Publicado: mayo 17, 2026, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/prision-interminable-narges-mohammadi-voz-regimen-irani-20260514014447-nt.html
¿Cómo es una cárcel donde están los principales enemigos del régimen iraní? ¿Cuáles son las diferentes formas de tortura que usan los policías iraníes? ¿Qué es la tortura blanca?
Todas estas preguntas puede responderlas la premio Nobel de la Paz de 2023, Narges Mohammadi … . Activista, periodista, defensora de los derechos de las mujeres y víctima de las tácticas más atroces dentro de las prisiones de su propio país, Mohammadi, de 54 años, lleva desde los 20 entrando y saliendo de cárceles iraníes, pasando temporadas bajo arresto domiciliario y cumpliendo la condena más dura de todas: lleva más de una década sin poder ver a sus dos hijos, exiliados en París junto a su padre.
Hasta hace una semana, Mohammadi cumplía condena en una cárcel de Mashhad, al noreste de Irán. Fue arrestada en diciembre, justo cuando el país se levantaba contra el régimen, en medio de unas protestas que se convirtieron en las más multitudinarias y prolongadas de los últimos años. Era la decimocuarta vez que Mohammadi era detenida y, con un estado de salud ya delicado, este nuevo encarcelamiento supuso un duro golpe para ella. «Durante el arresto fue golpeada brutalmente, lo que provocó que comenzara a sentirse mal y las autoridades no le prestaron atención médica. Fue condenada a otros siete años y medio de prisión», cuenta desde su exilio en Oslo Hamidreza Mohammadi, hermano de Narges.
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Su familia y sus abogados son los únicos lazos que existen entre ella y el mundo exterior. En las últimas semanas, lo que más preocupación ha generado ha sido la escasa información que llegaba, a cuentagotas, sobre su situación médica. Además de los comunicados emitidos por la fundación que lleva el nombre de Narges denunciando su situación, su hermano define su estado como «de peligro de muerte». Con voz apagada y preocupada, Hamidreza narra los problemas de salud que fue sufriendo su hermana durante su estancia en la prisión de Mashhad. Esta no es una cárcel cualquiera: «Aquí están los presos más peligrosos del país y esta es una forma más de presionar y torturar a mi hermana».
Desde diciembre, Mohammadi «comenzó a sufrir fuertes dolores en el pecho y graves fluctuaciones de tensión arterial. A pesar de ello, las autoridades no actuaron hasta que sufrió un paro cardíaco en prisión», relata su hermano. Es decir, mientras estuvo encarcelada sufrió un infarto y nadie la atendió. «Otro día perdió el conocimiento debido a las bruscas subidas y bajadas de tensión y solo cuando quedó inconsciente fue trasladada a una unidad coronaria de cuidados intensivos», explica durante la llamada.
«Desde diciembre, Narges comenzó a sufrir fuertes dolores en el pecho y graves fluctuaciones de tensión arterial. A pesar de ello, las autoridades no actuaron hasta que sufrió un paro cardíaco en prisión»
Hamidreza Mohammadi
Hermano de la premio Nobel de la Paz
Por momentos, Hamidreza pensó que no volvería a hablar nunca más con su hermana. Hace más de diez años que no se ven, el mismo tiempo que llevan los hijos de Narges sin poder abrazarla. La última vez que hablaron los dos hermanos fue un día antes de su arresto. La situación en Irán era entonces especialmente complicada. Era diciembre y las protestas contra el régimen y el ayatolá Ali Jamenei se sucedían por grandes y pequeñas ciudades del país. La desbordante inflación, que disparó el precio de los productos básicos mientras los salarios perdían poder adquisitivo, empujó a miles de personas a salir a las calles. Era un grito claro: ya no podían más. Durante semanas, las movilizaciones se multiplicaron y el régimen respondió con una fuerte represión, detenciones masivas y un bloqueo de las comunicaciones que afectó a gran parte de la población.
El Gobierno cifró en 3.000 las personas detenidas, aunque organizaciones como Human Rights Watch y grupos locales elevan esa cifra a más de 20.000. Una de esas personas fue Narges. Sabía muy bien lo que le esperaba: era la decimocuarta vez que la arrestaban. Las acusaciones contra ella son, según su hermano, las habituales contra los disidentes iraníes: «propaganda contra el régimen» y «conspiración contra la República Islámica de Irán».
Atacados desde fuera y desde dentro
La brutal represión de las protestas dejó cientos de muertos y miles de detenidos. Al mes siguiente, Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra la república islámica. Entonces, expertos de Naciones Unidas y buena parte de la comunidad internacional advirtieron de que el conflicto tendría un claro perdedor: la población iraní, «atacada desde fuera y desde dentro». «La guerra entre Israel y Estados Unidos ha empeorado la situación de los presos iraníes, ya que el régimen ha intensificado la represión y utiliza el conflicto para acusar de colaborar con enemigos a cualquiera que critique al Gobierno», sostiene el hermano de la premio Nobel.
Sobre esa represión ya habló Narges en su libro ‘Tortura blanca’, donde entrevista a doce mujeres iraníes que, como ella, estuvieron encarceladas en Irán y relata en primera persona cómo fueron sus primeros pasos por prisión. De esta manera, es posible imaginar cómo han sido estos últimos meses para la Nobel de la Paz, pero también para los miles de activistas y ciudadanos que sufrieron las consecuencias de manifestarse contra el Gobierno.
«La guerra entre Israel y Estados Unidos ha empeorado la situación de los presos iraníes, ya que el régimen ha intensificado la represión»
Hamidreza Mohammadi
Hermano de la premio Nobel de la Paz
La primera vez que Mohammadi fue arrestada fue en 1998, aunque no entró en prisión hasta 2001. Así lo narraba en su libro: «Montamos en un Peugeot. Me dijeron que agachara la cabeza (…) Con los ojos vendados, salí del coche y entré en un pabellón de la cárcel. Era la primera vez que me encerraban en una celda. ¡Qué lugar más extraño! Una caja minúscula, sin ventana ni ninguna comunicación con el exterior».
«El aire dentro de la celda era sofocante y me resultó difícil respirar; por ese motivo no podía hacer ejercicio. No tenía apetito. Me traían la comida, pero la devolvía sin apenas probarla. Repetidas veces pedí al funcionario que abriera un poco la puerta. El hecho de que estuviera siempre cerrada me enfermaba. Más tarde, consultando con un psicólogo, supe que sufría claustrofobia».
La siguiente vez que fue encarcelada fue en 2010, ya con sus hijos como testigos. Y así, una detención tras otra, hasta hoy. Ahora espera recuperarse de las graves secuelas provocadas por semanas de negligencias médicas, tras quedar en libertad bajo fianza pagada por su equipo legal.
El aire dentro de la celda era sofocante. Me traían la comida, pero la devolvía sin apenas probarla. Más tarde, supe que sufría claustrofobia»
Narges Mohammadi
Premio Nobel de la Paz
Su situación sigue siendo preocupante y el último parte médico no tranquiliza a nadie: «Mohammadi se encuentra hospitalizada en la Unidad de Cuidados Cardíacos (UCC) para continuar su tratamiento y recibir monitorización constante, y se le ha recalcado que cualquier factor estresante, ansiedad o ira puede interrumpir su recuperación y empeorar su estado», señala el último comunicado.
Habrá que esperar para ver si se sale de esta, igual que habrá que esperar si Irán cambia de régimen.
