El 'tigre' De la Espriella acaricia la Presidencia de Colombia - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


El 'tigre' De la Espriella acaricia la Presidencia de Colombia

A unos días de la segunda y definitiva vuelta de la elección presidencial de Colombia, para los electores ya no está claro si las interminables acusaciones entre los dos candidatos enfrentados y pertenecientes a polos opuestos del espectro político –Iván Cepeda, del partido gobernante Pacto … Histórico y sentado a la izquierda del cuadrilátero electoral, y Abelardo De la Espriella, la cabeza de Defensores de la Patria, ubicado al fondo, a la derecha– son parte de las estrategias de campaña o si la realidad política del país está deambulando ya por los linderos de la demencia.
El jueves pasado, por ejemplo, Cepeda anunció la presentación de una demanda penal contra De la Espriella ante la Fiscalía colombiana y también ante la Corte Penal Internacional, acusándolo de delitos de lesa humanidad sucedidos hace 20 años y relacionados con el paramilitarismo. Por su parte, el candidato de la extrema derecha denunció que la campaña de Cepeda compró votos, dio nombres de los posibles implicados y acusó ante las autoridades de Estados Unidos la campaña «narcopolítica» del candidato de la izquierda.

Mientras tanto, el país sigue a la espera de, al menos, un debate programático y público antes del definitivo domingo 21 de junio. Lo ideal sería que este debate se celebrase en foros académicos o en medios masivos, en vez de llevar la disputa por los votos ante los jueces y en corredores opacos.

Noticia relacionada

PERFIL/CANDIDATO A LA PRESIDENCIA

Poly Martínez

El desgaste y la tensión política no dan tregua, como tampoco la desesperación por remontar en intención de voto, donde hoy, según las recientes encuesta de AtlasIntel y Guarumo/Ecoanalítica, De la Espriella tiene un 52,2% de favoritismo y aventaja en 7,7 puntos a Cepeda, con el 44,5% o 45%.
¿Cómo es posible esta diferencia cuando en marzo pasado Paloma Valencia, del Centro Democrático, ganaba la candidatura del centro derecha y contaba con un 22,2% de intención de voto y el boleto para disputarle la presidencia a un Cepeda apoltronado en el respaldo del gobierno y una intención de voto de 34,5%? Por ese entonces, Abelardo apenas sobreaguaba con el 15,4%.

Una campaña sin precedentes

ABC consultó con cuatro reconocidos colombianos expertos en ‘marketing’ político, publicidad y comunicación estratégica, con experiencia local y en Latinoamérica. Todos coinciden en un primer punto: ‘El tigre’ De la Espriella los tomó a todos por sorpresa y dio un zarpazo con una campaña sin precedentes en el país.

Newsletter

Juliana Ocampo, socia de la consultora Orza y analista política, considera que «El tigre entendió el momento. Abelardo De la Espriella no ganó la primera vuelta porque tuviera el mejor programa de gobierno, sino porque «El tigre entendió el momento y vio algo que sus contendores no: que la política cambió. El ciudadano de hoy no quiere solo convencerse — quiere emocionarse. Quiere pertenecer».
En eso coinciden igualmente Germán Medina, con amplia experiencia en campañas electorales en América Latina, y Daniel Bermúdez, director creativo de la agencia Fantástica y consultor de ‘marketing’ político. Para Medina, «la emotividad ha sido clave. Esta es una campaña de mucho color, música, alegría, de cosas que hace que la gente se conecte fácilmente», a lo que Bermúdez suma el hecho de que «ha sido una campaña de publicidad y mercadeo de manual. Estos estrategas de Abelardo pueden dar cátedra con aquello del tigre, la manada, el símbolo de Firme por la Patria, todos los elementos y memes, y la rapidez con que responden a la contraparte. Aprovecharon el gran consumo de medios digitales y una entrevista con el ‘influencer’ Westcol», de 25 años y con gran alcance en las audiencias digitales.

¿Nuevo escenario político o circo electoral?

Pero el éxito y velocidad de la campaña de Abelardo De la Espriella no arrancó en noviembre del año pasado, cuando hizo del lanzamiento de su campaña un espectáculo mediático en un país conservador en ese tipo de salidas electorales. Empezó años antes, con la creación de su personaje y ejes narrativos para darse visibilidad. Para Medina, de allí viene «la conexión con el ciudadano en el lenguaje, en las formas y en el ataque visceral a la contraparte. Esto hace que el votante tome partido rápidamente» y lo refleje en las encuestas. Así Abelardo ganó en la primera vuelta.
Carlos Duque, experto en comunicación visual y de las estrategias de imagen de campañas presidenciales icónicas, entre ellas, las de Luis Carlos Galán y Álvaro Uribe Vélez, considera que «la factura publicitaria es realmente novedosa en discurso y tratamiento creativo primario, colorido, la mascota del tigre y el vértigo de mentiras, contradicciones, cambios de posición e ideas que no afecta la opinión de sus seguidores. Por el contrario, capitalizó la polarización extrema y atrajo la simpatía de la inmensa mayoría de votos de la derecha, ayudado por la pésima campaña del Centro Democrático, que hasta hace pocos meses lideraba los votos de la derecha».
Irreverente, con afirmaciones y acciones bastante agresivas que muchas personas no se atreven a evidenciar públicamente, generadora de polémica y exaltada, la campaña de Abelardo tiene otros ingredientes que resuenan en el contexto político del país. ¿Influyó la nueva generación de votantes, inmersos en lo digital? ¿Se reduce a una campaña en redes, de espectáculo y efectista?

Imagen de un tigre que representa a De la Espriella, durante el cierre de campaña del candidato derechista.

(EFE)

«No creo que las audiencias hayan cambiado tanto -dice Bermúdez-, sino que han sido mal enfocadas, como le sucedió a la de Paloma Valencia: desconoció un gran voto popular y que el debate izquierda- derecha es conversación de grupos reducidos; que el colombiano de a pie quiere alguien que represente un cambio. Un 35% de colombianos están con el Pacto Histórico por beneficios que recibe, pero el otro 65% define su voto no por el espectro político, sino por valores muy arraigados que conecten fuertemente con los suyos, nos gusten o no. Abelardo conquistó al votante del sector popular con un discurso referido a la familia, al orden, a la no corrupción; se vendió como un verdadero ‘outsider’, no como miembro de una nueva generación política o similar».
Pero Duque encuentra otros factores: «La estrategia de Abelardo fue bien planeada desde el comienzo, en toda su dimensión, como un gran espectáculo digital que recoge el lenguaje Trump, Milei y Bukele. La nueva derecha, brutal, sin límites con las reglas tradicionales de respeto a las cartas democráticas. Y desborda sin asco los topes económicos conocidos hasta el momento, incluido Odebrecht».

«La estrategia de Abelardo fue bien planeada desde el comienzo, en toda su dimensión, como un gran espectáculo digital que recoge el lenguaje Trump, Milei y Bukele»

Carlos Duque
Experto en comunicación visual y estrategias de imagen de campañas presidenciales

Y, para el tedioso escenario electoral colombiano, De la Espriella se diferencia al excederse en ‘show’. «El símbolo del tigre encarna fuerza, calle, irreverencia — y la gente lo adoptó como propio, nos guste o no. Sus eventos no eran política convencional: eran conciertos, fuegos artificiales, energía, espectáculo; los asistentes no iban a escuchar: iba a vivir algo», dice Juliana Ocampo.

Cambio de las reglas del juego

¿Cambió la forma de hacer política en Colombia? Ocampo considera que «esta campaña marcará un referente. No porque haya inventado el populismo emocional — eso no es nuevo — sino porque lo ejecutó con una sofisticación que Colombia no había visto a esta escala. Las reglas del juego cambiaron. Y los demás no lo entendieron».
Germán Medina tiene otra aproximación: «Tener un tema claro y no moverse de él fue un acierto en la campaña de Abelardo, que le permitió diariamente ganar espacio y aceptación, como se vio hace cuatro años con el ingeniero Rodolfo Hernández y su mensaje anticorrupción, que casi le da la presidencia. Hoy el discurso de mano firme y fuerte, de seguridad, de acabar con los bandidos, es parte de un discurso que le llegó al ciudadano, que esperaba que le hablaran con claridad de esos asuntos».

«Tener un tema claro y no moverse de él fue un acierto en la campaña de Abelardo, que le permitió diariamente ganar espacio y aceptación»

Germán Medina
Analista

Y, sin duda, el manejo del universo digital, sin remordimientos con el uso de la inteligencia artificial y la batería de efectos especiales llegó fácilmente a las manos de millones de colombianos. «Donde no hubiera aparecido un personaje así, con esa conexión, sería, sin duda, el triunfo de la izquierda. El CD no le pega al pueblo; otros abandonaron al Pacto Histórico y prefirieron al tigre. Yo, que he hecho cientos de campañas, no había visto nada así de bien pensado. En todas las campañas se cometen muchos errores, pero esta tuvo pocos, y podría decir que el único fue el discurso de triunfo de la primera vuelta, con un tono muy confrontacional», afirma Daniel Bermúdez.
Para Juliana Ocampo, «De la Espriella hizo un uso de la inteligencia artificial que ningún otro candidato igualó: contenido rápido, emotivo, viral. Incluso la noche de la primera vuelta, su campaña reaccionó de inmediato mientras sus contendores tardaban en fijar un mensaje. En política moderna, esa velocidad es poder». Y ‘el tigre’ va corriendo a por la Casa de Nariño.

Publicado: junio 15, 2026, 10:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/claves-ascenso-fulgurante-espriella-favorito-ganar-elecciones-20260615014837-nt.html

A unos días de la segunda y definitiva vuelta de la elección presidencial de Colombia, para los electores ya no está claro si las interminables acusaciones entre los dos candidatos enfrentados y pertenecientes a polos opuestos del espectro político –Iván Cepeda, del partido gobernante Pacto Histórico y sentado a la izquierda del cuadrilátero electoral, y Abelardo De la Espriella, la cabeza de Defensores de la Patria, ubicado al fondo, a la derecha– son parte de las estrategias de campaña o si la realidad política del país está deambulando ya por los linderos de la demencia.

El jueves pasado, por ejemplo, Cepeda anunció la presentación de una demanda penal contra De la Espriella ante la Fiscalía colombiana y también ante la Corte Penal Internacional, acusándolo de delitos de lesa humanidad sucedidos hace 20 años y relacionados con el paramilitarismo. Por su parte, el candidato de la extrema derecha denunció que la campaña de Cepeda compró votos, dio nombres de los posibles implicados y acusó ante las autoridades de Estados Unidos la campaña «narcopolítica» del candidato de la izquierda.

Mientras tanto, el país sigue a la espera de, al menos, un debate programático y público antes del definitivo domingo 21 de junio. Lo ideal sería que este debate se celebrase en foros académicos o en medios masivos, en vez de llevar la disputa por los votos ante los jueces y en corredores opacos.

Noticia relacionada

  • PERFIL/CANDIDATO A LA PRESIDENCIA


    Poly Martínez

El desgaste y la tensión política no dan tregua, como tampoco la desesperación por remontar en intención de voto, donde hoy, según las recientes encuesta de AtlasIntel y Guarumo/Ecoanalítica, De la Espriella tiene un 52,2% de favoritismo y aventaja en 7,7 puntos a Cepeda, con el 44,5% o 45%.

¿Cómo es posible esta diferencia cuando en marzo pasado Paloma Valencia, del Centro Democrático, ganaba la candidatura del centro derecha y contaba con un 22,2% de intención de voto y el boleto para disputarle la presidencia a un Cepeda apoltronado en el respaldo del gobierno y una intención de voto de 34,5%? Por ese entonces, Abelardo apenas sobreaguaba con el 15,4%.

Una campaña sin precedentes

ABC consultó con cuatro reconocidos colombianos expertos en ‘marketing’ político, publicidad y comunicación estratégica, con experiencia local y en Latinoamérica. Todos coinciden en un primer punto: ‘El tigre’ De la Espriella los tomó a todos por sorpresa y dio un zarpazo con una campaña sin precedentes en el país.

Newsletter

Juliana Ocampo, socia de la consultora Orza y analista política, considera que «El tigre entendió el momento. Abelardo De la Espriella no ganó la primera vuelta porque tuviera el mejor programa de gobierno, sino porque «El tigre entendió el momento y vio algo que sus contendores no: que la política cambió. El ciudadano de hoy no quiere solo convencerse — quiere emocionarse. Quiere pertenecer».

En eso coinciden igualmente Germán Medina, con amplia experiencia en campañas electorales en América Latina, y Daniel Bermúdez, director creativo de la agencia Fantástica y consultor de ‘marketing’ político. Para Medina, «la emotividad ha sido clave. Esta es una campaña de mucho color, música, alegría, de cosas que hace que la gente se conecte fácilmente», a lo que Bermúdez suma el hecho de que «ha sido una campaña de publicidad y mercadeo de manual. Estos estrategas de Abelardo pueden dar cátedra con aquello del tigre, la manada, el símbolo de Firme por la Patria, todos los elementos y memes, y la rapidez con que responden a la contraparte. Aprovecharon el gran consumo de medios digitales y una entrevista con el ‘influencer’ Westcol», de 25 años y con gran alcance en las audiencias digitales.

¿Nuevo escenario político o circo electoral?

Pero el éxito y velocidad de la campaña de Abelardo De la Espriella no arrancó en noviembre del año pasado, cuando hizo del lanzamiento de su campaña un espectáculo mediático en un país conservador en ese tipo de salidas electorales. Empezó años antes, con la creación de su personaje y ejes narrativos para darse visibilidad. Para Medina, de allí viene «la conexión con el ciudadano en el lenguaje, en las formas y en el ataque visceral a la contraparte. Esto hace que el votante tome partido rápidamente» y lo refleje en las encuestas. Así Abelardo ganó en la primera vuelta.

Carlos Duque, experto en comunicación visual y de las estrategias de imagen de campañas presidenciales icónicas, entre ellas, las de Luis Carlos Galán y Álvaro Uribe Vélez, considera que «la factura publicitaria es realmente novedosa en discurso y tratamiento creativo primario, colorido, la mascota del tigre y el vértigo de mentiras, contradicciones, cambios de posición e ideas que no afecta la opinión de sus seguidores. Por el contrario, capitalizó la polarización extrema y atrajo la simpatía de la inmensa mayoría de votos de la derecha, ayudado por la pésima campaña del Centro Democrático, que hasta hace pocos meses lideraba los votos de la derecha».

Irreverente, con afirmaciones y acciones bastante agresivas que muchas personas no se atreven a evidenciar públicamente, generadora de polémica y exaltada, la campaña de Abelardo tiene otros ingredientes que resuenan en el contexto político del país. ¿Influyó la nueva generación de votantes, inmersos en lo digital? ¿Se reduce a una campaña en redes, de espectáculo y efectista?


Imagen de un tigre que representa a De la Espriella, durante el cierre de campaña del candidato derechista.


(EFE)

«No creo que las audiencias hayan cambiado tanto -dice Bermúdez-, sino que han sido mal enfocadas, como le sucedió a la de Paloma Valencia: desconoció un gran voto popular y que el debate izquierda- derecha es conversación de grupos reducidos; que el colombiano de a pie quiere alguien que represente un cambio. Un 35% de colombianos están con el Pacto Histórico por beneficios que recibe, pero el otro 65% define su voto no por el espectro político, sino por valores muy arraigados que conecten fuertemente con los suyos, nos gusten o no. Abelardo conquistó al votante del sector popular con un discurso referido a la familia, al orden, a la no corrupción; se vendió como un verdadero ‘outsider’, no como miembro de una nueva generación política o similar».

Pero Duque encuentra otros factores: «La estrategia de Abelardo fue bien planeada desde el comienzo, en toda su dimensión, como un gran espectáculo digital que recoge el lenguaje Trump, Milei y Bukele. La nueva derecha, brutal, sin límites con las reglas tradicionales de respeto a las cartas democráticas. Y desborda sin asco los topes económicos conocidos hasta el momento, incluido Odebrecht».

«La estrategia de Abelardo fue bien planeada desde el comienzo, en toda su dimensión, como un gran espectáculo digital que recoge el lenguaje Trump, Milei y Bukele»

Carlos Duque

Experto en comunicación visual y estrategias de imagen de campañas presidenciales

Y, para el tedioso escenario electoral colombiano, De la Espriella se diferencia al excederse en ‘show’. «El símbolo del tigre encarna fuerza, calle, irreverencia — y la gente lo adoptó como propio, nos guste o no. Sus eventos no eran política convencional: eran conciertos, fuegos artificiales, energía, espectáculo; los asistentes no iban a escuchar: iba a vivir algo», dice Juliana Ocampo.

Cambio de las reglas del juego

¿Cambió la forma de hacer política en Colombia? Ocampo considera que «esta campaña marcará un referente. No porque haya inventado el populismo emocional — eso no es nuevo — sino porque lo ejecutó con una sofisticación que Colombia no había visto a esta escala. Las reglas del juego cambiaron. Y los demás no lo entendieron».

Germán Medina tiene otra aproximación: «Tener un tema claro y no moverse de él fue un acierto en la campaña de Abelardo, que le permitió diariamente ganar espacio y aceptación, como se vio hace cuatro años con el ingeniero Rodolfo Hernández y su mensaje anticorrupción, que casi le da la presidencia. Hoy el discurso de mano firme y fuerte, de seguridad, de acabar con los bandidos, es parte de un discurso que le llegó al ciudadano, que esperaba que le hablaran con claridad de esos asuntos».

«Tener un tema claro y no moverse de él fue un acierto en la campaña de Abelardo, que le permitió diariamente ganar espacio y aceptación»

Germán Medina

Analista

Y, sin duda, el manejo del universo digital, sin remordimientos con el uso de la inteligencia artificial y la batería de efectos especiales llegó fácilmente a las manos de millones de colombianos. «Donde no hubiera aparecido un personaje así, con esa conexión, sería, sin duda, el triunfo de la izquierda. El CD no le pega al pueblo; otros abandonaron al Pacto Histórico y prefirieron al tigre. Yo, que he hecho cientos de campañas, no había visto nada así de bien pensado. En todas las campañas se cometen muchos errores, pero esta tuvo pocos, y podría decir que el único fue el discurso de triunfo de la primera vuelta, con un tono muy confrontacional», afirma Daniel Bermúdez.

Para Juliana Ocampo, «De la Espriella hizo un uso de la inteligencia artificial que ningún otro candidato igualó: contenido rápido, emotivo, viral. Incluso la noche de la primera vuelta, su campaña reaccionó de inmediato mientras sus contendores tardaban en fijar un mensaje. En política moderna, esa velocidad es poder». Y ‘el tigre’ va corriendo a por la Casa de Nariño.

Artículos Relacionados