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«Orbán era un peón fundamental para desmontar el proyecto europeo»

Los observadores de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) y la de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) desplegados en Hungría han constatado que la campaña «se vio empañada por retórica divisiva e infundada de miedo, … por parte del partido gobernante, incluidas denuncias sin sustanciar sobre injerencia extranjera». En la rueda de prensa ofrecida en Budapest tras los comicios, hablaron con crudeza del «extendido uso indebido de cargos públicos y recursos gubernamentales», pero expusieron que la altísima participación, la más alta de la historia democrática de Hungría, se superpuso a esos efectos. El jefe de la misión de observadores del Consejo de Europa, el diputado español Pablo Hispán, destaca cómo fue esa participación tan alta que venció al «sistema Orbán».
La victoria ha sido tan abrumadora, finalmente, porque se ha beneficiado del sistema electoral de Orbán, que estaba diseñado para que, con menos votos, siguiese en el poder. Pero al final se le ha vuelto en contra. Ahora, con la mayoría de dos tercios, Magyar tiene las manos libres para desmontar todas las piezas del sistema político y volver a hacer de Hungría un Estado de derecho y una democracia pluralista, de acuerdo con los estándares que se le exigen, tanto desde el Consejo de Europa como de la Comisión de Venecia.

—Sin embargo, la estructura de poder progresivamente levantada durante los últimos 16 años no será desmontable de un día para otro.
—Tanto si hablamos de leyes como uso del poder, no se trata de sustituir un monopolio por otro. Un gobierno puede favorecer el pluralismo en los medios de comunicación o no. Un gobierno puede hacer un uso ilimitado del poder en su beneficio, confundiendo gobierno con partido, que es lo que estaba pasando en Hungría, o no. Se han estado utilizando en ese sentido los recursos del Estado hasta el último segundo, con campañas masivas por parte del gobierno en favor del candidato. Y eso era legal en Hungría, pero inaceptable para cualquier estándar democrático.

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Gracias a Hungría e Irán

Pedro Rodríguez

—Durante la jornada electoral fueron denunciados numerosos incidentes, pero las elecciones han sido percibidas como válidas por todos los observadores.
—A pesar de las muchas consideraciones, en la jornada electoral no hubo hechos relevantes que puedan poner en duda la opinión mayoritaria expresada por los húngaros. Eso es incontestable. Unas elecciones libres, por otra parte, son mucho más que el día de las elecciones. Cuando no hay pluralismo, cuando se da el uso masivo de los recursos del Estado a favor de un candidato… esto da lugar a serias consideraciones sobre unas elecciones en las que no ha habido igualdad de condiciones. Pero la participación de una gran parte de la sociedad húngara, independientemente de su adscripción ideológica, refleja también lo excepcional de la situación. Esperamos que la abrumadora confianza que han depositados los húngaros en Magyar se transforme en reformas claras y alineadas con el fortalecimiento del Estado de derecho.
—Aparte de las consecuencias evidentes para Europa, como el desbloqueo de las decisiones en materia de política exterior, ¿qué consecuencias de fondo tiene este resultado para la UE?
—Aquí había una operación política para desmontar lo que ha sido el proyecto europeo en los últimos 60 años, desde el Tratado de Roma; un intento de revertir todo lo que había supuesto, con poderosos apoyos a un lado y al otro del Atlántico. Y el peón fundamental de este desafío era Orbán. La caída de Orbán no supone el final del desafío, pero hoy el proyecto europeo es mucho más fuerte. Se trata de una amenaza de naturaleza muy preocupante y que no ha desaparecido, pero la caída de Orbán es la caída del muro del populismo contra el proyecto europeo y en Hungría se ha demostrado que, cuando la sociedad se une por el proyecto europeo tras una candidatura moderada, es imbatible. Hungría ha votado a favor del Tratado de Roma y el terremoto geopolítico es de gran dimensión, porque Budapest era un centro de conexiones, no solo con Putin, también con Serbia, con delincuentes polacos que se han refugiado aquí… esa red pierde su centro neurálgico y la ola de consecuencias es de muy largo alcance. En el actual contexto de tensiones geopolíticas, Hungría estaba siendo cruce de caminos de muchísimas cosas
—La mayoría de dos tercios no deja ya lugar a dudas del europeísmo de Hungría.
—Ha sido muy emocionante ver en la calle a todos esos jóvenes húngaros gritando «¡Europa! ¡Europa! ¡Europa!». Emocionaba de verdad. Porque quieren también ser húngaros, pero que la idea y la identidad húngara no sea solo patrimonio de unos pocos extremistas. Ha sido emocionante ver este momento histórico para los que creemos en el proyecto europeo y haber podido ayudar a que se exprese con libertad en las urnas.

Publicado: abril 15, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/hungria-votado-favor-tratado-roma-20260414041726-nt.html

Los observadores de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) y la de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) desplegados en Hungría han constatado que la campaña «se vio empañada por retórica divisiva e infundada de miedo, por parte del partido gobernante, incluidas denuncias sin sustanciar sobre injerencia extranjera». En la rueda de prensa ofrecida en Budapest tras los comicios, hablaron con crudeza del «extendido uso indebido de cargos públicos y recursos gubernamentales», pero expusieron que la altísima participación, la más alta de la historia democrática de Hungría, se superpuso a esos efectos. El jefe de la misión de observadores del Consejo de Europa, el diputado español Pablo Hispán, destaca cómo fue esa participación tan alta que venció al «sistema Orbán».

La victoria ha sido tan abrumadora, finalmente, porque se ha beneficiado del sistema electoral de Orbán, que estaba diseñado para que, con menos votos, siguiese en el poder. Pero al final se le ha vuelto en contra. Ahora, con la mayoría de dos tercios, Magyar tiene las manos libres para desmontar todas las piezas del sistema político y volver a hacer de Hungría un Estado de derecho y una democracia pluralista, de acuerdo con los estándares que se le exigen, tanto desde el Consejo de Europa como de la Comisión de Venecia.

Sin embargo, la estructura de poder progresivamente levantada durante los últimos 16 años no será desmontable de un día para otro.

—Tanto si hablamos de leyes como uso del poder, no se trata de sustituir un monopolio por otro. Un gobierno puede favorecer el pluralismo en los medios de comunicación o no. Un gobierno puede hacer un uso ilimitado del poder en su beneficio, confundiendo gobierno con partido, que es lo que estaba pasando en Hungría, o no. Se han estado utilizando en ese sentido los recursos del Estado hasta el último segundo, con campañas masivas por parte del gobierno en favor del candidato. Y eso era legal en Hungría, pero inaceptable para cualquier estándar democrático.

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    Pedro Rodríguez

Durante la jornada electoral fueron denunciados numerosos incidentes, pero las elecciones han sido percibidas como válidas por todos los observadores.

—A pesar de las muchas consideraciones, en la jornada electoral no hubo hechos relevantes que puedan poner en duda la opinión mayoritaria expresada por los húngaros. Eso es incontestable. Unas elecciones libres, por otra parte, son mucho más que el día de las elecciones. Cuando no hay pluralismo, cuando se da el uso masivo de los recursos del Estado a favor de un candidato… esto da lugar a serias consideraciones sobre unas elecciones en las que no ha habido igualdad de condiciones. Pero la participación de una gran parte de la sociedad húngara, independientemente de su adscripción ideológica, refleja también lo excepcional de la situación. Esperamos que la abrumadora confianza que han depositados los húngaros en Magyar se transforme en reformas claras y alineadas con el fortalecimiento del Estado de derecho.

Aparte de las consecuencias evidentes para Europa, como el desbloqueo de las decisiones en materia de política exterior, ¿qué consecuencias de fondo tiene este resultado para la UE?

—Aquí había una operación política para desmontar lo que ha sido el proyecto europeo en los últimos 60 años, desde el Tratado de Roma; un intento de revertir todo lo que había supuesto, con poderosos apoyos a un lado y al otro del Atlántico. Y el peón fundamental de este desafío era Orbán. La caída de Orbán no supone el final del desafío, pero hoy el proyecto europeo es mucho más fuerte. Se trata de una amenaza de naturaleza muy preocupante y que no ha desaparecido, pero la caída de Orbán es la caída del muro del populismo contra el proyecto europeo y en Hungría se ha demostrado que, cuando la sociedad se une por el proyecto europeo tras una candidatura moderada, es imbatible. Hungría ha votado a favor del Tratado de Roma y el terremoto geopolítico es de gran dimensión, porque Budapest era un centro de conexiones, no solo con Putin, también con Serbia, con delincuentes polacos que se han refugiado aquí… esa red pierde su centro neurálgico y la ola de consecuencias es de muy largo alcance. En el actual contexto de tensiones geopolíticas, Hungría estaba siendo cruce de caminos de muchísimas cosas

La mayoría de dos tercios no deja ya lugar a dudas del europeísmo de Hungría.

—Ha sido muy emocionante ver en la calle a todos esos jóvenes húngaros gritando «¡Europa! ¡Europa! ¡Europa!». Emocionaba de verdad. Porque quieren también ser húngaros, pero que la idea y la identidad húngara no sea solo patrimonio de unos pocos extremistas. Ha sido emocionante ver este momento histórico para los que creemos en el proyecto europeo y haber podido ayudar a que se exprese con libertad en las urnas.

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