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Trump convierte a Pakistán en su puente hacia Teherán

«Son fantásticos. Creo que los paquistaníes han sido fantásticos. El mariscal y el primer ministro de Pakistán han sido absolutamente fantásticos», declaró Donald Trump a los periodistas poco antes de partir a China. El presidente zanjó de esta manera la polémica provocada por … el senador, y su estrecho aliado, Lindsey Graham, quien despreció la diplomacia de Islamabad en un encuentro con Pete Hegseth, secretario de Defensa. Pakistán, junto a Arabia Saudí, Turquía, Egipto y Qatar, lidera los esfuerzos de mediación entre Washington y Teherán. Mantener el diálogo entre dos protagonistas que se atribuyen la victoria y se desprecian mutuamente es una misión muy compleja que, de momento, ya ha logrado una cumbre bilateral en Islamabad. Los iraníes miran además a China y Rusia como posibles garantes de un acuerdo, ya que desconfían de un Trump que ya les ha traicionado en tres ocasiones.
Graham mostró su enfado con los paquistaníes tras conocer una noticia de la cadena CBS que desveló que habían permitido a Irán estacionar varios aviones militares en sus aeródromos para protegerlos de posibles ataques estadounidenses e israelíes. «Los aviones iraníes estacionados en Pakistán llegaron durante el periodo de alto el fuego y no guardan relación alguna con ninguna contingencia militar ni acuerdo de protección», declararon las autoridades de Islamabad en un comunicado. Este ataque de Graham no hizo cambiar de opinión a Trump, quien confía en la mediación paquistaní para intentar llegar a un pacto con la república islámica.

«Hoy existe mucho escepticismo sobre un acuerdo, pero ambas partes parecen coincidir en la necesidad de abordar primero la reapertura del estrecho de Ormuz y establecer un alto el fuego, para después tratar la cuestión nuclear central en junio», es la opinión de Baqir Syed, corresponsal diplomático del diario paquistaní ‘Dawn’. A la hora de analizar la implicación en el proceso mediador, este periódico aludió a las razones económicas porque Pakistán se ha visto gravemente afectado por las alteraciones del tráfico marítimo en el Golfo. El país importa entre el 85% y el 90% de su petróleo de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y casi el 99% de su gas licuado de Emiratos y Qatar. El sector agrícola también es vulnerable al conflicto debido a su dependencia de fertilizantes importados a través de Ormuz.

Noticia relacionada

Mikel Ayestaran

El mariscal favorito

La figura de Asim Munir, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas paquistaníes, ha sido clave para ganarse la confianza de la Casa Blanca. Trump parece admirar al antiguo director de la inteligencia militar y lo llama su mariscal favorito. Munir no se queda atrás y es uno de los grandes defensores del Premio Nobel de la Paz para Trump por su papel mediador en la guerra de mayo de 2025 entre India y Pakistán.
«Pakistán, que una vez dio refugio a Bin Laden, quiere convencer a la opinión internacional de que ya no es un caldo de cultivo para el terrorismo, sino una potencia media responsable, capaz de garantizar la seguridad regional desde la península Arábiga hasta la frontera india», declaró Gilles Boquérat, investigador asociado de la Fundación para la Investigación Estratégica, en una entrevista concedida al diario francés ‘Le Monde’. Una potencia nuclear con 250 millones de habitantes que media y presiona para lograr lo antes posible la reapertura de Ormuz.
Islamabad se encarga del intercambio de propuestas entre las partes, pero también demostró su influencia persuadiendo a Trump para suspender la operación Libertad a comienzos de mes, un plan destinado a escoltar los barcos atrapados en el estrecho. El presidente estadounidense reconoció que actuó «a petición de Pakistán y otros países» para evitar poner en peligro los «grandes avances» que veía en las conversaciones con el régimen iraní.

«Pakistán, que una vez dio refugio a Bin Laden, defiende que ya no es un caldo de cultivo para el terrorismo«

Gilles Boquérat
Investigador asociado de la Fundación para la Investigación Estratégica

La suspensión se produjo cuando la misión apenas había cumplido 48 horas y en la decisión fue clave también el enfado de Arabia Saudí, que negó a Estados Unidos el uso de su espacio aéreo. El papel de Riad, aliado de Islamabad, es otro de los pilares de los esfuerzos para poner fin a un conflicto que afecta de manera muy especial al Golfo, que ha quedado dividido y teme el plan de Irán de convertirse en el amo de Ormuz. Saudíes y cataríes mantienen contactos diplomáticos con Teherán, mientras que Emiratos se ha alineado con Israel y Estados Unidos e incluso ha optado por abandonar la OPEP.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, vive entre aviones y llamadas de teléfono. Tras visitar Pakistán, Omán, China o Rusia, el último esfuerzo del jefe de la diplomacia iraní le llevó a conversar con su homólogo azerbaiyano, Jeyhun Bayramov. Según el comunicado de Exteriores, Araghchi describió el «enfoque maximalista» de Estados Unidos, su retórica amenazante y la «falta de buena fe» como los principales obstáculos para lograr un final permanente de la guerra y cualquier posible acuerdo. Teherán trata de ganarse el apoyo de sus vecinos, a muchos de los cuales atacó durante los cuarenta días de guerra bajo el argumento de su respaldo a la operación de Estados Unidos e Israel. Uno de los vecinos que no sufrió ataque alguno fue Pakistán.

Publicado: mayo 13, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-convierte-pakistan-puente-teheran-20260513190346-nt.html

«Son fantásticos. Creo que los paquistaníes han sido fantásticos. El mariscal y el primer ministro de Pakistán han sido absolutamente fantásticos», declaró Donald Trump a los periodistas poco antes de partir a China. El presidente zanjó de esta manera la polémica provocada por el senador, y su estrecho aliado, Lindsey Graham, quien despreció la diplomacia de Islamabad en un encuentro con Pete Hegseth, secretario de Defensa. Pakistán, junto a Arabia Saudí, Turquía, Egipto y Qatar, lidera los esfuerzos de mediación entre Washington y Teherán. Mantener el diálogo entre dos protagonistas que se atribuyen la victoria y se desprecian mutuamente es una misión muy compleja que, de momento, ya ha logrado una cumbre bilateral en Islamabad. Los iraníes miran además a China y Rusia como posibles garantes de un acuerdo, ya que desconfían de un Trump que ya les ha traicionado en tres ocasiones.

Graham mostró su enfado con los paquistaníes tras conocer una noticia de la cadena CBS que desveló que habían permitido a Irán estacionar varios aviones militares en sus aeródromos para protegerlos de posibles ataques estadounidenses e israelíes. «Los aviones iraníes estacionados en Pakistán llegaron durante el periodo de alto el fuego y no guardan relación alguna con ninguna contingencia militar ni acuerdo de protección», declararon las autoridades de Islamabad en un comunicado. Este ataque de Graham no hizo cambiar de opinión a Trump, quien confía en la mediación paquistaní para intentar llegar a un pacto con la república islámica.

«Hoy existe mucho escepticismo sobre un acuerdo, pero ambas partes parecen coincidir en la necesidad de abordar primero la reapertura del estrecho de Ormuz y establecer un alto el fuego, para después tratar la cuestión nuclear central en junio», es la opinión de Baqir Syed, corresponsal diplomático del diario paquistaní ‘Dawn’. A la hora de analizar la implicación en el proceso mediador, este periódico aludió a las razones económicas porque Pakistán se ha visto gravemente afectado por las alteraciones del tráfico marítimo en el Golfo. El país importa entre el 85% y el 90% de su petróleo de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y casi el 99% de su gas licuado de Emiratos y Qatar. El sector agrícola también es vulnerable al conflicto debido a su dependencia de fertilizantes importados a través de Ormuz.

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  • Mikel Ayestaran

El mariscal favorito

La figura de Asim Munir, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas paquistaníes, ha sido clave para ganarse la confianza de la Casa Blanca. Trump parece admirar al antiguo director de la inteligencia militar y lo llama su mariscal favorito. Munir no se queda atrás y es uno de los grandes defensores del Premio Nobel de la Paz para Trump por su papel mediador en la guerra de mayo de 2025 entre India y Pakistán.

«Pakistán, que una vez dio refugio a Bin Laden, quiere convencer a la opinión internacional de que ya no es un caldo de cultivo para el terrorismo, sino una potencia media responsable, capaz de garantizar la seguridad regional desde la península Arábiga hasta la frontera india», declaró Gilles Boquérat, investigador asociado de la Fundación para la Investigación Estratégica, en una entrevista concedida al diario francés ‘Le Monde’. Una potencia nuclear con 250 millones de habitantes que media y presiona para lograr lo antes posible la reapertura de Ormuz.

Islamabad se encarga del intercambio de propuestas entre las partes, pero también demostró su influencia persuadiendo a Trump para suspender la operación Libertad a comienzos de mes, un plan destinado a escoltar los barcos atrapados en el estrecho. El presidente estadounidense reconoció que actuó «a petición de Pakistán y otros países» para evitar poner en peligro los «grandes avances» que veía en las conversaciones con el régimen iraní.

«Pakistán, que una vez dio refugio a Bin Laden, defiende que ya no es un caldo de cultivo para el terrorismo«

Gilles Boquérat

Investigador asociado de la Fundación para la Investigación Estratégica

La suspensión se produjo cuando la misión apenas había cumplido 48 horas y en la decisión fue clave también el enfado de Arabia Saudí, que negó a Estados Unidos el uso de su espacio aéreo. El papel de Riad, aliado de Islamabad, es otro de los pilares de los esfuerzos para poner fin a un conflicto que afecta de manera muy especial al Golfo, que ha quedado dividido y teme el plan de Irán de convertirse en el amo de Ormuz. Saudíes y cataríes mantienen contactos diplomáticos con Teherán, mientras que Emiratos se ha alineado con Israel y Estados Unidos e incluso ha optado por abandonar la OPEP.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, vive entre aviones y llamadas de teléfono. Tras visitar Pakistán, Omán, China o Rusia, el último esfuerzo del jefe de la diplomacia iraní le llevó a conversar con su homólogo azerbaiyano, Jeyhun Bayramov. Según el comunicado de Exteriores, Araghchi describió el «enfoque maximalista» de Estados Unidos, su retórica amenazante y la «falta de buena fe» como los principales obstáculos para lograr un final permanente de la guerra y cualquier posible acuerdo. Teherán trata de ganarse el apoyo de sus vecinos, a muchos de los cuales atacó durante los cuarenta días de guerra bajo el argumento de su respaldo a la operación de Estados Unidos e Israel. Uno de los vecinos que no sufrió ataque alguno fue Pakistán.

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