿Y te da derecho a destruir a toda una familia por dos milicianos?», se enfada la otra joven.

Marwan señala que, al principio del conflicto, los ataques eran selectivos. Ahora, en cambio, hay que lamentar más víctimas «colaterales». «Al principio, los israelíes consideraban que los civiles eran inocentes, víctimas o rehenes de Hizbolá. Ahora, opinan que si los libaneses no se vuelven contra la milicia es porque, de alguna manera, son cómplices con ella, directa o indirectamente», explica Marwan. La conversación se tensa entre las dos jóvenes. Pagan sus consumiciones y se marchan.

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El dueño del establecimiento está atento a la conversación y también estalla: «¿Se puede hablar de resistencia cuando se provoca la destrucción de tu país? Los miembros de sus comunidades han perdido tierras, casas y sus propias vidas… y, pese a todo, los milicianos no entienden que deben deponer las armas. ¡Al menos para salvar lo que se pueda!».

Marwan señala que al principio del conflicto los ataques eran selectivos. Ahora, en cambio, hay que lamentar más víctimas «colaterales»

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Renunciar a Ali al-Taher

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Una fuente militar desvela que se habría llegado a un acuerdo para evitar el enfrentamiento. Con amargura, esa misma fuente explica que la milicia chií habría preferido dejar que los israelíes «conquistaran» Ali al Taher antes que entregarla al Ejército libanés, tal como algunos habían sugerido.

El dueño del restaurante reacciona: «Cuando actúas en contra de los intereses de tu propio país, ¿se te puede seguir llamando «miembro de la resistencia»? ¿Qué miembro de la resistencia entrega una posición a una potencia enemiga, a la que dice combatir desde hace años, en lugar de a su propio Ejército?».

Este viernes, la portavoz del Ejército israelí afirmó que, en realidad, las FDI habían librado una batalla, durante unas semanas, que se mantuvo en secreto. Este anuncio se produjo tras la destrucción, en la madrugada del viernes, de unos 2 kilómetros de túneles en la colina de Ali al Taher. Para ello, usaron 1.100 toneladas de explosivos y la detonación provocó un temblor de magnitud 4,1 y cubrió de polvo parte de la zona, esparciendo un olor nauseabundo en un radio de varios kilómetros. Según las fuerzas hebreas, aún quedan tres kilómetros de pasadizo subterráneos por destruir.

A pesar de esta afirmación, son muchos los libaneses que se interrogan sobre lo ocurrido con Ali al Taher y sobre las circunstancias de su «caída» sin reacción aparente, hasta ahora, de los iraníes. El régimen de los ayatolás había amenazado con represalias terribles en caso de ataque contra lo que los israelíes califican como «la mayor instalación militar iraní fuera de Irán». Un «misterio» que socava la confianza de quienes, hasta ahora, se mostraban indulgentes con la «resistencia», y que aviva la animosidad de quienes sostienen que la milicia chií ha arruinado el país y lo conduce a la perdición.

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