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Trump se pone en la papeleta para salvar la mayoría republicana en noviembre

Donald Trump no estará en las papeletas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, pero quiere que sus votantes actúen como si lo estuviera. El presidente convirtió este miércoles la primera convención republicana dedicada exclusivamente a unas elecciones de mitad de mandato o … legislativas en un intento de centrar la campaña en torno a su figura y a su gestión, consciente de que perder el Congreso complicaría los dos últimos años de su presidencia.
«Os pido que finjáis que estoy en la papeleta, solo una vez más», dijo Trump ante miles de simpatizantes reunidos en el American Airlines Center de Dallas, el pabellón de los Mavericks de la NBA. Y dejó claro qué cree que está en juego: «Si perdemos, vais a perder vuestra frontera, vais a perder vuestras rebajas fiscales, vais a perder vuestra seguridad y vais a perder vuestra riqueza».

El presidente llegó a prometer «un dividendo de 5.000 dólares (casi 4.300 euros) a cada ciudadano adulto de Estados Unidos» si el Partido Republicano vence al Demócrata y se hace con la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Es, en la práctica, la estrategia que Trump quiere imponer al Partido Republicano para noviembre: convertir unas elecciones que tradicionalmente funcionan como un referéndum sobre el presidente en un nuevo referéndum sobre él mismo.
El escenario elegido ayudaba. Casi cinco horas de discursos precedieron al presidente en Dallas, con candidatos republicanos emergentes y miembros de su Gabinete calentando a un público que tenía además que competir en atención con el comienzo de la temporada de la NFL. Cuando finalmente apareció el presidente Trump, el mensaje fue menos el de una convención legislativa que el de uno de sus grandes mítines presidenciales.
«Votad a republicanos y dejaremos al mundo comiendo nuestro polvo durante generaciones», proclamó. La alternativa, según él, sería entregar el futuro del país a «los demócratas de la izquierda radical» y obligar a Estados Unidos a pasar «la próxima década intentando volver a ponerse en pie».

Campaña en cada estado

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Trump anunció que hará campaña al menos una vez en cada estado donde haya una contienda competitiva por el Senado o la Cámara de Representantes, con especial atención a unas 35 circunscripciones consideradas decisivas. Es un despliegue poco habitual para un presidente en ejercicio y una muestra de hasta qué punto la Casa Blanca considera que su propia agenda depende del resultado.
El presidente pidió otros dos años de mayoría republicana para completar varias de sus prioridades. Entre ellas citó acabar con las fianzas en efectivo, cerrar definitivamente la frontera y aprobar un nuevo plan sanitario, además de continuar con las rebajas fiscales, la expansión energética y el endurecimiento de la política migratoria.
Pero Trump introdujo también un punto más ideológico. Aprovechó las victorias obtenidas este año por candidatos que se definen como socialistas en algunas primarias demócratas para presentar las elecciones como una batalla contra lo que llamó una «pequeña nube enferma» que se cierne sobre Estados Unidos. «Derrotaremos al comunismo en América y votaremos por la libertad americana», aseguró.

Una dificultad conocida para los republicanos

El llamamiento revela también una dificultad conocida para los republicanos: reproducir sin Trump como candidato la coalición electoral que le llevó a la Casa Blanca. El presidente parece haber llegado a una conclusión sencilla. Si su nombre no puede figurar oficialmente en la papeleta, intentará estar políticamente en ella.
«Vuestro voto decidirá si nuestro país tropieza en la línea de salida de los próximos 250 años o avanza y no vuelve jamás la vista atrás», dijo.
Trump quiere así que noviembre no se decida distrito por distrito ni candidato por candidato. Quiere una elección nacional sobre su presidencia y sobre la posibilidad de «terminar el trabajo». Y durante los próximos dos meses piensa ponerse personalmente al frente de esa campaña.
Una derrota republicana tendría además un coste inmediato para Trump: una Cámara en manos demócratas podría abrir nuevas investigaciones, emitir citaciones contra altos cargos de la Administración y reactivar incluso la amenaza de un tercer «impeachment». Perder la mayoría significaría pasar de gobernar con un Congreso aliado a afrontar dos años de bloqueo y contrapeso. constante.

Publicado: septiembre 10, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-pone-papeleta-salvar-mayoria-republicana-noviembre-20260910071428-nt.html

Donald Trump no estará en las papeletas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, pero quiere que sus votantes actúen como si lo estuviera. El presidente convirtió este miércoles la primera convención republicana dedicada exclusivamente a unas elecciones de mitad de mandato o legislativas en un intento de centrar la campaña en torno a su figura y a su gestión, consciente de que perder el Congreso complicaría los dos últimos años de su presidencia.

«Os pido que finjáis que estoy en la papeleta, solo una vez más», dijo Trump ante miles de simpatizantes reunidos en el American Airlines Center de Dallas, el pabellón de los Mavericks de la NBA. Y dejó claro qué cree que está en juego: «Si perdemos, vais a perder vuestra frontera, vais a perder vuestras rebajas fiscales, vais a perder vuestra seguridad y vais a perder vuestra riqueza».

El presidente llegó a prometer «un dividendo de 5.000 dólares (casi 4.300 euros) a cada ciudadano adulto de Estados Unidos» si el Partido Republicano vence al Demócrata y se hace con la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

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  • Javier Ansorena

Es, en la práctica, la estrategia que Trump quiere imponer al Partido Republicano para noviembre: convertir unas elecciones que tradicionalmente funcionan como un referéndum sobre el presidente en un nuevo referéndum sobre él mismo.

El escenario elegido ayudaba. Casi cinco horas de discursos precedieron al presidente en Dallas, con candidatos republicanos emergentes y miembros de su Gabinete calentando a un público que tenía además que competir en atención con el comienzo de la temporada de la NFL. Cuando finalmente apareció el presidente Trump, el mensaje fue menos el de una convención legislativa que el de uno de sus grandes mítines presidenciales.

«Votad a republicanos y dejaremos al mundo comiendo nuestro polvo durante generaciones», proclamó. La alternativa, según él, sería entregar el futuro del país a «los demócratas de la izquierda radical» y obligar a Estados Unidos a pasar «la próxima década intentando volver a ponerse en pie».

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Trump anunció que hará campaña al menos una vez en cada estado donde haya una contienda competitiva por el Senado o la Cámara de Representantes, con especial atención a unas 35 circunscripciones consideradas decisivas. Es un despliegue poco habitual para un presidente en ejercicio y una muestra de hasta qué punto la Casa Blanca considera que su propia agenda depende del resultado.

El presidente pidió otros dos años de mayoría republicana para completar varias de sus prioridades. Entre ellas citó acabar con las fianzas en efectivo, cerrar definitivamente la frontera y aprobar un nuevo plan sanitario, además de continuar con las rebajas fiscales, la expansión energética y el endurecimiento de la política migratoria.

Pero Trump introdujo también un punto más ideológico. Aprovechó las victorias obtenidas este año por candidatos que se definen como socialistas en algunas primarias demócratas para presentar las elecciones como una batalla contra lo que llamó una «pequeña nube enferma» que se cierne sobre Estados Unidos. «Derrotaremos al comunismo en América y votaremos por la libertad americana», aseguró.

Una dificultad conocida para los republicanos

El llamamiento revela también una dificultad conocida para los republicanos: reproducir sin Trump como candidato la coalición electoral que le llevó a la Casa Blanca. El presidente parece haber llegado a una conclusión sencilla. Si su nombre no puede figurar oficialmente en la papeleta, intentará estar políticamente en ella.

«Vuestro voto decidirá si nuestro país tropieza en la línea de salida de los próximos 250 años o avanza y no vuelve jamás la vista atrás», dijo.

Trump quiere así que noviembre no se decida distrito por distrito ni candidato por candidato. Quiere una elección nacional sobre su presidencia y sobre la posibilidad de «terminar el trabajo». Y durante los próximos dos meses piensa ponerse personalmente al frente de esa campaña.

Una derrota republicana tendría además un coste inmediato para Trump: una Cámara en manos demócratas podría abrir nuevas investigaciones, emitir citaciones contra altos cargos de la Administración y reactivar incluso la amenaza de un tercer «impeachment». Perder la mayoría significaría pasar de gobernar con un Congreso aliado a afrontar dos años de bloqueo y contrapeso. constante.

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