Publicado: marzo 26, 2026, 12:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/deficit-atencion-trump-peligroso-guerra-iran-20260325043415-nt.html
Durante estos desesperados días –con más atención de lo habitual para Donald Trump, que ya es decir– se han multiplicado las especulaciones sobre su salud mental. Ante el cada vez más evidente fiasco de la guerra contra Irán, un diagnóstico que podría ayudar a … explicar cómo el comandante en jefe toma sus decisiones más trascendentales podría ser el de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
Desde el inicio de las hostilidades, según desvela la cadena NBC, el Pentágono informa a Trump con un vídeo que muestra imágenes de los ataques más grandes y exitosos contra objetivos iraníes realizados durante las 48 horas anteriores. El montaje diario suele durar unos dos minutos y ha sido descrito como una sucesión de clips con «cosas explotando».
El presidente, más inclinado al solipsismo que a leer, también se informa a través de conversaciones con sus principales asesores, aunque suele desconectar cuando le llevan la contraria. Con tanto sesgo y tan poca información, hay más que sospechas de que en el despacho oval se están tomando decisiones al margen de la realidad y los procedimientos adoptados por el gobierno federal desde el inicio de la Guerra Fría.
Dentro de la estructura de la Casa Blanca, la principal herramienta a disposición del presidente es su Consejo de Seguridad Nacional. El problema es que la plantilla de 350 especialistas dedicados a discernir, planificar, y coordinar la diplomacia, la seguridad y la defensa de EEUU se ha visto cercenada a menos de la mitad. Con el pluriempleado Marco Rubio asumiendo la dirección de un órgano que siempre había contado con más profesionales que pelotas, y ha sido liderado por figuras de la talla de Henry Kissinger.
Más allá de la inconstitucionalidad o la inmoralidad de esta guerra, resulta imposible ignorar la carencia de planificación estratégica demostrada en estas últimas cuatro semanas. Todo este caos es la consecuencia lógica de un proceso de toma de decisiones dominado por la impulsividad, el narcisismo y la aversión a la complejidad.
