Publicado: junio 16, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/jose-maria-peredo-pombo-acuerdo-transaccion-ormuz-20260615191855-nt.html
Aunque el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirma que «nos complace anunciar que se ha alcanzado el acuerdo de paz entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán», la realidad es que, aunque se le llama acuerdo de paz, se trata más bien … de un acuerdo de estabilidad para desbloquear el estrecho de Ormuz, uno de los denominados ‘choke points’ en la jerga actual. Es decir, un canal (geopolítico o digital) donde una gran potencia como Estados Unidos, un aliado estratégico como Israel o un actor regional como Irán pueden estrangular el orden geoeconómico internacional.
El largo proceso de negociación pone de manifiesto que la ahora llamada transacción en la era Trump es una parte del conflicto y sus efectos tendrán consecuencias no solo en los mercados y en la opinión pública, sino también en la permanente transformación del orden en su conjunto. Por ello, determinar quiénes serán los vencedores en el conflicto del golfo Pérsico llevará tiempo. Estados Unidos puede haber reforzado su capacidad de intervenir activamente en la interdependencia armada global, pero las acciones militares también han sembrado dudas sobre su visión estratégica y la adecuación de su armamento. Israel ha fortalecido su papel como potencia regional y su poder militar y de inteligencia, pero no ha logrado eliminar las amenazas del régimen iraní, cuya demolición y la de sus aliados (‘proxis’) parecía ser el primer objetivo de la intervención. Por su parte, Irán ha reforzado su capacidad de resiliencia, pero ha debilitado al mismo tiempo su rol como aliado estratégico de las potencias revisionistas, Rusia y China.
Después de varios meses de negociación y acciones armadas limitadas por parte de los contendientes, la guerra ha puesto de manifiesto la ausencia de una estrategia correctamente diseñada en sus aspectos operacionales a corto y medio plazo por parte de Estados Unidos. Pero el acuerdo alcanzado puede servir para que Donald Trump se presente ante la opinión pública y ante los electores de los comicios legislativos de noviembre como un presidente audaz y resolutivo. Israel considera el acuerdo como una concesión innecesaria al régimen iraní, que puede utilizar la renovada estabilidad como un periodo de adaptación del nuevo equipo dirigente a un orden regional donde Teherán ha perdido poder, pero mantiene activa su influencia.
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Javier Ansorena
Irán sigue siendo un actor influyente, que proyecta un perfil más moderado y abierto a la negociación, a través de otras potencias regionales como Pakistán y en el marco de un Oriente Próximo donde cualquier resistencia armada es interpretada como un símbolo de fortaleza. En su comunicado, además, Sharif agradeció a Catar, Turquía y Arabia Saudí sus «inmensas contribuciones» para alcanzar el acuerdo. Eso traslada la idea de que los principales actores del orden regional siguen valorando cualquier transacción como un gesto para la estabilización regional.
El orden en Oriente Próximo está cambiando, pero resulta imposible eludir la relevancia estratégica de esa región. El cierre del estrecho de Ormuz ha vuelto a constatar la continua dependencia mundial de ese punto de choque. Sin una voluntad de las grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza, por reducir la conflictividad geopolítica regional, y sin las garantías suficientes para que los Estados y las minorías se sientan seguros, el acuerdo se convertirá en una transacción a corto plazo que la historia renegociará. Pero, si el conflicto ha servido para exponer las consecuencias a las que conduce una política de hostilidad apoyada por grupos terroristas indiscriminados, como la que ha desarrollado el régimen iraní en la última década, el acuerdo será el preludio de una etapa de mayor estabilidad en la región.
José María Peredo Pombo
Catedrático de Comunicación y Política Internacional. Universidad Europea de Madrid (UEM)
