Publicado: octubre 17, 2026, 2:45 am
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Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que bloquea la entrada en vigor de una amplia ley de sanciones contra Rusia que aprobó el Congreso de EE.UU. el mes pasado y que él mismo rubricó. La ley, que busca asfixiar la maquinaria bélica de … Rusia para forzar a Vladimir Putin a poner fin a la guerra de Ucrania, tuvo apoyo tanto de republicanos como de demócratas del Congreso. De hecho, lleva el nombre de Lindsey Graham, un senador republicano fallecido en julio, aliado acérrimo de Trump y baluarte de la política agresiva contra Rusia e Irán.
La decisión del presidente de EE.UU. ocurre en un momento en el que su prioridad no es debilitar a su adversario tradicional y favorecer a su aliado, Ucrania; sino contar con la cooperación de Rusia para tratar de bajar los precios energéticos, un asunto de gran sensibilidad política. Las elecciones legislativas en EE.UU. son dentro de poco más de dos semanas y el precio de los combustibles es uno de los principales motivos de la impopularidad de Trump, que sufre sus niveles de aprobación más bajos para sus dos mandatos.
Esta orden ejecutiva llega unos días después de que Trump anunciara un acuerdo con Putin para que Rusia inyecte millones de toneladas de diésel en EE.UU. y en los mercados globales. Esa decisión fue condenada por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski; por los aliados europeos de EE.UU. y por la oposición demócrata, que la consideró una «traición» a la causa ucraniana.
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Miriam González
La ley del Congreso incluye abundantes sanciones contra autoridades, oligarcas y entidades financieras rusas y permite al presidente de EE.UU. la imposición de aranceles reforzados contra los países que comercien con Rusia, además de medidas contra la ‘flota en la sombra’ rusa -tanqueros que evaden sanciones- y contra su sistema bancario.
En su orden ejecutiva, Trump aduce que suspende su aplicación por razones de «intereses nacionales» de EE.UU., aunque no detalla en su texto cuáles son esos intereses ni qué objetivo tiene el bloque de las sanciones.
El presidente de EE.UU. emitió la orden a última hora del viernes, quizá en un intento de minimizar el impacto en la opinión pública, y a solo dos días de la entrada en vigor de la ley, señalada para este domingo.
La decisión abre una brecha todavía mayor entre EE.UU. y sus socios trasatlánticos frente a Rusia y añade incertidumbre a cualquier posibilidad de una negociación que acerque el final de la guerra.
Las últimas semanas han mostrado un fuerte deterioro de la relación entre Zelenski y Trump, que ha sufrido turbulencias en el último año y medio y que ahora ha llegado a uno de sus puntos más bajos por el cambio de posición de EE.UU. frente a Rusia sobre combustibles. El presidente de EE.UU. justificó su acuerdo de diésel con Putin en que Zelenski no le hizo caso cuando le exigió que dejara de bombardear refinerías rusas. Y llegó incluso a exigir la salida de Zelenski como presidente.
Esta semana hubo nuevas tensiones: el ejército de Ucrania sufrió cortes en el servicio de Starshield, un servicio militar de comunicación por satélite de SpaceX, una de las compañías de Elon Musk, un aliado de Trump. Según Reuters, la Casa Blanca aprobó esa medida, aunque Trump negó este viernes que él o Musk estuvieran detrás.
«Donald Trump vuelve a confirmar que está del lado de un matón sediento de sangre y los facilitadores de la maquinaria de guerra rusa y contra la mayoría de los estadounidenses, sus representantes en ambas cámaras del Congreso y nuestros aliados europeos», reaccionó el senador Richard Blumenthal, uno de los demócratas que salieron a criticar la suspensión de sanciones por parte del presidente de EE.UU. «Esta suspensión no tiene que ver con nuestra seguridad nacional, tiene que ver con lamerle el trasero a Putin».
«La última rendición de Trump ante Putin vuelve a traicionar a nuestros socios ucranianos y desafía una clara intención legislativa diseñada para penalizar a Rusia por su guerra de agresión ilegal», dijo el diputado demócrata Don Beyer.
También hubo alguna crítica republicana, como la del diputado Don Bacon, que deja el Congreso el año que viene y se ha convertido en una de las voces que se enfrenta a Trump en su partido: «El presidente está prolongando la guerra, no acabándola».
