Los planes de Samsung para explotar la IA en sus 'smartphones' y fábricas
La semana pasada, Barcelona volvió a convertirse en la capital mundial de la tecnología móvil. Durante el Mobile World Congress tuvimos la ocasión de recorrer el estand de Samsung y hablar con David Alonso, responsable de la división móvil de la empresa en España. … Tras la conversación queda clara la estrategia de la compañía para este año: avanzar a dos velocidades. Por un lado está lo que el consumidor ya puede ‘tocar’ hoy, representado por el Galaxy S26 y su ecosistema; por otro, la visión a largo plazo que la tecnológica quiere construir de cara a 2030, con fábricas completamente autónomas impulsadas por inteligencia artificial.
Las cifras que maneja Samsung España durante el periodo de preventa del Galaxy S26 Ultra son, según confirma Alonso, notablemente superiores a las del Galaxy S25, que ya tuvo un lanzamiento sólido. El mercado español de ‘smartphones’ ha crecido entre un 2% y un 3% en el último año, pero es la gama alta donde realmente se concentra el impulso: ese segmento crece entre un 12% y un 15% interanual y se ha convertido en el principal motor de la empresa en nuestro país. El S25 Ultra fue clave para que la marca coreana ganara cuota, y todo apunta a que el S26 Ultra podría repetir la jugada.
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Una de las características que más atención ha despertado durante el MWC es la nueva pantalla de privacidad del S26. Samsung se convierte así en el primer fabricante que integra esta tecnología directamente en un teléfono móvil, permitiendo restringir el ángulo de visión para que solo la persona que mira el dispositivo de frente pueda ver su contenido. La clave es que esta función no degrada la calidad de imagen cuando está activada, algo que sí ocurría con los tradicionales protectores físicos de privacidad.
El estudio europeo Privacy is Power de 2025 respalda esta apuesta. Según sus datos, el 93% de los españoles afirma estar preocupado por su privacidad digital y el 88% declara sentirse estresado por la gestión de esa privacidad.
En cuanto al uso de inteligencia artificial en sus dispositivos, Samsung cerró 2025 con más de 400 millones de dispositivos Galaxy con capacidades de IA desplegadas. El objetivo para 2026 es duplicar esa cifra hasta alcanzar los 800 millones. Esa escala convierte a Galaxy AI en una de las plataformas de inteligencia artificial de consumo más distribuidas del mundo.
Sin embargo, hay una paradoja interesante en el uso real de estas tecnologías. Según datos globales de Samsung, el 88% de los usuarios móviles ya utiliza funciones basadas en IA, pero solo el 49% es consciente de ello. Herramientas como el resumen automático de llamadas, la mejora de fotografías o las sugerencias inteligentes del teclado son ejemplos claros de IA aplicada al día a día, aunque muchos usuarios no las identifiquen como tal.
El estudio Samsung-Ipsos 2025 refuerza esta misma dualidad en España. El 78% de los usuarios considera que la inteligencia artificial mejora significativamente el uso del móvil, pero al mismo tiempo un 42% desconfía de quién accede a su información y otro 42% no se fía de los resultados generados. Los usuarios quieren los beneficios de la IA, pero no necesariamente confían en el proceso.
En este contexto, muchos desconocen que Knox, la arquitectura de seguridad de los dispositivos Galaxy, prioriza la ejecución local de muchas funciones de IA en el propio dispositivo, además de ofrecer un control granular sobre qué datos se comparten y con qué aplicaciones.
IA agéntica
La llamada IA agéntica fue, como era de esperar, uno de los conceptos más repetidos en el último MWC, y Samsung ha apostado con fuerza por ella en la serie Galaxy S26. La idea es que el teléfono no solo responda a peticiones, sino que sea capaz de planificar, ejecutar y optimizar tareas de forma autónoma. Galaxy AI evoluciona así hacia un asistente proactivo que integra Bixby, Gemini y Perplexity.
En la práctica, esto se traduce en experiencias como recordatorios basados en el contexto, incluso de cosas que el usuario no ha anotado explícitamente; edición avanzada de foto y vídeo integrada directamente en la galería; o la posibilidad de interactuar con agentes tanto de Samsung como de terceros dentro de una experiencia multiagente unificada. Como señalaba David Alonso durante la conversación, la función de resumen de llamadas es un buen ejemplo de esta filosofía: «es muy pasiva, no tienes que hacer nada; aparece y funciona».
Más allá del ‘smartphone’, Samsung también aprovechó el MWC para anunciar que transformará todas sus operaciones de fabricación en plantas impulsadas por inteligencia artificial antes de 2030. La estrategia pasa por integrar IA en toda la cadena de valor, desde la logística de entrada de materiales hasta la inspección de calidad y el envío final de los productos.
La compañía ya está desplegando robots operativos, logísticos y de montaje, además de robots de seguridad ambiental capaces de supervisar condiciones potencialmente peligrosas. En el propio stand del MWC se pudieron ver ejemplos de cómo la IA industrial ya se aplica al proceso de fabricación de dispositivos.
Durante la visita también pudimos conocer un proyecto piloto de integración con el sector sanitario que permitiría que los datos recogidos por los dispositivos de Samsung fueran accesibles para los médicos. Es una idea con mucho sentido, aunque todavía estamos lejos de que algo así pueda convertirse en una realidad generalizada en Europa.
