Tercer movimiento de la Operación Vivaldi: el «engaño» ucraniano para recuperar territorio clave en Donbás - Colombia
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Tercer movimiento de la Operación Vivaldi: el «engaño» ucraniano para recuperar territorio clave en Donbás

La aldea de Nove era el objetivo, pero los rusos no lo detectaron. «El enemigo fue engañado y no vio venir el golpe real», declaró el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Andrii Biletski. La importancia de Nove no radica en su núcleo urbano, … sino en su posición. «Quien controla las alturas que rodean esta localidad tiene la iniciativa en la cabeza de puente», añadió el general de brigada. Rusia ha perdido un saliente con posiciones clave en torno a Limán. Una zona que formaba parte de la pinza rusa para rodear desde el noroeste el cinturón de fortalezas de la región de Donetsk.
«El enemigo estaba convencido de que la dirección principal del ataque era Shandryholove–Zelena Dolyna. Eso le obligó a quemar inútilmente sus reservas en contraataques precisamente en esa dirección», precisó Biletski.

La Operación Vivaldi concluyó otra fase más con la recuperación de Nove, Ridkodub y Katerynivka. Y también se ha establecido el control ucraniano sobre las poblaciones de Karpivka y Novomykhailivka. Esta ofensiva limitada ha costado a las tropas del Kremlin 2.000 bajas y más de 250 soldados capturados, afirman las fuerzas defensoras. «Los rusos se rendían por unidades enteras, con sus oficiales, pilotos y artilleros», destaca el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército.
Ucrania asegura haber recuperado 51 kilómetros cuadrados sólo en esta fase, con un total de 176 kilómetros cuadrados desde el inicio de la operación. Una superficie aproximada al término municipal de Aranjuez. Lo que se traduce en la liberación de una gran parte de los principales avances rusos en esta área durante todo el año 2025.

Noticia relacionada

Miriam González

La Operación Vivaldi se hizo pública oficialmente el 15 de septiembre. Aunque desde la primavera se habían notado, por parte de analistas independientes, movimientos destacables en la zona. El éxito fue precisamente el silencio operacional y el factor sorpresa, destacan desde el Ejército ucraniano. La maniobra terrestre de las fuerzas mecanizadas llegó tras una cuidadosa preparación. Se combinaron ataques contra las líneas logísticas y las posiciones de los operadores de drones con contramedidas de guerra electrónica.
«Logramos crear una especie de cortina, un muro construido por nuestras unidades de guerra electrónica, a través del cual los sistemas no tripulados enemigos en algunas zonas simplemente no podían penetrar», declaró el mayor Maksym Zhorin, subcomandante del Tercer Cuerpo de Ejército, el pasado 16 de septiembre.

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Otra de las particularidades de la Operación Vivaldi fue el despliegue de robots terrestres en la retaguardia enemiga. Biletski aseguró el pasado 20 de septiembre que «por primera vez en el mundo» drones bombarderos ucranianos lograron trasladar los robots kamikaze a más de 10 kilómetros en la profundidad del territorio controlado por las fuerzas de Moscú.
En la actualización de este lunes, el comandante ucraniano explicó además que para romper las líneas enemigas se había utilizado un «invento propio». Los defensores utilizaron antiguos blindados soviéticos BTR-60 de transporte de personal, reconvertidos en vehículos terrestres no tripulados y cargados de explosivos.

Batalla en los cielos

Los blogueros militares rusos achacan la pérdida de posiciones a lo que denominan como una suerte de partes de guerra maquillados. «La cultura generalizada de mentir y los partes exagerados sobre los éxitos militares rusos en Limán durante la contraofensiva en esa dirección», consideran algunos, según recoge el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés)
A raíz de los avances en la Operación Vivaldi podría estar surgiendo una «nueva teoría de la victoria» para Vladímir Putin. Un cambio de estrategia derivada de la dificultad rusa para lograr amplias ganancias territoriales en el frente, apuntan desde el ISW. El instituto subraya en su informe del 27 que Rybar, uno de los canales militares rusos más influyentes y afín al Kremlin, apuesta por recurrir a una campaña de ataques de largo alcance con misiles y drones para forzar a Ucrania a capitular en el invierno de 2026-2027.
Durante las últimas semanas los nuevos drones con motores a reacción han sido disparados contra las ciudades ucranianas de retaguardia, especialmente en Kiev, día y noche. Esta evolución de los sistemas no tripulados, relativamente baratos, supone un reto para la defensa aérea ucraniana por su velocidad. Moscú podría apostar por ellos como uno de los pilares de su ofensiva aérea.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, adelantó el pasado mes de julio que la batalla aérea será la que determine el resultado de la guerra. «Si detienes al enemigo en el campo de batalla, si detienes la guerra terrestre y le impides dominar el mar -como hicimos con nuestros drones navales, alejando a la flota rusa-, entonces el siguiente campo de batalla pasa a ser el cielo», destacó el mandatario ucraniano en una entrevista con Financial Times.
Kiev se prepara para un invierno complicado después de un septiembre marcado por la intensidad de los bombardeos rusos. En el frente, mientras tanto, la Operación Vivaldi todavía tiene pendiente su cuarto movimiento.

Publicado: septiembre 28, 2026, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/tercer-movimiento-operacion-vivaldi-engano-ucraniano-recuperar-20260928170102-nt.html

La aldea de Nove era el objetivo, pero los rusos no lo detectaron. «El enemigo fue engañado y no vio venir el golpe real», declaró el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Andrii Biletski. La importancia de Nove no radica en su núcleo urbano, … sino en su posición. «Quien controla las alturas que rodean esta localidad tiene la iniciativa en la cabeza de puente», añadió el general de brigada. Rusia ha perdido un saliente con posiciones clave en torno a Limán. Una zona que formaba parte de la pinza rusa para rodear desde el noroeste el cinturón de fortalezas de la región de Donetsk.

«El enemigo estaba convencido de que la dirección principal del ataque era Shandryholove–Zelena Dolyna. Eso le obligó a quemar inútilmente sus reservas en contraataques precisamente en esa dirección», precisó Biletski.

La Operación Vivaldi concluyó otra fase más con la recuperación de Nove, Ridkodub y Katerynivka. Y también se ha establecido el control ucraniano sobre las poblaciones de Karpivka y Novomykhailivka. Esta ofensiva limitada ha costado a las tropas del Kremlin 2.000 bajas y más de 250 soldados capturados, afirman las fuerzas defensoras. «Los rusos se rendían por unidades enteras, con sus oficiales, pilotos y artilleros», destaca el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército.

Ucrania asegura haber recuperado 51 kilómetros cuadrados sólo en esta fase, con un total de 176 kilómetros cuadrados desde el inicio de la operación. Una superficie aproximada al término municipal de Aranjuez. Lo que se traduce en la liberación de una gran parte de los principales avances rusos en esta área durante todo el año 2025.

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  • Miriam González

La Operación Vivaldi se hizo pública oficialmente el 15 de septiembre. Aunque desde la primavera se habían notado, por parte de analistas independientes, movimientos destacables en la zona. El éxito fue precisamente el silencio operacional y el factor sorpresa, destacan desde el Ejército ucraniano. La maniobra terrestre de las fuerzas mecanizadas llegó tras una cuidadosa preparación. Se combinaron ataques contra las líneas logísticas y las posiciones de los operadores de drones con contramedidas de guerra electrónica.

«Logramos crear una especie de cortina, un muro construido por nuestras unidades de guerra electrónica, a través del cual los sistemas no tripulados enemigos en algunas zonas simplemente no podían penetrar», declaró el mayor Maksym Zhorin, subcomandante del Tercer Cuerpo de Ejército, el pasado 16 de septiembre.

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Otra de las particularidades de la Operación Vivaldi fue el despliegue de robots terrestres en la retaguardia enemiga. Biletski aseguró el pasado 20 de septiembre que «por primera vez en el mundo» drones bombarderos ucranianos lograron trasladar los robots kamikaze a más de 10 kilómetros en la profundidad del territorio controlado por las fuerzas de Moscú.

En la actualización de este lunes, el comandante ucraniano explicó además que para romper las líneas enemigas se había utilizado un «invento propio». Los defensores utilizaron antiguos blindados soviéticos BTR-60 de transporte de personal, reconvertidos en vehículos terrestres no tripulados y cargados de explosivos.

Batalla en los cielos

Los blogueros militares rusos achacan la pérdida de posiciones a lo que denominan como una suerte de partes de guerra maquillados. «La cultura generalizada de mentir y los partes exagerados sobre los éxitos militares rusos en Limán durante la contraofensiva en esa dirección», consideran algunos, según recoge el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés)

A raíz de los avances en la Operación Vivaldi podría estar surgiendo una «nueva teoría de la victoria» para Vladímir Putin. Un cambio de estrategia derivada de la dificultad rusa para lograr amplias ganancias territoriales en el frente, apuntan desde el ISW. El instituto subraya en su informe del 27 que Rybar, uno de los canales militares rusos más influyentes y afín al Kremlin, apuesta por recurrir a una campaña de ataques de largo alcance con misiles y drones para forzar a Ucrania a capitular en el invierno de 2026-2027.

Durante las últimas semanas los nuevos drones con motores a reacción han sido disparados contra las ciudades ucranianas de retaguardia, especialmente en Kiev, día y noche. Esta evolución de los sistemas no tripulados, relativamente baratos, supone un reto para la defensa aérea ucraniana por su velocidad. Moscú podría apostar por ellos como uno de los pilares de su ofensiva aérea.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, adelantó el pasado mes de julio que la batalla aérea será la que determine el resultado de la guerra. «Si detienes al enemigo en el campo de batalla, si detienes la guerra terrestre y le impides dominar el mar -como hicimos con nuestros drones navales, alejando a la flota rusa-, entonces el siguiente campo de batalla pasa a ser el cielo», destacó el mandatario ucraniano en una entrevista con Financial Times.

Kiev se prepara para un invierno complicado después de un septiembre marcado por la intensidad de los bombardeos rusos. En el frente, mientras tanto, la Operación Vivaldi todavía tiene pendiente su cuarto movimiento.

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