España cumplirá sus compromisos de déficit y deuda pero gastará más de lo pactado con la UE
Una de cal y una de arena. España será capaz de cumplir este año sus objetivos de déficit y deuda públicos, aunque elevará el gasto por encima de lo que se había comprometido con la Unión Europea en su Plan Fiscal y Estructural a medio plazo (2025-2028), la ‘hoja de ruta’ que las nuevas reglas fiscales obligan a diseñar a los países para que sus finanzas recuperen el equilibrio perdido (en muchos casos) tras la pandemia y favorecer el crecimiento económico.El Gobierno remitió anoche a la Comisión Europea el ‘Informe de Progreso Anual’ en el que da cuenta de sus proyecciones para este ejercicio. En él, el Ejecutivo prevé que el gasto computable, la métrica más importante de las nuevas reglas, aumentará este año un 4,2%. Lo hará, así, por debajo de los límites que establecen estas normas, aunque por encima del objetivo que Moncloa se había fijado en su plan fiscal. El documento elaborado por el ministerio de Economía, Comercio y Empresa confirma que España cumplió con la regla de gasto el año pasado. El gasto primario neto, o gasto computable, que ahora se ha flexibilizado para poder hacer frente al aumento de gasto en defensa comprometido en el marco de la OTAN, creció el pasado ejercicio un 4,5%, dentro de los márgenes establecidos en el plan, pero también por encima del objetivo inicial. El gasto primario es aquel con el que el Estado financia los bienes y servicios públicos, las transferencias y los subsidios. De su cálculo se elimina el pago de intereses de la deuda, pero también los ingresos extraordinarios, por ejemplo por impuestos. De ahí que se hable de gasto primario neto de medidas de ingresos y que sea una herramienta útil para valorar la salud de las finanzas de un país. El cálculo de aumento del gasto computable incluye el incremento del gasto en defensa registrado el año pasado, que equivale a 0,3 puntos porcentuales de su crecimiento y que ha permitido a España alcanzar ya el 2% del PIB en gasto en defensa, según cálculos de la OTAN. El pasado 13 de abril, España solicitó a Bruselas la activación de la cláusula nacional de escape, una herramienta de flexibilidad que permite adaptar el aumento del gasto en seguridad y defensa y que han solicitado de forma coordinada otros diecisiete Estados miembros. De cara a este año, España prevé volver a cumplir con la regla de gasto. El crecimiento del gasto computable se situará en términos anuales en el 4,2% y en el acumulado del periodo 2024-2026 alcanzaría el 13,3%, en ambos casos por debajo de los límites del 0,3% y del 0,6% del PIB que establecen las reglas fiscales europeas para esta variable. Las previsiones económicas, afectadas por la guerraAsimismo, el documento da cuenta de la evolución macroeconómica más reciente y de las perspectivas para los próximos años, en un contexto marcado por la elevada incertidumbre derivada de la guerra de Irán y por la extraordinaria volatilidad de los mercados energéticos. El informe mantiene la previsión de crecimiento real del PIB en el 2,2%, en línea con el rango prudente del consenso de analistas de instituciones tanto públicas como privadas. La elevada incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Próximo y la extraordinaria volatilidad de los mercados energéticos aconsejan posponer una actualización integral de las variables reales del escenario macroeconómico. El Gobierno estima que, en función de la duración y severidad del conflicto, este puede restar entre una y cuatro décimas al avance de la economía.El informe prevé que el déficit se sitúe en el 2,1% este ejercicio. Si se excluyen las medidas extraordinarias o ‘one offs’ se reduciría al 1,5% del PIB. De su lado, el superávit primario aumentará hasta el 0,9% del PIB en 2026 sin el impacto de catástrofes naturales, situándose en el 0,4% si se incluye el conjunto de partidas extraordinarias. Además, la previsión sitúa la deuda pública en el 99,3% del PIB al cierre del ejercicio, por debajo del umbral del 100%, adelantando un año el objetivo fijado por el Gobierno para el final de la legislatura. Por último, el informe da cuenta del cumplimiento de los compromisos de reformas e inversiones que sostienen la extensión del periodo de ajuste fiscal a siete años. Según el Gobierno, se han completado con éxito las etapas previstas para 2025 en bloques relevantes como las dos primeras etapas de la reforma fiscal, la simplificación del sistema de homologación de títulos universitarios extranjeros, la mejora en la gestión de la incapacidad temporal mediante los convenios firmados con todas las comunidades autónomas, la primera etapa del ‘Régimen 20’ y la primera etapa del ‘Proyecto Viena’ para la construcción de viviendas asequibles.
