Publicado: octubre 27, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/rey-bibi-juega-trono-urnas-20261027181843-nt.html
Sus amigos y seguidores le apodan ‘Bibi’, con cariño. Sus detractores también le llaman ‘Bibi’, pero con desprecio. Benjamín Netanyahu (Tel Aviv, 1949) no deja a nadie indiferente y en su vida no ha parado de romper marcas. Fue el primer jefe de Gobierno nacido … en el Estado de Israel, el más joven de la historia en alcanzar ese puesto, es el jefe de Gobierno con más años en el cargo, por delante del mítico David Ben Gurion, es también el primer jefe de Estado en activo que comparece ante la Justicia y el primero sobre el que pesa una orden de arresto internacional del Tribunal Penal Internacional (TPI) por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en Gaza.
Su sueño era pasar a la historia por alguna de sus marcas positivas, pero era también primer ministro de Israel durante el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023, que costó la vida a 1200 personas. El hombre que durante dos décadas se presentó como garante de la seguridad de Israel quedará marcado por el mayor fracaso de seguridad de su historia. Las guerras posteriores contra Hamás, Irán o Hizbolá, todas ellas inconclusas, no han servido para cerrar la herida abierta por Yahya Sinwar el 7 de octubre. El apoyo sin fisuras de Donald Trump tampoco le ha servido para curar esa herida.
«Su vida discurre en paralelo a la historia de Israel y piensa que cualquier otro primer ministro será negativo para la seguridad país, ese es su argumento principal para aferrarse al asiento», explicaba en una entrevista con este medio en su casa de Jerusalén Anshel Pfeffer, corresponsal de ‘The Economist’ en Israel, tras la publicación de la biografía ‘Bibi The Turbulent Life and Times of Benjamin Netanyahu’ (‘Bibi: la turbulenta vida y trayectoria de Benjamín Netanyahu’).
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Mikel Ayestaran
Como el Doctor Jekyll y Mister Hyde, por un lado, está el Netanyahu de cara al exterior con su discurso inflexible contra Irán y mano de hierro con Hamás en Gaza. Por otro, el doméstico, el marido de Sara, su tercera esposa y madre de dos de sus tres hijos, el mago capaz de ganar elección tras elección pese a los escándalos de corrupción, el político mediático que no pierde oportunidad para ponerse frente a la cámara y dirigirse a la nación con tono de padre protector, el dirigente que encandiló a Trump para que le concediera todos sus deseos y quien ha dado el control de los territorios ocupados a los líderes colonos para borrar para siempre el sueño palestino de tener un Estado.
Origen polaco
Nacido en el seno de una familia secular llegada de Polonia, creció y se educó entre Israel y Estados Unidos. El apellido original de su padre Benzion era Mileikowsky, pero como la mayoría de emigrantes lo cambió a su llegada a la entonces Palestina y eligió Netanyahu, que en hebreo significa «regalo de Dios». El profesor Benzion Netanyahu, fallecido en 2012, fue un importante historiador especializado en la Edad de Oro española que impartió clases durante varios años en Filadelfia. Este fue el motivo por el que Bibi estudió en Estados Unidos, aunque nada más graduarse no dudó en viajar de vuelta a Israel para cumplir el servicio militar. Durante cinco años fue miembro de un comando de las fuerzas especiales, llegó a ser capitán y participó en la Guerra de Yom Kipur, de 1973. Su hermano Yonatan siguió sus pasos en las fuerzas armadas, pero en 1976 fue abatido en la Operación Entebbe, dispositivo de rescate diseñado para liberar un avión de Air France procedente de Tel Aviv secuestrado por milicianos palestinos y alemanes que retuvieron en la aeronave a todos los pasajeros israelíes. Una pérdida que le marcó para siempre.
El Netanyahu veterano de guerra regresó a Estados Unidos para completar sus estudios y convertirse en un auténtico embajador temporal de Israel. El Estado judío le nombró enviado ante la ONU, su primer paso en una carrera política que siguió en 1993 cuando, ya de regreso a su tierra natal, se alzó con el liderazgo del Likud, el histórico partido conservador israelí al que llevó a la victoria en las urnas en 1996. Así se convirtió en el primer ministro más joven de la historia del país con 47 años.
La sombra de la corrupción
En ese momento arranca una carrera política que 30 años después le mantiene en lo más alto, pero que está seriamente amenazada por sus problemas con la justicia, la sombra del 7 de octubre y la fuerte división interna causada en el país. La Fiscalía le imputa tres delitos de soborno, fraude y abuso de autoridad, que le pueden acarrear una pena de hasta diez años de prisión. Netanyahu siempre ha defendido su inocencia y se siente víctima de «una caza de brujas», es la frase que más ha repetido durante los largos años de investigaciones.
En junio de 2021, después de doce años consecutivos en el poder, Netanyahu no fue capaz de formar gobierno y muchos dieron por terminada su carrera política. Apenas año y medio después regresó de la mano del ultranacionalismo sionista y los partidos ultraortodoxos y formó el «gobierno más radical de la historia de Israel», según lo apodaron medios como Haaretz. Un ejecutivo tan radical como estable, que le ha permitido cumplir los cuatro años de legislatura, algo muy complicado en el país. Cuatro años marcados por el 7 de octubre y la respuesta al ataque liderada por un primer ministro que se propuso cambiar a sangre y fuego el mapa de Oriente Próximo. Para ello no dudó en dar luz verde a un castigo ejemplar contra Gaza que, según una comisión de investigación de Naciones Unidas, constituye un delito de genocidio contra la población palestina. También ordenó poner en marcha la operación de los bíperes contra Hizbolá, uno de los grandes éxitos de la inteligencia israelí que noqueó a la milicia chií libanesa cuando miles de dispositivos de comunicación utilizados por sus miembros explotaron casi simultáneamente en Líbano.
Los carteles de sus seguidores en el mercado de Mahane Yehuda, bastión tradicional del Likud en el corazón de Jerusalén, aclaman al «rey Bibi». En estas elecciones, muchos de estos carteles han desaparecido y votantes de toda la vida del Likud hablan abiertamente de la necesidad de un cambio tras la masacre del 7 de octubre.
Si la calle está dividida, el Parlamento también lo está y los bloques, más que de derecha o de izquierda, son pro o anti Netanyahu. Es un choque de egos, no un choque de ideología. De todos estos años al frente de Israel, Pfeffer, autor de su más reciente biografía, considera que «su gran legado será la fuerte división que ha dejado entre los israelíes, el país está dividido por su culpa». Esa división se acrecienta en cada elección, que se convierten en un plebiscito sobre la figura que «reina» en Israel desde hace dos décadas y cuto trono está ahora en juego: el «rey Bibi».
