Trump exigirá a Europa en la cumbre de la OTAN que aprenda a defenderse sola - Colombia
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Trump exigirá a Europa en la cumbre de la OTAN que aprenda a defenderse sola

Durante varios días ha … presentado a Estados Unidos como la nación indispensable, el país llamado a liderar el mundo por su fuerza económica, tecnológica y sobre todo militar. Entre desfiles aéreos, fuegos artificiales, homenajes a veteranos y discursos sobre el «destino excepcional» de Estados Unidos, el presidente reivindicó una nación capaz de garantizar el orden internacional.

Pero ese mensaje cambia de tono al cruzar el Atlántico. En la cumbre no llegará para prometer más protección a Europa, sino precisamente para advertir de que esa etapa ha terminado. Su mensaje será que el continente debe aprender a defenderse por sí mismo.

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Carlota Pérez (texto y foto)

La Casa Blanca presenta el viaje como la consolidación de una transformación histórica de la Alianza Atlántica. Si durante décadas Washington asumió el peso principal de la defensa europea, la Administración Trump sostiene ahora que ese modelo pertenece al pasado. «Nuestro objetivo sigue siendo trasladar el peso de la defensa convencional de Europa a nuestros aliados europeos y a Canadá», resumió el embajador estadounidense ante la OTAN, Matt Whitaker. Estados Unidos, añadió, seguirá siendo «un orgulloso miembro de la OTAN», pero sus responsabilidades son globales y ya no puede concentrar la mayor parte de sus recursos en la seguridad del continente europeo.
La idea atraviesa todo el planteamiento estratégico de Trump. Estados Unidos quiere seguir siendo la gran superpotencia capaz de proyectar fuerza en cualquier escenario del planeta, pero espera que los europeos asuman la responsabilidad de proteger su propio continente. «Tenemos responsabilidades en otras partes del mundo como la principal superpotencia mundial», afirmó Whitaker. «Necesitamos aliados capaces que puedan unirse a nosotros».

«Tenemos responsabilidades en otras partes del mundo como la principal superpotencia mundial. Necesitamos aliados capaces que puedan unirse a nosotros»

Matt Whitaker
Embajador de EE.UU. ante la OTAN

Ese cambio de filosofía es el que la Casa Blanca denomina ya «OTAN 3.0». Según explicó un alto funcionario en una llamada con periodistas, la Alianza abandona un modelo de dependencia respecto a Washington para convertirse en una organización basada en un reparto real de cargas y en la autosuficiencia europea. Trump pretende presentar ese giro como uno de los grandes logros de su segundo mandato.

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El presidente llega además respaldado por un argumento que repite desde hace años: el poco y lento aumento del gasto militar europeo. Según la Administración estadounidense, desde la cumbre de La Haya en 2025 los aliados han comprometido cerca de 139.000 millones de dólares (121.000 millones de euros) adicionales en defensa, aproximadamente la mitad destinados a la compra de armamento fabricado en Estados Unidos. Para Washington, esas cifras son una prueba de que la presión ejercida por Trump ha dado resultados.
Pero la Casa Blanca considera que el esfuerzo sigue siendo insuficiente. «Algunos aliados están haciendo más que otros», señaló el alto funcionario. Citó expresamente a Polonia, los países bálticos y los nórdicos como ejemplos, junto con Alemania, que prevé alcanzar el objetivo del 5% del PIB en defensa en 2035. Otros, dijo, continúan rezagados. «El presidente espera que todos den un paso al frente inmediatamente y alcancen ese 5% lo antes posible».

Trump quiere presentar como un triunfo que la OTAN haya un reparto real de la carga militar y Europa sea autosuficiente en defensa

El mensaje no es únicamente presupuestario. Washington insiste en que el problema no consiste solo en gastar más dinero, sino en construir una verdadera capacidad militar europea ante amenazas. La Administración reclama fábricas, cadenas de producción, sistemas de defensa aérea, munición y capacidades industriales suficientes para sostener una guerra prolongada sin depender permanentemente del apoyo estadounidense.
Al mismo tiempo, Trump quiere convertir ese rearme europeo en una oportunidad económica para la industria estadounidense. La Casa Blanca anticipa anuncios por valor de miles de millones de dólares durante la cumbre relacionados con nuevas compras de armamento, acuerdos de coproducción y apertura de nuevas plantas industriales a ambos lados del Atlántico. Según el alto funcionario, la cartera de pedidos de la industria militar estadounidense supera ya los 300.000 millones de dólares (262.000 millones de euros), hasta el punto de que el problema ya no es encontrar compradores sino aumentar la capacidad de producción.

Entrevistas con Zelenski y Al Sharaa

La agenda presidencial comenzará el martes con la llegada a Ankara, donde será recibido oficialmente por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Ambos mantendrán una reunión bilateral antes de la cena de líderes de la OTAN. El miércoles, Trump participará en la sesión plenaria de la Alianza, celebrará encuentros bilaterales con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y con el presidente sirio, Ahmed al Sharaa, antes de ofrecer una rueda de prensa y regresar esa misma noche a Washington.
Uno de los encuentros más delicados será precisamente el de Zelenski. Pese al discurso público de apoyo a Kiev, la Administración estadounidense transmite en privado un diagnóstico mucho menos optimista sobre la evolución de la guerra. Fuentes estadounidenses sostienen que el frente permanece prácticamente congelado desde hace meses. Admiten pequeños avances puntuales tanto de Ucrania como de Rusia, pero consideran que ninguno de los dos bandos dispone hoy de capacidad suficiente para alterar significativamente la situación militar.
«La línea de guerra permanece congelada», resumió uno de los altos responsables estadounidenses durante la preparación del viaje. Aunque Kiev continúa lanzando ataques de largo alcance contra territorio ruso y Moscú mantiene sus bombardeos sobre ciudades ucranianas, la Casa Blanca considera que la guerra ha entrado en una fase de desgaste sin perspectivas claras de victoria militar para ninguna de las partes.

Al Sharaa, nuevo líder sirio y antiguo yihadista, se reunirá con Trump

La última imagen política del viaje ofrecerá además uno de los mayores contrastes diplomáticos de la cumbre. Trump mantendrá una reunión con Ahmed al Sharaa, antiguo dirigente yihadista que hoy ejerce como presidente interino de Siria tras el colapso del régimen de Bashar al Assad. La fotografía simboliza hasta qué punto Oriente Próximo ha cambiado en apenas unos meses y refleja también la disposición de Washington a trabajar con los nuevos equilibrios regionales surgidos tras la caída de Damasco. Que un antiguo combatiente islamista sea recibido por el presidente de Estados Unidos en el marco de una cumbre de la OTAN habría parecido impensable hace solo unos años. Para la Casa Blanca, sin embargo, la prioridad ya no es el pasado de Al Sharaa, sino la estabilidad futura de Siria y su capacidad para impedir un nuevo vacío de poder en la región, y que su país ya no sea satélite de Irán.

Ese análisis explica la prioridad absoluta que Trump sigue otorgando a una negociación con el Kremlin. Según la Administración, el presidente Trump mantiene la convicción de que únicamente él puede actuar como mediador capaz de poner fin al conflicto. Washington insiste en que la prolongación de la guerra solo incrementa el número de víctimas mientras bloquea cualquier posibilidad de reconstrucción tanto para Ucrania como para Rusia.
La reunión con Zelenski servirá así para explorar posibles avances diplomáticos más que para anunciar nuevas iniciativas militares. La Casa Blanca mantiene que Trump continuará en contacto también con Vladímir Putin tras la cumbre, convencido de que aún existe margen para impulsar una salida negociada.

Presión a España por el gasto militar

El resto de la cumbre volverá a estar dominado por la presión estadounidense sobre los aliados menos comprometidos con el esfuerzo militar. Trump no prevé anunciar de momento sanciones concretas contra quienes incumplan los objetivos de gasto, pero sí dejar claro que Europa será cada vez más responsable de su propia seguridad.
La Administración recuerda además que el Pentágono mantiene abierta una revisión completa del despliegue militar estadounidense en Europa, incluida la presencia permanente de tropas y bases. Aunque oficialmente no existe ninguna decisión tomada, el mensaje es evidente: cuanto mayor sea la capacidad militar europea, menor será la necesidad de presencia estadounidense.
En ese contexto, España aparece de forma clara entre los destinatarios del mensaje presidencial. El contraste con los países que Washington pone como ejemplo resulta evidente. Trump lleva meses criticando a los socios que, a su juicio, continúan beneficiándose del paraguas militar estadounidense sin asumir un esfuerzo equivalente. España, que sigue lejos del objetivo del 5% del PIB defendido por Washington, vuelve a situarse entre los aliados observados con mayor atención por la Administración.

Publicado: julio 5, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-exigira-europa-cumbre-otan-aprenda-defenderse-20260705015740-nt.html

Durante varios días ha presentado a Estados Unidos como la nación indispensable, el país llamado a liderar el mundo por su fuerza económica, tecnológica y sobre todo militar. Entre desfiles aéreos, fuegos artificiales, homenajes a veteranos y discursos sobre el «destino excepcional» de Estados Unidos, el presidente reivindicó una nación capaz de garantizar el orden internacional.

Pero ese mensaje cambia de tono al cruzar el Atlántico. En la cumbre no llegará para prometer más protección a Europa, sino precisamente para advertir de que esa etapa ha terminado. Su mensaje será que el continente debe aprender a defenderse por sí mismo.

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  • Carlota Pérez (texto y foto)

La Casa Blanca presenta el viaje como la consolidación de una transformación histórica de la Alianza Atlántica. Si durante décadas Washington asumió el peso principal de la defensa europea, la Administración Trump sostiene ahora que ese modelo pertenece al pasado. «Nuestro objetivo sigue siendo trasladar el peso de la defensa convencional de Europa a nuestros aliados europeos y a Canadá», resumió el embajador estadounidense ante la OTAN, Matt Whitaker. Estados Unidos, añadió, seguirá siendo «un orgulloso miembro de la OTAN», pero sus responsabilidades son globales y ya no puede concentrar la mayor parte de sus recursos en la seguridad del continente europeo.

La idea atraviesa todo el planteamiento estratégico de Trump. Estados Unidos quiere seguir siendo la gran superpotencia capaz de proyectar fuerza en cualquier escenario del planeta, pero espera que los europeos asuman la responsabilidad de proteger su propio continente. «Tenemos responsabilidades en otras partes del mundo como la principal superpotencia mundial», afirmó Whitaker. «Necesitamos aliados capaces que puedan unirse a nosotros».

«Tenemos responsabilidades en otras partes del mundo como la principal superpotencia mundial. Necesitamos aliados capaces que puedan unirse a nosotros»

Matt Whitaker

Embajador de EE.UU. ante la OTAN

Ese cambio de filosofía es el que la Casa Blanca denomina ya «OTAN 3.0». Según explicó un alto funcionario en una llamada con periodistas, la Alianza abandona un modelo de dependencia respecto a Washington para convertirse en una organización basada en un reparto real de cargas y en la autosuficiencia europea. Trump pretende presentar ese giro como uno de los grandes logros de su segundo mandato.

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El presidente llega además respaldado por un argumento que repite desde hace años: el poco y lento aumento del gasto militar europeo. Según la Administración estadounidense, desde la cumbre de La Haya en 2025 los aliados han comprometido cerca de 139.000 millones de dólares (121.000 millones de euros) adicionales en defensa, aproximadamente la mitad destinados a la compra de armamento fabricado en Estados Unidos. Para Washington, esas cifras son una prueba de que la presión ejercida por Trump ha dado resultados.

Pero la Casa Blanca considera que el esfuerzo sigue siendo insuficiente. «Algunos aliados están haciendo más que otros», señaló el alto funcionario. Citó expresamente a Polonia, los países bálticos y los nórdicos como ejemplos, junto con Alemania, que prevé alcanzar el objetivo del 5% del PIB en defensa en 2035. Otros, dijo, continúan rezagados. «El presidente espera que todos den un paso al frente inmediatamente y alcancen ese 5% lo antes posible».

Trump quiere presentar como un triunfo que la OTAN haya un reparto real de la carga militar y Europa sea autosuficiente en defensa

El mensaje no es únicamente presupuestario. Washington insiste en que el problema no consiste solo en gastar más dinero, sino en construir una verdadera capacidad militar europea ante amenazas. La Administración reclama fábricas, cadenas de producción, sistemas de defensa aérea, munición y capacidades industriales suficientes para sostener una guerra prolongada sin depender permanentemente del apoyo estadounidense.

Al mismo tiempo, Trump quiere convertir ese rearme europeo en una oportunidad económica para la industria estadounidense. La Casa Blanca anticipa anuncios por valor de miles de millones de dólares durante la cumbre relacionados con nuevas compras de armamento, acuerdos de coproducción y apertura de nuevas plantas industriales a ambos lados del Atlántico. Según el alto funcionario, la cartera de pedidos de la industria militar estadounidense supera ya los 300.000 millones de dólares (262.000 millones de euros), hasta el punto de que el problema ya no es encontrar compradores sino aumentar la capacidad de producción.

Entrevistas con Zelenski y Al Sharaa

La agenda presidencial comenzará el martes con la llegada a Ankara, donde será recibido oficialmente por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Ambos mantendrán una reunión bilateral antes de la cena de líderes de la OTAN. El miércoles, Trump participará en la sesión plenaria de la Alianza, celebrará encuentros bilaterales con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y con el presidente sirio, Ahmed al Sharaa, antes de ofrecer una rueda de prensa y regresar esa misma noche a Washington.

Uno de los encuentros más delicados será precisamente el de Zelenski. Pese al discurso público de apoyo a Kiev, la Administración estadounidense transmite en privado un diagnóstico mucho menos optimista sobre la evolución de la guerra. Fuentes estadounidenses sostienen que el frente permanece prácticamente congelado desde hace meses. Admiten pequeños avances puntuales tanto de Ucrania como de Rusia, pero consideran que ninguno de los dos bandos dispone hoy de capacidad suficiente para alterar significativamente la situación militar.

«La línea de guerra permanece congelada», resumió uno de los altos responsables estadounidenses durante la preparación del viaje. Aunque Kiev continúa lanzando ataques de largo alcance contra territorio ruso y Moscú mantiene sus bombardeos sobre ciudades ucranianas, la Casa Blanca considera que la guerra ha entrado en una fase de desgaste sin perspectivas claras de victoria militar para ninguna de las partes.

Al Sharaa, nuevo líder sirio y antiguo yihadista, se reunirá con Trump

La última imagen política del viaje ofrecerá además uno de los mayores contrastes diplomáticos de la cumbre. Trump mantendrá una reunión con Ahmed al Sharaa, antiguo dirigente yihadista que hoy ejerce como presidente interino de Siria tras el colapso del régimen de Bashar al Assad. La fotografía simboliza hasta qué punto Oriente Próximo ha cambiado en apenas unos meses y refleja también la disposición de Washington a trabajar con los nuevos equilibrios regionales surgidos tras la caída de Damasco. Que un antiguo combatiente islamista sea recibido por el presidente de Estados Unidos en el marco de una cumbre de la OTAN habría parecido impensable hace solo unos años. Para la Casa Blanca, sin embargo, la prioridad ya no es el pasado de Al Sharaa, sino la estabilidad futura de Siria y su capacidad para impedir un nuevo vacío de poder en la región, y que su país ya no sea satélite de Irán.

Ese análisis explica la prioridad absoluta que Trump sigue otorgando a una negociación con el Kremlin. Según la Administración, el presidente Trump mantiene la convicción de que únicamente él puede actuar como mediador capaz de poner fin al conflicto. Washington insiste en que la prolongación de la guerra solo incrementa el número de víctimas mientras bloquea cualquier posibilidad de reconstrucción tanto para Ucrania como para Rusia.

La reunión con Zelenski servirá así para explorar posibles avances diplomáticos más que para anunciar nuevas iniciativas militares. La Casa Blanca mantiene que Trump continuará en contacto también con Vladímir Putin tras la cumbre, convencido de que aún existe margen para impulsar una salida negociada.

Presión a España por el gasto militar

El resto de la cumbre volverá a estar dominado por la presión estadounidense sobre los aliados menos comprometidos con el esfuerzo militar. Trump no prevé anunciar de momento sanciones concretas contra quienes incumplan los objetivos de gasto, pero sí dejar claro que Europa será cada vez más responsable de su propia seguridad.

La Administración recuerda además que el Pentágono mantiene abierta una revisión completa del despliegue militar estadounidense en Europa, incluida la presencia permanente de tropas y bases. Aunque oficialmente no existe ninguna decisión tomada, el mensaje es evidente: cuanto mayor sea la capacidad militar europea, menor será la necesidad de presencia estadounidense.

En ese contexto, España aparece de forma clara entre los destinatarios del mensaje presidencial. El contraste con los países que Washington pone como ejemplo resulta evidente. Trump lleva meses criticando a los socios que, a su juicio, continúan beneficiándose del paraguas militar estadounidense sin asumir un esfuerzo equivalente. España, que sigue lejos del objetivo del 5% del PIB defendido por Washington, vuelve a situarse entre los aliados observados con mayor atención por la Administración.

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