Publicado: junio 15, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/iran-anuncia-tras-memorando-seis-dias-funerales-20260615021330-nt.html
Casi cuatro meses después de su muerte, a raíz del bombardeo israelo-norteamericano de su residencia el primer día de la guerra, Alí Jamenei -sucesor del ayatolá Jomeini- tendrá cinco días de funerales públicos en Irán. La televisión iraní dio a conocer la … noticia tras darse a conocer el acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin a las hostilidades en el estrecho de Ormuz. Los partidarios del régimen teocrático de los ayatolás -máximas autoridades religiosas del islam chií- podrán honrar en las calles, con garantías de seguridad, la memoria del Líder Supremo que gobernó el país con mano de hierro durante 37 años. Será, asimismo, una celebración de la paz con Estados Unidos en cualquier caso provisional pero que el régimen vende como una victoria.
Los funerales por Alí Jamenei, que se celebrarán en Teherán, en la ciudad santa de Qom y en la de Machhad, de la que era originario, serán probablemente la ocasión para que su hijo, Moqtaba Jamenei, se dé su primer baño de masas como nuevo Líder Supremo de Irán, después de haber pasado varios meses escondido por motivos de seguridad.
Será también un momento propicio para que el régimen proclame sus principios antioccidentales y antisionistas, de los que Jamenei fue apóstol infatigable durante sus décadas en el poder. Los funerales públicos son la confirmación de que la guerra desatada el pasado 28 de febrero por Donald Trump, en alianza con Netanyahu, no alcanzó ninguno de sus objetivos militares o geopolíticos más allá del impactante asesinato del Líder el primer día. Lejos de propiciar una revuelta interna contra los ayatolás, o de convencer a estos de la necesidad de abrirse a reformas liberales, la guerra ha resultado contraproducente. Se sospecha que el despliegue de caricaturas de Trump, eslóganes y chadores será atronador durante los funerales de principios de julio en las tres ciudades iraníes.
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Mikel Ayestaran
Después de medio siglo en el poder, es difícil imaginar que las estructuras del régimen tiránico iraní puedan desplomarse con facilidad. Es verdad que Irán está tan aislado como otros regímenes árabes que cayeron en el pasado reciente, pero a veces se olvida que -aunque islamistas fanáticos- los dirigentes ‘jomeinistas’ no son árabes sino persas. Y que además cuentan con la ayuda y cercanía de China, su vecino y principal comprador del petróleo iraní.
Lejos de propiciar una revuelta interna contra los ayatolás, o de convencer a estos de la necesidad de abrirse a reformas liberales, la guerra ha resultado contraproducente
Los funerales de julio por Alí Jamenei pueden ser la ocasión para que su hijo Moqtaba, de 56 años, haga su primera aparición en público en una atmósfera de triunfalismo, aunque haya poco que celebrar. Según varios medios oficiales iraníes, Moqtaba Jamenei fue elegido al puesto de Líder Supremo con el 90 por ciento de los votos, poco después de la muerte de su padre. La designación tuvo lugar durante una reunión secreta en la ciudad de Qom de la Asamblea de Expertos, el órgano creado por el régimen del ayatolá Jomeini para la elección de sus sucesores.
Malestar en los círculos del poder
Su designación habría creado malestar en algunos círculos del poder por dos razones: Moqtaba no cuenta con las credenciales que se esperan de la máxima autoridad del régimen porque sus estudios religiosos fueron escasos; y, además, porque abre una línea de sucesión ‘dinástica’ que recuerda la denostada dinastía derrocada de los Sah.
Nadie duda de que el ayatolá Jamenei preparó durante los últimos años a su hijo para que le sucediera en la cúspide del poder. Moqtaba no tuvo una preparación religiosa sino estrictamente política y militar. Su padre le puso al frente del ejército ideológico del régimen, la Guardia Revolucionaria, clave tanto en la represión de las protestas internas como en estos últimos meses de resistencia y contraataque contra los intereses norteamericanos en el Golfo Pérsico.
Al igual que su padre Alí, Moqtaba manifiesta en sus declaraciones una hostilidad patológica hacia Estados Unidos e Israel. Hay sucesos en sus biografías que explican en parte esa paranoia. El ayatolá Alí Jamenei sobrevivió a un atentado de la disidencia armada iraní, que le dejó manco. Su hijo, Moqtaba, perdió no solo a su padre sino también a su esposa y a otros miembros de su familia en los primeros ataques este año de la aviación de Estados Unidos e Israel.
