Europa, ¿activo refugio? La resistencia no basta para convencer al mercado
Un día el mercado descuenta el final de la guerra y compra con fuerza. Al siguiente, el mismo conflicto vuelve a abrirse y las ventas reaparecen. Entre uno y otro, el petróleo cae con la misma rapidez con la que vuelve a subir y los bonos se mueven en la misma dirección.En medio de esos movimientos ha ido ganando peso una idea en el mercado. La de Europa como posible activo refugio frente a Estados Unidos. En los 30 últimos días, varios índices europeos han mostrado un mejor comportamiento relativo que Wall Street en los momentos de mayor tensión. El Nasdaq cede un 4,24%, el Dow Jones un 4,45% y el S&P 500 un 4,28%, mientras que en Europa el DAX retrocede un 4,45%, el CAC limita las caídas al entorno del 2% y el Ibex apenas se deja un 0,2%.Ese mejor comportamiento ha venido acompañado además de movimientos muy visibles en la deuda. El bono estadounidense a 10 años ha mostrado una tendencia claramente alcista, pasando aproximadamente del 4,1% al entorno del 4,35%-4,40%, con máximos recientes cerca del 4,45%. Este movimiento refleja un mercado que sigue descontando tipos elevados durante más tiempo y una economía estadounidense resistente, reduciendo su atractivo como activo refugio en episodios de tensión.A su vez, el bund alemán ha oscilado en un rango más contenido, entre el 2,85% y el 3,10%, pero con un comportamiento más reactivo a los eventos geopolíticos. Su incapacidad para consolidarse por debajo del 3% y el rápido rebote posterior evidencian que Europa empieza a atraer flujos defensivos, aunque aún con dudas estructurales.Sin embargo, ese movimiento no basta todavía para confirmar a Europa como un refugio claro para el mercado. Según Bank of America, detrás de esa resistencia relativa europea siguen pesando tres amenazas claras: la ralentización del crecimiento, la apreciación del euro y el hecho de que buena parte de las expectativas positivas ya estuvieran descontadas antes. De ahí que el banco de inversión no descarte una nueva corrección de hasta el 10% en el Stoxx 600, hasta el entorno de los 460 puntos en el tercer trimestre.Mientras tanto, abril arranca con nuevas dudas en el mercado y con un escenario que, lejos de aclararse, vuelve a complicarse. El optimismo de las últimas sesiones, apoyado en la idea de un posible final del conflicto, se ha debilitado rápidamente. El último discurso de Donald Trump no ha logrado aportar visibilidad sobre los plazos ni las condiciones de cierre de la guerra, combinando mensajes de cercanía del final con advertencias de una mayor intensidad militar.Al mismo tiempo, el petróleo ha vuelto a repuntar con fuerza, superando de nuevo los 100 dólares por barril. Un movimiento que devuelve al primer plano el impacto del encarecimiento energético sobre la inflación, el consumo y el margen de actuación de los bancos centrales.Según Barclays, la fase de mayor impacto inmediato de la guerra ya habría quedado atrás, pero eso no significa que el riesgo haya desaparecido. Cambia de forma. Según la firma, “si continúan las caídas en el mercado, podrían ser más parecidas a las de 2022, con un deterioro más gradual ligado al efecto de una inflación elevada y de un crecimiento más débil”.En definitiva, el miedo ya no es únicamente a un titular explosivo o a un ataque aislado sobre infraestructura energética, sino a que el mercado empiece a asumir un escenario de estanflación.Bancos centrales y resultados empresarialesLos inversores miran ya a la próxima reunión del Banco Central Europeo, prevista para el 30 abril, aunque el consenso apunta a que no habrá movimientos y los tipos permanecerán en el 2%. Aun así, el foco está en el mensaje. De cara a los siguientes encuentros en junio y julio, sí se concentran las expectativas de posibles subidas de tipos si las presiones inflacionistas se mantienen.La Reserva Federal, por su parte, insiste en mantener los tipos elevados durante más tiempo. A esto se suma un deterioro progresivo de algunos indicadores económicos y Goldman Sachs ya sitúa la probabilidad de recesión en el 35%, mientras que la actividad empresarial ha caído a mínimos de los últimos once meses.Todo ello deja un mes de abril cargado de referencias clave. El mercado estará pendiente del dato de inflación en Estados Unidos del 10 de abril, que permitirá medir el impacto del repunte del crudo, así como de la evolución del conflicto en Oriente Medio y del inicio de la temporada de resultados del primer trimestre, donde las empresas empezarán a reflejar el efecto del aumento de los costes energéticos en sus márgenes.
