Publicado: junio 7, 2026, 4:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/pentagono-alerta-israel-espia-negociaciones-eeuu-iran-20260607205750-nt.html
La inteligencia de EE.UU. ha alertado en varios informes de que Israel ha aumentado sus esfuerzos para espiar las negociaciones del Gobierno de Donald Trump con Irán sobre el final de la guerra y que el espionaje israelí contra EE.UU. se ha elevado … a un nivel «crítico».
Las advertencias ocurren en un momento de crecientes tensiones entre EE.UU. e Israel por los esfuerzos de Trump para llegar a un acuerdo con Teherán que ponga fin a la guerra, reabra el Estrecho de Ormuz y dé paso a una negociación más amplia sobre el asunto esencial para el presidente de EE.UU.: obtener garantías de que Irán no desarrollará un arma nuclear. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se inclina por seguir deteriorando a Irán en el frente militar y hacer lo mismo con Hizbolá, el grupo terrorista afiliado a Irán, en el Líbano.
Pese a que los dos países han negado las revelaciones, el espionaje entre EE.UU. y su gran aliado en Oriente Próximo es conocido y, hasta cierto punto, tolerado por ambos lados. Pero el aumento reciente en su intensidad ha llevado a la Agencia de Inteligencia en Defensa (DIA, en sus siglas en inglés) a cambiar el nivel de amenaza de contrainteligencia de Israel de «alto» a «crítico», según ha podido saber NBC News. Las fuentes gubernamentales que han revelado la existencia de este informe a la cadena estadounidense aseguran que esa designación tiene su origen en los esfuerzos que Israel está haciendo para obtener información de las discusiones internas y procesos de toma de decisión sobre los actuales conflictos en Oriente Próximo.
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Otros informes, de los que ha tenido conocimiento ‘The New York Times’, alertan de que Israel ha aumentado sus esfuerzos por obtener escuchas de uno de los dos negociadores principales de Trump con Teherán, su amigo Steve Witkoff (el otro es su yerno, Jared Kushner). Esos esfuerzos también han afectado a Elbridge Colby, el principal encargado de políticas del Pentágono, y a uno de sus altos cargos, Michael DiMino.
Una de las fuentes del diario neoyorquino explicaba que algunos altos cargos de Trump optan por llevar a cabo actividades relacionadas con las negociaciones y con la seguridad nacional de EE.UU. de manera más vulnerable, como el uso de aviones privados o utilización del teléfono personal.
Pese a ser un aliado esencial, los altos cargos estadounidenses toman precauciones adicionales cuando viajan a Israel, desde el uso de teléfono y ordenadores desechables al cuidado con conversaciones sensibles cuando se alojan en habitaciones de hotel.
El informe de la DIA apunta que la preocupación por la contrainteligencia de Israel se intensificó en 2024, todavía en la presidencia de Joe Biden, en medio de las presiones de su Administración para que Israel limitara su campaña militar en Gaza. Y se han mantenido desde el año pasado, cuando Trump regresó al poder y empezó a considerar la posibilidad de acciones decisivas contra Irán y su programa nuclear.
Incidentes
La DIA también recoge en este informe algunos incidentes registrados en los últimos años y que retratan esas actividades israelíes: en 2021, EE.UU. Cazó a agentes de inteligencia militar de Israel tratando de colocar aparatos de escucha en la sede de la DIA. Y el año pasado se supo que una agencia de inteligencia israelí trató de hacer lo mismo en un vehículo del Servicio Secreto, el cuerpo de seguridad que protege al presidente y al vicepresidente de EE.UU., entre otras autoridades. En los últimos tiempos, la actividad de contrainteligencia de Israel está «desatada», según una de esas fuentes.
Las advertencias sobre el espionaje israelí ocurren en un momento paradójico en la relación de EE.UU. e Israel. Ambos países han llevado a cabo una coordinación militar sin precedentes para ejecutar campañas militares como los bombardeos contra las instalaciones nucleares de Irán de hace un año y la guerra que emprendieron de manera conjunta a finales de febrero. Pero las fricciones entre ambos aliados aparecieron pocos días después del comienzo de la guerra. Trump, cuando anunció la campaña militar, puso énfasis en el objetivo de que la operación militar provocara un cambio de régimen en Irán, lo que facilitaría el objetivo a largo plazo de evitar que el país no desarrolle un arma nuclear. Ese objetivo sigue siendo prioritario para Netanyahu, que busca la eliminación del régimen de los ayatolás -o al menos, su deterioro máximo- para conseguir estabilidad en su región y descabezar a quien apoya y financia a grupos terroristas en sus fronteras, como Hizbolá y Hamás.
Pero Trump se separó pronto de ese objetivo y su prioridad ha sido otra: acabar con una guerra impopular en EE.UU., reabrir Ormuz para moderar los precios de la gasolina y de los fertilizantes y declarar victoria con un acuerdo nuclear con Teherán. Y no se puede permitir mucho tiempo porque a él y a sus aliados republicanos les acechan las elecciones legislativas de otoño, donde se juegan sus mayorías escasas en las dos Cámaras del Congreso. Allí, la oposición a la guerra empieza a ganar peso, también entre algunos republicanos.
Las fricciones creadas por esta divergencia han salido en ocasiones a la superficie. El episodio más conocido es reciente, cuando Trump le dijo a Netanyahu por teléfono que estaba «jodidamente loco» por sus amenazas de atacar Beirut, la capital del Líbano, ante las operaciones de Hizbolá. Esa decisión complicaría todavía más al acuerdo con Irán y el presidente de EE.UU. reaccionó con furia frente a su aliado. En un principio, la Casa Blanca desmintió que eso hubiera ocurrido, pero el propio Trump lo reconoció poco después.
