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Trabajo declara la guerra al 'despido' en periodo de prueba tras multiplicarse por cinco en contratos indefinidos desde 2019

No superar el periodo de prueba al inicio de un contrato se ha convertido en una realidad sospechosamente habitual en España desde que entró en vigor la reforma laboral en el año 2022. Hasta cierto punto, es esperable que al haber más personas trabajando también aumente el número de ellas que no superan esos meses en los que la empresa puede cesar la relación laboral a coste cero. Pero las cifras muestran, desde hace tiempo, indicios claros de un uso fraudulento del periodo de prueba, lo que ha llevado al Ministerio de Trabajo a poner la lupa sobre esta práctica. Desde el año 2019 (el último que no está distorsionado por el efecto de la pandemia ni de la reforma laboral) el número de ceses por no superar la prueba ha pasado de 675.555 a superar el millón por primera vez en la historia el año pasado. Un incremento del 51,5%.Sin embargo, esta cifra esconde dos realidades muy diferentes. Mientras que los ceses por este motivo en contratos temporales se han reducido a la mitad-siguiendo la línea de la propia temporalidad, que quedó muy restringida con la reforma laboral-, en las relaciones indefinidas se han disparado exponencialmente. En concreto han pasado de 132.534 en 2019 hasta 723.763 el año pasado. O lo que es lo mismo, se han más que multiplicado por cinco. 
Solo los ceses por agotamiento de incapacidad temporal -cuando se supera los 545 días de baja médica, el máximo que permite la ley- y los provocados por paso a la inactividad de fijos discontinuos se han incrementado más entre los indefinidos. Los dos casos anteriores se pueden explicar parcialmente por el brusco incremento en los afiliados de baja médica y de los que trabajan con contrato fijo discontinuo. Y aunque en el caso del periodo de prueba también hay una parte que se justifica porque hay más gente trabajando con este tipo de contratos desde la reforma laboral (un 46% más), los números no cuadran. El año pasado se registraron 5,35 ceses durante el periodo de prueba por cada 100 afiliados a la Seguridad Social con contrato indefinido, una tasa muy superior a los 1,4 por cada 100 ocupados que se veían en 2019. 
Además, el brusco incremento en los ceses durante el periodo de prueba se produjo muy bruscamente justo en los meses posteriores a la entrada en vigor de la reforma laboral (produjo plenos efectos a partir de abril de 2022). Aunque la tendencia desde entonces ha seguido al alza, el gran salto fue casi automático con el cambio legislativo. Asimismo, los despidos durante la prueba empezaron a mostrar un patrón estacional más marcado que no se veía antes de la reforma laboral. Desde 2022, se concentran particularmente en los meses de junio, julio y agosto, mientras que se han reducido en el periodo invernal (enero a marzo), donde la actividad laboral es más baja. Un patrón que ya se veía en los contratos temporales antes de que cambiara la legislación. Como es altamente improbable que los trabajadores españoles hayan sido víctimas de una ola de incompetencia colectiva, todo apunta a que detrás de este incremento en los ceses se esconden casos de temporalidad fraudulenta. Que algunas empresas han encontrado en el periodo de prueba un subterfugio para esquivar las restricciones a la temporalidad que introdujo la reforma. Díaz vigilará más de cerca los periodos largosAnte esta tesitura, el Gobierno aprobó la semana pasada una norma con la que busca que las empresas tengan más difícil aplicar periodos de prueba especialmente largos. Según el Estatuto de los Trabajadores, este tiempo solo puede superar los seis meses en los trabajadores técnicos titulados y los dos meses en el resto salvo que se pacte lo contrario por convenio.Con el decreto, que todavía no ha entrado en vigor, las empresas tendrán que explicar con mayor precisión los motivos que justifican ampliar el periodo de prueba más allá de lo que establece el Estatuto de los Trabajadores. Sin embargo, la estadística de convenios colectivos muestra que los periodos de prueba ‘extendidos’ son bastante poco habituales entre los trabajadores. En concreto, de los convenios firmados en 2025 con cláusulas cualitativas conocidas, solo el 6% utilizaban periodos de prueba superiores a los que fija el Estatuto de los Trabajadores. De hecho, es más habitual encontrar acuerdos colectivos que reducen la duración respecto a lo que establece la ley. El 8,8% de los convenios que incluían información sobre cláusulas cualitativas firmados el año pasado estaban en esa situación. 

Publicado: septiembre 14, 2026, 6:00 am

La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/trabajo-declara-guerra-despido-periodo-prueba-tras-dispararse-un-446-indefinidos-desde-2019_7035820_0.html

No superar el periodo de prueba al inicio de un contrato se ha convertido en una realidad sospechosamente habitual en España desde que entró en vigor la reforma laboral en el año 2022. Hasta cierto punto, es esperable que al haber más personas trabajando también aumente el número de ellas que no superan esos meses en los que la empresa puede cesar la relación laboral a coste cero. 

Pero las cifras muestran, desde hace tiempo, indicios claros de un uso fraudulento del periodo de prueba, lo que ha llevado al Ministerio de Trabajo a poner la lupa sobre esta práctica. Desde el año 2019 (el último que no está distorsionado por el efecto de la pandemia ni de la reforma laboral) el número de ceses por no superar la prueba ha pasado de 675.555 a superar el millón por primera vez en la historia el año pasado. Un incremento del 51,5%.

Sin embargo, esta cifra esconde dos realidades muy diferentes. Mientras que los ceses por este motivo en contratos temporales se han reducido a la mitad-siguiendo la línea de la propia temporalidad, que quedó muy restringida con la reforma laboral-, en las relaciones indefinidas se han disparado exponencialmente. En concreto han pasado de 132.534 en 2019 hasta 723.763 el año pasado. O lo que es lo mismo, se han más que multiplicado por cinco. 

Solo los ceses por agotamiento de incapacidad temporal -cuando se supera los 545 días de baja médica, el máximo que permite la ley- y los provocados por paso a la inactividad de fijos discontinuos se han incrementado más entre los indefinidos. Los dos casos anteriores se pueden explicar parcialmente por el brusco incremento en los afiliados de baja médica y de los que trabajan con contrato fijo discontinuo. 

Y aunque en el caso del periodo de prueba también hay una parte que se justifica porque hay más gente trabajando con este tipo de contratos desde la reforma laboral (un 46% más), los números no cuadran. El año pasado se registraron 5,35 ceses durante el periodo de prueba por cada 100 afiliados a la Seguridad Social con contrato indefinido, una tasa muy superior a los 1,4 por cada 100 ocupados que se veían en 2019. 

Además, el brusco incremento en los ceses durante el periodo de prueba se produjo muy bruscamente justo en los meses posteriores a la entrada en vigor de la reforma laboral (produjo plenos efectos a partir de abril de 2022). Aunque la tendencia desde entonces ha seguido al alza, el gran salto fue casi automático con el cambio legislativo. 

Asimismo, los despidos durante la prueba empezaron a mostrar un patrón estacional más marcado que no se veía antes de la reforma laboral. Desde 2022, se concentran particularmente en los meses de junio, julio y agosto, mientras que se han reducido en el periodo invernal (enero a marzo), donde la actividad laboral es más baja. Un patrón que ya se veía en los contratos temporales antes de que cambiara la legislación. 

Como es altamente improbable que los trabajadores españoles hayan sido víctimas de una ola de incompetencia colectiva, todo apunta a que detrás de este incremento en los ceses se esconden casos de temporalidad fraudulenta. Que algunas empresas han encontrado en el periodo de prueba un subterfugio para esquivar las restricciones a la temporalidad que introdujo la reforma. 

Díaz vigilará más de cerca los periodos largos

Ante esta tesitura, el Gobierno aprobó la semana pasada una norma con la que busca que las empresas tengan más difícil aplicar periodos de prueba especialmente largos. Según el Estatuto de los Trabajadores, este tiempo solo puede superar los seis meses en los trabajadores técnicos titulados y los dos meses en el resto salvo que se pacte lo contrario por convenio.

Con el decreto, que todavía no ha entrado en vigor, las empresas tendrán que explicar con mayor precisión los motivos que justifican ampliar el periodo de prueba más allá de lo que establece el Estatuto de los Trabajadores. 

Sin embargo, la estadística de convenios colectivos muestra que los periodos de prueba ‘extendidos’ son bastante poco habituales entre los trabajadores. En concreto, de los convenios firmados en 2025 con cláusulas cualitativas conocidas, solo el 6% utilizaban periodos de prueba superiores a los que fija el Estatuto de los Trabajadores. De hecho, es más habitual encontrar acuerdos colectivos que reducen la duración respecto a lo que establece la ley. El 8,8% de los convenios que incluían información sobre cláusulas cualitativas firmados el año pasado estaban en esa situación. 

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