Publicado: abril 24, 2026, 10:15 pm
Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/latido-corazon-escudo-natural-impide-organo-sufra-20260423031017-nt.html
El corazón es, probablemente, el órgano más resistente de nuestra anatomÃa, y no solo por su incansable capacidad de bombeo. Mientras que el cáncer de otros órganos son trágicamente comunes, el cáncer de corazón es una rareza médica casi absoluta en mamÃferos. Durante décadas, … la ciencia ha intentado explicar este blindaje natural apelando a la escasa renovación de sus células o a su ubicación protegida en el tórax. Sin embargo, una investigación publicada hoy en la revista ‘Science’ apunta a un factor mucho más dinámico: el propio movimiento. El latido, esa fuerza mecánica constante, parece actuar como un supresor activo que impide que los tumores prosperen.
Un equipo de investigadores, liderado por Giulio Ciucci, del Centro Internacional de IngenierÃa Genética y BiotecnologÃa de Italia, ha descubierto que las presiones fÃsicas a las que están sometidos los tejidos cardÃacos no solo sirven para mover la sangre, sino que reconfiguran el «manual de instrucciones» de cualquier célula cancerosa que intente asentarse allÃ. Al verse sometidas a la tensión del latido, las células tumorales sufren cambios en la regulación de sus genes que las dejan bloqueadas, incapaces de proliferar. Crean un entorno demasiado hostil para su crecimiento descontrolado.
Un corazón que deja de trabajar
Para demostrar esta hipótesis, los cientÃficos diseñaron un modelo experimental. Introdujeron mutaciones cancerÃgenas potentes en el tejido cardÃaco y observaron que, en condiciones normales, el corazón resistÃa el envite. Sin embargo, el verdadero hallazgo llegó al crear lo que denominaron un corazón «mecánicamente descargado». Los investigadores injertaron un segundo corazón que recibÃa riego sanguÃneo, pero que no tenÃa que realizar el esfuerzo fisiológico de bombear contra la resistencia del sistema circulatorio.
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Antonio Villarreal
Al inyectar células cancerosas humanas directamente en ese músculo cardÃaco que no trabajaba, el resultado fue radicalmente distinto: el tumor comenzó a crecer con rapidez. Mientras el corazón nativo, que seguÃa latiendo con fuerza, se mantenÃa libre de enfermedad, el corazón relajado permitÃa la proliferación celular. Esta comparación permitió al equipo de Ciucci confirmar que es la carga mecánica, y no una propiedad intrÃnseca del tejido, lo que mantiene a raya al cáncer.
El sensor que frena los tumores
La clave de este escudo biológico reside en una proteÃna llamada Nesprina-2. Esta molécula actúa como un mensajero que conecta la superficie de la célula con su núcleo. La Nesprina-2 detecta el entorno de alta presión del corazón y envÃa una señal que altera la estructura de la cromatina, silenciando los genes vinculados a la multiplicación tumoral. Cuando los investigadores desactivaron esta proteÃna, las células cancerosas recuperaron su capacidad de crecer incluso en un entorno con movimiento.
Este descubrimiento complementa lo que la biologÃa ya sospechaba. «El corazón es el primer órgano en formarse, pero sus células dejan de dividirse casi por completo después del nacimiento», explica Julie Phillippi, profesora de CirugÃa Cardiotorácica en la Universidad de Pittsburgh. Esta baja tasa de división celular, que apenas alcanza el 1% anual, ya se consideraba una barrera defensiva: si las células no se «fotocopian», hay menos riesgo de errores genéticos. Sin embargo, el estudio de Science añade ahora una capa de protección activa y fÃsica que explica por qué, incluso ante mutaciones externas, el corazón no se rinde.
Hacia la «mecanobiologÃa»
La doctora Serena Zacchigna, coautora del estudio y profesora en la Universidad de Trieste, se muestra cauta pero optimista ante las implicaciones clÃnicas. «Estamos trabajando para garantizar la reproducibilidad de estos complejos experimentos de mecanobiologÃa, estandarizando los protocolos de estimulación mecánica y validando los resultados en diferentes modelos y laboratorios», explica la investigadora. Para Zacchigna, el futuro pasa por entender cómo estas fuerzas fÃsicas pueden ser replicadas mediante tecnologÃas externas o dispositivos médicos.
Como médico, la investigadora subraya la importancia de la prudencia en el desarrollo de estas nuevas vÃas. «Creo que el reporte de datos es esencial, al igual que la evaluación rigurosa de la seguridad y la eficacia», dice Zacchigna. «Éticamente, considero que la participación temprana de pacientes en el diseño de tecnologÃas llevables —’wearables’— es una prioridad», añade.
El reto ahora es descifrar si podemos «engañar» a las células tumorales en otras partes del cuerpo para que crean que están en un corazón que nunca deja de latir.
