Publicado: junio 10, 2026, 2:15 pm
Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/nuevo-farmaco-experimental-fulmina-parasito-malaria-dos-20260610210004-nt.html
Pese a los innegables avances, la lucha global contra la malaria ha entrado en una peligrosa fase de estancamiento en los últimos años. Aunque las terapias combinadas basadas en la artemisinina han salvado millones de vidas, el parásito ‘Plasmodium falciparum’, responsable de las formas … más graves de la enfermedad, ha empezado a blindarse. Las alertas epidemiológicas llevan tiempo avisando en el sudeste asiático y, de forma más preocupante, en el este de África, donde las resistencias a los fármacos de primera línea son ya la moneda común. Ante esta amenaza, en todo el mundo se buscan a contrarreloj sustitutos eficaces e igual de rápidos.
Afortunadamente, una nueva esperanza terapéutica acaba de cruzar con éxito su primera gran prueba en humanos.
Un ensayo clínico en fase inicial, publicado este miércoles en la revista ‘Science Translational Medicine’, revela que una nueva clase de compuestos químicos llamados pirrolidinamidas es capaz de fulminar los parásitos en la sangre con una velocidad pasmosa. El compuesto experimental, denominado MMV367, ha sido desarrollado de forma conjunta por la organización Medicines for Malaria Venture y la farmacéutica GSK. En el ensayo, realizado en voluntarios sanos, ha demostrado ser seguro y tolerado por el organismo humano. En dosis óptimas, el fármaco logró reducir a la mitad la carga de parásitos viables en un rango de entre una y dos horas, una potencia destructiva que iguala a la de la artemisinina.
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Patricia Biosca
Para alcanzar estas conclusiones, los investigadores recurrieron a un modelo clínico tan sofisticado como delicado: el estudio de infección controlada en voluntarios. Doce adultos sin exposición previa a la malaria aceptaron ser inoculados deliberadamente con una cepa controlada del parásito. Tras ocho días de incubación, cuando la infección ya era detectable en la sangre, los participantes recibieron una única dosis oral variable del nuevo fármaco para evaluar su impacto exacto y calibrar la dosis mínima eficaz.
Haciendo colapsar al patógeno
La diana de este nuevo proyectil farmacológico es radicalmente distinta a la de los tratamientos tradicionales. Los estudios previos sugieren que el MMV367 interfiere directamente en el metabolismo graso del invasor, bloqueando las enzimas acil-CoA sintetasas 10 y 11. Estas proteínas son esenciales para que el parásito pueda sintetizar los ácidos grasos de cadena larga que necesita para sobrevivir y multiplicarse dentro de los glóbulos rojos. Al apagar este interruptor bioquímico, el patógeno colapsa de forma irreversible.
«Los nuevos fármacos que aspiren a reemplazar a las artemisininas deben mostrar una potencia similar»
Bridget Barber
Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer
La doctora Bridget Barber, investigadora del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer de Australia y autora principal del estudio, destaca el valor estratégico de este mecanismo. «Los nuevos fármacos que aspiren a reemplazar a las artemisininas deben mostrar una potencia similar y una actividad rápida para desplomar los recuentos de parásitos de inmediato», explica Barber. El éxito del ensayo radica en que el MMV367 cumplió con creces esta condición en los pacientes que recibieron dosis a partir de los 20 miligramos.
Los análisis tradicionales de laboratorio mediante PCR suelen medir el ADN total del parásito, lo que incluye los restos de microbios ya muertos que aún flotan en el torrente sanguíneo. Sin embargo, en este estudio los científicos aplicaron modelos matemáticos sobre cultivos ex vivo para medir exclusivamente las células que seguían vivas. Fue ahí donde saltó la sorpresa: mientras que la limpieza total de los residuos biológicos tardaba unas cuatro horas, los parásitos activos y con capacidad de reproducirse caían eliminados en apenas la mitad de tiempo.
Sin rastro de mutaciones
Una de las obsesiones de la medicina actual al probar un antimalárico es anticiparse a la capacidad de mutación del Plasmodium. Para comprobar si el fármaco abría la puerta a resistencias de forma prematura, el equipo extrajo muestras de los voluntarios antes de administrarles el tratamiento curativo final obligatorio. Los resultados genéticos fueron impecables. El análisis de secuenciación del genoma completo de los parásitos expuestos no mostró ninguna mutación sospechosa en las enzimas que sirven de diana al compuesto, manteniendo intacta su vulnerabilidad.
El doctor Stephan Chalon, director médico de Medicines for Malaria Venture y coautor del estudio, apunta hacia otra ventaja competitiva del MMV367: su permanencia en el cuerpo. «El compuesto exhibió una vida media de eliminación de entre 13 y 18 horas en los voluntarios», señala Chalon. Esta persistencia en el plasma sanguíneo es muy superior a la de las artemisininas actuales, que el cuerpo suele evacuar en un par de horas. En la práctica clínica, contar con un fármaco que permanece más tiempo en el organismo permite diseñar tratamientos con pautas de dosificación más sencillas y cortas, reduciendo las opciones de que el parásito sobreviva y aprenda a defenderse.
En las siguientes fases del ensayo, el fármaco tendrá que demostrar su valía en escenarios reales
En el apartado de la seguridad, la inmensa mayoría de los efectos secundarios registrados por los voluntarios fueron de carácter leve o moderado, y los médicos los atribuyeron a los síntomas propios de la infección de la malaria y no a la toxicidad del compuesto químico. Ningún participante sufrió efectos graves y las dosis más elevadas del fármaco no se tradujeron en un aumento de la gravedad de los síntomas.
El éxito de este primer paso abre de par en par las puertas a las siguientes fases de desarrollo clínico, donde el fármaco tendrá que demostrar su valía en escenarios reales. El objetivo final será testar la molécula en combinaciones terapéuticas con otros medicamentos y, sobre todo, evaluar su comportamiento en las poblaciones más vulnerables a la malaria en las regiones endémicas: los niños pequeños y las mujeres embarazadas.
