Publicado: mayo 29, 2026, 12:00 pm
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/tecnologia/actualidad/por-que-ha-explotado-cohete-blue-origin-jeff-bezos-consecuencias_6976720_0.html
Un cohete no tripulado de Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos, ha explotado esta madrugada en la plataforma de lanzamiento que la compañía tiene en Florida durante una prueba. De momento no se conocen las causas del incidente y la explicación oficial se ha limitado a señalar que se produjo “una anomalía” y que todo el personal está a salvo.
Sin embargo, la explosión del cohete New Glenn no solo ha dejado imágenes espectaculares. También abre un nuevo frente para Bezos en uno de sus proyectos más ambiciosos: convertir a Amazon Leo, la antigua Project Kuiper, en una alternativa real a Starlink, la red de internet por satélite de Elon Musk. Su primera constelación está diseñada para reunir 3.236 satélites en órbita baja terrestre, aunque la compañía aún está en las primeras fases del despliegue.
El revés podría afectar a varios aspectos del programa. Por un lado, el cohete no estaba surcando los cielos ni había llegado a despegar, sino que se encontraba en pleno ensayo previo al lanzamiento en el que los motores se encienden mientras el vehículo permanece sujeto a tierra. Se trata de una prueba conocida como hot-fire test o encendido estático y es una de las más importantes antes de autorizar el despegue, porque permite comprobar el comportamiento de los motores y de los sistemas del vehículo sin que este abandone la plataforma.
Por eso, el problema podría tener consecuencias más allá del propio cohete. En una prueba de este tipo, el vehículo está en la plataforma, conectado a sistemas de tierra, cargado con propelentes y rodeado de una infraestructura crítica para cualquier lanzamiento posterior. Aunque Blue Origin no ha detallado todavía el alcance de los daños, una explosión en el propio complejo de lanzamiento puede obligar a revisar no solo el cohete, sino también la torre, los sistemas de alimentación, las conducciones, los equipos de soporte y los procedimientos de seguridad antes de intentar una nueva misión.
Además, en el peor de los escenarios, si esos daños afectan a elementos esenciales de la plataforma, el complejo podría quedar fuera de servicio de forma temporal. Eso convertiría el accidente en un problema mucho más serio para Blue Origin: no bastaría con sustituir el cohete perdido, sino que habría que reparar, certificar y volver a poner a punto la infraestructura desde la que despega New Glenn.
Ese punto es importante porque New Glenn no es un cohete más dentro del calendario de Blue Origin. Es la gran apuesta orbital de la compañía de Bezos y una pieza clave para que Amazon pueda acelerar el despliegue de Amazon Leo, su red de internet por satélite. El lanzamiento que se estaba preparando debía llevar a órbita baja 48 satélites de esta constelación, aunque la carga no estaba integrada en el cohete en el momento del incidente.
Y ahí está el otro punto en el que la explosión podría afectar al programa: investigar la causa del fallo y revisar la infraestructura antes de retomar los lanzamientos desde ese complejo puede traducirse en retrasos, especialmente si el daño afecta a elementos de tierra que no se sustituyen con tanta rapidez como una pieza del cohete. Si bien los satélites no se han perdido, porque todavía no estaban instalados en el cohete, el calendario sí puede verse afectado.
Amazon Leo ya ha comenzado a desplegar sus satélites, pero necesita aumentar mucho el ritmo si quiere convertir su red en un servicio global y competitivo. Según los datos oficiales, de momento se han completado once misiones y se han superado los 300 satélites desplegados. La buena noticia es que, aunque New Glenn es una pieza muy importante del plan, Amazon no depende solo de Blue Origin: también ha contratado lanzamientos con otros vehículos, como Atlas V, Ariane 6, Vulcan y Falcon 9.
La NASA también está en el punto de mira
El problema no afecta únicamente al negocio de internet espacial. New Glenn también forma parte de los planes de Blue Origin para ganar peso en misiones institucionales y lunares. La NASA ha contado con la compañía de Bezos para distintos programas vinculados a la exploración de la Luna, y cualquier incidente relevante en un lanzador pesado obliga a revisar plazos, riesgos y garantías técnicas.
Eso no significa que el programa quede paralizado ni que Blue Origin esté fuera de la carrera. Las explosiones y los fallos forman parte del desarrollo de cohetes, incluso en compañías muy avanzadas. SpaceX también ha sufrido accidentes muy visibles durante sus pruebas.
Pero en el caso de New Glenn, el momento es más delicado, ya que Bezos necesita demostrar que su compañía puede lanzar de forma regular, fiable y con una cadencia suficiente para atraer clientes comerciales, misiones científicas y contratos institucionales.
