Publicado: mayo 8, 2026, 6:45 am
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Más de 141 diputados de Tisza a punto de comenzar su primera mandato en la Asamblea Nacional húngara pisarán este sábado por primera vez el Parlamento. El partido ha preparado para ellos un programa de formación intensivo, para familiarizarlos con el funcionamiento de la Cámara, … los protocolos y procesos legislativos, así como con los sistemas informáticos y de seguridad que pasarán a formar parte de su día a día. Sentado en primera fila, ha asistido a este curso István Kapitány, hasta ahora alto directivo de la empresa Shell y que desde enero se ha incorporado a Tisza como responsable de desarrollo económico y política energética.
Su nombre es el que más suena como ministro de Economía del Gobierno de Peter Magyar y, como tal, será el responsable de invertir los 17.000 millones de euros que la UE está desbloqueando para Hungría. «Es una sensación muy alentadora, sentarnos aquí y prepararnos para servir a nuestro país: hay mucho trabajo por hacer», comenta entusiasmado.
Kapitány es uno de los ejecutivos húngaros con mayor éxito a escala internacional. Como vicepresidente global de Shell, ha supervisado procesos y operaciones en 85 países, con una plantilla de medio millón de trabajadores. Ha ocupado cargos destacados en las principales asociaciones empresariales del país y su presencia en el equipo de Magyar dota de gran credibilidad económica al nuevo Gobierno. «Tenemos que poner este país en orden, tanto moralmente como económicamente», se propone. «El rendimiento de Hungría es el más débil de la UE, aunque Eslovaquia, Croacia, la República Checa y Polonia también se están viendo afectadas por la guerra en Ucrania. En esos países la economía sigue creciendo, mientras que Hungría sigue estancada y esto es lo primero que hay que solucionar», apunta.
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Mantener la relación con Moscú
Como directivo de Shell, extendió la compañía al este de Europa y llegó a abrir pozos de petróleo en Rusia, pero su orientación económica es claramente occidental. «Nuestro futuro está en Occidente, eso lo sabemos desde San Esteban», se refiere al cristianizador y primer rey húngaro, canonizado en 1083 por Gregorio VII. Kapitáni, sin embargo, no reniega completamente de las relaciones económicas con el este. «Vamos a eliminar la dependencia rusa, pero no la asociación rusa», aclara, «porque en todos los ámbitos de la economía es bueno mantenerse sobre varias piernas y aprovechar cada oportunidad que surja». Calcula que la guerra en Ucrania terminará «a finales de 2027», por lo que la prohibición de la UE sobre la importación de combustibles fósiles rusos caerá a lo largo de esta legislatura.
«Vamos a eliminar la dependencia rusa, pero no la asociación rusa»
István Kapitány
Exdirectivo de Shell que se perfila como ministro de Economía
«Tisza hereda una economía muy precaria y un ajuste presupuestario serio parece inevitable incluso a corto plazo», según Zsolt Darvas, de la Universidad Corvinus de Budapest, que destaca un déficit presupuestario récord. Reducir el déficit, de cara a la entrada en el euro en 2030, «será la tarea más difícil». «La economía húngara lleva prácticamente estancada cuatro años, las inversiones han disminuido y el déficit presupuestario es una gran lastre. Una de las razones son las intervenciones masivas del Gobierno anterior, que distorsionaron el mercado en casi todos los sectores, eso es fácilmente manejable reduciendo la corrupción y restableciendo el papel del Estado», diagnostica Darvas.
Sobre la situación presupuestaria
«La situación presupuestaria es mucho más compleja. El programa electoral de Tisza contiene numerosas promesas, en parte de gasto adicional, especialmente en sanidad y educación. Hay muchos planes de desarrollo y también de reducción de impuestos. Pretenden mantener muchas de las prestaciones sociales del anterior Gobierno y reducir los impuestos, las cuentas no salen», augura.
Kapitány, sin embargo, parece tener muy claro que un programa de inversiones bien enfocado puede hacer mucho por la economía húngara. «Queremos unicornios, empresas de rápido crecimiento. No proyectos en los que vengan trabajadores extranjeros invitados, sino empresas de aquí que se centren en el desarrollo de la sanidad o la educación», dice.
Según sus cálculos, podrían ahorrar 4.000 millones de forintos (11,2 millones de euros), además de fondos europeos que ya se están desbloqueando desde Bruselas y que suponen todo un balón de oxígeno para el nuevo Gobierno. Kapitány, que será el encargado de adjudicarlos, planea a corto plazo renovar cien mil viviendas, para mejorar su eficiencia energética, «principalmente en el campo, donde hay un retraso muy grande». A medio plazo, se propone revisar los contratos de concesiones estatales. Y admite que su principal escollo es la adeuda. «Actualmente, estamos en un punto en el que los intereses de la deuda han aumentado hasta los 4.200 millones de florines, se han multiplicado por cuatro desde 2010», señala, dispuesto a trabajar codo con codo en este asunto con András Kármán, que seguramente ocupará la cartera de Finanzas.
Críticas
Nadie es profeta en su tierra y el éxito internacional de Kapitániy ha despertado recelos en el Distrito V, el núcleo empresarial y financiero de Budapest. «El problema es que habla como si no cometiera errores, un sabelotodo, eso le viene a István de la cultura de liderazgo anglosajona en la que ha trabajado y aquí choca, aquí las cosas se hacen de otra forma», enjuicia desde el anonimato un alto directivo húngaro, que señala que «no hay éxito empresarial sin escollos y las grandes multinacionales petroleras no son un escenario en el que se pueda llegar a la cima sólo con amabilidad, debe tener un lado más oscuro».
Se refiere al relato que Kapitány repite en numerosos discursos, que empieza con la anécdota sobre el ayudante recién licenciado de 25 años, en una tienda de ferretería en Sugár, en 1987. Un cliente insatisfecho entró en el establecimiento muy enfadado y el chico le invitó a tomar café y lo envolvió en una conversación agradable hasta que estuvo resuelto el problema. El cliente resultó ser el gerente comercial de Shell y allí mismo le ofreció un empleo.
Kapitány, desde luego, es un gran orador y envuelve con su discurso. Nadie niega su evidente olfato para los negocios y su talento para identificar los cambios de viento. En 2023, recibió del anterior ministro de Exteriores, Péter Szujártó, la Cruz Oficial de la Orden del Mérito de Hungría, en reconocimiento por su trabajo en interés del sector energético del país. En julio de 2024, publicó en LinkedIn su carta de despedida de Shell, tras 37 años, y desde 2025 estaba en conversaciones con Magyar, aunque sólo subió al tres de Tisza cuando las encuestas daban ya una victoria bastante segura.
