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G2, G5, E5, E3, P5… la nueva diplomacia de subgrupos descompone el orden mundial

«El G7 está funcionando», ha celebrado en Berlín el portavoz del Gobierno germano, que mantiene al tanto a la prensa nacional del desarrollo de la cumbre en Évian-les-Bains. Y explica que ha sido, en el fondo, una victoria del G5 sobre el G2 … , utilizando la nomenclatura del minilateralismo característico del nuevo orden.
Los miembros del G5 (Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y Canadá) adaptaron su mensaje para que encajase con la visión binaria de Trump sobre la política de poder global, presentando a Ucrania como ganadora y a Rusia como perdedora en la fase final de la guerra, tanto desde el punto de vista económico como territorial. De ahí su éxito.

El G2 es el bastón sobre el que Trump se apoya crecientemente en China para apuntalar ciertas posiciones, pero China no pertenece al G7. Japón sí y, cuando se une al G5 en posiciones multilaterales da lugar al G6, en contraposición a la política de ‘America First’ del séptimo pasajero, cuya actitud rupturista ha dado lugar a esta ensalada de acrónimos alfanuméricos.

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Enrique Serbeto

El desprecio declarado de Trump por las organizaciones internacionales multilaterales y su diplomacia, que se encuentra más cómoda negociando país por país, ha forzado la formación de estos subgrupos, cuyo objetivo es sortear el bloqueo del G7. Países como Kenia, Brasil, la India, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Ucrania y Corea del Sur, también presentes en cumbre de Évian, se ven reforzados por la invitación y a su vez refuerzan al G7, que «está evolucionando», según el portavoz alemán, porque los formatos establecidos cada vez son menos adecuados para la diplomacia internacional actual.
En una reciente presentación del Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad (IDOS), el politólogo Axel Berger advertía sobre la pérdida de influencia del G7 en el orden mundial, A su juicio, se debía a «las tensiones geoeconómicas y la fragmentación global, que reducen la capacidad del G7 para moldear la economía mundial». Además, subrayaba que el G7 «opera en un entorno donde su peso relativo disminuye frente a actores emergentes». Si en 1975 los miembros del G7 representaban el 44% de la producción económica global, hoy representan el 29%.

«El G7 opera en un entorno donde su peso disminuye frente a actores emergentes. En 1975 representaba el 44% de la producción global y hoy es el 29%»

Axel Berger
Politólogo del Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad

El profesor Hanns W. Maull, de la Fundación Ciencia y Política (Wissenschaft und Politik, SWP), también ha teorizado sobre cómo la economía ha dejado de ser un instrumento exclusivo de las democracias ricas y describe el declive del poder económico del G7 frente a China y otras potencias. Las organizaciones internacionales surgidas a partir de 1945 están demostrando, sin embargo, cierta capacidad interna de desarrollo, con el surgimiento de alianzas internas que posibilitan y agilizan los procesos decisiones.

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Esto está sucediendo también dentro de la UE. La necesidad de contar con el Reino Unido para cuestiones de defensa a pesar del Brexit, y viceversa, ha forzado un creciente protagonismo del denominado E3, en el que el canciller alemán Friedrich Merz debate cuestiones cruciales de política exterior y defensa con Macron y Starmer, en un puesto de avanzadilla respecto a la UE. Berlín considera que estos son los actores europeos más importantes y deben asumir la responsabilidad principal en caso de crisis, tanto económica, política y militar, y actúa en consecuencia. Desde esta plataforma, está incluso promoviendo una posible ventana para negociaciones con Moscú.

Si no estás en el subgrupo, no estás en las decisiones

Como cabía esperar, han surgido críticas a la constelación del E3 desde Polonia e Italia, que se sienten con todo el derecho a pertenecer a ese núcleo duro y no aceptan que se estén tomando decisiones que «no aceptaremos si no se ha contado con nosotros», en recientes palabras del primer ministro polaco Donald Tusk. «Todos los acuerdos en los que Polonia no está involucrada no son vinculantes para Polonia», insistió la semana pasada Tusk, quien se niega a una negociación con Putin.
Los ministros de Asuntos Exteriores se reúnen en el círculo E5 (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Polonia, Italia) y los titulares de Finanzas en el formato E6, con los Países Bajos. Dichos grupos permiten actuar con mayor agilidad que las decisiones de Bruselas a 27. En todos estos foros, la ausencia de España deja a nuestro país fuera de importantes centros de decisión.
Algo similar ocurre en la ONU, donde el hecho de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido), el denominado P5, se amparen en su derecho de veto, está exacerbando la lucha por los asientos no permanentes. Tras su reciente fracaso, el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, ha amagado con reducir la contribución económica de Berlín a las Naciones Unidas. Alemania está solicitando un asiento permanente junto con la India, Brasil y Japón. Mientras tanto, ha formado con ellos el G4.
La organización internacional que parece salvarse por el momento de las subcategorías es la OTAN, que lleva funcionando desde el final de la II Guerra Mundial. Pero cabe recordar la fundación de ‘Five Eyes’, alianza de servicios de inteligencia en la que participan Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, como significativo precedente del «minilateralismo», término acuñado en 2000 por Moisés Naim y que es ya realidad en el escenario internacional.

Publicado: junio 18, 2026, 8:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/minilateralismo-nueva-diplomacia-subgrupos-20260618141325-nt.html

«El G7 está funcionando», ha celebrado en Berlín el portavoz del Gobierno germano, que mantiene al tanto a la prensa nacional del desarrollo de la cumbre en Évian-les-Bains. Y explica que ha sido, en el fondo, una victoria del G5 sobre el G2, utilizando la nomenclatura del minilateralismo característico del nuevo orden.

Los miembros del G5 (Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y Canadá) adaptaron su mensaje para que encajase con la visión binaria de Trump sobre la política de poder global, presentando a Ucrania como ganadora y a Rusia como perdedora en la fase final de la guerra, tanto desde el punto de vista económico como territorial. De ahí su éxito.

El G2 es el bastón sobre el que Trump se apoya crecientemente en China para apuntalar ciertas posiciones, pero China no pertenece al G7. Japón sí y, cuando se une al G5 en posiciones multilaterales da lugar al G6, en contraposición a la política de ‘America First’ del séptimo pasajero, cuya actitud rupturista ha dado lugar a esta ensalada de acrónimos alfanuméricos.

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  • Enrique Serbeto

El desprecio declarado de Trump por las organizaciones internacionales multilaterales y su diplomacia, que se encuentra más cómoda negociando país por país, ha forzado la formación de estos subgrupos, cuyo objetivo es sortear el bloqueo del G7. Países como Kenia, Brasil, la India, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Ucrania y Corea del Sur, también presentes en cumbre de Évian, se ven reforzados por la invitación y a su vez refuerzan al G7, que «está evolucionando», según el portavoz alemán, porque los formatos establecidos cada vez son menos adecuados para la diplomacia internacional actual.

En una reciente presentación del Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad (IDOS), el politólogo Axel Berger advertía sobre la pérdida de influencia del G7 en el orden mundial, A su juicio, se debía a «las tensiones geoeconómicas y la fragmentación global, que reducen la capacidad del G7 para moldear la economía mundial». Además, subrayaba que el G7 «opera en un entorno donde su peso relativo disminuye frente a actores emergentes». Si en 1975 los miembros del G7 representaban el 44% de la producción económica global, hoy representan el 29%.

«El G7 opera en un entorno donde su peso disminuye frente a actores emergentes. En 1975 representaba el 44% de la producción global y hoy es el 29%»

Axel Berger

Politólogo del Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad

El profesor Hanns W. Maull, de la Fundación Ciencia y Política (Wissenschaft und Politik, SWP), también ha teorizado sobre cómo la economía ha dejado de ser un instrumento exclusivo de las democracias ricas y describe el declive del poder económico del G7 frente a China y otras potencias. Las organizaciones internacionales surgidas a partir de 1945 están demostrando, sin embargo, cierta capacidad interna de desarrollo, con el surgimiento de alianzas internas que posibilitan y agilizan los procesos decisiones.

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Esto está sucediendo también dentro de la UE. La necesidad de contar con el Reino Unido para cuestiones de defensa a pesar del Brexit, y viceversa, ha forzado un creciente protagonismo del denominado E3, en el que el canciller alemán Friedrich Merz debate cuestiones cruciales de política exterior y defensa con Macron y Starmer, en un puesto de avanzadilla respecto a la UE. Berlín considera que estos son los actores europeos más importantes y deben asumir la responsabilidad principal en caso de crisis, tanto económica, política y militar, y actúa en consecuencia. Desde esta plataforma, está incluso promoviendo una posible ventana para negociaciones con Moscú.

Si no estás en el subgrupo, no estás en las decisiones

Como cabía esperar, han surgido críticas a la constelación del E3 desde Polonia e Italia, que se sienten con todo el derecho a pertenecer a ese núcleo duro y no aceptan que se estén tomando decisiones que «no aceptaremos si no se ha contado con nosotros», en recientes palabras del primer ministro polaco Donald Tusk. «Todos los acuerdos en los que Polonia no está involucrada no son vinculantes para Polonia», insistió la semana pasada Tusk, quien se niega a una negociación con Putin.

Los ministros de Asuntos Exteriores se reúnen en el círculo E5 (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Polonia, Italia) y los titulares de Finanzas en el formato E6, con los Países Bajos. Dichos grupos permiten actuar con mayor agilidad que las decisiones de Bruselas a 27. En todos estos foros, la ausencia de España deja a nuestro país fuera de importantes centros de decisión.

Algo similar ocurre en la ONU, donde el hecho de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido), el denominado P5, se amparen en su derecho de veto, está exacerbando la lucha por los asientos no permanentes. Tras su reciente fracaso, el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, ha amagado con reducir la contribución económica de Berlín a las Naciones Unidas. Alemania está solicitando un asiento permanente junto con la India, Brasil y Japón. Mientras tanto, ha formado con ellos el G4.

La organización internacional que parece salvarse por el momento de las subcategorías es la OTAN, que lleva funcionando desde el final de la II Guerra Mundial. Pero cabe recordar la fundación de ‘Five Eyes’, alianza de servicios de inteligencia en la que participan Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, como significativo precedente del «minilateralismo», término acuñado en 2000 por Moisés Naim y que es ya realidad en el escenario internacional.

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