Suiza rechaza en referéndum limitar su población para reducir el número de extranjeros - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


Suiza rechaza en referéndum limitar su población para reducir el número de extranjeros

Con un 55% de los votos en contra y un 45% a favor, Suiza rechazó este domingo en referéndum la iniciativa para establecer un límite de población y prohibir por ley que los actualmente 9,1 millones de habitantes superen los 10 millones antes … de 2050. Si hubiese triunfado el ‘Sí’, habría sido necesario restringir la reunificación familiar y negar provisionalmente a los solicitantes de asilo admitidos el derecho a permanecer en el país.
Los socialdemócratas hablan de una «victoria histórica para una Suiza abierta» y en la UE se respira con cierto alivio. Una Suiza de menos de 10 millones de habitantes tendría también que expulsar población residente permanente y rescindir el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la Unión Europea, que desde 2002 otorga a los ciudadanos de la UE acceso no discriminatorio al mercado laboral suizo y viceversa.

El referéndum permite ver, sin embargo, el alto porcentaje de población de acuerdo con una iniciativa presentada por el nacionalista Partido Popular Suizo (SVP), casi la mitad del electorado, así como una enconada división entre el voto urbano y el rural. En ciudades como Basilea y Zúrich, una clara mayoría de ciudadanos votó en contra de la iniciativa, mientras que en cantones rurales de habla alemana como Schwyz la iniciativa ha contado con el apoyo necesario.

Noticia relacionada

Zanny Minton Beddoes

Fernando Belzunce

La democracia directa permite a los suizos pronunciarse a menudo en referéndum sobre casi cualquier asunto, desde la sustitución del servicio militar obligatorio masculino por otro cívico universal, rechazada en 2025, hasta el establecimiento de subvenciones a los ganaderos que críen a sus animales con cuernos. Durante meses, Suiza ha vivido un intenso debate público sobre la importancia filosófica, económica y ética de los cuernos de las vacas.
Ya sean aprobadas las propuestas, como la prohibición de minaretes en las mezquitas en 2009, o rechazadas, como la renta básica universal en 2016, lo cierto es que estas votaciones y sus debates ejercen una reconocida influencia en la política del resto de países europeos. Especialmente, porque ponen sobre la mesa y permiten exponer muy abiertamente argumentos sobre asuntos que en otras democracias no escalan hasta la agenda legislativa. Basta con que un ciudadano suizo tenga una idea y recoja 100.000 firmas en un plazo de 18 meses para que el país la vote en referéndum.
En este caso, el SVP catalizó en un referéndum el malestar que la inmigración está causando entre la población del país helvético, aunque se trata de una inmigración europea, con contrato de trabajo bajo el brazo y con un nivel adquisitivo incluso por encima de la media. Estos expatriados, según el SVP, ejercen una fuerte presión sobre la vivienda, las infraestructuras, el transporte y el medio ambiente, además de hablar mayoritariamente inglés, en lugar de francés o alemán, que son los dos idiomas oficiales en Suiza. La votación fue presentada en campaña como una «iniciativa de sostenibilidad».

Prescindir de la inmigración cualificada

Newsletter

El resto de los partidos políticos, así como las organizaciones empresariales y los sindicatos, se habían opuesto frontalmente a la propuesta y habían lanzado una intensa campaña a favor del ‘No’. Para ello, argumentaban que una medida de este tipo pondría en peligro la economía suiza, que depende en gran parte de trabajadores extranjeros cualificados, y forzaría una ola de salidas de empresas del país. Temían incluso un caos en el sistema sanitario, en el que trabajan 40.000 médicos extranjeros y 20.000 enfermeros de otras nacionalidades.
La participación electoral en los 24 cantones osciló entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores desde la introducción del sufragio femenino en 1971, según el politólogo Lukas Golder, de la empresa demoscópica GFS Bern. «Se puede decir que es la primera vez que tenemos una supermovilización en esta legislatura», dice. La atribuye al «alto nivel de las emociones en una situación geopolíticamente incierta, y a las elevadas cantidades de dinero invertidas en la campaña, un punto decisivo para la interpretación del resultado».

La participación electoral en los 24 cantones osciló entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores desde la introducción del sufragio femenino en 1971

Esta alta participación, junto con la polarización que se advierte en el resultado, demuestra que muchos suizos perciben la inmigración como una amenaza, a pesar de las particulares características que adquiere en este país, y sugiere que esa percepción ha de ser tenida en cuenta. Desde el cambio de milenio, la población en Suiza ha crecido en 1,7 millones de personas, alrededor de una cuarta parte, y los extranjeros representan ya alrededor del 27% del total, la mayoría procedentes de Italia, Alemania y Portugal.

Cómo limitar la población de un país

¿Puede un país establecer un límite legal a su propia población? Y, en caso afirmativo, ¿cómo se hace? Las encuestas previas a la votación demostraban que, para los indecisos, resultaba clave la respuesta a cómo funcionaría exactamente ese límite, que el SVP no llegó a especificar durante la campaña. El único caso conocido es China, que durante décadas impuso su ‘política del hijo único’. La propuesta sometida a referéndum establecía obligar al Gobierno a tomar medidas en cuando la población suiza llegase a 9,5 millones, empezando por limitar el asilo y eliminar la reagrupación familiar. Luego seguiría cancelar el Acuerdo de Libre Circulación con la UE, dejando abierto cómo continuaría el proceso una vez que los afectados fuesen los habitantes de nacionalidad suiza. Esta posibilidad es sin embargo lejana, ya que más del 20% de los suizos tienen más de 65 años. En 2025, por primera vez, hubo más mayores de 65 que menores de 20 años.

Marcel Dettling, presidente del SVP, calificó la votación como «un duro golpe para Suiza». Además, llamó a seguir la lucha y «desplazarla en adelante hacia las relaciones con la UE», advirtiendo de que «es importante evitar la expansión de la libre circulación de personas a toda costa dentro del marco del nuevo paquete de tratados con la UE que está sobre la mesa».

Publicado: junio 14, 2026, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/referendum-suiza-limitar-poblacion-20260614154700-nt.html

Con un 55% de los votos en contra y un 45% a favor, Suiza rechazó este domingo en referéndum la iniciativa para establecer un límite de población y prohibir por ley que los actualmente 9,1 millones de habitantes superen los 10 millones antes de 2050. Si hubiese triunfado el ‘Sí’, habría sido necesario restringir la reunificación familiar y negar provisionalmente a los solicitantes de asilo admitidos el derecho a permanecer en el país.

Los socialdemócratas hablan de una «victoria histórica para una Suiza abierta» y en la UE se respira con cierto alivio. Una Suiza de menos de 10 millones de habitantes tendría también que expulsar población residente permanente y rescindir el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la Unión Europea, que desde 2002 otorga a los ciudadanos de la UE acceso no discriminatorio al mercado laboral suizo y viceversa.

El referéndum permite ver, sin embargo, el alto porcentaje de población de acuerdo con una iniciativa presentada por el nacionalista Partido Popular Suizo (SVP), casi la mitad del electorado, así como una enconada división entre el voto urbano y el rural. En ciudades como Basilea y Zúrich, una clara mayoría de ciudadanos votó en contra de la iniciativa, mientras que en cantones rurales de habla alemana como Schwyz la iniciativa ha contado con el apoyo necesario.

Noticia relacionada

  • Zanny Minton Beddoes


    Fernando Belzunce

La democracia directa permite a los suizos pronunciarse a menudo en referéndum sobre casi cualquier asunto, desde la sustitución del servicio militar obligatorio masculino por otro cívico universal, rechazada en 2025, hasta el establecimiento de subvenciones a los ganaderos que críen a sus animales con cuernos. Durante meses, Suiza ha vivido un intenso debate público sobre la importancia filosófica, económica y ética de los cuernos de las vacas.

Ya sean aprobadas las propuestas, como la prohibición de minaretes en las mezquitas en 2009, o rechazadas, como la renta básica universal en 2016, lo cierto es que estas votaciones y sus debates ejercen una reconocida influencia en la política del resto de países europeos. Especialmente, porque ponen sobre la mesa y permiten exponer muy abiertamente argumentos sobre asuntos que en otras democracias no escalan hasta la agenda legislativa. Basta con que un ciudadano suizo tenga una idea y recoja 100.000 firmas en un plazo de 18 meses para que el país la vote en referéndum.

En este caso, el SVP catalizó en un referéndum el malestar que la inmigración está causando entre la población del país helvético, aunque se trata de una inmigración europea, con contrato de trabajo bajo el brazo y con un nivel adquisitivo incluso por encima de la media. Estos expatriados, según el SVP, ejercen una fuerte presión sobre la vivienda, las infraestructuras, el transporte y el medio ambiente, además de hablar mayoritariamente inglés, en lugar de francés o alemán, que son los dos idiomas oficiales en Suiza. La votación fue presentada en campaña como una «iniciativa de sostenibilidad».

Prescindir de la inmigración cualificada

Newsletter

El resto de los partidos políticos, así como las organizaciones empresariales y los sindicatos, se habían opuesto frontalmente a la propuesta y habían lanzado una intensa campaña a favor del ‘No’. Para ello, argumentaban que una medida de este tipo pondría en peligro la economía suiza, que depende en gran parte de trabajadores extranjeros cualificados, y forzaría una ola de salidas de empresas del país. Temían incluso un caos en el sistema sanitario, en el que trabajan 40.000 médicos extranjeros y 20.000 enfermeros de otras nacionalidades.

La participación electoral en los 24 cantones osciló entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores desde la introducción del sufragio femenino en 1971, según el politólogo Lukas Golder, de la empresa demoscópica GFS Bern. «Se puede decir que es la primera vez que tenemos una supermovilización en esta legislatura», dice. La atribuye al «alto nivel de las emociones en una situación geopolíticamente incierta, y a las elevadas cantidades de dinero invertidas en la campaña, un punto decisivo para la interpretación del resultado».

La participación electoral en los 24 cantones osciló entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores desde la introducción del sufragio femenino en 1971

Esta alta participación, junto con la polarización que se advierte en el resultado, demuestra que muchos suizos perciben la inmigración como una amenaza, a pesar de las particulares características que adquiere en este país, y sugiere que esa percepción ha de ser tenida en cuenta. Desde el cambio de milenio, la población en Suiza ha crecido en 1,7 millones de personas, alrededor de una cuarta parte, y los extranjeros representan ya alrededor del 27% del total, la mayoría procedentes de Italia, Alemania y Portugal.

Cómo limitar la población de un país

¿Puede un país establecer un límite legal a su propia población? Y, en caso afirmativo, ¿cómo se hace? Las encuestas previas a la votación demostraban que, para los indecisos, resultaba clave la respuesta a cómo funcionaría exactamente ese límite, que el SVP no llegó a especificar durante la campaña. El único caso conocido es China, que durante décadas impuso su ‘política del hijo único’. La propuesta sometida a referéndum establecía obligar al Gobierno a tomar medidas en cuando la población suiza llegase a 9,5 millones, empezando por limitar el asilo y eliminar la reagrupación familiar. Luego seguiría cancelar el Acuerdo de Libre Circulación con la UE, dejando abierto cómo continuaría el proceso una vez que los afectados fuesen los habitantes de nacionalidad suiza. Esta posibilidad es sin embargo lejana, ya que más del 20% de los suizos tienen más de 65 años. En 2025, por primera vez, hubo más mayores de 65 que menores de 20 años.

Marcel Dettling, presidente del SVP, calificó la votación como «un duro golpe para Suiza». Además, llamó a seguir la lucha y «desplazarla en adelante hacia las relaciones con la UE», advirtiendo de que «es importante evitar la expansión de la libre circulación de personas a toda costa dentro del marco del nuevo paquete de tratados con la UE que está sobre la mesa».

Artículos Relacionados