Publicado: mayo 30, 2026, 2:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/juez-ordena-elimine-nombre-trump-kennedy-center-20260530082810-nt.html
Si hay algo que le gusta a Donald Trump es poner su nombre a cosas. Como magnate inmobiliario, más que levantar rascacielos u hoteles, lo que hacía era licenciar su nombre con letras doradas en proyectos desarrollados por otros. Cuando las cosas no le iban … muy bien, vendió con su apellido desde chuletones a títulos universitarios. En el segundo y último mandato, se esfuerza por dejar una huella física imborrable de una presidencia histórica y turbulenta. Será el primer presidente con su firma en billetes emitidos durante su cargo -y hay un proyecto para poner su rostro a otros-, el Departamento de Estado ha puesto su nombre al que era el Instituto de la Paz, cuelgan carteles gigantes con su rostro en la fachada del Departamento de Justicia… Hasta el propio Trump bromeó con rebautizar el Estrecho de Ormuz, en el centro de la guerra de Irán, para que sea el ‘Estrecho de Trump’.
Quizá por esa vanidad tan prominente la decisión judicial de este viernes ha dolido tanto al presidente de EE.UU.: un juez federal de Washington ha ordenado que se quite el nombre de Trump del Kennedy Center, el gran centro de artes escénicas de la capital del país.
Es una cornada al ego de Trump, que ha puesto un gran empeño en transformar la institución, de titularidad pública, a su imagen y semejanza. Poco después de regresar a la Casa Blanca en enero del año pasado se autonombró presidente del Kennedy Center. Llenó su consejo de administración de figuras leales y empezó a tomar medidas sobre la gestión y la programación de la institución. E incluso sobre la apariencia estética: cambió el color de las columnas de su fachada.
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Ludmila Vinogradoff
El año pasado, en una de las habituales maniobras adulatorias de sus acólitos, los regidores del Kennedy Center decidieron cambiar su nombre, y con el del actual presidente por delante de su antecesor de comienzos de la década de 1960: se transformó en el Donald J. Trump y John F. Kennedy Center.
Una de las escasas figuras en el consejo de administración que no es cercana a Trump, la diputada demócrata Joyce Beatty, demandó a la institución por el cambio de nombre. Aseguró que durante la sesión en la que se aprobó la medida, por videoconferencia, silenciaron sus quejas al respecto. También exigió que no se llevaran a cabo los planes de Trump de cerrar el Kennedy Center durante dos años para llevar a cabo renovaciones.
El juez Christopher Cooper, nominado por Barack Obama, le ha dado en buena parte la razón. Ha decidido que se elimine el nombre de Trump en un periodo de dos semanas, tanto de la fachada del edificio como de la web de la institución. Y le ha dado la razón en parte sobre el cierre, aunque con cierto margen para reformular esa decisión.
«El Congreso puso el nombre al Kennedy Center, y solo el Congreso puede cambiarlo», escribió el juez en su decisión.
Trump tuvo una respuesta furibunda. Todo el mundo estaba pendiente este viernes de su «determinación final» sobre un acuerdo de mínimos para poner fin a la guerra de Irán, pero de eso no dijo ni palabra. Sin embargo, dedicó un extenso mensaje en su red social contra la decisión del juez que saca su nombre del Kennedy Center. Criticó los «cientos de millones de dólares» que el Kennedy Center ha perdido en los últimos años y criticó que «por desgracia, el juez Cooper y la derecha radical prefiere que muera (la institución) en lugar de que el presidente Trump la transforme en algo de lo que todo el mundo pueda estar orgulloso».
Después de que el juez asegurara que solo el Congreso puede poner nombre al Kennedy Center, la respuesta de Trump fue que sea el poder legislativo quien se ocupe de la institución a partir de ahora.
«Si no soy libre para hacer lo que hago mejor que cualquiera, recuperar a esta institución desde el punto de vista físico, financiero y artístico, no tengo interés en seguir en este viaje inútil», aseguró el presidente, que anunció que ha dado órdenes al Departamento de Comercio para que haga «todos los arreglos necesarios con el Congreso para ejecutar una transferencia completa de la institución, dándole la responsabilidad para sus operaciones, mantenimiento y gestión».
No está claro cómo se podrá ejecutar esa transferencia o si la ley contempla esa posibilidad. Antes de eso, el consejo de administración del Kennedy Center buscará recurrir la decisión del juez.
También entrará en apelación la decisión de parar el cierre del Kennedy Center durante dos años, que Trump decretó el pasado febrero para obras de renovación. Para Beatty y otros demócratas, el cierre no es necesario, las renovaciones se pueden hacer sin parar la programación y la decisión del presidente tiene que ver con una intención de maquillar la caída en la venta de entradas en el Kennedy.
Desde la toma de control de la institución por parte de Trump, muchos artistas y producciones han cancelado sus programaciones en el Kennedy Center. Entre otros, el musical ‘Hamilton’ y la presencia de la Ópera Nacional de Washington, que decidió acabar una residencia en la institución, donde ha estado durante 55 años.
