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Los astronautas de Artemis II captan una imagen nunca vista de la Luna: se ve el mare orientale al completo

Mientras la misión Artemis II continúa su travesía hasta la Luna, los astronautas a bordo de la nave Orión han aprovechado para mostrar al mundo algunas de las imágenes que están pudiendo contemplar desde la aeronave. Entre ellas, este domingo han hecho pública una fotografía sobre el mare Orientale al completo de la Luna. La tripulación, formada así por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen han compartido una fotografía de esta parte de la Luna que la agencia estadounidense espacial ha descrito como «la primera vez que se ha visto con los ojos humanos». «Se puede apreciar el mare Orientale en el borde derecho del disco lunar. Esta misión marca la primera vez que se observa la cuenca completa a simple vista», ha destacado la agencia espacial estadounidense en un mensaje en X. La NASA ha destacado que las imágenes representan un hito para el ojo humano y ya establece que es uno de los múltiples récords que se esperan establecer con la misión histórica que abre el camino para un futuro alunizaje.En declaraciones a la NASA, además, el comandante Wiseman ha descrito que la vista desde la nave es «verdaderamente asombrosa». «Oímos que en la Tierra aún es sábado. Hemos perdido la noción del tiempo. Tenemos la luz del Sol entrando por las ventanas y si miramos a través de ellas se puede ver una hermosa Tierra en forma de media luna con la luz del sol brillando sobre el océano y las nubes arremolinadas. Es una vista verdaderamente asombrosa», ha descrito.Entre este sábado y este domingo la tripulación está revisando una lista de las características de la superficie lunar que el equipo científico de la NASA les solicitó analizar y fotografiar durante su sobrevuelo de seis horas, previsto para la tarde del lunes 6 de abril. 

Los astronautas de la misión Artemis II, tras varios días de viaje a la Luna: «Hemos perdido la noción del tiempo»

Los astronautas de la misión Artemis II prosiguen su viaje hacia la Luna y, en medio de la travesía, han aprovechado para hablar con la prensa sobre cómo está siendo todo el viaje. Entre ellos, el comandante Reid Wiseman, ha destacado que la misión hasta ahora ha sido «un logro magnífico» y que la visión que tienen tanto de la Tierra como de la Luna desde la Nave es «verdaderamente asombrosa». «Oímos que en la Tierra aún es sábado. Hemos perdido la noción del tiempo. Tenemos la luz del Sol entrando por las ventanas y si miramos a través de ellas se puede ver una hermosa Tierra en forma de media luna con la luz del sol brillando sobre el océano y las nubes arremolinadas. Es una vista verdaderamente asombrosa», ha descrito. Junto a Wiseman se encuentran Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Koch, por otro lado, ha destacado para la NBC que han logrado dormir «de maravilla» a pesar de que la cápsula Orión que los lleva en su viaje histórico apenas tiene cinco metros de diámetro. Por ello, alguno se ha visto obligado a dormir como lo hacen los murciélagos.»Realmente nos encanta dormir aquí arriba; ha sido un día tan largo que creo que nuestros cuerpos están listos para dormir pase lo que pase», ha añadido: «La mayoría de nosotros ha estado durmiendo de maravilla». Lo cierto es que el pequeño espacio de la capsula Orión en la que viajan los astronautas ha llamado la atención del público y de la prensa sobre cómo duerme la tripulación y si logran descansar realmente en ese estado. La NASA, así, ha programado horarios especiales dentro de los 10 días de la misión histórica, que incluyen tiempo para dormir o para tomar pequeñas siestas.El comandante Wiseman ha explicado que ha sido Koch quien ha estado durmiendo con la cabeza hacia abajo, en medio del vehículo, «algo así como un murciélago suspendido de nuestro túnel de acoplamiento», ha detallado. Ella lo describe como una de las formas «más cómodas» de descansar: «Es un sueño muy profundo, un sueño reparador». Glover, por otro lado, se ha dormido en un rincón de la nave que en su interior es equiparable aproximadamente al tamaño de dos minivans, según ha explicado la NASA. Hansen duerme estirado en el asiento uno y el comandante Wiseman bajo las pantallas, «por si algo sale mal». Eso sí, Wiseman ha subrayado que la primera vez al dormir tuvo una ligera sensación de que algo no andaba bien. «Justo al despertar, tal vez sientes que estás cayendo o no reconoces tu entorno, pero es fantástico. Quiero decir, sinceramente, ser humano aquí arriba es una de las cosas más geniales de esta misión. Somos simplemente personas tratando de salir adelante». 

Misión Artemis II de la NASA, en directo | Última hora de los cuatro astronautas de la nave Orion rumbo a la Luna

Los cuatro tripulantes de la misión Artemis II de la NASA prosiguen su viaje tras el despegue de este pasado jueves en el transcurso de esta misión histórica, que volverá a llevar al ser humano a la Luna después de 50 años. La misión ha superado ya los dos tercios de su viaje y los astronautas cuentan ya las horas para llevar a cabo su sobrevuelo sobre la Luna, previsto para este lunes. Por ahora, en varias entrevistas para medios de comunicación realizadas desde la nave Orión, aseguran que ya han podido ver algo de la cara oculta de la Luna. «Anoche tuvimos nuestra primera vista del lado lejano de la Luna y fue absolutamente espectacular, y hay algo en tus sentidos que te dice que no es la Luna que estoy acostumbrada a ver», ha destacado este domingo el comandante Reid Wiseman. Tras la maniobra de inyección translunar que tuvo lugar el pasado 2 de abril, Wiseman y los astronautas estadounidenses Victor Glover y Christina Koch, así como el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, se han convertido en las primeras personas en abandonar la órbita terrestre desde el programa Apolo en 1972 y las que más lejos han viajado nunca desde la Tierra.

La misión Artemis II sigue su rumbo a la Luna y estas son las dos fechas claves para no perderte su fase más histórica y decisiva

Los cuatro astronautas de la misión Artemis II ya han dejado la órbita terrestre y se encuentran rumbo hacia la Luna. Este jueves, la tripulación compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, recibió la aprobación de la NASA para llevar a cabo la fase de inyección traslunar, un momento clave en el que la nave Orión hace la incursión al espacio profundo y sigue un recorrido en órbita ovalada que le permitirá llegar al satélite lunar, que se encuentra ya más cerca de este que de la Tierra. Esto marca así el ecuador de una misión que ya ha superado varias situaciones históricas como la de su lanzamiento y la de verificar todos los sistemas y tecnologías que han permitido que el viaje hacia la Luna siga hacia adelante. Los astronautas cada día realizan una serie de tareas basadas en la comprobación y preparación para cuando llegue el momento de orbitar alrededor de la Luna, como estudiar los objetivos geográficos que deberán fotografiar, entre ellos, los de su cara oculta. Esto indica que todavía quedan fechas clave que marcarán el rumbo de la misión, las cuales, serán dos, las más importantes y decisivas.6 de abril: la fecha en la que observarán la cara oculta de la LunaUno de los hitos más destacados será el momento en el que la nave esté orbitando por el lado oculto de la Luna. Será este día cuando se produzca un nuevo récord espacial, ya que la tripulación habrá viajado a 406.773 kilómetros. Hasta ahora, la misión Apolo 13, con la que se viajó hasta los 400.171, era la que lo ostentaba. Sin embargo, los cuatro astronautas a bordo de la nave Orión entrarán en la historia como los primeros humanos en observar por primera vez algunas de sus regiones. Ahora bien, este día también se convertirá en uno de los más críticos, ya que presumiblemente la nave perderá comunicación con la Tierra durante unos minutos. Esto se debe a que el satélite se interpone entre Orión y la llamada Red del Espacio Profundo (DNS), en la que Madrid tiene protagonismo. Y es que esta DNS son una serie de antenas de gran alcance ubicadas en la capital de España, Camberra (Australia) y Goldstone (Estados Unidos) que siguen su rastro.Esto hará que los cuatro astronautas estén incomunicados alrededor de 30 a 50 minutos y que deban funcionar de forma autónoma mientras realizan sus tareas científicas establecidas por la misión.10-11 de abril: la fase decisiva con el regreso a TierraLa fase más decisiva en la última parte de la misión es el regreso a Tierra. Los astronautas dedicarán los últimos días a trabajos técnicos en los que deben ensayar cómo protegerse de la radiación o el pilotaje manual de la nave. Después, deberán preparar y verificar los sistemas para volver a entrar en órbita terrestre. Revisarán así procedimientos, ajustarán sus trajes de compresión para evitar mareos al volver a la gravedad y completarán pruebas de sistemas críticos.En el que será el día 10 de misión, la nave entrará en su fase más crítica, que se prevé entre el 10 y 11 de abril. Deberán separar la cápsula del módulo de servicio y orientar el escudo térmico. Al igual que ya ocurrió con la misión no tripulada en Artemis I, se espera que la cápsula de la nave haga su reentrada a 40.000 kilómetros por hora, siendo esta el momento más decisivo, ya que deberá soportar temperaturas extremas, antes de que se desplieguen los paracaídas y amerizar en el océano Pacífico, donde esperarán equipos de recuperación de la NASA. Los astronautas, entonces, volverán a pisar la Tierra.

TikTok avisa a los padres sobre el uso de la aplicación de los menores: esta es la edad mínima y el límite de minutos al día

El acceso de los menores a las redes sociales es un problema que preocupa a muchas familias. Cada vez reciben un móvil a una edad más temprana, cuando están todavía en desarrollo. Por lo que la exposición a pantallas puede ser muy perjudicial. En febrero … de este año, el Gobierno anunció que prohibiría el acceso a redes a los menores de 16 años.
Por ello, la plataforma TikTok ha elaborado una guía para explicar a padres y madres cómo deben usar sus hijos la aplicación. Lo ha realizado en colaboración con PantallasAmigas, una iniciativa creada por Jorge Flores que promueve el uso saludable de las tecnologías en los menores.

Este manual es un recurso muy útil para padres y madres entiendan mejor el funcionamiento de la aplicación. Además, les permite adoptar hábitos digitales más sanos para sus hijos.

Esta es la edad mínima para acceder a TikTok

En la guía se explica que la edad mínima para poder registrarse en TikTok es a los 13 años. Además, todas las cuentas de menores de edad (13 a 17 años) son privadas por defecto. Estas cuentas tienen más de 50 ajustes preestablecidos de seguridad, privada y protección.
Para garantizar que nadie menor de 13 años acceda a la app, los equipos de seguridad de la plataforma aplican férreos controles, que resultan en «la eliminación de aproximadamente 6 millones de cuentas de menores a nivel global cada mes», según explican en la guía.

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Carlota Fominaya

El uso diario de la aplicación está limitado a los 60 minutos para todos los menores de edad. Otras de las restricciones de estas cuentas es que no pueden subir contenido a LIVE ni comprar a través de TikTok Shop.
En el manual se explica paso a paso como los padres pueden utilizar el modo de sincronización familiar. Esto permite a los adultos vincular sus cuentas con las de sus hijos adolescentes para supervisar y gestionar el tiempo de uso en pantalla, filtrar contenido, decidir quién puede enviar mensajes directos, personalizar los controles de comentarios y silenciar notificaciones push.

Herramientas de moderación de TikTok

Un aspecto muy detallado en la guía es la creación de un perfil seguro. Se ofrecen diferentes recomendaciones para que los menores creen sus cuentas sin revelar información personal sensible, como apellidos, teléfono o dirección de su domicilio.
La guía de TikTok y PantallasAmigas también habla sobre los contenidos prohibidos y las herramientas de moderación de la plataforma. «Todo el contenido subido a TikTok es moderado y eliminado inmediatamente si se detecta una infracción. De hecho, el 98.5% del contenido que eliminamos por violar nuestras políticas se retira antes de recibir cualquier reporte», informan. En este enlace se puede acceder al manual completo.

Misión Artemis II de la NASA, en directo | Última hora de los cuatro astronautas de la nave Orion rumbo a la Luna

Los cuatro tripulantes de Artemis II de la NASA prosiguen su viaje tras el despegue de este pasado miércoles en el transcurso de esta misión histórica, que volverá a llevar al ser humano a la Luna después de 50 años. Durante la madrugada de este viernes, la NASA confirmó que la maniobra de inyección translunar de la misión Artemis II se completó con éxito, poniendo a la tripulación en ruta hacia la Luna, pese a registrar incidentes menores que no comprometen el desarrollo del vuelo. De esta forma, la nave ha abandonado la órbita terrestre y se dirige a rodear nuestro satélite sin necesidad de un nuevo encendido de motores. El comandante de la misión, Reid Wiseman, y los astronautas Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch «están realmente entusiasmados con la oportunidad de estar allí», han asegurado desde la NASA este viernes en una conferencia de prensa. En ella, desde el organismo también han destacado que la tripulación tiene un «gran espíritu» y que en la cápsula Orión están sucediendo «muchas cosas divertidas» en medio una gran cantidad de arduo trabajo.

La vista privilegiada de la Tierra desde Orión: los astronautas de Artemis II capturan las primeras fotografías

Los astronautas de la NASA han enviado las primeras fotografías de la misión Artemis II. Tras poner en marcha los motores de la nave rumbo a la Luna, Orión ha tenido una vista privilegiada del globo terrestre desde la ventana de la cabina. El terminador que separa la franja del día y la noche, el resplandor de la aurora boreal en los polos o el azul de la Tierra son algunos de los detalles que se pueden ver en esas imágenes. «Pudimos ver todo el globo, de polo a polo. Fue el momento más espectacular», ha comentado el comandante Reid Wiseman este viernes sobre su visión de la Tierra desde la nave. Mientras se alejaban por el espacio, los cuatro integrantes de Orión tomaron varias imágenes del globo terráqueo, que la NASA ha compartido en sus redes sociales. Antes de disfrutar de estas vistas, los astronautas conectaban con el centro de control y prepararon todos los sistemas para el arranque de los motores. Durante los 10 días que durará el viaje, los cuatro tripulantes realizarán varias fotografías del espacio. Todo ello, sin abandonar en ningún momento la nave. Así, el lunes, cuando está previsto que lleguen a la cara oscura de la Luna, el equipo deberá observar e inmortalizar ese lado. En esa jornada de la misión podrán fotografiar los cráteres del satélite que perciban desde la nave, las formaciones rocosas y el resto de la superficie lunar.Tras efectuar estas labores de observación y documentación, los cuatro astronautas volverán a la Tierra, atraídos por la propia gravedad del planeta. En este trayecto se estima que tarden otros cuatro días. La última jornada se producirá el reingreso en la atmósfera terrestre, otro de los momentos más críticos de la misión. El escudo térmico de Orión deberá soportar temperaturas elevadas debido a la fricción de las partículas con la nave. Finalmente, se espera que el aterrizaje se produzca en el Océano Pacífico.

'Crimson Desert' y cómo ser imperfecto puede hacer que un videojuego sea único y redondo

Hay juegos que nacen rotos. Otros que nacen ambiciosos. Y luego están esos pocos que, aun siendo imperfectos, consiguen algo mucho más difícil: sentirse vivos, únicos. ‘Crimson Desert’ pertenece a esta última categoría, aunque su camino hasta aquí no haya sido precisamente tranquilo.Tras … dos semanas de su lanzamiento, y después de que un servidor haya jugado más de 40 horas al título (que ya avanzo de que son pocas para un juego de la magnitud de ‘Crimson Desert’), es inevitable pensar en ‘Cyberpunk 2077’ al analizar su recepción. No porque estemos ante un lanzamiento desastroso lleno de bugs como fue el del título ambientado en Night City, sino por esa mezcla incómoda de fascinación y decepción que ha acompañado al juego desde su llegada. Como sí ocurrió con el título de CD Projekt, ‘Crimson Desert’ ha sido recibido con una mirada dividida: por un lado, el asombro ante todo el contenido y posibilidades que ofrece; por otro, la frustración ante lo que no termina de funcionar. Controles engorrosos, mecánicas extrañas, gráficos en consola que no estaban a la altura de lo mostrado en PC…

Y, sin embargo, lo interesante no está en ese ruido inicial, sino en lo que queda cuando uno se adentra de verdad en su mundo y observa el trabajo que ha hecho Pearl Abyss, que en estos 14 días, han subsanado la amplia mayoría de errores, quejas y mecánicas que desesperaron a los jugadores, y que le costó a los polacos casi tres años solucionar en ‘Cyberpunk 2077’. El juego dista de ser perfecto, de eso hablaremos más adelante, pero sí que es evidente que el equipo coreano ha hecho un trabajo excepcional por contentar a los más de tres millones de jugadores que tiene bajo el brazo.

Un mundo que invita a perderse

Dejando a un lado polémicas y yendo a lo bueno del título, si hay algo que define a ‘Crimson Desert’ es su capacidad para generar curiosidad. El mapa no es solo un escenario, es una invitación a explorar todo un universo. Cada colina, cada ruina, cada camino secundario parece esconder algo que merece la pena descubrir. Hay una sensación muy concreta —y muy difícil de conseguir— de querer desviarse siempre, de preguntarse qué habrá en esa esquina o qué se esconde en la cima de aquella montaña. Una sensación que remite directamente a lo que logró ‘Breath of the Wild’: convertir la exploración en el verdadero motor del juego.

Perderse por el continente de Pywel es, sin duda, lo mejor que ofrece el título y lo más adictivo que hemos experimentado en mucho tiempo.

(ABC)

A eso contribuye un diseño de juego sorprendentemente orgánico. Aquí las mecánicas no compiten entre sí ni se pisan; se encajan. El combate, la exploración, las habilidades o las interacciones con el entorno no parecen compartimentos estancos, sino piezas de un mismo engranaje que se retroalimentan. El resultado es un espacio donde el jugador no solo ejecuta acciones, sino que experimenta con ellas. Donde probar cosas no es un capricho, sino casi una necesidad.
Y es precisamente en esa suma de capas, en esa acumulación de posibilidades, donde aparece la imperfección… y su valor. ‘Crimson Desert’ no es limpio ni preciso en todos sus sistemas. Hay fricciones, momentos en los que algo no responde como debería o donde una mecánica no termina de pulirse del todo. Pero, paradójicamente, es en ese roce donde el juego encuentra parte de su personalidad. No es un diseño quirúrgico, es un diseño con textura. Hay algo casi cercano al wabi-sabi, esa idea estética japonesa que encuentra belleza en lo incompleto y lo irregular, en aceptar que lo imperfecto también puede ser valioso.

Misiones ancladas en el pasado

Otra cosa distinta —y aquí conviene no confundir términos— son los fallos que no se pueden justificar como parte del carácter del juego. Porque los hay, y son importantes. El principal es su historia. El guion de ‘Crimson Deser’t no solo no acompaña, sino que en demasiadas ocasiones estorba. Es plano y lo que es peor, incoherente. Las motivaciones de Kliff (nuestro protagonista) o de personajes secundarios como Damiane se diluyen, los conflictos carecen de peso y la narrativa avanza sin pulso. Pese a que hay épica en la mayoría de cinemáticas —su punto fuerte en este aspecto, y que recuerda a Red Dead Redemption 2—, no hay nada que agarre al jugador más allá de la propia inercia de seguir progresando. De conseguir una mejora para al campamento, una nueva mecánica, mejorar al personaje, o ver qué es lo siguiente que me va a ofrecer el juego.

Pese a que la historia es su peor característica, los combates contra jefes (más de 70) y las cinemáticas que los acompañan son de una calidad excepcional.

(ABC)

A esto se suma una estructura de misiones que parece anclada en otra época. Encargos repetitivos, objetivos poco inspirados y un diseño que rara vez está a la altura del mundo que los rodea. Es aquí donde la experiencia se resiente de verdad, donde esa sensación de libertad se ve interrumpida por rutinas demasiado conocidas y poco estimulantes.
Y, sin embargo, incluso con ese lastre, ‘Crimson Desert’ funciona. Funciona porque lo esencial —lo que ocurre cuando el jugador toma el control y decide perderse— está bien. Porque hay algo profundamente satisfactorio en recorrer su mundo sin rumbo fijo, en encadenar sistemas, en descubrir que una idea lleva a otra y que el juego responde. Porque, en el fondo, entiende algo que muchos títulos más pulidos han olvidado: que la perfección no siempre es el objetivo. Que, como sugiere el wabi-sabi, lo verdaderamente singular muchas veces nace de aquello que no está del todo acabado.
‘Crimson Desert’ no es un juego perfecto. Tampoco lo pretende. Es un juego que tropieza, que falla en aspectos clave y que, aun así, consigue algo que no está al alcance de muchos: construir una experiencia que se siente única. Y en un medio donde cada vez más producciones parecen cortadas por el mismo patrón, eso no es un defecto. Es, probablemente, su mayor virtud. Prueba de ello es que en las últimas dos semanas no he podido pensar en otro videojuego que no sea ‘Crimson Desert’. Que no he podido apagar las ganas de llegar a casa y volver a adentrarme a Pywel y seguir descubriendo cosas en este vasto continente.
¿En ABC lo recomendamos? Sí, sin duda. Es una experiencia que no te va a dejar indiferente. ‘Crimson Desert’ te muestra un mundo donde puedes, fácilmente, perderte durante más de 200 horas. Y no, no es una exageración. En estas 40 horas, apenas he abandonado la primera región de las cinco principales que tiene. Si juegos lentos, densos, pero inmersivos te gustan, lo que han logrado los coreanos de Pearl Abyss te va a encantar. Si buscas algo corto, directo, con una narrativa que te enganche desde el minuto uno, entonces lo mejor es lo dejes pasar de largo.

Diez días para rodear la Luna y volver a la Tierra: la agenda completa de los astronautas durante la misión Artemis II

La NASA ha lanzado este jueves la misión Artemis II, que supone el regreso del ser humano al entorno lunar. No obstante, el objetivo es mucho más que el viaje; es un ensayo general para la vuelta del ser humano a la luna y al espacio profundo. Durante unos diez días, la nave Orión llevará al satélite a cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— con una agenda planificada al detalle, que servirá para recopilar datos de la luna, el universo y la adaptación humana a estos entornos. Este es la agenda completa de los astronautas para los próximos diez días, compartida por la NASA:En el día 1, que comienza lógicamente con el lanzamiento del cohete, la tripulación debe dedicar sus próximas 24 horas a comprobar todos los sistemas de Orión: desde el suministro de agua y el sistema de eliminación de CO₂ hasta el baño. También reorganizan el interior de la cápsula para convertirla en hogar y espacio de trabajo de cara a los próximos días. Las jornadas se divide en dos ciclos de sueño, algo habitual en este tipo misiones espaciales.En el día 2, los astronautas Wiseman y Glover arrancan con ejercicio físico, clave para mantener el cuerpo en un entorno de microgravedad o gravedad 0. Después, Koch lleva a cabo el evento principal del día: la inyección translunar, que supone la última gran ignición de los motores de Orión. Este mecanismo sitúa la nave en dirección a la Luna en una trayectoria de retorno libre, por lo que no son necesarios ya grandes impulsos para regresar a la Tierra. Para el resto del día, la agenda es más ligera para los astronautas, que pueden «participar en una comunicación por vídeo entre el espacio y la Tierra».En el día 3, la tripulación ejecuta la primera corrección de trayectoria, lo que garantiza que Orion mantenga su rumbo en órbita alrededor de la Luna. Practican procedimientos médicos en ingravidez y revisan el equipo sanitario a bordo. También prueban sistemas de comunicación de emergencia y ensayan la «coreografía» de observación que realizarán durante el sobrevuelo lunar el día 6, afinando cada detalle.El día 4 continúa con una segunda corrección de trayectoria mientras los astronautas se preparan para la observación científica. Dedican tiempo a estudiar los objetivos geográficos que deberán fotografiar en la Luna de cara al sexto día, ya que varían según la trayectoria final. Además, la agenda reserva un momento específico para capturar imágenes de la Tierra y otros cuerpos celestes desde las ventanas de sus nave. El día 5 marca la entrada en la esfera de influencia de la Luna, y los astronautas deben pasar por las pruebas con los trajes espaciales. Estos trajes naranjas podrían usarse en caso de emergencia para proporcionar al miembro de la tripulación que lo lleva puesto «una atmósfera respirable durante un máximo de seis días». Durante este día, practican como ponérselos rápidamente, cómo operar con ellos presurizados e incluso cómo comer y beber dentro del casco.El día 6 es uno de los días más importantes, ya que Orión pasa por la cara oculta de la Luna, a miles de kilómetros de su superficie. Durante horas, la tripulación se dedicará a fotografiar, grabar y describir lo que observa, convirtiéndose en los primeros humanos en contemplar directamente algunas de esas regiones. En ese momento, además, pierden presumiblemente la comunicación con la Tierra durante unos minutos.Tras rodear el entorno lunar, los astronautas inician el regreso a la Tierra el día 7. Se realiza la primera corrección de trayectoria de vuelta y, tras intercambiar impresiones con científicos en la Tierra, la tripulación dispone de tiempo libre para descansar en su día libre. Es la jornada más ligera del viaje, pensada para recuperar fuerzas antes del tramo final.En los días 8 y 9, los astronautas retoman una agenda más técnica. Ensayan cómo protegerse de la radiación solar construyendo refugios improvisados dentro de la nave y prueban el control manual de Orion. La tripulación pone a prueba, además, la capacidad de pilotaje manual de la nave. También preparan la reentrada en la Tierra: revisan sus procedimientos, ajustan sus trajes de compresión para evitar mareos al volver a la gravedad y completan pruebas de sistemas críticos.El día 10, el último, estará centrado en el regreso seguro. La cápsula se separa del módulo de servicio y «orienta su escudo térmico» para soportar temperaturas extremas durante la reentrada a la atmósfera terrestre. Tras atravesarla, desplegará una compleja secuencia de paracaídas que reduce la velocidad hasta el amerizaje en el océano Pacífico. Con ello concluirá Artemis II, la misión que busca preparar cada detalle, técnico y humano, para futuras expediciones por el espacio profundo.

Primer día de los astronautas de la Artemis II en el espacio: se acoplan a su nueva rutina con el frío como uno de los principales contratiempos

Primer día en el espacio. La tripulación de la misión Artemis II avanza en su hoja de ruta con éxito, pero no exenta de dificultades. Y es que se han encontrado con un nuevo contratiempo, que se suma a los ya detectados durante las primeras horas del viaje. Tras una pérdida de comunicación y un fallo en el sistema del inodoro, ya solucionados, ha habido un problema de climatización. Los astronautas han tenido que solicitar sus maletas para poder coger ropa de manga larga. «Hasta ahora hemos estado usando la que teníamos fuera», explicaron. Además, Christina Koch ha pedido que se hiciesen ajustes en el sistema para subir la temperatura: «Hace mucho frío».Las primeras horas tras el despegue fueron clave. La cápsula Orión desplegó sus paneles solares según lo previsto y orbitó la Tierra para poner a prueba los sistemas de seguridad. Cuando se estabilizó la nave, comenzó la verdadera vida a bordo. Los astronautas tuvieron que revisar el agua potable, el baño y el sistema que limpia el aire, y se pudieron quitar los trajes espaciales del lanzamiento. Además, llevaron a cabo un ensayo de navegación: usando una parte del cohete, practicaron cómo acercarse y maniobrar alrededor de otro objeto. Y, tras ocho horas y media en el espacio, llegó el primer descanso.La tripulación se despertó en torno a las 13.00 horas (hora peninsular española), tras cuatro horas durmiendo. Lo hicieron con la canción Sleepyhead, de Young & Sick, elegida por el equipo en Tierra. La jornada continuó con la ejecución de una de las maniobras más importantes de las primeras horas de vuelo: la elevación del perigeo. Para ello, encendieron el motor principal del módulo de servicio de Orión durante 43 segundos. Esto permitió ajustar la órbita terrestre y situar la nave en una trayectoria más estable alineada con su futuro viaje hacia la Luna.Durante la conexión con el equipo de control, los astronautas destacaron la vista de la Tierra desde el espacio. «Puedes ver el Polo Sur iluminado. Es simplemente fenomenal», aseguraron emocionados. Además, resaltaron imágenes como la línea de determinación, que separa la noche del día. «Puedes distinguir un ligero tono rosado», describieron.Antes de esta la maniobra, los astronautas Reid Wiseman y Victor Glover instalaron y revisaron el dispositivo de ejercicio con volante de inercia, fundamental para contrarrestar la pérdida de masa muscular en condiciones de microgravedad. La máquina, que funciona como un ‘yo-yo’, permite realizar ejercicios como remo, sentadillas o peso muerto con una resistencia de hasta 181 kilogramos. Koch, que dedicó la mañana a prepararse para la inyección translunar, y Hansen tenían programado el ejercicio durante la segunda mitad del día. Todos ellos están obligados a dedicar 30 minutos diarios a entrenar.Los astronautas realizarán en las próximas horas tareas de supervisión de sistemas y tiempo destinado a la aclimatación al entorno espacial. A eso se suma que tienen previsto participar en la primera comunicación por vídeo con la Tierra. Además, el equipo de gestión de la misión se reunirá a lo largo de la jornada para evaluar el estado de la nave y decidir si se autoriza la próxima gran maniobra: la inyección translunar. La NASA determinará entonces si Orión tiene que volver a la Tierra o puede abandonar la órbita terrestre y poner rumbo a su histórico viaje hacia la cara oculta de la Luna.

Por qué Artemis II no alunizará y por qué eso es una buena noticia para el programa espacial de la NASA

La misión Artemis II ya está en marcha y con ella, el regreso de la humanidad de la Luna medio siglo después. Sin embargo, este viaje no terminará con la huella del ser humano grabada en su superficie, ya que la misión espacial de la NASA no tiene previsto un alunizaje. Y sus motivos tienen. Artemis II es la segunda fase de un proyecto en el espacio mucho más amplio. Y, lo realmente sorprendente e hito de esta segunda etapa, es que la nave irá tripulada por cuatro astronautas. Pese a que estos astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hanse, no pisen la Luna, tienen una misión muy importante y de ella depende que en unos años llegue precisamente ese gran momento. La tripulación será la encargada de probar la tecnología, así como el soporte vital para poder plantar en un futuro más cercano que lejano una base humana en el satélite lunar.Los factores que impiden en este momento alunizarAunque pisar la Luna ya es un hito más que cumplido en el plano terrestre, el satélite todavía guarda algunos misterios. No obstante, este viaje tripulado sí que será un hito en llegar a su punto más lejano y rodearlo, pudiendo así también ver la cara oculta de la Luna. Y lo de alunizar se dejará para más tarde, pues una de las problemáticas es la falta de un módulo de aterrizaje, en teoría, todavía en construcción.Este módulo de aterrizaje será el protagonista, por tanto, de la tercera fase de la misión, Artemis III. Según la Nasa, «la misión de demostración Artemis III de la NASA en órbita terrestre baja pondrá a prueba uno o ambos módulos de aterrizaje comerciales de SpaceX y Blue Origin, respectivamente. La misión lanzará tripulación en la nave espacial Orion, a bordo del cohete SLS (Space Launch System), para probar las capacidades de encuentro y acoplamiento entre Orion y la nave espacial comercial privada necesaria para llevar astronautas a la Luna».Dentro de este factor, también entra en juego la seguridad y el soporte vital, precisamente dos puntos clave que deberán investigar los cuatro tripulantes. La comprobación de que los sistemas funcionen de forma correcta marcará el inicio de que así es posible viajar con el soporte vital, el control ambiental y la navegación manual en condiciones óptimas. El hecho de que los cuatro tripulantes accedan a la misión es también el punto base para saber cómo su salud se enfrenta a las misiones lunares.»Ofrece la oportunidad de explorar cómo los viajes al espacio profundo afectan el sueño, el estrés, la cognición y el trabajo en equipo, los cuales son factores clave para la salud y el desempeño de los astronautas», explican desde la NASA.Por qué no alunizar es una buena noticia para la NASAQue todavía no sea posible el alunizaje es bueno para la NASA por cuatro puntos claves:Pruebas de seguridad. Gracias a Artemis II podrán demostrar o no que una misión espacial lunar no tiene impactos graves en el soporte vital y salud de los astronautas. Viajar sin riesgos es la mayor prioridad.Más tiempo para la base de aterrizaje. Poder hacer este vuelo tripulado de prueba aporta más tiempo a la creación del módulo de aterrizaje. Además, la investigación arrojará más datos sobre cómo este debe seguir desarrollándose para las futuras fases de la misión.No hay prisa y si necesidad de éxito. El proyecto requiere de una preparación exhaustiva y sin prisa ya que el objetivo no solo es volver  a pisar la Luna. La NASA quiere plantar una base humana lunar con el objetivo de ser un puente hacia otras misiones a Marte. Por tanto, necesitan un proyecto duradero y con altas tasas de éxito. Comprobar la tecnología. Precisamente, que el proyecto sea comedido y trabajado permitirá comprobar la tecnología y las comunicaciones más exhaustivamente, que serán todavía más necesarias en misiones futuras más complejas.

El inodoro y la comunicación, los dos problemas que ha sufrido de Artemis II rumbo a la Luna

La tripulación de la misión Artemis II ha experimentado un problema con su inodoro de la nave Orión posterior al despegue, según informó la NASA este miércoles.Durante la misión, que aspira a ser la primera en llegar a la órbita de la Luna desde hace más de 50 años, se ha identificado una luz de advertencia intermitente que, según ha explicado Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, correspondía a un «inconveniente en el controlador» del inodoro. El funcionario ha indicado en una rueda de prensa que el diagnóstico y la reparación del fallo tomarían varias horas.Por primera vez, una misión hacia el espacio profundo incorpora un inodoro plenamente funcional. En las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970 los astronautas carecían de un baño a bordo y se veían obligados a usar bolsas para recoger los desechos durante su viaje lunar.El nuevo sistema concebido para Artemis busca ofrecer una experiencia más cómoda y práctica. Dentro de la cápsula Orión se encuentra el denominado Sistema Universal de Gestión de Residuos, un inodoro de diseño especial cuya compuerta está en el suelio, junto a la escotilla de ingreso a la nave. La NASA también ha informado de que la nave experimentó un problema de comunicación posterior al despegue, pero que que ya está solucionado.Sobre el estado de la misión, que despegó a las 18.35 hora local (22:35 GMT) desde las instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.), Isaacman dijo que la nave Orión, que trasladará a los astronautas hasta la órbita lunar, «se ha separado con éxito de la etapa central y sus paneles solares se han desplegado».La cápsula orbitará cerca de 24 horas alrededor de la Tierra para probar los sistemas y decidir si continúan el camino hacia la Luna, lo que tomaría otros cuatro días de viaje, según ha explicado la NASA.La misión tiene una duración prevista de 10 días, y marcaría el regreso de la humanidad a la órbita lunar tras más de medio siglo. Los últimos astronautas que viajaron a la Luna —y alunizaron— fueron los integrantes de la Apolo 17 en diciembre de 1972.

Artemis II despega con éxito y su tripulación se prepara para poner rumbo a la Luna

Cuatro humanos están en estos momentos orbitando la Tierra con un objetivo claro: que todo siga saliendo bien y poder activar la maniobra que impulsará su nave espacial hacia la Luna. La misión Artemis II de la NASA, con tres astronautas estadounidenses y uno canadiense a bordo, se ha lanzado con éxito desde el icónico Centro Espacial Kennedy, en Florida (EEUU). De la misma plataforma, la 39B, partieron también algunos de los últimos cohetes que llevaron personas a nuestro satélite. Eso sucedió hace más de 50 años.Durante unos minutos, justo cuando el reloj marcaba T-00:10, todo ha estado en el aire. No por lo que ocurría en la plataforma, sino por lo que sucedía a cientos de metros de allí, en las pantallas y en los sistemas. En realidad, era uno de los momentos más críticos de toda la secuencia: el chequeo final antes de entrar en la llamada cuenta terminal.Ha sido entonces cuando el director de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, ha pedido la votación definitiva. Uno a uno, los responsables de cada área han confirmado que todo estaba en orden. El veredicto ha sido unánime: “GO”. Ese sí colectivo, breve pero cargado de significado, ha marcado el paso a los últimos diez minutos de la cuenta atrás, condensando años de trabajo en ese instante.Ese pequeño parón, que ha hecho contener la respiración, no ha sido el único contratiempo. Cerca de una hora antes del despegue, se ha detectado un problema que afectaba al sistema de terminación de vuelo, un elemento clave que permite destruir el cohete de forma controlada en caso de que se desvíe de su trayectoria durante el ascenso. También, poco después, se ha producido una lectura anómala en una batería del sistema de aborto que ha encendido las alarmas. Pero ambos incidentes se han resuelto a tiempo y Artemis II ha despegado.“Para eso entrenamos, para poder reaccionar y resolverlo rápidamente”, han explicado los responsables de la misión en una rueda de prensa tras el lanzamiento, destacando la capacidad del equipo para solucionar incidencias en tiempo real.Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen son la tripulación de esta histórica aventura. Si todo sigue según lo planeado, Koch será la primera mujer y Glover la primera persona de color que viajarán a la Luna. Aunque, como ellos mismos reconocían el pasado domingo en una rueda de prensa, el sueño es que en el futuro esto no sea algo que destacar. Que pisar la superficie lunar sea algo común a toda la humanidad.Tocar el suelo de la Luna, sin embargo, tendrá que esperar de momento, ya que los integrantes de Artemis II solo la rodearán, haciendo un sobrevuelo de la superficie de su cara oculta. Se acercarán a unos 6.500 kilómetros, pero lo harán sin poder comunicarse con la Tierra, ya que durante ese tiempo la propia masa del satélite bloquea las comunicaciones.Un rugido de 180 decibeliosEl despegue del SLS no solo impresiona por su tamaño o potencia, también por el nivel de sonido que genera. En la plataforma de lanzamiento, el ruido puede alcanzar los 180 decibelios, una intensidad muy por encima del umbral del dolor humano y capaz incluso de producir ondas de choque.El despegue ha sido tan contundente como se esperaba. Primero, el encendido de los dos propulsores sólidos, responsables de más del 75 % del empuje inicial. Después, los motores principales llevando al conjunto a desarrollar una potencia de cerca de 4 millones de kilos de empuje. En cuestión de segundos, el vehículo se ha elevado y ha ejecutado la maniobra de giro que lo ha colocado en la trayectoria correcta.Menos de un minuto después ya viajaba a velocidad supersónica. Y poco después superaba el momento de máxima presión aerodinámica, uno de los puntos más exigentes para la estructura del cohete.A partir de ahí, todo ha sucedido rápido. Separación de los propulsores, liberación de las estructuras protectoras, descarte del sistema de aborto de lanzamiento y, finalmente, apagado y separación de la etapa central. Ocho minutos después del despegue, Orion ya estaba en una órbita segura alrededor de la Tierra.Fue entonces cuando ha llegado uno de los momentos más silenciosos de la misión: el despliegue exitoso de los paneles solares, sin los que la nave no puede continuar.“Es mucho menos estresante estar dentro del cohete que ser responsable de todo desde tierra”, reconocía el administrador de la NASA, Jared Isaacman, tras el lanzamiento, poniendo en valor la presión que supone supervisar una misión de este nivel.Durante las próximas horas, Orion permanecerá en órbita terrestre mientras los astronautas revisan sistemas y preparan la siguiente gran maniobra: el encendido que les pondrá rumbo a la Luna.Esa decisión no será automática. “Todo se reduce a la seguridad de la tripulación, la seguridad del vehículo y los objetivos de la misión, en ese orden”, han subrayado desde la NASA durante la rueda prensa, insistiendo en que evaluarán durante las próximas 24 horas si la nave está lista para continuar hacia la Luna.

El DNI ya se puede llevar en el móvil: así puedes activarlo en muy pocos pasos

El DNI ya se puede llevar en el móvil desde el 2 de abril gracias a la aplicación MiDNI. Esta app permite tener el Documento Nacional de Identidad en el teléfono sin necesidad de llevarlo físicamente en la cartera, además, al estar conectada al sistema centralizado de expedición del DNI para asegurar su validez y autenticidad, ofrece la posibilidad de acreditar la identidad en trámites presenciales ante la Administración, demostrar la mayoría de edad para acceder a diferentes establecimientos, comprar billetes nominativos o abrir cuentas bancarias, entre otros usos.Tal y como anunció el Ministerio del Interior en un comunicado oficial, «con la puesta en funcionamiento de MiDNI, el uso del DNI digital crea una nueva forma de acreditar la identidad de los ciudadanos con las mismas garantías y la misma validez que el formato físico». Pero, ¿cómo se puede meter el DNI en el móvil? Desde 20bits te explicamos todos los pasos y para qué puedes usarlo.Cómo llevar el DNI en el móvilEn primer lugar, los interesados tienen que registrarse previamente en el Portal MiDNI y estar en posesión del Documento Nacional de Identidad electrónico (DNIe) con los certificados digitales en vigor y de un lector de tarjetas.De ser así, para activar el DNI, los usuarios tienen que descargarse la app MiDNI en sus móviles Android o iOS, introducir los datos de activación —número de DNI y número de soporte—, crear una contraseña o mecanismo biométrico, meter el código de verificación que se recibe por SMS y, después, empezar a usar MiDNI. Una vez hechos estos pasos, los ciudadanos dispondrán de su documento nacional de identidad en el móvil, sin necesidad de llevarlo en la cartera.Cabe mencionar que los ciudadanos pueden decidir qué datos quieren mostrar en función del uso que se vaya a dar, siendo las siguientes opciones disponibles:DNI EDAD: Muestra la fotografía, el nombre y la mayoría de edad.DNI SIMPLE: Refleja la fotografía, el nombre, apellidos, sexo y validez de DNI.DNI COMPLETO: Enseña todos los datos del documento físico.Una vez elegida una de las tres opciones, la aplicación genera un código QR que se muestra en la pantalla del teléfono del titular del DNI. Dicho código está generado por la Policía Nacional y asegura que los datos son auténticos en ese mismo momento, además, permanece visible durante un corto período de tiempo para facilitar la verificación. Pasado este período, pierde su validez y será necesario generar uno nuevo.Para qué se puede usar el DNI en el móvilCon el DNI en el móvil se puede acreditar presencialmente la identidad y en trámites presenciales ante la administración, ejercer el derecho a voto, establecer cualquier tipo de relación jurídica, firmar escrituras ante notario, llevar a cabo trámites administrativos presenciales en universidades y centros docentes, acreditar la mayoría de edad o abrir una cuenta bancaria.También, formalizar seguros de cualquier tipo, hacer registros en un hotel, alquilar un vehículo, comprar entradas o billetes nominativos, realizar transacciones comerciales presenciales en las que se requiera un DNI en vigor o acreditar la identidad del interesado, hacer un control de acceso a edificios, acceder a diferentes locales, recoger paquetes y retirar medicamentos en farmacias.

El vídeo del histórico despegue de la misión Artemis II rumbo a la Luna más de 50 años después

Pasaban 35 minutos de la madrugada ya del jueves 2 de abril cuando la misión Artemis II despegaba de Cabo Cañaveral para poner rumbo a la Luna más de medio siglo después del histórico viaje de Neil Armstrong y Buzz Aldrin.Ha sido una cuenta atrás llena de tensión, pues el despegue corrió peligro unos minutos antes por un pequeño problema que pudo ser resuelto a tiempo. Poco después, el reloj volvía a pararse diez minutos antes del momento clave, pero era solo un pequeño susto, pues estaba previsto para dar el repaso final a todos los sistemas. Uno por uno, todos los responsables fueron dando el ok: el momento se acercaba.Y, por fin, llegó la cuenta atrás y todo Cabo Cañaveral tronó por encima de los 175 decibelios, un nivel de ruido más que perjudicial para la salud humana, cuando el cohete despegó y puso rumbo a la historia, en una secuencia recogida por todos los medios de comunicación y multiplicada hasta el infinito en las redes sociales.

Llegó la hora de Artemis II, la misión de la NASA para probar que la humanidad está preparada para colonizar la Luna

La misión Artemis II de la NASA ya ha despegado de la Tierra rumbo a la Luna. Es un momento histórico para la humanidad, pues será la primera vez en más de 50 años que una nave tripulada viaje hasta nuestro satélite natural. A diferencia de Neil Armstrong y Buzz Aldrin en 1969, los astronautas en esta ocasión no abandonarán la cápsula espacial y su aventura se limitará ‘solo’ a recorrer la órbita lunar y volver a casa.Se podría pensar que es un hito menor si se tiene en cuenta que los humanos ya hemos estado allí. Pero muchas cosas han cambiado en este medio siglo y, pese a que los tripulantes de Artemis II no pondrán sus pies en la superficie lunar, su misión es mucho más importante que eso: los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hanse serán los encargados de probar toda la tecnología que hará posible que, dentro de un par de años según los planes de la NASA, podamos establecer una base humana en la Luna.Esta misión es el resultado de un esfuerzo de más de quince años y de muchos países implicados, incluido España, que ha participado en diferentes aspectos, como por ejemplo en el sistema que mantendrá con vida a los astronautas rumbo a la Luna. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. Cuando la NASA definió el calendario del programa la humanidad no sabía que se iba a producir una pandemia mundial. Pero la COVID no es la única culpable: Artemis II no llega tarde por una sola razón, sino por una acumulación de problemas técnicos, decisiones políticas y complejidad industrial.Por qué Artemis II se ha retrasado tantoEl primer gran aviso llegó tras el éxito de Artemis I, la misión no tripulada que voló alrededor de la Luna en 2022. Aunque el vuelo cumplió sus objetivos, el análisis posterior detectó un comportamiento inesperado en el escudo térmico de la cápsula Orion durante la reentrada en la atmósfera terrestre. No fue un fallo crítico, pero sí lo suficientemente relevante como para obligar a la NASA a revisar el diseño de la nave y realizar nuevas pruebas.El cohete Space Launch System (SLS), la pieza central del lanzamiento, también ha contribuido a los retrasos. Se trata de uno de los vehículos más potentes jamás construidos por la NASA, pero también de uno de los más complejos. Su desarrollo ha estado marcado por problemas de integración, revisiones técnicas, una cadena de suministro extremadamente fragmentada, con decenas de contratistas implicados, y tensiones políticas y económicas. Incluso, hace menos de un año, hubo una explosiónArtemis II no es una repetición de Artemis I, sino el primer vuelo tripulado del programa. Eso implica certificar todos los sistemas para uso humano, desde el soporte vital o la protección ante la radiación hasta los controles manuales o los protocolos de emergencia. Cada uno de estos elementos debe superar estándares mucho más exigentes, lo que alarga inevitablemente los tiempos.A esa complejidad industrial se añade el contexto externo. El programa Artemis ha estado sujeto a cambios de calendario, presión política para acelerar plazos y ajustes presupuestarios que, en algunos momentos, fijaron objetivos poco realistas.Cuál es el objetivo de la misiónDurante décadas, la exploración espacial tripulada se ha quedado en la órbita baja terrestre. La Estación Espacial Internacional ha sido el principal laboratorio humano en el espacio, pero no hemos ido más allá desde las misiones Apolo. Artemis II será la primera vez en más de medio siglo que humanos se adentren en el espacio profundo, aunque, a diferencia de los viajes de los años 70, en esta ocasión no se trata solo de plantar una bandera y demostrar que se puede llegar.
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Ahora la meta es mucho más ambiciosa: establecer una presencia sostenida en la Luna y utilizarla como banco de pruebas para futuras misiones a Marte. Artemis II es, en esencia, el primer paso real hacia ese nuevo modelo de exploración.Qué va a pasar exactamente durante el viaje de Artemis IITodo comenzará en la histórica rampa 39B del Centro Espacial Kennedy. El cohete SLS despegará con un estruendo (176 decibelios) que no se escucha desde la era Apolo y, en apenas ocho minutos, habrá hecho su trabajo: primero se desprenderá de los propulsores laterales, después del sistema de escape y, finalmente, apagará su etapa central para dejar a la cápsula Orion viajando sola por el espacio.Pero la misión no apunta directamente a la Luna. Antes, la nave se colocará en una órbita alta alrededor de la Tierra, donde pasará unas 24 horas comprobando que todo funciona: los astronautas tomarán el control manual durante un par de horas, testearán los sistemas de navegación y pondrán a prueba el soporte vital en condiciones reales. También simularán maniobras clave, como un acoplamiento, que serán esenciales en futuras misiones.Solo cuando todo esté validado llegará el momento decisivo: la inyección translunar. Es el encendido que saca a la nave de la órbita terrestre y la lanza hacia la Luna. A partir de ahí comienza un viaje de unos cuatro días en el que Orion recorrerá cientos de miles de kilómetros, alejándose de la Tierra hasta entrar en el espacio profundo.El punto álgido llegará al sobrevolar la cara oculta de la Luna, a unos 6.500 kilómetros de su superficie. Allí, los astronautas estarán a unos 400.000 kilómetros de casa, más lejos de lo que ha llegado ningún ser humano en décadas (7.500 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna). No habrá alunizaje: la nave aprovechará la gravedad lunar como una honda para darse la vuelta y emprender el regreso en una trayectoria diseñada para que, incluso si algo falla, la cápsula pueda volver por sí sola.El viaje de vuelta durará otros cuatro días. Durante ese tiempo, se realizarán pequeños ajustes para afinar la trayectoria hasta el último momento. Antes de entrar en la atmósfera, Orion se separará de su módulo de servicio y comenzará una de las fases más críticas: la reentrada. La cápsula impactará contra el aire a unos 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas extremas, antes de desplegar sus paracaídas y amerizar en el océano Pacífico.Si todo sale según lo previsto, diez días después del despegue, los cuatro astronautas habrán recorrido más de un millón de kilómetros y completado el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre en más de medio siglo.Quiénes son los tripulantes de Artemis IIA bordo de la nave Orion viajarán cuatro astronautas con perfiles muy distintos, pero complementarios:Reid Wiseman, comandante y veterano de la Estación Espacial Internacional.Victor Glover, piloto, que se convertirá en el primer hombre negro en viajar hacia la Luna.Christina Koch, ingeniera y astronauta, que será la primera mujer en una misión lunar.Jeremy Hansen, de la agencia espacial canadiense, el primer no estadounidense en esta clase de misión.Más allá de su trayectoria, representan algo más amplio: una nueva etapa de la exploración espacial más diversa, internacional y menos centrada en un solo país.Cuatro astronautas listos para hacer historiaLos cuatro astronautas dieron el pasado domingo una rueda de prensa en la que respondieron preguntas de los medios de comunicación. Para la tripulación de Artemis II, lo que está a punto de ocurrir no es una hazaña épica en el sentido clásico, sino un vuelo de prueba que servirá para dar un primer paso. “Esta es la primera vez que vamos a intentarlo”, reconocía el comandante Reid Wiseman ante las preguntas de la prensa.No lo decía como una advertencia, sino casi como una declaración de intenciones, algo que atraviesa toda la misión: Artemis II no se concibe como una gesta cerrada, sino como un proceso abierto, un ensayo en condiciones reales en el que cada fase debe validarse antes de dar el siguiente paso. De hecho, el propio Wiseman insistía en rebajar cualquier expectativa de automatismo en el calendario: “Iremos cuando este vehículo nos diga que está listo”, asumía, dejando claro que incluso a pocos días del lanzamiento la posibilidad de aplazamientos forma parte del plan tanto como el propio despegue.Esa forma de entender la misión —más cercana a la ingeniería que a la épica— se trasladaba también a la manera en la que la tripulación describía su trabajo a bordo. Lejos de la imagen del astronauta como figura individual, la operación se plantea como un ejercicio coral en el que cada miembro cumple un rol preciso y complementario. “Es una actividad de tripulación de principio a fin”, explicaba Wiseman, detallando cómo, durante maniobras críticas, uno de ellos pilotará la nave mientras otro gestiona las comunicaciones con Tierra, un tercero supervisa los procedimientos y un cuarto vigila los sistemas de seguridad. “Somos los cuatro en los controles”, resumía, casi como una forma de desmontar cualquier narrativa heroica tradicional.Ese enfoque se vuelve especialmente relevante en uno de los momentos clave de la misión: el control manual de la cápsula Orion. Allí, en pleno espacio, los astronautas deberán ejecutar maniobras complejas en seis grados de libertad y aproximarse a su etapa superior hasta apenas unos metros, sin la ayuda de instrumentos habituales en este tipo de operaciones. “No hay datos que nos digan la distancia”, explicaba Victor Glover, subrayando la naturaleza casi artesanal de una tarea que, paradójicamente, se desarrolla en uno de los entornos tecnológicos más avanzados jamás construidos. “Estos ojos serán el sistema principal de evitación de peligros”, añadía, reivindicando el papel insustituible del juicio humano incluso en una misión profundamente automatizada.Pero más allá de la tecnología, lo que Artemis II pone a prueba es también al propio ser humano. La misión servirá para recoger datos sobre el comportamiento del organismo en el espacio profundo, un entorno que no ha sido explorado por astronautas desde hace más de medio siglo. “Tenemos experimentos científicos a bordo que van a observar nuestras propias células”, señalaba Wiseman, en referencia a una batería de estudios que buscan entender cómo afecta la radiación o el aislamiento prolongado al cuerpo y a la mente. En ese mismo sentido, Christina Koch recordaba que incluso los trajes espaciales forman parte de ese sistema de seguridad integral: “No son solo trajes, son sistemas de supervivencia”, diseñados para mantener con vida a la tripulación “hasta 144 horas, seis días” en caso de una emergencia grave. Ese margen, explicaba, no es casual, sino que define los límites operativos de la misión y marca el punto hasta el cual sería posible un regreso seguro.Aun así, en medio de esa precisión técnica, hay espacio para una dimensión más amplia, casi filosófica, que atravesaba en la rueda de prensa buena parte de las respuestas de la tripulación. Artemis II no se presenta como un proyecto exclusivamente estadounidense, sino como un esfuerzo colectivo con vocación global. “No somos tres estadounidenses y un canadiense”, señalaba Jeremy Hansen, subrayando que, en realidad, “son personas literalmente en todo el mundo” las que forman parte de este viaje. La Luna, en ese contexto, deja de ser un objeto distante para convertirse en un destino compartido, en una idea que, como apuntaba Wiseman, aspira a ser apropiada por cualquiera: “Esperamos que esta misión sea el comienzo de una era en la que todos puedan mirar a la Luna y pensar en ella como un destino”.Quizá por eso, cuando se les preguntaba por su estado de ánimo a las puertas del lanzamiento, el tono no era de tensión ni de solemnidad, sino de una calma sorprendente, casi doméstica. Había referencias a desayunos compartidos, a familias recién llegadas al centro espacial, a la necesidad de proteger el estado mental antes de afrontar lo que describían como un “sprint de diez días”. En ese equilibrio entre la magnitud histórica y la rutina cotidiana se movía toda la conversación, como si la mejor forma de enfrentarse a lo extraordinario fuera, precisamente, despojarlo de cualquier gesto innecesario. “Nuestro trabajo es simplemente hacer para lo que nos han entrenado y dejar que el entrenamiento tome el control”, resumía Glover, en una frase que, sin pretenderlo, encapsula el verdadero espíritu de Artemis II.Todo listo para despegar (y preparado para lo inesperado)En la última rueda de prensa, celebrada el lunes 30 de marzo, los responsables de la misión confirmaron que el Equipo de Gestión de la Misión (MMT) ha dado luz verde al despegue.Los sistemas del vehículo, las comunicaciones y el hardware se encuentran en condiciones óptimas, y las soluciones aplicadas a problemas detectados en el pasado —como las fugas en los sellos de hidrógeno y helio— han sido validadas. A ello se suma una previsión meteorológica favorable: la ventana de lanzamiento, de dos horas, cuenta con un 80% de probabilidad de condiciones adecuadas. Mientras, la tripulación afronta las últimas horas antes del despegue centrados en descansar, completar las reuniones informativas finales y pasar tiempo con sus familias.Uno de los aspectos que también se abordó fue el impacto del entorno espacial. Ese mismo día se había producido una erupción solar, pero la NASA descartó cualquier efecto relevante sobre la misión. Según explicó el administrador asociado Amit Kshatriya, no se espera que la eyección de masa coronal afecte al vuelo, aunque el equipo mantiene una vigilancia constante del clima espacial a través de organismos como la NOAA y grupos especializados en análisis de radiación. En caso de que se produjera un evento durante la misión, Orion dispone de un área preparada como refugio, donde la tripulación podría protegerse hasta que el nivel de radiación volviera a ser seguro.La seguridad, de hecho, atraviesa todo el diseño de Artemis II. Durante la rueda de prensa se recordó que la NASA cuenta con escenarios de aborto definidos desde el lanzamiento hasta el regreso a la Tierra. Si se produjera un problema durante el ascenso, la misión podría desviarse hacia el océano Atlántico o completar una única órbita antes de amerizar en el Pacífico. Además, se han preparado instalaciones en distintas regiones del Atlántico con equipamiento médico específico para atender a la tripulación en caso de emergencia.Más allá del lanzamiento, también existen planes alternativos para cada fase del viaje. Durante las primeras horas, antes de la inyección translunar, los equipos evaluarán todos los sistemas de la nave. Si algo no funciona como debería, la misión podría transformarse en un vuelo en órbita terrestre alta y regresar sin dirigirse a la Luna. Incluso una vez iniciado el viaje, la trayectoria está diseñada para priorizar la seguridad: en lugar de realizar maniobras bruscas, Orion puede seguir una ruta de retorno libre, utilizando la gravedad de la Luna para volver a casa de forma natural y predecible.En el escenario más extremo, como una pérdida de presión en la cabina, los astronautas cuentan con trajes que funcionan como sistemas autónomos de supervivencia durante un máximo de seis días. Un margen que, como ya explicaron los propios tripulantes, condiciona todas las decisiones críticas de la misión.

Cuánto dura la misión Artemis II alrededor de la Luna

Tan solo quedan unas horas para que la misión Artemis II de la NASA parta de la Tierra con destino la Luna. Es un nuevo hito para la humanidad porque será la primera ocasión en más de medio siglo que una nave con tripulación se dirige a nuestro satélite. La gran diferencia con respecto a Neil Armstrong y Buzz Aldrin es que en esta ocasión los cuatro astronautas no descenderán a la superficie, sino que su travesía se limitará a orbitar la Luna. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense, por sus siglas) despegan a bordo del cohete Space Launch System de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy (Florida) con la nave espacial Orion. Los días de duración de la misión Artemis IIUna vez despegue, la cápsula pondrá rumbo al satélite en una trayectoria en forma de ocho. Este recorrido se prolongará durante cuatro días hasta llegar a la cara oculta de la Luna, es decir, a más de 370.000 kilómetros de la Tierra. Una vez cumplido ese punto, la nave iniciará el regreso mientras que la tripulación seguirá realizando pruebas y comprobaciones en los sistemas a bordo. El viaje de vuelta se extenderá alrededor de otros cuatro días, completando así una misión de unos diez días en total. Esta previsto que el final de la misión sea el 9 de abril. Ese día la cápsula volverá a entrar en la atmósfera terrestre en una de las etapas más complejas de todo el viaje. El amerizaje se producirá en el océano Pacífico, muy cerca de la costa de California. Allí un equipo especializado estará preparado para recoger a todos los tripulantes. La tripulación tendrá que soportar las elevadas temperaturas del reingreso. Se activará un sistema de paracaídas que irá frenando progresivamente la cápsula. En una primera fase, la velocidad se reducirá hasta aproximadamente 494 kilómetros por hora, y posteriormente descenderá hasta unos 27 kilómetros por hora.

Lanzamiento de Artemis II a la Luna, en directo: última hora de la misión espacial de la NASA y los cuatro astronautas que forman la tripulación

La humanidad está a punto de volver a la Luna después de 50 años. La misión Artemis II de la NASA despega este 1 abril a las 18:24 hora local de Florida (Estados Unidos), lo que se traduce en la madrugada del 2 de abril a las 00:24 hora en la península española. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense, por sus siglas) despegan a bordo del cohete Space Launch System (SLS, por sus siglas en inglés) de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy (Florida, Estados Unidos) con la nave espacial Orion a bordo, siendo vehículo en el que viaja la tripulación para empezar a consolidar una presencia permanente en el satélite de la Tierra.De producirse el lanzamiento con éxito, los cuatro astronautas demostrarán una amplia gama de funciones y capacidades del cohete SLS y de Orion que son necesarias en las misiones al espacio profundo. Además, gracias a Artemis II, se comprobará que los sistemas de soporte vital críticos de Orion están listos para misiones de mayor duración.Después de Artemis II, Orion volverá a viajar a la Luna con tripulación, esta vez para hacer historia cuando los próximos astronautas caminen sobre la superficie lunar durante la misión Artemis IV.

Horario y dónde ver en directo el lanzamiento de la misión Artemis II a la Luna

La misión Artemis II de la NASA despegará  hoy, 1 de abril, marcando el regreso de astronautas al entorno lunar más de medio siglo después del programa Apolo. No será un alunizaje, pero sí un paso imprescindible para que la Luna deje de ser un destino puntual y pase a ser un lugar donde se pueda desarrollar una actividad organizada. Para ello, la NASA incluye una inversión de unos 20.000 millones de euros.La primera ventana de lanzamiento se abrirá a las 18:24 hora local de Florida, lo que en España se traduce en la madrugada del 2 de abril, a las 00:24 en la península. De sufrir cualquier imprevisto, el nuevo intento tendría lugar el 2 de abril a las 19:22 (01:22 del 3 de abril en España).La misión estará protagonizada por el megacohete Space Launch System (SLS), el más potente desarrollado por la NASA, y despegará desde el Centro Espacial Kennedy con la nave Orion en la parte superior. Dicha nave llevará a cuatro astronautas a viajar alrededor de la Luna y regresar a la Tierra, algo que no ocurre desde las misiones del programa Apolo en los años 70.Como decimos, no aterrizarán, pero sí se adentrarán en el espacio profundo para probar todos los sistemas que permitirán futuras misiones tripuladas. En concreto, habrá un recorrido de más de 1,1 millones de kilómetros y un sobrevuelo lunar que llevará a la tripulación incluso más allá de la cara oculta del satélite.Horario y dónde ver en directo Artemis IILa misión contará con una cobertura exhaustiva por parte de la NASA, que retransmitirá desde los preparativos previos hasta la totalidad de la misión. La primera oportunidad de lanzamiento para Artemis II será el 1 de abril y la ventana de 120 minutos se abrirá a las 18:24 hora local de Florida, lo que en España se traduce en la madrugada del 2 de abril, a las 00:24 en la península.Se podrá seguir por el canal de YouTube de la NASA, el cual te dejamos a continuación.