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El rechazo a los recortes de Merz alimenta el ascenso de la ultraderecha en Alemania

Hace tiempo que el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha dejado atrás su carácter de partido protesta, para situarse con firmeza como «partido de mayorías» o «partido de Estado», según la terminología política alemana. Las encuestas muestran, sin embargo, que … ha escalado un puesto más y toca ya la categoría de partido hegemónico, a pesar de su carácter anticonstitucional.
Según la última encuesta de YouGov, los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz han descendido hasta el 20%, perdiendo dos puntos porcentuales respecto a la publicada a mediados de mayo. La última vez que rozó esta situación fue en septiembre de 2021, poco antes de las elecciones federales en las que el candidato Armin Laschet perdió frente al socialdemócrata Olaf Scholz.

AfD, en cambio, continúa su constante ascenso con un punto porcentual más y alcanza el 29%. Es el valor más alto jamás medido por el partido en esta serie de encuestas y marca también un récord en la ventaja sobre los cristianodemócratas, que se estira ya hasta los nueve puntos porcentuales, aunque en otras encuestas se reduce a seis (Forsa) o cuatro (Infratest Dimap). Todas coinciden, sin embargo, en que si hoy hubiese elecciones en Alemania no sólo ganaría AfD, sino que no sería posible un gobierno sin este partido.

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Rosalía Sánchez

Otra de las conclusiones en la que coinciden todas las encuestas es el hundimiento del Partido Socialdemócrata (SPD), que queda incluso por detrás de Los Verdes con su 14% y cuyos votantes tradicionales parecen estar nutriendo el ascenso de AfD. El pasado mes de marzo, AfD ganó con el 57,5% en las elecciones locales del distrito electoral bávaro de Ingolstadt, donde los obreros del sector automovilístico llevan generaciones luchando por la movilidad eléctrica y se enfrentan ahora a la frustración de despidos masivos en el sector. En los bastiones clásicos de la clase trabajadora, los votantes alemanes están acudiendo en masa a la AfD, poco impresionados por su radicalización, las clasificaciones legales de extremismo y bajos estándares democráticos.
«La guerra, la IA, la crisis, los recortes… están sometiendo a la sociedad alemana a una gran prueba de estrés y AfD atiende el miedo a la pérdida de empleo y al declive social, apoya y alimenta las preocupaciones que existen en la clase trabajadora», explica el experto en comunicaciones Frank Brettschneider, de la Universidad de Hohenheim en Südwestrundfunk, que añade que AfD está dotando a los trabajadores alemanes de «una especie de identidad que habían perdido».
El partido organiza constantemente, especialmente en el este de Alemania, actos con escenarios llenos, música, familias con niños, puestos de comida y dirigentes del partido recorriendo plazas y pabellones, como si estuvieran en campaña en lugar de constituir la primera fuerza de la oposición. En el estado oriental de Sajonia Anhalt, donde ronda el 40% en algunas encuestas y se avecinan elecciones regionales, acaricia la posibilidad de convertirse en la primera fuerza con capacidad real de dirigir por primera vez uno de los Bundesländer y ha empezado a cambiar el tono y se prepara para ejercer el poder.

El principio del fin del cordón sanitario

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El resto de los partidos, que hasta ahora han mantenido un estricto cordón sanitario, comienzan por su parte a buscar nuevas formas de relacionarse con AfD. Un prestigioso socialdemócrata como Peer Steinbrück, exministro de Finanzas, ha advertido públicamente contra cualquier iniciativa de prohibición de AfD y ha sugerido marcar «líneas rojas» que sustituyan al «cordón sanitario».
La CDU, en Sajonia-Anhalt, ha permitido la publicación de una foto y un fragmento en vídeo en los que se ve juntos al principal candidato de AfD, Ulrich Siegmund, y al líder parlamentario de la CDU, Guido Heuer, tres meses antes de las elecciones regionales. La foto fue tomada el pasado jueves, en un panel de discusión organizado por el periódico salmón Halberstadt en el distrito de Harz. El miembro de la CDU se apoya en el hombro del político de la AfD y ambos tienen las manos en el mismo micrófono.
Esta evolución coincide con el peor momento del Gobierno de coalición en Berlín, donde todavía resuena la promesa de Friedrich Merz cuando alcanzó el poder: reducir el espacio político de AfD y devolver la estabilidad a Alemania. Más de un año después, la ultraderecha no solo no se ha debilitado, sino que se coloca ya muy por delante de su propio partido.

Publicado: junio 16, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ultraderecha-alemana-afd-escala-gracias-voto-trabajador-20260616191742-nt.html

Hace tiempo que el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha dejado atrás su carácter de partido protesta, para situarse con firmeza como «partido de mayorías» o «partido de Estado», según la terminología política alemana. Las encuestas muestran, sin embargo, que ha escalado un puesto más y toca ya la categoría de partido hegemónico, a pesar de su carácter anticonstitucional.

Según la última encuesta de YouGov, los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz han descendido hasta el 20%, perdiendo dos puntos porcentuales respecto a la publicada a mediados de mayo. La última vez que rozó esta situación fue en septiembre de 2021, poco antes de las elecciones federales en las que el candidato Armin Laschet perdió frente al socialdemócrata Olaf Scholz.

AfD, en cambio, continúa su constante ascenso con un punto porcentual más y alcanza el 29%. Es el valor más alto jamás medido por el partido en esta serie de encuestas y marca también un récord en la ventaja sobre los cristianodemócratas, que se estira ya hasta los nueve puntos porcentuales, aunque en otras encuestas se reduce a seis (Forsa) o cuatro (Infratest Dimap). Todas coinciden, sin embargo, en que si hoy hubiese elecciones en Alemania no sólo ganaría AfD, sino que no sería posible un gobierno sin este partido.

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  • Rosalía Sánchez

Otra de las conclusiones en la que coinciden todas las encuestas es el hundimiento del Partido Socialdemócrata (SPD), que queda incluso por detrás de Los Verdes con su 14% y cuyos votantes tradicionales parecen estar nutriendo el ascenso de AfD. El pasado mes de marzo, AfD ganó con el 57,5% en las elecciones locales del distrito electoral bávaro de Ingolstadt, donde los obreros del sector automovilístico llevan generaciones luchando por la movilidad eléctrica y se enfrentan ahora a la frustración de despidos masivos en el sector. En los bastiones clásicos de la clase trabajadora, los votantes alemanes están acudiendo en masa a la AfD, poco impresionados por su radicalización, las clasificaciones legales de extremismo y bajos estándares democráticos.

«La guerra, la IA, la crisis, los recortes… están sometiendo a la sociedad alemana a una gran prueba de estrés y AfD atiende el miedo a la pérdida de empleo y al declive social, apoya y alimenta las preocupaciones que existen en la clase trabajadora», explica el experto en comunicaciones Frank Brettschneider, de la Universidad de Hohenheim en Südwestrundfunk, que añade que AfD está dotando a los trabajadores alemanes de «una especie de identidad que habían perdido».

El partido organiza constantemente, especialmente en el este de Alemania, actos con escenarios llenos, música, familias con niños, puestos de comida y dirigentes del partido recorriendo plazas y pabellones, como si estuvieran en campaña en lugar de constituir la primera fuerza de la oposición. En el estado oriental de Sajonia Anhalt, donde ronda el 40% en algunas encuestas y se avecinan elecciones regionales, acaricia la posibilidad de convertirse en la primera fuerza con capacidad real de dirigir por primera vez uno de los Bundesländer y ha empezado a cambiar el tono y se prepara para ejercer el poder.

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La CDU, en Sajonia-Anhalt, ha permitido la publicación de una foto y un fragmento en vídeo en los que se ve juntos al principal candidato de AfD, Ulrich Siegmund, y al líder parlamentario de la CDU, Guido Heuer, tres meses antes de las elecciones regionales. La foto fue tomada el pasado jueves, en un panel de discusión organizado por el periódico salmón Halberstadt en el distrito de Harz. El miembro de la CDU se apoya en el hombro del político de la AfD y ambos tienen las manos en el mismo micrófono.

Esta evolución coincide con el peor momento del Gobierno de coalición en Berlín, donde todavía resuena la promesa de Friedrich Merz cuando alcanzó el poder: reducir el espacio político de AfD y devolver la estabilidad a Alemania. Más de un año después, la ultraderecha no solo no se ha debilitado, sino que se coloca ya muy por delante de su propio partido.

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