Publicado: mayo 19, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/magyar-lanza-polonia-nueva-era-europa-20260519014925-nt.html
En tren y acompañado por una potente delegación que incluye a siete de sus ministros, Péter Magyar parte esta noche con rumbo a Polonia, en su primer viaje al exterior como primer ministro, con la intención declarada de inaugurar durante la visita una « … nueva era» en las relaciones internacionales de Hungría.
Su agenda estará cargada de un simbolismo que trasciende la diplomacia ordinaria y destensará una relación que se había enfriado debido a las posiciones prorrusas de su predecesor, Viktor Orbán. Pero además llega con una propuesta política de gran calado: fusionar el Grupo de Visegrado de Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia; con el llamado formato Austerlitz de la República Checa, Eslovaquia y Austria. Tal alianza podría tener más peso en la UE, por ejemplo, en la distribución de subvenciones.
El viaje comenzará en Cracovia, donde Magyar visitará la Catedral de Wawel y se reunirá con el cardenal Grzegorz Rys, metropolitano de la ciudad. Allí depositará coronas de flores ante el monumento a San Juan Pablo II, en la cruz de Santa Eduviges, marcando un nuevo inicio en las relaciones húngaras con la Iglesia Católica.
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Rosalía Sánchez
También visitará la tumba del rey Esteban Báthory, arquitecto de la recuperación militar frente a Rusia y figura clave del equilibrio político en Europa Central en el siglo XVI, que modernizó el Estado y el Ejército e impulsó la identidad húngara y transilvana. El gesto enlaza con la memoria compartida de las dos naciones y su alianza liberal. «No hay libertad sin fraternidad», fijó en la lengua polaca el escritor Adam Mickiewicz, un vínculo que la política reciente había erosionado.
Sus encuentros con Rys y la visita a la tumba de Juan Pablo servirán para establecer una relación de confianza con el pueblo polaco. Aunque su actual Gobierno es liberal y progresista, el sustrato social católico es muy fuerte en Polonia y Magyar desea reconstruir la confianza con él. Durante la era Orbán, el gobierno húngaro utilizó la religión como herramienta política, pero mantuvo relaciones tensas con el Vaticano por su alineamiento con Moscú. Magyar quiere mostrar que Hungría vuelve al centro del catolicismo, en el marco de la tradición democrática cristiana centroeuropea. Otro encuentro programado en esta misma línea es el que le reunirá con Lech Walesa, el líder del sindicato católico Solidarnosk, que opuso resistencia pacífica a la ocupación soviética y fue después jefe del gobierno polaco.
Sobre el primer viaje internacional de Magyar
«Una nueva era requiere un nuevo enfoque»
Anita Orbán
Ministra de Exteriores de Hungría
Tras Cracovia, ciudad a la que llegará en tren de alta velocidad «construido con dinero de esa ‘mala Bruselas’», ha ironizado el nuevo primer ministro húngaro, viajará hasta Varsovia, donde se reunirá con el primer ministro Donald Tusk, con el presidente Karol Nawrocki y con los presidentes del Parlamento –Sejm– y del Senado. La reunión con Tusk será el núcleo político del viaje. Ambos comparten una visión europeísta y un diagnóstico común: la relación bilateral debe reconstruirse sobre bases nuevas, alejadas del aislamiento y la ambigüedad estratégica que caracterizaron los últimos años de la era Orbán.
El profesor László Nagy, de la Universidad Jaguelónica, espera que dé lugar a un nuevo equilibrio regional, que convertirá a estos dos países en los líderes de un nuevo grupo de peso en el seno de la UE. El viaje culminará en Gdansk, donde Magyar visitará el Centro Europeo de Solidaridad y se reunirá con Lech Walesa.
Fusión de Grupo Visegrado
Este primer viaje de Magyar al extranjero pone fin del eje Orbán–Kaczynski, que durante años articuló una alianza nacionalista dentro del Grupo de Visegrado rota por la invasión rusa de Ucrania: Polonia se convirtió en el principal apoyo de Kiev, mientras Hungría mantuvo una postura prorrusa.
Con Magyar, Budapest promete alinearse plenamente con la UE y la OTAN y distanciarse de Moscú. Polonia, bajo el liderazgo de Tusk, ve en ello una oportunidad para reconstruir una alianza estratégica y la reorientación económica. Magyar ha declarado reiteradamente que «Hungría necesita aprender de las mejores prácticas polacas».
En cuanto a la reconstrucción del liderazgo regional, tanto Tusk como Magyar quieren que Europa Central tenga una voz fuerte en Bruselas, pero desde una posición constructiva, no obstructiva. El primer ministro húngaro continuará su viaje a Austria y Bruselas, dibujando un mapa político claro.
La delegación que acompaña a Magyar es inusualmente amplia: siete ministros, entre ellos los titulares de Exteriores, Economía, Defensa, Transporte, Cultura y Agricultura, para el inicio de una agenda de cooperación profunda. «Una nueva era requiere un nuevo enfoque», ha adelantado su ministra de Exteriores, Anita Orbán, que horas antes de partir ha destituido al Embajador húngaro en Varsovia, como señal de que, a partir de ahora, comienza una nueva etapa.
Se trata, por tanto, del primer acto de la reorientación estratégica de Hungría, que marca el final del aislamiento internacional de Budapest y el inicio de una etapa en la que aspira a volver a ser un socio fiable, democrático y plenamente europeo.
