China gasta mucho menos en IA que Estados Unidos, pero ¿Quién gasta mejor cada dólar?
La carrera estadounidense por la inteligencia artificial (IA) empieza a medirse en billones, porque Morgan Stanley calcula que los cinco grandes grupos tecnológicos del país (Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle) invertirán cerca de 800.000 millones de dólares este año y alrededor de 1,2 billones en 2027, casi el triple de lo que la propia firma esperaba hace apenas un año.¿De dónde sale todo ese dinero? Una parte cada vez mayor empieza a llegar también desde el mercado de deuda, porque esas mismas compañías han emitido más de 150.000 millones de dólares en bonos corporativos durante los primeros meses de 2026, en su mayor parte destinados a financiar esa expansión. Cuanta más capacidad de cálculo quieren construir, más capital necesitan, y cuanto más capital necesitan, mayor es la presión para que toda esa infraestructura termine generando ingresos.China está muy lejos de esas cifras. Goldman Sachs calcula que sus principales compañías de internet invertirán más de 70.000 millones de dólares en 2026 para alimentar centros de datos, desarrollar nuevos chips y ampliar sus capacidades de IA, una cantidad equivalente a apenas el 15% o el 20% del gasto que esperaba entonces de los hiperescaladores estadounidenses.Y desde aquellas estimaciones el listón de Estados Unidos ha seguido subiendo, de manera que la distancia entre ambos países no deja de ampliarse. Estados Unidos puede construir mucha más capacidad, pero cuanto mayor sea esa capacidad, mayor será también la cantidad de capital que tendrá que generar ingresos suficientes para justificarla.La diferencia ya era enorme cuando Goldman hizo ese cálculo y desde entonces las previsiones de Estados Unidos han seguido aumentando. Así que el país norteamericano puede comprar más chips, levantar más centros de datos y desplegar mucha más capacidad, pero también tiene que rentabilizar una cantidad de dinero que crece mucho más deprisa.1,3 billones y una infraestructura cada vez más caraJ.P. Morgan calcula que los grandes hiperescaladores destinaron unos 715.000 millones de dólares a inversión entre 2023 y 2025 y que gastarán otros 629.000 millones solo en 2026, un 35% más de lo previsto al comenzar el año, con lo que en apenas cuatro ejercicios el desembolso supera los 1,3 billones de dólares.Ahora bien, ¿1,3 billones invertidos significan 1,3 billones destinados a construir más capacidad? Cada vez menos, porque mientras las tecnológicas aumentan el gasto, también están subiendo los precios de algunos de los componentes que necesitan para construir esa infraestructura.Microsoft prevé gastar unos 190.000 millones de dólares en inversión este año, pero alrededor de 25.000 millones responderán únicamente al encarecimiento de los componentesMorgan Stanley señala que determinados componentes de memoria cuestan entre un 150% y un 300% más que hace un año y que una turbina de gas necesaria para alimentar esos centros de datos se ha encarecido alrededor de un 50%. Las compañías gastan más, pero una parte de ese dinero ya no compra más servidores, más GPU o más capacidad de cálculo, sino los mismos componentes a precios más altos.Microsoft, por ejemplo, prevé gastar unos 190.000 millones de dólares en inversión este año, pero alrededor de 25.000 millones responderán únicamente al encarecimiento de los componentes. Son 25.000 millones adicionales que engordan la factura sin añadir por sí solos nueva capacidad de cálculo.¿Y los ingresos crecen al mismo ritmo que la factura? J.P. Morgan señala que el negocio de Microsoft relacionado con la IA ya supera los 37.000 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales, un 123% más que un año antes, mientras las suscripciones de Copilot han crecido un 250%.Los ingresos crecen, por tanto, con mucha fuerza, pero aquí aparece otro problema: ¿Cuánto beneficio está generando realmente la IA? Microsoft no lo publica por separado y tampoco lo hacen Meta, Alphabet, Amazon u Oracle, mientras buena parte de los centros de datos sirve al mismo tiempo a Azure, AWS, Google Cloud y otros servicios tradicionales.Por eso tampoco basta con dividir los beneficios de cada compañía entre toda su inversión y llamar al resultado rentabilidad de la IA, porque se estarían atribuyendo a la inteligencia artificial ingresos que también proceden de otros negocios. ¿Qué mira entonces el mercado?Morgan Stanley se fija, entre otras cosas, en cuánto se está utilizando realmente toda esa capacidad de cálculo y recurre para ello a OpenRouter, una plataforma que permite acceder a distintos modelos de IA y cuyo tráfico utiliza como indicador de demanda. Desde comienzos de 2026, el consumo semanal a través de la plataforma ha pasado de unos seis billones de tokens a 28 billones, aproximadamente un 350%.China también está gastando más, pero sigue haciéndolo desde una escala muy inferior a la estadounidenseLa demanda, por tanto, está creciendo muy deprisa. Pero si Estados Unidos necesita cientos de miles de millones para atenderla y China está invirtiendo una fracción de esa cantidad, la comparación deja de depender únicamente de quién construye más y pasa también por cuánto consigue producir cada uno con lo que tiene.China compite con menosChina dispone de bastante menos capital, tiene menos acceso a los chips más avanzados y además soporta las restricciones impuestas por Washington, así que Alibaba, Tencent y el resto de su ecosistema tecnológico tienen menos margen para resolver el problema simplemente comprando más capacidad. Tienen que aprovechar mejor la que consiguen desplegar.Eso no significa que China haya dejado de construir, porque Goldman Sachs espera que la capacidad eléctrica de sus centros de datos aumente alrededor de un 30% hasta alcanzar 30 gigavatios, mientras la inversión de sus proveedores cloud crece cerca de un 65%. China también está gastando más, pero sigue haciéndolo desde una escala muy inferior a la estadounidense.Y si no puede responder dólar por dólar a Meta, Microsoft o Amazon, ¿Dónde puede recortar la distancia? En el rendimiento que consiga sacar de cada dólar que sí puede invertir.Morgan Stanley prevé que las inversiones relacionadas con IA en China podrían alcanzar el punto de equilibrio en 2028 y ofrecer un retorno sobre el capital invertido del 52% en 2030, apoyadas en menores costes, una utilización más eficiente del cálculo y una adopción creciente de modelos abiertos.Ahí está la cifra que puede cambiar la comparación, porque la firma estima además que el mercado chino de IA y sectores relacionados podría alcanzar un valor de 1,4 billones de dólares al final de la década. Ese 52% corresponde al retorno sobre el capital invertido (ROIC) que Morgan Stanley prevé para 2030 y no significa que China esté obteniendo hoy 52 centavos de beneficio por cada dólar que invierte.Pero si ese retorno termina materializándose, la diferencia con Estados Unidos ya no podrá medirse únicamente contando cuánto ha gastado cada uno. Habrá que mirar cuánto crecimiento y cuánto beneficio ha conseguido comprar cada dólar, y ahí es donde se decidirá si gastar muchísimo más termina significando también gastar mejor.
