Publicado: septiembre 12, 2026, 6:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/huties-montanas-yemen-control-mar-rojo-20260912013301-nt.html
«Les golpeamos muy duro. Demostraron una enorme capacidad para soportar el castigo. Recibieron un castigo tremendo y se puede decir que hay mucha valentía ahí. Fue increíble lo que aguantaron», dijo Donald Trump en mayo de 2025 en la Casa Blanca al anunciar que … Estados Unidos había llegado a un acuerdo con los hutíes para que estos dejaran de atacar barcos en el mar Rojo después de semanas de bombardeos contra ellos. Un año después, los rebeldes yemeníes, que cuentan con el respaldo de Irán, han lanzado una operación relámpago y en menos de una semana han conquistado toda la costa del mar Rojo, lo que supone el control de Bab el Mandeb, estrecho que es la puerta al canal de Suez.
Hace apenas dos décadas combatían escondidos en las montañas de Saada, en la frontera con Arabia Saudí. Hoy deciden qué barcos pueden cruzar el mar Rojo y son parte del ‘Eje de la Resistencia’, el paraguas de grupos aliados de Teherán en Oriente Próximo, junto a Hizbolá, en el Líbano, las milicias chiíes de Irak y Hamás, en los territorios palestinos.
Pese a ese nexo con Irán, siempre tratan de mostrar su autonomía. Los hutíes son zaidíes, una confesión derivada del chiismo, y al grupo se le conoce como ‘partidarios de Dios’ (Ansar Allah). La denominación ‘hutí’ se refiere al clan que lidera al movimiento desde 2004. Durante el mandato del ex presidente Alí Abdulá Saleh libraron varias guerras contra el Gobierno central y tras la «Primavera Árabe» de 2011 dieron un golpe militar que les permitió controlar la capital y las provincias del norte, fronterizas con Arabia Saudí.
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Los chiíes son apenas un tercio de los 24 millones de yemeníes, donde la mayoría es suní, lo que sirve para reproducir el esquema de lucha sectaria que se repite a lo largo de toda la región con la parte chií apoyada por Irán y la suní por Arabia Saudí, convirtiendo al país de turno en un tablero en el que las dos grandes potencias ajustan cuentas. Yemen no es una excepción y, desde 2015, los hutíes libraron una guerra abierta contra una coalición internacional liderada por Riad que dejó cientos de miles de muertos, pero lograron mantenerse en el poder en un país partido en dos. Los rebeldes en el norte y el Gobierno reconocido por la comunidad internacional, apoyado por Arabia Saudí, en el sur.
Culto al líder
El grupo tiene una estructura piramidal y su cabecilla político y religioso es Abdul Malik al Houthi, quien asumió el liderazgo en 2004 tras el asesinato de su hermano Hussein a manos del ejército yemení. En 2021, Washington lo incluyó en la lista de Terroristas Globales Especialmente Designados, todo un reconocimiento para un personaje hermético, eternamente escondido por el miedo a un asesinato selectivo, a quien sobre todo se le ve y escucha a través de mensajes grabados en vídeo. Al Houthi sale en la pantalla en medio de grandes concentraciones en el centro de Saná y la multitud corea el el grito (‘Al Sarkha’): «Dios es grande, muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, maldición sobre los judíos, ¡victoria para el islam!».
El líder del movimiento confía en un grupo muy pequeño de gente. Cuenta con un Consejo de la Yihad compuesto por nueve miembros, que presenta una estructura y funciones similares a las del Consejo de la Yihad de Hizbolá. «Como ocurre con otros grupos aliados de Irán en Irak y Líbano, el consejo cuenta con un asistente de la yihad: un oficial de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní que ejerce como asesor militar de alto nivel de los hutíes», según un informe del Middle East Institute (MEI), centro de estudios con sede en Washington especializado en Oriente Próximo. Este mismo estudio recoge que contarían con unos 350.000 combatientes. Desde al menos 2009, los rebeldes han reclutado de forma sistemática a menores para sus fuerzas armadas, según las denuncias de varias organizaciones de derechos humanos.
Con un asesor de la yihad procedente de Irán, los hutíes cuentan con unos 350.000 guerrilleros y, desde 2009, reclutan a menores
Pese a la imagen de ser un ejército de desarrapados en chancletas o descalzos, «son extremadamente organizados, disciplinados, conservadores y controladores. Han construido una estructura de poder que entiende muy bien su territorio y que sabe cómo ejercer autoridad. Al mismo tiempo, esa autoridad se sostiene sobre restricciones, vigilancia, miedo y una visión profundamente conservadora de la sociedad, especialmente respecto a las mujeres y jóvenes. Y creo que hay otra cosa que no se puede perder de vista: la guerra también les ha construido», opina una joven trabajadora humanitaria española que ha pasado varios años viviendo en Yemen y moviéndose en la zona bajo control rebelde.
Expertos yemeníes como Abdulghani Al Iryani, del Centro de Sana´a para Estudios Estratégicos, advirtió en 2023 de que los hutíes buscaban crear «un sistema religioso totalitario que combine la teocracia talibán con el Estado policial norcoreano». Al Iryani destaca en su artículo el anuncio de Al Houthi de «reformas profundas» de la estructura del Estado y la puesta en marcha de tres mecanismos concretos: «represión de la libertad de expresión y reunión, una campaña masiva de radicalización de jóvenes y restricciones crecientes a las mujeres, especialmente para trabajar y viajar».
«Los hutíes buscan crear un sistema religioso totalitario que combine la teocracia talibán con el Estado policial norcoreano»
Abdulghani Al Iryani
Experto del Centro de Sana´a para Estudios Estratégicos
Ese 2023, tras el atentado de Hamás del 7 de octubre, los hutíes comenzaron sus ataques a barcos en Bab el Mandeb y los lanzamientos de drones y misiles contra Israel en solidaridad con los gazatíes. A los pocos meses, y con el mercado mundial temblando por la inseguridad en el mar Rojo, estadounidenses, británicos e israelíes lanzaron varios bombardeos contra los rebeldes, que pasaron a convertirse en «amenaza global».
Cuando se firmó el alto el fuego en enero de 2025, los yemeníes también llegaron a un acuerdo con Trump con la mediación de Omán y suspendieron los ataques en dicho estrecho. Los retomaron al colapsar la tregua, pero luego volvieron a parar cuando se firmó un nuevo pacto en octubre. Bab El Mandeb fue su arma de presión, vinculada siempre a la guerra en la Franja. Los hutíes sobrevivieron primero a la guerra saudí y después a las campañas de bombardeos estadounidenses e israelíes sin perder una capacidad militar que ahora les ha permitido conquistar toda la costa del mar Rojo. Irán activó a su grupo aliado para apoyar a Hamás y ahora vuelve a activarse cuando la república islámica sufre los castigos de Trump y el bloqueo de Ormuz por parte de la Armada estadounidense.
