Vance se perfila como heredero de Trump en una convención pensada para salvar las legislativas - Colombia
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Vance se perfila como heredero de Trump en una convención pensada para salvar las legislativas

J. D. Vance tuvo el discurso principal de la última noche de la convención republicana de Dallas. Donald Trump se reservó el cierre, pero esta vez habló poco para sus costumbres: 26 minutos, frente a la hora y cuarenta y cuatro minutos de la víspera. … No hubo una nueva promesa comparable a los 5.000 dólares por ciudadano adulto que había ofrecido si su partido conserva el control del Congreso. El presidente empezó felicitando a su vicepresidente. «Quiero dar las gracias a nuestro gran vicepresidente. ¡Qué trabajo ha hecho esta noche!».
La distribución de los turnos dio a Vance una oportunidad de presentarse ante el partido como algo más que el acompañante de Trump. Tiene por delante unas elecciones legislativas difíciles y, después, la decisión de competir o no por la Presidencia en 2028. No ha anunciado su candidatura. Tampoco ha recibido un apoyo formal del presidente para unas primarias. Pero salió de Dallas con más visibilidad, contactos entre los donantes y una nueva muestra pública de confianza de Trump.

En público, el presidente ha empezado a elogiar no solo su lealtad, sino también su manera de desenvolverse ante las cámaras. La primera noche de la convención recordó una comparecencia del vicepresidente en la que habló sobre fraude. Le había gustado verlo rodeado de hombres con aspecto de recién salidos de las mejores facultades de Derecho. Lo comparó con Eliot Ness, el agente federal que persiguió a Al Capone.

Noticia relacionada

David Alandete

Es un elogio reconocible en Trump, que presta atención a la imagen televisiva de sus colaboradores. En Dallas, además, gozó de una posición destacada en el programa. Vance ocupó el turno de máxima audiencia del jueves, inmediatamente antes del presidente. Pidió a los votantes que impidieran una mayoría demócrata y defendió que el país «no pertenece a los radicales».

«El país no pertenece a los radicales»

J. D. Vance
Vicepresidente de los EE.UU.

La convención estaba convocada para las elecciones de noviembre, pero también sirvió para medir apoyos de cara a lo que venga después. El vicepresidente está trabajando también en la parte menos visible de esa preparación. Ha contribuido a recaudar decenas de millones de dólares para el Comité Nacional Republicano durante el último año. El jueves encabezó un almuerzo que reunió otros dos millones. En un desayuno con delegados de varios estados del Medio Oeste, los asistentes lo recibieron coreando sus iniciales: «¡J. D. !».
Esas relaciones importarán si finalmente se presenta. Una campaña presidencial requiere dinero, organización y dirigentes dispuestos a respaldar al candidato en cada estado. La Vicepresidencia le permite cultivar esos apoyos mientras hace campaña por otros republicanos. También lo vincula al balance del Gobierno, una exposición que puede perjudicarlo si el partido sale derrotado de las legislativas.

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No tiene despejado el camino. Ted Cruz, senador por Texas y rival de Trump en las primarias de 2016, habló también en la convención y ha cuestionado que la sucesión esté resuelta. En una entrevista reciente con MSNOW rechazó la idea de que los republicanos hayan decidido ya apostar por Vance. Su presencia en Dallas recordó que otros dirigentes conservan sus propias aspiraciones.

Una ausencia destacada

Marco Rubio no estuvo en Dallas. El secretario de Estado se encontraba de viaje oficial por Colombia, Ecuador y Perú. Esta semana declaró a un medio colombiano que no tiene planes de presentarse «en este momento», sin llegar a descartar lo que pueda ocurrir más adelante. Rubio ha dicho que apoyaría a Vance si decide competir. Su ausencia dejó al vicepresidente más espacio en un encuentro que reunía a activistas y financiadores del partido.
Trump conoce el problema de movilizar a sus seguidores cuando él no aparece en la papeleta. Lo repitió durante los dos días de convención. El jueves volvió a reclamar el voto y a presentar la cita de noviembre como una decisión sobre su propia Presidencia. Aunque Vance había ocupado el turno principal, las últimas instrucciones al público las dio él.
Subió al escenario a las 21.09. Tras felicitar al vicepresidente, aseguró que los demócratas estaban nerviosos y que el recinto estaba lleno, como la noche anterior. Las gradas superiores seguían en gran parte vacías. Volvió sobre el asunto para atacar a la «prensa deshonesta».
Admitió después que había sido «un poco avaricioso» con el tiempo de su discurso del miércoles y anunció que haría algo diferente. «A todos nos gusta la música, ¿verdad? Vamos a tener un poco de música». Antes de dar paso al cantante, sin embargo, repasó los logros que atribuye a su Gobierno, los ingresos de los aranceles y el dividendo que promete repartir si los republicanos ganan. También volvió a burlarse de forma llamativa de la forma de vestir de Ken Paxton, el candidato republicano al Senado por Texas.
El discurso no añadió grandes novedades al de la víspera. Su momento más llamativo llegó cuando pidió a los asistentes que levantaran la mano derecha y repitieran un compromiso de votar el 3 de noviembre. Lo formuló como una promesa al «mejor presidente de la historia de Estados Unidos» y la cerró con una invocación a Dios.
«Sabéis lo que pasa si no votáis: os vais al infierno. ¡Y no quiero que eso ocurra!», añadió, mientras el público coreaba «votad, votad, votad».

Publicado: septiembre 11, 2026, 2:46 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/vance-perfila-heredero-trump-convencion-pensada-salvar-20260911090537-nt.html

J. D. Vance tuvo el discurso principal de la última noche de la convención republicana de Dallas. Donald Trump se reservó el cierre, pero esta vez habló poco para sus costumbres: 26 minutos, frente a la hora y cuarenta y cuatro minutos de la víspera. No hubo una nueva promesa comparable a los 5.000 dólares por ciudadano adulto que había ofrecido si su partido conserva el control del Congreso. El presidente empezó felicitando a su vicepresidente. «Quiero dar las gracias a nuestro gran vicepresidente. ¡Qué trabajo ha hecho esta noche!».

La distribución de los turnos dio a Vance una oportunidad de presentarse ante el partido como algo más que el acompañante de Trump. Tiene por delante unas elecciones legislativas difíciles y, después, la decisión de competir o no por la Presidencia en 2028. No ha anunciado su candidatura. Tampoco ha recibido un apoyo formal del presidente para unas primarias. Pero salió de Dallas con más visibilidad, contactos entre los donantes y una nueva muestra pública de confianza de Trump.

En público, el presidente ha empezado a elogiar no solo su lealtad, sino también su manera de desenvolverse ante las cámaras. La primera noche de la convención recordó una comparecencia del vicepresidente en la que habló sobre fraude. Le había gustado verlo rodeado de hombres con aspecto de recién salidos de las mejores facultades de Derecho. Lo comparó con Eliot Ness, el agente federal que persiguió a Al Capone.

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  • David Alandete

Es un elogio reconocible en Trump, que presta atención a la imagen televisiva de sus colaboradores. En Dallas, además, gozó de una posición destacada en el programa. Vance ocupó el turno de máxima audiencia del jueves, inmediatamente antes del presidente. Pidió a los votantes que impidieran una mayoría demócrata y defendió que el país «no pertenece a los radicales».

«El país no pertenece a los radicales»

J. D. Vance

Vicepresidente de los EE.UU.

La convención estaba convocada para las elecciones de noviembre, pero también sirvió para medir apoyos de cara a lo que venga después. El vicepresidente está trabajando también en la parte menos visible de esa preparación. Ha contribuido a recaudar decenas de millones de dólares para el Comité Nacional Republicano durante el último año. El jueves encabezó un almuerzo que reunió otros dos millones. En un desayuno con delegados de varios estados del Medio Oeste, los asistentes lo recibieron coreando sus iniciales: «¡J. D. !».

Esas relaciones importarán si finalmente se presenta. Una campaña presidencial requiere dinero, organización y dirigentes dispuestos a respaldar al candidato en cada estado. La Vicepresidencia le permite cultivar esos apoyos mientras hace campaña por otros republicanos. También lo vincula al balance del Gobierno, una exposición que puede perjudicarlo si el partido sale derrotado de las legislativas.

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No tiene despejado el camino. Ted Cruz, senador por Texas y rival de Trump en las primarias de 2016, habló también en la convención y ha cuestionado que la sucesión esté resuelta. En una entrevista reciente con MSNOW rechazó la idea de que los republicanos hayan decidido ya apostar por Vance. Su presencia en Dallas recordó que otros dirigentes conservan sus propias aspiraciones.

Una ausencia destacada

Marco Rubio no estuvo en Dallas. El secretario de Estado se encontraba de viaje oficial por Colombia, Ecuador y Perú. Esta semana declaró a un medio colombiano que no tiene planes de presentarse «en este momento», sin llegar a descartar lo que pueda ocurrir más adelante. Rubio ha dicho que apoyaría a Vance si decide competir. Su ausencia dejó al vicepresidente más espacio en un encuentro que reunía a activistas y financiadores del partido.

Trump conoce el problema de movilizar a sus seguidores cuando él no aparece en la papeleta. Lo repitió durante los dos días de convención. El jueves volvió a reclamar el voto y a presentar la cita de noviembre como una decisión sobre su propia Presidencia. Aunque Vance había ocupado el turno principal, las últimas instrucciones al público las dio él.

Subió al escenario a las 21.09. Tras felicitar al vicepresidente, aseguró que los demócratas estaban nerviosos y que el recinto estaba lleno, como la noche anterior. Las gradas superiores seguían en gran parte vacías. Volvió sobre el asunto para atacar a la «prensa deshonesta».

Admitió después que había sido «un poco avaricioso» con el tiempo de su discurso del miércoles y anunció que haría algo diferente. «A todos nos gusta la música, ¿verdad? Vamos a tener un poco de música». Antes de dar paso al cantante, sin embargo, repasó los logros que atribuye a su Gobierno, los ingresos de los aranceles y el dividendo que promete repartir si los republicanos ganan. También volvió a burlarse de forma llamativa de la forma de vestir de Ken Paxton, el candidato republicano al Senado por Texas.

El discurso no añadió grandes novedades al de la víspera. Su momento más llamativo llegó cuando pidió a los asistentes que levantaran la mano derecha y repitieran un compromiso de votar el 3 de noviembre. Lo formuló como una promesa al «mejor presidente de la historia de Estados Unidos» y la cerró con una invocación a Dios.

«Sabéis lo que pasa si no votáis: os vais al infierno. ¡Y no quiero que eso ocurra!», añadió, mientras el público coreaba «votad, votad, votad».

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