Publicado: julio 17, 2026, 2:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/rusia-cierra-fronteras-alimenta-miedo-movilizacion-militar-20260717084806-nt.html
La movilización militar forzosa es una cuestión prácticamente tabú en Rusia. Pero se ha vuelto un tema recurrente en muchas conversaciones, alimentado por la insistente creencia de que el Kremlin prepara una gran ofensiva para el otoño y necesitará miles de soldados que la … impulsen. El Gobierno ordenó a principios de este mes el cierre casi total de las fronteras, una práctica de manual para que los ciudadanos no se vayan al extranjero ante la amenaza de una leva. El presidente de la República Checa, Petr Pavel, ha servido de altavoz al asegurar en la última cumbre de la OTAN que Moscú prepara una movilización general y que antes de eso sería conveniente iniciar una negociación entre Volodímir Zelenski y Vladímir Putin.
La propia Ucrania lanzó señales de alerta tras la destitución repentina la noche anterior del ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, seis meses después de ocupar el cargo. Fédorov es el artífice de los últimos éxitos de Kiev en la guerra gracias a un plan de innovación tecnológica que ha llevado los drones de combate hasta el corazón de Rusia.
Su salida es consecuencia de los enfrentamientos entre el Ministerio y el Estado Mayor, cuyos mandos creen que Fédorov se ha volcado económica y materialmente en la guerra robótica y debilitado las formas castrenses tradicionales. Pero, más allá de estas fricciones, el Ejecutivo de Zelenski está convencido de que el Kremlin tiene planes de recrudecer la ofensiva en septiembre. Quiere encomendar al nuevo ministro que solucione las debilidades detectadas en la logística y los suministros en el frente y los problemas de alistamiento que también sufre Ucrania. Zelenski, de hecho, se ha comprometido a elevar los salarios de los soldados este verano.
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Álex Bustos
La máquina de guerra necesita más hombres para poder conquistar definitivamente el Donbás. Ucrania resiste estoicamente los embates rusos y las fórmulas para reclutar a nuevos combatientes sin movilizar a la población rusa se agotan. Todos aquellos que fueron voluntarios ya están en el frente o han regresado a casa heridos o muertos. Quienes se apuntaron por dinero cada vez tienen menos alicientes debido a las menguantes pagas de los nuevos contratos militares, mientras que las cárceles están cada vez más vacías debido a que la inmensa mayoría de los presos han sido reclutados. La contratación militar cayó un 50% en el último trimestre de 2025, según el medio independiente ‘Meduza’, y este año las cajas militares apenas han hecho 800 contratos profesionales por día, la cifra más baja desde 2023.
Moscú se prepara para recurrir a la movilización forzosa con apoyo legal y logístico. Las autoridades han ordenado el cierre de fronteras con países de la UE, como es el caso de los pasos de San Petersburgo-Finlandsky, Vyborg, Vartsilya, Lyuttya y Svetogorsk (lindantes con Finlandia), Pechory-Pskov (con Estonia) y Pytalovo (con Letonia). Todos ellos han sido clausurados este mes sin ninguna explicación aparente y han dado pie a la teoría de que podría estar gestándose un alistamiento obligatorio.
El Kremlin se prepara para evitar que suceda algo similar a lo ocurrido en 2022, cuando se decretó la leva parcial y hasta un millón de hombres salieron del país. Sin embargo, siguen abiertos algunos puntos como los de Narva (Estonia), Verj-Lars (Georgia), Kazajistán, Mongolia y China. A pesar de ello, los pasos fronterizos no son el único escollo para quienes quieren escapar. Cerca del 71% de los rusos, según la agencia de estadística Vtsiom, no tiene un pasaporte internacional, sino que solo dispone del interno (equivalente al DNI). Por último, si un hombre ya ha recibido la notificación de llamada a filas del Ministerio de Defensa, automáticamente no puede viajar al extranjero.
De la calle al frente
Rusia celebra el 20 de septiembre elecciones parlamentarias, una fecha que puede ser clave para el devenir de la guerra. El presidente de la República Checa considera que Putin decidirá si ordena o no la movilización general para intensificar el conflicto solo después de los comicios, ya que es costumbre del Kremlin evitar las medidas impopulares antes de una cita electoral. Según ‘Newsweek’, el Ministerio de Defensa ha adecuado incluso campos de entrenamiento militar, preparados para recibir y adiestrar de golpe a decenas de miles de reclutas.
Incluso hay regiones que parecen ser el laboratorio de pruebas de lo que hará el país euroasiático a gran escala. Es el caso de Penza, en la Rusia europea, situada a 640 kilómetros de Moscú. La Policía, apoyada por militares sin identificación, intercepta a hombres en la propia calle sin previo aviso para enviarlos al frente. De hecho, las fuerzas del orden declararon a los diarios rusos que estas acciones están planificadas y se llevan a cabo periódicamente. A finales de junio, un vídeo viral mostró a un grupo de mujeres de Penza que intentaba evitar entre lágrimas el traslado forzoso de sus maridos o hijos.
El Kremlin es consciente de que el reclutamiento obligatorio puede convertirse en un factor desestabilizador de Rusia y ha desmentido que piense implantar un decreto de estas características. Pero muchos temen que una decisión así exceda ya del control del propio Gobierno y dependa de las circunstancias de la guerra. En 2022, cuando se anunció la leva parcial, se vivieron horas caóticas. Las fronteras con Georgia y Finlandia colapsaron –en la primera, los atascos llegaron a ser de más de 20 kilómetros– y los precios de los vuelos se dispararon. Un billete de ida a Armenia llegó a costar más de 10.000 euros, cuando normalmente oscila alrededor de los 100.
Tampoco hubo tranquilidad en Daguestán. En esta región del Cáucaso se sucedieron las protestas, algo poco habitual en el país, y los manifestantes llegaron a agredir a los agentes, quienes dispararon al aire para dispersar a la muchedumbre. Moscú se prepara para que no se repitan estos incidentes. Incluso se ha preparado para aplicar cortes de internet móvil puntuales. Y, como señaló un general ruso que prefirió mantener el anonimato: «Hay chalecos antibalas y ametralladoras de sobra para todos».
