Publicado: septiembre 19, 2026, 10:46 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/guerra-supremo-brasileno-lastra-reeleccion-lula-silva-20260918012353-nt.html
Una guerra abierta en el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil entre el juez Alexandre de Moraes, famoso por condenar al expresidente Jair Bolsonaro, y André Mendonça, nombrado por el mismo político por ser «terriblemente evangélico«, se ha vuelto un lastre en la campaña … que puede favorecer al bolsonarismo. Las graves acusaciones de corrupción cruzadas entre los magistrados se ven reflejadas en la polarización en que se enfrentan el primogénito de Jair, Flávio, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que trata de reelegirse para un cuarto mandato. La peor crisis institucional de la Corte a apenas tres semanas de la primera vuelta, golpea más duro a Lula da Silva, a quien el electorado vincula directamente con Moraes, el antes todopoderoso juez de hierro, que inhabilitó y condenó a prisión a Bolsonaro.
El escándalo estalló cuando Mendonça, magistrado muy asociado a la imagen de Bolsonaro, filtró pruebas policiales devastadoras contra su colega Moraes, que comprobarían que el bufete de su esposa recibió pagos millonarios del banquero Daniel Vorcaro, dueño del extinto Banco Master. Vorcaro está preso por el mayor fraude financiero de la historia de Brasil y es considerado una bomba reloj en esta elección, porque sus redes de influencia al más alto nivel, fiestas de lujo y sobornos, salpican a políticos, empresarios y ahora a casi todos los miembros de la corte.
Vorcaro también es el financiador de ‘Dark Horse’, la millonaria película biográfica sobre Jair Bolsonaro. Audios filtrados muestran a Flávio Bolsonaro pidiéndole millones al banquero para terminar el largometraje, pero las revelaciones de Mendonça parecen haber ayudado al candidato de la ultraderecha a sacar ese escándalo de la mira de la prensa y colocar todas las atenciones sobre el único poder que aún no había sido blanco de tantas acusaciones de corrupción.
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Verónica Goyzueta
El terremoto ha dividido a los jueces de la Corte así como a la opinión pública en una elección en que cualquier movimiento puede darle la victoria a cualquiera de los dos principales candidatos presidenciables. Según un sondeo divulgado el jueves por el instituto PoderData, el 53% de los brasileños desaprueba el trabajo del STF, frente a un escaso 30% que lo apoya. La guerra de popularidad entre los jueces tampoco favorece a Lula: mientras el juez de Bolsonaro, Mendonça, tiene un 50% de aprobación, Moraes tiene un rechazo del 57%.
Nuevas revelaciones, sin embargo, también han implicado a Mendonça, a quien Vorcaro le mandó a hacer un traje de lujo a la medida. Las investigaciones también apuntan que los hijos de los jueces Luiz Fux y Kassio Nunes Marques están en la nómina de pagos del banquero, así como ya estaba Antonio Dias Toffoli, que se ha abstenido de votar en casos en que Vorcaro es citado, por negocios particulares.
En una sesión extraordinaria del Supremo celebrada esta semana, el juez Flávio Dino, exministro de Justicia de Lula y uno de los pocos que aún no aparecen en el escándalo, asumió la defensa institucional. «Nunca se habló tanto de corrupción en Brasil, y nunca fue tan vasta», sentenció Dino, en un debate judicial muy politizado.
Tirar de medidas populistas
El juez asociado a Lula pidió más tiempo para analizar el expediente y la sesión se suspendió evitando un resultado desfavorable a Moraes. Lula confesó a sus aliados que no estaba de acuerdo con la defensa de Dino, por creer que postergar el caso ayuda a Flávio Bolsonaro a surfear en la ola de indignación popular contra el Supremo.
Lula, aparentemente desconcertado con la magnitud de la crisis, se ha limitado a dar respuestas reactivas como que «los corruptos deben ser juzgados y castigados«. Al mismo tiempo, ante el riesgo de perder una elección por puntos, el presidente brasileño está lanzando medidas populistas de última hora, como el aumento de subsidios como el Bolsa Familia.
Analistas han visto que esas reacciones del petista pueden fortalecer el discurso del bolsonarismo como la única fuerza «antisistema». El actual desgaste de la máxima corte puede penalizar de manera severa a los aliados de Lula y beneficiar directamente a sus rivales políticos en la recta final de la carrera electoral.
