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El peligro de los 'patos cojos'

Mientras Donald Trump presiona para que el aeropuerto de Washington y la principal estación de tren de Nueva York cambien de nombre y lleven el suyo, una corriente de fondo transforma la política de Estados Unidos. Cada vez es más posible que las elecciones … legislativas en otoño otorguen el control de la Cámara de Representantes a los demócratas. En las últimas semanas, las encuestas incluso señalan que podrían obtener la mayoría en el Senado.
La popularidad del presidente está bajo mínimos. La aceleración de acciones temerarias a diario desde el Despacho Oval –la barbarie contra los inmigrantes o favorecer los negocios de los que le son más cercanos– encuentran por fin un amplio rechazo social. Este repudio se traduce en votos para frenar el caos y la arbitrariedad y la erosión de la democracia.
Si los republicanos pierden las elecciones legislativas en noviembre, el presidente se convertirá en un ‘pato cojo’, la expresión que se utilizaba en Londres en el siglo dieciocho para señalar al inversor que no podía pagar sus deudas. Trump gobernaría todavía más por decreto y aumentaría su pulsión imperialista, en busca de espléndidas pequeñas guerras, triunfos fáciles con los que adornarse. Las dos cámaras podrían poner en marcha investigaciones y hasta un juicio político al presidente con el objetivo de maniatarle.

Los europeos, sin embargo, harían bien de no respirar aliviados al pensar que la pesadilla trumpista termina. No deberían asumir que el mundo vuelve a ser un gran mercado que admira los valores occidentales. El movimiento nacional-populista inspirado por el presidente seguirá presente en la política estadounidense e internacional por muchos años. Y aunque los demócratas se recuperen e incluso ganen las elecciones presidenciales de 2028, no habrá un regreso a la ‘Pax Americana’. Se restauraría la relación transatlántica, pero en una era geopolítica de gran incertidumbre y rivalidad con China, Washington esperaría que los europeos hiciesen los deberes.
Los ‘patos cojos’ tienen su peligro, porque pueden llevar a la autocomplacencia y la parálisis, y causar el espejismo de que ha pasado el tiempo de las emergencias y las reformas.

Publicado: febrero 7, 2026, 9:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/jose-m-de-areilza-peligro-patos-cojos-20260207143407-nt.html

Mientras Donald Trump presiona para que el aeropuerto de Washington y la principal estación de tren de Nueva York cambien de nombre y lleven el suyo, una corriente de fondo transforma la política de Estados Unidos. Cada vez es más posible que las elecciones legislativas en otoño otorguen el control de la Cámara de Representantes a los demócratas. En las últimas semanas, las encuestas incluso señalan que podrían obtener la mayoría en el Senado.

La popularidad del presidente está bajo mínimos. La aceleración de acciones temerarias a diario desde el Despacho Oval –la barbarie contra los inmigrantes o favorecer los negocios de los que le son más cercanos– encuentran por fin un amplio rechazo social. Este repudio se traduce en votos para frenar el caos y la arbitrariedad y la erosión de la democracia.

Si los republicanos pierden las elecciones legislativas en noviembre, el presidente se convertirá en un ‘pato cojo’, la expresión que se utilizaba en Londres en el siglo dieciocho para señalar al inversor que no podía pagar sus deudas. Trump gobernaría todavía más por decreto y aumentaría su pulsión imperialista, en busca de espléndidas pequeñas guerras, triunfos fáciles con los que adornarse. Las dos cámaras podrían poner en marcha investigaciones y hasta un juicio político al presidente con el objetivo de maniatarle.

Los europeos, sin embargo, harían bien de no respirar aliviados al pensar que la pesadilla trumpista termina. No deberían asumir que el mundo vuelve a ser un gran mercado que admira los valores occidentales. El movimiento nacional-populista inspirado por el presidente seguirá presente en la política estadounidense e internacional por muchos años. Y aunque los demócratas se recuperen e incluso ganen las elecciones presidenciales de 2028, no habrá un regreso a la ‘Pax Americana’. Se restauraría la relación transatlántica, pero en una era geopolítica de gran incertidumbre y rivalidad con China, Washington esperaría que los europeos hiciesen los deberes.

Los ‘patos cojos’ tienen su peligro, porque pueden llevar a la autocomplacencia y la parálisis, y causar el espejismo de que ha pasado el tiempo de las emergencias y las reformas.

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