Publicado: septiembre 28, 2026, 10:45 am
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En los últimos años preocupa más la cara cansada que las arrugas. Lo dicen los médicos estéticos, que aseguran que muchos pacientes llegan a la consulta alarmados por su ‘mala cara’, aunque duerman bien. Detrás de ese rostro cansado o triste se esconden una … serie de cambios fruto del paso del tiempo: falta de luminosidad y frescura, ojeras más marcadas, pérdida de volúmenes y descenso de los tejidos.
La doctora Laura Bermejo, experta en cirugía maxilofacial y medicina estética y colaboradora del laboratorio Croma, explica que «desde los 26 o 27 años, cuando se inicia el envejecimiento, no empezamos a marcar arrugas, sino a perder volúmenes, y es donde se ve un cambio en las facciones; el rostro se esqueletiza más, y antes incluso de presentar flacidez o una arruga marcada, se nota la pérdida de volumen, unas ojeras más marcadas, un surco nasogeniano más pronunciado o un pómulo medio más hundido, por la pérdida de los paquetes grasos del tercio medio, que es donde comienza ese envejecimiento. Todo esto da cara de cansancio. Y cuando hay reabsorción ósea y la flacidez es más evidente, pasamos de cara de cansancio a la de tristeza, que es cuando se mercan los surcos nasogenianos y las líneas de marioneta».
Mar Mira, doctora experta en medicina estética, también asegura que las quejas sobre la cara cansada o triste son habituales en su consulta. «Una percepción especialmente frecuente después de las vacaciones, cuando el paciente vuelve a mirarse con detenimiento y descubre que, aunque se encuentra bien, su rostro no transmite esa misma sensación».
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Araceli Nicolás
Por qué la cara transmite cansancio, aunque no se sienta
Los factores que hacen que el rostro parezca cansado son, esencialmente, tres: una mirada triste, fruto de las ojeras o las bolsas; una piel apagada, sin luz; y la pérdida de firmeza.
La zona del contorno de los ojos es la primera en reflejar los signos del cansancio. «Un contorno de ojos apagado, una ojera hundida o determinados cambios de volumen pueden generar una expresión fatigada incluso en personas jóvenes», asegura la Dra. Mar Mira.
La calidad de la piel también juega un papel esencial en esa ‘mala cara’. La deshidratación, los poros más visibles, las manchas… hacen que la piel se vea menos jugosa y más opaca.
Finalmente, la pérdida de volúmenes y el descenso de los tejidos van modificando la forma del óvalo facial, haciendo que la cara se perciba más cansada y triste.
Qué tratamiento elegir para borrar la cara cansada
El maquillaje y algunos cosméticos pueden ayudar a borrar algunos de esos signos, pero cuando se busca algo más eficaz, no queda más remedio que recurrir a la estética. La doctora Bermejo asegura que el ácido hialurónico «es una herramienta aún insustituible para reponer volúmenes perdidos y, tratando ciertos puntos estratégicos, permite obtener un mejor aspecto, rejuvenecimiento y cara de descanso, sin irnos a grandes rellenos».
Además, recomienda los neuromoduladores (el popular bótox), «para el tercio medio, relajan de forma temporal los músculos al bloquear las señales nerviosas. Suavizan arrugas, aportan frescura y eliminan la cara de cansancio, enfado y tristeza». Junto a ellos, la medicina estética regenerativa, y los polinucleótidos, «uno de sus máximos exponentes. Son fragmentos de ADN natural (generalmente extraídos del salmón) usados como bioestimuladores para reparar los tejidos, estimular el colágeno y mejorar la hidratación sin proporcionar volumen. Al mejorar la calidad de piel, aportan sensación de frescura cutánea».
La doctora Mar Mira aconseja realizar «un diagnóstico exhaustivo y global del rostro antes de decidir qué tratar. Muchas veces el paciente piensa que el problema está únicamente en las ojeras, cuando en realidad existe una combinación de factores». Una forma de tratar el rostro de forma global es a través del método Mira®, creado por la doctora. Esta técnica, basada en el diagnóstico médico individualizado, la experiencia y la mirada clínica, busca reposicionar, equilibrar y embellecer con naturalidad. Es un método que se adapta a cada paciente y que puede complementarse, cuando está indicado, con otras herramientas médicas: láser, aparatología médica, bioestimuladores de colágeno, inductores tisulares, tratamientos regenerativos…
