Polémica en Alemania por una marcha de antorchas que recuerda al nazismo - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


Polémica en Alemania por una marcha de antorchas que recuerda al nazismo

Coburgo volvió a iluminarse el lunes por la noche con la marcha de las antorchas de las Fraternidades, el evento que sus organizadores presentan como una tradición estudiantil centenaria, pero cuya escenificación alimenta un nacionalismo que la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) aprovecha … como impulso electoral.
La marcha, convocada por la Studentenverbindungen en Pentecostés desde 1951, reunió a 1.700 jóvenes vestidos con los colores de sus corporaciones, portando estandartes y avanzando en formación por el casco histórico con antorchas encendidas. La imagen, inevitablemente, evoca las marchas de las antorchas nazis y estimuló la celebración de contramanifestaciones, en las que participaron unas 700 personas y se abucheó el evento.

Las Fraternidades son asociaciones estudiantiles surgidas en el siglo XIX, cuando las universidades alemanas eran espacios reservados casi exclusivamente a hombres de clase media y alta, en torno a ideales de honor, camaradería y nacionalismo romántico. Algunas siguen practicando el Mensur, un duelo ritualizado con sables que pretende demostrar valentía y disciplina. Todas son hermandades estrictamente masculinas, con jerarquías rígidas y un fuerte sentido de pertenencia.

Noticia relacionada

Ivannia Salazar

Durante el Imperio y la República de Weimar, fueron semilleros de élites administrativas, militares y políticas, hasta que su influencia disminuyó tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy siguen existiendo más de un centenar, muchas de ellas agrupadas en organizaciones como el Coburger Convent o el Deutsche Burschenschaft.
El problema, según la iniciativa Disolver las Asociaciones Estudiantiles, es que «la marcha de las antorchas es espectáculo nacionalista y glorificador de la guerra«, así como su «carga ideológica disfrazada de tradición». La Juventud Verde Coburg y las Abuelas contra la Derecha llamaron a un »picnic anti-CC«, para dejar claro que »la procesión con antorchas es el símbolo de una imagen anticuada de la sociedad que no tiene cabida en una democracia moderna, por sus vínculos con la extrema derecha, discursos nacionalistas excluyentes y prácticas discriminatorias». Según la Policía, fue atacado con pintura y ácido butírico un monumento honorífico en Theaterplatz, cuyos autores se desconocen.
En los últimos años, la presencia de miembros de AfD en posiciones de liderazgo dentro de Fraternidades del Deutsche Burschenschaft, así como la participación de algunos grupos en actos revisionistas o en homenajes a figuras históricas vinculadas al nacionalismo radical, ha levantado una fuerte polémica en torno a este evento. El diputado verde Konstantin von Notz ha denunciado que «las fraternidades que difunden ideologías antidemocráticas no pueden seguir amparándose en la libertad de asociación» y ha pedido al Ministerio del Interior que evalúe su disolución.
También la diputada socialdemócrata Johanna Uekermann considera que «las Burschenschaften que excluyen a mujeres, inmigrantes o estudiantes no blancos no tienen cabida en una universidad moderna», al tiempo que defiende que las instituciones públicas retiren cualquier tipo de apoyo, subvención o reconocimiento a estas organizaciones. Desde Die Linke (La Izquierda), el parlamentario Jan Korte ha sido aún más contundente: «No estamos hablando de tradiciones inocentes, sino de estructuras que han servido históricamente para difundir nacionalismo étnico y que deberían ser prohibidas sin más».
Desde dentro de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU) han surgido también voces críticas y el presidente de la Conferencia de Rectores Alemanes, Peter-André Alt, ha advertido que las universidades «no pueden tolerar organizaciones que promuevan exclusión o extremismo bajo la apariencia de tradición académica». A lo que las Fraternidades responden que se trata de casos aislados y que la mayoría se dedica a actividades culturales, deportivas o de apoyo mutuo entre estudiantes. Alegan que la estética de las marchas forma parte de un ritual histórico sin connotaciones políticas actuales y que la crítica pública se basa en estereotipos.

Publicado: mayo 26, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/abucheos-marcha-antorchas-fraternidades-alemanas-20260526134146-nt.html

Coburgo volvió a iluminarse el lunes por la noche con la marcha de las antorchas de las Fraternidades, el evento que sus organizadores presentan como una tradición estudiantil centenaria, pero cuya escenificación alimenta un nacionalismo que la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) aprovecha como impulso electoral.

La marcha, convocada por la Studentenverbindungen en Pentecostés desde 1951, reunió a 1.700 jóvenes vestidos con los colores de sus corporaciones, portando estandartes y avanzando en formación por el casco histórico con antorchas encendidas. La imagen, inevitablemente, evoca las marchas de las antorchas nazis y estimuló la celebración de contramanifestaciones, en las que participaron unas 700 personas y se abucheó el evento.

Las Fraternidades son asociaciones estudiantiles surgidas en el siglo XIX, cuando las universidades alemanas eran espacios reservados casi exclusivamente a hombres de clase media y alta, en torno a ideales de honor, camaradería y nacionalismo romántico. Algunas siguen practicando el Mensur, un duelo ritualizado con sables que pretende demostrar valentía y disciplina. Todas son hermandades estrictamente masculinas, con jerarquías rígidas y un fuerte sentido de pertenencia.

Noticia relacionada


  • Ivannia Salazar

Durante el Imperio y la República de Weimar, fueron semilleros de élites administrativas, militares y políticas, hasta que su influencia disminuyó tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy siguen existiendo más de un centenar, muchas de ellas agrupadas en organizaciones como el Coburger Convent o el Deutsche Burschenschaft.

El problema, según la iniciativa Disolver las Asociaciones Estudiantiles, es que «la marcha de las antorchas es espectáculo nacionalista y glorificador de la guerra«, así como su «carga ideológica disfrazada de tradición». La Juventud Verde Coburg y las Abuelas contra la Derecha llamaron a un »picnic anti-CC«, para dejar claro que »la procesión con antorchas es el símbolo de una imagen anticuada de la sociedad que no tiene cabida en una democracia moderna, por sus vínculos con la extrema derecha, discursos nacionalistas excluyentes y prácticas discriminatorias». Según la Policía, fue atacado con pintura y ácido butírico un monumento honorífico en Theaterplatz, cuyos autores se desconocen.

En los últimos años, la presencia de miembros de AfD en posiciones de liderazgo dentro de Fraternidades del Deutsche Burschenschaft, así como la participación de algunos grupos en actos revisionistas o en homenajes a figuras históricas vinculadas al nacionalismo radical, ha levantado una fuerte polémica en torno a este evento. El diputado verde Konstantin von Notz ha denunciado que «las fraternidades que difunden ideologías antidemocráticas no pueden seguir amparándose en la libertad de asociación» y ha pedido al Ministerio del Interior que evalúe su disolución.

También la diputada socialdemócrata Johanna Uekermann considera que «las Burschenschaften que excluyen a mujeres, inmigrantes o estudiantes no blancos no tienen cabida en una universidad moderna», al tiempo que defiende que las instituciones públicas retiren cualquier tipo de apoyo, subvención o reconocimiento a estas organizaciones. Desde Die Linke (La Izquierda), el parlamentario Jan Korte ha sido aún más contundente: «No estamos hablando de tradiciones inocentes, sino de estructuras que han servido históricamente para difundir nacionalismo étnico y que deberían ser prohibidas sin más».

Desde dentro de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU) han surgido también voces críticas y el presidente de la Conferencia de Rectores Alemanes, Peter-André Alt, ha advertido que las universidades «no pueden tolerar organizaciones que promuevan exclusión o extremismo bajo la apariencia de tradición académica». A lo que las Fraternidades responden que se trata de casos aislados y que la mayoría se dedica a actividades culturales, deportivas o de apoyo mutuo entre estudiantes. Alegan que la estética de las marchas forma parte de un ritual histórico sin connotaciones políticas actuales y que la crítica pública se basa en estereotipos.

Artículos Relacionados