Publicado: octubre 30, 2026, 4:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/onu-decide-entierra-referendum-sobre-sahara-occidental-20261030220025-nt.html
El conflicto del Sáhara Occidental y las aspiraciones de Marruecos sobre el territorio entraron en una nueva fase este viernes: la misión de la ONU para encontrar una solución para la antigua colonia de España llegó a su fin después de que EE.UU. y … Rusia no llegaran a un acuerdo sobre la renovación de su mandato, que expira este sábado 31 de octubre.
En una reunión del Consejo de Seguridad, Rusia vetó la resolución de EE.UU. para transformar ese mandato; y EE.UU. vetó la resolución alternativa rusa para prorrogar el mandato un año con la configuración que tenía hasta ahora. Ambos países están entre los cinco miembros permanentes del órgano de poder de la ONU que tienen derecho a veto.
La clave del desencuentro tiene que ver con el propio nombre de esta misión diplomática: la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO, en sus siglas en inglés). EE.UU., que considera que el Sáhara Occidental es parte de la soberanía de Marruecos, buscaba quitar la ‘R’ de ‘referéndum’ y renombrarla como MINUSO. En su propuesta de resolución, además, se establecía que el plan marroquí es el «único marco para negociar una solución aceptable mutuamente».
Noticia relacionada
-
Javier Ansorena y Carlota Pérez
Es decir, buscaba que el Consejo de Seguridad diera el golpe de gracia a la posibilidad del referéndum sobre el futuro del Sáhara Occidental, una aspiración que desde hace décadas parece imposible de alcanzar por las diferencias entre las partes sobre quiénes tendrían legitimidad para participar.
El texto estadounidense sufrió varias revisiones. En un principio, buscaba incluso eliminar las referencias a la «autodeterminación» del Sáhara Occidental, aunque en la versión final se mantuvo. También proponía que la misión de paz se convirtiera en una misión política a partir de abril, algo que se eliminó al final.
La resolución recibió el apoyo de la mayoría de los quince miembros del Consejo de Seguridad: once votos a favor y tres abstenciones. Pero el veto de Rusia impidió la prórroga del mandato y su nueva configuración. Después, la delegación rusa propuso su propio texto, una resolución técnica para renovar el mandato de MINURSO, al igual que estaba hasta ahora, durante un año. No salió adelante: además del veto de EE.UU., la mayoría de los miembros -once- votaron en contra. Francia, por ejemplo, justificó su voto negativo por la «obstrucción» de Rusia.
El embajador de EE.UU., Mike Waltz, lamentó el bloqueo ruso y defendió su propuesta de eliminar la mención al referéndum. Incluso la ONU, desde la década de 1990 con el secretario general Kofi Annan, es consciente de que esa votación no es viable, aseguró. «Las autoridades de la ONU han insistido en esta realidad desde hace treinta años y así seguimos en 2026», dijo. «Nuestra resolución hubiera supuesto un paso histórico para lograr avances en un conflicto congelado durante los últimos cincuenta años», lamentó Waltz. «El pueblo del Sáhara Occidental merece algo mejor que la prórroga de algo que no puede funcionar. Tenemos que intentar algo diferente».
La expiración de MINURSO abre un nuevo periodo de incertidumbre para el Sáhara Occidental, que apunta a una nueva victoria para las aspiraciones de Marruecos, que lo considera un territorio irrenunciable de su soberanía. En este proceso, el actor principal ha sido EE.UU., con quien Marruecos ha sabido labrar una relación estratégica, justo al contrario de lo que ha ocurrido con España y el Gobierno de Pedro Sánchez.
Ese proceso comenzó en 2020, cuando Trump arrancó de Marruecos su participación en los llamados Acuerdos de Abraham, el proceso de normalización de relaciones entre Israel y los países árabes y musulmanes. Ocurrió en la recta final del primer mandato de Trump y aquello -media docena de países se sumaron a los acuerdos- supuso su gran logro en relaciones exteriores, un proceso frenado en su regreso a la Casa Blanca por la Guerra de Irán.
El pueblo del Sáhara Occidental merece algo mejor que la prórroga de algo que no puede funcionar»
La contrapartida para Marruecos quedó en evidencia de inmediato: EE.UU. asumía la posición de Rabat sobre el Sáhara Occidental y lo reconocía como territorio soberano marroquí.
Poco a poco, los aliados de EE.UU. se sumaron a esa nueva postura. También España, pese a la posición tradicional del PSOE y del resto de partidos de izquierda en la coalición de Gobierno de Sánchez, que mantenía el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui a través de un referéndum y condenaba la «ocupación» marroquí de buena parte del Sáhara Occidental.
La comunidad internacional dio un paso en la dirección que busca Marruecos con la aprobación hace un año de una resolución en el Consejo de Seguridad que favorecía la propuesta marroquí de autonomía.
A falta de negociaciones diplomáticas de última hora, la consecuencia inmediata del bloqueo en el Consejo a las dos resoluciones es que MINURSO tiene que desmantelarse. EE.UU., que supervisa la misión, dijo que colaborará en que sea un proceso «ordenado y estable» y que seguirá «trabajando con las partes para encontrar una vía a una paz duradera».
