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Musk y Altman se ven las caras en el juicio sobre OpenAI que podría redefinir el sector de la inteligencia artificial

El magnate Elon Musk subió al estrado este martes para acusar al director de OpenAI, Sam Altman, de traicionar el origen sin ánimo de lucro de la compañía creadora de ChatGPT, en un juicio que podría tener consecuencias profundas para el sector de la … inteligencia artificial.
En su día Musk apoyó la creación de OpenAI, una startup con la que ahora su chatbot Grok compite en el sector de la IA. El empresario sostiene en su demanda que fue engañado respecto a que la misión de OpenAI fuera altruista. La demanda del multimillonario incluye a Microsoft, actual socio de la empresa.

La disputa se remonta a 2015, cuando Altman convenció a Musk de cofundar OpenAI con la promesa de que sería un laboratorio sin fines de lucro y su tecnología «pertenecería al mundo».

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Seguir la pista

John Müller

Como primer testigo en el juicio, Musk dijo el martes que «si se da un veredicto que en la práctica haga que esté bien saquear una organización benéfica, se destruirá por completo la base de la filantropía en Estados Unidos». «Ese es mi temor», destacó.
El fundador o dueño de Tesla, SpaceX, X (antes Twitter) y xAI, apoyó el proyecto con el espíritu de que fuera una iniciativa sin fines de lucro que pusiera el bien de la sociedad como máxima prioridad, y que cualquier tecnología producto de éste se publicara como código abierto accesible a todos.
«No quería financiar a OpenAI para crear una IA segura y luego descubrir que de hecho estaba creando una IA insegura», explicó. Poco antes de las declaraciones iniciales, Musk y Altman, que se sentaron junto a sus abogados en el tribunal federal de Oakland, fueron reprendidos por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, quien los instó a limitar al mínimo sus publicaciones en redes sociales durante el transcurso del juicio.
En una andanada de mensajes el lunes, amplificados en su plataforma X, Musk se burló de Altman, antes su amigo y hoy considerado su némesis. Detrás del enfrentamiento entre ambos, el caso gira en torno a quién debe controlar la IA y en beneficio de quién.

¿Sin fines de lucro?

Musk invirtió al menos 38 millones de dólares, pero la ruptura se consumó en 2018, y la Fundación OpenAI creó su filial comercial un año después.
Microsoft empezó entonces a invertir y aumentó su compromiso hasta los 13.000 millones de dólares, una participación que ahora se valora en aproximadamente 135.000 millones.
OpenAI se ha convertido en un coloso comercial valorado en 852.000 millones de dólares y se prepara para una salida a bolsa apoyada en su asistente de IA generativa ChatGPT, que causó sensación en el mundo en 2022.
Pero la compleja estructura de gobierno de OpenAI -en la que un consejo sin fines de lucro mantiene el control último sobre una rama con fines de lucro- ha inquietado desde hace tiempo a inversores recelosos de apoyar a una empresa cuya misión subordina explícitamente el beneficio al bienestar general de la humanidad.
Musk acabó creando su propio laboratorio, xAI, que fusionó con SpaceX en febrero. SpaceX está valorada en 1,25 billones de dólares, y su salida a bolsa, prevista para junio, podría convertirse en la mayor de la historia.
Los cofundadores de OpenAI, Altman y Greg Brockman, «están seguros de su postura y esperan que se conozcan los hechos», dijo el abogado de ambos, William Savitt, a las puertas del tribunal el lunes.

«Ego, celos»

OpenAI, con sede en San Francisco, ha respondido en escritos judiciales que su ruptura con Musk se debió a la búsqueda de control absoluto por parte del magnate y no a su condición de organización sin fines de lucro.
«Su demanda no es más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor», dijo OpenAI sobre Musk en una publicación reciente en X.
La jueza Gonzalez Rogers decidirá hacia finales de mayo -guiada por las conclusiones del jurado asesor- si OpenAI rompió o no una promesa a Musk en su empeño por liderar la IA o si solo supo aprovechar de forma inteligente la tecnología para lograr el éxito.
Además de pedir que se obligue a OpenAI a volver a ser una organización puramente sin fines de lucro, la demanda de Musk reclama la destitución de los cofundadores Altman y Brockman, que es el presidente de la startup.
Musk, que había reclamado hasta 134.000 millones de dólares en daños y perjuicios, ha renunciado desde entonces a cualquier beneficio personal y ha prometido destinar cualquier compensación a la organización sin fines de lucro de OpenAI.

Publicado: abril 29, 2026, 7:00 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/tecnologia/musk-altman-ven-caras-juicio-sobre-openai-20260429081233-nt.html

El magnate Elon Musk subió al estrado este martes para acusar al director de OpenAI, Sam Altman, de traicionar el origen sin ánimo de lucro de la compañía creadora de ChatGPT, en un juicio que podría tener consecuencias profundas para el sector de la inteligencia artificial.

En su día Musk apoyó la creación de OpenAI, una startup con la que ahora su chatbot Grok compite en el sector de la IA. El empresario sostiene en su demanda que fue engañado respecto a que la misión de OpenAI fuera altruista. La demanda del multimillonario incluye a Microsoft, actual socio de la empresa.

La disputa se remonta a 2015, cuando Altman convenció a Musk de cofundar OpenAI con la promesa de que sería un laboratorio sin fines de lucro y su tecnología «pertenecería al mundo».

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    John Müller

Como primer testigo en el juicio, Musk dijo el martes que «si se da un veredicto que en la práctica haga que esté bien saquear una organización benéfica, se destruirá por completo la base de la filantropía en Estados Unidos». «Ese es mi temor», destacó.

El fundador o dueño de Tesla, SpaceX, X (antes Twitter) y xAI, apoyó el proyecto con el espíritu de que fuera una iniciativa sin fines de lucro que pusiera el bien de la sociedad como máxima prioridad, y que cualquier tecnología producto de éste se publicara como código abierto accesible a todos.

«No quería financiar a OpenAI para crear una IA segura y luego descubrir que de hecho estaba creando una IA insegura», explicó. Poco antes de las declaraciones iniciales, Musk y Altman, que se sentaron junto a sus abogados en el tribunal federal de Oakland, fueron reprendidos por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, quien los instó a limitar al mínimo sus publicaciones en redes sociales durante el transcurso del juicio.

En una andanada de mensajes el lunes, amplificados en su plataforma X, Musk se burló de Altman, antes su amigo y hoy considerado su némesis. Detrás del enfrentamiento entre ambos, el caso gira en torno a quién debe controlar la IA y en beneficio de quién.

¿Sin fines de lucro?

Musk invirtió al menos 38 millones de dólares, pero la ruptura se consumó en 2018, y la Fundación OpenAI creó su filial comercial un año después.

Microsoft empezó entonces a invertir y aumentó su compromiso hasta los 13.000 millones de dólares, una participación que ahora se valora en aproximadamente 135.000 millones.

OpenAI se ha convertido en un coloso comercial valorado en 852.000 millones de dólares y se prepara para una salida a bolsa apoyada en su asistente de IA generativa ChatGPT, que causó sensación en el mundo en 2022.

Pero la compleja estructura de gobierno de OpenAI -en la que un consejo sin fines de lucro mantiene el control último sobre una rama con fines de lucro- ha inquietado desde hace tiempo a inversores recelosos de apoyar a una empresa cuya misión subordina explícitamente el beneficio al bienestar general de la humanidad.

Musk acabó creando su propio laboratorio, xAI, que fusionó con SpaceX en febrero. SpaceX está valorada en 1,25 billones de dólares, y su salida a bolsa, prevista para junio, podría convertirse en la mayor de la historia.

Los cofundadores de OpenAI, Altman y Greg Brockman, «están seguros de su postura y esperan que se conozcan los hechos», dijo el abogado de ambos, William Savitt, a las puertas del tribunal el lunes.

«Ego, celos»

OpenAI, con sede en San Francisco, ha respondido en escritos judiciales que su ruptura con Musk se debió a la búsqueda de control absoluto por parte del magnate y no a su condición de organización sin fines de lucro.

«Su demanda no es más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor», dijo OpenAI sobre Musk en una publicación reciente en X.

La jueza Gonzalez Rogers decidirá hacia finales de mayo -guiada por las conclusiones del jurado asesor- si OpenAI rompió o no una promesa a Musk en su empeño por liderar la IA o si solo supo aprovechar de forma inteligente la tecnología para lograr el éxito.

Además de pedir que se obligue a OpenAI a volver a ser una organización puramente sin fines de lucro, la demanda de Musk reclama la destitución de los cofundadores Altman y Brockman, que es el presidente de la startup.

Musk, que había reclamado hasta 134.000 millones de dólares en daños y perjuicios, ha renunciado desde entonces a cualquier beneficio personal y ha prometido destinar cualquier compensación a la organización sin fines de lucro de OpenAI.

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