La gran banca española se compromete con los accionistas a mantener beneficios récord pese a la situación en Irán
BBVA, Banco Santander, CaixaBank y Bankinter dan por concluidas sus juntas de accionistas de 2026. Todas ellas han tenido lugar con la guerra de Irán como trasfondo que, aunque a priori, desde la Casa Blanca sostienen que será un conflicto corto, hay poca visibilidad acerca de la duración y la intensidad del mismo. Pasado un mes del inicio de los ataques de Israel y Estados Unidos al régimen de los ayatolás, los cuatro grandes bancos españoles mantienen sus previsiones para el conjunto del ejercicio, pese a la incertidumbre, que es una de las palabras que más se han repetido en estas citas con inversores. BBVA, que suele abrir la temporada, ha defendido sus guías de cara a los próximos trimestres, comprometiéndose a crecer por encima de los competidores e impulsar la rentabilidad hasta el 20%. El grupo de origen vasco se escuda en la diversificación como escudo para crecer ante un escenario condicionado por el impacto de la guerra. «Afrontamos este contexto con confianza gracias a nuestra diversificación geográfica, a la combinación única de crecimiento y rentabilidad y a una estrategia con un claro foco de innovación», ha expuesto el presidente, Carlos Torres. En la misma línea, su homóloga en Banco Santander, Ana Botín, también ha destacado la exposición del grupo a diferentes geografías como una palanca diferencial en el entorno actual, especialmente, ante la creciente fragmentación económica. La banquera confía en cerrar 2026 con un nuevo beneficio récord tras contabilizar 14.100 millones el año pasado, en línea con lo proyectado en su nuevo plan estratégico (2026-2028) que les permitiría alcanzar en el último año del ciclo los 20.000 millones de ganancias. «Nuestra presencia equilibrada en diferentes países y negocios mitiga sustancialmente el riesgo, al reducir la volatilidad, haciendo nuestros resultados más predecibles a lo largo del ciclo», ha expuesto. La entidad está inmersa en varias operaciones corporativas en Estados Unidos, con la compra de Webster Bank, y en Reino Unido, con la adquisición de TSB a Banco Sabadell, operación que previsiblemente se cerrará en las próximas semanas. Se da la circunstancia de que tanto BBVA como Banco Santander ofrecen servicios en Oriente Próximo a través de su pata de Banca Patrimonial. De su lado, CaixaBank ha reafirmado la revisión al alza de los objetivos para 2025-2027 al detectar un «mar de fondo más favorable» de lo anticipado inicialmente. La entidad con sede en Valencia, que registró unas ganancias de 5.891 millones el año pasado, ha elevado del 4 al 6% la meta de crecimiento medio anual, reduciendo la tasa de morosidad al 1,75% y mejorar la rentabilidad sobre recursos tangibles en tres puntos, hasta el 18%.Bankinter, que ha logrado superar la barrera de los 1.000 millones de beneficio, espera fortalecer su presencia en los cuatro mercados en los que opera. Esto es: España, Portugal, Irlanda y Luxemburgo. «Estamos convencidos de que 2026 será un año en el que impulsaremos nuestra capacidad de crecimiento en todos los negocios y segmentos de clientes en los que podamos aportar y generar más valor», ha dicho.Completaría la lista Unicaja, que ha convocado a los accionistas el próximo 9 de abril, mientras que Banco Sabadell ha convocado al inversor el 6 de mayo. En el caso de la entidad catalana, el encuentro vendrá marcado por el relevo en el cargo de consejero delegado. César González-Bueno cesará en sus funciones tras esta cita en sustitución de Marc Armengol, actual CEO de la filial británica, que llega con el reto de acelerar los cambios tecnológicos en plena irrupción de la inteligencia artificial. En el corto plazo, uno de sus desafíos más inminentes pasa por desplegar la nueva aplicación y página web. Si todo va según el calendario previsto, el estreno de estas plataformas tendrá lugar en el segundo trimestre, por lo que coincidirá con la llegada de Armengol a la máxima dirección de Banco Sabadell.Según datos recopilados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), la banca española contabiliza activos en Oriente Próximo por valor de 18.563 millones, cifra que representa alrededor del 14% del total de activos europeos con exposición en la zona. Esto la sitúa como la tercera más afectada por detrás de la banca francesa con 60.825 millones, alrededor del 46%; y Alemania, que registra 18.954 millones, el 14,3%. El sector bancario español está pendiente de los próximos movimientos del Banco Central Europeo (BCE). La subida del euríbor a doce meses, la referencia del mercado hipotecario, anticipa posibles subidas de tipos de interés si la inflación se dispara como consecuencia de la guerra. El organismo encabezado por Christine Lagarde ha admitido que está dispuesto a encarecer el precio del dinero, aunque no actuarán hasta disponer de información suficiente.
