Publicado: julio 8, 2026, 2:45 pm
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Donald Trump protagonizó en Ankara una de las situaciones más sorprendentes de las muchas que se le conocen. El presidente de Estados Unidos empezó la jornada con críticas vitriólicas contra los aliados europeos, a los que acusaba de no haberle ayudado en sus operaciones militares … contra Irán. Además, reavivó la reivindicación de la soberanía de la isla danesa de Groenlandia, lo que parecía anticipar que podría arruinar la sesión plenaria en la cumbre de la OTAN. Sin embargo, el estadounidense salió de la reunión proclamando que todo el mundo era magnífico, que había «muchísimo amor en la sala» y que los aliados habían expresado «una grandísima unidad».
El secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, se había esforzado durante meses con todos sus recursos para tratar de minimizar los daños de lo que se preveía como un choque de trenes. Para ello, combinó una sucesión insistente de elogios exagerados hacia Trump con la redacción de una declaración final, de la que había sido expurgado cualquier elemento susceptible de suscitar una reacción brusca del norteamericano. Y fue precisamente durante un encuentro entre los dos, previo a la reunión, cuando Trump aprovechó para cargar contra los países que le negaron el uso de bases para llevar a cabo ataques contra Irán. Entre ellos mencionó, sobre todo, a España, pero también a Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia. Ni siquiera los argumentos de Rutte para convencerle de que había sido «una posición minoritaria», y que el conjunto de países miembros le habían facilitado el accesos a sus bases y aeropuertos sin rechistar, lograron aplacarlo, lo que parecía anticipar una tormentosa sesión del Consejo Atlántico.
A la salida de la reunión, sin embargo, todo era dulzura y satisfacción. A juicio de Trump, la sala «estaba llena de gente con bondad en sus corazones». Aunque en esa comparecencia final volvió a criticar a los gobiernos que no le han ayudado en su operación en Irán, otra vez con especial énfasis en España, terminó la diatriba diciendo que de todos modos «el principal mensaje que sale de esta cumbre es la unificación».
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Enrique Serbeto
Además, proclamó que «no hay nadie que pudiera hacer mejor este trabajo» que Mark Rutte, quien, después de haber tenido que humillarse en reiteradas ocasiones para complacer al norteamericano, ha conseguido que la organización salga entera de esta importante reunión anual.
De hecho, la declaración final que se había pactado se limitaba a reiterar el compromiso básico de defensa colectiva en el que se basa la OTAN. Según firmaron todos los países, «reafirmamos nuestro firme compromiso con la defensa colectiva, conforme al Artículo 5 del Tratado de Washington, y con el vínculo transatlántico. Un ataque contra uno es un ataque contra todos. Nuestra unidad, solidaridad y fortaleza colectiva siguen siendo el fundamento de la paz, la seguridad y la prosperidad para los mil millones de ciudadanos de nuestra Alianza de naciones libres y democráticas. Mantenemos nuestro compromiso con un enfoque integral de disuasión y defensa».
La cuestión que había suscitado más polémicas por parte de Trump, el aumento del gasto militar hasta el 5%, también se ha reflejado en la declaración final sin ninguna reticencia, tal y como había planeado Rutte. «Los Aliados –se dice en el documento– están cumpliendo con el compromiso de defensa de La Haya. En 2025, los Aliados europeos y Canadá incrementaron sus inversiones en necesidades básicas de defensa en más de 139.000 millones de dólares (121.600 millones de euros)». A tenor de la declaración, eso «nos proporciona las capacidades que necesitamos, al tiempo que fortalece nuestra base industrial y nuestra resiliencia». Por ese motivo, se resalta que en la reunión se han acordado junto a la industria «más de 50.000 millones de dólares (43.750 millones de euros) en nuevas adquisiciones».
Apoyo a Ucrania
Hasta en el asunto ucraniano, la posición de Trump ha estado muy lejos de sus conocidas posiciones pretendidamente equidistantes. Ha aceptado la redacción del documento de conclusiones, en el que se afirma que «Ucrania contribuye a la seguridad transatlántica, y los Aliados mantenemos un apoyo inquebrantable a Ucrania en la defensa de su libertad, soberanía e integridad territorial». El documento reconoce que el grueso del esfuerzo del apoyo a Kiev lo soportan Canadá y los europeos, pero Trump ha asumido también que puede hacer más. Y, de hecho, en su reunión con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha prometido también que le autorizará a fabricar misiles Patriot para sus propias necesidades, que es lo que le pedía desde hace semanas.
El último en comparecer ha sido el propio líder turco, Recep Tayyip Erdogan, quien sale muy reforzado de esta reunión, cargado de elogios por parte del norteamericano. Erdogan ha recibido a Trump en Ankara con una pomposidad propia de un sultán, gracias a lo cual le ha anticipado que va a intentar levantar las sanciones que pesan sobre este país por la compra de un sistema antiaéreo ruso, razón por la que está vetado para la compra de los nuevos aviones furtivos estadounidenses F-35.
