Las contradicciones de Alice Weidel, líder de AfD: casada con una mujer, con hijos adoptivos y residencia en Suiza - Colombia
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Las contradicciones de Alice Weidel, líder de AfD: casada con una mujer, con hijos adoptivos y residencia en Suiza

En la fiesta electoral de AfD en Magdeburgo, la noche del domingo, el ganador Ulrich Siegmund pidió a su esposa Julia que subiera al escenario y la pareja se besó ante todos. «Sin ti, nada sería posible. Gracias por estar siempre detrás de … mí», quiso halagarla en público. Podría haber dicho gracias por estar «conmigo» o «junto a mi», pero la euforia y la espontaneidad eligieron la palabra «detrás». El matiz pasó completamente inadvertido entre el sustrato sociológico o ideológico de sus seguidores, pero no para su responsable de comunicación, que tomó nota. Él sí debe rendir cuentas ante los responsables que coordinan la comunicación desde Berlín.
No es la primera vez que las cuestiones sobre género, mujer y familia causan problemas de coherencia al partido, que cuenta con consignas y con la convicción de que el mero hecho de tematizar las diferencias internas al respecto es perjudicial para sus intereses. Y Siegmund ha tenido que enfrentarse con esa contradicción. La presidenta de AfD y candidata a la Cancillería de Berlín, Alice Weidel, está criando a dos hijos con su esposa, Sarah Bossard, una productora de cine y televisión nacida en Sri Lanka y adoptada por padres suizos. Viven juntas en Suiza desde 2007 y Sarah nunca ha subido a un escenario de AfD para escuchar los halagos y el agradecimiento de Alice. Su relación se guarda tras un muro de discreción mientras Weidel reparte su tiempo entre su casa familiar en Suiza y su residencia de trabajo en Alemania.

Precisamente delante de Weidel, un periodista preguntó a Siegmund por un punto concreto de su programa electoral, que afirma que «un entorno estable, una familia intacta compuesta por madre, padre e hijos, ha demostrado ser el mejor requisito previo para un buen y saludable desarrollo infantil». Y, si hay algo que no se pueda reprochar a Siegmund, es no ir de frente. «Por supuesto, una familia con un padre y una madre es lo óptimo, pero AfD es el partido de la libertad y la vida puede ser diferente. Antes de que un niño crezca en un orfanato, está perfectamente bien», respondió.

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Rosalía Sánchez

Los pequeños Weidel no era niños huérfanos; fueron gestados por Bossard gracias a una donación de esperma, luego no es el caso. Pero Siegmund añadió una última explicación clave sobre el asunto: «Esto va del objetivo legal de promover a las familias». «Se trata de lo que merece el apoyo desde el lado estatal, y es tarea del Estado proporcionar siempre apoyo donde hay niños», añadió Weidel.
El programa electoral de AfD para toda Alemania, que data de 2025, no reconoce el matrimonio homosexual como equivalente al heterosexual y defiende como modelo de referencia la familia tradicional, formada por padre, madre e hijos. Sin embargo, también declara el respeto a otras formas de convivencia y a los derechos individuales de las personas homosexuales.

El programa electoral de AfD no reconoce el matrimonio homosexual como equivalente al heterosexual y defiende la familia tradicional, formada por padre, madre e hijos

El programa considera adecuada, por otra parte, la regulación actual del aborto en Alemania, que permite abortar durante las primeras doce semanas en caso violación, o peligro grave para la vida o para la salud física o psíquica de la mujer. Pero en este último caso se puede extender la posibilidad de abortar más allá de las doce semanas y es ampliamente utilizado como pretexto para extender la práctica del aborto. AfD no restringiría esta permisividad.

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Este párrafo bastaría para que la Iglesia católica desaconseje el voto a AfD, ya que sus principios no negociables para una acción política establecidos por el Papa Benedicto XVI incluyen el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, y la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer. En efecto, la Iglesia alemana se ha pronunciado contra AfD más veces y con más vigor que contra cualquier otro partido político alemán.

La Iglesia, contra AfD

En plena jornada electoral, el obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, pidió el domingo el voto contra AfD durante una peregrinación de la diócesis al monasterio de Huisburg. Pero no argumentó cuestiones de género o familia, sino de xenofobia. El cristianismo «actualmente significa de una manera especial resistir contra el espíritu nacionalista y xenófobo», sentenció. En este sentido, advirtió contra la «agitación y propaganda de fuerzas políticas que siembran discordia, fomentan la desconfianza y los miedos, quieren restringir drásticamente derechos y libertades, mientras prometen condiciones paradisíacas en un engrandecimiento mesiánico».
«AfD consigue mantener unidas a sus múltiples familias y sensibilidades mientras no se profundice muchos en sus convicciones y en su programa», explica Jan Philipp Thomeczek, politólogo de la Universidad de Potsdam. También subraya que su gran resultado electoral es fruto sobre todo de un voto de protesta, no de una «radicalización extrema generalizada». Es más, sugiere que precisamente en el radicalismo de AfD está la semilla de su fracaso, en cuanto empiece a gobernar y a legislar, porque «al poner negro sobre blanco lo que piensan quedan en evidencia demasiadas contradicciones».

Publicado: septiembre 8, 2026, 6:46 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/contradicciones-alice-weidel-lider-afd-casada-mujer-20260908122211-nt.html

En la fiesta electoral de AfD en Magdeburgo, la noche del domingo, el ganador Ulrich Siegmund pidió a su esposa Julia que subiera al escenario y la pareja se besó ante todos. «Sin ti, nada sería posible. Gracias por estar siempre detrás de mí», quiso halagarla en público. Podría haber dicho gracias por estar «conmigo» o «junto a mi», pero la euforia y la espontaneidad eligieron la palabra «detrás». El matiz pasó completamente inadvertido entre el sustrato sociológico o ideológico de sus seguidores, pero no para su responsable de comunicación, que tomó nota. Él sí debe rendir cuentas ante los responsables que coordinan la comunicación desde Berlín.

No es la primera vez que las cuestiones sobre género, mujer y familia causan problemas de coherencia al partido, que cuenta con consignas y con la convicción de que el mero hecho de tematizar las diferencias internas al respecto es perjudicial para sus intereses. Y Siegmund ha tenido que enfrentarse con esa contradicción. La presidenta de AfD y candidata a la Cancillería de Berlín, Alice Weidel, está criando a dos hijos con su esposa, Sarah Bossard, una productora de cine y televisión nacida en Sri Lanka y adoptada por padres suizos. Viven juntas en Suiza desde 2007 y Sarah nunca ha subido a un escenario de AfD para escuchar los halagos y el agradecimiento de Alice. Su relación se guarda tras un muro de discreción mientras Weidel reparte su tiempo entre su casa familiar en Suiza y su residencia de trabajo en Alemania.

Precisamente delante de Weidel, un periodista preguntó a Siegmund por un punto concreto de su programa electoral, que afirma que «un entorno estable, una familia intacta compuesta por madre, padre e hijos, ha demostrado ser el mejor requisito previo para un buen y saludable desarrollo infantil». Y, si hay algo que no se pueda reprochar a Siegmund, es no ir de frente. «Por supuesto, una familia con un padre y una madre es lo óptimo, pero AfD es el partido de la libertad y la vida puede ser diferente. Antes de que un niño crezca en un orfanato, está perfectamente bien», respondió.

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  • Rosalía Sánchez

Los pequeños Weidel no era niños huérfanos; fueron gestados por Bossard gracias a una donación de esperma, luego no es el caso. Pero Siegmund añadió una última explicación clave sobre el asunto: «Esto va del objetivo legal de promover a las familias». «Se trata de lo que merece el apoyo desde el lado estatal, y es tarea del Estado proporcionar siempre apoyo donde hay niños», añadió Weidel.

El programa electoral de AfD para toda Alemania, que data de 2025, no reconoce el matrimonio homosexual como equivalente al heterosexual y defiende como modelo de referencia la familia tradicional, formada por padre, madre e hijos. Sin embargo, también declara el respeto a otras formas de convivencia y a los derechos individuales de las personas homosexuales.

El programa electoral de AfD no reconoce el matrimonio homosexual como equivalente al heterosexual y defiende la familia tradicional, formada por padre, madre e hijos

El programa considera adecuada, por otra parte, la regulación actual del aborto en Alemania, que permite abortar durante las primeras doce semanas en caso violación, o peligro grave para la vida o para la salud física o psíquica de la mujer. Pero en este último caso se puede extender la posibilidad de abortar más allá de las doce semanas y es ampliamente utilizado como pretexto para extender la práctica del aborto. AfD no restringiría esta permisividad.

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En plena jornada electoral, el obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, pidió el domingo el voto contra AfD durante una peregrinación de la diócesis al monasterio de Huisburg. Pero no argumentó cuestiones de género o familia, sino de xenofobia. El cristianismo «actualmente significa de una manera especial resistir contra el espíritu nacionalista y xenófobo», sentenció. En este sentido, advirtió contra la «agitación y propaganda de fuerzas políticas que siembran discordia, fomentan la desconfianza y los miedos, quieren restringir drásticamente derechos y libertades, mientras prometen condiciones paradisíacas en un engrandecimiento mesiánico».

«AfD consigue mantener unidas a sus múltiples familias y sensibilidades mientras no se profundice muchos en sus convicciones y en su programa», explica Jan Philipp Thomeczek, politólogo de la Universidad de Potsdam. También subraya que su gran resultado electoral es fruto sobre todo de un voto de protesta, no de una «radicalización extrema generalizada». Es más, sugiere que precisamente en el radicalismo de AfD está la semilla de su fracaso, en cuanto empiece a gobernar y a legislar, porque «al poner negro sobre blanco lo que piensan quedan en evidencia demasiadas contradicciones».

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