Publicado: junio 28, 2026, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/izkande-luna-esperanza-sobrevuela-montana-escombros-20260628025846-nt.html
Con Izkandé Martins estuve pocas veces, pero todas valieron la pena. Escribir este texto es posiblemente el ejercicio más difÃcil de tiempos verbales; es imposible escribir sobre Izkandé en presente o pasado, pues sus hijos aún mantienen la esperanza de que ocurra lo … imposible y la encuentren entre las montañas de escombros del edificio donde vivÃa.
Martins, de 56 años, vivÃa en el edificio Parque Azul, ubicado en Tanaguarena, en el estado de La Guaira, una de las zonas más devastadas por los terremotos del miércoles en Venezuela. VivÃa en un primer piso. Los vecinos no sabÃan que se encontraba allÃ, pero sus hijos creen que ese fue el último lugar donde se encontraba junto a su perra Luna.
HabÃa hablado con su hija Izkanel Pérez una hora antes, pero luego sobrevino la que ha sido una de las mayores tragedias para los venezolanos: dos seÃsmos que han dejado muertes y devastación a su paso. El paÃs está aún consternado y los dÃas perdieron sus nombres. La urgencia es encontrar a los desaparecidos y a los que aún están con vida.
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Terremoto en Venezuela
Jorge Benezra
Izkanel Pérez vive el peor calvario que alguien pueda imaginar. No se encontraba en Venezuela cuando pasó todo. Ella, que siempre ha estado muy apegada a su madre –casi como si fueran las dos mejores amigas–, ha tenido que vivirlo todo a través de una pantalla. Su hermano es quien se ha encargado de buscar desesperadamente entre los escombros.
A las seis de la tarde ocurrió el seÃsmo e Izkanel Pérez se enteró aproximadamente una hora después. Le habÃan dicho que a la zona de su madre no le habÃa pasado nada y eso le dio algo de tranquilidad. Sin embargo, a medida que pasaron las horas, la angustia y el sufrimiento les rompió el pecho en mil pedazos. Cuando empezaron a ver las imágenes del lugar, comprendieron que la situación era alarmante.
Los rescatistas lograron sacar a todos los que se encontraban en el edificio Parque Azul. Pensaron que habÃan completado el rescate, pero no era asÃ: Izkandé y Luna estaban allÃ. Al dÃa siguiente, Nelson, su hijo, bajó a buscarlas. Con pocos recursos y pocas manos movieron cemento sin descanso, pero 72 horas después aún no hay noticias de ellas.
Búsqueda suspendida
La búsqueda incluso fue suspendida porque les dijeron que no podÃan movilizar recursos para buscar a una sola persona y porque la estructura estaba tan comprometida que podÃan poner en riesgo a los voluntarios. Sin embargo, su hija recobró nuevamente la esperanza al ver que han encontrado a otros.
Con lágrimas, decÃa en un vÃdeo que querÃa que su madre supiera que no se cansarán de buscarla, que harán todo lo humanamente posible para encontrar su cuerpo con o sin vida. El edificio donde vivÃa Izkandé se derrumbó hasta la mitad.
«Creemos que quedó atrapada en el sótano, no sabemos qué tan debajo de los escombros está, ayer entraron un grupo de rescatistas y nos dijeron que era casi imposible que mi mamá estuviese viva y que el edificio podÃa colapsar», cuenta en sus redes sociales. Busca asegurar algo que le permita tener un cierre a esta tragedia, al menos encontrar el cuerpo de su madre y poder darle el último adiós.
Equipos de rescate internacionales colaboran en la búsqueda de supervivientes en La Guaira.
(AFP)
Una sorpresa en el aire
Los planes de su hija cambiaron abruptamente. Le habÃa comprado un billete a su madre para llevarla a Colombia, una sorpresa que le costó mantener en silencio. Ahora, ese viaje luce como un recuerdo triste.
Izkanel cuenta que su madre los amó con todas sus fuerzas y que era capaz de «incomodarse para acomodarlos a ellos». «Siempre lo dio todo por nosotros», dice. También tenÃa tres nietos a quienes amaba con todas sus fuerzas, asà como a sus mascotas, primero a Roco, que ya habÃa muerto, y a Luna, con la que estaba el dÃa que pasó todo.
«Creo que todos necesitamos algo asÃ, nosotros queremos rescatar a mi mamá con vida o sin vida. Ya han rescatado personas y eso me ha devuelto la esperanza. Toda esa calle no ha tenido ayuda. Todo ha sido con rescatistas voluntarios y Protección Civil con lo poco que pueden, pero hace falta más», dice desesperada.
«Nosotros queremos rescatar a mi mamá con vida o sin vida. Ya han rescatado personas y eso me ha devuelto la esperanza»
Izkanel, hija de Izkandé
Izkandé fue la novia de mi padre durante los últimos cinco años. Era una mujer risueña, alegre y siempre perfectamente arreglada; era cariñosa y capaz de transformar un espacio triste en uno alegre. Escribo esto recordando su risa y diciéndome: «Tu papá es un loco». Hoy todos hemos perdido algo o alguien en esta tragedia y nuestro corazón se quiebra.
Su hija aguarda la esperanza de que llegue más ayuda, más equipamiento y más recursos para seguir excavando hasta encontrarlas. Izkandé sigue junto a su amada Luna, de quien no se separó nunca.
